lunes, 4 de diciembre de 2017

Capítulo 23 - ARQUEOLOGÍA DE LA COLONIZACIÓN GRIEGA


ARQUEOLOGÍA DE LA COLONIZACIÓN GRIEGA

LOS PUEBLOS DEL MAR

Los micénicos también sucumbieron ante una invasión de pueblos, "los pueblos del mar". Es un antecedente de lo que le sucederá al Imperio romano de Occidente, que sucumbirá ante la invasión de un enjambre de pueblos de allende sus fronteras. Conocemos con bastante precisión las correrías de los apodados "pueblos bárbaros" por la Europa meridional en que se asentaba el Imperio romano de Occidente. Algo así sucedió hacia al año 1.200 AEC en todo el Mediterráneo oriental. 
Situémonos en la zona. Y digamos que lo que hoy es Turquía se llamaba entonces la península de Anatolia. En ella se asentaba el Imperio hitita y un poco más al sur estuvo el Mittani. Todavía más al sur, Asiria y por fin, Egipto. Pues bien, cuando Anatolia fue siendo conquistada por los romanos y pasó a formar parte del Imperio romano, pasó a llamarse Asia Menor y formó una provincia romana. De modo que a la actual Turquía la denominaremos Anatolia por ahora y más tarde, Asia menor

Todos ellos, micénicos, hititas, mittanios, asirios y egipcios van a sufrir las inclemencias de la invasión de "los pueblos del mar", invasión que descabalgará alguna que otra civilización, como la micénica y la hitita. Situémonos en la zona. El Imperio egipcio mantiene relaciones diplomáticas con los Imperios vecinos, con los hititas, con el Mittani, con Asiria y con Babilonia. Entre ellos hay un equilibrio de fuerzas. Atrás ha quedado la etapa de disputas fronterizas. 
Pero un factor de inestabilidad se cierne sobre la zona más civilizada del globo: En el centro de la moderna Europa unos pueblos se sienten obligados a cambiar de aires y van a emigrar al sur, donde el clima es menos extremo. Los arios se ponen en camino y a su paso van a sembrar el desconcierto y el caos. Las flechas rojas del mapa indican la presencia de los llamados "pueblos del mar" sobre las potencias de la zona. Las más débiles sucumbirán a su paso y desaparecerán para siempre de la Historia, los micénicos, los hititas y el Mittani. Los egipcios y los asirios resistirán su impacto y lograrán superar la dura etapa. 
Uno de los pueblos que mencionan son los Akhiyawas, que los lingüistas identifican con los aqueos de los poemas homéricos. De hecho uno de sus reyes lleva el nombre Alakshandu, identificado con el nombre griego Alexandros (Alejandro). Este pueblo invade Troya. La causa podría ser económica ya que en la Guerra de Troya, que duró diez años, se jugaba el dominio del comercio micénico.

Calco extraído de Medinet Habu en el que se representa la Batalla del Nilo, momento en que Ramsés III masacró a la coalición de Pueblos del Mar. 

Los egipcios también mencionan varios de estos pueblos a los que colectivamente llamaron Pueblos del Mar:  
·       Los sharden (sardos) que después se asentarían en Cerdeña -de ahí le viene el nombre-.
·       Los shekelesh (sículos) que se asentaron más tarde en la isla de Sicilia  -de ellos toma nombre-.
·       Los denien (danaos) que es uno de los nombres con los que se refiere Homero en la Iliada a los griegos.
·       Los lukki (licios) que se asentaron en la región de Turquía, más tarde llamada Licia.
·       Los peleset (filisteos) que tantas veces se mencionan en la Biblia y a cuyo gigante Goliat derrotó el rey David con una honda. Su habilidad para la navegación les hizo dominar el comercio en el Mediterráneo.

El fin de las ciudades estado micénicas se ha atribuido tradicionalmente a la invasión de los dorios. Los dorios sería la tercera invasión que sufriría la Hélade, tras la de los jonios y eolios. Pero los jonios y eolios se situaron finalmente en la costa occidental de Anatolia, mientras los dorios lo habrían hecho en pleno Peloponeso, sustituyendo a los micénicos. Tras los dorios, a la vez que ellos, o siendo los dorios parte de una invasión más amplia, habla la Historia de "los pueblos del mar" y de los arios, tribus que hablaban una lengua que dará origen a la familia de lenguas indoeuropeas. Los arios llegarán hasta la India. Un personaje de triste memoria pondrá de moda el calificativo de ario significando algo muy distinto a lo que fue, una mezcla heterogénea de pueblos primitivos con armas más duras que las de los demás.     

Mapa con la destrucción de los palacios micénicos y la migración de griegos hacia Asia Menor.

En una biblioteca de Madrid, tuve en mis manos un Diccionario Comparativo de las Lenguas Indoeuropeas, elaborado por R. L. Turner. Me quedé sorprendido de los miles de palabras que se han rastreado y que son coincidentes en unos 215 idiomas, dialectos o lenguas de pueblos que se distribuyen desde la India hasta la parte más occidental de Europa. Entre ellos, el francés, el inglés, el griego, el dialecto castellano de los gitanos europeos, el ruso, el turco, el kurdo, el tibetano, el bengalí y un largo etcétera. 
Un ejemplo podría ser la palabra ántara que en numerosos idiomas que derivan del indoeuropeo significa interior, cercano o intervalo. Sabida es la tendencia de los gitanos europeos a acortar las palabras. Ellos dicen andre y dre para en, dentro
De modo que con la llegada de los arios, indoeuropeos, dorios o "pueblos del mar" llegó el desastre. Lo mismo que sucedió cuando los  suevos, vándalos, alanos, hérulos, alamanes, hunos, jutos, burgundios, godos, anglos y sajones se metieron de rondón por el Imperio romano de Occidente y lo hicieron trizas. Decayó la civilización durante casi 1.000 años. El crack heleno no fue tan tremendo, duró hasta el siglo VIII, unos 400 años. Los que se denominan "edades oscuras".
Una vez asentados los invasores, el mapa de la Hélade se convierte en un mosaico. Los jonios, en rosa, al Noreste de la Hélade y en la parte occidental de Anatolia. Los eolios, en marrón, justo encima. Los dorios, en morado, al Sureste del Peloponeso y en la isla de Creta. Hay unos griegos noroccidentales y los arcadios en la Arcadia.   

Mapa de las migraciones griegas.  

Los micénicos, y antes que ellos los minoicos, dominaban el comercio por el Mediterráneo. Tras la invasión, el comercio de reduce y aun llega a anularse. Ello dará ocasión al pequeño pueblo fenicio de ocupar el lugar de los micénicos. Con el comercio llegaban el cobre y el estaño, el oro, el ámbar y alimentos que no se cultivaban en la Hélade. Sin él, los poblados se ven abocados a la economía de subsistencia, producir lo necesario para vivir sin lujo alguno. Cae la producción, no se construyen sino chabolas y barracones. Es como una vuelta al Neolítico. 
No hay mucho que hablar de un período de retroceso como son las edades oscuras. La gente vive en chabolas y los escultores y orfebres yacen en el desempleo. 
Excavaciones recientes han hallado en la isla de Eubea interesantes muestras de cómo se vivía en la zona durante las épocas oscuras. En un amplio habitáculo, de casi 50 metros de longitud por 10 de anchura, dividido en varias salas mediante tabiques, se encontraron dos fosas hacia la mitad de la cabaña. En una de ellas se había depositado el esqueleto incinerado de un hombre junto al esqueleto de una mujer, recubierta de láminas de oro y joyas. En la otra fosa, los esqueletos de cuatro caballos. ¿Era la cabaña su morada, como parecen denotar las vasijas de almacenamiento de  la zona redondeada extrema, o un monumento funerario construido por los moradores del poblado?  Se ha podido datar la construcción como de los años 950 a 1.000 AEC, lo que la sitúa en medio de las edades oscuras. 

Periodo Geométrico
La antigua colonización griega comenzó en una fecha próxima, durante el llamado El Periodo Geométrico Tardío (760-690 a. C.) Grecia es un país rodeado de agua y el mar siempre ha desempeñado un papel importante en su historia. Los antiguos griegos eran gente de mar a la búsqueda activa de oportunidades para el comercio y la fundación de nuevas ciudades independientes en las zonas costeras a través del Mar Mediterráneo.


Alrededor del año 750 AC las ciudades griegas comenzaron un proceso de expansión por el cual fundaron colonias a lo largo del Mediterráneo. Las ciudades griegas se encontraban bastante limitadas en cuanto a lo territorial, ya que normalmente cada ciudad se hallaba en un valle rodeado por montañas y el mar, lo cual hacia que sus recursos fueran limitados y por ende la capacidad de albergar grandes poblaciones. Para enfrentar este problema de forma ordenada se organizaron expediciones para fundar nuevas ciudades. 
Fueron colonizadas las costas de Asia Menor sobre el mar Egeo, Chipre, zonas costeras del Mar Negro, partes del norte de África, Sicilia, el sur de Italia, Córcega, el sur de Francia y el noreste de España. Con la conquista persa de Asia menor, mucha de la población griega que había  allí emigro hacia el sur de Italia potenciando su poblamiento. Con esta expansión la civilización griega paso a ser una de las más importantes del mundo con varios millones de habitantes, a pesar de no tener un poder central, si influencia cultural fue notable.
En Jonia las principales ciudades a lo largo de la costa de Asia Menor prosperaron y cultivaron  las relaciones con otros centros prósperos como Sardis en Lidia, que fue gobernada por el legendario Rey Creso en el siglo VI a. C. En efecto, en ese momento, los griegos controlaban gran parte del este del Mar Egeo y se habían establecido ciudades independientes hacia el norte a lo largo del Mar Negro. Esta región en particular, tenía conexiones comerciales con las regiones del norte que daba acceso a las materias primas más valiosas como el oro.

LA COLONIZACIÓN GRIEGA 
El nombre griego de este fenómeno es colonia que implica el traslado de casa a otro lugar.  Surge en el siglo VIII a. C. y se prolonga en siglos posteriores. La época de mayor actividad colonizadora son los siglos VIII, VII y VI. 

CARACTERÍSTICAS: 
·       Las nuevas comunidades mantenían su independencia y autonomía respecto a la metrópolis. 
·       Relación con la metrópolis: vínculo de carácter sentimental o religioso. 

DEFINICIÓN DE COLONIA: estado totalmente nuevo e independiente cuya autoafirmación se realiza en medio extranjero. 
·       Los colonos perdían el derecho de ciudadanía de su ciudad originaria, disfrutando sólo el de la ciudad recién fundada. 
·       Adoptaba las instituciones políticas vigentes en su metrópoli. 
·       Buenas relaciones entre la colonia y la metrópoli. Siguió en cierta medida las pautas de la metrópoli pero en un marco de gran libertad. 

CAUSAS DEL PROCESO DE COLONIZACIÓN: 
1) Políticas: 
·       Descontento generado en el seno de las polis por los regímenes aristocráticos y oligárquicos. 
·       Situación de injusticia provocada por el desigual reparto de la riqueza cuyo elemento básico era la tierra. 
·       Deterioro general provocado por el aumento demográfico, la escasez de tierras y la desaparición de la antigua solidaridad del clan. 
·       Aparición de la esclavitud por deudas motivada por el endeudamiento progresivo del pequeño campesinado que no podía mantener sus propiedades. 
·       Conflictividad aguda determinante del desencadenamiento de un cambio de sistema político > aparición del árbitro o legislador > tirano 

2) Económicas: 
·       Stenochoría estrechez del espacio, fig. dificultad: falta de tierras que motivó la búsqueda de nuevos establecimientos. 
·       Comerciales: factor que explica algunos desplazamientos en la 2ª fase de la colonización. 

En este periodo el estudio de la arqueología es la  etapa, en la que se producen las más importantes innovaciones, de las que podemos señalar: 
·       Presencia de objetos extranjeros en lugares en los que su existencia era antes algo esporádico. 
·       Introducción del alfabeto: está en función del comercio y es una manifestación de prestigio social y político. 
·       Resurgimiento de los santuarios
·       Incremento de la calidad y cantidad de los edificios 
·       Comienzo de la literatura: se produce la difusión de los poemas homéricos y los trabajos de Hesiodo como la Teogonía, de la que se extrajo todo el componente cultural y religioso del panteón griego. 
·       Desarrollo del comercio: ámbito helénico y extra-helénico. 
·       Creación de las “Polis”

Con respecto a este último dato, habría que explicar de forma sucinta lo que implica la creación de estos centros de amalgamiento de la población, es decir, las polis
Existencia de un centro (ciudad): es el lugar en el que residen los órganos de gobierno, a la vez que es un centro social, administrativo y religioso. Desde ella se dirigen el conjunto de los territorios. Además, se recibe la mayor parte de los recursos de la comunidad para dotarla de los equipamientos que la permitan cumplir su función. 
La ciudad debe contar con un Ágora: debe estar situada en el centro de la ciudad, y su función principal es ser mercado y después lugar de reunión de la asamblea. En el siglo VIII a. C. se documentó en la ciudad de Smirna. A partir de ahora, en ciudades recién creadas se tenderá a reservar un espacio para el ágora. En las viejas ciudades poco a poco se irá despejando lugares previamente ocupados por habitaciones, y se tenderá a utilizar como el lugar en el que se congrega la asamblea, y en este caso será el momento en el que se lleven a cabo deliberaciones y se produzca la comunicación entre gobernantes y gobernados, todo ello presidido por el rey (primus inter pares) y el heraldo. 
Presencia de un santuario dedicado a la divinidad titular: el emplazamiento habitual es la acrópolis, que mientras que en la época micénica era la sede de los gobernantes y en la época oscura era un lugar deshabitado aunque recordando a quienes vivían en el entorno que allí se había alzado el centro del poder político, en la época geométrica el prestigio de una ciudad se medirá por el tipo de santuario dedicado a su divinidad, por lo que toda la comunidad intervendrá en su embellecimiento y en el almacenamiento de riquezas.
En la Acrópolis se sitúa la divinidad tutelar. En época micénica la Acrópolis es la sede de los gobernadores. En época oscura queda deshabitada, pero las ruinas recuerdan que es el lugar de centro político. En época geométrica el prestigio de la ciudad se medirá por el tipo de santuario dedicado a la divinidad. Toda la ciudad intervendrá en el enriquecimiento del templo. 
Es necesaria la existencia de un territorio para hablar de polis. De esta, se extraen los medios de vida, principalmente agrícolas. Debe haber una estrecha vinculación entre el territorio y el centro de las polis, que se da mediante los santuarios extraurbanos dedicados a divinidades que protegen los cultivos los bosques, la caza y la frontera estatal.
Hay una existencia de ordenamiento jurídico, no fijadas por escrito, conocidas y aplicadas por los Aristoi. La organización de la sociedad se divide en tres grupos:

Aristocráticos:
·       Aristoi. 
·       Basileus. 

No aristocráticos:
·       Campesinos, que son la espina dorsal del siglo VIII a. C.
·       Artesanos
·       Comerciantes

Dependientes:
·       Símbolo del auge social y económico del círculo dirigente

Arquitectura geométrica
Las manifestaciones que se conservan son muy pocas ya que:
·       Los materiales de construcción son perecederos: adobe y madera (para muros) o madera y paja (para techumbres).
·       Hay un desarrollo de las ciudades que destruyen los edificios más antiguos.

A)             Arquitectura doméstica.
Hay varios tipos de plantas: obsidiadas, ovales, cuadradas y rectangulares. En las Islas de Creta y el Egeo encontramos una pervivencia de la arquitectura doméstica de la Edad del Bronce. La planta es rectangular o cuadrada, los tejados son planos o aterrazados. La técnica empleada se compone de zócalos de piedra y el alzado de adobe o madera (postes). La pared se enluce con barro.
En el Continente el tipo de construcción deriva de los mégara micénicos. La técnica constructiva es la misma que en las islas. En la arquitectura doméstica, no se constata en el enlucido decoración de pinturas con temas geométricos que sí aparecen en la arquitectura religiosa. Hay terracotas donde se constatan estas decoraciones (como las encontradas en Perachora). Las cubiertas son a dos aguas o doble vertiente.
Para este momento hay que mencionar el enclave de Emporión (en la isla de Chios), Zagora (en Andros), Siphnos (en la isla de Siphnos) y Rodas.

 
Zagora está ubicada en la Isla de Andros frente a Eubea. Se mueve entre el siglo IX-VIII a. C. y está en una acrópolis protegida por una muralla. Son casas de planimetría sencilla, con 2 o 3 habitaciones. No se ha reconocido ningún edificio singular (ni lugar de culto, ni edificio administrativo). Emporión está ubicado en distintos aterrazamientos.   
Alzado de Zagora y planimetría de las casas.

B) Arquitectura religiosa
En el periodo geométrico hay un resurgimiento de los santuarios. Se produce la cristalización de las prácticas religiosas haciéndose necesaria la construcción de templos (residencia de la divinidad).
Las terracotas, exvotos en los santuarios y las plantas de los edificios nos dan a conocer esta arquitectura. Hay dos tradiciones en la construcción de plantas: Absidazas, Rectangulares.

Terracotas
El depósito votivo de Perachora (s. IX – VIII a. C.) se encuentra en el Golfo de
Corinto. Se documentaron tres templos en terracota, de planta absidada (o forma de herradura) con una cimentación de piedra, sobre la que habría un armazón de madera complementado con adobes, enlucido de barro y decorado con motivos geométricos (los mismos que en la decoración cerámica). Los tejados son curvos, con armazón de madera y cubierta de paja.
El depósito del Templo de Hera en Argos. Se excavo por la escuela de arqueología británica. La terracota representa una planta cuadrangular, con un pórtico de techumbre plana, con una cella cubierta con una techumbre a doble vertiente. El zócalo es de piedra, el alzado de adobe y estará enlucido con barro y decorado.

Edificios conservados.
Es el caso del Templo de Apolo en Dreros al noroeste de Creta. Es un templo in-antis, de planta rectangular con una sola nave. El alzado de estos muros está realizado con piedras de pequeño tamaño sin tallar, incluyendo el alzado. En el centro de la sala se documentó un hogar central de planta rectangular flanqueado por dos columnas que soportaban un lucernario para la salida de humo y entrada de luz. Se localizaron hornos para el sacrificio de animales (cabras porque se encontraron cornamentas). Además se documentó un banco adosado a la pared perimetral del fondo con exvotos de bronce in situ. La cronología de este edificio será del siglo VIII a. C. según su excavador. Los exvotos de bronce será del siglo VII a. C.

El Templo de Apolo Daphnéforos en Eretría es de la primera mitad del siglo VIII a. C. Tiene planta de herradura con un pórtico de techumbre plana, sostenida por dos postes de madera. El zócalo era de piedra con postes de madera a intervalos regulares. Entre poste y poste habría una cubierta de paja enlucida con barro y decorada. Hay una tradición que indica que el propio Apolo lo construyo con hojas de laurel.

El Templo de Apòlo en Tehermon, Etolia, hay una ocupación desde el Heládico Antiguo hasta época tardo-helenística.
El templo de Apolo en Termo era un templo griego arcaico construido en el siglo VII a. C. en el santuario de Termo, en la región de Etolia, y que sustituyó al megaron preexistente, conocido como megaron B, que se amplió con un peristilo de columnas de madera, sustentadas por basas de piedra.
Se trata de uno de los primeros templos conocidos de estilo dórico, y sus medidas eran 38,20 x 12,10 m. El peristilo, de 5 columnas en los lados cortos y 15 en los largos, es uno de los primeros que fueron erigidos en la Antigua Grecia.
La primera estructura arquitectónica que se aprecia en el lugar es la planta absidal del llamado megarón A, que pertenece al periodo micénico y que fue destruido en el siglo XII a. C. Se cree que se trataba de la vivienda del caudillo de la zona y donde los restos de cenizas y de ánforas colocadas en posición propia de culto a difuntos sugieren que en la fase final de esta infraestructura se habría desarrollado un culto heroico.
El megaron B ya no fue un lugar de vivienda sino de culto a una divinidad desconocida, probablemente un héroe. Contenía restos del periodo protogeométrico y geométrico, como cerámica, armas de hierro, huesos de animales y cenizas. Algunas de estas cenizas estaban conservadas dentro de varias pithoi. Tenía un vestíbulo, una cella rectangular y un opistódomo. Probablemente fue construido tras la destrucción del megaron A, a principios del siglo XI a. C., mientras que su destrucción tuvo lugar hacia el año 850 a. C.
El megaron B parecía hallarse rodeado por columnas de madera con una cabecera en forma de ábside, de las que se conservan las bases, pero se ha determinado que estas columnas no fueron colocadas en el momento de la construcción del megaron, sino después de que este fue destruido. Se supone que tenían la función de sostener un edificio de madera que existió entre el fin del megaron B y la construcción del gran templo arcaico.
El gran templo arcaico, o templo C es del 630 - 620 a. C. y fue construido directamente encima del megaron B.
Se trataba de un templo períptero (completamente rodeado de columnas) y pentástilo, con una cella desproporcionadamente larga respecto a su anchura. Estaba rodeado por cinco columnas frontales y posteriores y quince en los laterales, todas ellas de madera que se alzaban sobre bases de piedra rudimentarias. No constaba de pronaos, aunque sí de opistódomo. Las paredes de la cella eran de ladrillo mientras que la estructura era de madera. En el interior de la cella había una hilera de diez columnas que la dividía en dos y que debió sostener un techo de madera.
El primer entablamento del templo constaba de un frontón en la fachada principal, del que ha sobrevivido un fragmento de un cimacio de forma curva. Las tejas tenían gárgolas pintadas de negro o rojo oscuro con formas de cabeza de hombres imberbes o de Gorgona y con antefijas con forma de cabeza femenina. Se ha supuesto que esta decoración sirvió de modelo para la del templo de Artemisa de Corcira. La presencia de la decoración con forma de cabeza de Gorgona se relaciona con rituales religiosos en los que las máscaras ejercían un papel fundamental.

Se han identificado fragmentos de un segundo entablamento que fue realizado en la segunda mitad del siglo VI a. C. El templo adquirió un segundo frontón en la parte trasera. En las gárgolas se alternaban las representaciones de cabezas de hombres barbados con cabezas de sátiros y entre ellas había antefijas de forma de cabezas de mujer. Las tejas del techo se decoraban con palmetas de colores negro y rojo. En las acroteras laterales se representaban dos esfinges en cuclillas y en la central una Niké. ​
Las metopas de terracota, que se hallaban alternadas con triglifos, pertenecen al primer entablamento. Fueron pintadas en negro, blanco, marrón, púrpura y naranja. En ellas se representan escenas de mitos. Se conservan las siguientes representaciones: Aedón y Quelidón (identificada por una inscripción) matando a Itis; tres divinidades de largos cabellos, quizá Apolo, Artemisa y Leto; Perseo corriendo con la cabeza de Medusa; un cazador barbudo y con largos cabellos, con un arco y una aljaba; un Gorgoneion; dos figuras femeninas que hacen caer sus quitones quedando desnudas hasta la cintura, que quizá representen a las Prétides; fragmentos de un animal fantástico y otros fragmentos diversos entre los que se encuentran dos cabezas de león.
Tradicionalmente se considera que en el templo C se rendía culto a Apolo, lo cual es apoyado por inscripciones del periodo helenístico que mencionan a Apolo Termio, pero no se puede asegurar que en periodos anteriores se rindiera ese mismo culto a Apolo, y se ha sugerido que podría haberse venerado a Artemisa.
Este templo fue arrasado por el rey Filipo V de Macedonia en dos ocasiones (los años 218 y 206 a. C.) Durante el primer saqueo los macedonios incendiaron miles de armas que se hallaban colgadas en los pórticos tras apoderarse de las más valiosas, también prendieron fuego a los pórticos y derribaron más de mil estatuas y rompieron todas aquellas que no tenían inscripciones dedicadas a dioses o los representaban. Estas las respetaron. En la segunda incursión destruyeron lo que habían respetado en la primera. ​
Después de la destrucción se reconstruyó en el siglo II a. C., pero perdió progresivamente su importancia con el declive de la Liga Etolia hasta que fue abandonado en la época romana. Este declive es confirmado por la presencia de tumbas del siglo I a. C. y un cementerio paleocristiano en una zona principal del santuario.

En el Heládico Antiguo habría más cabañas de planta circular. Hay construcciones del Heládico Medio y Reciente que son de planta absidada y otras de planta rectilínea.  

Destacaría el MÉGARON A en el Heládico Reciente. El sistema constructivo es a base de un zócalo y las paredes son en madera y barro, inclinadas hacia el interior. La techumbre era de tejados curvos. Podría ser una residencia palacial en origen que posteriormente pasa a convertirse en un templo. En el periodo geométrico destacaría el MÉGARON B, entre el S. X-IX a. C. Guarda afinidades con el Mégaron A, por lo que posiblemente el arquitecto de este edificio habría visto en pie el Mégaron A. Es una planta rectangular dividida en tres plantas. Alrededor del edificio hay placas de piedra que formaría una perístasis al sostener postes de madera. Es el templo períptero más antiguo de Grecia. El pórtico va de forma absidada conforme a la planta, no paralela. En el periodo orientalizante, se realiza el siguiente templo, sobre el anterior, que perdura hasta época tardo-helenística.

Entre el 630-630 a. C. es el templo dórico más antiguo de la arquitectura griega. Se sustituye la madera y el adobe por piedra y barro cocido (metopas, por ejemplo, con decoración corintia). Se han conservado tres metopas en las que figuran: Perseo con la cabeza de Medusa; Heracles; y el Mito de Ilylos (asesinado por su madre y su tía y servido de comida a su padre). Se utilizaban antefijas que remataban las tejas, con decoración de cabezas humanas. Es la primera vez que se emplean las antefijas (son de terracota).

El Templo de Hera en Argos
El Hereo de Argos era el templo principal del santuario en la Argólida dedicado a Hera, cuyo epíteto «Hera Argiva» (Here Argeie) resulta conocido para los lectores de Homero. La propia Hera afirmaba ser la protectora de Argos, ​ donde se guarda el recuerdo en una representación arcaica y anicónica de la Gran Diosa en un pilar. ​ El sitio, que podría ser el punto de origen del culto a Hera en la Grecia peninsular, se halla entre Argos y Micenas, ​ dos importantes ciudades micénicas. El viajero Pausanias, que visitó el sitio en el siglo II, se refiere a la región como Prosimna. Según Pausanias, Prosimna, Eubea y Acrea, las tres hijas del río Asterión, fueron las nodrizas de Hera.

Presenta una columnata central para sostener la techumbre y un basamento descentrado, para verse desde fuera, donde colocar la imagen de la divinidad en madera (XOANA). Será del siglo VIII a. C., pero en un momento cronológico impreciso se rodea de perístasis. En el siglo VII a. C. desaparece la columnata central y se produce el despoblamiento del templo y el centrado del basamento.
El centro del santuario era el templo, proyectado, realizado y realzado por la disposición del terreno en terrazas.
El templo se alzaba en la ladera del monte Acrea,[4]​en cuya cima han aparecido los restos de la acrópolis micénica de Prosimna, y era el más importante de la región. La elección de este lugar pudo deberse a dos motivos:
·       El poder político argivo dependía del control de llanura y la posición prominente del Hereo debió ser un símbolo ostentoso de su autoridad.
·       También pudo estar condicionada por los restos de un asentamiento que data del Periodo Geométrico.
El periodo de mayor expansión constructiva del Hereo de Argos fue el siglo V a. C., y siguió funcionando como lugar de culto hasta la época romana, como se deduce de la descripción que hizo Pausanias del santuario.
Según una leyenda recogida por Dictis de Creta, Agamenón fue elegido en el Hereo para liderar a los argivos contra Troya. Las murallas y los primeros descubrimientos del sitio datan del Periodo Geométrico, durante el que fue compuesta la Ilíada. Un asentamiento heládico precedió la construcción del santuario.
El témenos se extiende a lo largo de tres terrazas escalonadas artificialmente, al pie del monte sobre un sitio con una vista imponente de la planicie argiva hasta Argos. El templo arcaico (siglo VII a. C.), estaba erigido sobre la terraza más alta y fue destruido por un incendio en 423 a. C. Un altar al aire libre se erigía también en el nivel superior. En el altar, según Pausanias, estaba esculpida la boda de Hebe y Heracles. ​
Fue uno de los primeros templos con columnas de Grecia, lo que subraya el papel prominente de una ciudad como Argos o Corinto en el desarrollo de la arquitectura griega.
El interior de adobe del templo arcaico no se conserva, pero sí queda parte del zócalo de caliza, con las marcas correspondientes a las columnas de madera. Las tejas, de arcilla según algunos, se pusieron ya en el tejado original o se colocaron al repararlo posteriormente.

Periodo Orientalizante (s. VII a inicios del s. VI a. C.)
El término hace alusión a aspectos arqueológicos y artísticos que recibirán una influencia oriental, sobre todo, en cerámica y arquitectura. La influencia oriental acabará aproximadamente en el S. VI.
Es el momento de la expansión colonial o la aparición de la poesía lírica. Este género se puede usar como fuente,  con un espíritu crítico. Esta nos informa sobre asuntos políticos (no reflexiones, sino deberes de ciudadanos sobre las polis), descripciones de combates (exhortaciones a combatientes como las que hacen Calino de Efeso o Tirteo de Esparta, o al contrario, contra la guerra como Arquiloco).
Ahora aparece la moneda y las transformaciones urbanísticas conllevan a:
·       La primera monumentalización de las ciudades.
·       Destacar tres tipos de intervenciones:
·       Obras para el abastecimiento de agua
·       Obras portuarias
·       Grandes edificios públicos como los templos de piedra

Otro dato interesante es que es que se generaliza la escritura, así como el establecimiento de las bases jurídicas por escrito (Zaleuco es el primer legislador). El sistema de gobierno deja de ser la aristocracia, pasando a ser una tiranía que se caracteriza por:
·       La ilegitimidad (actos de fuera para subir al poder),
·       Apoyo popular
·       Hostilidad hacia la aristocracia,
·       Pero origen aristocrático

Como consecuencia de las tiranías se producen acontecimientos como:
·       Desaparición de las viejas familias,
·       Ascensión de nuevos grupos de poder o no aristócratas),
·       Reparto de tierras,
·       Fomento de la artesanía el comercio y las obras públicas.
·       Desarrollo de un comercio profesional en busca de beneficios, en el que participan los aristoi como armadores socios capitalistas, prestamistas o en el comercio ultramarino). Un aristoi  que participo en empresas comerciales será Colaios de Samos (con Egipto y quizá llegó a Tartessos).

A través de las ofrendas a los santuarios conocemos los lugares que se visitaban: el santuario de Hera en Samos tenía objetos de todo el Mediterráneo: Chipre, Egipto, Siria-Palestina, Península Itálica, Península Ibérica. (peines de  marfil de Carmona quizá traídos por fenicios o quizá por griegos samios).
En el lugar se distinguen varias fases constructivas, la primera de las cuales data del siglo VIII a. C. El primer templo de Hera es un estrecho templo de planta rectangular alargada (33 metros de largo por 6,50 de ancho), probablemente de estilo dórico. Es el primero que alcanza la longitud de cien pies (hecatómpedon), medida que constituirá el canon de los templos griegos posteriores. En este templo se utiliza por primera vez una columnata central para sostener la techumbre y un peristilo de columnas de madera para rodear el edificio. La estatua de la diosa situada en el fondo del templo estaba descentrada para evitar su colocación detrás de las columnas y así potenciar su visión. Las partes de madera expuestas a las inclemencias del tiempo se cubrieron con placas de arcilla, de donde surgió un nuevo sistema de decoración, precedente de las metopas y frontones de los templos posteriores.
En el año 540 a. C. los arquitectos Reco y Teodoro construyeron sobre el anterior un templo díptero, es decir, con un pórtico de dos columnas de fondo, que lo rodeaba por completo. Tenía un pronao techado, enfrente de una cella cerrada. Cella y pronao fueron divididos en tres pasillos iguales por dos filas de columnas que partían del pronaos y atravesaban el templo. El resultado fue que Hera era venerada en un templo encajado dentro de un bosque estilizado de columnas, de ocho por veintiuna. Las columnas estaban sobre bases inusuales que estaban estriadas horizontalmente.
El Hereo de Samos fue el primero de los gigantescos templos jónicos. Desafortunadamente sólo estuvo de pie aproximadamente una década antes de que fuera destruido, probablemente por un terremoto.
El tercer templo de Hera, el llamado Templo de Polícrates, se construyó 40 metros al oeste de los anteriores. Este templo tiene la planta de mayor extensión de cuantas se conocen. Uno de los kuroi del Hereo sobrevive en el Museo Arqueológico de Samos.
Kore (estatua arcaica de una joven doncella) del Heraion de Samos. Lleva una inscripción en alfabeto Jónico: "Cheramyes me dedicado a Hera, como un regalo". Mármol, hecho en Samos, ca. 570-560 a.C.

Considerado como el lugar de nacimiento de la diosa Hera, el Heraion fue uno de los primeros santuarios griegos en tener un templo construido, ya desde el siglo octavo antes de Cristo. Originalmente se erigió de madera, para más tarde ser reemplazado por versiones de piedra cada vez más elaboradas, que culminaron con la construcción de uno de los más famosos y más monumentales templos jónicos del siglo VI antes de Cristo. 
El Heraion de Samos. Plano de los principales edificios del santuario desde el siglo VI a, C. El templo principal fue construido entre los años 570-560 a. C.  bajo la supervisión del arquitecto Rhoecus. Las dimensiones eran únicas, 105 x 52,5 metros, con dos filas de columnas rodeando la cella (díptico), octástilo (ocho columnas en fachada) y jónico.

De aquel edificio y de los construidos en siglos anteriores apenas quedan los cimientos. Sin embargo las excavaciones arqueológicas en el santuario durante más de un siglo han proporcionado miles de objetos que formaron parte de las ofrendas que miles de visitantes dejaron allí durante siglos. La cantidad de los hallazgos es comparable con lo encontrado en los principales centros religiosos del momento como Olimpia en el Peloponeso, Delfos en Grecia central, Samotracia en el Egeo y, por supuesto, la Acrópolis de Atenas.
Ruinas del santuario de Hera en Samos. Se podía acceder desde la ciudad a través de una gran avenida o incluso directamente desde el mar.

Los exvotos de pequeño formato.
Más allá de los números absolutos, lo que es más llamativo del conjunto de los hallazgos del Heraion es su inusualmente amplia gama de orígenes geográficos de donde proceden. Se puede decir realmente que se trataba de una santuario "internacional" fruto de la posición de la isla en varias importantes rutas comerciales. Se han encontrado ofrendas procedentes de Mesopotamia, Egipto, Chipre, Creta, Fenicia, Anatolia y, por supuesto, Grecia continental.
Estatuilla de bronce de un hombre procedente de Egipto encontrado en el Heraion de Samos. S IX a VI a. C.

Como hemos podido comprobar por estos ejemplos anteriores, fieles en tránsito entre el Mediterráneo oriental y occidental dejaron en Samos multitud de ricas ofrendas. Muchas figurillas depositadas representaban a los mismos fieles en actitud votiva; otras a animales (principalmente a caballos y pájaros) u objetos. Con esta acción o donación se quería honrar a la diosa y buscar el favor de la misma. Desgraciadamente, los objetos de oro y plata han desaparecido por la codicia humana que durante siglos los ha reciclado. Quedan, no obstante, bastantes objetos cerámicos y pequeñas figurillas de bronce que nos permiten hacer una idea de la importancia del santuario.
Exvotos cerámicos con forma de animal. Siglo VII a. C.

a) Arquitectura civil.
Tenemos pocos ejemplos por el empleo de materiales perecederos. Algunos enclaves que se crean en época orientalizante son:

MILETO (ASIA MENOR):
Los mitos griegos refieren que la ciudad fue fundada por un héroe llamado Mileto, que huyó de Creta para evitar ser forzado a convertirse en el erómeno del rey Minos (según Antonino Liberal, basado en Nicandro). ​Estos mitos antiguos relatan que el héroe Mileto fundó la ciudad después del asesinato de un gigante llamado Asterión, hijo de Anax, y que la región conocida como Mileto se llamaba originariamente Anactoria. ​
Homero dice que durante la época de la Guerra de Troya fue una ciudad caria (Ilíada, Canto II), que intervino en la guerra, del lado troyano, capitaneados por Anfímaco y Nastes, ambos hijos de Nomión.
Los especialistas señalan que Neleo, hijo de Codro de Atenas, llegó a Mileto después del retorno de los Heráclidas (por tanto, durante la llamada invasión dórica). Los jonios mataron a los hombres de Mileto y se casaron con sus viudas.
La primera mención de Mileto se halla en los anales del rey hitita Mursili II como Millawanda. En el cuarto año del reinado de Mursili II, h. 1320 a. C., Millawanda apoyó la rebelión de Uhha-Ziti de Arzawa. Mursili ordenó a sus generales Mala-Ziti y Gulla que arrasaran Millawanda y la incendiaran. Los atacantes se alzaron con la victoria y regresaron a Hattusa con un gran botín y cautivos. Además, la ciudad fue fortificada según un plan hitita.
Millawanda es mencionada luego en la «Carta de Tawagalawa», parte de una serie de escritos que incluyen la Carta de Manapa-Tarhunta y la Carta de Milawata, cuyas fechas no son seguras.

La Carta de Tawagalawa dice que Milawata tenía un gobernador, Atpa, que estaba bajo la jurisdicción de Ahhiyawa, y que la ciudad de Atriya estaba bajo jurisdicción milesia. Tras una sumisión temporal a los hititas, bajo el rey Muwatalli II volvió a ser independiente. La Carta de Manapa-Tarhunta también menciona al Atpa Piyamaradu, un guerrero posiblemente de Lazba (Lesbos), que dirigía un contingente de arzawanos. Se puso al servicio de los Ahhiyawa para una posible guerra contra los hititas. Ambas cartas cuentan que Piyamaradu había humillado a Manapa-Tarhunta. Un rey hitita persiguió a Piyamaradu en Millawanda y, en la Carta de Tawagalawa, solicitaba la extradición de Piyamaradu a Hattusa.
La Carta de Milawata menciona una expedición conjunta del rey hitita y un vasallo luvita (probablemente, la ciudad Kupanta-Kurunta de Mira) contra Milawata (aparentemente su nuevo nombre), y atestigua que Milawata y Atriya estaban bajo dominio hitita.
En la última fase de LHIIIB, la ciudadela de Pilos contaba entre sus esclavas a «Mil[w]atiai», mujeres de Mileto.
Durante el colapso de la civilización de la Edad del Bronce, Mileto fue incendiada otra vez, presumiblemente por los pueblos del mar.
Su trazado reticular, planeado por Hipódamo de Mileto, llegó a ser el diseño básico de las ciudades romanas. Mileto también poseía un puerto, antes de que fuera encenagado por los aluviones causados por el Meandro.
Mileto fue una de las ciudades involucradas en la Guerra Lelantina, que tuvo lugar en el siglo VIII a. C. ​ En el siglo VII a. C., Mileto había conseguido un imperio marítimo en liza con la poderosa Lidia.
La ciudad de Mileto fue una de las 12 ciudades jonias de Asia Menor, coaligadas de la Liga Jónica.

Los testimonios arqueológicos hablan ya de un asentamiento de época micénica. Sobre este, habría otro del año 1000 a. C. de gran importancia por el comercio de plata con Anatolia. De la ciudad del S. VII a. C. no queda nada porque fue destruida por los persas en el año 494 a. C. Esta se reedifica entre el 479-475 a. C. como una ciudad de trazado ortogonal. Hipodamo trabajaría en este trazado.

SMIRNA (JONIA, ASIA MENOR)
La región se estableció al menos a comienzos del tercer milenio antes de Cristo, o tal vez antes, como sugieren los hallazgos recientes en Yeşilova Höyük. Pudo haber sido una ciudad de los Leleges autóctonos antes de que los colonos griegos comenzaran a asentarse a lo largo de la costa de Asia Menor a comienzos del primer milenio antes de Cristo. A lo largo de la antigüedad, Smyrna fue una ciudad-estado líder en Jonia, con influencia sobre las costas e islas del mar Egeo. Smyrna también se encontraba entre las ciudades que reclamaban a Homer como residente.

Los primeros colonos griegos eólicos de Lesbos y Cyme, que se expandían hacia el este, ocuparon el valle de Esmirna Era una de las confederaciones de las ciudades-estado eólicas, marcando la frontera eólica con las colonias jónicas.
Extraños o refugiados de la ciudad jónica de Colofón se asentaron en la ciudad. Durante un levantamiento en 688 a.C, tomaron el control de la ciudad, convirtiéndola en la decimotercera de las ciudades-estado jónicas. Las mitologías revisadas dijeron que era una colonia de Éfeso. En 688 a. C., el boxeador jónico Onomastus of Smyrna ganó el premio en Olimpia, pero el golpe fue probablemente un evento reciente. La conquista de Colofonia es mencionada por Mimnermus (antes del 600 a.C), quien se considera igualmente Colofón y Esmirna. La forma Aeolic del nombre se mantuvo incluso en el dialecto ático, y el epíteto "Esmirna eólica" se mantuvo vigente mucho después de la conquista.
Smyrna estaba ubicada en la desembocadura del pequeño río Hermus y en la parte más profunda de un brazo del mar (Smyrnaeus Sinus) que llegaba tierra adentro. Esto permitió a los buques mercantes griegos navegar en el corazón de Lidia, haciendo que la ciudad fuera parte de una ruta comercial esencial entre Anatolia y el Egeo. Durante el siglo VII a.C, Smyrna alcanzó el poder y el esplendor. Una de las grandes rutas comerciales que cruzan Anatolia desciende por el valle de Hermus pasando Sardis, y luego, divergiendo del valle, pasa al sur del Monte Sipylus y cruza un paso bajo hacia el pequeño valle donde Esmirna se encuentra entre las montañas y el mar. Mileto y más tarde Éfeso estaban situados en el extremo del mar de la otra gran ruta comercial a través de Anatolia, compitieron por un tiempo con éxito con Smyrna; pero después de que los puertos de ambas ciudades se enlodaron, Smyrna no tenía rival.
El río Meles, que fluía por Esmirna, es famoso en la literatura y fue adorado en el valle. Una tradición común y constante conecta a Homero con el valle de Esmirna y las orillas de los Meles su figura era uno de los tipos de acciones en las monedas de Esmirna, una clase de la que los numismáticos llaman "Homero". El epíteto Melesigenes fue aplicado a él la cueva donde solía componer sus poemas se mostraba cerca de la fuente del río, su templo, el Homereum, estaba en sus orillas. El flujo constante y uniforme de los Meles, tanto en verano como en invierno, y su corto recorrido, que comienza y termina cerca de la ciudad, son celebrados por Aristides y Himerius. La corriente se eleva desde manantiales abundantes al este de la ciudad y desemboca en el extremo sureste del golfo.
La ciudad arcaica ("Vieja Esmirna") contenía un templo de Atenea del siglo VII a. C.

Cuando los reyes de Mermnad levantaron el poder y la agresividad de los lidios, Smyrna fue uno de los primeros puntos de ataque. Sin embargo, Giges (alrededor del 687-652 a.C) fue derrotado en las riberas del Hermus, y la situación del campo de batalla muestra que el poder de Esmirna se extendía hacia el este. Una fortaleza fuerte fue construida probablemente por los Ionians de Esmirna para comandar el valle de Nymphi, cuyas ruinas aún son imponentes, en una colina en el paso entre Smyrna y Nymphi.
Según Theognis (aproximadamente 500 a.C), fue el orgullo lo que destruyó a Esmirna. Mimnermus lamenta la degeneración de los ciudadanos de su tiempo, que ya no pudieron frenar el avance de Lidia. Finalmente, Alyattes II (609-560 a.C) conquistó la ciudad y la saqueó, y aunque Smyrna no dejó de existir, la vida griega y la unidad política fueron destruidas, y la polis se reorganizó en el sistema de la aldea. Se menciona a Esmirna en un fragmento de Píndaro y en una inscripción de 388 a. C, pero su grandeza ya había pasado.

Hay un asentamiento de época micénica. Hay una fortificación del S. X y una casa de planta oval del S. IX. En el S. VIII hay una gran prosperidad con un trazado regular (ortogonal) de calles, dejando un ágora de carácter comercial.



Otros enclaves:
Ø  AGRIGENTO (SICILIA) 580 a.C.
Ø  SELINONTE (SICILIA)  628 a. C.
Ø  POSIDONIA (SUR DE ITALIA): S. VII a. C.  

Se fundan después de una planificación previa. Presentan un trazado regular, calles en ángulo recto (norte-sur y este-oeste) siendo característica de manzanas  muy alargadas (frente a las cuadrangulares clásicas). Las ciudades diferencian área religiosa, privada y pública.

Agrigento: Es conocida como el lugar donde se alzaba la antigua ciudad griega de Acragante una de las ciudades más destacadas de la Magna Grecia durante la edad de oro de la Antigua Grecia.
La antigua Acragante se fundó sobre una meseta con vistas al mar, en la costa suroeste de Sicilia, entre Selinunte y Gela, a orillas del río Acragante; tenía cerca, además, otro río, el Hypsas y una cresta de colinas al norte que ofrecía una cierta protección natural. Fue una colonia de Gela fundada en 580 a. C. ​ El significado de la palabra no está claro, aunque es lugar común atribuirlo a un fundador legendario epónimo, un Acragante, que aparentemente no más que una etimología retrospectiva de un nombre oscuro. Los primeros líderes fueron Aristonoo y Pistilo y recibieron instituciones dóricas derivadas de Rodas (de la que Gela fue colonia).
Plano de la zona arqueológica de Agrigento 1. Templo de Hefesto 2. Kolymbéthra 3. Santuario de las divinidades ctónicas y templo de los Dioscuros 4. Olimpieion 5. Tumba de Terón 6. Templo de Asclepio 7. Templo de Heracles 8. Templo de la Concordia 9. Templo de Hera 10. Basilicula 11. Santuario de Deméter 12. Templo de Deméter 13. Barrio helenístico y romano 14. Colina de San Nicola, museo 15. Ecclesiasterión y oratorio de Falaris 16. Bouleuterión 17. Templo de Atenea 18. Templo de Zeus.

Acragante creció rápidamente, convirtiéndose en una de las colonias de la Magna Grecia más ricas y famosas. Hacia 570 a. C. fue sometida a la tiranía de Falaris que la llevaría a ser la ciudad más poderosa y extendió sus dominios por las armas sobre buena parte de la isla. Una revuelta popular derrocó y mató a Falaris.
Durante los siguientes años fue una ciudad libre, y de los siguientes sesenta años se conoce muy poco, sólo que entre sus gobernantes estuvieron Alcámenes y Acandro. Después la ciudad fue gobernada por Terón de Agrigento (hacia 488 a. C.) quien se alió con Gelón de Siracusa, y expulsó a Terilo de Hímera anexionando sus dominios. La ciudad se engrandeció después de la invasión cartaginesa de 480 a. C. cuando se hicieron muchos prisioneros cartagineses, que se emplearon para el cultivo de los campos y construcción de obras públicas y edificios en la ciudad. Terón murió en 472 a. C. y le sucedió su hijo Trasideo, que al contrario que el padre, fue odiado por los ciudadanos y fue derrocado un año después.
Se estableció la democracia que duró hasta casi el año 406 a. C., con la invasión cartaginesa, y que fue una época muy próspera; según Diodoro Sículo llegó a los veinte mil habitantes pero dos veces más contando a los residentes y esclavos.
La expulsión de la dinastía geloniana de Siracusa fue seguida por revoluciones en muchas partes de Sicilia. Estalló la guerra entre Agrigento y Siracusa y la primera fue completamente derrotada a la orilla del río Hímera (446 a. C.). Después el moderado Empédocles (famoso filósofo originario de esta ciudad) controló las luchas de facciones.
En 415 a. C. los atenienses llevaron a cabo la gran expedición a Sicilia y Agrigento se mantuvo neutral, neutralidad que mantendría cuando Atenas ya estaba prácticamente derrotada.
Segesta solicitó por motivos internos la intervención de los cartagineses; la primera expedición cartaginesa fue rechazada (409 a. C.), pero la segunda, tres años después, triunfó con la conquista de Selinunte e Hímera. Los agrigentinos, poco predispuestos a la guerra, dispusieron de un ejército mercenario lacedemonio bajo el mando de Dexipo y tuvieron también la ayuda de un ejército siracusano bajo el mando de Dafneo, pero fueron asediados y hubieron de capitular por hambre al cabo de ocho meses. Muchos habitantes fueron masacrados y los que sobrevivieron emigraron a Gela. Los cartagineses ocuparon la ciudad y a la primavera siguiente (405 a. C.) la destruyeron y la abandonaron. ​ Cuando Dionisio I de Siracusa firmó la paz con Cartago, Agrigento, a pesar de los habitantes que pudieron volver, ya no se recuperó. Las murallas no podían ser reconstruidas según el acuerdo de paz.
Unos años después empero, se sustrajeron a la dominación cartaginesa y se aliaron otra vez con Dionisio. La paz de 383 a. C. fijó la frontera de los dominios cartagineses en el Halico.

La antigua Acragente cubre una vasta zona -gran parte de la cual aún está hoy sin excavar - pero está ejemplificada por el famoso Valle dei Templi («Valle de los Templos», un término equivocado, pues está más bien en posiciones estratégicas en las montañas que rodean la ciudad, más que un valle). Comprende una amplia zona sagrada en la parte sur de la antigua ciudad donde siete templos griegos monumentales en estilo dórico se construyeron durante los siglos VI y V a. C. Actualmente excavados y en parte restaurados, constituyen parte de los edificios griegos más antiguos y mejor conservados fuera de la propia Grecia. Están incluidos en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1997.

Los templos mejor conservados son dos edificios muy parecidos, atribuidos tradicionalmente a las diosas Juno Lacinia y Concordia (aunque los arqueólogos creen que esta atribución es incorrecta). Ambos fueron construidos según un diseño períptero hexástilo.

El templo de Hera Lacinia, conocido también como templo de Juno (por el nombre romano de la diosa) o templo D, es un templo griego  situado en el Valle de los Templos en Agrigento.
El templo fue edificado en la segunda mitad del siglo V a. C., alrededor del 450 a. C. y pertenece, por su época y por su estilo, al periodo dórico clásico. Se han encontrado indicios del incendio ocurrido en el 406 a. C, tras el sitio de Agrigento. En época romana, cuando Sicilia era una provincia, el templo fue restaurado mediante la sustitución de las tejas de terracota originales por otras de mármol y con el añadido de una pendiente más inclinada en la fachada este.
El edificio es un templo dórico períptero, con 6 columnas en los lados cortos (hexástilo) y 13 en los largos, según un canon derivado del modelo griego y utilizado también para su "gemelo", el templo de la Concordia, con el cual comparte las dimensiones generales y las medidas casi estandarizadas de algunos elementos constructivos. La planta del templo tiene unos 38,15 metros de longitud y 16,90 metros de anchura.
Las columnas frontales difieren ligeramente en anchura, siendo más estrechas las de los extremos y más anchas las centrales. El peristilo tiene 34 columnas de 6,44 metros de altura constituidas por cuatro tambores superpuestos, y el conjunto está apoyado sobre un crepidoma de cuatro escalones. El templo fue edificado sobre un montículo elevado construido en gran parte artificialmente.
El interior está formado por un naos sin columnata interior, del tipo doble in antis, con un pronaos y un opistodomos simétricos, ambos enmarcados por dos filas de columnas (distili). En el muro de separación entre el naos y el pronaos (diafragma) se construyeron dos escaleras para la inspección de la cubierta o tal vez para ser utilizadas durante el rito religioso. Delante de la fachada principal (este) destacan los restos del antiguo altar.
Actualmente se conserva íntegramente la columnata norte con el arquitrabe y parte del friso, mientras que las de los otros tres lados se han mantenido solo parcialmente. Faltan cuatro columnas y nueve están seriamente dañadas, y los arquitrabes han desaparecido casi por completo. Se han conservado también unos pocos elementos de la cella, entre ellos los cimientos de sus muros exteriores. El edificio ha sido reconstruido mediante anastilosis desde el siglo XVIII hasta nuestros días.
Hacia finales del primer milenio a.C., en concreto al final del siglo III a.C., un político, censor y cónsul romano llamado Quinto Fulvio Flaco, citado varias veces por autores latinos fiables y renombrados como Tito Livio, Eutropio y Suetonio, eliminó el techo del templo de Juno Lacinia, construido íntegramente en mármol.

El templo de la Concordia es un templo griego situado en el Valle de los Templos de Agrigento. En la actualidad, todavía se desconoce a quién fue dedicado este templo, pero el nombre de "templo de la Concordia" está documentado ya en el siglo XVI por Tommaso Fazello, uno de los primeros historiadores, geógrafos y arqueólogos sicilianos. ​ Construido en los años 440-430 a. C., está considerado, por su estado de conservación, uno de los edificios sagrados de la época clásica más notables del mundo griego.
Este templo, al igual que el cercano templo de Juno, está construido sobre un basamento macizo cuya función era la de nivelar las irregularidades del terreno rocoso. Sobre un crepidoma de cuatro escalones, de 39,44 metros de longitud y 16,91 metros de anchura, se erige una muy bien conservada perístasis (pórtico que rodea el naos) de 6x13 columnas. Estas miden 6,72 metros de altura, tienen talladas veinte acanaladuras en su fuste y presentan una armoniosa éntasis o curvatura de su sección vertical hacia los 2/3 de la longitud total. Sobre ellas apoya el arquitrabe, el friso de triglifos y metopas, y la cornisa con mútulos. Se han conservado también los tímpanos en su totalidad. Mediante un peldaño se accede a la cella o naos, que está precedida por el pronaos in antis (llamado así porque las dos columnas del pórtico quedan enmarcadas por dos paredes laterales llamadas antas), de forma similar al opistodomos, situado de forma simétrica en la parte posterior del templo.
Asimismo, se conservan las escaleras integradas en los muros frontales del naos, que permitían el acceso al techo. De igual manera son visibles los huecos que alojaban las vigas de madera de la cubierta, localizados en la parte superior de los muros del naos y en los bloques del entablamento de la perístasis. El exterior y el interior del templo estaban revestidos con estucos policromados. La sima formaba un canalón con prótomos en forma de león, y el techo estaba cubierto con tejas de mármol.
El templo se transformó en iglesia cristiana en el siglo VI. Se reforzó su estructura y se eliminaron los ornamentos originales. Se modificó su orientación inicial, para lo cual se abatió el muro del fondo de la cella, se cerraron los intercolumnios y se practicaron doce aperturas arqueadas en las paredes del naos. De esta forma se constituyeron las tres naves preceptivas, las dos laterales en la perístasis y la central coincidente con la cella. Se destruyó el altar de época clásica y se colocaron las sacristías en el lado este. Así, el edificio se convirtió en una basílica casi perfecta. Las fosas excavadas en el interior y el exterior de la iglesia se relacionan con sepelios de la Alta Edad Media, colocados según la costumbre en estrecha relación con la basílica.
Como casi todos los templos griegos, el templo de la Concordia está alineado según la dirección este-oeste. En particular se han realizado estudios sobre su alineamiento con la salida del sol durante el equinoccio de primavera.






Los otros templos son mucho más fragmentarios, habiendo sufrido terremotos hace tiempo, y habiendo sido saqueadas sus piedras.
Inmediatamente después de la entrada del parque, al oeste, se encuentra de frente el templo de Zeus Olímpico (u Olimpieion). Este Templo de Zeus Olímpico es, con diferencia, el de mayor tamaño. Se trata de un templo dórico pseudoperíptero con unas dimensiones excepcionales, de 56,30 × 112,60 m. Se cree que es el templo dórico más grande nunca construido, y el tercero entre los templos griegos.
Fue construido por el tirano Terón en 480 a. C., después de su victoria sobre los cartagineses en la Batalla de Hímera, a la gloria de los griegos vencedores de los bárbaros. Su identificación como templo de Zeus se basa en el testimonio de Diodoro Sículo, que dejó una descripción. Al este del templo se encuentra aún el altar sobre el que se procedía a las hecatombes o sacrificios de cien toros.
El basamento (krépis) con cinco gradas soportaba una sala hipóstila de inspiración cartaginesa, compuesta de dos hileras de 12 pilares cuadrados cada una, de 21 m de alto, con muros hasta aproximadamente media altura. El peristilo se componía también de pilares, 7 de ancho y 14 de largo, de una altura de 17 m, con medias columnas unidas por las caras, todo ello formando masas de piedra de 4 m de diámetro. Estos pilares externos estaban conectados entre ellos por divisiones: por ello se habla de templo «pseudoperíptero». El peristilo y las naves laterales estaban cubiertos, mientras que la cella en sí sería probablemente hipetra, esto es, abierta al cielo. El número de columnas en la fachada era impar, encontrándose un pilar central en vez del habitual acceso hacia la cella; la entrada se hacía por dos pórticos situados en los extremos de la fachada este, dando acceso directo a las naves laterales, así como, según parece, por una pequeña entrada practicada en el medio del lado meridional.
Se caracteriza este templo por la presencia de los llamados telamones, estatuas colosales con aspecto humano. Se encontraban en una especie de nichos creados en la parte alta de las divisiones situadas entre las columnas exteriores. Estas estatuas tenían alrededor de 8 m de alto y soportaban el peso de la cubierta. Tenían rasgos cartagineses y simbolizaban a los bárbaros vencidos, reducidos a la esclavitud por los griegos. Se añadían a una representación del combate de los dioses del Olimpo contra los gigantes, tallada sobre el frontón este del templo. En 1825, el pintor y arqueólogo Rafaello Politi hizo reconstruir en el suelo a uno de estos gigantes, a partir de elementos dispersos. El gigante visible sobre el lugar es una copia, dado que el original se encuentra expuesto, en posición vertical, en el Museo arqueológico de Agrigento.
Aunque aparentemente este templo se usó, parece que nunca se acabó; la construcción se abandonó después de la invasión cartaginesa del año 406 a. C. Sus pequeñas piedras se reutilizaron ampliamente en construcciones de siglos posteriores, como los embarcaderos de Porto Empedocle (siglo XVIII).
Templo B (Olimpieion)

Modelo del Olimpieion (Museo arqueológico de Agrigento)

El templo de Heracles, también llamado templo de Hércules (por el nombre romano del héroe) es un templo griego, situado en el Valle de los Templos en Agrigento.
El edificio, de estilo dórico arcaico, se encuentra en la colina de los templos, en un montículo rocoso cerca de la Villa Aurea. El nombre de templo de Heracles es de atribución moderna, basado en la mención de Cicerón de un templo dedicado al héroe non longe a foro ("no lejos del ágora") (Verrine II 4.94), que contenía una famosa estatua de Heracles. No se ha demostrado todavía que el ágora de Akragas estuviese en esta área, pero la identificación está generalmente aceptada.
La cronología tradicionalmente aceptada identifica el templo como el más antiguo de Akragas, fechado en los últimos años del siglo VI a. C. Esta datación está basada en características estilísticas, especialmente sus proporciones, el número de columnas, y el perfil de las mismas y de sus capiteles. Aun así, algunas fuentes vinculan el templo con la actividad de Terón (tirano de Akragas del 488 al 473-2 a. C.), ya que presentaría innovaciones en compararon con la arquitectura del siglo VI a. C. ​ En ese caso, podría identificarse con el templo de Atenea recordado por Polieno (Estratagemas, 6.51) en relación con la actividad edificatoria de Terón tras su toma de poder.
Los restos del entablamento constituyen un problema para la datación del templo, ya que existen dos tipos de cimacios laterales con canalones y cabezas de león: el primero, peor conservado que el otro, fechado en el 460 a. C., y el segundo, de mediados del siglo V a. C. Probablemente, el primer cimacio es el original y fue reemplazado por el segundo unas cuantas décadas más tarde por razones desconocidas. Por lo tanto, es posible que la fundación del templo se remonte a unos años antes de la Batalla de Hímera (480 a. C.), y su finalización habría tenido lugar una década más tarde o poco tiempo después.
El edificio fue restaurado durante el periodo romano con algunas modificaciones, en concreto la división del naos en tres partes, lo cual podría indicar una dedicación a varias divinidades. En el siglo XX, la intervención de los restauradores ha permitido reconstruir nueve de las columnas en el lado sureste a través de la anastilosis, así como parte del entablamento y algunos de los capiteles.
El edificio está asentando sobre un crepidoma de tres escalones, que a su vez se levanta sobre una subestructura en sus lados norte y oeste, debido a la irregularidad del terreno. Es un templo períptero de proporciones inusualmente alargadas (67 metros de longitud y 25.34 metros de anchura), con seis columnas en sus frentes cortos (hexástilo) y quince columnas en las fachadas largas. Dentro del perístasis hay un largo naos, provisto de un pronaos delante y un opistodomos detrás, ambos in antis (llamado así porque las dos columnas del pórtico quedan enmarcadas por dos paredes laterales llamadas antas). Los restos del naos parecen indicar que la destrucción del edificio fue causada por un terremoto.
En el muro de separación entre el pronaos y el naos se aloja una escalera interna para la inspección del techo, lo cual era una característica típica de los templos de Akragas. Las altas columnas están coronadas por anchos capiteles, con una profunda separación entre el fuste y el equino. Esto podría indicar, junto con el alargamiento del naos y la gran separación de sus columnas, el relativo arcaismo del edificio, que precedería en al menos treinta años a otros templos perípteros de Akragas. En el lado este del templo se encuentran los restos del gran altar del templo.


Santuario de las divinidades ctónicas y templo L
El templo de los Dioscuros se alza sobre un témenos que es el más antiguo de todos los lugares de culto conocidos en Agrigento. Los griegos veneraron allí a sus dioses antes de la construcción de los grandes templos, y los sicanos lo utilizaban ya como lugar de culto.
Sobre este témenos, al sur del templo de los Dioscuros, se encontraron los restos de otro templo períptero (templo L), construido poco después, con el mismo plano, pero un poco más grande. Los dos templos fueron probablemente construidos sobre edificios de culto anteriores.
En la parte norte del santuario se encuentran aún los basamentos de lugares de culto que se remontan a la primera mitad del siglo VI a. C.  es decir, poco tiempo después de la fundación de la ciudad. Los griegos honraban allí a las divinidades ctónicas, sobre todo a las diosas de la tierra y de la fertilidad, Deméter y su hija Perséfone, pero también a Hécate y Hades. Esta zona delimita pues el santuario de las divinidades ctónicas.
En medio de estos lugares de culto se encuentra un altar circular y otro rectangular. El altar circular tiene una cavidad mediana que servía para depositar las ofrendas líquidas, o para recoger la sangre de los animales ofrecidos en sacrificio. Todo alrededor de estos altares se ordenan los edificios con forma de mégaron con pronaos, naos y adyton[1], ​ dos en dirección este-oeste, y otro en dirección norte-sur. Este último se relaciona con un edificio de culto de cella rectangular que tiene una entrada cuya fachada está constituida por cuatro pilares. Al norte se encuentra otro edificio de culto con aspecto laberíntico, con un altar cuadrado en una parte lateral, y un altar circular en la última sala.
Santuario de las divinidades ctónicas: gran altar circular

Selinunte
Selinunte  es una antigua ciudad griega del sur de la isla de Sicilia, en la actual provincia de Trapani, en la costa sudoeste, en la desembocadura del río Selinunte, a unos 6 km al oeste del río Hipsa.
Situado en una ladera de unos 30 metros sobre el nivel del mar, Selinunte toma su nombre de Selinon, el perejil silvestre. Fue fundada por colonos de Megara Hyblaea dirigidos por extáticos Pammilos en el siglo VII a. C. Las inmigraciones de colonos coloniales megacoloniales tuvieron lugar tanto en las últimas décadas del siglo VII como a lo largo del siglo VI hasta el comienzo de V. Selinunte intentó fundar colonias en Sicilia occidental (Eraclea Minoa). Cuando, a principios del siglo V, la guerra entre los griegos de Sicilia y los cartagineses llegó a su fin, que terminó con la batalla de Himera en 480, Selinunte extrañamente prefirió asociarse con Cartago. Tuvo numerosos y fuertes contrastes con Segesta hasta 409, el año de su destrucción por los cartagineses. Selinunte se encontró entonces sometido a la regla de los Punici que lo fortificaron y reconstruyeron, en la zona donde se encontraba por primera vez la acrópolis: los restos arqueológicos tienen un lugar habitado mixto, púnico y griego. Cartago, para defenderse de los ataques romanos, decidió concentrar sus fuerzas en Lylibeo, transfiriendo la población de Selinunte, destruyendo la ciudad y abandonándola a la ruina. Un terremoto violento, en el siglo X o XI, terminó tal vez para reducir los monumentos de la ciudad antigua a un cúmulo de ruinas. En la segunda mitad del siglo XVI, la ciudad fue redescubierta por el historiador Tommaso Fazello.
Mapa de la Sicilia arcaica con la ubicación de Selinunte, al oeste de la isla
Plano de la acrópolis de la antigua ciudad de Selinunte realizado por Gustave Fougères en 1910 

El sitio arqueológico, en el que destacan los restos de las fortificaciones y numerosos templos de orden dórico, se considera el más extenso de Italia y también de Europa.
En el sitio arqueológico de Selinunte se conservan los restos de varios templos de orden dórico en torno a la acrópolis (A,B,C,D,O,R e Y) y otros tres ubicados en la colina Marinela, hacia el este (E, F y G). Además, al oeste del río Selinunte, en la colina Gaggera, había una serie de santuarios entre los que destaca el santuario de Deméter Maloforos, donde se hallaron miles de figuras votivas. Al norte de este, se encontraba el llamado templo M y al sur un santuario de Hera. Se ha sugerido que esta proliferación de templos es debida a un deseo de afirmación de la identidad de polis helénica ante la proximidad de la ciudad a territorios no griegos de la isla de Sicilia.


Los templos de Selinunte se han designado por letras debido a que no se conoce con seguridad cuál era la divinidad a la que estaba dedicado cada uno.

El templo C, que fue construido en el siglo VI a. C., posiblemente es el más antiguo. Medía 64 m de longitud por 24 de anchura y tenía 17 columnas en los lados largos y 6 en los lados cortos. En el centro del frontón aparecía representada la cabeza de Medusa. Se cree que el templo podría haber estado dedicado a Apolo. ​ Parte de este templo fue reconstruido en 1926. ​

El templo E dedicado a Hera, fue construido entre 465 y 450 a. C. y es el que más ha sido reconstruido por los arqueólogos. Mide 67 m de largo por 25 de ancho y tiene 15 columnas en los lados largos y 6 en los cortos. Se cree que estaba dedicado a Hera. ​

El Templo E, reconstruido hoy a través de una muy criticada anastilosis llevada a cabo en 1959,  es un períptero con 6 columnas en el frente y 15 en los lados largos (incluidas las esquinas) que descansan sobre un estilóbato ligeramente alargado. El templo, con columnas de 10,20 m de altura. (incluido el capital) debe considerarse uno de los templos canónicos "griegos coloniales" más importantes, de hecho, acoge todas las soluciones de la técnica constructiva del orden dórico como la curvatura y las correcciones de todas las partes diseñadas para encontrar siempre dos trilobs en las esquinas del friso y nunca dos metopas.

Delante de la cara este del templo se descubrió un crisol, parcialmente excavado en la roca, en parte en el suelo, donde se cree que los cartagineses, luego del exitoso asalto a la ciudad de 409 a. C, han fusionado las baldosas de bronce del templo convirtiéndolas en lingotes para transportarlas más fácilmente. El interior del templo, simétricamente insertado dentro de la perístasis, está formado por un pronaos antiguo, una celda con un techo elevado, un adepto que todavía sostiene el pedestal para la estatua de adoración y la persona opuesta. Un friso dórico estaba rodando a lo largo de las paredes de la celda, mientras que el pronaos y el opistodomo estaban decorados con metopas. Cinco de estos y otros fragmentos, encontrados entre 1831-1832 y 1865, se conservan en el Museo Arqueológico Regional de Palermo. Esculpidas en la piedra caliza blanda, las metopas se hicieron con la técnica acrólica que consiste en la aplicación de las partes desnudas de los bajorrelieves femeninos, pario de mármol, piedra caliza con toba. Del estilo preclásico llamado "severidad", se muestran en la tipología positiva, especialmente los que pertenecen al lado occidental que representan " Atenea y Encelado " y "Apolo y Dafne", la exégesis arcaica tardía. Las otras tres metafotos que representan " Zeus y Hera ", " Heracles y Antíope " y " Artemisa y Atteone " de la oposición, rica en expresionismo y movimiento, son características del estilo estricto, atribuido al escultor Pitágoras de Reggio. Recientes excavaciones dentro del templo, hoy reconstruidas, revelan que el edificio hecho de piedra caliza estucada por la rica policromía fue precedido por dos templos más antiguos.

Templo F, es el central de los tres que ocupan la colina oriental, es el más antiguo fechado entre el 560 y el 540 a.C.  De estilo dórico y períptero, con unas dimensiones de 61,84 x 24,43 m a la altura de la grada superior, tenía 4 x 14 columnas, de 9,11 m de  altura y un diámetro inferior 1,82 y superior de 1, 24 m. Su planta se asemeje al templo C con una doble hilera de columnas en la fachada delantera, el interior es alargado y estrecho, dividido en pórtico y santuario a distintos niveles, con una cámara trasera. Se han localizado en la fachada oriental los restos de dos metopas que representan a los Dioses enfrentándose a los gigantes.

Templo de Apolo (G), era el más grande de Selinunte y uno de los más grandes de Grecia. Con unas dimensiones de 50 x 110 m a la altura del escalón superior. De estilo dórico y planta períptera, pero con un espacio entre el períbolo y las paredes de la cella que en la práctica resultaba pseudoperíptero, el edificio consta de pronaos precedido por un arimez de seis columnas. Desde aquí, mediante tres puertas se accedía a la cella, con sus tres naves, cuyas columnas guiaban hacia el ádyton, sede del oráculo. El templo tiene 8 x 17 columnas, con una altura de 16,27 m y un diámetro inferior de 3,41 m. Sus arquitrabes pesaban 40 toneladas y algunos  tambores de las columnas 50. Fue iniciado a finales del siglo VI a.C., pero la construcción se abandonó en el 409 a.C.
En la puerta del templo hay una inscripción, que hace referencia a la entrega de los hombres de la ciudad de una ofrenda por un valor de 16 talentos, para agradecer a Apolonion la victoria obtenida en una guerra local. La inscripción se fecha  por la forma de las letras entre el 480 – 470 a.C. lo que indica que el templo había sido consagrado aunque aún  estuviese en construcción.

Los templos A y O estaban situados de manera paralela. Estos templos, al igual que los templos B y D, están destruidos.
Se conservan restos de fortificaciones desde el siglo VI a. C. cuyos restos más impresionantes pertenecen al siglo IV a. C. entre los que destaca el sofisticado sistema defensivo que protegía la puerta norte, que incluía murallas de un grosor de casi 6 metros.
En el Museo Arqueológico de Palermo se conservan multitud de objetos hallados en el sitio arqueológico, entre los que destacan varias metopas de los templos donde aparecen representadas figuras mitológicas en relieve así como piezas de cerámica​ y de terracota. ​ También se exhiben monedas de Selinunte, que fue una de las primeras ciudades de Sicilia en emitirlas, ya que las más antiguas pertenecen al siglo VI a. C.
Otros objetos hallados se encuentran en el Museo Municipal de Castelvetrano, entre los que destaca una estatua de bronce del siglo V a. C. conocida como el Efebo de Selinunte. El iconólogo e historiador del arte Giuseppe Camporeale ha sugerido que esta estatua representa a Dioniso Yaco.
Vista de la entrada oriental del Templo E
Vista aérea del templo C.
Metopa del Templo C, que representa a Atenea y a su lado Perseo decapitando a Medusa

Paestum
Paestum (antigua ciudad griega de Poseidonia o Posidonia) es el nombre romano clásico de una importante ciudad grecorromana en la región italiana de Campania. Es uno de los barrios del municipio de Capaccio-Paestum. El sitio arqueológico de Paestum fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998.
La ciudad está ubicada en la costa occidental de Italia, sobre el golfo de Salerno, cerca de las bocas del Sele. Se hallaba rodeada por una muralla de bloques de piedra caliza y por un foso exterior. Sus construcciones se han conservado bien, gracias a que, durante una época, estuvieron cubiertas de marismas: los templos de Posidonia se cuentan entre los mejor conservados de la civilización griega clásica. Entre ellos se destacan el Hereo o templo dórico de Hera, de mediados del siglo VI a. C.; el templo dórico de Poseidón y dedicado en realidad a Apolo), de mediados del siglo V a. C. y el templo de Ceres (que en realidad estaba dedicado a Atenea).

La Ciudad griega Estaba situada a unos 7 km al sur de la desembocadura del Silarus. Fue fundada por griegos de Síbaris con el nombre de Posidonia (Poseidonia) en una fecha desconocida, probablemente a finales del siglo VII a. C. o primera mitad del siglo VI a. C. La colonia fue establecida con participación de los dorios de Trecén. Según Estrabón fue fundada en la costa y trasladada un poco al interior, pero las ruinas se hallan a sólo 1 km de la costa.
Cuando se fundó la vecina Velia, en 540 a. C., Posidonia ya existía y era una ciudad considerable, pero no se sabe nada de su historia. En 510 a. C., Síbaris fue destruida, pero sus habitantes no se establecieron en Posidonia, sino en Laos y Escidros. ​ Su prosperidad está atestiguada por los restos (conocidos como los Templos de Paestum) y numerosas monedas que se han encontrado. El rostro del dios Poseidón aparecía en las monedas acuñadas en la ciudad.
Fue una de las primeras ciudades griegas que cayeron en manos de los lucanos (quienes modificaron su nombre como Paistom) probablemente antes del 390 a. C., cuando Laos fue asediada y ya era el principal baluarte griego de la zona. Según Aristóxeno, los habitantes no fueron expulsados, sino que recibieron un contingente de lucanos en la ciudad.
En el año 335 a. C., el rey Alejandro de Epiro (tío de Alejandro Magno), se apoderó de la ciudad que, justo cuatro años después, volvió a manos de los lucanos.
En 273 a. C. se convirtió en la colonia romana de derecho latino de Paestum, después de que combatiera del lado del derrotado Pirro de Epiro, en la guerra contra Roma a comienzos del siglo III a. C.
En el primer recinto, el de la diosa Hera, se ubicaron dos templos: el “Templo de Hera” o “Basílica” y el “Templo de Poseidón”. En cuanto a la Basílica, gracias a la cerámica hallada en él, sabemos que es el más antiguo, de aproximadamente el 550 a.C. En cuanto a sus características, es de orden dórico, con una serie de elementos que hacen que el mismo tenga una serie de particularidades que denotan un modelo arcaico del edificio, puesto que presenta nueve columnas en el frente, algo poco frecuente, y una decoración en las mismas novedosa puesto que están adornadas por un collarino con hojas en relieve. En los lados, presenta 18 columnas, y su cella tiene dos naves.
Templo de Hera

El segundo templo, el de Poseidón, es el más grande y fue construido aproximadamente hacia el 450 a.C. A diferencia del anterior, éste si presenta características más típicas de la arquitectura clásica griega, aunque, sin embargo, sigue mostrando elementos arcaicos como las proporciones de sus columnas.


En el segundo recinto sagrado, tenemos el “Templo de Atenea”. Fechado alrededor del 500 a.C., es más pequeño que los dos anteriores, y está situado en el punto más elevado de la ciudad. En él podemos ver algo completamente novedoso: es la primera vez en que se combina el orden dórico (en la columnata) y jónico (ocho columnas jónicas dan acceso al santuario). 

b) Arquitectura religiosa
Los templos griegos constituían los edificios más importantes de su cultura. Eran la morada de sus dioses y la tarea de la arquitectura era hacerlos bellos. Los griegos consideraban la belleza como el tributo a los Dioses y su búsqueda como un ejercicio religioso. Estaban convencidos de que los secretos de la belleza residían en las relaciones o proporciones y trataban constantemente de mejorar los materiales con los que hacían los templos. Cuando su experiencia fue mayor, parece que tomaron decisiones de que iba bien con qué y el resultado fue la clasificación de los órdenes (Dórico, Jónico y Corintio).
De esta forma los templos se convirtieron en los principales ornamentos de las ciudades. Progresivamente siguió la segunda conquista de la Arquitectura Griega: su concepción de las propias ciudades como obra de arte y con ella la traslación de las formas y detalles, originalmente reservadas a los templos, a un amplio conjunto de edificios secundarios.
Los templos en sí no solían servir como lugar de culto, ya que la veneración del dios, así como los sacrificios a él dedicados, se realizaban fuera de ellos. Los templos con frecuencia se usaban para almacenar ofrendas votivas. Era el tipo de construcción más importante y más extendido de la arquitectura griega. En los reinos helenísticos del sudoeste de Asia y del norte de África, los edificios erigidos para cumplir las funciones de un templo a menudo siguieron las normas arquitectónicas locales. Incluso allí donde sea visible una influencia griega, semejantes estructuras no son consideradas normalmente como templos griegos. Esto se aplica, por ejemplo, a los edificios griego-partos, los templos bactrianos o los edificios de tradición egipcia del Imperio Ptolemaico. El templo puede ser considerado la más lograda realización de la arquitectura griega. La codificación que, en la edad arcaica, fue desarrollada por la arquitectura de templos se convertirá, con el Helenismo, el lenguaje universal del mundo mediterráneo.

Conceptos en Arquitectura Griega Orden: es la correcta ubicación de los elementos arquitectónicos y la correcta relación con otros, de acuerdo a determinados criterios. Proporción: es la relación armónica de las dimensiones entre los diversos elementos que constituyen la obra, entre cada uno de ellos y la totalidad. Constituye el ingrediente estético de la dimensión. Módulo: Las dimensiones de todas las partes del templo son múltiplos y submúltiplos de una medida común llamada módulo. Simetría: es el equilibrio formal de carácter axial Ritmo: medida simultánea del tiempo y el espacio, generada por la repetición a intervalos regulares de las formas ínter espaciales dentro de un recorrido. Belleza: para los griegos es un tributo a los dioses y su búsqueda consciente como un ejercicio religioso.
Cuando su experiencia fue mayor, parece que tomaron decisiones de que iba bien con qué y el resultado fue la clasificación de los órdenes (Dórico, Jónico y Corintio). Tipos de órdenes Orden Dórico Orden jónico Orden corintio De esta forma los templos se convirtieron en los principales ornamentos de las ciudades. Progresivamente siguió la segunda conquista de la Arquitectura Griega: su concepción de las propias ciudades como obra de arte y con ella la traslación de las formas y detalles, originalmente reservadas a los templos, a un amplio conjunto de edificios secundarios.

El estilo dórico es el más antiguo y sencillo.
Este estilo clásico responde a una de las dos raíces del arte griego, la doria, que está en relación con las culturas de los metales europeas. Su decoración se caracteriza por preservar la mayor austeridad posible. La columna no tiene basa. Tiene de 16 a 20 estrías longitudinales con aristas vivas. Desde el suelo la columna va reduciendo su diámetro hasta el capitel, formando un perfil conocido como éntasis. El pedestal está formado por una grada de tres escalones, los dos inferiores se denominan estereóbatos y el superior estilóbato.
Entre otros rasgos estilísticos, se caracteriza por un capitel de gran sencillez; el collarino es una hendidura en el fuste y después tiene el equino y un ábaco cuadrado. Sobre las columnas se apoya el entablamento formado por el arquitrabe, el friso y la cornisa. El arquitrabe dórico es como una gran viga apoyada sobre las columnas, carece de decoración. En el friso se alternan los triglifos y las metopas. La cornisa sobresale del friso y está decorado con mútulas.
Se cree que tuvo su origen en las construcciones en madera, cuyas formas pasan a la piedra. Así, los triglifos responderían a las cabezas de las vigas transversales en las construcciones de madera.
El estilo dórico era formal y austero, se usaba normalmente en los templos de deidades masculinas. Apareció en la Grecia continental y de allí se difundió por las colonias griegas en Italia. La mayor parte de los templos que se conservan de época griega pertenecen a este estilo: el de Hera en Olimpia (600 a. C.), el de Apolo en Corinto (540 a. C.), los de Paestum (siglo VI a. C.), el de Apolo en Delfos (520-500 a. C.) y el Hefestión y los Propileos (437-432 a. C.) en Atenas. Se considera que el estilo culmina con el Partenón de Atenas (447-438 a. C.), templo octóstilo y períptero. En su construcción participaron el arquitecto Ictino y su ayudante Calícrates. Destaca la decoración de sus frontones y del friso, obra de Fidias. Una explosión del año 1687 destruyó en parte este templo.

Orden jónico
Este segundo estilo clásico se relaciona con la otra raíz del arte griego, la jonia, en relación con Asia Menor. Se usó en las ciudades de Jonia (hoy costa occidental de Turquía) y algunas islas del Egeo. El orden jónico se hizo preponderante durante el período helenístico, pues es más decorativo y apropiado a la estética de este período que el más severo dórico. La documentación demuestra que la evolución del orden jónico se encontró con resistencias en muchos estados griegos, pues entendían que representaba el dominio de Atenas.
El rasgo más representativo de este estilo es el capitel con dos volutas o espirales encuadrando el equino. Del entablamento destaca el hecho de que el arquitrabe, que se muestra usualmente descompuesto en tres fajas horizontales, llamadas platabandas y que el friso sea una banda continua, sin metopas ni triglifos. Las columnas son más esbeltas y ocasionalmente son sustituidas por estatuas de muchachas llamadas cariátides, como ocurre en el Erecteión.
Al orden jónico pertenecen dos templos construidos en la Acrópolis de Atenas: el de Atenea Niké (427-424 a. C.) y el Erecteión. El Erecteión es un triple templo, con las cariátides jónicas. Algunos de los edificios helenísticos mejor conservados, como la Biblioteca de Celso, pueden verse en Turquía, en ciudades como Éfeso (templo de Artemisa) y Pérgamo. Pueden citarse los templos de Atenea Polias en Priene y el de Apolo en Dídima.
Pero en las grandes ciudades helenísticas como Alejandría en Egipto, no queda prácticamente rastro.

Orden corintio
Al igual que el estilo jónico, el corintio se empleaba en interiores o en exteriores de templos dedicados a divinidades femeninas; el capitel está decorado con hojas de acanto, y el friso puede estar decorado o no. El estilo corintio, más ornamentado, fue un desarrollo tardío del jónico en el siglo V a. C.
Es el más ornamentado o recargado. Destaca como rasgo estilístico el capitel en forma de campana invertida o cesta, en cuya parte inferior hay una doble fila de hojas de acanto, de las cuales surgen unos calículos o tallitos que se enroscan en las cuatro esquinas, tal como las volutas del orden dórico, y en los centros.
Entre los templos de este orden, destaca el de Zeus Olímpico en Atenas (174 a. C.). También cabe mencionar la Linterna de Lisícrates en Atenas, monumento conmemorativo que fue encargado por el poeta Lisícrates para exponer el trofeo obtenido en un certamen de teatro.

A partir del s. VII a. C. se construyen los primeros edificios en piedra. Se emplean otros materiales como el mármol (en el Ática ya se encuentran las canteras de Pentélico) y la caliza. Ambas traen como consecuencia el engrandecimiento de las plantas y la aparición de una arquitectura monumental.
Los templos adquieren valores escultóricos. El templo será un edificio para ser visto desde el exterior, siendo el interior poco importante. El templo es sólo una envoltura que aloja y protege a la divinidad. El culto se desarrolla al exterior en él témenos (libaciones y sacrificios).Los templos se caracterizan por:
·       Presentan una planta rectangular. Existían edificios de planta circular (tholoy) como el de Delfos, Epidauro y Olimpia.
·       La ornamentación se ubicará en lugares específicos, alternándose las partes decoradas y sin decorar.
·       Debieron estar policromados: rojo, azul, amarillo y negro.


  
Los templos griegos se situaban en la zona sagrada de las ciudades-estados, junto a los santuarios. Se localizaban en un lugar diferente al teatro y a la zona civil, donde se encontraba el ágora. En este recinto sagrado o témenos se rendía culto a los dioses, las ceremonias y los peregrinajes. También podía albergar construcciones de uso práctico, como los «tesoros» (thesàuroi), que guardaban los regalos votivos – preciosos o incluso de terracota – ofrecidos por la ciudad o por simples ciudadanos, salas para los banquetes (hestiatòria) y pórticos (stoai). La entrada a la zona sagrada podía estar protegida por los propileos.
El auténtico edificio era para los griegos la casa del dios (oikos), ubicada en la cella (naos). Es conocido ahora como «nave». Esta albergaba la estatua de la divinidad, y el sacerdote era el único que tenía acceso. El culto se desarrollaba sobre un altar alzado frente al templo, pero siempre dentro del témenos.
La mayor parte de los templos griegos estaban orientados astronómicamente. ​ El templo griego se orienta siempre este-oeste, con la entrada hacia el este. En esta peculiaridad se diferencia claramente de los templos romanos que, en lugar de ello, suelen orientarse norte-sur, puestos en lo alto de un podio al que se accede mediante una amplia escalinata al sur.
El crepidoma o krepis es la plataforma del templo, en ella el estilóbato es una base sobre el cual descansan los templos griegos, a partir de él se elevan las columnas y a su vez descansa en los estereóbatos, que son los escalones que dan altura al templo (cuyo número cambia dependiendo del orden del templo). El templo griego se diferencia de los posteriores templos romanos en que el griego no se eleva respecto al nivel del suelo sobre un alto podio, contando sólo con escalinatas en cada extremo (los estereóbatos).
Aunque los griegos conocían el arco utilizaban una arquitectura arquitrabada o adintelada con cubierta a dos aguas, por lo que en los lados menores de las fachadas formaban un triángulo llamado frontón. El espacio interior del frontón se llama tímpano y solía decorarse con esculturas.
En los templos griegos podían existir paredes en ocasiones, tales paredes podían estar formadas por pilastras o ser separaciones solo inducidas por la presencia de columnas. La disposición de las columnas determina la clasificación de los tipos de planta del templo griego, que ha sido transmitida por Vitruvio (De architectura, 3,2):

Los Templos se componen de: Pronaos o pórtico, Naos o cella, Opistodomos o Pórtico trasero si este no está comunicado con la cella y Adyton si comunica con la cella.
Los templos se llamarán según el número de columnas de la fachada (dístilo, tetrástilo, etc.). Además recibirán el nombre según la colocación de estas columnas.
Si las columnas están solo en la fachada principal se llamara próstilo. Si están también en el pórtico trasero anfipróstilo. Si el templo está rodeado de una perístasis será períptero. Si está rodeado de dos columnatas díptero. Sera pseudoperiptero cuando las columnas están apoyadas en la pared del templo. Las estatuas de culto serian esculturas de madera o xoanas.
Esquema resumen de la nomenclatura del templo griego. En este caso un templo en doble anta, períptero (con columnas alrededor) y hexástilo (seis columnas al frente).
  
El templo in antis (antis=columna) tiene dos columnas en el pórtico y a veces detrás del templo.
El templo próstilo tiene cierto número de columnas (siempre pares) en la fachada delantera, más otras dos en el pórtico. El templo también se clasifica por el número de columnas, así si son cuatro es tetrástilo.
El templo anfipróstilo tiene cuatro columnas adelante y atrás. Es tetrástilo.

El templo períptero tiene un vestíbulo de acceso en la parte delantera llamado pronaos; la morada del dios en la parte central, que es la cella o naos; y el opistodomos en la parte trasera, que es la sala donde se ponían los exvotos u ofrendas a los dioses. Este templo es in antis, por tener dos columnas en la entrada delantera y trasera y está rodeado de columnas (normalmente pares). Si no son columnas pares es que el templo es muy viejo, primitivo. Un templo hexástilo es el que tiene seis columnas en los frentes.

En el templo seudoperíptero todo es cella. En los frentes tiene seis columnas (hexástilo) y está rodeado de medias columnas adosadas a la pared (falso períptero o seudoperíptero).



El templo díptero tiene un pronaos y cella. Delante tiene tres filas de ocho columnas (octástiolo) y está rodeada de doble columnata (díptero) exenta.





El templo seudíptero o de falso díptero tiene pronaos y cella. En el frente tiene doble fila de ocho columnas exentas. Alrededor del templo hay dos filas de columnas, una exenta y otra adosada a la pared.


Tolos. El templo tolos está dedicado a los dioses del fuego. Son circulares, rodeados de columnas y en ellos se encierran tesoros.


Raro es el caso de un número de columnas impar que es un signo de arcaicidad como en el templo «enástilo» de Hera en Paestum o el «pentástilo» templo de Apolo en Termón, del siglo VII a. C. El número de las columnas laterales es proporcionado al de las columnas de la fachada, y puede ser igual al doble, el doble + 1, o el doble + 2: por ejemplo un templo hexástilo podía tener doce, o más frecuentemente trece o catorce columnas en los lados largos; raramente quince o dieciséis.
Las columnatas se edificaban utilizando el sistema trilítico, esto es, «a tres piedras»: dos sostenes verticales y un elemento horizontal, que cubre el espacio entre las dos. A partir de esto se elaboran los diversos órdenes arquitectónicos, caracterizados por precisas relaciones de proporción entre los diversos elementos que lo componen. La columna, formada por capitel, fuste y eventualmente basa, tiene en lo alto un entablamento, compuesto por arquitrabe, friso y cornisa. Sobre los lados cortos, fachada anterior y posterior, el techo a dos aguas determina la presencia de un frontón, sobre el cual a su vez se apoyan – en los ángulos y en el vértice – esculturas decorativas generalmente en terracota pintada, las acroteras.
El templo griego se diseñaba y construía siguiendo normas firmes, cuyos puntos de referencia clave eran el diámetro inferior de las columnas o las medidas de los cimientos. El módulo era el diámetro del fuste de la columna en su base. A partir de esta unidad de medida se determinaba el tamaño de las columnas.[2]
En cuanto a los materiales usados, se usó al principio el «poros», que podía ser un conglomerado o piedra arenisca. Ejemplo del uso de poros es el templo de Zeus en Olimpia, actualmente en ruinas. Luego se usó caliza dura. El mármol no se usó hasta mediados del siglo V a. C., pues ofrecía dificultades para trabajarlo. Mármol se empleó en el Partenón y en el templo de Apolo en Delfos.
Los refinamientos estéticos se separaban de la rigidez casi matemática de los principios de diseño. Contrariamente a lo que sigue creyéndose popularmente, los templos griegos estaban pintados con colores vivos (en rojo, azul y blanco). La policromía hacía resaltar el templo sobre el paisaje. La decoración de figuras era extremadamente rica, con relieves y estatuas en las metopas situadas alternándose con los triglifos en el friso justo abajo del frontón.

Orígenes
Según Vitruvio (De architectura, 2,1,3) la estructura del templo griego procede de los antiguos edificios de arcilla y vigas de madera, inicialmente usados como habitación, cuya planta parece estar caracterizada por un acabado curvo, sustituida sólo a finales del siglo VIII a. C. por plantas rectangulares.
Uno de los más antiguos ejemplos precedentes de las estructuras de templos está representado por una monumental tumba de Lefkandi, en la isla de Eubea, que se remonta a los inicios del siglo X a. C. Se trataba de un edificio de planta estrecha y alargada (10 x 45 m), rematada al fondo por un ábside, con paredes de arcilla y maderas protegidas por un amplio techo. El techo sobresalía por encima de las paredes, sostenido por una fila de 67 apoyos de madera exentos, que son el primer ejemplo de un peristilo. El edificio, subdividido internamente en tres vanos, fue utilizado para la rica sepultura de una pareja real y constituía quizás un heroon (esto es tumba-santuario de un jefe, considerado como un protector divino).
Otro ejemplo más reciente es la Cabaña de la playa de Eretria, una estructura descubierta bajo el templo de Apolo Dafnéforo, con longitud de 35 m, aún rematado en ábside y con el techo sostenido por una fila de apoyos centrales, que se remonta a finales del siglo VIII a. C. Las últimas investigaciones han puesto en duda la función sagrada del Dafneforio de Eretria, viendo en él la morada de un wanax (soberano) local, en el interior de la cual se desarrollaban las prácticas rituales realizadas por el jefe de la comunidad.
Un templo períptero dedicado a Artemisa, con el prónaos de planta semicircular con columnas de madera, ha sido recientemente descubierto cerca de Patrás (en Ano Mazaraki).
Mientras en la Grecia continental parece haberse difundido la planta de ábside, en Creta se encuentran en el siglo VII a. C. edificios de planta rectangular y con cubierta plana: entre los ejemplos más destacados está el templo A de Prinias (en torno al 625-620 a. C.), que carece de órdenes arquitectónicos y con decoraciones esculpidas, en el cual la presencia de un fuego interno recuerda la estructura micénica del megaron. ​ En Asia Menor se erigieron a partir del siglo VIII a. C. los grandes templos de Samos y de Eretria.
El templo de Istmia, construido en la primera mitad del siglo VII a. C. y sede desde el año 582 a. C. de los Juegos Ístmicos en honor a Poseidón, presenta una cella menos alargada (1:4) y un peristilo de 7 x 18 columnas. Los muros de la cella estaban construidos en opus quadratum con bloques regulares de piedra caliza. La cubierta del techo con tejas en terracota hizo necesaria la sustitución de los simples postes usados como apoyo con columnas. La cella estaba subdividida en el interior en dos naves por una fila de apoyos centrales. El uso de las tejas aún está atestiguado en el curso del mismo siglo en los santuarios de Peracora y de Delfos.
El templo del santuario de Apolo en Termo, en Etolia (alrededor del año 625 a. C., precedido por edificios más antiguos con planta absidiada), presentaba los muros de la cella en adobe, apoyados sobre una plataforma de piedra en la que quedaban trazas del apoyo de las columnas de madera del peristilo. La cella aún tenía dos naves y presentaba un profundo opistodomos en la parte posterior. Sus paredes externas estaban decoradas por un friso sobre lajas de terracota pintadas.
Para el diseño recurrieron a los elementos decorativos constructivos específicos de distintos órdenes arquitectónicos, diferenciando inicialmente entre el dórico y el jónico, a los que desde finales del siglo III a. C. se unió el corintio. Se desarrolló una multitud de diferentes opciones de diseño, que se combinaban con los nuevos órdenes arquitectónicos. A partir de siglo III a. C. decayó la construcción de grandes templos, con un breve florecimiento a finales del siglo II a. C. para sucumbir casi completamente en el transcurso del siglo I a. C. Se volvió a acometer solo tareas menores de construcción, renovación de templos más antiguos o continuación para su finalización.
Los templos solían ser promovidos y financiados por las ciudades y por las administraciones de los santuarios, pero también algunos particulares, la mayoría de gobernantes helenísticos, los construyeron y poseyeron. Con el agotamiento de las fuentes de financiación del helenismo tardío y la incorporación de la cultura griega al Imperio romano, los funcionarios de la administración y los gobernantes aparecieron como nuevos clientes y finalizó la construcción de templos griegos. El resultado fueron los edificios que ahora forman parte de la arquitectura romana, que sirvieron a otros fines y tuvieron formas más desarrolladas.
A medida que los griegos se hicieron más adeptos a los edificios monumentales, los estilos arquitectónicos regionales cuajaron en los diversos órdenes hoy conocidos. El dórico y el jónico son considerados los estilos clásicos. El orden corintio se añade en el siglo V a. C. y el capitel compuesto aparece durante el período helenístico.
El templo dórico es el prototipo de templo griego. Después de un largo período de desarrollo en los períodos geométrico y orientalizante, el templo dórico aparece en su forma canónica en el siglo VII a. C. y se difundió por todo el mundo griego en los siglos siguientes. Sus dimensiones y proporciones son, en general, equilibradas y armoniosas. El origen se encuentra en las construcciones en madera, que la piedra pretende imitar. ​ Por ejemplo los triglifos parecen derivar de la cabecera de las vigas de la cubierta, mientras que las metopas no serían otra cosa que la evolución de los paños de cierre entre una viga y la otra. Esto quedaría confirmado incluso por la posición de los triglifos, puestos en en el eje de cada columna y de ahí que sea lógico desde el punto de vista estructural; así como las gotas situadas por debajo de los triglifos, no representarían otra cosa que las cabezas de los clavos originales.
Los orígenes del orden dórico en la arquitectura de madera están también confirmados por fuentes literarias como Pausanias, que cuando describe el antiguo templo de Hera en Olimpia menciona aún columnas de madera,​ que fueron progresivamente sustituidas por columnas de piedra.
Uno de los primeros templos, que se encuentra entre el período arcaico y el clásico del arte griego, es el templo de Afea, uno de los tres templos del triángulo sagrado del Partenón, Sunión y Afea en Egina. Data del final del siglo VI a. C. o principios del V a. C. El templo dedicado a Poseidón en el cabo Sunión, se erigió sobre las ruinas de un templo que se remontaba al período arcaico; fue construido en 444-440 a. C.
El concepto que está en la base del templo griego, y que se encuentra de manera particular en el templo dórico, es la relación existente entre el elemento divino y el humano que continuamente interaccionan. La religión griega es muy diferente de la oriental (por ejemplo entre los egipcios), donde lo divino está claramente separado de lo humano, el interior de un templo es el privilegio de una restringida casta sacerdotal e incluso la arquitectura resulta imponente y «pesada», propia de una divinidad inalcanzable que se encuentra en las alturas y todo lo domina. El diferente concepto religioso que tenían los griegos se descubre en la construcción arquitectónica del templo griego que es estrechamente funcional en su concepto de relación con lo divino.
El templo griego es construido por el pueblo. Acudía al templo, participaba en las procesiones que se desarrollaban en el peristilo del templo en torno a la cella. Así como las divinidades olímpicas estaban presentes entre los seres humanos e interactuaban con ellos interfiriendo en sus vicisitudes, del mismo modo el templo es una construcción que al mismo tiempo está abierta y cerrada, donde el interior interactúa con el exterior y el exterior con el interior. El peristilo se encuentra cubierto pero es un lugar abierto al exterior: la luz entra en el interior del templo, y desde el exterior se captan las sombras y la oscuridad internas; en este juego un papel fundamental que desempeñan las formas de las columnas, sus acanaladuras, la relación entre las columnas y los intervalos, las proporciones generales del edificio.
La estructura es simple. La planta es rectangular. La rodea una columnata que sostiene el tejado a dos aguas. Otra columnata, en el interior, rodea la cella.
Elementos característicos del dórico son:
La columna (stylos): 
·        carece de basa, a diferencia de los otros estilos que sí poseen una, apoyándose directamente en el estilóbato;
·        es más bien maciza, poco esbelta y se estrecha levemente pero en modo regular (conicidad);
·        presenta además un leve abultamiento alrededor de un tercio de la altura llamada éntasis;
·        su fuste está formado por bloques cilíndricos superpuestos uno sobre otro llamados tambores, aunque al principio las columnas se construían en un solo bloque (templo de Apolo en Corinto del siglo VI a. C.); ​
·        tiene entre 16 y 20 estrías con aristas afiladas; estas acanaladuras se ejecutaban sólo después de haber superpuesto los tambores.
El capitel, en lo alto, está formado por collarino, equino y ábaco cuadrado;
El entablamento está formado por tres fajas: 
·        el arquitrabe, liso, formado por una fila de grandes bloques puestos sin solución de continuidad sobre las columnas;
·        el friso decorativo tiene la misma altura y longitud que el arquitrabe; 
·        está dividido en paneles llamados metopas, lisas o decoradas, que primitivamente servían para tapar los huecos entre las vigas; 
·        las metopas están separadas por triglifos, elementos estriados, que imitan las cabezas de las vigas transversales en las construcciones en madera; ​ 
·        de los triglifos cuelgan gottae, pequeños elementos decorativos de forma cilíndrica o tronco-cónica;
·        la cornisa saliente, con pequeños taquitos o mútulos.
La cubierta estaba sostenida por vigas de madera y muestra, tanto en la fachada anterior como en la posterior, frontones triangulares, formados por una cornisa que sobresale y encuadra una superficie muraria triangular llamada tímpano y que solía estar adornado con esculturas; la cornisa está formada por: un elemento horizontal (ghèison horizontale) decorado sobre la superficie inferior tablillas (mutuli) adornadas por filas de guttae; y de otros dos elementos inclinados convergentes con una parte más sobresaliente (ghèison oblicuo o sima) en los cuales se apoyaban las tejas de la cubierta del techo y que estaban recubiertos por terracotas decorativas pintadas.Ha de recordarse, en fin, que parte integrante del templo dórico era todo el aparato decorativo. Aunque en general se ha perdido por completo, en el curso de las excavaciones de los templos siempre se encuentran numerosos fragmentos o parte de ellos, permitiendo bastante a menudo identificar así la divinidad que se veneraba allí. El aparato decorativo consistía en:
·        un fino enlucido blanco que cubría toda la arquitectura, desde las columnas hasta el entablamento, y que se pintaba con motivos geométricos de diversos colores (restos de esto se pueden reconocer sobre las columnas del templo E en Selinunte); se usó el azul en los triglifos, el rojo en el fondo de las metopas y planos dorados.
·        las metopas que decoraban el friso, normalmente pintadas (todo perdido), más raramente en relieve (famosas son las del Hereo en la desembocadura del Sele en Paestum, y aquellas de los templos C, D y E de Selinunte) que representaban personajes y episodios míticos referentes a la divinidad venerada en el templo;
·        los grupos de estatuas en mármol o bronce colocadas ordenadamente en el interior del frontón, con las esculturas más altas situadas hacia el centro, con otras más pequeñas a los lados y las más diminutas, en los ángulos del frontón;
·        las terracotas arquitectónicas (gárgolas como prótomos leoninos, antefijo con gorgonèion, acroteras, kalypter hegemòn, etc.) también pintados con vivos colores, que decoraban los bordes del techo (ghéison) y sus esquinas. 
Armonía del templo dórico
Independientemente de la procedencia o de la cultura de las personas, o de los conocimientos histórico-artísticos que posean, la vista de un templo dórico se recibe instintivamente por todos como algo extraordinario y bello; y no sólo por las dimensiones imponentes del templo. Esta sensación se debe a la armonía intrínseca que posee el orden dórico y que deriva en gran medida de las dimensiones de sus elementos y de la relación existente entre las diversas partes arquitectónicas. Hay una búsqueda del equilibrio proporcionado entre lo vertical y lo horizontal, entre lo llenó y el vacío.
Entre los espacios llenos y los espacios vacíos en el templo dórico se crea tal equivalencia a la hora de crear una unidad estructural que los espacios vacíos adquieren un valor parejo a los ocupados, convirtiéndose así en elementos arquitectónicos. «Los dos elementos, esto es, lo lleno y lo vacío, son ahora inescindibles, así como inescindibles son en un texto musical las notas y los silencios...» (Mario Napoli).
El templo dórico se construye enteramente sobre el módulo. El módulo es la media del diámetro de la columna en la base. El módulo puede también ser la medida del intercolumnio, esto es del espacio existente entre dos columnas en el frente del templo. El módulo se convierte en el metro sobre el que se construye todo en el templo.
·        La altura de la columna es 4 o 5 veces el módulo.
·        La columna es 3 veces la altura del entablamento.
·        El entablamento es 1/3 de la columna y tiene la misma altura que el frontón.
·        El arquitrabe y el friso son cada uno 1/6 de la altura de la columna.
·        El frontón tiene la misma altura del entablamento y de la base, y es 1/3 de la altura de la columna.
·        La base del templo con las gradas es la mitad del entablamento, esto es, debería ser la misma altura del arquitrabe o del friso.
·        La relación entre longitud y anchura del templo es en general de 1:2 (esto es la largura es el doble de la anchura), alcanzándose de esta manera una mayor armonía allí donde la anchura del frente es de 2/5 de la largura (como en el caso del templo de Neptuno en Paestum). 
El orden dórico no es constante. Aunque los principios esenciales de la armonía se encuentran ínsitos en los templos dóricos más antiguos, la perfección clásica no pudo alcanzarse sino de manera progresiva gracias a un continuo ajuste de las incongruencias y a la puntual y sistemática corrección de los defectos que encontraban. Y esto se encuentra tanto en los elementos arquitectónicos singulares como en los edificios en su complejo (véase más abajo «Templos dóricos de la Magna Grecia»).
El problema de la busca de una armonía que se dé también en las proporciones entre los lados largo y corto de un templo dórico se encuentra en los ejemplos más antiguos de Selinunte, donde los templos C y F resultan aún relativamente estrechos y un tanto alargados (el templo C presenta incluso 6 x 17 columnas). 
De esta búsqueda obsesiva de la armonía forman parte también:
·        la conicidad de las columnas, esto es su progresivo estrechamiento hacia lo alto;
·        la presencia a lo largo de todo el fuste de acanaladuras con aristas agudas que, creando juegos de luces y de sombras, dan corporeidad a la columna; las acanaladuras - que sugieren los pliegues de un peplum - pueden tener mayor o menor anchura, de ahí que el número aumente o disminuya, creando así efectos diversos;
·        el éntasis, esto es, el leve abombamiento de la columna a alrededor de 1/3 de su altura es una forma de enfatizar su función estructural, como si se deformase visiblemente bajo el peso de la estructura arquitectónica;
·        los continuos y diversos intentos emprendidos en el curso de los siglos y en los diversos lugares para resolver el problema de la posición del triglifo angular respecto a la columna. 
Aún cuando en plena época clásica se alcanzó la perfección en la arquitectura del templo dórico, la sola precisión matemática aplicada a los elementos arquitectónicos no bastó a los griegos, que tenían en gran consideración la perfección visual del templo, para lo cual aplicaron una serie de imperceptibles correcciones ópticas para que resultara perfecta no sólo la arquitectura sino también el aspecto de la misma.
Estas correcciones ópticas que se descubren al medir los elementos arquitectónicos son:
·        éntasis de las columnas, con lo que se aminora el efecto de concavidad de las columnas de lados rectos.
·        desigual distancia de los intercolumnios, siendo mayor entre las columnas de entrada a la cella, y más reducida en las columnas laterales.
·        curvaturas del entablamento y del estilóbato hacia arriba, para evitar el efecto de pandeo, de vencimiento por el centro.
·        inclinación de las columnas hacia adentro para impedir la sensación de caída y crear el llamado efecto piramidal.
·        mayor anchura de las columnas de los ángulos, anulando cualquier presión de debilidad en ese punto.
Templo dórico incompleto en Segesta
La aparición del templo jónico, el más antiguo de los cuales parece que fue el Hereo de Samos, se puede datar en torno a la mitad del siglo VI a. C. Es originario de Asia Menor. ​ Además de la forma, más ligera y fina que la del templo dórico, se caracteriza por algunos elementos innovadores:
·        la columna es más esbelta y fina que la dórica, tiene basa, formada por dos toros separados por una gola o escocia; tiene numerosas estrías y aristas descantilladas.
·        el capitel, inspirado por modelos eólicos, está formado por un elemento que se enrosca formando volutas en espiral, encuadrando el equino, y el ábaco es más fino.
·        el arquitrabe está subdividido horizontalmente en tres fajas (platabandas), cada una de ellas sobresale hacia el exterior respecto a la inferior, y está coronada en lo alto por molduras.
·        el entablamento tiene un friso corrido de decoración continua y esculpido con bajorrelieves.
·        la cornisa: decorada con formas recortadas.
Ejemplos de los templos jónicos, testimoniados sobre todo en las ciudades griegas de Asia Menor, son el Templo de Atenea Niké sobre la Acrópolis, el templo de Artemisa en Éfeso, el de Atenea Políade en Priene, y el gigantesco templo de Apolo en Dídima, cerca de Mileto, de época helenística.
Reconstrucción del templo de Apolo en Dídima 
La estructura del templo corintio no es distinto del jónico, salvo por el capitel, decorado con hojas de acanto, y también por la base de la columna, diferente de la jónica. El capitel está formado por dos cuerpos, el inferior con doble fila de hojas de acanto y unos caulículos o tallitos que surgen entre estas hojas y se enroscan en los ángulos y centros. El ábaco es curvo y más fino. La leyenda dice que el escultor griego Calímaco se inspiró casualmente en un cesto que encontró cerca de una tumba. El cesto, dejado por algunos familiares del difunto, estaba cerrado en lo alto de una piedra cuadrada (una especie de ábaco) y por debajo de él había crecido una planta de acanto, cuyas hojas florecían en torno al cesto. La base de las columnas puede ser ulteriormente realzada mediante el uso de un plinto.
El nuevo follaje del capitel aparece aisladamente ya a finales del siglo V a. C. en el templo de Apolo Epicurio en Bassae (h. 450 a. C.). En el siglo IV a. C. encontramos el corintio adoptado en el tholos de Epidauro y en el Filipeo de Olimpia. Edificios de templos enteramente corintios se encuentran sólo en la época helenística y tendrían una enorme difusión en la arquitectura romana.
Templo de Apolo Epicurio en Bassae

C) Cerámica: Muy influida por las decoraciones realizadas en telas bordadas, marfiles y objetos de metal. La cerámica corintia fue la más extendida por el Mediterráneo. Se extendió por el comercio desde Corinto (taller principal) y por comerciantes de otras procedencias, como los Eginetas (Egina). Los motivos decorativos son tomados del repertorio oriental: 
·       Vegetales: rosetas, flores de loto, palmetas...
·       Zoomorfos: leones, panteras, ciervos, jabalíes, bóvidos... 
·       Animales fantásticos: sirenas, esfinges y grifos. 



Hay una dualidad en la producción: 
·       Vasos de pequeño tamaño: aríbalos y alabastrotes. 
·       Vasos de gran tamaño: olpes, cráteras y dinos. 
Además hay una variedad según donde se fabrican, habiendo dos grupos geográficos:
·       Cerámica de Grecia del Oeste: los talleres estarán en Corinto, Esparta y Atenas. En Corinto será el principal centro alfarero. Su prestigio estimuló a imitación de esta cerámica. 
·       Cerámica de Grecia del Este: taller ubicado en Rodas. Es un estilo muy característico conocido o el de “cabras salvajes”.  
c.1. La evolución de la cerámica corintia:
1ª etapa 680 630 a. C. Llamado protocorintio. Son las últimas manifestaciones del periodo geométrico. En este periodo hay vasos de pequeño tamaño de estilo miniaturista con los primeros motivos orientales. 
En estos momentos aparecen nuevas formas de vasos, de los cuales se usan especialmente dos para marcar la cronología del periodo protocorintio según la evolución de sus formas. Estos dos nuevos vasos son el aríbalo y la cótila (taza pequeña y profunda de dos asas.
El aríbalo es un vaso de origen chipriota que evolucionará desde una forma globular a ovoide para, nuevamente, recuperar su forma globular original hacia el 600 a. C. En los aríbalos comienzan a apreciarse la técnica de las figuras negras, invención corintia. La evolución de la cótila se marcará por su decoración, pasando de un barnizado completo hasta ser sustituido por una serie de líneas horizontales paralelas, con alternancia de bandas claras y oscuras. 
2ª etapa: 630-620 a. C. Periodo de transición. Hay dos vasos importantes:
Vaso Mac-Millan: está en el Museo Británico. Tiene una forma de león en la boca, enseñando los dientes, la legua fuera.... En este vaso y en de Chigui  la decoración es compleja porque hay dos ejércitos hoplitas enfrentados. Debajo jinetes y debajo animales perseguidos por felinos. 
Vaso Chigui
El jarrón Chigi es un olpe protocorintio, o jarra, que da nombre al jarrón del pintor Chigi. Fue encontrado en una tumba etrusca en Monte Aguzzo, cerca de Veio, en la finca del Príncipe Mario Chigi en 1881. El jarrón ha sido asignado de diversas maneras a los períodos protocorintio medio y tardío y se le ha dado una fecha de ca. 650-640 a.C; 650-640 a.C, ahora está en el Museo Etrusco Nacional, Villa Giulia, Roma (inv. No.22679). El jarrón mide 26 cm (10,2 pulgadas) de alto, lo que es modesto en comparación con otros jarrones griegos. Se conservan unas tres cuartas partes del jarrón. Se encontró en medio de una gran cantidad de tiestos de procedencia mixta, incluyendo un recipiente bucchero inscrito con cinco líneas en dos alfabetos etruscos tempranos que anuncian la propiedad de Atianai, tal vez también el propietario original del jarrón Chigi.
El jarrón Chigi es una obra polícroma decorada en cuatro frisos de escenas mitológicas y de género y cuatro bandas de ornamentación entre estos cuadros se encuentra la representación más antigua de la formación de la falange hoplita, la única evidencia pictórica de su uso a mediados y finales del siglo VII, y el término post quem de la "reforma hoplita" que alteró las tácticas militares. 
El friso más bajo es una escena de caza en la que tres cazadores de pelo corto y un grupo de perros se esfuerzan por atrapar liebres y una zorra, un cazador arrodillado lleva un lagobolon (un garrote arrojadizo utilizado en las liebres) mientras le indica a sus compañeros que se mantengan detrás de un arbusto. No está claro a partir de los fragmentos supervivientes si se usa una trampa, como era común en las representaciones de tales expediciones. El siguiente friso inmediatamente anterior sugiere una ubicación conjunta de cuatro o cinco eventos no relacionados. Primero un desfile de jinetes de pelo largo, cada uno de los cuales conduce un caballo sin jinete. Posiblemente estos son escuderos o hipopótamos para algunos soldados de caballería o hippobateis ausentes  este último, se ha conjeturado, pueden ser los hoplitas vistos en otros lugares del jarrón. Los jinetes se enfrentan a una esfinge de dos cuerpos con una corona floral y una sonrisa arcaica. No está claro si la criatura está participando en cualquiera de las acciones en este friso. Detrás de la esfinge hay una escena de caza de leones en la que cuatro jóvenes con corazas (salvo uno que está desnudo, pero ceñido) lanzan un león que tiene una quinta figura en sus fauces. Si hubo leones indígenas en el Peloponeso en este momento es motivo de especulación. Por otra parte, la melena del león, con sus cabellos conmocionados, traiciona una influencia neo-asiria, tal vez la primera en el arte corintio y reemplazando las formas hititas anteriormente dominantes. Finalmente en esta sección, y justo debajo del mango, se encuentra una escena del Juicio de París. Arriba hay otra escena de caza, aunque solo de animales: perros persiguiendo ciervos, cabras y liebres.
En el friso más alto y más grande está la escena que ha atraído la atención más académica: una batalla que involucra la guerra hoplita. Sin embargo, esta caracterización no está exenta de problemas. Por un lado, los hoplitas que se muestran aquí reunidos en el momento de los othismos (o "empuje") no llevan espadas cortas, sino que, al igual que sus antepasados ​​homéricos, tienen dos lanzas. Una para empujar y otra para lanzar. Además, Tyrtaeus (11.11-14) no menciona un segundo rango secundario como puede ser representado está lejos de ser evidente que es un segundo rango representado en el jarrón o que apoya el primero. Para representar inequívocamente las tácticas de la falange, el pintor habría tenido que haber dado una vista de pájaro de la acción, una perspectiva desconocida en la pintura griega de jarrón. En consecuencia, no está claro si la formación de hoplita que se muestra aquí es la forma desarrollada tal como se practicó a partir del siglo VI en adelante. Por último, los flautistas y la marcha cadenciosa no están atestiguados en la literatura del período arcaico, por lo que el flautista que se dibuja aquí no puede haber servido en realidad para mantener a las tropas al paso: qué funciones tenía, si las hubiera, abiertas a la especulación. Sin embargo, Tucídides afirma que una falange espartana en la Batalla de Mantinea estuvo acompañada de flautistas con el fin de mantener el paso al acercarse al ejército enemigo, lo que puede sugerir que se usaron de la misma manera en el momento en que se hizo el jarrón.
El Juicio de París sobre el jarrón Chigi es la representación más antigua del mito, la evidencia tal vez del conocimiento de la épica perdida Cypria de los años 650. La figura de París se etiqueta Alexandros en el estilo homérico, aunque el escritor podría no ser el mismo que el pintor ya que las inscripciones no son típicamente corintias. Esta escena, oscurecida bajo el mango y "pintada de alguna manera como una ocurrencia tardía" según John Boardman  invita a la pregunta si los eventos en este jarrón (y jarrones en general) son yuxtaposiciones aleatorias de imágenes o presentan un tema narrativo o general. En línea con la reciente beca de la escuela estructuralista de París, Jeffrey Hurwit sugiere que leyendo hacia arriba a lo largo del eje vertical podemos discernir el desarrollo del hombre corintio ideal desde la niñez pasando por agones y paideia hasta ser un guerrero ciudadano completo, con la esfinge marcando etapas liminales en su maduración. 
3ª etapa: 620-600 a. C. Llamado Corintio Antiguo o Inicial. Se caracteriza por el estilo cuidado, con la desaparición de figuraciones complejas y decoradas con representaciones de animales sin escenas. Se rarifican las escenas humanas.
4ª etapa: 600 570 a. C. Corintio Medio. La decoración pierde calidad. Se alargan y esquematizan las figuras. Se invierte menos tiempo y se abaratan las producciones.
Aparecen en los vasos la técnica de las figuras negras con las modalidades de silueta y de contorno. Como motivos decorativos suelen aparecer en la base de los vasos una corola de rayos triangulares; en el hombro se muestran bandas de flores y en el cuerpo el tema central. En bandas estrechas suelen representarse figuras a caballo o temas de caza.
5ª etapa: 570-500 a. C. Última etapa de la cerámica corintia. Estamos en una época de decadencia en la que se acentúa el descuido en la decoración. En este momento los vasos Áticos han alcanzado su pleno florecimiento, introduciéndose en los mercados de la cerámica corintia. Los alfares corintios intentarán imitar la calidad y decoración de los vasos Áticos. A este respecto, se tenderá a imitar la arcilla rosada del Ática (Koleas), se cubrirá el exterior con una capa de engobe anaranjado para ocultar así la arcilla blanca, y finalmente imitarán el barniz negro brillante de los talleres del Ática.


En esta etapa no aparece la figura humana ni animal.Se utiliza principalmente el betún negro sobre el color ocre de la arcilla, y las decoraciones se separan en franjas horizontales o desordenadas.



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[1] Es un término de arquitectura que designa en un templo de Antigua Grecia a un espacio reservado para ciertas funciones, la mayoría religiosas. Se trata de una habitación o bien detrás del naos, o bien encuadrada en el misma naos, en donde solo podían acceder los sacerdotes.

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