miércoles, 21 de diciembre de 2011

Iconografía Cristiana Edad Moderna - Antiguo Testamento


ICONOGRAFIA CRISTIANA EN LA EDAD MODERNA


¿Qué es lo que produce los cambios importantes en la iconografía?
Vivimos en un mundo en el que las imágenes son importantes. Todo entra por la vista.

Iconografía: mensajes a través de los símbolos que se pueden deducir fácilmente. En el románico, ya existen muchos ejemplos (imágenes sencillas que nos plantean un mensaje).
Iglesia de Chauvigny(Francia)

Por ejemplo, en el “Tríptico de Merode” de Robert Campin ya hay muchos símbolos. O por ejemplo en la “Alegoría del Árbol de la Vida” de Ignacio de Ries en el que sin tener muchas nociones de cristianismo, se entiende perfectamente lo que nos quiere decir.



Nuestro tríptico puede leerse, en una primera mirada, con bastante facilidad. La tabla de la izquierda nos muestra a los dos donantes anónimos ubicados de un patio almenado, donde hay un tercer personaje y un paisaje urbano, entrevisto por la puerta que se abre al fondo. Ambos donantes dirigen su vista hacia el interior que se recoge en la tabla central, donde transcurre la escena de la Anunciación, con una ventana que nos deja ver algunas nubes en el cielo. Finalmente, la tabla de la derecha nos presenta a San José, atareado en su trabajo de carpintero. Ahora otra ventana nos presenta un claro paisaje urbano, con una plaza, varias viviendas y edificios religiosos.

Pero, ¿qué Anunciación es ésta en la que los personajes del exterior se percatan de lo ocurrido, mientras la propia Virgen no ha captado aún la presencia del ángel y continúa enfrascada en la lectura? ¿Cómo es eso posible, si un suave vientecillo está moviendo las hojas del libro que hay sobre la mesa? En cualquier caso, la tabla derecha es, a mi juicio, la más sorprendente: no es habitual que hallemos a San José en las representaciones de la Anunciación, justamente porque ese hecho, en sí mismo, niega al pobre carpintero cualquier protagonismo. Sin embargo, José, situado en otra estancia y ajeno por completo en lo que sucede en la de al lado, se afana en su tarea, lo que permite al pintor trazarnos una verdadera naturaleza muerta a base de los instrumentos propios de la carpintería.

En todo ello, Campin se recrea, como es propio de los flamencos, hasta en los más pequeños detalles pero, al mismo tiempo, recurre a diversos elementos simbólicos. Fijaos en los óculos acristalados que aparecen en la tabla central. Por uno de ellos desciende un rayo de la luz divina, que transporta literalmente a un pequeño Niño Jesús portando una diminuta cruz. Los objetos de la mesa están cargados también de significado: las flores blancas aluden a la pureza de María, mientras que la vela recién apagada y aún humeante hace referencia a la propia divinidad que, como podéis ver, ocupa el centro de toda la escena. En la tabla derecha, encontramos más contenidos simbólicos. Los propios instrumentos podrían aludir a la pasión de Cristo, pero es que San José está empleando un berbiquí para taladrar una tabla. Hay quienes consideran que está fabricando una ratonera (que podría servir para encerrar al diablo, vencido por Jesús), pero otros estudiosos indican que podría tratarse de una tabula spinaria, un posible instrumento de la Pasión.

En todo caso, la composición es absolutamente original y novedosa. Aunque Campin recurre a una perspectiva elevada, con algún error, nos muestra un interior propio de una vivienda burguesa de la época, bien amueblado y equipado y con una armoniosa disposición de los personajes, sobre todo en la tabla central y en la derecha (tal vez los donantes fueron añadidos por una mano menos experta) y con un sutil juego de colores que alcanza su máximo en los ropajes de la Virgen y del Ángel. Si embargo, yo me quedo con ese San José tan ensimismado en sus tareas y a quien el artista ha pintado como un hombre de edad avanzada, en contraste con la juventud de su esposa. No parece enterarse de lo que se le viene encima. Resignación cristiana, dirían algunos. Y además, de una tabla a la otra, un mundo de diferencia; del trabajo manual al placer intelectual de la lectura. Y, de pronto, llega un ángel.

“Alegoría del árbol de la vida”, fechada en 1653 y firmada por el pintor Ignacio de Ries

En la copa  del árbol un grupo formado por pequeños personajes de ambos sexos parece celebrar una fiesta o banquete: vemos figuras riendo, coqueteando. En la parte inferior de la composición, junto al tronco del árbol, encontramos otras tres figuras: a la izquierda, un esqueleto blande una guadaña con la que ataca el tronco del árbol, del cual ha talado ya la mayor parte. A su lado, una pequeña figura envuelta en llamas  tira fuertemente de una soga anudada a la copa del árbol, ayudando así a la caída de éste, que intuimos inminente. La zona inferior derecha de la composición aparece dominada por la imagen de Cristo, que tañe una campana con un martillo, mientras mira hacia arriba con gestos de  desesperación en el rostro.

A partir de la Edad Moderna, se buscará un sentido más naturalista. (Comparamos la “Natividad de Cristo” de ROBERT CAMPIN.  (h. 1425). Museo de Bellas Artes de Dijon. con la “Natividad con San Francisco y San Lorenzo” de Caravaggio del s. XVII).
 


Entre las cosas que pueden llamar la atención al contemplarla, está la aglomeración de personajes, que como dice Todorov, más que integrarse se yuxtaponen; la tosca representación de algunos de ellos que contrasta con la técnica exquisita del realismo empleado en otros; o cómo el artista nos da a conocer los pensamientos de algunos personajes a través de las filacterias o cintas con textos que llevan en sus manos, como si se tratase de un cómic moderno.
Para la narración de este episodio, el pintor se ha basado fundamentalmente en la narración recogida en uno de los apócrifos, concretamente el Evangelio del Pseudo Mateo, que luego recoge igualmente en su obra Jacobo de la Vorágine. En él se cuenta como José, al darse cuenta que el parto era inminente, sale en busca de dos comadronas, pero cuando éstas llegan el nacimiento ya ha tenido lugar. A una de ellas, llamada Zebel (Jacobo de la Vorágine) o Zelomi (Pseudo Mateo), nos la muestra Campin de rodillas y de espaldas a nosotros, con una filacteria en la que puede leerse "la Virgen ha dado a luz". La otra comadrona, Salomé, situada frente a ella le contesta incrédula en otra cinta escrita "¿Una virgen que da a luz? Lo creeré si tengo pruebas". E inmediatamente su mano derecha, con la que iba a tocar a María, se seca o paraliza, de ahí la angustia de su rostro. Sin embargo, ante las súplicas de Salomé un ángel vestido de blanco próximo a ella le dice "Toca al niño y te curarás", produciéndose el milagro.

De este modo el artista nos resume la escena narrada por el Pseudo Mateo y que completa sería como sigue: 
Y Zelomi, habiendo entrado, dijo a María: Permíteme que te toque. Y, habiéndolo permitido María la comadrona dio un gran grito y dijo: Señor, Señor, ten piedad de mí. He aquí lo que yo nunca he oído, ni supuesto, pues sus pechos están llenos de leche, y ha parido un niño, y continúa virgen. El nacimiento no ha sido maculado por ninguna efusión de sangre, y el parto se ha producido sin dolor. Virgen ha concebido, virgen ha parido, y virgen permanece.

Oyendo estas palabras, la otra comadrona, llamada Salomé, dijo: Yo no puedo creer eso que oigo, a no asegurarme por mí misma. Y Salomé, entrando, dijo a Maria: Permíteme tocarte, y asegurarme de que lo que ha dicho Zelomi es verdad. Y, como María le diese permiso, Salomé adelanté la mano. Y al tocarla, súbitamente su mano se secó, y de dolor se puso a llorar amargamente, y a desesperarse, y a gritar: Señor, tú sabes que siempre te he temido, que he atendido a los pobres sin pedir nada en cambio, que nada he admitido de la viuda o del huérfano, y que nunca he despachado a un menesteroso con las manos vacías. Y he aquí que hoy me veo desgraciada por mi incredulidad, y por dudar de vuestra virgen.

Y, hablando ella así, un joven de gran belleza apareció a su lado, y le dijo: Aproxímate al niño, adóralo, tócalo con tu mano, y él te curará, porque es el Salvador del mundo y de cuantos esperan en él. Y tan pronto como ella se acercó al niño, y lo adoró, y tocó los lienzos en que estaba envuelto, su mano fue curada. Y, saliendo fuera, se puso a proclamar a grandes voces los prodigios que había visto y experimentado, y cómo había sido curada, y muchos creyeron en sus palabras.
(Evangélico Apócrifo de Pseudo Mateo 13, 3-5)


ROBERT CAMPIN.  "Natividad" [detalle] (h. 1425). Museo de Bellas Artes de Dijon.

Otros detalles de la obra, en cambio, están tomados de las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia. Por ejemplo, la vela que porta en la mano un anciano San José, y que se hace innecesaria ante la luz que desprende el propio Niño. También la descripción de la Virgen, con largos cabellos rubios sueltos sobre la espalda y vestida con un manto y una túnica blancos, corresponden al relato de la santa, tal como lo expuso en el capítulo 12 de su obra.
Estaba yo en Belén, dice la Santa, junto al pesebre del Señor, y vi una Virgen encinta muy hermosa, vestida con un manto blanco y una túnica delgada, que estaba ya próxima a dar a luz. Había allí con ella un rectadísimo anciano, y los dos tenían un buey y un asno, los que después de entrar en la cueva, los ató al pesebre aquel anciano, y salió fuera y trajo a la Virgen una candela encendida, la fijó en la pared y se salió fuera para no estar presente al parto.

La Virgen se descalzó, se quitó el manto blanco con que estaba cubierta y el velo que en la cabeza llevaba, y los puso a su lado, quedándose solamente con la túnica puesta y los cabellos tendidos por la espalda, hermosos como el oro. [...]

[...] y en un abrir y cerrar los ojos dio a luz a su Hijo, del cual salía tan inefable luz y tanto esplendor, que no podía compararse con el sol, ni la luz aquella que había puesto el anciano daba claridad alguna, porque aquel esplendor divino ofuscaba completamente el esplendor material de toda otra luz.

Al punto vi a aquel glorioso Niño que estaba en la tierra desnudo y muy resplandeciente, cuyas carnes estaban limpísimas y sin la menor suciedad e inmundicia. Oí también entonces los cánticos de los ángeles de admirable suavidad y de gran dulzura.

Así que la Virgen conoció que había nacido el Salvador, inclinó al instante la cabeza, y juntando las manos adoró al Niño con sumo decoro y reverencia, y le dijo: Bien venido seas, mi Dios, mi Señor y mi Hijo. Entonces llorando el Niño y trémulo con el frío y con la dureza del pavimento donde estaba, se revolvía un poco y extendía los bracitos, procurando encontrar el refrigerio y apoyo de la Madre [...]

La tercera fuente de inspiración de la historia que nos cuenta Campin es el propio Evangelio de Lucas, de donde toma la adoración de los pastores y el lugar del nacimiento, un pesebre. En cuanto a la adoración de los pastores, al principio de la Edad Media solían representarse en el momento que recibían la noticia y quedaban como petrificados ante el acontecimiento sobrenatural que acontecía, como en las bóvedas de San Isidoro de León, pero con el paso del tiempo, empieza a recogerse por los artistas la idea expresada en el Evangelio de Lucas, según la cual, los pastores acudieron al establo y glorifican al Niño Dios, tal como hace Campin en esta ocasión.
En cuanto al escenario donde se produce la historia, tanto los apócrifos, Jacobo de la Vorágine y Santa Brígida señalan que se produjo en una cueva o gruta subterránea. Sin embargo, Campin abandona aquí esta idea y retoma la del Evangelio de Lucas, situándolo en un pesebre en ruinas. La idea del establo en ruinas la introducen precisamente los pintores flamencos en el siglo XV, y simboliza la antigua ley o antiguo testamento (el judaísmo), con cuyas piedras se edificaría la nueva ley, encarnada en el nuevo testamento (el cristianismo).


ROBERT CAMPIN.  "Natividad" [detalle](h. 1425). Museo de Bellas Artes de Dijon.


De esta manera, Campin representa tres escenas o momentos distintos de la vida de Cristo: el nacimiento, la adoración de los pastores y el castigo por la incredulidad de Salomé. Mientras los dos primeros son recurrentes, el tercero, en cambio, no es demasiado frecuente. Los tres episodios se muestran juntos, en un único panel, con lo cual, no sólo se entremezclan las fuentes que inspiran la obra sino los propios episodios narrados, subrayando esa idea de yuxtaposición de elementos que indicaba Todorov y que antes mencionábamos.

Caravaggio
A la de Palermo, mostrada aquí, para el oratorio franciscano de San Lorenzo, la dotó de un cariz más devoto, ajustándose a los deseos de sus pagadores. Para ello utiliza el recurso anacrónico de incluir en la escena dos santos. San Francisco, austero y reflexivo, se sitúa en actitud de adoración justo a la espalda de María. San Lorenzo, patrón de la oración, aparece a la izquierda del lienzo. El pintor da a este último personaje una clara preeminencia, reservándole más de la mitad del espacio horizontal del lienzo, casi tanto como el conjunto de las otras cuatro figuras adultas, situándole en el primer plano y vistiéndole con unas luminosas ropas talares ocres que destacan en la penumbra de la composición. Los personajes todos ataviados contemporáneamente no poseen, ni siquiera el niño, halos u otros signos de santidad o deidad. Únicamente el ángel alude a la divinidad. Para representar a la madre recurre a la iconografía de las Madona del Parto. La mujer no permanece en actitud de adoración como suele ser habitual; contempla a su hijo con dulzura mientras sentada en el suelo descansa de los trabajos del parto, con las ropas aún desordenadas y el cabello recogido con sencillez, sin tocado. Como curiosidad, el José de esta pintura aparece inusualmente juvenil, con las piernas sólo parcialmente cubiertas con un manto y girado con despreocupación para conversar con un hombre al que le señala a su hijo.
Desgraciadamente no podemos apreciar esta magnífica pintura al natural, ya que en 1969 fue robada del Oratorio de Palermo.
La sagrada familia de Claudio Coello es una imagen de una familia más real. Esto marcará una diferencia clara con la Edad Media.

LA REFORMA LUTERANA Y LA CONTRARREFORMA CATÓLICA EN LA ICONOGRAFIA

Los comienzos de la Edad Moderna y su reflejo en la religión

Generalmente se habla del comienzo de la Edad Moderna con tres hechos fundamentales.
  1. La aparición de la imprenta (1451).
  2. El descubrimiento de América (1492).
  3. La caída de Constantinopla (1453).

Así mismo se habla del final de este periodo con:
  1. La Revolución Francesa (1789).

Encontramos en este periodo:
    • La reforma luterana.
1.    1517-1518. Resolutiones. Publicación de las 95 tesis y su explicación posterior en las resolutiones.
2.    1521. Dieta de Worms. Se produce la quema de la bula papal. Declaran proscrito a Lutero.
3.    1529. Dieta de Spira.
·         Se intentan prohibir las innovaciones religiosas.
·         Seis príncipes y catorce ciudades presentan su protesta (protestantismo).

    • La reforma católica (contrarreforma).
Se da un cambio de mentalidad que va a influir en el arte.
Concilio de Trento. Del 3 de Diciembre  de 1563.
·         Defensa de las imágenes.
·         Sirven para educar en la fe.
·         Erradicar las imágenes ambiguas.
·         Diferenciar idolatría de veneración.
·         Las fiestas no son para caer en la gula.
·         No admitir nuevas reliquias ni milagros, sin la autorización del obispo.

REFORMA CATÓLICA
         Las iglesias cada vez más decoradas
         Temas para defender el dogma, especialmente los puntos negados por la Reforma luterana


REFORMA LUTERANA
         Iglesias con escasa decoración
         Temas fundamentalmente bíblicos y evangélicos

Mientras que en las iglesias luteranas existirá muy poca decoración y los temas serán bíblicos y de los Evangelios fundamentalmente, en las iglesias católicas cada vez habrá más decoración. Se representarán temas para defender el dogma, especialmente aquellos temas que han sido negados por el luteranismo.
Interior de la iglesia de San Bavo en Haarlem-Job Adriaensz


Interior of St. Bavochurch, Haarlem-Gerrit Adriaenszoon Berckheyde

Iglesia luterana de Wolfenbüttel (Alemania)


Fray Lorenzo de San Nicolás
Iglesia del Convento de Benedictinas de San Plácido

El jesuita Belarmino, en De María Virgine, decía:
Los innovadores nos acusan de prodigalidad en el ornato de las iglesias; se parecen a Judas reprochando a María Magdalena vertiendo perfumes sobre la cabeza de Cristo.
El jesuita Molano decía:
La iglesia es una imagen del cielo en la Tierra. Dios la llena por completo. ¿Cómo no adornarla con lo más rico?

Principales ataques de la reforma luterana

·         Culto a las imágenes.
·         La virginidad de Maria.
·         El Papa.
·         El Purgatorio.
·         Los Sacramentos.
·         Las obras como los complementos de la fe.
·         El culto a los santos.
·         El culto a las reliquias.

La iconografía en defensa de la ortodoxia católica.

La defensa de las imágenes. Se van a usar aquellas imágenes en las que se hace importante precisamente el uso de las mismas. Por ello se representará mucho a “San Lucas pintando a la Virgen” esto quiere decir que si la misma Virgen se dejó retratar....por lo tanto ya hay un respaldo importante detrás.
Niklaus Manuel “San Lucas pintando a la Virgen”

En el Tratado de Carducho se representa a San Lucas pintando no sólo a la Virgen sino también a Cristo (apoyo de las figuras sagradas a las imágenes).

Lámina del Tratado de Vicente Carducho, Diálogos de la Pintura, su defensa, origen, esencia, definición, modos y diferencias, Madrid, Francisco Martínez, 1633

También el tema de la Verónica. Al quedar impresa la cara de Cristo en el paño, quiere decir que el propio Cristo avala las imágenes.


Anónimo -San Lucas tallando y pintando a la Virgen Siglo XVII
Real Monasterio de Guadalupe (Cáceres)


San Lucas pintando a la Virgen [Giorgio Vasari]

La Virgen sostiene en brazos al Niño Jesús y mientras éste bendice al evangelista con la mano derecha, ella apunta con la izquierda al cuadro que está pintando, en actitud de aprobación. La composición de san Lucas presenta a la Virgen de media figura y al Niño Jesús extendiendo la mano hacia el espectador. Muy probablemente, en vista del asunto, éste es un dibujo preparatorio para el fresco de San Lucas pintando a la Virgen que Vasari pintó en la capilla de San Lucas de la iglesia de la Santísima Anunciación de Florencia.

Importancia de temas en relación con la Virgen. Murillo. Imposición de la casulla a San Ildefonso”

La imposición de la casulla formaba pareja con la Aparición de la Virgen a San Bernardo y fueron pintados por Murillo por encargo del sevillano convento de San Clemente hacia 1655. San Ildefonso escribió un libro en el que defendía la virginidad de María, por lo que la madre de Dios le recompensó con el regalo de una casulla ricamente decorada que habría de usar en sus fiestas. Murillo nos presenta el momento en el que María hace entrega de la casulla al santo, acompañado de una corte de ángeles y querubines en diferentes posturas, recurso muy empleado por los pintores para demostrar que saben situar a las figuras en el espacio pictórico. Junto a San Ildefonso aparece una señora mayor con una vela en la mano que posiblemente indicaría la devoción popular a la Virgen.
 Murillo. “Aparición de la Virgen a San Bernardo”

El pintor ha sabido captar el momento en el que San Bernardo, debido a su gran devoción por la Virgen, es recompensado por ésta con la lactación de su pecho; por eso, vemos a María llevándose la mano derecha a su seno.
 Gregorio Fernández-La aparición de la Virgen a San Bernardo
Monasterio de Santa María de Valbuena (Valladolid)



También el tema de la Virgen como la nueva Eva (por la que salió el pecado). Caravaggio “La Virgen de los palafreneros”.

El nombre de esta madona le viene por la aparición de la madre de la Virgen, Santa Ana, que era la patrona de los palafreneros (los criados de alta jerarquía que se ocupan de los caballos del rey o de los nobles). El lienzo refleja una doble alegoría, por un lado del pecado original y por otro de la Redención. La Virgen con el Niño pisan la cabeza de la serpiente, símbolo del pecado original. Santa Ana adopta la pose del "testigo" de la Crucifixión, por lo que el ciclo del pecado original se cierra en el momento de la Redención por la muerte de Cristo. El óleo pertenece a la última etapa del artista, lo que puede apreciarse en la mayor sutileza con que emplea los claroscuros y los brillos de la luz.
También, Santa Ana con la Virgen y el Niño, pisando la cabeza de la serpiente y encima de su pie, el del Niño. En la reforma luterana era Cristo el que pisaba la cabeza, como esto podía ser también adoptado en la católica, pues hicieron una mezcla. También es una manera de representar el triunfo del catolicismo frente al protestantismo. También el tema de la Inmaculada Concepción, que veremos más adelante.

En la lectura del Génesis 3, 15, podemos leer: “Ella te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar” este pasaje, más conocido como el “Ipsa conteret caput tuum es el que trata de simbolizar el artista.

O también Ipse conteret caput Él acechará tu cabeza... aunque mejor lo trae el texto hebreo, que dice: él atacará tu cabeza, y tú atacarás su talón... porque el Señor subyugará a Satanás con presteza bajo nuestros pies”.


En la Inmaculada Murillo supo captar como ningún otro pintor un prototipo de belleza serena y elegante, en el que se muestra un máximo ideal de candor y de pureza, reflejo exacto de la idea religiosa que defendía la concepción inmaculada de María.

Defensa del Papa.
Lutero ataca directamente la figura del Papa.

La tiara es una mitra de obispo de forma rígida y globular con tres coronas, cada una de las cuales posee un significado; si bien tal simbolismo ha variado con el tiempo. En un principio, las tres coronas representaban, respectivamente, la soberanía del papa sobre los Estados de la Iglesia o Estados Pontificios, la supremacía del papa sobre el poder temporal y la autoridad moral del pontífice sobre toda la humanidad. Más tarde, las tres coronas pasaron a simbolizar el orden sagrado, la jurisdicción y el magisterio del Romano Pontífice

En Apoc. 13,18 encontramos otra característica del número de la bestia: «Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es 666.» 
Uno de los títulos del papa es « Vicarius Filii Dei», lo cual significa traducido « Representante del Hijo de Dios». En respuesta a una encuesta entre los lectores contestó la revista católica «Our Sunday Visitor» del 18-04-1915: «Las letras grabadas en la mitra (más correcto: tiara) del papa son «Vicarius Filii Dei». Esta denominación (la cual por si misma ya es blasfema, por colocarlo en lugar del verdadero representante de Cristo en la  tierra, o sea el Espíritu Santo; Juan 16,12-15; 14,26; Rom.8,26) es el nombre de la bestia (versículo 17). Según las indicaciones del versículo 17 y 18 resulta el número de su nombre: 666. Dado que en latín ciertas letras se corresponden a la vez con valores numéricos, simplemente hace falta sumarlas. Esta es la profecía la cual caracteriza al Anticristo (compare 2.Tes.2,3-12; 1 Juan 4,3; 2 Juan 7; Rom. 8,3).

La palabra griega «Anticristo» califica a alguien «que se coloca en lugar del ungido (de anti, en lugar; y crio, ungir)». (Konkordantes NT pag.371).
Con otras palabras el Anticristo es el supuesto representante de Cristo, justamente lo que el papa reclama ser! Si el papa tuviera que presentarse en el idioma del nuevo testamento debería decir: «Yo soy el Anticristo!».
Indefensa del papado, vemos la Cátedra de San Pedro de Bernini.  En el siglo XVII, se convierte en un monumento importante.
Este se trata de un altar transparente en el que la luz es utilizada como un elemento de la composición. La luz pasa a través de un vitral donde es transformada por el color de éste, configurando la Gloria. En el medio de esta se encuentra una paloma, simbolizando el Espíritu Santo.
Bajo el Espíritu Santo se sitúa la supuesta cátedra de San Pedro, recubierta de bronce con relieves sobredorados. Esta se encuentra ingrávidamente sostenida y custodiada por cuatro figuras colosales de seis metros que representan los Santos Padres de la Iglesia, dos de la iglesia occidental y dos de la oriental.
Este se trata de un monumento de glorificación de la autoridad papal, en contra de la opinión protestante, simbolizando las figuras de los Santos Padres orientales y occidentales la universalidad de papado y la representación del Espíritu Santo la infabilidad de los papas.

El Altar de la Cátedra es una de las obras maestras escultóricas de Bernini. En la parte interna de la ventana ovalada, cerrada por una lámina de alabastro con rayos que dividen la superficie en doce sectores como los doce Apóstoles, se encuentra la paloma del Espíritu Santo. A su alrededor se extiende una extraordinaria nube de ángeles y “putti” que coronan la Cátedra en bronce de san Pedro. En ella se conserva un trono de madera que, según la tradición, habría sido utilizada por el primer apóstol. En realidad, se trata de un regalo que el rey francés Carlos el Calvo hizo al Papa en el 875. A ambos lados del trono, se representan las figuras de los dos padres de la iglesia latina, San Ambrosio y San Agustín, y los dos de la iglesia griega, San Atanasio y San Juan Crisóstomo.
Los cuatro Padres de la Iglesia latina:
San Jerónimo, San Gregorio Magno, Agustín y San Ambrosio de Milán
Los cuatro Padres de la Iglesia oriental:
San Basilio, San Gregorio Naciancieno, San Atanasio y San Juan Crisóstomo (a veces también San Cirilo de Alejandría)


De esta manera se defiende al Papa a través de la Historia. Vemos el “retablo de San Pedro” de Vasco Fernandes (1530).

San Pedro en Cátedra (Gregorio Fernández)

Tintoretto. “Cristo y el mar de Galilea”.

San Pedro camina sobre las aguas, demostrando así la importancia de San Pedro. Es un tema bastante recurrente. 
Tema de la crucifixión de Pedro. Le crucifican boca abajo para diferenciarlo de Cristo, porque Pedro no se sentía digno de morir como  Cristo.
Vemos la de Caravaggio, la de Guido Reni y la de Miguel Ángel. También el tema de la entrega de llaves. Como jefe de la iglesia católica, lo que le da una supremacía sobre el resto de los apóstoles, como cabeza de la Iglesia.
Caravaggio
Guido Reni


Miguel Ángel

Entrega de las llaves a San Pedro Perugino. 1480-1481 Capilla Sixtina.

En primer plano encontramos a Cristo haciendo la entrega de las llaves de la Iglesia a san Pedro, aportando un elemento simbólico de evidente interés para el papa al reforzar el poder y la autoridad del Vicario de Cristo, en unos momentos de cierta presión política tanto interior como exterior.

Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de los Cielos, y lo que atares en la Tierra será atado en los Cielos, y lo que desatares en la Tierra será desatado en los Cielos (Mt. 16, 19)
Vincenzo Di Biagio Catena

El tema es una alegoría de la misión de San Pedro en la tierra y en el cielo, como guardián del reino de Dios. En ningún pasaje bíblico se recoge esta acción específica, pero el autor recrea el tema como si efectivamente Cristo ante tres virtudes ofreciera las llaves de su reino a su Apóstol preferido.


Orar por los difuntos. (purgatorio).
Lutero defendía que no existía el Purgatorio. Que cada uno es responsable de sus acciones hechas en la Tierra, por lo que no podía existir un sitio donde se perdonasen los pecados. Se representará como el tema del martirio de los Macabeos.
Johann Jakob y Franz Anton Zeiller (frescos), Johann Joseph Christian (figuras de estuco): «Cúpula de los ángeles» (1756), en el coro de la abadía de Ottobeuren (Baviera).

Representa el pasaje bíblico tomado del Libro II de los Macabeos donde se narra el martirio de siete hermanos que junto con su madre fueron torturados y ejecutados durante el reinado de Antioco IV Epifanes de Siria al negarse a renunciar a la fe de sus padres. Por este motivo fueron considerados por la Iglesia los primeros mártires del Cristianismo.

Desde  Bizancio se representaba la que ya quería decir esto (bajada de Cristo al Limbo para liberar a los justos). Iglesia de San Marcos en Venecia.

Fresco en el ábside de la Iglesia de San Salvador de Cora (Kariye Yamii), en Constantinopla, ha. 1310-1315.

Jorge Alfonso.Aparición de Cristo a la Virgen” (detrás aparecen los justos con Adán). Los principales retablos que pintó fueron un encargo de la reina Leonor, entre ellos figuran el retablo mayor del Convento de Madre de Deus en Lisboa, realizado en 1515 y que actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Arte Antiguo.

Virgen del Carmen. Antigua lámina restaurada y enmarcada de nuevo. Representa una alegoría de la Virgen del Carmen sacando almas del purgatorio.
Virgen del Carmen
Estampa grabada del siglo XVIII


Relieve de las Animas, retablo de San Pedro, 1713, Catedral de Tui

El Cielo, el Purgatorio y el Infierno”. Retablo de San Pedro. Catedral de Tuy.
Pontevedra. Aparece el Papa, también en el purgatorio, indicando que nadie está libre de ir (como persona tiene fallos, no como institución).
“Capilla de las Ánimas”. Miguel Ferro Caveiro (1784).
Capilla de las Ánimas (1784) Santiago de Compostela

1-    Alma del Purgatorio. Retablo de la Capilla del Rosario Iglesia de Santo Domingo, Ibiza (2ª mitad del siglo XVII)
2- Alma del Purgatorio Escuela española del siglo XVII En el mercado en 1999
(Subastas Durán)

 
                                  


Los Sacramentos.

1.    bautismo.
2.    confirmación
3.    penitencia
4.    eucaristía
5.    orden sacerdotal
6.    matrimonio
7.    extremaunción

La reforma luterana no creerá en los sacramentos (sólo en bautismo y eucaristía). Frente a esto la iglesia católica, defenderá los sacramentos, sobre todo la penitencia y la eucaristía.

Bartolomé Lulmus. Los sacramentos. Estampa grabada. (1569). (justo poco después del Concilio de Trento).

Explicación. Árbol que forma la cruz, donde está Cristo. Es una vid. Del costado de Cristo sale un chorro de sangre que alimenta la fuente que está debajo del árbol. Encima de la cruz está el Es y Dios Padre (Trinidad). De las ramas salen medallones donde se representan seis sacramentos. El bautismo que falta, aparece debajo del árbol. (el agua que alimenta el árbol, se utiliza para el bautismo).

Importancia de la imprenta para la difusión de este tipo de imágenes.

Tríptico de los siete sacramentos, Roger van der Weyden.

Detalle de la Unción de enfermos  Detalle Bautismo
Detalle de "La Eucaristía", perteneciente al "Retablo de los siete Sacramentos", que el pintor flamenco Rogier van der Weyden realizó en torno a 1445-1450
Detalle Confirmación

La penitencia. Atacada especialmente por Lutero.  A través del bautismo se perdonaban los pecados hechos en vida, por lo que no hacía falta hacer penitencia. La iglesia católica va a colocar temas donde se representen la necesidad de la penitencia y del arrepentimiento (Carraci y El Greco, comienzan a hacer este tipo de imágenes (Lágrimas de Pedro)).
Las lágrimas de San Pedro El Greco
Se representa: una imagen de San Pedro con las manos juntas y apretadas (sentido del dolor). Mirada hacia el cielo, ojos llorosos, o lágrimas por las mejillas...señalando que puede pecar también (todo el mundo necesita la penitencia). Cuadro de Georges de la Tour “ el arrepentimiento de San Pedro” es igual que el anterior. Aparece el gallo también.
Georges de la Tour “ el arrepentimiento de San Pedro”

Formando pareja con este tema, está el de María Magdalena. Mujer pecadora, que se arrepiente (idea del arrepentimiento). El Greco “Sta. Maria Magdalena” la misma forma de representarlo que el de San Pedro. Mirada al cielo, manos juntas. Vemos otro cuadro de Ribera “Sta. Maria Magdalena”.
Sta. Maria Magdalena El Greco

José Ribera “Sta. Maria Magdalena”.
Igual que la anterior, mirada al cielo, manos juntas...

Pedro de Mena escultura de Maria Magdalena (1664). Cara de sufrimiento, dolor, mano en el pecho.....penitencia.
Otro tema importante es el del hijo pródigo. Serie de Murillo. Hace referencia también al arrepentimiento. El que más referencia hace a esto último son las dos últimas imágenes. El momento en el que está con los cerdos, implorando el perdón del Cielo y el último pidiendo perdón al padre. El primero, cara de pena, mirando al cielo, mano en el pecho y la otra hacia abajo, implorando el perdón. La imagen ante el padre. El padre le acoge y le perdona (idea de la penitencia).

 
El hijo pródigo recibe parte de su herencia               La partida del hijo pródigo     
El hijo pródigo en un festín                                        El hijo pródigo es echado
El hijo pródigo pasa hambre                                     El regreso del hijo pródigo

Tras dilapidar su fortuna haciendo vida disoluta y ser expulsado por las cortesanas, el hijo pródigo debe dedicarse a criar cerdos, pasando terribles calamidades, por lo que decide regresar a casa.


Imágenes sobre la confesión son más difíciles de encontrar. Giuseppe Maria Crespi.
Giuseppe Maria Crespi, (1665 – July 16, 1747) – La Confesión

En el XVI y XVII se dan más las anteriores (San Pedro, Maria y el hijo pródigo), y ahora a partir del XVIII, aparece esta de la confesión.

Vemos San Pedro de Alcántara confesando a Sta. Teresa, en el santuario del Ecce Homo en León.

Vemos de la escuela española del XIX. (otra imagen de la confesión). En el confesionario (Subastas Retiro, 2001)


Eucaristía. Antes de la Edad Moderna, apenas se representó. Caso raro.

Abraham y Melquisedec (la comunión del caballero). Catedral de Reims. Siglo XIII.
         Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; era él sacerdote del Dios Altísimo, y bendijo a Abraham
            (Génesis 14, 18)
Pero precisamente por el ataque que hay desde la reforma luterana a este sacramento, comenzarán a prodigarse toda clase de imágenes.
Retablo del Santo Sacramento” (1464-1467, Sint-Pieterskerk, Leuven

La tabla central muestra a Cristo en el gesto de instituir la Eucaristía, se trata de una manera novedosa de representar la escena ya que lo común era mostrar el momento del anuncio de la traición de Judas. Bouts demuestra de nuevo su especial atracción por la Eucaristía. A su alrededor dispone cuatro tablas menores en las que podemos ver escenas del Antiguo Testamento que prefiguran la Eucaristía: El encuentro entre Abraham y Melquisedec, La recogida del maná en el desierto, El sueño de Elías y la fiesta de la Pascua.

Temas alegóricos de la eucaristía.
·         Sacrificio de Isaac
·         Abraham y Melquisedec
·         Última Cena
·         Comunión de la Virgen
·         Comuniones de Santos
·         Las últimas comuniones de santos.

Vemos cada uno de ellos.

El sacrificio de Isaac Caravaggio. No se llega a sacrificar a Isaac (como el de la misa, por lo que hace referencia a ella).
Tradicionalmente, se consideraba que Isaac era una prefiguración simbólica de Cristo, que también habría de morir por su padre, siendo una víctima inocente, un cordero llevado al sacrificio. Pero mientras Cristo se somete con la docilidad del cordero a su destino, este Isaac que muestra Caravaggio grita con angustia y terror sin ninguna disposición a ser llevado al altar. Abraham, pues, ha tenido que doblegar la resistencia de su hijo, sujetándolo y aplastándolo contra la piedra, pero no puede evitar una vacilación y durante unos segundos la hoja del cuchillo se detiene junto al cuello del muchacho. Este sublime momento de duda es aprovechado por el ángel para detener al padre, y es el momento que prodigiosamente capta el pintor, concentrando en escasos segundos todos los sentimientos que agitan a los personajes: miedo, duda, fe. El final feliz lo sugiere la cabeza de carnero junto al chiquillo, pues aquél será la víctima final del sacrificio. Sin embargo, el espectador percibe con intensidad la angustia de la escena, que no se ve mitigada por el desenlace ya conocido.

Berruguete. Momento en el que se dispone a sacrificarlo.

Berruguete imprime en sus figuras la religiosidad propia de la época y como mejor se ve es en los rostros, de gran angustia.

Abraham y Melquisedec. En la Edad Moderna se representará con la idea de la importancia de la misa y la eucaristía.

Frans Francken II, “Abraham y Melquisedec”.
Cuadro de Rubens (1625) Abraham como guerrero y Melquisedec como sacerdote con el pan y el vino (defensa de la eucaristía).
Abraham ofrece el diezmo a Melquisedec.
Melquisedec, rey de Salén, sacerdote de Dios Altísimo, le sacó pan y vino, y le bendijo diciendo: ---Bendito sea Abrán por el Dios Altísimo, creador de cielo y tierra; bendito sea el Dios Altísimo, que te ha entregado tus enemigos. Y Abrán le dio el diezmo de todo. Gn 14, 18-20

Última Cena Antes de la contrarreforma, se representaba el momento en el que Cristo anunciaba la traición de uno de sus apóstoles. Leonardo da Vinci (Última Cena), aparecen doce reacciones distintas ante el anuncio de Cristo.

Después de la Contrarreforma, se empezará a representar el momento de la consagración. 

(Juan de Juanes  “Última Cena”). Ya no importará las reacciones de los apóstoles, sino el momento en el que Cristo tiene la forma entre las manos. Aparece en primer término también los utensilios con los que Cristo lava los pies a los apóstoles.
Juan de JuanesSalvador Eucarístico” se reduce a la imagen de Cristo individual con el cáliz y la forma.

La comunión de los apóstoles. Ribera. Es Cristo mismo el que les da la comunión a los apóstoles. No es muy representado.

Esto lleva a otros temas como el de la comunión de la Virgen y el de otros santos.

“Comunión de la Virgen a manos de San Juan Evangelista” en la puerta del sagrario de la capilla mayor de la iglesia de Sto. Domingo de Ibiza. Tema típico de los sagrarios. La virgen aparece con indumentaria propia de ella, pero San Juan, aparece representado como sacerdote para reforzar precisamente esta idea.

Este tema se enlaza con la comunión de algunos santos. Momento antes de pasar a la otra vida, piden esta comunión. Goya, “Comunión de San José de Calasanz”. Iglesia de San Antón. Madrid. Aparece San José de Calasanz con nimbo. Detrás niños (Escuelas Pias).


 Giovanni Battista Tiepolo. “La última comunión de Sta. Lucia”. (1747).

Otros temas. Temas de alegoría de la eucaristía. Rubens “Triunfo de la Eucaristía sobre la Idolatría” (1625).

Algunos temas como el del “milagro de la Hostia consagrada” de Ucello.







Una antigua leyenda recorre la Edad Media cristiana: los judíos profanarían las hostias para reproducir simbólicamente la escena del deicidio.
Un usurero judío presta dinero a una miserable mujer que utiliza su manto como prenda. Cerca de la fecha de vencimiento del préstamo, siendo incapaz la pobre mujer de reembolsar su deuda, el prestamista judío le ofrece restituirle su propiedad a cambio de una hostia consagrada. La endeudada acepta ese trato y le proporciona una santa forma, la cual el prestamista apuñala para tratar de destruirla, y comenzando a sangrar profusamente. Advertidos de esta profanación, hombres armados detienen al usurero y a su familia. Una procesión encabezada por el Papa devuelve la hostia a su altar, a fin de volverla a consagrar. La pecadora se apresta a ser ahorcada, pero es salvada in extremis por un ángel. El usurero judío y su familia fueron quemados vivos en una plaza pública.

Capillas del sagrario que se van a ir construyendo en una edificación adosada a la iglesia. Lujo y decoración. La más conocida el altar mayor de la Cartuja de Granada (1702-1720). Detrás se encuentra la capilla, en la cabecera.
Baldaquino realizado por Francisco Hurtado Izquierdo.
Inmaculada tallada por José de Mora.





Las buenas obras. Lutero y Calvino afirmaban que no eran necesarias para la salvación. Desde la iglesia católica, se promueve lo contrario. Habrá una iconografía importante en defensa de las buenas obras.
Se representan en general. Caravaggio “las siete obras de misericordia”. Iglesia de Pio Monte. Nápoles.

La llamativa joven amamantando a un anciano es la alegoría de la Caridad Romana de la que parten las siete obras, que al mismo tiempo simboliza las dos primeras obras misericordiosas de ir a visitar a los presos y dar de comer a los hambrientos. Caravaggio habría resumido en estas dos figuras tres conceptos. Tras ellos se ve un diácono y unos enterradores con el extremo de un cadáver en un sudario; aquí se encuentra una tercera obra de caridad, la de enterrar a los muertos. El joven caído de espaldas y medio desnudo representa la curación de los enfermos. El grupo que está en pie frente a él reúne otras obras: San Martín da su capa a los pobres, simbolizando la quinta obra de vestir a los desnudos. El musculoso personaje vestido con túnica romana del fondo es Sansón, que bebe agua de una quijada de asno, representa la sexta obra, dar de beber al sediento. La última, alojar a los peregrinos, está implícita en las figuras del grueso tabernero y Santiago como un joven y apuesto caballero con el sombrero ornado por la concha de peregrino.

  1. Dar de comer al hambriento
  2. Dar de beber al sediento
  3. Acoger al peregrino
  4. Vestir al desnudo
  5. Visitar al enfermo
  6. Visitar al preso
  7. Enterrar al difunto

Generalmente no se van a representar todas juntas. En este cuadro Caravaggio lo ha conseguido. http://www.artehistoria.jcyl.es/obrmaestras/videos/894.htm

La caridad. El Santo más conocido fue San Carlos Borromeo.

San Carlos Borromeo dando la comunión a las víctimas de la peste, por Tanzio da Varallo, hacia 1616

San Carlos Borromeo Cardenal sobrino de Pío IV, arzobispo de Milán.
El arzobispo comprendió cuál era su deber. Hizo pedir limosna por la ciudad y de su patrimonio vendió los objetos preciosos que le quedaban. Incluso cedió las colgaduras de su palacio para hacer vestidos. Dormía escasamente dos horas para poder acudir personalmente a todas partes, visitaba todos los barrios alentando el ánimo de los que desfallecían, administraba él mismo los últimos sacramentos a los sacerdotes que sucumbían en aquella obra de caridad.

En España, el más conocido, fue Sto. Tomás de Villanueva Murillo. “Sto. Tomás de Villanueva repartiendo limosna a los pobres”. Fue agustino nombrado obispo de Valencia. Fue protector de los pobres. Repartía limosnas. La indumentaria de Sto. Tomás. Aparece con el hábito agustino.

Lleva la mitra y el báculo. (es para una iglesia agustina, y por eso no lleva el traje de obispo). Aparece un libro abierto, porque está siendo utilizado (era una persona de gran cultura). Da la espalda al libro para dar una moneda al pobre (es más importante esto que cualquier otra cosa incluida la cultura, los libros...).

Santo Tomás de Villanueva dando limosna. Museo de Bellas Artes de Sevilla

Santo Tomás de ViIlanueva fue fraile agustino, profesor en Alcalá y Salamanca, predicador y arzobispo de Valencia. En este cuadro aparece repartiendo limosnas. Todos los elementos compositivos de la obra se organizan para resaltar la figura del santo y el efecto positivo de la caridad.

Murillo. “San Diego de Alcalá dando de comer a los pobres”. Real Academia de San Fernando. Otro ejemplo de gran caridad. Personaje de poca cultura, pero llegó a la santidad precisamente por la caridad.

San Diego de Alcalá era un humilde hermano lego procedente de Sevilla que vivió en el convento franciscano de Alcalá de Henares durante la primera mitad del siglo XV, hasta su muerte en 1463, siendo canonizado en 1589.Murillo nos muestra al santo en el momento de ofrecer una plegaria de acción de gracias antes de servir a los pobres la comida que tiene en una olla.
Zurbarán. “La caridad de fray Martín de Vizcaya”. Monasterio de Guadalupe (Cáceres). 
Luis Tristán. “La ronda de pan y huevo”. Museo de Sta. Cruz en Toledo.

Murillo. “Rebeca y Eliecer”. Tema del AT. Es la idea de dar de beber al hambriento.
Narra un episodio procedente de Génesis 24, 18-20: Abraham le pide a uno de sus siervos (Eliecer) que vaya a buscar una esposa para su hijo (Isaac) a la tierra de donde él tuvo que salir (Ur de Caldea- Mesopotamia), es decir que sea de su parentela, y que la traiga a donde viven ahora (Canaán) para desposarla con su hijo. Explícitamente le advierte que no le traiga una mujer cananita. Y le dice que un ángel le ayudará en su cometido tal como le ha prometido Dios. El siervo toma 10 camellos y se pone en camino. En un punto determinado el siervo hace detenerse a sus camellos cerca de un pozo, y reza a Dios lo siguiente (Génesis 24, 22-24): “Yavé, Dios de mi amo Abraham, salme al encuentro hoy, y muéstrate benigno con mi señor Abraham. Voy a ponerme junto al pozo de agua mientras las mujeres de la ciudad vienen a buscar agua; la joven a quien yo dijere: inclina tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella me respondiere: bebe tú y daré también de beber a tus camellos, sea la que tu destinas a tu siervo a Isaac”. Antes de que termine de hablar aparece Rebeca, entroncada con el linaje de Abraham, y además virgen, quien efectivamente da de beber agua a Eliecer y también a los camellos. El siervo le ofrece un arillo y dos brazaletes de oro, le pregunta quien era y si puede pernoctar en casa de su padre. A lo que ella contesta que sí. Rebeca vuelve a casa a contar lo sucedido y a continuación uno de sus hermanos va en busca del siervo para que pernocte en su casa. El hermano de Rebeca, Labán atiende a los camellos y sirve de comer al siervo. El siervo cuenta toda su historia punto por punto, y efectivamente acceden a que Rebeca vaya a casa de Abraham y se case con Isaac. El siervo les hace regalos y adora a Dios. Rebeca parte con él acompañada de una nodriza y varias doncellas. Tiempo después, Isaac sale al pozo y ve venir los camellos. Rebeca también ve a Isaac y se cubre con un velo. Ambos se encuentran. Isaac conduce a Rebeca a la tienda de Sara, su madre (que había muerto un poco antes), y la toma por esposa.

“San Martin y el pobre” de El Greco dar de vestir al desnudo.

Se exalta la importancia de la caridad para la salvación del alma, según se había dispuesto en el dicho Concilio. La escena se desarrolla en primer plano, excesivamente cercana al espectador. San Martín, vestido con una armadura damasquinada típicamente toledana, va montado en un elegante caballo blanco. Comparte su capa con el pobre que ha encontrado desnudo en el camino, figura que contemplamos a la izquierda de la composición.

Murillo. “Sta. Isabel de Hungría atendiendo a los tiñosos”. En el Hospital de la Caridad en Sevilla.

Asistir a los enfermos durante su curación y darles de comer como se recoge perfectamente en esta obra que contemplamos protagonizada por santa Isabel de Hungría. Santa Isabel era hija de rey Andrés II de Hungría.
Murillo presenta a la santa rodeada de leprosos a los que cura con sus propias manos. Los enfermos están representados con absoluto realismo, apreciándose incluso sus padecimientos y dolores. La santa lava la cabeza de un joven asistida por varias damas que visten elegantes trajes, contrastando con la pobreza de los ropajes de los tiñosos.

Tiépolo. “Abraham y los tres ángeles” Palazzo Patriarcale Udine. Como tema de acogimiento al peregrino (la Hospitalidad de Abraham o el Encinar de Mambré).  Tres viajeros que llegan y él les atiende.

Abraham presencia, casi dormido, la visión de tres ángeles: la Trinidad. Son figuras totalmente barrocas en diferentes posturas - uno de frente, otro de espaldas en un pronunciado escorzo y el tercero en penumbra - marcando la anatomía como hacía Miguel Ángel
Tiépolo Abrahám y los tres ángeles (Ca. 1770) Museo del Prado

Murillo “Abraham y los tres ángeles”.
                                                                                                        

El culto a los santos. Era considerado como algo pagano para los luteranos. El único mediador era Cristo. Estaban en un lugar previo al cielo. Frente a esto, la Iglesia, señala el poder de los santos.
Facilita el rezo a los santos, para que pidan esos favores al cielo. Tomarlos como meros intercesores.

De aquí se dará el culto a los santos, a través de la literatura (como por ejemplo Flos Sanctorum de Pedro de Ribadeneya que completa a la Leyenda Dorada[1]. Es del siglo XVI.) y también de la pintura y el arte en general.

Flos Sanctorum de Pedro de Ribadeneya
Pedro de Ribadeneyra, S.I.    Flos Sanctorum 1599


Ceremonia de la Canonización de los santos.
Breve relación de la estampa en que estaba pintado su Santidad con los Cardenales, y demás personajes, que asistieron a las ceremonias de la canonización de los santos Isidro de Madrid, Ignacio de Loyola, Francisco Xavier, Teresa de Jesús, y Felipe Neri: canonizados por nuestro muy S. P. Gregorio XV en 12 de marzo de 1622 ... En ella se señala parte del ceremonial. El acto se hacía dentro de la Basílica de San Pedro. Allí se colocaban unos tapices con los santos que se canonizaban, remarcando algún aspecto de su vida memorable, por el cual se les va a canonizar. Con elementos iconográficos que lo definan y que servirán en adelante para todas las estampas, pinturas.....para hacerlos fácilmente identificables. Era importante la ceremonia, porque se da su iconografía.

Formas de representación de los santos:

  1. Apoteosis. Zurbarán. Apoteosis de “Santo Tomás de Aquino”. 1631. Aparece el santo coronado por la gloria en el cielo.

Santo Tomás de Aquino es una de las figuras más relevantes de la teología cristiana. Se le nombró Doctor de la Iglesia en 1567. Por su importancia aparece rodeado de los cuatro Padres de la Iglesia, otros tantos personajes fundamentales para la elaboración de la doctrina. A su derecha se encuentran conversando San Ambrosio y San Gregorio; a su izquierda, San Jerónimo, de rojo cardenalicio, y San Agustín. Los cinco intelectuales se encuentran en el plano superior del cuadro, que simboliza en mundo divino. Sobre sus cabezas, el cielo en pleno asiente a sus conclusiones: destacan Dios Padre y Dios Hijo con la cruz. A estas dos figuras trinitarias se añade en el centro la paloma del Espíritu Santo, que ilumina con sus rayos a Santo Tomás. En el plano inferior se encuentra representada la tierra: los personajes principales de la Orden y nada menos que el emperador Carlos V.

  1. En éxtasis. Guido Reni. “San Andrés Corsini”. 1630. Visión del cielo, en éxtasis.


  1. Ante una aparición o visión. Zurbarán.Aparición de Cristo a fray Andrés Salmerón”. 1735.
Aparición de Jesús al padre Andrés de Salmerón. 1639. Óleo sobre lienzo. Monasterio de Guadalupe. Guadalupe

Giovanni Battista Tiépolo  La Sagrada Familia apareciéndose a San Gaetano Galleria dell’Academia  Venecia (1735-1736)

  1. Martirio. Ribera. “Martirio de San Felipe”. 1639.
San Felipe fue crucificado cuando predicaba por la ciudad de Hierápolis, en Asia Menor, siendo sus manos amarradas al travesaño de la cruz, que se convierte en su atributo habitual.

En el cuadro, con un sentido muy barroco y realizando el movimiento en acto, se pinta el momento en que están preparando la crucifixión del santo. San Felipe estaba predicando y es crucificado pero no con clavos, sino atado al palo de la cruz con cuerdas.

  1. En acción de un hecho extraordinario. Paolo Ucello. “San Jorge y el dragón”. 1456.

La leyenda de San Jorge empieza en la provincia de Libia, en un pueblo azotado por la ira de un dragón que moraba en un lago. Para aplacar su fiereza, sacrificaban ovejas. Sin embargo, cuando se quedaron sin ellas, empezaron a ofrecerle seres humanos, que eran sorteados por el pueblo. Un día, cuando apenas quedaba ya gente, le tocó a la única hija del rey que, apenado por no poder hacer nada, la vistió lujosamente y la hizo ir. Ella se encontró casualmente a San Jorge en el camino y éste le propuso ayudarle capturando al dragón para liberarla, ya que Dios le había llevado hasta allí para ello. Capturaron al dragón y lo llevaron a la ciudad, para que después de que fueran todos bautizados, fuera sacrificado.
Eguid Quirin Asam San Jorge y el dragón Iglesia de los agustinos en Weltenburg (Baviera) (1721)


  1. En una acción de la vida cotidiana. Murillo. “San Diego de Alcalá dando de comer a los pobres”.
San Diego de Alcalá era un humilde hermano lego procedente de Sevilla que vivió en el convento franciscano de Alcalá de Henares durante la primera mitad del siglo XV, hasta su muerte en 1463, siendo canonizado en 1589.Murillo nos muestra al santo en el momento de ofrecer una plegaria de acción de gracias antes de servir a los pobres la comida que tiene en una olla. El protagonista aparece arrodillado, en la zona izquierda de la composición, acompañado de un niño de espaldas en la misma postura.



Georges de La Tour San Jerónimo penitente Musée des Beaux Arts  Grenoble
(1624-1650)


  1. Haciendo un milagro. Alonso Cano. “El milagro del pozo”. 1638.

El milagro que se narra es el del patrono madrileño, San Isidro labrador, que aparece en pie con sus herramientas en el suelo. Los testigos de su milagro, mujeres y niños, disfrutan del agua que nuevamente brota del pozo seco.

  1. El santo aislado. Julián San Martín. “Santo Domingo de la Calzada”. 1789.

En torno al año 1400 acudían en peregrinación a Compostela una familia de peregrinos de procedencia o francesa o alemana, según los distintos cronistas, y que estaba compuesta por un matrimonio y su hijo de unos diecinueve años. Al llegar éstos a la ciudad de Santo Domingo de la Calzada se alojaron en un mesón para pasar la noche después de venerar fervorosamente las reliquias del Santo.
Pero, sucedió que los mesoneros tenían una hija, que, a decir de González de Tejada, era «de más buen parecer que recato», la cual quedó totalmente prendada del joven peregrino, al que ofreció sus encantos sin reserva alguna. Sin embargo, éste, dominado por una gran virtud, rechazó tan atrayentes proposiciones, por lo cual la despechada joven se propuso vengar tal desplante, para lo cual metió una copa de plata en el zurrón del joven. Cuando la familia de peregrinos había comenzado su jornada andariega hacia el sepulcro del Apóstol, la hija de los mesoneros «echó en falta» la copa, y denunció el hecho a sus padres y a la Justicia, la cual salió en busca de los caminantes, a los que alcanzando sometió a un registro, que tuvo como consecuencia el hallazgo de la copa y la inmediata sentencia a morir en la horca del aparente ladrón.
Compungidos los padres, prosiguieron su camino hacia Compostela, y a la vuelta volvieron a pasar por la ciudad de Santo Domingo de la Calzada, queriendo la madre ir a ver el cuerpo de su hijo, que aún pendía de la horca. Pero cuál sería su sorpresa cuando oyó que éste le decía que no llorase, que estaba vivo gracias a que desde el momento en que fue colgado le había sostenido Santo Domingo de la Calzada, por lo cual la soga no había atenazado el cuello, y que debía de ir  a avisar al corregidor para que lo descolgaran, pues había sido acusado injustamente.
Presa de una inmensa emoción, corrió la madre a contar al corregidor lo ocurrido y a solicitarle que bajaran a su hijo. Cuando llegó estaba aquél a punto de comer un gallo y una gallina, al parecer asados al espeto, aunque cabe mencionar como anécdota que Fray Luis de la Vega no sabe exactamente si estaban «assados o cozidos». El caso es que, sorprendido por tan increíble relato, y totalmente incrédulo, pensando que todo eran fantasías de una triste madre, le dijo que se quedara tranquila, que su hijo estaba tan vivo como aquel gallo y gallina que se aprestaba a trinchar, momento en el que ante la sorpresa de todos resucitaron las aves y se vistieron de blancas plumas, por lo que todos acudieron al lugar donde estaba ahorcado el joven, al que al ver vivo descolgaron y llevaron ante la tumba de Santo Domingo para darle gracias, mientras que la infame acusadora recibió el castigo que merecía por su maldad.


  • El culto a las reliquias. Era  considerado una idolatría por los reformistas.

La Iglesia católica, lo que hace es separar las reliquias auténticas de las que no lo son. Y se les rinde culto. En la misma Basílica de San Pedro del Vaticano, existen cuatro reliquias en los cuatro pilares del crucero. En cada una también una imagen que hace referencia a la reliquia en cuestión. (El velo de Verónica, un fragmento de la Vera Cruz, la santa Lanza y la cabeza de San Andrés). De aquí pueden venir las capillas de reliquias.
Relicario Monasterio de Alcobaça (1669-1672)
Capilla de las Reliquias, Iglesia de San Miguel Valladolid (siglo XVII)

http://www.bienaldegranada.com/

www.arteinformado.com/Enlaces/708/
Armario relicario Cartuja de Miraflores Burgos

Busto relicario de una de las Once Mil Vírgenes 2ª mitad del siglo XVI
Iglesia parroquial de Orillares (Soria)