sábado, 4 de noviembre de 2017

Capítulo 11 - Época paleobabilónica


Época paleobabilónica:

La dinastía de Masana – La dinastía I amorrea – Hammurabi y su “Código de Leyes” – Las casitas y su dinastía – Los kudurru y su significado – El arte y la religión  - La dinastía II de Isin – De la V a la VIII dinastías de babilonia.

Los nómadas del período paleobabilónico 
Estos nómadas semitas occidentales, llamados amorreos, fueron protagonistas en estos siglos, aunque ya estaban nombrados en los textos acadios. 
Durante la III dinastía de Ur, se empieza a hacer referencias a sus actividades, siendo consideradas, en un mundo urbano, como una población belicosa y amenazante que continuamente presionaba las fronteras. Por ello, Amar-Sin construyó un muro contra ellos. 
En otros documentos se habla de grupos de origen amorreo, que vivían en algunas ciudades mesopotámicas, y que eran utilizados por la administración para actividades, como soldados. 
También se les ha llamado Martu, en sumerio. Eran semíticos occidentales, y se expansionaron desde la franja Sirio-Palestina. Sus primeros movimientos guardan relación con las campañas de Sargón y Naram-Sin, y que provocaron la desaparición de estructuras urbanas y sociales, sobre todo en Ebla. 
El final de Ebla coincide con un período de crisis a favor de la ruralización y los movimientos de población, empeorado por las condiciones climáticas. 
Todo indica un proceso de penetración y expansión muy lento, que fue diluyéndose a medida que entraba en el mundo mesopotámico.
Su organización era de tipo tribal, introduciendo un sistema de relaciones diferentes, al no estar vinculado al templo o al paladio, razón por la que muchos cambios de la sociedad se atribuyen a ellos. 
En estos siglos se abandona el culto a los reyes. Tenían una religiosidad diferente, y, aunque asimilarán a sus dioses, ritos y ceremonias, también introducen a los suyos. 
Frecuentemente se ha establecido un paralelismo entre la penetración de los amorreos en Próximo Oriente, y el intento de penetración de los asiáticos en Egipto, en tiempo de Amenemhat I. 
Se trataba de un pueblo nuevo, que fue asimilando las costumbres orientales y perdiendo sus señas de identidad, incluida su lengua. 

I dinastía de Isin 
Los reyes de las dinastías de Isin y Larsa se consideran continuadores de la III dinastía de Ur. 
En la dinastía de Isin, con una duración de 100 años, sus reyes se muestran continuadores de la voluntad divina, ya que la realeza descendió de los cielos de Isin. 
Esta dinastía no es la única que existía en la llanura aluvial, coexistiendo con muchas otras.
Se trata de una fragmentación política de Mesopotamia, fruto de un período de crisis. Aunque este declive no va en detrimento de la vida urbana. 

La dinastía de Isin comienza con Ishbi-Erra, alto funcionario de Ibbi-Sin, rey de Ur.
De tiempos de Ishme-Dagan se conserva la primera amnistía fiscal, muy frecuente a partir de esta época, y que nos da idea de los problemas de endeudamiento de la población. 
El rey más conocido fue Lipith-Istar, famoso por el conjunto de leyes que emitió, en cuyo prólogo asegura ser rey de Sumer y Akkad, designado por los dioses. 
Su actividad estuvo encaminada a restaurar la justicia y el bienestar de la población, así como a cancelar sus deudas.   

I dinastía de Larsa 
La supremacía de Larsa duró otros 100 años y se caracterizó por la lucha constante por la supremacía en Sumer y Akkad. 
Fue fundada por Naplatum, amorreo, como el resto de sus reyes. También tuvo que convivir con otras dinastías en otras ciudades-estado. 
Llegó al trono Rim-Sin, principal rey de la dinastía, y cuyo reinado fue el más largo. 
Logró capturar a Isin y alcanzar supremacía en la región. Aunque en la segunda parte de su reinado ascendió Babilonia con Hammurabi, y él no participó en la coalición organizada por Hammurabi. 
La verdadera importancia de estos dos siglos de convivencias y luchas fueron las nuevas dinámicas de explotación de los campos, el comercio y la administración, estableciéndose una iniciativa privada y avances, sobre todo en agricultura.   

EL ASCENSO DE BABILONIA 
La unificación de Sumer 
Los orígenes de Babilonia se remontan a tiempos acadios, cuando era un pequeño asentamiento. 
Después de la fragmentación política, Babilonia fue una ciudad más. 
Originalmente la ciudad se llamaba Ká.dingir, trascripción romanizada de la escritura cuneiforme del sumerio Ka-dingirra(k), ocasionalmente escrito también Ká.dingir.ra y Ká.dingir.ma. Transliteralmente significan Puerta de los dioses o Puerta del dios. Algunos autores han relacionado este topónimo con Bãbil, también escrito Ba(b)bal, formas preacadias. Posteriormente Ká.dingir fue traducido al acadio, resultando la forma Bãb-ilim, que evolucionó en sus dialectos asirio y babilonio, a partir de la dinastía casita, en una gran variedad de formas, como Bab-ilu y Bab-ilani, de las cuales deriva la forma en antiguo griego (Bab-ilu-on o Bab-il-on, según textos), génesis de las actuales formas occidentales, como Babilonia (en español).
Sobre los inicios de Babilonia como ciudad-Estado se conoce poco. La ciudad, ocupada por una tribu amorrita, fue administrada por un ensi desde la caída de Ur III. En el año 1894 a. C. Babilonia es, por primera vez en su historia conocida, independiente durante el reinado de Sumu-Abum, se especula que tuvo por padre a un hombre llamado Dadbanaya. ​ Poco conocemos de Sumuabum aparte de que conquistó Kazallu, ​ le sucedió Sumulael cuatro años después, quien aparentemente no era descendiente suyo. Sumulael fundó la dinastía de Hammurabí. Amplió considerablemente los dominios de Babilonia, llegando a conquistar las ciudades de Kish y Marad. A pesar de ello, Babilonia no podía competir aún con Larsa. Los descendientes de Sumulael, Sabium, Apil-Sin y Sin-Muballig, iniciaron una gran cantidad de obras de ingeniería y arquitectura. Sin-Muballig se unió en 1810 a. C. a Uruk e Isín para lograr vencer a Larsa, sin conseguirlo. No obstante, el papel de Babilonia en Mesopotamia cambió con la llegada al trono de Hammurabí en el 1762 a. C. Con él Babilonia se convirtió en un imperio que, si bien igual de efímero que los anteriores, se recuerda como paradigma de su época.
A comienzos del siglo XIX a. C. la ciudad de Sippar, situada unos 70 km al sur de Babilonia, fue conquistada por ésta. Se cree que esta conquista pudo haber sucedido a finales del reinado de Sumulael, pues los textos datados a comienzos de sus reinados nombran hasta tres gobernantes de una Sippar independiente. Sumulael se casó con una de las hijas de Sin-kashid de Uruk, sellando una alianza con esta ciudad. 
La ciudad más antigua fue destruida por Senaquerib, por lo que no conocemos su forma. Aunque es singularmente difícil estudiar la ciudad anterior a Hammurabi debido a que está por debajo del nivel freático del terreno, parece que fue una ciudad de provincias sin originalidad arquitectónica ni urbanística. Sabemos que ya con la primera dinastía babilonia se dotó a la ciudad de murallas.

I dinastía de Babilonia: Dinastía Matru o Amorrea

La cronología de la primera dinastía de Babilonia es debatida. Hay una Lista A de reyes de Babilonia y una Lista B de los reyes de Babilonia. En esta cronología, son utilizados los años de reinado de la lista A, debido a su amplio uso. Los reinados de la lista B son más prolongados en general.

Rey
Reinado
Comentarios
Sumu-Abum o
Su-abu
ca. 1830—1817 a. C.
Contemporáneo de Ilū-šuma de Asiria
Sumu-la-El
ca. 1817—1781 a. C.
Contemporáneo de Ērišum de Asiria
Sabium o Sabum
ca. 1781—1767 a. C.
Hijo de Sumu-la-El
Apil-Sîn
ca. 1767—1749 a. C.
Hijo de Sabium
Sîn-Muballit
ca. 1748—1729 a. C.
Hijo de Apil-Sîn
Hammurabi
ca. 1728—1686 a. C.
Contemporáneo de Zimri-Lim de Mari, Siwe-palar-huppak de Elam, y Šamši-Adad I de Asiria
Šamšu-iluna
ca. 1686—1648 a. C.
Hijo de Hammurabi
Abī-Ešuḫ o Abieshu
ca. 1648—1620 a. C.
Hijo de Šamšu-iluna
Ammi-ditana
ca. 1620—1583 a. C.
Hijo de Abī-Ešuḫ
Ammi-Saduqa o Ammisaduqa
ca. 1582—1562 a. C.C
Tablilla de Venus de Ammisaduqa
Šamšu-ditana
ca. 1562—1531 a. C.
Saqueo de Babilonia

La Lista Real de Babilonia comienza con Subu-Abum, que conquistó esta ciudad e inició la I dinastía. 

Los orígenes reales de la dinastía son bastante difíciles de determinar con certeza, ya que la misma Babilonia, debido al nivel freático deja muy pocos materiales arqueológicos intactos. Así, cualquier evidencia debe provenir de las regiones circundantes y los registros escritos. No se sabe mucho acerca de los reyes de Sumu-Abum y Sîn-Muballit, que no sea el hecho de que eran amorreos en lugar de indígenas acadios. Lo que se sabe, sin embargo, es que ocupaban poca tierra. Cuando Hammurabi (también amorreo) ascendió al trono de Babilonia, el imperio sólo consistía en unas pocas ciudades en los alrededores: Dilbat, Sippar, Kiš, y Borsippa. Una vez Hammurabi, rey, sus victorias militares ganaron terreno para el imperio. Sin embargo, Babilonia se mantuvo, pero varias áreas importantes de Mesopotamia, junto con Asiria, pasaron a manos de Šamši-Adad I y de Larsa, entonces gobernado por Rim-Sîn II.
A los treinta años de Hammurabi como rey, comenzó a establecer Babilonia como el centro de lo que sería un gran imperio. En ese año, conquistó Larsa de Rim-Sîn II, ganando así el control sobre los centros urbanos lucrativos de Nippur, Ur, Uruk e Isín. En esencia, Hammurabi obtuvo el control sobre todo el sur de Mesopotamia. El otro formidable poder político en la región en el segundo milenio era Ešnunna, que Hammurabi logró capturar en c. 1761 a. C. Babilonia explotó rutas comerciales de Ešnunna, establecimientos comerciales, y la estabilidad económica que viene con ellos. No pasó mucho tiempo antes de que el ejército de Hammurabi conquistara Asiria (otra potencia económica) y partes de los montes Zagros. En 1760 a. C., Hammurabi finalmente capturó Mari, la última pieza del rompecabezas que le dio el control sobre prácticamente todo el territorio que conformaba Mesopotamia en la Tercera Dinastía de Ur en el 3.er milenio. El otro nombre de Hammurabi era Hammurapi-ilu que significa «Hammurapi es dios» o «el dios Hammurapi».
Una traducción reciente de la tablilla Chogha Gavaneh que se remontan a 1800 a. C. indica que hubo contactos estrechos entre esta ciudad situada en el valle interandino de Islamabad en Zagros central y la región del Dyala.
La Tablilla de Venus de Ammisaduqa (es decir, varias versiones antiguas en tablillas de arcilla) son famosos, y varios libros se han publicado acerca de ellos. Varias fechas se han ofrecido pero las fechas antiguas de muchos libros de referencia parecen ser obsoletas e incorrectas. Hay otras dificultades: el lapso de 21 años de las observaciones detalladas del planeta Venus puede o no coincidir con el reinado de este rey, porque su nombre no se menciona, sólo el Año del Trono Dorado. Algunas fuentes, (alguna impresa hace casi un siglo), afirman que el texto original menciona una ocultación de Venus por la Luna. Sin embargo, esto puede ser una mala interpretación. ​Cálculos soportan 1659 por la caída de Babilonia, sobre la base de la probabilidad estadística de citas basado en observaciones del planeta. La cronología media actualmente aceptada es demasiado bajo desde el punto de vista astronómico. ​
Un texto sobre la caída de Babilonia por los hititas de Mursili I, al final del reinado de Šamšu-ditana, que hablaba de un eclipse doble es crucial para una cronología babilónica correcta. El par de eclipses lunares y solares se produjo en el mes Shimanu (Sivan). El eclipse lunar tuvo lugar el 09 de febrero 1659 antes de Cristo. Comenzó a las 04:43 y terminó a las 6:47. Este último era invisible que satisface el disco que le dice que la luna fue eclipsada. El eclipse solar se produjo el 23 de febrero 1659. Comenzó a las 10:26, tiene su máximo a las 11:45 y terminó a las 13:04.

Sumuabum reino en Babilonia entre los años 1.894 y 1.881 a. C. Sumuabum se proclamó como rey independiente durante la guerra de rivalidad de Isín y Larsa. A partir de Sumuabum se asiste a un lento crecimiento de la influencia de Babilonia en Mesopotamia. Le sucedió su hijo Sumu-la-El.
El reinado de Subu-Amun trajo un período de expansión, alcanzando todo Akkad en los tiempos de su hijo Sumu-la-El. Éste rodeó la ciudad de una gran muralla y derrotó a la ciudad de Kish. Durante este tiempo, Babilonia convivió con las dinastías de Isin y Larsa, y los reinos de Eshnunna y Mari. 

Sumu-la-El es el segundo rey de la primera dinastía de Babilonia, que reinó aproximadamente en el período 1880-1845  a.  C. (cronología media). Hammurabi se presenta como uno de sus descendientes, para legitimar su poder.
Sumu-la-El,  es contemporáneo de numerosos reyes y dinastías mesopotámicas: Al sur, parece haber estado en el trono al mismo tiempo que Sin-kashid, quien se proclamó rey de Uruk. Está probado que el rey de Kish, Mananâ, reinó en el año 6 de Sumu-la-El. Esta dinastía de Kish es, sin embargo, muy inestable, pues numerosos reyes están atestiguados en períodos cortos. El rey de Marad, Sumu-Numhim, fue vasallo de los babilonios.
Al norte, Sumu-la-El parece ser contemporáneo de tres reyes de Sippar, llamados Banutahtun-ilâ, Iluma-îla e Immerum. Esta dinastía local no parece tampoco muy estable.
Bajo Sumu-la-El, Babilonia parece conservar relaciones con Sippar, como atestigua el descubrimiento de ventas de terrenos en barbecho entre los soberanos de los dos estados. Sumu-la-El restaura también seis fortalezas de Babilonia. En el aspecto militar, habría lanzado dos campañas contra Kish, entre los años 12 y 18 de su reinado, que se tradujeron en destrucciones de la ciudad. Al final de su reinado. Consiguió conquistar las ciudades de Kazallu, Halambû, Kish, Kûta, Anzaqar y Barzi.
Asoció al poder a su hijo Sabium, quien le sucedió a su muerte después de un largo reinado, que consolidó el pequeño principado de Babilonia.

Sabium es un rey de la primera dinastía de Babilonia, que sucedió a su padre, Sumu-la-El hacia 1844  a.  C (cronología media). Y murió hacia 1831  a.  C. Estuvo asociado al poder en vida de su padre, y parece haber sido gobernador de Sippar. Heredó un territorio extenso, por las conquistas de Sumu-la-El, dominando, además de las ciudades gemelas de Sippar, las importantes Kish, Marad y Dilbat. Las inscripciones conocidas de su reinado mencionan construcciones de murallas, templos y canales. En el aspecto militar, habría afrontado y derrotado a un ejército de Larsa, el reino más poderoso de la Baja Mesopotamia en este período, lo que parece indicar que los intereses de Babilonia comienzan a dirigirse hacia el sur. Su hijo, Apil-Sin le sucedió a su muerte.

Apil-Sin es un rey de la primera dinastía de Babilonia, que llegó al trono después de la muerte de su padre, Sabium, reinando en el período 1830-1813  a.  C. (cronología media).
Su nombre, así como el de su hijo, Sin-Muballit son acadios, siendo las dos únicas excepciones en la onomástica de la dinastía, que lleva nombres cananeos.
Su reinado vio la consolidación del reino babilonio en el norte de la Baja Mesopotamia. Disponiendo ya de sólidas bases en el noroeste, alrededor del río Éufrates y de sus ramificaciones, se extiende hacia el este, en la región del Tigris, hacia la ciudad de Mankisum, para entrar en contacto con el gran reino del valle del Diyala, Ešnunna. Como sus predecesores, construye murallas, fortalezas y canales para reforzar las defensas y el potencial agrícola de su reino. Su hijo, Sin-Muballit le sucedió a su muerte.

Sîn-Muballit fue el quinto rey de la primera dinastía de Babilonia (Dinastía martu o amorrea), y reinó de 1812 a. C. a 1793 a. C. (cronología media). Amplió sus dominios hasta Kiš y Sippar. Se tiene noticia de una hija, Iltani, y de su hijo Hammurabi, quien le sucedería.
Rim-Sîn, rey de Larsa, estaba obteniendo la hegemonía en la zona de Sumer, en este momento es cuando surge la figura de Sîn-Muballit, con quien comenzará el ascenso de Babilonia.

Hammurabi (en acadio, del amorrita Ammurāpi) (1810 a. C.-1750 a. C.) fue el sexto rey de Babilonia durante la dinastía I de Babilonia, ejerciendo el cargo desde el año 1792 al año 1750 a. C. Ascendió al trono después de la abdicación de su padre, Sîn-Muballit y creó el Imperio Babilónico extendiendo el control de Babilonia sobre Mesopotamia tras vencer varias guerras contra los reinos vecinos. Aunque su imperio controlaba toda Mesopotamia en el momento de su muerte, sus sucesores fueron incapaces de mantenerlo.
Hammurabi es conocido por el conjunto de leyes llamadas Código de Hammurabi, uno de los primeros códigos de leyes escritos de la Historia, que actualmente se conserva en el Museo del Louvre de París. Estas leyes fueron inscritas en una estela de piedra de 2,4 m de altura, encontrada en Persia en 1901 pero de procedencia desconocida. Hammurabi también logró separar la política de la religión, algo que fue evidente en el campo jurídico, a pesar de tener algunos planteamientos religiosos. Gracias a su reputación en tiempos modernos como antiguo legislador, el retrato de Hammurabi se encuentra en numerosos edificios de gobierno de todo el mundo, y además se ha podido conocer el modo de vida del Imperio paleobabilónico tardío.

 Reinado y conquistas
Hammurabi heredó el poder de su padre, Sîn-Muballit, hacia el año 1792 a. C. Babilonia era una de las muchas antiguas ciudades de la llanura mesopotámica y declaró la guerra a otras urbes por el control de las fértiles tierras agrícolas. Aunque en Mesopotamia convivieron muchas culturas, la de Babilonia se ganó un gran prestigio entre las clases alfabetizadas de todo Oriente Medio. Los reyes anteriores a Hammurabi habían empezado a consolidar el dominio de Babilonia sobre el centro de Mesopotamia y, en la época de su reinado, ya había logrado la hegemonía sobre las ciudades-estado de Borsippa, Kiš y Sippar. Por lo tanto, Hammurabi ascendió al trono como el rey de un reino menor en medio de una compleja situación geopolítica, pues Ešnunna controlaba la parte alta del río Tigris y Larsa el delta del río. Al este Babilonia lindaba con el reino de Elam, mientras que al norte el rey asirio Šamšiadad I estaba llevando a cabo guerras expansionistas, aunque su prematura muerte provocaría la fragmentación de su recién conquistado imperio semítico. 

Estela votiva en la que aparece Hammurabi orando.

Mapa del Imperio paleobabilónico tras las conquistas de Hammurabi, hacia 1750 a. C.

Las primeras décadas del reinado de Hammurabi fueron bastante pacíficas, y utilizó su poder para llevar a cabo una serie de obras públicas, incluida la mejora de las murallas de la ciudad para propósitos defensivos y la expansión de los templos. Hacia el 1801 a. C. el poderoso reino de Elam, que dominaba importantes rutas comerciales a lo largo de los montes Zagros, invadió la llanura de Mesopotamia y, con la ayuda de aliados de la planicie, destruyó el imperio de Ešnunna y arrasó varias ciudades para imponer su dominio por primera vez en varias zonas del llano. Para consolidarse, Elam intentó provocar una guerra entre el reino babilónico de Hammurabi y el reino de Larsa, pero los regentes de ambos reinos se percataron de ello y firmaron una alianza que consiguió aplastar a los elamitas. A pesar de ello, Larsa no hizo una gran contribución al esfuerzo de guerra, por lo que, enfurecido por la deserción de su aliado en la prestación de ayuda, Hammurabi extendió su poder al sur y se hizo con el control de toda la parte meridional de la llanura mesopotámica en torno al 1763 a. C.
Debido a que Hammurabi se había servido de soldados del norte en su campaña hacia el sur, la ausencia de fuerzas en sus dominios septentrionales llevó a la sublevación. Continuando con su expansión, Hammurabi volvió su atención hacia el norte, donde sofocó las revueltas y aplastó a Ešnunna. A continuación los ejércitos babilónicos conquistaron el resto de los estados norteños, incluida Mari, su antigua aliada, aunque es muy posible que esta «conquista» fuera más una simple rendición que un conflicto real. En tan solo unos años, Hammurabi había unificado con éxito toda Mesopotamia bajo su dominio. De todas las grandes ciudades-estado de la región, solo Alepo y Qatna en Siria, al oeste, mantenían su independencia. ​ Sin embargo, una estela de Hammurabi fue encontrada al norte, en Diyarbakır, donde él reclama el título de «Rey de los Amorritas».​
Se han hallado un gran número de tablillas de barro de contratos, datados en los años de reinado de Hammurabi y sus sucesores, así como cincuenta y cinco cartas suyas. Estas cartas dan una idea de las labores diarias para gobernar un imperio, desde hacer frente a inundaciones a ordenar cambios en un calendario erróneo o el cuidado de las enormes manadas de ganado de Babilonia. ​ A la muerte de Hammurabi las riendas del imperio pasaron a su hijo Šamšu-iluna hacia el 1750 a. C.

El grabado sobre estas líneas recrea al rey Hammurabi de Babilonia impartiendo justicia en su palacio, mediante la aplicación de su propio código de leyes. Neville Dear (1923) para Mira y aprende, 1964.

Código de leyes
En esta estela se hallan grabadas las 282 leyes del Código de Hammurabi, donde el mismo Hammurabi las recibe a manos del dios Shamash. ​ La estela fue encontrada en Susa, donde en 1200 a. C. fue llevada como botín de guerra por el rey de Elam Shutruk-Nakhunte. Está expuesta en el Museo del Louvre (París).
Hammurabi es conocido por la promulgación de un nuevo código de ley babilónica: el código de Hammurabi, una de las primeras leyes escritas de la Historia. El código fue inscrito con caracteres cuneiformes en una estela de piedra de diorita de forma cilíndrica y 2,4 m de altura. La pieza debió estar expuesta en un lugar público a la vista de todos, aunque pocos estaban alfabetizados para leerla. La estela fue después saqueada por los Elamitas, que la llevaron a su capital, Susa. Allí fue redescubierta en 1901 y en la actualidad se halla expuesta en el Museo del Louvre de París.


Detalle de la escritura cuneiforme del código de Hammurabi.

El código de Hammurabi contiene doscientas ochenta y dos leyes escritas por escribas en doce tabletas. A diferencia de leyes anteriores, en este código están escritas en acadio, el idioma diario en Babilonia, para que pudiera ser leído por cualquier persona alfabetizada. El código tiene una estructura específica y estipula un castigo para cada transgresión de la ley. Los castigos descritos son muy duros para los estándares modernos, pues muchos implican la pena de muerte, la desfiguración y la filosofía del ojo por ojo, la Ley del Talión. El código es también uno de los más tempranos ejemplos del principio de presunción de inocencia, pues sugiere que el acusado o el acusador tienen la oportunidad de aportar pruebas. Sin embargo, no incluye ninguna disposición por circunstancias atenuantes que puedan modificar la pena prescrita.
En la parte superior de la estela que sirve de soporte al código hay un relieve que representa al rey Hammurabi recibiendo las leyes de un dios, Šamaš o Marduk, ​ y el prefacio afirma que Hammurabi fue elegido por los dioses de su pueblo para traerles las leyes. Se han establecido ciertos paralelismos entre este código babilónico y las leyes dadas a Moisés para los antiguos hebreos, aunque es cierto que presentan marcadas diferencias, tanto en sus métodos como en su forma de entrega, señaladas por numerosos estudiosos a lo largo de los años.
Otras civilizaciones mesopotámicas también crearon sus códigos de leyes, como los antiguos ejemplos del código de Ur-Nammu, las leyes de Ešnunna, el código de Lipit-Ištar o el más tardío código de leyes hitita.

Culto religioso
Hammurabi dominó muchos templos y los sometía a su voluntad, introduciendo estatuas en muchos de ellos para perpetuar su plegaria y recibir un culto funerario después de morir. ​ En 1770 a. C. llegó a introducir su propia estatua como rey de justicia. ​ Como era habitual en el ámbito mesopotámico, Hammurabi tenía la responsabilidad del funcionamiento del templo, por los que le asignó tributos, ofrendas y los mantenía en buen estado de conservación. Tal era el caso de la tablilla que actualmente se conserva en el Museo de Pensilvania, que Hammurabi la entregó al templo del dios Nusku.
El estamento clerical contribuyó al sostenimiento del poder de Hammurabi, lo que les obligaba a honrarles con privilegios y donaciones. Así, los templos adquirieron nuevas funciones y significados que los diferenciaban de los planteamientos sumero-acadios. Además de seguir con sus mismas funciones caritativas, actuaron con una suprema autoridad moral y realizando diferentes actividades económicas y comerciales. ​ Varios momentos de su reinado quedaron fechados, como por ejemplo que en 1777, 1775, 1763 y 1762 a. C. Hammurabi donó estatuas de dioses y/o las reparó él mismo, en 1765 a. C. consagró emblemas divinos y en 1789, 1780, 1778, 1776 y 1772 a. C. entregó estrados y tronos. Este conocimiento ha llegado hasta nuestros días, por lo que se supone que Hammurabi fue protector de la religión y de los templos.

Hammurabi construyó tronos para los dioses Nanna o Sin en 1789 a. C., ​ Zarpanitu en 1780 a. C., ​ Ishtar en 1778 a. C., ​ Nabu en 1776 a. C., ​ y Adad en 1772 a. C. También confeccionó imágenes para la diosa Ishtar de Kibalbarnu en 1775 a. C. y de Shala en 1763 a. C., ​ o de estados para Enlil en Babilonia en 1774 a. C.
En 1767 a. C. construyó la gran muralla de Sippar, que dedicó a los dioses Shamash y Shenirda. También construyó en 1765 a. C. el Gran emblema principal en honor a los Grandes dioses durante los combates. ​
En 1768 a. C. ordenó la construcción del canal Tilida, que se traduce como canal del Jarrón que fluye, ​ para beneficio del templo del dios Enlil. A todo esto hay que unir numerosas ofrendas entregadas a sacerdotisas del templo de Shamash en Sippar, como por ejemplo una perla de ágata donde viene inscrito que Utu quiso dar la vida a Hammurabi, y lo definía como el soberano que obedecía todo. 

Šamšu-iluna (también Samsu Iluna, Samsuiluna, Shamshu Iluna, Samsu-iluna), era el rey de Babilonia, que reinó a partir de 1749 a. C. a 1712 a. C. Era hijo de Hammurabi. Durante el reinado de Samsu-Iluna, el imperio babilónico perdió muchas provincias. Luchó contra el rey Rin-Sim II de Larsa. La mayor parte de la lucha ocurrió en el Elam y la frontera de Sumer antes de que Rim Sim II fuera capturado y ejecutado. Durante la guerra también destruyó parcialmente la ciudad de Ur y de Uruk.
Un personaje llamado Iluma-ilum (del País del Mar, en la costa del golfo Pérsico), fingiendo ser un descendiente de Damiq-ilishu (el rey anterior de Isín), levantó la rebelión contra Samsu-iluna en Sumer. Iluma-ilum ganó la libertad de sur de Sumer de Nippur. Kutir-Naḫḫunte I, rey de Elam, también atacó a Samsu-Iluna, derrotándole y Elam ganó de nuevo independencia de Babilonia.
En el 1741 a. C., durante la época de Samsu Iluna, los casitas invadieron por primera vez el imperio de Babilonia. Se supone que debe haber sido bajo el mando del líder casita Gandaš, al que los casitas recordarían más adelante como conquistador de Babilonia, aunque no existe ninguna evidencia textual contemporánea referente a que los casitas estuvieran al mando del tal Gandaš.

Abī-Ešuḫ (también Abi-Eshuh) (1712-1684) (cronología media), fue rey de Babilonia de la Dinastía I del período paleobabilónico. Sucedió en 1712 a. C. a Šamšu-iluna y, al igual que él, tuvo que enfrentarse contra los nómadas casitas, esta vez en 1708 a. C. Estuvo en guerra con el País del Mar. Fue sucedido por Ammi-ditana.

Ammi-ditana, noveno rey de la Dinastía I de Babilonia (1683 a. C. - 1647 a. C.).
Hijo y sucesor del rey Abī-Ešuḫ, conquistó Der y otros territorios perdidos en tiempos de Šamšu-iluna. Realizó una labor de reconstrucción del reino, mejorando algunas partes de la muralla de Babilonia y saneando canales. Sin embargo, tuvo que compartir el poder con otros reyes que dominaban la parte sur de Mesopotamia. Tomó la ciudad de Isín, a la cual destruyó sus murallas una vez en su poder.
Fue sucedido en el trono por Ammi-Saduqa.

Ammi-Saduqa, fue el décimo rey (1646 a. C. - 1626 a. C.) (cronología media) de la Dinastía I de Babilonia (amorrea), sucesor de Ammi-ditana.
En su tiempo el reino babilonio entró en una fase de descomposición total, con una grave crisis social interna agravada por la presión de pueblos extranjeros, sobre todo de los casitas, que penetraron en todos los estratos babilonios, trabajando como peones, artesano e incluso soldados del mismo ejército babilónico.
De este rey quedan algunos edictos bienintencionados, que fueron ineficaces para frenar la decadencia del imperio. Le sucedió su hermano Šamšu-ditana, que fue el último monarca de su linaje.

Šamšu-ditana (también Shamshu-ditana), fue el undécimo y último rey (1625 a. C. - 1595 a. C.) (cronología media) de la Primera dinastía de Babilonia (amorrea).
Su reinado figura en la Crónica de los reyes antiguos y en diferentes Listas reales babilónicas. Sin embargo, no nos ha llegado ninguna inscripción de su reinado. Gobernó durante una época confusa, dominada por la crisis económica y social en todo el reino. Parece que perdió el trono y la vida ante el inopinado ataque de los hititas comandados por su rey Mursili I, que hicieron una incursión en Babilonia y la destruyeron (sin embargo no la conquistaron).
Poco después entraría en Babilonia la dinastía casita, aunque la escasez de fuentes hace que la adquisición del trono por parte de dicho pueblo sea muy confusa.
La información para conocer Babilonia es muy poca, debido a la existencia de una capa freática sobre sus restos. La poca que hay procede de los archivos de Mari. 
Sufrió una etapa de declive, tras un esplendor breve, lo que no impidió que fuera el centro cultural más importante de toda Mesopotamia.   

El reinado de Hammurabi 
La que habría de ser la ciudad más importante de la historia mesopotámica desde el punto de vista cultural, Babilonia, no tiene entidad propia hasta un momento muy reciente. En efecto, su I dinastía es fundada a comienzos del siglo XIX por los amorreos que se habían establecido coincidiendo con el final de la III dinastía de Ur. Precisamente los dos primeros monarcas de Babilonia llevan nombre amorita; sin embargo, los tres siguientes tienen onomástica acadia y, finalmente, hay otros seis de nombre amorita. El primero de esta última tanda es Hammurabi (1792-1750), que consigue convertir un modesto reino de unos cincuenta kilómetros de radio, en un amplio imperio que incluía no pocos territorios extra mesopotámicos. No cabe duda de que el predominio amorita es total en las principales cortes de la época. Durante el período inicial, la nueva dinastía está sometida a una situación secundaria en el teatro político de Mesopotamia, dominado por la rivalidad entre Isín y Larsa en el sur y por Asiria en el norte. 
Sin embargo, el ascenso al trono de Hammurabi se produce en circunstancias óptimas, pues Asiria se encuentre en declive desde la muerte de Shamshiadad, lo que le permite intervenir decisivamente en la política de sus vecinos septentrionales. Tan sólo el rey de Larsa, Rim-Sin, posee una capacidad bélica reconocida. Seguramente por eso, desde su ascenso al trono, Hammurabi se presenta como un fortísimo competidor del aguerrido Rim-Sin, al que paulatinamente va arrebatando sus dominios. Las conquistas de Hammurabi no son fulminantes, más bien obró implacablemente pero con gran cautela para no arriesgar sus posiciones. La toma de Larsa no se produce hasta casi treinta años después de su ascenso al trono. Después cae Eshnunna, que había jugado un importante papel diplomático y militar como estado independiente desde su emancipación del lejano reino de Yamhad y en 1759 destruye Mari, tan sólo nueve años antes de su muerte. Tal vez el carácter reciente de las anexiones y la incapacidad de control efectivo sobre los nuevos dominios sean las causas que provoquen la oleada de insurrecciones que habrán de padecer sus sucesores. 

Yarim-Lim, soberano de Yamhad (Alepo, en Siria), era un rey poderoso, que se alió con Hammurabi contra Elam. Abajo, cabeza en basalto de Yarim-Lim, hallada en su palacio de Alalakh (Tell Atchana, Turquía). Museo Arqueológico, Antakya.

El imperio de Hammurabi, al igual que los restantes reinos de la época, divide sus territorios en provincias, pero frente a la acción administrativa de la III dinastía de Ur, el imperio de Hammurabi no designa gobernadores para las ciudades; éstas pierden su función política y se reducen, desde la óptica institucional, a meros centros administrativos regidos por alcaldes y una asamblea de ancianos. Y con la pérdida del sentido político de las ciudades, los viejos conceptos de Súmer y Acad dejan de tener esencia en sí mismos, para quedar englobados bajo un término más amplio y aglutinador, como es el de Babilonia, que se opone al otro territorio unificado en el norte y que corresponde a Asiria. 
Toda la acción judicial del imperio babilonio depende del poder central, todos los jueces son de designación real y sólo al rey deben obediencia, frente a la justicia dependiente de los templos que había sido la tónica precedente. Por otra parte, la actividad económica puede estar algo más diversificada que en épocas anteriores si atendemos a la creciente cantidad de documentos de carácter privado, pero la corona sigue siendo el principal agente económico. Las donaciones a los templos ponen de manifiesto, quizá, su pérdida de bienes raíces, pero Hammurabi pretende convertirlos en verdaderos centros financieros, que es la dinámica que van adquiriendo desde entonces. Los enormes gastos infraestructurales y el mantenimiento de una enorme maquinaria militar requieren un soporte financiero que sólo una economía saneada en los templos puede aportar. Los más favorecidos dentro del sistema parecen los comerciantes (tamkaru), agrupados en corporaciones frecuentemente de carácter familiar, trabajan por lo general por cuenta propia, lo que les permite afrontar préstamos a un interés escandaloso que repercute en perjuicio de quienes los solicitan, que terminan perdiendo las tierras con que avalaban los créditos. Los beneficios de los comerciantes sólo se veían limitados por las cargas impositivas a las que los sometía la corona. 
Pero la situación económica no es demasiado favorable si tenemos en cuenta el deterioro que las contiendas permanentes ejercen sobre las infraestructuras y el abandono de los cultivos como consecuencia de las levas forzosas de campesinos. La dedicación del monarca a la restauración de las obras de infraestructura y los repartos de tierras a los veteranos, no impidieron el agotamiento de los campos que es el fundamento de una profunda crisis agraria que se expresa con contundencia a finales del período paleobabilónico, aunque en determinadas regiones, como el valle del Diyala, se había manifestado con anterioridad provocando el colapso de un reino como Eshnunna, agotado en inútiles e interminables querellas externas en las que pretendía encontrar solución a los problemas que tenía en casa. 
Pero al margen de todo esto, la obra más afamada del reinado de Hammurabi es su código legal, aparecido en Susa adonde fue llevado como botín de guerra probablemente en el siglo XII durante el declive de la dinastía casita. No era la primera vez que se intentaba implantar una norma jurídica común para todos los habitantes del estado multinacional; con anterioridad, Entemena, Urukagina, Urnammu y Lipitishtar, todos ellos de origen sumerio, habían dictado normas o leyes que más o menos fragmentariamente han llegado a nuestro conocimiento. Sin embargo, el Código de Hammurabi es el texto legal más extenso de todos ellos y nos permite restaurar con cierta precisión el mundo babilonio de aquel momento. 
El Código está avalado por el propio dios Shamash, que aparece en escena recibiendo a Hammurabi, en la parte superior de la estela en la que nos ha llegado. En contraposición con las legislaciones precedentes, en las que las sanciones tratan de reparar económicamente el perjuicio ocasionado, el Código de Hammurabi se basa en la llamada Ley del Talión, es decir, un castigo idéntico al daño. Subyacen aquí dos concepciones diferentes del derecho: una indemnizadora, la otra supuestamente preventiva, con lo que cada una conlleva de carga ideológica. La finalidad conservadora del orden establecido en esta segunda modalidad se pone especialmente de manifiesto en el hecho de que las penas son diferentes en función del estatuto jurídico del agraviado y del reo. Por otra parte, el estudio del Código permite observar cómo la sociedad está dividida en tres grupos diferentes: "awilum", que corresponde al hombre libre, "mushkenum", el sometido a algún tipo de dependencia, y el esclavo, "wardum". Como los esclavos no constituyen la principal fuerza de trabajo, ni la posición privilegiada del awilum está fundamentada en la existencia de esclavos, no podemos considerar el mundo babilonio como una sociedad esclavista.
El awilum es representante de la clase de los propietarios -independientemente de su capacidad económica- mientras que el mushkenum debe ser considerado como el asalariado por cuenta del Estado, que no goza de los privilegios de la clase propietaria y que por tanto se encuentra en una posición servil o semi-libre. De aquí se desprende también que el mundo mesopotámico está basado en la existencia de dos únicas clases sociales, los propietarios y los no propietarios, en el seno de las cuales se pueden dar diferentes situaciones jurídicas o económicas. Y es precisamente ese orden de cosas el que Hammurabi pretende consolidar con su Código, aunque para ello sea necesario mitigar ciertos privilegios corporativos o de clase que repercutían negativamente sobre los sectores sociales más débiles. Por ello, la defensa de la mujer, de los huérfanos, o de cualquier otro grupo social marginal, no puede ser interpretada como síntoma de la sensibilidad humanitaria del monarca, sino como instrumento legal necesario para reducir el conflicto social. Por debajo de los esclavos wardum, se encuentran los prisioneros de guerra, que eran considerados instrumentos de trabajo. A pesar del intento unificador, no tenemos certeza de que el Código de Hammurabi tuviera amplia difusión y aplicación. Su fama en la propia Mesopotamia se debió más bien al hecho de que su texto, de gran calidad literaria, fue vehículo de aprendizaje para los escribas. Al margen del código, la Babilonia de Hammurabi desarrolló una intensa actividad literaria, germen de la inagotable cultura que será referente para el resto de las comunidades mesopotámicas.
La personalidad política de Hammurabi ensombrece el resto de su dinastía que, sin embargo, aún habría de sobrevivir unos ciento cincuenta años, hasta 1595. Pero esa no es la causa de la decadencia real que conoce el imperio paleobabilónico tras Hammurabi. Sus sucesores se vieron envueltos en múltiples conflagraciones que lesionaron gravemente una economía en situación crítica. En primer lugar serán las ciudades del sur mesopotámico las que se levanten contra el poder imperial y a partir de 1720 aproximadamente se establece una dinastía, enfrentada a Babilonia, en el extremo sur de Mesopotamia, que se conoce como País del Mar y que tiene quizá como capital la ciudad de Ur. Por otra parte, Eshnunna también se independiza y, en el oeste, el antiguo territorio de Mari queda unificado bajo el nuevo reino de Khana, con capital en la importante ciudad de Terqa, que no logra alcanzar el esplendor de la época de Mari. La compartimentación del estado territorial no favorece la acción contra la presión de los nómadas que mencionan los textos. Ahora se producen cabalgadas de gentes denominadas casitas, cuya procedencia remota se desconoce, aunque descienden a Mesopotamia desde el Zagros. Los documentos del reino de Khana nos permiten asegurar que algunos de estos casitas habían logrado asentarse allí y pronto los encontraremos participando en el colapso de Babilonia. Éste se produce por el efecto militar de la campaña del rey hitita Mursil I; sin embargo, Mursil no es más que el último eslabón de una cadena rota por la profunda crisis agraria que azota al país y por las tensiones del comercio interestatal. En definitiva, es la desestructuración económica la que impide una defensa efectiva del estado. El interés económico de los hititas en la ruta que une la zona central de Mesopotamia con Siria y con la propia Anatolia -desestabilizada por la debilidad de Babilonia-, termina provocando la expedición de Mursil contra la ciudad, que es saqueada en 1595 y la estatua del dios supremo Marduk es conducida al exilio. De este modo concluye la dinastía amorrea que había gobernado durante el Imperio Paleobabilónico y sobre sus ruinas se lanzarán los casitas que, sin dificultad, se ensoñorean del territorio.

Hammurabi era el sexto rey de la dinastía amorita. Su época nos es conocida gracias a la cantidad de documentación existente en los archivos de Mari y Babilonia. 
Cuando accede al trono, su extensión se limita a las ciudades más próximas, y su poder era muy reducido. 
En los últimos años de su reinado, cuando los reyes rivales eran ya maduros, aprovechó la debilidad para expansionarse y unificar toda Babilonia. 
En sus primeros años, fortaleció sus posiciones en el sur, realizando alianzas, hasta que el oponente se hacía débil. 
Comenzó sus conquistas con Uruk y con Isin. En el año 29 de su reinado encabezó una coalición que derrotó a Elam, Una detrás de otra, fueron cayendo Larsa, Asiria, y el reino de Eshnunna y Mari. 
A pesar de estas victorias, Asiria y Elam permanecieron independientes, pero reconociendo la supremacía de Hammurabi. 
Estas conquistas fueron importantes para el control de las rutas comerciales. 
El reino de Hammurabi se extendía por todo el territorio de Mesopotamia. Lo que lo llevó a nombrarse "rey de las cuatro regiones". 
Todas estas conquistas le reportaron muchas tierras que repartía entre sus funcionarios y nobles. Fue importante el Ilkum, o tierras a cambio de la prestación de servicios. 
Fue un gran constructor, destacando sus templos, fortificaciones y obras de irrigación. 
Su preocupación por la unificación de todo el territorio le llevó a crear un conjunto de leyes recogidas en el código de Hammurabi. Mantuvo el mismo tipo de administración que encontró, aunque con personal de su confianza. 
Promovió una reforma religiosa, con Marduk como dios principal, que ayudó a mantener la unidad del país. 
Con su muerte, sus conquistas y su reino fueron desapareciendo, produciéndose una división política. Toda esta confusión fue aprovechada por los casitas, para ir entrando en la región, terminando esta dinastía con Samsu-ditana, al caer la ciudad en manos del hitita Mursilis I. 


Hammurabi ocupó y destruyó Mari hacia 1760 a.C.  Casi 4.000 años después, André Parrot sacó a la luz los restos de la ciudad (la actual Tell Hariri, en Siria), y hoy esta pintura mural de su palacio se conserva en el Museo del Louvre, en París.

Política exterior: expansión territorial 
Este panorama de debilidad general y diplomacia defensiva cambió, en el vigésimo noveno año de Hammurabi, momento en que el rey babilonio adoptó una política militar más agresiva; en pocos años se erigió en gobernante supremo, no sólo de Babilonia, sino también de Asiria, al menos brevemente. 
A una derrota de Elam y varios aliados formidables, y la ciudad de Eshnunna, la siguió (un año después) la conquista de Larsa. Con la conquista del sur de Babilonia, que antes se encontraba bajo la soberanía de la ciudad de Larsa, Hammurabi se convirtió en sucesor de la realeza tradicional de Sumer y Akkad. 
Una vez se hubo asegurado Babilonia, Hammurabi se revolvió contra su antiguo aliado Zimrlim de Mari. Unos sellos de arcilla encontrados en esta ciudad, muestran no sólo la ocupación militar de la ciudad, sino también a los funcionarios babilonios trabajando en la catalogación de archivos oficiales de Zimrilin. Asiria y Eshnunna seguían resistiendo, aunque Hammurabi controlaba tanto Assur como Nínive. Así pues, al final de su reinado, Hammurabi ejercía su soberanía sobre toda Mesopotamia, tanto al norte como al sur de Babilonia. 

Política interior 
** Ascensión de Babilonia al poder Si bien Hammurabi no fundó un estado nacional perdurable, al derrotar a las principales Ciudades Estado de Mesopotamia y unir el país, consiguió un resultado político que afectaría a la historia de la región durante los dos milenios siguientes. Babilonia se convirtió en sede fija de la realeza. Como centro religioso, Babilonia sobrevivió hasta el siglo I d.C. a la vez que la mística que rodea el nombre, sigue presente. En el dominio que Babilonia ejercería sobre el país tuvo mucho que ver el culto al dios nacional, Marduk, que con el tiempo sustituyó al dios Enlil de Nippur como legitimador de la realeza.

** Obra legislativa. El Código de Leyes: Descubrimiento La gran estela en la que aparece inscrito su código fue encontrada en Susa, donde había sido llevada por un rey elamita posterior. Cartas publicadas muchos años antes que las excavaciones en Mari indican que Hammurabi no fue sólo un administrador eficiente, que supervisaba todo, sino que también era un gobernante justo y humanitario que se interesaba personalmente por el bienestar de sus súbditos. 
Hammurabi fue el más afortunado de los reyes de la Dinastía que hizo de Babilonia la ciudad principal de Mesopotamia.  
** Obra legislativa. El Código de Leyes: El Código es sin duda el documento escrito más importante que se conserva de este período. Es la más larga inscripción coherente en lengua paleobabilónica. Las leyes aparecen labradas en cuarenta y nueve columnas sobre una estela de basalto de 2.25 metros de altura. El texto consiste en tres partes, un prólogo y un epílogo, escritos con un estilo complicado y a menudo arcaizante.  
** Obra legislativa. El Código de Leyes: Las disposiciones jurídicas Las disposiciones del Código abarcan diversos aspectos, la mayoría de ellos relacionados con la propiedad, tanto privada como real y se ocupan de diversas facetas del derecho mercantil. Cada disposición se presenta en forma de oración condicional: si sucede tal o cual cosas, entonces se aplicará esta pena. 
La naturaleza y el propósito verdaderos de este texto y, de hecho, el monumento, han dado pie a muchas polémicas. Parece que no se trata de un verdadero Código. No se sabe a ciencia cierta si el texto representa una recopilación de leyes consuetudinarias, una serie de innovaciones jurídicas o siquiera una designación de los aspectos que necesitan enmendarse ( o una combinación de las tres cosas) 
Sea cual sea su propósito legislativo, si lo tiene, el Código de Hammurabi fue muy admirado como obra literaria y copias que se encontraron en tablillas en la biblioteca de Asurbanipal en Nínive (que datan de once siglos después) han servido para restaurar el texto de las partes dañadas de la estela original.
A sus sucesores les pide que "presten atención a las palabras que he inscrito en mi estela" y pese a ello, entre los documentos de la corte y contrato que se conservan del período paleobabilónico, sólo se conoce uno en el que se haga referencia al Código.  
**Los edictos misharum. Son promulgaciones que sí tenían fuerza jurídica, al contrario del Código de Hammurabi. Eran unas medidas a corto plazo, que parece que se proclamaba originalmente cuya finalidad era mitigar desgracias sociales y económicas. 
Normalmente estas proclamas se hacían en el primer año completo de reinado de un rey, y al parecer, también en intervalos sucesivos durante todo su reinado.
La sociedad, la administración y la cultura de este período  
SOCIEDAD 
A pesar de las importantes fuentes de documentación, muchos aspectos de la sociedad babilónica aún no están claros.... Aparecen dificultades concretas cuando se traducen términos que se refieren a profesiones y clases sociales.  
Rasgos más notables: Tal vez el rasgo más notable de la estructura social mesopotámica en todos los períodos sea la aparente falta de cualquier estratificación, salvo la económica.
La sociedad se dividía básicamente en dos grupos: los que poseían los medios de producción, sobre todo propiedades agrarias y los que dependían de ellos. Jamás existió una clase de guerreros o militares, y tampoco los sacerdotes tenían un estatuto especial.
Las clases sociales. El código de leyes de Hammurabi distingue tres clases sociales básicas:  
=> Awilum: significa sencillamente hombre. Traducida generalmente por "hombre libre" sigue habiendo mucha incertidumbre sobre el significado exacto de la palabra. A veces se usaba para indicar un hombre de clase alta (quizá un noble) pero es claro que awilum podía significar también hombre libre de cualquier clase social y a veces sólo hombre, ya fuera rey o esclavo. Los ciudadanos son, de hecho, maru alim "hijos de la ciudad". Es probable que awilum significara "terrateniente" o "cabeza de familia" aunque no es seguro. 
La puhrum la formaban los hombres libres o ciudadanos, fuese cual fuese su definición. Entre ellos los ancianos, constituían un grupo especial de consejeros. Parece ser que los shibutum (los ancianos) eran por algún motivo superiores desde el punto de vista social y tal vez eran los cabezas de familia más influyentes. 

=> Mushkenum: es el participio de un verbo, que significa "saludar a alguien colocando la mano delante de la boca". Cabe pues la posibilidad de que el término mushkenum designara a alguien que estaba obligado a emplear esta forma de saludo, que se tributaba a las personas de rango superior. Esta inferioridad implícita y básica ya había conducido a la connotación de pobre. El significado de mushkenum ha dado pie a numerosas y continuas discusiones. Parece ser que en el período paleobabilónico denotaba un miembro de un grupo muy específico, separado del awilum y de algún modo inferior a él. 

A estas personas dependientes del rey se las mantenía por medio de raciones en especie o de parcelas no enajenables a cambio de los servicios que prestaban al palacio. El mushkenum como persona sin propiedades, es decir, como no ciudadano, no contaba con la protección de la ley consuetudinaria normal. Aunque un mushkenum podía hablar en la asamblea, parece que se encontraba fuera de la jurisdicción real de la alum.
=>Wardum: (esclavo) en Mesopotamia, la esclavitud difería mucho de la existente en el mundo clásico. La mayoría de los esclavos procedían de la población indígena, era frecuente que deudores morosos y hombres y mujeres sin dinero se vendieran como esclavos o vendiesen a sus hijos. Aun así, los mercaderes babilónicos también comerciaban con esclavos extranjeros, a la vez que los cautivos de guerra (asiru) se convertían normalmente en propiedad del rey, en esclavos del Estado. Éstos se alojaban en barracones y sus nombres, edades y lugar de origen se anotaban en registros, ambos especiales. Los esclavos del templo se reclutaban tanto entre prisioneros de guerra como podían serlo individuos privados que se empleaban como esclavos del dios. Los esclavos particulares eran relativamente escasos y trabajaban sobre todo en el servicio doméstico. Un esclavo se distinguía por un mechón característico (abbutum) y algunos llevaban etiquetas o grilletes. Tenían su personalidad jurídica y podían casarse con una mujer libre y comparecer ante la justicia.  

La familia: El matrimonio era monógamo, pero atemperado por el concubinato. Se realizaba mediante un contrato, por el cual el novio entregaba al suegro un regalo nupcial (terkhatum) en dinero o bienes muebles y el suegro, entregaba a la hija una dote (sherqtum) de la que ella poseía el usufructo personal. A la muerte de la esposa pasaba a los hijos, si no los tenía volvía a su padre. El marido podía constituir una donación (nudunnum) para mejorar los bienes de la mujer, aunque esta sólo los poseía en usufructo.  

La mujer: Podía comparecer en público, ejercer diversas profesiones y asumir funciones públicas, es decir, gozaba de cierta capacidad jurídica. 
El marido tenía derecho de corrección sobre ella. Si la mujer le era infiel, era él quien tomaba la iniciativa del divorcio. La ley reconocía además al esposo, el derecho a tomar otra esposa secundaria cuando la primera esposa era estéril. 
Esta última nunca tenía el mismo rango que la primera esposa, que podía venderla como esclava si intentaba equiparase a ella.
Adopción: Podía adoptarse a un hijo para asegurar descendencia. Si era esclavo, quedaba manumitido. Estos hijos adoptados tenían igual derecho que un descendiente legítimo.  

Herencia: Los descendientes legítimos heredaban con prioridad y en segundo lugar, los hermanos del muerto. Entre los hijos, los principales en este derecho eran los varones. Si las hijas no estaban casadas, sus hermanos habían de asegurarles una dote de la herencia paterna. 
Los hijos nacidos de una concubina o una esclava no legitimados, podían heredar fortuna mobiliaria y no elegían su parte, aunque su padre en vida podía regalarles algo de su patrimonio. 
El padre no podía desheredar a ninguno de sus hijos legítimos, salvo por reincidencia en una falta grave, probada judicialmente.  

Economía: La propiedad de la tierra era tripartita del Estado (repartida a su vez entre granjeros, colonos, trabajadores del servicio real y beneficiarios de tierras no enajenables) propiedades del templo y propiedades particulares.  

Administración:
Los datos sobre procedimientos administrativos en tiempos paleobabilónicos proceden de varias excavaciones, especialmente de las ciudades de Mari y Sippar y de la correspondencia del rey Hamurabi. 
La responsabilidad definitiva en todos los asuntos administrativos correspondía al rey, aunque tuviese ayudantes y consejeros; ningún asunto era demasiado insignificante para merecer su atención. Bajo el gobierno de Hammurabi, existían departamentos de Cancillería y contabilidad que estaban organizados con mucha eficiencia. 
Su Servicio de Correos era tan rápido que a veces el rey fechaba sus cartas, costumbre poco común entonces, en caso de producirse una crisis militar, se utilizaban faros de fuego.
La administración estaba muy organizada y se nombraban gobernadores para los diversos distritos controlados por él. Durante el reinado de Hammurabi se produjo, en general, un traspaso de la autoridad del Templo al rey, tanto en lo que se refiere a la responsabilidad de los cargos del templo como al ejercicio de las funciones judiciales. El rey podía juzgar casos específicos personalmente, a la vez que cualquier individuo particular podía apelar directamente al él en petición de justicia. En el período paleobabilónico, la puhrum (asamblea) también hacía las veces de tribunal de justicia. Parece que el alcalde y los ancianos resolvían las pequeñas disputas locales, otros casos comparecían ante toda la ciudad para que decidiese el conjunto de ciudadanos. Cuando las pruebas se contradecían y alguna de las partes se negaba a prestar juramento, cabía invocar a los dioses para que tomaran la decisión por ordalía o "juicio de dios" que aún se utilizaba en el mundo medieval.  

Ilkum: Feudo o concesión; este sistema de servicio laboral fue importantísimo para la economía paleobabilónica, puesto que proporcionaba reservas de mano de obra y personal militar, garantizaba la prestación de servicios esenciales para el Estado y era un medio muy eficiente de cultivar la tierra. 
La concesión podía hacerse a un individuo o a un grupo: una sola persona podía recibir varias. El feudo se calculaba en días y en algunos casos era posible aportar un sustituto para que llevase a cabo algunas o todas las labores pertinentes. Hay indicios de que tal vez los períodos eran relativamente cortos. La posesión de un feudo era muy apreciada. 

Redum: Campesino que también sirve en el ejército; acostumbra a traducirse por soldado, aunque no se trata de soldados profesionales en el sentido moderno. Cumplía lo que se pueden llamar "obligaciones policiales" además de tomar parte en campañas militares. Dedicaba gran parte de su tiempo a arar la tierra.
Tenía prohibido vender o hipotecar la parcela concedida por el rey.  

Naditum: Sacerdotisas especiales, con actuación económica; suele traducirse por sacerdotisa, pero estas mujeres, aunque estaban unidas de algún modo al templo; intervenían en diversas clases de transacciones de negocios y desempeñaban un papel importante en la vida económica de Babilonia, prestando plata y maíz, suministrando capital... por lo que se trataba de "sacerdotisas especializadas en asuntos económicos" La naditum vivía y trabajaba en el agagum, gagum o claustro, recinto que tenía alguna relación con el templo. Aunque podía casarse, debía permanecer célibe. A pesar de ciertos vínculos y obligaciones para con el claustro, la naditum, que gozaba de cierta riqueza, vivía y actuaba en calidad de particular. 

El comercio paleobabilónico: el tamkarum y la sabitum
Tamkarum  era la figura central en el comercio paleobabilónico, aunque a veces de la a impresión de haber sido más un banquero que un mercader. En ocasiones viajaba con su mercancía, pero a menudo despachaba a shamallu o agentes. Parece que el tamkarum era esencialmente un capitalista privado: sin embargo, bajo Hammurabi, hay pruebas de que había un extenso comercio de productos a cargo del gobierno y dirigido por supervisores oficiales llamados wakil tamkari.  

Sabitum: era una profesión que el derecho trata como paralela a la de tamkarum. Sabitum se traduce por cervecera. Al parecer la sabitum era la dueña de un establecimiento, a veces de gran importancia, que se dedicaba a la elaboración y venta de brebajes embriagadores, pero es evidente que también comerciaba con mercancías básicas en calidad de corredora de comercio en pequeña escala. (una taberna es un lugar apropiado para esta clase de negocios) una de las cerveceras más famosas de Mesopotamia, Kubaba, fundó una de las primeras dinastías de la ciudad de Kish.  

Los sucesores de Hammurabi 
A la muerte de Hammurabi, el imperio comenzó a disgregarse, a la vez que entraban los casitas, procedentes de los Zagros. 
La I dinastía de Babilonia perduró hasta 1595, cuando Mursili I la conquistó. 
El sucesor de Hammurabi fue Samsu-iluna, que obtuvo una victoria sobre los casitas.  
La organización del estado amorita 
La responsabilidad de la administración recaía en la figura del rey, ayudado por consejeros y otros colaboradores. Pero él supervisaba cada asunto. 
Se trataba de una administración muy organizada, mantuvieron la misma que encontraron, centralizada, aunque sustituyendo a los cargos más importantes por personas de su confianza, permitiendo asambleas locales. 
Estas asambleas (puhrum) administraban los bienes municipales, recaudaban impuestos, arrendaban tierras y hacían labores de justicia en pequeñas disputas.  

El fin de la Babilonia amorita 
Samsu Iluna, sucesor de Hammurabi, recogió un reino en el que no todo era esplendor, ya que heredó los problemas de su padre: La crisis social y económica, las primeras incursiones de casitas, nómadas procedentes de los montes Zagros, que tras unos primeros ataques violentos, fueron infiltrándose en la vida de la Babilonia amorita de diferentes formas, pero sobre todo como jornaleros. 
También había sublevaciones en las regiones sometidas por Hammurabi, principalmente de Rîm Sîm II de Larsa, del gobernador del País del Mar y de Asiria. 
Bajo su sucesor Abi- Eshuh se acentúa la descomposición del régimen agrario. Los beneficios concedidos a los soldados, dejaron de ser respetados. El servicio al rey dejó de ser un privilegio y se convirtió en una carga. 
Y hacia el año 1.700 a.C. una nueva sucesión de movimientos migratorios trastocó todas estas estructuras, provocando una desaparición casi general de las fuentes escritas. Entre los pueblos nómadas estaban hicsos, arameos y casitas. 
En época de Samsu - Ditana fue cuando llegó el golpe final a la Dinastía amorita por parte del rey hitita Munsil I que atacó el noroeste de Siria y bajó luego por el Éufrates, al parecer sin encontrar oposición, hacia Babilonia. La ciudad fue saqueada por los hititas y robadas las estatuas de sus dioses protectores. 
Con este hecho termina el poder de la I Dinastía de Babilonia y el apogeo momentáneo de esta ciudad, que tardará muchos años en recobrar su pasado esplendor. Lo recuperará con una Dinastía de poca importancia: la Dinastía del País del Mar, cuyos habitantes y príncipes aprovechándose de la destrucción por los hititas de la importante ciudad, se instalaron en sus ruinas, constituyendo la I Dinastía del País del Mar o II Dinastía de Babilonia.  

La civilización Paleobabilónica 
La cultura paleobabilónica experimentó un gran avance, especialmente con Hammurabi, empezando por la lengua, que llegó a su máximo nivel clásico. 
Hay un avance en literatura, sobre todo religiosa y épica, y en la copia por parte de los escribas de libros de matemáticas, astronomía y diccionarios de sumerio. 
Se crean las "edubas" o casas de las tablillas, que eran los centros del saber y la cultura, dirigidas por el ummia. En ella se instruía a los escribas, con una formación muy rigurosa, ya que eran personas de mucha responsabilidad. 
Su trabajo era la contabilidad, además de redactar cartas, testamentos, contratos, copia de documentos antiguos. 
Respecto a su arte, nos han quedado templos y palacios, como el Complejo de la Ciudad de Mari, el Palacio de Uruk, el Templo de Ishtar-Kititum o el Templo y Zigurat de Rimah.
El periodo paleobabilónico 
En el periodo siguiente a la caída del imperio de Ur, se produjo en la Mesopotamia centro-meridional un auge extraordinario de la extensión de la propiedad privada, consecuencia, en gran medida, de la desaparición de las anteriores agrupaciones comunitarias de hombres libres. Su ocaso fue motivado por diversos factores. De un lado la posición preeminente de una elite integrada por los administradores de templos y palacios que, tras la crisis del poder central y ante las dificultades económicas de aquellos tiempos, aprovecharon su situación para adquirir tierras pertenecientes a familias y clanes. Estos antiguos dependientes de los palacios y los templos, beneficiarios por tanto de la concesión vitalicia de una tierra a cambio de sus servicios especializados, accedieron a la propiedad de estos bienes cuando los antiguos propietarios, templos y palacios, dejaron de estar en situación de controlarlos debido a las dificultades políticas y económicas de la época. A ello hay que añadir la asignación de lotes de tierra a nuevas clases de dependientes palatinos, sobre todo militares que eran establecidos como colonos en los territorios conquistados, fenómeno generalizado en la época. Además, se produjo en el seno de las familias cambios en la transmisión de la propiedad, ocasionados por la crisis de la familia patriarcal extensa y el auge de la nuclear, lo que significó un mayor reparto de los patrimonios, bien mediante la herencia, bien a la hora del casamiento de los hijos, junto con una fuerte tendencia a la personalización de la propiedad, como reflejo social de las formas de propiedad personalizada de los administradores y los dependientes de templos y palacios. Junto a todo ello, la presencia del nuevo elemento amorita actúo como factor catalizador, favoreciendo el cambio en las relaciones sociales, ya que se encontraba menos ligado por tradición y por intereses a la vieja estructura templario-palatina.
La desaparición de la familia extensa, al menos en el ámbito de las ciudades, a causa de la transformación de las formas de propiedad, significó también la crisis de la solidaridad familiar, lo que favoreció al mismo tiempo el desarrollo de la servidumbre por deudas, que resulta uno de los elementos característicos de la época junto con las viudas y los huérfanos, es decir aquellas personas que, desaparecido el varón que las protegía y sustentaba, se encuentran ahora desvalidas, por lo que serán objeto de atención por parte de la ley. El individuo empobrecido ya no contaba, ante los requerimientos del prestamista, con la ayuda de sus parientes, por lo que su única solución estribaba en la entrega en fianza de su mujer, sus hijos o él mismo. Tal tipo de situación habría de ser posteriormente regulada por Hammurabi, limitando a tres años la duración del periodo de servidumbre por fianza, signo inequívoco de las malas condiciones en que se encontraba gran parte de la población. La proliferación de contratos de arrendamientos de tierra entre particulares muestra como, por un lado se había formado una clase de propietarios con más tierras de las que podían explotar directamente, y por otro una clase de campesinos desprovistos de tierras e impulsados a trabajar las de otros, a cambio de un tercio de la cosecha. Como resultado se produjo un aumento del número de las personas libres de condición degradada, mushkenu, cuyo estatuto jurídico habría de ser fijado por vez primera por Lipithistar, soberano del reino de Isin, hacia mediados del siglo XIX a. C., y más tarde por el propio Hammurabi de Babilonia. Como antes, los reyes intentaban paliar tal situación mediante la proclamación de edictos de liberación, que cancelaban los intereses acumulados por las deudas, y con una nueva política de repartos y concesiones de tierra, consecuencia y causa al mismo tiempo, aunque no única, de las guerras de conquista. El mismo Hammurabi realizó numerosas distribuciones de tierra para mejorar la suerte de las categorías sociales desfavorecidas, para fijar a las poblaciones nómadas y para retribuir a los soldados, lo que contribuyó a la aparición de un nuevo género de colonos que finalmente se convertirían en propietarios de lo que originariamente no era sino un tenencia (Margueron: 1991, 123).

Desde el periodo neosumerio comerciantes y funcionarios, personas por tanto dependientes de los templos y palacios, comenzaron a realizar negocios por su propia cuenta, invirtiendo en ellos las ganancias realizadas en el curso de sus viajes, los capitales adelantados a modo de préstamo por los templos, o los beneficios producidos por sus rentas y su peculiar situación administrativa que les exoneraba de las cargas exigidas a otros grupos de la población. De esta forma fue surgiendo una clase económica, detentadora de sus propios medios de producción que antes eran propiedad casi exclusiva del palacio y del templo y de las comunidades rurales. La crisis de los poderes centrales con la caída del Imperio de Ur y la instalación en Mesopotamia de las dinastías amoritas favoreció también la transformación de las antiguas propiedades de templos y palacios, entregadas en concesión o usufructo a estas personas, en su propiedad particular. Esta evolución se observa claramente en un hecho significativo; las fuentes que nos ilustran sobre la actividad económica tienen un carácter esencialmente distinto de las de épocas anteriores. Los documentos administrativos son ahora más escasos que en tiempos del imperio de Ur, abundando en cambio los contratos privados y los documentos con notas sobre la administración y la contabilidad de empresas que pertenecen a particulares.

La sociedad en tiempos de Hammurabi.
Las leyes del periodo paleobabilónico reflejadas en el Código de Hammurabi distinguían desde una perspectiva jurídica tres categorías sociales: awilu (libres), mushkenu (siervos) y wardu (esclavos). No obstante, la realidad, teniendo en cuenta los factores de tipo económico, era mucho más compleja. Por ejemplo, entre los awilu. Ciudadanos totalmente libres que mantenían una posición desahogada, constituyendo el grupo social dominante dentro de la estructura clasista y jerárquica de la sociedad babilónica, se podían distinguir varios niveles diferenciados por su posición en la escala de responsabilidades. Después de la corte y las jerarquías administrativas civiles, religiosas y militares, venían los ricos hacendados, los comerciantes y los pequeños productores y todos aquellos que ejercían alguna profesión de tipo liberal, como los médicos, músicos, etc. Tal jerarquización se encontraba sancionada legalmente según se observa por los distintos tipos de penas aplicados en el Código de Hammurabi: "Si un señor (awilum) ha desprendido un diente de un señor de su mismo rango se le desprenderá uno de sus dientes. Si ha desprendido el diente de un subalterno (mushkenum), pagará un tercio de mina de plata. Si un señor ha golpeado la mejilla de un señor que es superior a él será golpeado públicamente con un vergajo de buey sesenta veces. Si el hijo de un señor ha golpeado la mejilla del hijo de un señor que es como él pagará una mina de plata". (CH, 200-203). El grupo social más poderoso estaba integrado por los altos funcionarios de los palacios y templos que aprovechaban su posición de privilegio para aumentar su fortuna particular, dedicándose muchos de ellos al comercio, bien por encargo público o por su propia cuenta. Se trataba de personajes sumamente influyentes, que efectuaban las compras por cuenta del palacio y el templo, y por su rango formaban parte frecuentemente de los colegios judiciales. Al mismo tiempo realizaban sus propios negocios particulares. Como agentes administrativos que recibían el beneficio -ilku- del usufructo de un lote de tierra al tomar posesión de su cargo, se encargaban de la recaudación de los impuestos. Su posición oficial, junto a las actividades que se les encomendaba, les daba la oportunidad de ampliar su fortuna privada realizando transacciones y otro tipo de negocios por su cuenta. De esta manera invertían sus fortunas en la concesión de créditos con interés, por lo que llegaron a convertirse virtualmente en detentadores del tráfico de dinero. Esto les permitía, junto a sus responsabilidades ya señaladas, ejercer una fuerte presión sobre los pequeños propietarios que frecuentemente se encontraban en manos de estos poderosos prestamistas, de tal forma que llegó a hacerse preciso impedir sus extorsiones y sus negocios de usura mediante una regulación de tipo legal. La ley establecía los tipos de interés que en el Código de Hammurabi era del 20 por 100 si el préstamo era de dinero y del 33 por 100 si era en grano. De la misma manera se intentaba evitar el fraude: "Si un mercader ha prestado grano o plata con interés y si cuando lo presta con interés entrega la plata con peso pequeño o el grano con medida inferior y cuando debía recobrarlo quiere conseguir la plata con el peso grande o el grano con la medida grande, ese mercader perderá cuanto prestó" (CH, 94).
La situación de los mushkenu, el grupo social intermedio, era un tanto compleja. No se trataba propiamente de esclavos, pero tampoco eran completamente libres, ya que eran personas subordinadas y dependientes. Se trataba de agricultores, pastores, pescadores y pequeños artesanos poco cualificados que, aunque podían poseer sus propios bienes, e incluso esclavos, dependían para su subsistencia del palacio o del templo. Si cultivaban las tierras del rey, como ocurría con los issaku no podían abandonarlas y estaban obligados a entregar al palacio o en su defecto al templo una parte de la cosecha. Aquellos que ejercían como artesanos tampoco podían abandonar su lugar de trabajo. Esta dependencia económica y esta falta de movilidad eran las que llevaban a considerar a los mushkenu como una especie de siervos o, en cualquier caso, de «semi-libres». Sus derechos y sus bienes estaban regulados por la ley y durante las campañas militares estaban obligados a participar en ellas. Su situación material debió ser, por lo general, bastante precaria, habida cuenta de que el Código de Hammurabi establece que los pagos de los mushkenu a profesionales como médicos, veterinarios o albañiles no habrían de ser más que la mitad de los honorarios que por los mismos servicios les pagaría un awilum. En contrapartida, las indemnizaciones en caso de negligencia profesional serían sólo también de la mitad. De la misma forma, como ya se indicó, para los delitos cometidos contra un mushkenum el castigo era siempre menor que si se tratara de un awilum: ""Si un señor ha reventado el ojo de otro señor se le reventará su ojo. Si un señor ha roto el hueso de otro señor se le romperá su hueso. Si ha reventado el ojo de un subalterno o ha roto el hueso de un subalterno pagará una mina de plata" (CH, 196-198).
La tercera categoría social reconocida jurídicamente era la de los esclavos -wardu)- cuya situación tampoco era homogénea. Sus condiciones de vida dependían en la práctica del carácter y la posición de sus amos. Obviamente no resultaba lo mismo ser esclavo de un awilum que de un mushkenun. Por lo general se trataba de una esclavitud doméstica a la que se había podido llegar de diversas formas. Una era la miseria, que en ocasiones obligaba a los ciudadanos más humildes a venderse como esclavos o bien a vender con este carácter a miembros de su familia. Una forma especialmente típica de esclavitud, motivada por una mala situación económica, era la de la esclavitud en fianza. A menudo las deudas contraídas por las personas libres podían provocar su esclavización, si aquellas no eran capaces de satisfacer de otra forma las exigencias de sus acreedores. El deudor podía entregarse a sí mismo o bien ofrecer a su mujer o a sus hijos. El acreedor estaba entonces en derecho de emplear al deudor como mano de obra o venderle como esclavo. Algunos documentos proporcionan datos sobre la venta de niños en este mismo contexto y durante este período en Babilonia. El Código de Hammurabi limitaba este tipo de esclavitud a tres años y protegía a los esclavos en fianza contra los malos tratos y la arbitrariedad del acreedor. Este hecho es sintomático de la gran expansión que conoció esta forma de esclavitud por deudas, como consecuencia de la mala situación económica de las personas humildes y de los abusos de los prestamistas que, habiéndose convertido por sus negocios en detentadores de la mayor parte del dinero, ejercían una fuerte presión económica sobre muchos de los propietarios. El propio Hammurabi hubo de tomar cartas en el asunto para impedir que la extorsión se ejerciera a menudo sobre los más débiles: "Si un mercader ha prestado grano o plata con interés y si habiendo cobrado el interés del grano o de la plata no ha deducido toda la cantidad de grano o plata que recibió y no redacta un nuevo contrato, o bien ha añadido el interés al capital principal, el mercader devolverá doblada la cantidad de grano o de plata que recibió" (CH, 93), "si un mercader ha prestado grano o plata con interés sin testigos ni contrato perderá cuanto prestó" (CH,. 95). Una persona podía llegar a convertirse también en esclavo mediante sentencia de un tribunal, como consecuencia de delitos que hubiera cometido. Una negligencia grave en el mantenimiento del sistema de riego, que pudiera ocasionar daños a terceros, era igualmente un motivo, si no se producía la compensación económica: "Si un señor ha sido negligente para reforzar el dique de su campo y no reforzó su dique, si en su dique se abre una brecha, si con ello ha permitido que las aguas devasten las tierras de laboreo, el señor en cuyo dique se abrió la brecha compensará el grano que ha hecho perder. Si no puede pagar el grano, se le venderá a él y a sus bienes y los ocupantes de la tierra de laboreo, cuyo grano estropeó el agua, se repartirán el beneficio" (CH, 53-54).
Como siempre, la situación de los esclavos era un tanto ambigua. Aunque eran considerados como bienes que se podían vender o heredar, poseían una personalidad jurídica que les permitía casarse con una mujer libre, en cuyo caso sus hijos eran también libres, poseer sus propios bienes y comparecer ante la justicia. Igualmente existía la posibilidad de una manumisión. Esta podía realizarse por adopción o mediante compra. En este último caso el precio de la venta se pagaba, o bien con el dinero que el propio esclavo había ahorrado, o bien con una suma aportada por sus familiares. Los ciudadanos babilonios que habían sido hechos prisioneros durante una campaña militar debían, según las leyes de Hammurabi, ser rescatados por el templo de su ciudad o por el palacio si eran del todo insolventes. Pese a que se ha considerado irrelevante su participación en la economía, desde comienzos de esta época algunos documentos indican la existencia de grupos de entre diez y quince esclavos trabajando en propiedades de mediano tamaño (Diakonoff: 1982, 56 ss). Junto a este tipo de esclavitud doméstica, en la que el dueño se veía obligado por ley a cuidar de su esclavo, hasta el punto que debía satisfacer los honorarios médicos derivados de su atención en caso de que cayera enfermo, existían también esclavos públicos, propiedad del Estado, y que se encontraban al servicio del templo o del palacio, cuya situación debía ser bastante similar a la de los anteriores, ya que el Código de Hammurabi los cita frecuentemente juntos. Otro tipo de esclavitud era la de los prisioneros de guerra -asiru- y los deportados. Su situación no estaba en modo alguno contemplada por la ley, por lo que carecían de estatuto jurídico al contrario que las demás categorías sociales. Si bien no parecen haber sido utilizados abundantemente durante este período, su situación material debía ser bastante precaria, ya que se encontraban a menudo sometidos a duras prestaciones.
El rasgo más característico de la sociedad babilónica de esta época es el auge de los valores individuales, fundamentados sobre la propiedad privada. Esto es algo que se comprueba en la capacidad jurídica alcanzada por la mujer dentro de la familia, así como en la personalidad jurídica que caracteriza a mushkenu y esclavos. La ambigüedad en la situación de éstos últimos provenía del hecho de que se trataba en su mayor parte de antiguos ciudadanos libres que, por una razón u otra, se habían visto abocados a tal condición. No eran considerados en modo alguno como cosas, pues su figura jurídica era contemplada por la ley. En general, las leyes de Hammurabi garantizaban el desarrollo de todos estos valores individualistas, y las relaciones del ciudadano con la justicia adquirieron también rasgos individuales. Tribunales civiles creados en cada provincia eran responsables de una aplicación justa de la ley, aunque el principio de justicia de por aquel entonces y el nuestro no son, como veremos, equivalentes. El propio monarca se encontraba interesado en asegurar la honradez y equidad de los jueces: "Si un juez ha juzgado una causa, pronunciado sentencia y depositado el documento sellado, si, a continuación, cambia su decisión, se le probará que el juez cambió la sentencia que había dictado y pagará hasta doce veces la cuantía de lo que motivó la causa. Además públicamente se le hará levantar de su asiento de justicia y no volverá más. Nunca más podrá sentarse con los jueces en un proceso" (CH, 5). 

Política y administración
El desarrollo de la civilización mesopotámica, desde las primeras ciudades sumerias, ligó los palacios reales con los templos. La procedencia del poder era divina. Así, los gobernadores de las ciudades sumerias del III milenio a. C., los ensi y los lugal, gobernaban sobre extensiones de terreno que pertenecían a dioses locales. Lo mismo sucedió con los primeros imperios de Asiria y Babilonia. Los dioses, en este caso nacionales, eran los poseedores de la tierra. Los reyes eran solamente sus delegados, encargados tanto del país como de complacer a los dioses y de construir, restaurar y mantener sus templos. ​ Los soberanos se arrogaron el título de Reyes de Sumer y Akad, que desde la III dinastía de Ur portaban los reyes que conseguían dominar la mayor parte de la Baja Mesopotamia. Asimismo, Hammurabí y otros reyes dejaron constancia de su ambición titulándose Rey del Universo y Rey de las Cuatro Partes del Mundo. Pero el período paleobabilónico arrancó con una novedad: aunque la procedencia del poder real siguió considerándose divina, tras Ur III los reyes habían arrebatado las tierras a los templos, dando lugar a un nuevo modelo económico. Algo similar sucedió con la política y la justicia, cuyos cargos se secularizaron. La relación entre el pueblo y el gobierno pasó a ser directa, sin la intervención de los sacerdotes. 
Todas las actividades administrativas, que crecieron especialmente a causa de la complejización de las estrategias de guerra en un periodo en el que las confrontaciones y los contingentes iban en aumento, quedaban centralizadas en el palacio. Éste se desarrolló arquitectónicamente para albergar la nueva complejidad burocrática.
En cuanto a la política exterior, las alianzas se sellaban mediante compromisos mutuos de colaboración y amistad que se cerraban intercambiando embajadores y regalos. Esto fue tan usual como la táctica de esperar la debilidad del Estado amigo para, una vez desgastado, enviar un ejército a su conquista.
La organización del palacio, del templo y de la provincia eran similares. El rey lo controlaba todo, y ante él respondían directamente los prefectos y alcaldes. Aunque se añadieron algunos cargos administrativos en tiempos paleobabilónicos, se perdieron otros y algunos vieron modificada su importancia, las élites administrativas no variaron demasiado de las neosumerias. El término ensi, que otrora había señalado a los gobernantes de las ciudades-Estado y a los príncipes de las ciudades de Ur III, se desvalorizó hasta designar a los feudatarios del palacio. Sin embargo, mantuvo su valor inicial en otros Estados de la época. Existía también el cargo de shassukkum, cuya misión era registrar las tierras y su fruto almacenado en los graneros para los trabajadores del palacio. Los altos cargos eran los de archivero (shaduba), prefecto (shapiru) y tesorero (shanda-bakkum), que además de en el palacio real podían existir en algunas provincias. Al frente de cada provincia había un gobernador (sha nakkum), encargado del orden, el ejército y la economía locales. Por debajo de cada uno había un prefecto del país o shapiru-matim y diversos jefes de subdivisiones provinciales o bel pahatim. A su vez, respondían ante estos últimos los jefes de aldeas (suqaqu) y los jefes de ciudades o alcaldes (rabianum). Completaban el grueso de las maquinarias palaciegas y provincial los escribas, correos humanos, fuerzas del orden, tesoreros, espías, jefes de los depósitos de grano (kagurrum) y jefes del catastro (shassukkum). Todos estos cargos estaban supervisados por un primer ministro o isaku. Así mismo, existía una suerte de cancillería que contaba con diversas oficinas para hacer llegar los correos entre el palacio real y los gobiernos provinciales.
Aparte de esta estructura administrativa, enormemente rígida, existieron asambleas locales enraizadas en la tradición. Estas asambleas no representaban al rey y estaban vigiladas por sus funcionarios. Se les permitía administrar los bienes materiales de sus lugares de origen, incluyendo el arrendamiento de tierras, por el que recibían impuestos. 

La sociedad paleobabilonia
Durante la segunda mitad del II milenio y la primera del I Mesopotamia va convirtiéndose poco a poco en un mundo urbano donde el núcleo familiar, centrado en la ciudad, va adquiriendo una importancia progresiva. Desde el III milenio muchas sociedades mesopotámicas se habían basado en el principio de libertad individual, de manera que pudieran pesar sobre los ciudadanos las cargas económicas. El final del reinado de Hammurabi marca un punto de inflexión en esta tendencia, y a partir de él todos los reyes babilonios confirman al comienzo y ocasionalmente a mitad de su reinado una serie de regularizaciones, mediante la figura del edicto, de la economía diaria. De esta manera las familias pueden tener propiedades, y no sólo los reyes o el Estado, lo que fue creando durante el II milenio una suerte de clase media. La comparación del concepto de propiedad privada y la profundización en las diferencias estructurales sociales entre los milenios III y II son difíciles, ya que careceremos de suficiente información del III milenio, especialmente de regiones ajenas a la Baja Mesopotamia.

La familia
La llegada de los amorreos a las ciudades mesopotámicas enfrenta dos modelos sociales y económicos. Por un lado está el neosumerio, basado en el templo y el palacio real, que monopolizan la gestión de las tierras. Por otro lado el amorreo, basado en una fuerte estructura familiar. Estos dos modelos interactuaron en época paleobabilónica, de manera que se crearon grandes grupos familiares cerrados que pasaron a controlar diversas áreas de la economía, descentralizando de algún modo el poder de la administración estatal.
Pero progresivamente se va produciendo una pérdida progresiva de la solidaridad familiar concretada en la negación de la herencia. Esta realidad deviene en los tópicos literarios del huérfano y la viuda; es decir, personas que han quedado al margen de una estructura familiar y por consiguiente del sistema de sustento económico asociado a ella. A su vez, la falta de recursos provoca la petición de préstamos que, al no poder pagarse, obliga a los deudores a vender sus servicios. Si esto sucedía en una familia deudora, el cabeza de familia estaba obligado, por este orden, a pagar con sus bienes inmuebles, su esposa y sus hijos, y consigo mismo, hasta completar el monto de la deuda. En la mayoría de los casos esto significaba la servidumbre de por vida, debido a que ese trabajo sólo cubría los intereses de la deuda. Los siervos seguían siendo hombres libres, y la protección familiar era en cierta manera sustituida por la figura del rey y las disposiciones reales. 

Sistema hereditario
En el imperio paleobabilónico también existía el concepto de herencia. Ésta, en concepto de tierras fértiles, debía ser repartida por igual entre los herederos varones. Las mujeres recibían en su lugar dotes, que dependían del estatus social. Las mujeres de alta alcurnia podían volverse naditus; es decir, eran enviadas de niñas a un templo y se les entregaba una dote que incluía bienes inmuebles como casas y campos, y bienes muebles, consistentes normalmente en dinero. Las naditus podían disponer libremente de los bienes muebles, pero no de los inmuebles. Percibían beneficios del uso de las tierras y viviendas, pero no podían venderlas y, a su muerte, pasaban a propiedad de sus hermanos. Este sistema de herencia femenina fue característico del periodo paleobabilónico, pues se creó tras la caída de la tercera dinastía de Ur y no perduró tras la caída del imperio babilónico. Las mujeres de baja clase social se casaban y vivían dependientes de terceros (kezertu).
La división de las propiedades entre los herederos condicionó un proceso de desintegración de las grandes familias existentes hasta entonces en pequeños núcleos. Del mismo modo, extendió la figura del testamento, casi inexistente en el III milenio a. C. 

El rey y las élites
Los primeros reyes babilonios, al igual que sucedió en otras ciudades-Estado amorritas, se identificaban antes con su etnia que con su ciudad, y sus títulos no les separaban demasiado de sus élites respectivas. Esto propició que a lo largo de la primera mitad del II milenio los reyes fueran delegando en las élites funciones administrativas y, en lugar de disponer de una élite de funcionarios que administraran las tierras del reino, simplemente cobraba impuestos agrícolas. Este sistema contrastó profundamente con el asirio y con el posterior neobabilónico en el I milenio a. C.
La realeza paleobabilónica difirió ligeramente de la sumeria. Con la división territorial en pequeños reinos amorritas, se crearon dos zonas diferenciadas. En el norte, donde los Estados eran más pequeños, el rey siguió apoyándose en las victorias militares. En el sur cobraron más importancias valores y herramientas de tradición sumeria, a saber: elaboración de himnos reales, inscripciones celebrativas, amnistías, códigos de leyes, actividades edificatorias e ingenieriles y procesos de deificación. La diferencia más notable entre los reyes del periodo paleobabilonio y los del Renacimiento sumerio es que, mientras que los segundos se centraban en transmitir una imagen de buena gestión, los primeros actuaban como guías de la población, especialmente de las clases desfavorecidas. El rey, así, obtiene un papel paternalista que contrasta con la desintegración progresiva de la solidaridad de las familias y que quizá tiene sus raíces en la naturaleza gentilicia de los amorreos. Cabe decir que aunque las acciones de los reyes babilonios pudieran interpretarse como mandatos divinos (el rey hace la ley de acuerdo a la voluntad de los dioses), su legitimidad se basaba en una dinastía más o menos heroica y legendaria. Esto contrasta con la concepción neosumeria anterior, que establecía el mito de que la realeza había bajado del cielo en su origen. 

Pastores y agricultores
La vestimenta ilustra muy gráficamente la separación social y económica de los colectivos de pastores y agricultores. Los agricultores poseían ropas más elaboradas, de mejoras fibras, lo que sugiere una producción propia mejor. Los agricultores poseían una regulación de la arquitectura con fines textiles. La vestimenta no era un asunto baladí. En el poema El descenso de Innana a los infiernos se aprecia que el regalo de unas ropas finas hace que la diosa Inanna decida su matrimonio con Enkimdu, un granjero, en detrimento de Dumuzi, su otro pretendiente, que es pastor.  

El ejército
En Babilonia se le daba al ejército una gran importancia. Los amorritas, que poseían sociedades tribales, estaban gobernados por jefes que recibían el rango militar de rab amurrum (jefe amorrita). Cuando se mezclaron con los sumerios sus tradiciones se mezclaron. Existía el ilkum, una institución dedicada al reclutamiento de soldados que servían al rey y, como recompensa, recibían concesiones de tierras. Su oficio incluía, además de la guerra, el trabajo policial y el físico en obras de ingeniería. Todo soldado reclutado estaba obligado a acudir a cada llamamiento o era muerto, según se recoge el código de Hammurabí. El ilkum garantizaba ciertos derechos. Si un soldado era hecho prisionero y la tierra que se le había concedido se le había dado a otro, tenía derecho, una vez liberado, a ser su propietario nuevamente. Su rescate, además, corría a cargo del templo o del Estado. Así mismo, si un funcionario de estas instituciones intentaba hacerse con las tierras de un soldado, era castigado, incluso con la muerte.
La infantería, subdividida en tropas ligeras, y equipadas, componía el grueso del ejército, complementado con un número escaso de carros de dos ruedas tirados por caballos. Las tropas ligeras se utilizaban en escaramuzas y exploraciones. Los talleres de los palacios suministraban el material bélico a las tropas, que solían ser transportadas en botes mediante la extensa red de ríos canales de Mesopotamia. No obstante, las redes de suministro utilizaban carros tirados por animales. Algunas tropas se movían constantemente y estaban encargadas de realizar señales de fuego para alertar de ataques enemigos. Muchas de las tropas utilizadas no eran babilónicas, sino de reyes vasallos o aliados de Babilonia. El hecho de recurrir a tropas ajenas fue la tónica general de los reinos amorritas de la época.
En el periodo casita, Babilonia parece haber adoptado la tradición hurrita del carro de guerra ligero, cuya inclusión modificó la organización y el armamento del ejército grandemente.
Soldado de Hammurabi armado con un hacha y, tras él, guerrero acadio de tiempos de Naram-Sin (500 años anterior) dotado de arco compuesto. 

Economía
Al comienzo del periodo paleobabilónico la economía descansaba en el concepto de las tierras comunales. La legislación estatal imponía restricciones a la privatización de las tierras. De este modo se intentaba mantener un poder adquisitivo similar entre los granjeros, que eran la base de la economía. No obstante, la fragmentación de las tierras y los ratios de interés terminaron por quebrar el sistema. Hoy distinguimos que en origen existieron dos niveles económicos, los trabajos públicos y la economía dirigida desde los palacios en sí misma, que soportaba la carga de las obras públicas y, por tanto, del engrandecimiento de la realeza. Los trabajadores implicados en las obras públicas eran pagados, bien contratados con plata o bien miembros del ejército o del palacio, en cuyo caso recibían tierras. 

Manufacturación textil
Entre los principales cultivos mesopotámicos figuraba el lino, recurso apreciadísimo junto con las lanas de cabra y oveja por su importancia en la manufacturación textil, uno de los pilares de la economía mesopotámica y babilonia. 

Sistema de préstamos
La legislación sobre la herencia en la antigua Babilonia obligaba a que cada heredero recibiera una parte igual al resto. En el caso de las tierras de cultivo, esto provocó que fueran gradualmente fraccionándose. Cuando los propietarios ya no tenían tierra suficiente para sobrevivir todo el año, se vieron obligados a pedir préstamos a propietarios más pudientes o a organizaciones, en forma de grano o de plata. En el caso de la plata, los prestamistas cobraban un interés cercano al 20%, mientras que si el préstamo era de cebada, el interés alcanzaba el 33%, a pagar con la recogida de la cosecha. En el caso de que los deudores no pudieran pagar, vendían sus tierras. Si esto no bastaba vendían sus haciendas y si aun así no alcanzaban a cubrir el monto de la deuda se vendían a sí mismos. Si la tierra o la hacienda vendidas sobraban para pagar la deuda, entonces el deudor recibía la cantidad restante. En el caso de que el deudor se esclavizara, podía reclamar sus tierras una vez pagada la deuda con sus servicios, aunque esto no siempre sucedía. En consecuencia, la mayor parte de las tierras terminó cayendo en manos de unas pocas familias, que incluso cuando no recibían las tierras de otros podían acumular dinero de las tierras de sus deudores mientras las poseían. Estas familias, aprovechándose de su situación como acreedores, lograron concentrar las tierras aun a pesar de la disposición igualitaria de las leyes, concepto esencia de la economía paleobabilónica que, al romperse, hundió el sistema económico.  

Lengua y literatura
El babilonio o babilónico antiguo era una variante del acadio y, por tanto, una lengua semítica. Utilizaba la escritura cuneiforme, de invención sumeria. ​ Durante este periodo el sumerio subsistió como lengua culta utilizada por los sacerdotes. Existían además toda una serie de lenguas periféricas. El acadio, del cual surgió el babilonio, surgió como idioma dominante en los textos de la Baja Mesopotamia en el siglo XVIII a. C.
Las inscripciones entre los años 2030 y 1595 a. C. son abundantes. Se utilizaron como soportes habituales tablillas, ladrillos de adobe, vasos cerámicos, estelas, muros de piedra esculturales, jambas, sellos y gemas. La mayoría de las inscripciones nombraban a un rey y estaban escritas en sumerio o acadio. En el imperio babilonio esta riqueza de inscripciones se produce a partir de Hammurabí. Antes de él las escrituras se reducen casi únicamente a los sellos. 

Sellos
Los amorritas heredaron el sistema de ratificación de documentos oficiales basado en sellos cilíndricos, propio de los sumerios. Este sistema, durante el Renacimiento sumerio, fue una herramienta restringida a las élites de unas administraciones enormemente centralizadas. Sin embargo, la creación de los numerosos reinos amorritas propició la extensión del sistema, convirtiendo los sellos en instrumentos de una literatura incipiente; hasta entonces, la escritura había servido solo a las élites. El extensivo uso de los sellos queda demostrado por la arqueología, que ha encontrado más sellos cilíndricos durante los cuatro siglos que duraron los reinos de Babilonia, Isin y Larsa, que en cualquier otro periodo donde éstos se utilizaron. Estos artefactos, nacidos en torno al año 3400 a. C., funcionaron como marcadores de propiedades y selladores de documentos durante cerca de 3 000 años. Realizados en piedra tallada, poseían aperturas verticales para poder insertarlos en pernos y cuerdas. La piedra podía ser de muchos minerales distintos, y sus dimensiones habituales oscilaban entre los 2,5 y los 3 centímetros de largo, con diámetros que rondaban la mitad de su longitud. A veces portaban una inscripción iconográfica en el reverso, que sobre la arcilla dejaba un relieve en positivo. En el primer milenio a. C., pasado ya el periodo paleobabilónico, su uso cambió, convirtiéndose en piezas de joyería y amuletos. 
Sello cilíndrico encontrado en Uruk, probablemente en época de Samsu-iluna.
Artículo principal: Sello cilíndrico

Literatura
Desde los tiempos de Hammurabí hasta la decadencia de su imperio, Babilonia mantuvo la capitalidad cultural y científica de Mesopotamia. Babilonia representa, por tanto, los parámetros considerados clásicos en la literatura y las ciencias de la región. ​ Se conocen compendios literarios ya en el siglo XVIII a. C. que tenían por finalidad la enseñanza. Buena parte de la literatura mesopotámica, desde la época sumeria hasta la persa, incluyendo la paleobabilónica, se centraba en textos destinados a describir a los reyes para la posteridad, encontrándose un gran número de textos conmemorativos de construcciones y batallas ordenados por los reyes, tanto en tablillas y estelas de arcilla como estelas y lápidas de piedra, paredes rocosas y piedras preciosas. Destaca también la literatura científica, centrada en la adivinación y las matemáticas, así como la religiosa. Como poemas concretos, entre otros, destaca Ludlul bêl nêmeqi (Alabaré al señor de sabiduría, en alusión a Marduk), un poema de unos 400 o 500 versos (parte se ha perdido) compuesto hacia 1700 a. C. Su importancia radica en que sus preguntas existenciales y dudas acerca del deseo de bien de la divinidad para con sus fieles se consideran precursoras del profeta bíblico Job. 

Versiones de Gilgamesh
De época paleobabilonia destacan las composiciones que tienen por eje central la epopeya de Gilgamesh, aunque se conocen poemas anteriores. Compuestas desde el siglo XXI a. C., las obras sobre Gilgameš son una constante en la literatura mesopotámica. ​ No obstante, la obra sobre Gilgameš tomada hoy por clásica se escribió en la Babilonia de los casitas, una época en que Asiria dominaba políticamente Mesopotamia y la población culta de Babilonia tenía una actitud escéptica y crítica respecto a los cánones religiosos, políticos y morales de su propia cultura. ​ Al comienzo y durante el apogeo del imperio paleobabilónico, hacia el siglo XVIII a. C., las historias sobre Gilgameš no constituyen un ciclo coherente. Son series de pequeños relatos escritos en acadio y agrupados en series o sueltos. Destaca la serie Shutur eli sharri (Un gigante entre los reyes). Entre los siglos XV y XII a. C., durante la dinastía casita, se compusieron un gran número de textos. Sin embargo, se escribieron más en la periferia de Mesopotamia que en las ciudades bajo control babilonio. El texto considerado clásico de la epopeya es babilonio, datado entre los siglos XIII y XII a. C., y se cree compuesto por alguien llamado Sîn-lequi-unnini, que tituló a sus once tablillas Sha nagba imuru (El que vio lo más hondo). 

Literatura histórica y pseudohistórica
En época paleobabilónica se crearon dos corrientes históricas enfrentadas. Una de ellas registraba los hechos más o menos fielmente, valiéndose de las inscripciones reales, las listas reales y, también, de la recopilación y copia de cartas reales e inscripciones a partir de cuya interpretación se trata de reconstruir la historia regional. Aparecen a su vez la creación de falsas inscripciones, concebidas a imitación de las antiguas, y los poemas históricos, género literario que falsea la historia de Acad, región intermedia entre la Baja y la Alta Mesopotamia. Estos poemas quedaron estereotipados en dos grandes grupos. Unos tenían como protagonistas deidades menores que se presentan ante una deidad mayor o un rey deificado, mientras que otros son una suerte de cartas dirigidas a un dios que relatan injusticias y piden su actuación.  

Matemáticas
Babilonia destacó grandemente en las matemáticas, en concreto en álgebra. La existencia el sistema sexagesimal está atestiguada en Babilonia desde el siglo XIX a.C.; es decir, al inicio de la dinastía amorrea. Posteriormente, durante el imperio neobabilónico, las matemáticas se aplicaron a la astronomía y puede hablarse de una paridad en conocimiento matemático entre babilonios y egipcios. Los babilonios conocían las ecuaciones de primer y segundo grado ya en tiempos paleobabilónicos. Conocían también algunas figuras geométricas ideales, como los círculos, los segmentos circulares y los conos truncados, ​ así como el cálculo de las áreas de diversas geometrías. ​ Para representar sus operaciones, los babilonios utilizaron la escritura cuneiforme. Tanto la representación de los numerales, como la manera de pensar los conceptos matemático, difieren bastante de la concepción actual occidental.
No obstante, la notación algebraica de los babilonios fue inventada antes del periodo Ur III. Algunos autores han intentado demostrar que los principales avances encontrados en las matemáticas babilonias provienen en unos casos del III milenio, y en otros se basan en las matemáticas sumerias y acadias de aquella época. 

Adivinación
La adivinación, de la cual la astrología era una parte, era considerada la ciencia más importante en época paleobabilónica. Se desconoce si existía ya en época sumeria. Aunque es muy probable, lo cierto es que, al contrario que otros géneros literarios, los textos de adivinación encontrados están escritos en acadio, y no en sumerio y acadio. 

Astrología
En la antigua Mesopotamia la astrología y astronomía eran ramas del saber que iban de la mano. Durante el periodo paleobabilonio la predicción estaba ligada a los eclipses lunares. Se ha encontrado información sobre ellos en algunas tablillas de la época. También influían en las predicciones la parte del disco lunar afectada por el eclipse, el momento de la noche en que se produjera, la dirección de la sombra que cubría la luna, la duración del eclipse y la apariencia del cielo. Los datos escogidos varían según los textos. Asimismo existieron predicciones proféticas basadas en los eclipses solares. Se sabe muy poco acerca de la influencia que este tipo de predicciones tenían en la sociedad babilonia. Cualquiera que fuese, la mayor parte de las predicciones coetáneas se realizaban escrutando las entrañas de animales sacrificados. En conjunto, se han hallado muy pocos textos astrológicos en Babilonia y Asiria; sin embargo se han encontrado bastantes en regiones periféricas. Algunas de las tablillas babilonias han sido clasificadas partes o predecesoras del ciclo Enuma Anu Enlil (Cuando Anu y Enlil), una serie de obras desarrolladas plenamente a comienzos del I milenio a. C. que relacionan las profecías con la mitología sumeria.  

Arquitectura e ingeniería
Urbanismo
A finales del II milenio a. C. muchas de las ciudades mesopotámicas eran ya antiguas. La mayoría se habían fundado sobre colinas, pero muchas de las planeadas en dicho milenio se asentaron en tierras bajas. Todas tenían común estar dedicadas a una deidad. El mundo urbano era de una gran importancia, hasta el punto de que los textos babilonios ligan a las personas con sus ciudades, siendo más importante su procedencia que su apellido. Incluso, parte de los nombres se formaban con el del dios local.
La época paleobabilónica sigue los modelos geométricos basados en la ortogonalidad que se desarrollaron también en Sumeria y Egipto. Se cree que en las ciudades de nueva planta creadas en la época, proyectadas como lugares fronterizos y por tanto defensivos de los reinos, utilizaban medidas ortogonales como representación del Estado. En Babilonia el ejemplo paradigmático es la ciudad de Haradum, fundada en el siglo XIX a. C. Antes de Hammurabí constituía la frontera de Babilonia en el curso medio del Éufrates con las tierras de Mari. La ciudad fue una pequeña población fundada sobre un cuadrado casi perfecto de 120 metros de lado, amurallada y con sendos torreones esquineros. Había una única puerta de entrada flanqueada por dos torres. Interiormente la trama era una malla ortogonal en la que destacaba una avenida que dividía en dos mitades la población partiendo de la puerta y terminando en la muralla opuesta. Un ensanche de esta calle, en el centro de la ciudad, creaba una plaza cuadrada que daba acceso al templo y a un edificio principal, probablemente ocupado por un gobernador o delegado estatal, y que contenía un archivo. La rigidez de su urbanismo demuestra su concepción estatal y, al mismo tiempo, su flexibilidad y decadencia tras la conquista de Mari en el siglo XVIII a. C., explican su olvido por parte de los reyes. La ciudad se despobló a finales de ese siglo. Otras ciudades contemporáneas situadas en otros puntos de Mesopotamia, como Shaddupum, presentan características similares, en tanto que otras coetáneas, como Harmal, no son tan regulares. Además de las calles, era normal que las ciudades estuvieran atravesadas por canales y cursos de agua que, al igual que las calles principales, las dividían en distritos o cuartos.
En época paleobabilónica se dio un fenómeno urbanístico singular, la creación de colonias militares. Dichos poblados ya se conocían desde los tiempos del Imperio acadio, pero no fue hasta este período en que se volvieron habituales. Tienen su origen en la necesidad de recompensar a los ejércitos mercenarios, cada vez más grandes debido al aumento de belicosidad en Mesopotamia. Para ello los reyes expropiaban las tierras de los templos de las ciudades conquistadas y las repartían entre sus soldados.  

Arquitectura
Las ciudades babilónicas coinciden en el fuerte amurallamiento y la posición central de los edificios religiosos y los grandes palacios. Estos se disponían en torno al zigurat, si existía. Hay evidencias de que Hammurabí mandó concebir algunos zigurats, como el de Larsa. Este zigurat en concreto, restaurado durante el periodo casita, se amuralló, creando una sucesión de patios o recintos fortificados concéntricos. Los grandes templos estaban rodeados de pequeñas habitaciones que servían como oficinas. Es singularmente difícil estudiar los palacios de la época. En concreto, el destrozo de las ruinas de Babilonia durante la Segunda Guerra del Golfo hace que sea prácticamente imposible averiguar cómo fue el palacio de Hammurabí. Otro ejemplo es el recinto palaciego de Nur-Adad en Larsa, un gran edificio rectangular construido medio siglo antes del reinado de Hammurabí, hoy seriamente dañado por el expolio. Un ejemplo típico de palacio babilonio para ser el de Mari, construido a mediados del tercer milenio pero restaurado a comienzos del segundo, y destruido por Hammurabí cuando tomó la ciudad. El palacio de Mari fue un complejo diplomático, cultural y económico, toda una ciudadela a la cual quedaba supeditada el Estado. Fue fuertemente fortificado. La entrada, situada al norte, da acceso a un gran patio de armas tras el paso por una serie de pequeñas dependencias auxiliares. En el patio existía un pozo. En el lado opuesto a la entrada debió de haber una sala de recepción con un pequeño altar. Con vistas sobre toda la zona existió una corte secundaria. Al noroeste se situaba la Gran Corte de la Palmera, cuya logia, sala del trono y sala de audiencias, pintadas con frescos, conformaban el corazón del complejo. El trono estaba elevado sobre una plataforma. El cuarto sureste del complejo palaciego era religoso, habiéndolo ocupado los sacerdotes del rey y poseído varios altares. Otro cuarto, administrativo, fue ocupado por los escribas. Cabe mencionar que en la época los palacios mesopotámicos se atribuían a los reyes. Eran ellos quienes ordenaban su construcción y colocaban la primera piedra, lo que simbólicamente santificaba el lugar y ellos se convierten en sus constructores. Su labor constructiva se graba entonces en los ladrillos del propio palacio.
Las viviendas ocupaban casi todo el espacio intramuros. No obstante, hasta hoy sólo se han excavado dos grandes áreas residenciales de la época paleobabilónica, Ur y Nippur. Los barrios residenciales poseían calles más pequeñas que servían a grupos de viviendas muy apretadas. Las casas, hechas de adobe al igual que la práctica totalidad de la arquitectura babilonia, se pintaban de blanco de cara a la calle, con la que se conectaban mediante puertas estrechas. Cada vivienda poseía un pequeño altar, cuya entrada muchas veces estaba flanqueada por relieves vidriados que representaban a deidades menores. En Ur, se deduce que existieron unos pocos edificios comerciales mezclados con las viviendas; se caracterizan porque poseen ventanas que dan a la calle. La mayoría de las viviendas, por contra, estaban focalizadas a patios interiores, normalmente uno y a veces dos, que además de proveer de luz y ventilación eran en sí mismos espacios de trabajo. La diferencia de amplitud de las casas en ambas ciudades es grande (en el caso de Ur, entre los 9,68 y los 19,25 m2); sin embargo su cercanía en las distintas agrupaciones o vecindarios ha hecho suponer que ricos y pobres estaban emparentados. Otra hipótesis alude a una cercanía de los profesionales de un mismo oficio, y una tercera, basándose en que las viviendas más grandes poseen grandes capillas, explica que esas casas pudieron pertenecer a sacerdotes. 

Canales
Hay textos paleobabilónicos que contienen cuentas matemáticas relacionadas con la construcción de canales.  

Otras artes
Además de la arquitectura y la literatura, ya descritas, se practicaron en Babilonia otras artes plásticas y musicales. En referencia a la escultura, los artistas babilónicos se diferencian de otros contemporáneos, como los egipcios, por la pequeña escala de sus obras. Probablemente esto se debió a la escasez de la piedra en Mesopotamia, que impedía la confección de grandes relieves murales. No obstante, los babilonios pudieron pintar sobre sus muros de adobe, que se popularizaron en el siglo XVIII a. C. (se conoce la técnica en épocas prehistóricas, abandonada hasta entonces). ​ La escultura de este periodo conservada en Babilonia es muy escasa. Los reyes de la I dinastía de Babilonia fueron mecenas artísticos; no obstante, y a pesar de que en algunas piezas del periodo se observa elegancia y gracia, no se produjo ningún avance significativo en la historia de la escultura. 
Terracota del periodo paleobabilónico (Museo Británico). 

Religión
En Babilonia y, en general, en Mesopotamia, la religión, politeísta, estaba presente en todos los ámbitos de la vida y el Estado. Cada ciudad estaba asociada a una deidad, de la cual sus habitantes tomaban el nombre. El templo del dios, una sucesión de recintos amurallados cuyas edificaciones cumplían funciones administrativas además de religiosas, ocupaba un lugar central de la ciudad. ​ La sociedad babilonia se consideraba en cierta manera un reflejo de la de sus dioses. Así, la riqueza de las ropas y adornos de cada división social se correspondía con las de sus dioses, cuyos diseños variaban según los valores que representaban. ​
Al parecer los babilonios del II milenio a. C. adoptaron la religión sumeria sin apenas variaciones. Esa fue la tónica en toda Mesopotamia, aunque acadios, asirios y amorreos introdujeron nuevas deidades, cuyos mitos se fundieron con las historias y estructuras sumerias. Aparte de dar mayor o menos importancia a determinadas deidades, los pueblos amorritas no introdujeron grandes cambios en la religión. Genéricamente, se limitaron a poco más que a extender el culto a Adad o Amurru, la deidad del oeste, de donde procedían. El cambio más significativo quizá se produjo en la ciudad de Babilonia, cuyo dios pasó a ser Marduk, versión nacionalizada de Amurru. Aun así, el patronato de Marduk se data mediada la dinastía amorrita, y no se presenta con poderes usurpados a otras deidades hasta la época casita. Antes de eso se trataba de una deidad menor. Por su parte, los casitas introdujeron el culto a varios dioses indoarios, pero éste fue muy restringido y poco duradero.
El desarrollo de la religión quedó ligado al de la escritura, vehículo para su difusión y su enseñanza. Así, el núcleo duro de la religión proviene de los sumerios, pero los babilonios evolucionan en las formas literarias de transmisión. Esto provocó un cambio en la concepción babilonia de los mitos y los ritos, que se dinamizaron y se presentaron como luchas violentas de los dioses contra el caos, representado por un dragón hembra. En este sentido la figura de Dumuzi deja de importar tras Hammurabi, y la de Ishtar se violenta y sexualiza. 

País del Mar
El País del Mar fue un reino mesopotámico aún poco conocido por los historiadores. El término utilizado en el I milenio a. C. para designar este reino era Māt Tamtim. El País del Mar comprendía la franja costera de Mesopotamia sobre el golfo Pérsico, algunos pocos kilómetros al norte de donde actualmente confluyen los ríos Tigris y Éufrates para formar el Shatt al-Arab y que antiguamente era donde se situaba la línea de la costa. Durante el II milenio a. C., en los periodos en que el poder de Babilonia disminuía, esta zona pantanosa de difícil control se independizaba, alzándose en el poder una familia local. Era una zona rica con importantes bosques de palmeras datileras y zonas pesqueras. Su situación en el extremo sur de Mesopotamia era clave para el comercio del resto de Mesopotamia con los países de la costa del Golfo y el valle del río Indo (cultura de Harappa). El País del Mar careció de un centro urbano importante. A los pocos años de la muerte de Hammurabi (en 1686 o 1750 a. C.) o durante el reinado de su hijo Samsu-iluna ( a. C) un personaje llamado Iluma-Ilu, que decía ser hijo de Damiq-ilishu (último rey de Isín), se rebeló y estableció su capital en Uruku (ciudad no identificada todavía, aunque podría referirse a Ur) resistiendo los ataques que Samsu-iluma realizó para intentar recuperar el control de la zona. Fundó la I Dinastía del País del Mar que gobernó hasta el 1460 a. C., aproximadamente. Los monarcas casitas Ulamburiash y Agum II (o quizás Agum III) lucharon contra los reyes de la I dinastía del País del Mar en el siglo XV a. C. hasta conseguir dominarlo y reunificar la Mesopotamia meridional.
La II Dinastía del País del Mar fue fundada por un casita llamado Simbar-Shipak, que aprovechó la debilidad de Babilonia (desordenes dinásticos, la amenaza de Asiria, el pillaje arameo...) para alzarse con el poder y reinar en Babilonia. Esta dinastía sólo perduró 20 años. Desde el siglo 1024 hasta 1004.Ya durante el Imperio neoasirio, el País del Mar seguía siendo una zona de difícil control. Aunque nominalmente pertenecía a Asiria, dominaba la zona la tribu caldea de los Bit Yakini. 

II dinastía: I Dinastía del País del Mar
I dinastía del País del Mar Aproximadamente desde el 1720 a. C. hasta el 1460 a. C.
·       Iluma-ilum
·       Itti-Ili-nibi
·       Damiq-ilishu
·       Ishkibal
·       Shushi
·       Gulkishar
·       Peshgaldaramash
·       Adarakalama
·       Akurduana
·       Malamkurkura
·       Ea-gamil 

La III Dinastía babilónica. La Babilonia casita 
Los casitas eran tribus montañesas que procedían del este, de los montes del Zagros, aunque su nombre se menciona por primera vez en los textos babilonios de la zona del Éufrates. Chocaron por primera vez con los babilonios amoritas en tiempos de Samsu - Iluna, hijo de Hammurabi. Se trata de la primera alusión a los extranjeros que unos ciento cincuenta años después heredarían la hegemonía de la Dinastía amorita, formando la III Dinastía de la ciudad. 

Política interior:
Los casitas reinaron durante unos cuatro siglos, su política interior era liberal, nada opresiva y, al mismo tiempo, estos gobernantes administrarían Sumer mucho mejor que sus predecesores de Agadé y del período paleobabilónico, más conocidos que ellos. Los casitas ya habían conquistado los territorios del País del Mar hacia el año 1.460 y a partir de entonces la totalidad de Babilonia funcionó como una sola unidad política. Bajo la hegemonía casita parece que se neutralizó la antigua política separatista de las ciudades - Estado sumerias. 
Los siglos XVII y XVI a. C. fueron una época de grandes cambios políticos en el Oeste de Asia y los casitas no eran más que uno de los varios pueblos de habla no semítica que desde el norte empezaron a ejercer presión sobre el debilitado reino de Babilonia. Todavía deben determinarse las afinidades lingüísticas de la lengua casita, pero algunos rasgos de su religión sugieren que tenían contactos con pueblos indoeuropeos. 
Aparecen por primera vez en Babilonia como trabajadores agrícolas. Durante el siglo XVII, los documentos oficiales ilustran su entrada ininterrumpida y pacífica en el país. A finales del mismo siglo, colonizadores casitas obtenían propiedades incluso dentro de la región de la propia Babilonia, y a partir del reino de Samsuiluna los casitas representan una amenaza militar. 
Después de una etapa de intentos de rebasar las fronteras, políticamente, ocuparon Babilonia con su rey Agum II. 
Las principales características de este pueblo son: que aceptaron la superior cultura babilónica como otros muchos pueblos, a la que aportaron el uso del caballo y la forma de medir el tiempo por los años de reinado del monarca. Fueron poco conocidos porque en esta época tenían más importancia los acontecimientos de Hatti, Egipto y Mitanni, aunque es la dinastía que más tiempo reinó en Babilonia: de 1.570 a 1.157. Y porque su monarquía era de tipo feudal, en la que pocas familias tenían en su poder la mayor parte de los campos y dominaban el comercio. 
Al primero que cabe identificar como posible gobernante de Babilonia es a Agum II (Agum - Kakrine) que recuperó las estatuas del dios Marduk y su esposa Sarpanitu después de que permanecieran veinticuatro años en poder de los hititas. Con la reposición del dios de Babilonia, los reyes casitas pudieron "tomar la mano de Marduk", gesto simbólico que sirvió para presentar a los casitas como una dinastía que respetaba y observaba las tradiciones babilónicas.  

Los archivos del Tell el - Amarna y la política exterior casita: Estos documentos (tablillas de barro escritas en cuneiforme, principalmente en lengua babilónica) fueron encontrados en las ruinas de la capital del faraón Amenofis IV (Akhenaton) en el actual lugar de Tell el Amarna, en el Egipto Medio. Se recuperaron más de trescientas cincuenta tablillas. Estos documentos se ocupan de la diplomacia internacional. Después se han hallado documentos equiparables en Palestina, Anatolia, Babilonia y Asiria. 
Aunque esta correspondencia internacional empieza después del año 1.450, las cartas de Amarna que se conservan datan en gran parte de los reinados de los faraones Amenofis III y Amenofis IV - Akhenaton. En Amarna se encontraron cartas de los reyes casitas Kadasman - Enlil I y Burnaburiash II. No se ha recuperado ninguna muestra de la correspondencia anterior, pero es claro que en tiempos de Karaindash la Babilonia casita ya había adquirido suficiente prestigio como para merecer un intercambio de embajadores con la corte egipcia. 
El faraón Amenofis II dejaba constancia de haber recibido obsequios de Babilonia a raíz de una de sus campañas en Siria. Cuando comienza a reinar, ya estaba instituido el intercambio regular de mensajeros entre Egipto y Babilonia y caravanas babilónicas viajaban con frecuencia a Siria, Egipto y Anatolia.  
Karaindash destaca también por su afortunada política interior. El País del Mar ya había sido derrotado y anexionado, con lo que Babilonia quedó unida en un solo país por primera vez en doscientos años y tanto Karaindash como su sucesor Kurigalzu I llevaron a cabo extensos programas de construcción en las antiguas ciudades sumerias. 

La Babilonia casita 
Hacia la mitad del II milenio se instalan los casitas en Babilonia. Su penetración se inició a la muerte de Hammurabi, cuando su imperio comenzó a disgregarse. Cuando Mursili I conquistó Babilonia, los casitas tomaron el poder y ocuparon el trono. 
Los casitas se autollamaban galzu. Se suponen de tribus nómadas que vivían en las montañas de los Zagros. Estaban familiarizados con el carro de combate y los caballos, y tenían superioridad militar. 
Durante el reinado de Agum II, la estatua de Marduk volvió a Babilonia, derrotaron a las dinastías del País del Mar y reunificó la Baja Mesopotamia. 
Se conocen, en la Lista Real Sumeria, 36 reyes casitas. Aunque hay problemas con las Fuentes, ya en la Lista Real Babilónica pone a un rey de los Pueblos del Mar como conquistador del norte de Mesopotamia, y a los casitas dominando más tarde. 
Se adaptaron a la cultura babilónica, aportando el caballo, el carro de combate, y la medición del tiempo relativo, según tiempos de reinado. 
Era una sociedad feudal, aunque su forma de gobierno era la monarquía.
Tuvieron buena relación con Egipto, como se aprecia en las tablillas encontradas en Tel-El-Amarna. Se trataba de archivos de Akhenaton (350 tablillas), en los que se entiende cómo era la diplomacia y la política internacional. 
En estas cartas se comunican Amenhotep III y Amenhotep IV, por parte de Egipto, y Kadashman-Elil y Burnaburiash II por parte casita, entre otros. 
Karaindash unificó toda Babilonia en un solo territorio, siendo tanto él como su sucesor Kurigalzu, aliados de Egipto. 
Lo sucedió Burnaburiash II, que mantuvo l paz a pesar de las guerras exteriores. 
Se dispone de pocas fuentes, incluyendo la Historia sincrónica, del siglo VIII, que describe las relaciones de Asiria y Babilonia, así como los archivos de Nippur, con otras 12.000 tablillas. También se conservan la Crónica de los Reyes Antiguos y la Crónica Weidner. 
La Babilonia casita tuvo que enfrentarse a la creciente despoblación, además de la sobreexplotación y salinización del suelo. Es un período de declive que se refleja en su literatura pesimista. 
Su último rey, Melishipak, perdió el reino a manos de los elamitas, quedando relegados a Isin. 
No fue una cultura muy avanzada, pero tuvo gran estabilidad durante un largo período de tiempo.  

Gandaš (o Gandash) es el primer rey conocido de los casitas. Este pueblo hacía incursiones desde la meseta iraní hacia Mesopotamia después de la mitad del siglo XVIII a.C. Hacia el 1729 a.C había logrado establecerse en la región del Éufrates, formando el reino de Khana (con las ciudades de Mari y Terqa). Su rey Gandash llevaba el título de "rey de los casitas, de Sumer, Akkad, y Babilonia" pero no dominaba Babilonia ni Sumer y sólo parte de Akkad. Gobernó sobre los casitas establecidos en el Éufrates en la última parte del siglo XVIII.

Agum I fue el segundo rey conocido de los casitas. Era hijo de Gandash al que sucedió hacia el 1700 a. C. Gobernaba en Mari y Terqa, nombrado rey de Khana o Hana. Su hijo Kashtiliash I le sucedió. Agum I fue quien recuperó la estatua de Marduk de los hititas. 

Kashtiliash I fue rey de los casitas de Khana (Mari y Terqa). Fue hijo y sucesor de Agum I. Dejó dos hijos que llegaron a reinar: Ushi i Abirattash. Su reinado fue probablemente posterior al 1700 a. C. 

Ushi rey de los casitas de Khana (Mari y Terqa). Hijo y sucesor de Kashtiliash I. Gobernó antes del 1650 a.C. Le sucedió su hermano Abirattash. 

Abirattash rey de los casitas de Khana (Mari y Terqa). Hijo de Kashtiliash I y sucedió a su hermano Ushi. Reinó hacia la mitad del siglo XVII a. C. Su sucesor fue Kashtiliash II. 

Agum II fue uno de los primeros reyes de la dinastía casita en Babilonia, que reinó en el siglo XVI a. C., y el primero del que se tienen noticias ciertas.
En un documento real, se declara extranjero en Babilonia, pero llamado por los dioses del país, lo que le da legitimidad, atribuyéndose la restitución de las estatuas de Marduk y Sarpanitu, la pareja divina tutelar de Babilonia, robada por los hititas, al parecer al final de la I dinastía. De acuerdo con la tradición babilonia, lo que ocurre en el mundo de los hombres es un reflejo de la voluntad divina, por lo que si el robo de las estatuas fue un castigo divino por algún pecado de sus habitantes, su vuelta era la prueba de su perdón, y de la legitimidad de la nueva dinastía.
Agum II se declara «rey de los casitas», «rey de los acadios» y «rey de Babilonia». En realidad, el título de rey entre los casitas sólo significaba ser jefe con autoridad sobre un grupo de soldados instalados en un territorio determinado. 

Burna-Buriash I fue hijo y sucesor de Agum II en el trono de Babilonia. Gobernó en la primera mitad del siglo XVI  a.  C. Extendió su control sobre territorio acadio disputado por Puzur-Ashur III rey de Asiria (hacia 1520-1500 a. C.), entonces vasallo de Mitanni, prestando juramento para delimitar ambos reinos.
Eagamil, rey del País del Mar (desde la costa del golfo Pérsico hasta Der) inició una expedición contra Elam y los casitas y los elamitas invadieron su territorio; Eagamil retornó al país pero fue derrotado por los casitas que pusieron en el trono del País del Mar a Ulamburiash, con el título de Shar Mat TAMT (rey de Sumer y del País del Mar) según consta en un objeto (una cabeza de maza) encontrado en Babilonia.
Fue el padre de Kashtiliash III que le sucedió, y de Ulamburiash 

Burnaburiash y sus sucesores
Burnaburiash
Quizá a los sucesores de Kurigalzu I  se les conozca principalmente por el papel que desempeñan en la correspondencia de Amarna. Las familias reales egipcia y babilónica se encuentran ahora vinculadas matrimonialmente y los reyes se tratan de hermano. El protocolo en estos textos exigía una forma de saludo complicada, con preguntas sobre la familia real, en particular sobre los caballos y carros del rey.
Los monarcas se intercambiaban obsequios. A pesar de esto, las relaciones entre los dos países decayeron, posiblemente a causa de la creciente debilidad de Egipto bajo Amenofis III y Amenofis IV - Akhenaton. Los reyes babilonios Kadashman - Enlil I y Burnaburiash II se quejan de los malos tratos sufridos por sus mensajeros y de la mezquindad del faraón. 
Entre las dos familias se concertaron matrimonios (siempre de princesas babilonias para el harén del faraón y no al revés) y Burnaburiash envía a una de sus hijas a Egipto. Pero se queja al faraón de que la delegación que vino a buscarla llevaba sólo cinco carruajes. Parece que se encontró una solución satisfactoria, porque en otras cartas hay una relación interminable de regalos que se hicieron los dos reyes.
Aunque las relaciones entre Egipto y Babilonia parecen no ir muy bien, la influencia de Babilonia en otras partes durante el siglo XIV permaneció invariable. Los datos procedentes de la antigua Tilmún, la presencia de un lingote de cobre de forma de "piel de buey" micénico en Dur - Kurigalzu y de sellos casitas en Grecia (Tebas) es testimonio de una política comercial activa y de gran alcance por parte de los casitas. 
En el norte, las relaciones con los hititas eran cordiales, a la vez que el derrumbamiento del imperio de Mitanni fomentó la injerencia babilónica en Asiria, y al mismo tiempo, gestos de independencia por parte del reino norteño, lo que provoca protestas del rey babilonio a Tutankamón. Lo que indica que en esta época, Asiria estaba sometida a Babilonia, tal vez al haber declinado el poder de Mitanni y el componente del teónimo Marduk en la onomástica asiria contemporánea parece indicarlo así. 

Kashtiliash III fue rey casita de Babilonia, Akkad, Khana y otras regiones. Sucedió a su padre Burna-Buriash I. Reinó en el siglo XV a. C.
La evidencia de la realeza de Kashtiliash es algo circunstancial. Puede ser la persona indicada en la línea 12 de la Lista Sincrónica de Reyes.
A su muerte le sucedió su hermano Ulamburiash. 

Ulamburiash fue hijo de Burna-Buriash I, y fue rey del País del Mar y después de Babilonia. Gobernó en la primera mitad del siglo XV  a.  C., sucediendo a su hermano Kashtiliash III. ​ Su reinado marca el punto en el que el reino casita se extendió a todo el sur de Mesopotamia.
Eagamil, rey del País del Mar (desde la costa del golfo Pérsico hasta Der) inició una expedición contra Elam y los casitas y los elamitas invadieron su territorio; Eagamil retornó al país pero fue derrotado por los casitas que pusieron en el trono del País del Mar a Ulamburiash, con el título de Shar Mat TAMT (rey de Sumer y del País del Mar) según consta en un objeto (una cabeza de maza) encontrado en Babilonia.
Su sucesor fue su sobrino Agum III. 

Agum III fue rey de Babilonia hacia la mitad del siglo XV a. C. gobernaba parte de Akkad y el País del Mar. Era hijo de Kashtiliash III y sucedió en el trono a su tío Ulamburiash. Durante su reinado el País del Mar se rebeló, pero la rebelión pudo ser controlada.
Poco se conoce de este rey, sólo la referencia a su expedición contra el País del Mar alrededor de 1465 a. C.
Le sucedió Karaindash, con quien es desconocida su relación familiar. 

Karaindash fue un rey de la dinastía casita de Babilonia. Reinó en el siglo XV a. C.
En una inscripción se refiere a sí mismo como «rey de la ciudad de Babilonia», «rey de Sumer y de Akkad», «rey de los casitas» y «rey de Karduniash».​ Es la primera vez que se menciona a Karduniash, que era el nombre que los casitas daban a Babilonia, y como se le mencionaba en los documentos egipcios, hititas y sirios.
Durante su reinado prosiguen las hostilidades fronterizas con Asiria, iniciadas ya en tiempos de su antecesor Burna-Buriash I, a finales del siglo XVI a. C. Las hostilidades terminaron momentáneamente con un acuerdo de fijación de fronteras con el rey asirio Assur-bel-nisheshu, y un juramento solemne de ambos en las fronteras de sus estados. También mantuvo relaciones amistosas con Egipto, intercambiando embajadas con Tutmosis III.
Los documentos atestiguan su actividad como constructor de templos y protector de la ciudad de Uruk.
Frontal del templo de Karaindash en Uruk
Museo de Pérgamo. Berlín
 

Kadashman-Harbe I fue probablemente hijo y sucesor de Karaindash como rey de Babilonia, Khana, Akkad y País del Mar. Gobernaba hacia finales del siglo XV a. C. Fue padre de Kurigalzu I, que le sucedió.
El acontecimiento más significativo de su reinado parece haber sido una agresiva campaña contra los suteos, un pueblo nómada del Éufrates medio, relatada por los arameos y descrita en la Crónica P.

Kurigalzu I fue un rey de la dinastía casita de Babilonia que reinó en el siglo XIV a. C. Galzu, era el nombre por el que los casitas se llamaban a sí mismos, y Kurigalzu puede significar «Pastor de los casitas» (line 23. Ku-ur-gal-zu = Ri-'-i-bi-ši-i, in a Babylonian name-list).
Adoptó los títulos de «rey de la totalidad» y «rey sin igual entre sus predecesores».
Hijo y sucesor de Kadashman-Harbe I​ y continuador de su política de rechazo contra los nómadas suteos que amenazaban al reino. Con él, Babilonia alcanzó de nuevo la categoría de gran potencia. Su nombre va ligado a la construcción de Dur-Kurigalzu, ciudad a 17 km de Bagdad, protegida por las montañas de Jebel Hamrin. Al parecer, la elección de esta ciudad no sólo fue por razones estratégicas, sino para librarse de la influencia de la ciudad de Babilonia y los sacerdotes del templo Esagila.
En política exterior intensificó los lazos con Egipto, entregando a una hija suya como esposa del faraón Amenofis III. En el mismo sentido de esta política se puede citar su negativa a algunos reyezuelos de Siria a sustituir a Egipto como potencia dominante en la región.
Una copia neobabilónica de un texto que registra la dotación por Kurigalzu, hijo de Kadashman-Ḫarbe, de un templo dedicado a Ishtar, con una finca en el Éufrates medio, cerca de Nippur, se conoce como la autobiografía de Kurigalzu. Tiene la forma de un pequeño prisma hexagonal de arcilla de color amarillo claro y un cilindro fragmentario en ella. Dice lo siguiente:
…el que terminó la pared, kišuru, y el que completó el Ékur, proveedor de Ur y Uruk, el que asegura la integridad de los ritos de Eridu, el constructor del templo de An e Inanna, el que asegura la integridad de las ofrendas de Sattukku (alimentos) a los grandes dioses.
Autobiografía de Kurigalzu 

Kadashman-Enlil I (1374-1360 a. C.) (cronología corta), fue rey de Babilonia, Khana, País del Mar y parte de Akkad. Posiblemente fue el 18º rey de la dinastía. Sucedió a Kurigalzu I, que era su padre o su hermano.
Se conservan cinco cartas de Amarna, en tablillas cuneiformes, de correspondencia entre Kadashman-Enlil I y Amenhotep III, relativas a posibles enlaces matrimoniales entre las casas de ambos soberanos.
Le sucedió su hijo, Burna-Buriash II, como atestigua una inscripción sobre un bloque irregular de lapislázuli, hallada en Nippur, y conservada en el Museo arqueológico de Estambul. 

Burna-Buriaš o Burna-Buriash II fue un rey de la dinastía casita de Babilonia que reinó en el siglo XIV a. C. Su nombre significa «servidor del Señor de las tierras», siendo Buriaš el dios casita de la tormenta, posiblemente correspondiente con el dios griego Bóreas.
Hijo y sucesor de Kadašman-Enlil I, continúa las buenas relaciones de sus predecesores con Egipto. Gracias al oro recibido de los faraones, por primera vez en Babilonia, se utilizó este metal como medio de pago, junto con la plata, el estaño y el bronce. Mantuvo correspondencia diplomática con Egipto, que se conserva en nueve cartas de Amarna, y abarca a Amenofis III, Amenofis IV y Tutankamón. En una de las cartas califica a los asirios de súbditos, aunque no se sabe si era así, o por el contrario, Asiria permanecía todavía a la esfera de influencia del reino de Mitani.
Adoptó el título de «rey de la totalidad», como su padre y su abuelo. Contrajo matrimonio con la princesa asiria Muballitat-Sherva, con la que tuvo a su hijo y heredero Kara-Hardaš, de corto reinado.
Carta de Burna Buriash II a Nibḫurrereya, probablemente Smenkhkare o Tutankamón. 

Burnaburiash II fue también contemporáneo del gran rey hitita Subiluliuma, ya casó a un hijo suyo con una princesa asiria, Muballitat Sherua, hija de Assuruballit I, estrechándose además las relaciones de Babilonia y Asiria y un príncipe babilonio se casó con la hija del rey asirio, cuyo hijo accedió al trono de Babilonia. 

Sucesores de Burnaburiash II. Fin de la Babilonia 
Este príncipe, Karakandash, accedió al trono babilonio al morir Burnaburiash II inaugurando un período de influencia asiria, en el siglo XVI. Sin embargo, esta relación con Asiria sería impopular en Babilonia, y Karakandash fue depuesto y posiblemente asesinado. El reino asirio intervino en Babilonia y puso en el trono a otro miembro de la casa real casita: Kurigalzu II sehru (el joven).

Karakhardash fue rey de Babilonia, Akkad, País del Mar y Khana. Sucedió a su padre Burna-Buriash II. Era hijo de la princesa asiria Muballitat-Sherva, hija del rey Ashur-uballit I​ y tenía la hostilidad de una parte de la corte de Babilonia por su origen.
Al cabo de uno o dos años de reinado fue asesinado por un cortesano y proclamado en su lugar el príncipe casita Nazi-Bugash, cuya relación con el asesinado es desconocida. 

Nazi-Bugash (1333 ó 1332 a. C.), ​ fue rey de Babilonia, País del Mar, Akkad y Khana. Era seguramente un príncipe de la casa real casita pero de una rama secundaria. Un cortesano asesinó a su antecesor Karakhardash por sus orígenes maternos asirios, y Nazi-Bugash fue proclamado rey.
Ashur-uballit I de Asiria, abuelo materno del asesinado, se presentó con un ejército en Babilonia, ocupó la ciudad y depuso al rey, colocando en el trono a Kurigalzu II, hermano de Karakhardash (pero probablemente de otra madre, es decir que no era nieto del rey asirio)), el cual era de corta edad. 

Karigalzu II fue un rey de la dinastía casita de Babilonia que reinó en el período 1332-1308 a.  C. (cronología corta).
Hermano de Karakhardash, que fue asesinado por los nobles babilonios, por su origen asirio, fue impuesto por el rey asirio Ashur-uballit I, que era abuelo de ambos. Sin embargo, cuando el asirio murió, Kurigalzu se sublevó contra Asiria.
Dos crónicas refieren el conflicto, llamado batalla de Sugagu, sitio situado a sólo una jornada al sur de Asur, ​ sobre el Tigris, cuyo resultado fue un reajuste de fronteras entre los dos países. ​
A continuación se enfrentó con Elam, el otro enemigo tradicional de Babilonia, resultando vencedor del rey Khurpatila y ocupando su capital Susa.
En una estela se relata la donación de tierras hecha por Kurigalzu a un guerrero como premio a su valerosa conducta en la guerra contra Asiria. Esta práctica, que se volvió habitual, dio como resultado la aparición de una clase privilegiada de propietarios del suelo, ligados al rey por lazos de dependencia y fidelidad. Probablemente fue la clase que formó las tropas de élite babilonias conductoras de los carros de guerra. 

Kurigalzu II restauró la ciudad de Dur Kurigalzu, centrando en ella su poder, renunciando a mantener Babilonia como capital.
Existen muy pocos indicios de que los casitas conservaran algunas de sus propias prácticas religiosas y uno de ellos se encuentra en un texto que data de tiempos de Kurigalzu II, y menciona a los "dioses creadores" casitas Shuqamuna y Shumaliya en cuyo santuario de Babilonia el citado Kurigalzu fue investido con los signos de la realeza.
La suerte de Asiria y Babilonia permanecen estrechamente unidas, llevándose a cabo matrimonios dinásticos y tratados que alternan con perturbaciones de la paz y "ajustes" de la frontera común.
Kurigalzu II fue un monarca capacitado. Su reinado fue especialmente notable por el triunfo de un ataque contra los elamitas, que estaban causando problemas. Esta campaña culminó con la conquista de Susa, la capital elamita, donde Kurigalzu II dedicó una estatua que atestiguaba su victoria.
La siguiente época se caracteriza por el equilibrio de las relaciones entre Babilonia, Asiria y Hatti, así como por la presencia egipcia en el panorama internacional con Sethi I y Ramsés II, que llevaron a cabo campañas en Palestina y Siria.
El ejército de Ramsés encontró a los hititas en Kadesh, a orillas del Orontes, en el norte de Siria. El resultado, fue una victoria estratégica para los hititas, que mantuvieron la frontera en su sitio y siguieron sus estrechas relaciones con los monarcas babilonios.
A finales del siglo XIV a.C. se reanudó la guerra entre asirios y babilonios, siendo vencido el príncipe casita Nazimaruttash, delimitándose las fronteras entre ambos reinos. Sus sucesores: Kadashman - Turgu y Kadashman - Enlil II, lograron sostenerse en el trono de Babilonia ayudados por el rey hitita Hattusil III, a pesar del engrandecimiento de Asiria, con Salmanasar I terminando todos juntos con el poder de Mittani, que desaparece para siempre.
Tras la muerte de Kadashman - Enlil II, las relaciones entre babilonios e hititas parece que disminuyeron, posiblemente debido a que los arameos cortaron las comunicaciones entre ambos reinos.
Poco se sabe de Babilonia en esta época hasta el reinado de Khastiliash IV, momento en que el poderoso rey asirio Tukulti - Ninurta I atacó Babilonia, saqueó la ciudad y derrocó al monarca.
Las causas de esta guerra no se conocen con exactitud, aunque una epopeya asiria acusa a Kashtiliash de faltar a su juramento y saquear territorio asirio. Babilonia fue devastada. Se instalaron en Babilonia gobernantes asirios y durante varios años, el país tuvo oportunidad de conocer la dominación asiria (interregno asirio) aunque las repercusiones culturales de Babilonia en Asiria fueron tan importantes en lo sucesivo, que puede decirse que la conquista de Tukultininurta fue una victoria para Babilonia. Esta obsesión asiria con Babilonia, así como su ambivalencia para con ella, causaría problemas al reino norteño.

Nazi-Maruttash fue hijo y sucesor de Kurigalzu II como rey de Babilonia, Akkad, País del Mar y Khana. Reinó en el período 1307 a. C.-1282 a. C. (cronología corta).
Según una inscripción votiva guardada en el Museo del Louvre, llevaba el título de <<rey del mundo>>.​ Fue el 23º de la dinastía, como hijo y sucesor de Kurigalzu II, y reinó durante veintiséis años​.
Luchó contra Asiria; invadió el país de Namri (al este de Nippur y al norte de Elam, en la zona de influencia Asiria) pero el rey Adad-nirari I le derrotó capturando su campamento y estandartes, imponiéndole un tratado de límites, que se ha conservado. En el tratado se detallan con mucha precisión los límites, y fue completado con la colocación de estelas y señales.
Le sucedió Kadashman-Turgu, probablemente su hijo.
Inscripción votiva de Nazi-Maruttash Museo del Louvre 

Kadashman-Turgu fue un rey de la dinastía casita de Babilonia que reinó en el período 1281 a. C.-1264 a. C. (cronología corta).
Una inscripción de Assur resalta las cordiales relaciones que este rey mantuvo con el de Asiria, Adad-nirari I, pero las victorias de éste en el norte, sobre todo a partir de la toma de Ḫanigalbat (Mitani), llevó a un enfriamiento, y a un acercamiento del babilonio al imperio hitita, preocupados ambos por el expansionismo asirio.
En efecto, firmó un tratado con Hattusili III, que contenía una cláusula que preveía que en caso de muerte de uno de los dos reyes, el superviviente cuidaría de los hijos del desaparecido y les ayudaría a conservar el poder. El beneficiado resultó ser Kadashman-Turgu, que murió primero, dejando un hijo muy joven, Kadashman-Enlil II.
Otra de las cláusulas era de apoyo militar mutuo, y se hizo efectiva con ocasión de la huida del antecesor de Hattusili III, Urhi-Teshub, que al ser derrocado, se refugió en Egipto. Con este motivo, el babilonio rompió relaciones con Egipto, y prestó ayuda militar a su aliado. 

Kadashman-Enlil II fue un rey de la dinastía casita de Babilonia que reinó en el período 1263 a. C.-1255 a. C.
Fue hijo y sucesor de Kadashman-Turgu. Ascendió al trono muy joven, beneficiándose de la protección del rey hitita Hattusili III, con quien su padre había suscrito un tratado de amistad. Sin embargo, las relaciones se enfriaron a causa de la influencia de su todopoderoso ministro Itti-Marduk-balatu, que odiaba a los hititas. En una carta del soberano hitita, este le reprocha la interrupción del envío de mensajeros, tomada con el pretexto de los asaltos de bandidos akhlamu, antecesores de los nómadas arameos.
Asimismo le exhorta a atacar al enemigo común, el rey asirio, lo que por cierto no se sabe si Kadashman-Enlil II llegó a realizar, pues no hay documentación. Lo que sí hizo fue reanudar las relaciones diplomáticos con Egipto, interrumpidas por su padre, lo que provocó las protestas de Hattusili. 

Kudur-Enlil fue sucesor de Kadashman-Enlil II como rey de Babilonia, Akkad, País del Mar y Khana. Fue, posiblemente, el primer rey casita en llevar un nombre enteramente babilonio, ​ o derivado de una palabra elamita, ​ que puede ser asirio medio. Aunque la Lista A de reyes babilonios le registra como hijo de Kadašman-Enlil, es una fuente tardía, y ninguna inscripción contemporánea apoya este parentesco. Se ha sugerido que pudo ser hermano de Kadašman-Enlil.
Reinó en el período 1264 a. C.-1246 a. C. (cronología corta), un reinado probablemente corto. Le sucedió su hijo Shagarakti-Shuriash. 

Shagarakti-Suriash fue hijo y sucesor de Kudur-Enlil como rey de Babilonia, Akkad, País del Mar y Khana. Reinó en el período 1245-1233 a. C. (cronología corta).
Le sucedió su hijo Kashtiliash IV. ​
La Lista A de reyes babilonios nombra a Kudur-Enlil como su padre, pero no hay confirmación de inscripciones contemporáneas, y los reinados son demasiado cortos en este período para permitir establecer una genealogía con esta lista de reyes. ​ También aparece su nombre en una carta dirigida por el rey asirio Tukulti-Ninurta I a un rey hitita, posiblemente, Suppiluliuma II. Desgraciadamente, el texto no está bien conservado, pero la frase “no-hijo de Kudur-Enlil”, es aparentemente usada para describirle. ​
Šagarakti-Šuriaš construyó el santuario de Eulmaš para la diosa guerrera Ištar-Annunītu, en la ciudad de Sippar-Amnanum. Nabónido (556-539 a. C.), el último rey del Imperio neobabilónico, lo registró en uno de sus cuatro cilindros, llamados cilindros de Nabónido.
Cilindro de Nabónido, que nombra a Shagarakti-Shuriash como constructor del templo Eulmash

Kastiliash IV fue un rey de la dinastía casita de Babilonia que reinó durante el período 1232 a. C.-1225 a. C.
Fue hijo y sucesor de Shagarakti-Shuriash. En el momento de la sucesión, la situación política de Babilonia pasaba un grave momento de debilidad, amenazada por Untash-GAL de Elam y por Tukulti-Ninurta I de Asiria. El primero que atacó fue Untash-GAL, desconociéndose la fecha exacta, aunque debió ser en los últimos años del reinado de Kastiliash.
Sin embargo, el ataque decisivo fue el de Tukulti-Ninurta. En una inscripción, afirma que se enfrentó personalmente con el babilonio, le venció y se lo llevó encadenado a Asiria. Numerosos babilonios fueron ejecutados o deportados. La estatua de Marduk fue robada, y permaneció en Asiria durante más de un siglo.
Según la versión asiria, Babilonia fue gobernada por virreyes durante siete años, hasta que los nobles babilonios se sublevaron e instalaron en el trono a Adad-shum-usur. Sin embargo, no concuerda con la lista real babilónica, que intercala tres nombres entre Kastiliash IV y Adad-shum-usur. No se sabe a ciencia cierta por consiguiente si estos tres personajes fueron reyes de Babilonia o virreyes designados por Asiria. Los nombres en cuestión son los de Enlil-nadin-shumi, Kadashman-Harbe II, y Adad-shum-iddina. 

Enlil-nadin-shumi fue rey de Babilonia y el País del Mar ca. 1224 a. C. Su nombre significa “Enlil es el dador de un nombre”. Sucesor de Kashtiliash IV, está registrado como el gobernante vigésimo noveno de la dinastía casita. Su reinado fue fugaz, tan sólo de un año ó seis meses, según las fuentes​ antes de ser derrocado por una invasión elamita.
Subió al trono siete años después de la conquista de Babilonia por Tukultininurta I de Asiria. Las regiones más al sur (Tilmun o Dilmun, hipótesis en Catar o Baréin) y la costa de Al-Hasa fueron saqueados por los asirios y las zonas del norte (Khana con Mari y Terqa y Arrapkha) quedaron bajo dominio asirio. Arrapkha había pasado un tiempo antes (hacia la mitad del siglo XIII a. C.) bajo dependencia de Babilonia pero los asirios la consideraban dentro de su zona de influencia. El país de los akhlamu también fue dominado por los asirios durante su dominación de Babilonia.
A los siete años de la conquista de Babilonia, Tukultininurta abandonó el país y dejó un rey vasallo, Enlil-nadin-shumi, que era un príncipe casita. Por razones dinásticas poco claras, ya que se desconoce la legitimidad dinástica de Enlil-nadin-shumi, la dinastía elamita se consideraba también con derecho al trono de Babilonia, y aunque al principio las relaciones con Elam fueron buenas, fueron empeorando. El último rey elamita de la dinastía Igehalkid, Kiddin-Khutran III, dirigió finalmente una expedición contra Enlil-nadin-shumi, y le depuso, colocando en su lugar a Kadashman-Harbe II.
Kadashman-Harbe II fue rey de Babilonia. Sucedió a Enlil-nadin-shumi y fue colocado en el trono de Babilonia por el ejército elamita, el cual depuso a su antecesor, pero al cabo de dos años, fue depuesto por el ejército de Asiria de la que Babilonia era vasalla.
Se sabe poco acerca de su reinado, salvo que fue corto, quizá sólo de unos pocos meses​ Su reinado coincide con el período de hegemonía de Tukulti-Ninurta I, o posiblemente del transcurrido entre la captura de Kashtiliash IV, y la segunda campaña asiria de la conquista de Babilonia.
Los asirios pusieron en el trono a Adad-shum-iddina, quizás un hijo de Enlil-nadin-shumi. 

Adad-shum-iddina fue rey de Babilonia (1222 a. C.- 1217 a. C.) (cronología corta). Sucedió a Kadashman-Harbe II, que era favorable a los elamitas, y fue impuesto por los asirios. Ocupa el puesto número 31 en la lista de reyes casitas de Babilonia, Reinó durante 6 años, en el período siguiente a la conquista de Babilonia por el rey asirio, Tukulti-Ninurta I, y fue identificado como rey vasallo por varios historiadores, aunque no está acreditado directamente por evidencias contemporáneas.
Su nombre se menciona en varios textos legales del archivo del templo de Sin, ​ en Ur, con el año de su acceso al trono.
El último soberano de los Igehalkid de Elam, Kiddin-Khutran III, volvió a Babilonia contra de Adad-shum-iddina, al que derrotó y por un tiempo dominó una parte de Sumer, pero seguramente acabó expulsado por los asirios. Las fuentes desaparecen, pero el conflicto entre Babilonia y Elam persiste aún con la siguiente dinastía elamita (los Shutrukid).
Gobernó unos seis años y le sucedió Adad-shum-usur.

Adad-shum-usur fue un rey de la dinastía casita de Babilonia que gobernó en el período 1216 a. C.-1187 a. C. (cronología corta). Su nombre es completamente babilonio, y no es raro. Se sabe que el último rey asirio, Asarhaddón (681–669 a. C.) tuvo un exorcista personal con el mismo nombre.​
Fue hijo de Kashtiliash IV, el cual fue derrocado por el rey asirio Tukulti-Ninurta I durante un período de debilidad de Babilonia en el que estuvo más o menos sometida a Asiria. Sin embargo, la situación política dio un gran vuelco cuando Tukulti-Ninurta I resultó asesinado por uno de sus hijos. Entonces se produjo la recuperación sorprendente de Babilonia. Fue entronizado tras una revuelta en el sur de Mesopotamia, mientras el norte seguía ocupado por fuerzas asirias. El control sobre todo el territorio no se pudo alcanzar hasta el año 25 ó 30 de su reinado, aunque los acontecimientos y cronología están discutidos.
Adad-shum-usur recuperó el antiguo título de <<rey de la totalidad>> y sus tropas invadieron Asiria, derrotando al rey Enlil-kudurri-usur, e imponiendo a Ninurta-apil-Ekur, al que creían más próximo a sus intereses. 

Meli-Šipak o Meli-Shipak fue un rey de Babilonia que sucedió a Adad-shum-usur hacia 1186 a. C (cronología corta), y reinó unos quince años. ​ Fue el último rey en llevar un nombre enteramente casita. Meli significa siervo o esclavo; Šipak era un dios de la luna. ​
Está registrado como hijo de Adad-šuma-usur, en un kudurru. ​ Por otra parte, hay cierta resistencia a nombrarle en las inscripciones reales, a pesar de que es manifiesta la notoriedad de este rey como restaurador de la independencia casita, lo cual ha sido sujeto de especulación entre los historiadores. ​
El problema de la sucesión babilonia, que reclamaban los reyes elamitas de la dinastía Igehalkid, parecía que iba a quedar superado por el ascenso al poder de una nueva dinastía, los Shutrukid. Una hermana de Meli-Šipak se casó con Shutruk-Nahhunte, el segundo rey elamita shutrúkida (hacia 1185-1155 a.C). Pero en este reinado, o en el de su hijo y sucesor Marduk-apla-iddina I, el rey Shutruk-Nahhunte, que probablemente fue quien escribió una carta a un rey no mencionado de Babilonia (conservada en el Museo de Berlín) reclamando el trono, dirigió las primeras expediciones en Mesopotamia. Por las inscripciones se sabe que saqueó Akkad, Babilonia y Ešnunna, en la última de las cuales se llevó las estatuas de Maništušu, igualmente llevó a Susa el código de Hammurabi y la estela de Naram-Sin.
Le sucedió su hijo Marduk-apla-iddina I.
Kudurru de Meli-Shipak II 

Marduk-apla-iddina I fue rey de Babilonia, hijo y sucesor de Meli-Šipak, hacia el 1171 a. C. (cronología corta), del cual había recibido tierras, previamente, como está registrado en un kudurru.
Reinó 13 años, en una época de la edad oscura, que arroja una pesada nube sobre los acontecimientos contemporáneos. Su nombre significa: "Marduk ha dado un heredero",​ y le sucedió Zababa-shum-iddina.
Continuó el conflicto con Elam. En el reinado de su padre o en el suyo, el rey Shutrukid de Elam, Shutruk-Nahhunte, saqueó Akkad, Babilonia y Ešnunna, llevándose de la última de ellas las estatuas de Manishtusu. Igualmente se llevó a Susa el código de Hammurabi y la estela de Naram-Sin.
Kudurru de Marduk-apla-iddina I 

Zababa-shum-iddina fue rey de Babilonia, hacia el 1158 a.C. (cronología corta). Sucedió a su padre Marduk-apla-iddina I a su muerte, y gobernó durante un año. 
Al cabo de un año de reinado los asirios bajo el mandato de Ashurdan I (c. 1179 - 1133 a. C.) invadieron la región del Pequeño Zab y ocuparon varias ciudades cercanas al río que estaban bajo soberanía de Babilonia (Zabana, Irritabili, etc.) y el territorio de Sallu. ​
Al año siguiente el país fue invadido por Shutruk-Nahhunte de Elam que lo ocupó completamente entrando en la capital babilónica. El rey Zababa-shum-iddina fue depuesto y el mismo Shutruk-Nakhunte logró la corona y el título de rey de Babilonia y Sumer que a continuación, al retornar a su país, entregó a su hijo y heredero Kutir-Nakhunte. 

Enlil-nādin-aḫi fue rey de Babilonia unos dos o tres años, ​ en lucha contra los elamitas (hacia 1158-1157 a. C.) (cronología corta).
Conquistada Babilonia por Šutruk-Naḫḫunte de Elam la corona del país fue dada a su hijo Kutir-Naḫḫunte III. La resistencia nacional babilonia se reunió en trono al príncipe casita Enlil-nādin-aḫi, como desafío a las fuerzas de ocupación elamitas. ​ Los elamitas actuaron con contundencia contra los rebeldes, y al cabo de dos años, éstos fueron completamente derrotados y Enlil-nādin-aḫi fue capturado. Cuando el rey Kutir-Naḫḫunte logró la corona de Elam a la muerte de su padre (hacia 1156 a.C) Babilonia se convirtió en una provincia elamita con un gobernador.

Los éxitos militares de Tukulti - Ninurta hacen de él una figura destacada del siglo XIII. En su país reclamaba honores divinos, junto con los títulos babilonios: "Rey de Karduniash, rey de Sumer y Akkad, rey de Sippar y Babilonia, rey de Tilmun y Melukhkha, rey de los mares Superior e Inferior". Construyó una capital nueva, a la que dio su propio nombre: Kar - Tukulti- Ninurta, en la orilla del Tigris, enfrente de Assur. La planta del templo principal es babilónica, aunque el estilo de la decoración es del norte de Mesopotamia.
Parece que estos excesos despertaron una inquina creciente, según textos de tradición posterior, por sus sacrilegios contra Babilonia y el dios babilonio Marduk. Insurgentes locales, a cuya cabeza iba el hijo y heredero de Tukulti - Ninurta, encarcelaron al rey en su palacio y le prendieron fuego.
Expulsado el gobernador asirio, se proclamó rey de Babilonia Kadashman - Harbe II, que restauró el culto a Marduk, erigiendo una nueva estatua. Babilonia recuperó su antiguo esplendor tras la ruina de Asiria y la desaparición del Imperio Hitita con la invasión de los Pueblos del Mar, hacia 1.200.
El verdadero restaurador de Babilonia será Adad - Shuma - Ussur que reorganizó la dinastía casita y sometió a los asirios descendientes de Tukulti - Ninurta. Melishipak fue el último rey casita de importancia, tras el cual, Babilonia cayó bajo el poder de Elam, resistiendo los últimos casitas en Isin, donde florecería la II Dinastía de Isin y IV Dinastía de Babilonia. 

La cultura casita. Los Kudurru
Los kudurrus (en acadio "límite") eran estelas para constatar la donación de terrenos en beneficio de una comunidad o personaje importante. Fueron muy populares durante el periodo Cassita (1530-1160 a.C. aprox.), llamado así por la tribu de invasores procedentes de Irán que invadió Babilonia tras su destrucción por el rey hitita Murshil I. Para hacer válido el contrato, en los kudurrus  se citan varios dioses como testigos. La peculiaridad es que estos dioses aparecen representados en forma de símbolos dispuestos en muchos casos según las constelaciones celestes.
El tipo más distintivo de objeto de la Mesopotamia casita es la piedra límite, mojón o kudurru, término nuevo utilizado en tiempos de los casitas que sirve para designar el mojón o piedra en la que se constata un tipo determinado de concesión real, inscrita generalmente en una piedra ovalada o con forma de columna. 
Eran cartas oficiales o documentos de donación emitidas por los reyes, o por funcionarios de alto cargo, con el fin de proclamar públicamente que a determinada persona se le concedía determinada porción de tierra junto con la remisión de ciertos impuestos y la imposición de ciertas obligaciones. Se instalaban en el campo o propiedad que se concedía; en los archivos de los templos depositaban copias de su texto en tablillas de arcilla con el fin de asegurar su conservación oficial.
Característica de estas piedras límite es el tipo de esculturas en relieve en las que varios símbolos divinos, colocados a veces en estrados o asientos y representando a la "deidad entronizada" sirven para proteger el monumento. En algunas de ellas, las figuras talladas representan al propio rey, solo o con la persona que recibe la concesión. Protección complementaria se obtenía por medio de complicadas maldiciones, execraciones y bendiciones inscritas en la kudurru para impedir mágicamente que se la moviese de lugar o destruyese.
Eran una especie de estelas que incluían una descripción de las tierras concedidas, circunstancias que rodearon la concesión, franquicias de que se benefician esas tierras, invocación a los dioses y maldiciones contra los posibles destructores y lista de testigos.
Los kudurrus nos informan de todo el escalafón administrativo casita y también sobre el derecho y demás instituciones y nos muestran que numerosas tierras pertenecían a colectividades. 
Los kudurrus nos dan información también sobre los aspectos socio-económicos de los cassitas.
Hay referencia a cargos e instituciones, así como a la producción de las tierras y sus precios.
Los campos se valoran por el volumen de su producción de grano, no por su extensión.
Un kurru (en acadio; gur en sirio) vale 295 siklos de plata.
Un kurru es igual a 300 qu (en acadio; sila en sumerio).
Un qu es un litro de producción.
Los campos se catalogan o describen por sus parcelas vecinas: el nombre geográfico (ciudad, río, etc.) antecedido de la palabra ugar que significa campo.
El  área de superficie es bur (sumerio) y se divide en 8 ikus (90x90). Su sistema básico era sexagesimal.
En los kudurrus aparecen capítulos de obligaciones y exenciones. Las personas a las que se concedían las tierras debían hacer una contribución personal, sea en campañas militares sea en trabajos públicos. La exención o franquicia se llamaba zakutu.
Se nombran hasta 300 cargos públicos con sus respectivos escalones:
·       sandabaku: gobernador de la ciudad sagrada de Nippur
·       hazzanaku: alcalde
·       laputtu: oficial civil 
·       akzu: supervisor
·       sukallu: visir
·       shakrumash: oficial experto en caballos
·       nissaku: oficial religioso
·       sangu: oficial religioso
·       nargallu: jefe de los músicos
·       kartapu: oficial encargado de los asnos
·       zazakku: agrimensor
·       massu: experto en tierras 
Los kudurrus más famosos, que están la mayoría en el British o en el Louvre, son:
La Piedra de Michaux: del reinado de Melishipak II (1188-1172 a.C.). 45 cm.
Kudurru de  Melishipak II (lo vimos). Imagen del rey en pie ante dios con hija de la mano que va a ser consagrada a una diosa. 68 cm.
Otro Kudurru de  Melishipak II (lo vimos). 90 cm.
Kudurru de Nabucodonosor I. 65 cm.
Kudurru de Marduk-nadin-akhne. Rey con arco y flecha y gorro cilíndrico. 61 cm.
Kudurru de Marduk-apal-iddina (1171-1159 a.C.). 46 cm. Imagen de donación de rey a funcionario, sin texto. 56 cm.
Kudurru de los siete músicos. Cortejo en relieve; cada músico va con un animal; la procesión va encabezada por una mujer con un tamboril. Ha sido estudiado por la alemana Seidl. Parece tratarse de una ceremonia de significación mitológica desconocida.
El último libro aparecido sobre los Kudurrus –según el profesor Lara Peinado conozca- es de 2003, escrito por Slanski, “Titulaciones de los Naru (Kudurru) babilónicos

1.     Estrella de cuatro puntas a las que se unen otras cuatro flamígeras, Dios Shamas. (Utu para los sumerios) era el dios del sol y la justicia en la mitología mesopotámica.
2.     Arco tensado y listo para disparar una flecha en medio de un disco alado, Representa al Dios Asshur y en ocasiones también Shamash.
3.     Shamash
4.     Creciente lunar. Dios Sin (Dios de la Luna)  era su nombre en acadio. Para los sumerios era conocido como Nannar. 
5.     Estrella de ocho puntas símbolo de Innana (en acadio Ea e Ishtar)
6.     Sebitti, en mitología sumeria eran siete dioses guerreros liderados por Erra. Hijos de Anu y de Ki.
7.     Horquilla ondulada, símbolo del rayo. Dios Adad (de la tempestad).
8.     Azada o pala, representa al dios Marduk
9.     Arado  Nirgirsu (Dios de la agricultura)
10. Espiga de cereal, diosa Shala
11. Árbol de la vida asirio, Símbolo de la fertilidad
12. Redoma o persona con cántaros de agua, Ea o Enki (dios de las aguas).
13. corona de siete pares de cuernos propia de los grandes dioses. Para los sumerios dios An (para acadios y babilonios Anu).
14. Tablilla con los útiles de escritura. Nabu  (dios babilonio de la sabiduría y la escritura, adorado por los babilonios como el hijo de Marduk y de su consorte, Zarpanitum, y como el nieto de Enki).
15. Símbolo lámpara o candil.  Nusku (dios mitológico de la luz y el fuego en la antigua Mesopotamia, y en Babilonia fue conocido como Girru. Figura como hijo de Anu
16. Lazo omega (vello púbico de diosa). Ninhursag significa 'Señora de las Colinas Sagradas'. Ella tiene muchos otros nombres, Ki = Tierra, Nintu = Señora del Nacimiento, Ninmah = Señora Agosto.
17. Emblema de Isthar como diosa de las prostitutas.
18. Toro. Dios Adad (dios de la tempestad, el viento y el rayo).
19. León, Dios Mulissu.
20. Dios Shamash en época tardía.
21. Cabeza de caballo  Mirisis o Mirisir diosa casita.
22. GULA: diosa de la medicina. Su símbolo era el perro.
23. Otra de las representaciones zoológicas de Enki, la tortuga,  Ea (sumerio o Enki (Dios sumerio de las Aguas, la fertilidad y de la sabiduría).
24. Ishhara, representada por un escorpión, dios guardián de las puertas del “Reino del Mas Allá”.
25. Serpiente. Ningishzida (Diosa del mundo terrenal y la madera).
26. PapsukalDios de alas”; mensajero de Anu. representado por un pájaro  que camina.
27. Kharbe, Dios cassita, asimilado a Enlil.
28. Suqamuna y Shumaliya - Son dioses de los cultivos.
29. Ninurta Dios de la guerra y la caza cuya personalidad se confundió con la de Ningirsu y, más tarde, con Nergal.
30. Dragón de Marduk mushkhussu.
31. Assur, Adad (Acadio), Ishkur (Sumerio).
32. Ea, Enki que se acompaña  de su símbolo fantástico, la “cabra-pez”.
33. Caduceo. Ninurta  “tridente ó cetro de doble cabeza de león” y a su pie  el símbolo del león alado sedente, en el caso de Nergal.
34. Serpiente cornuda. Ninurta dios de la lluvia, la fertilidad, la guerra, tormentas eléctricas, pozos, canales, inundaciones, el arado y el viento del Sur.
35. Nergal (o Nirgal) señor de los muertos. Gobierna el inframundo junto a su consorte, Ereshkigal
36. Ea  y Enki
37. Cayado de pastor. Dios de los amorritas Amurru/Martu a veces como “pastor”, y como hijo del cielo-dios Anu. D
38. Innana. Tronco de palmera con anilla (Emblema de Innana).
39. Innana. Dintel con anilla.
40. Innana y Shamash

1.     Lamassu.  Deidad protectora, a menudo representado con un toro o el cuerpo de león, alas de águila, y la cabeza humana.
2.     Shedu, similar al Lammasu, es un espíritu protector. Posee cuerpo de toro, alas de águila y cabeza de ser humano. Estaba representado, por parejas, en la entrada de las ciudades, de los templos y de los palacios para repeler a los espíritus maléficos y a los enemigos.
3.     Gula  “kalgu” diosa de la medicina "la Grande" y era conocida como "La Gran Doctora", su emblema era un perro.
4.     Dragón del bashmu, (animal negativo) un tipo de serpiente con los cuernos.
5.     Animal mitológico, Mušhuššu era el dragón furioso. Tiene cuerpo de serpiente, patas delanteras de león y traseras de ave rapaz.
6.     Bestia rugiente.
7.     Sukhurmashu es un animal fantástico de la Mesopotamia antigua. La parte superior de su cuerpo es el de una cabra y la parte inferior de la cola de un pescado.
8.     Lahmu (Lakhmu) y Lahamu (Lakhamu) son dos deidades hermanas de la mitología, se los conoce como los melenudos o barbudos, o también por los fangosos.
9.     Kusarikku. Hombre mitad toro.
Girtablulu fueron hombres-escorpión que guardaban las puertas de Irkalla, el inframundo.
10. Uridimmu. Mitad hombre-mitad toro
11. LATARAK: Solía ser un dios protector de las entradas, para lo cual se colocaban figurillas en templos y hogares. Aparecía representado mediante una figura humana vestida con una piel de león sosteniendo un látigo.
12. El Ugallu tiene un cuerpo humano con cabeza de león y las patas de un pájaro. Es un demonio que protege a las personas contra los demonios del mal y las enfermedades.
13. Urmahlullu, o el hombre-león, era una criatura centauro que sirvió como un espíritu guardián, especialmente de los baños.
14. Kulullu, Estos son espíritus asirios del agua, es decir, tritones. Su nombre se traduce como "hombre pez". Las hembras se llaman Kuliltu.
15. Apkallu (acadio) o Abgal, (sumerio) son siete semidioses que han sido creados por el dios Enki, para dar la civilización a la humanidad. Representados por tener la parte inferior del torso de un pez, o vestido como un pez.
16. Apkallu. Sirvieron como sacerdotes de Enki y como asesores o sabios de los primeros "reyes" o gobernantes de Sumer antes del diluvio.  También se han representado con alas y la cabeza de águila.
17. Apkallu. Aparece en lo relieves asirios. Representado con alas, que tengan una cabeza humana.
18. Nadudu, hermana de los Sebitti.
19. Sebittu (Sebitti) con puñal y maza.
20. Meslamtaea y Lugalgirra, considerados dioses del Inframundo, del cual aparentemente guardaban sus entradas. Era habitual colocar estatuillas o representaciones de estos dioses en las entradas de templos y palacios. Su centro de culto principal era la ciudad de Kisiga, Babilonia. Muchos de los atributos de Lugalgirra sería asimilados por Nergal. También son conocidos como Lugal-irra y Meslamta-ea. Estaban representados en el firmamento por la constelación de Mashtabbagalgal, "los Grandes Gemelos", nuestro Géminis.
21. Lulal, el hijo menor de Innana, dios patrón de Bad-Tibira, ciudad vecina más a la costa del Tigris, que reemplazó a su padre en el templo de la ciudad. 
22. Bes, enano, barbudo sacando la lengua, De aspecto grotesco, espíritu bueno, genio protector de las mujeres embarazadas y de las parturientas, así como del recién nacido
23. Humbaba monstruo con cara de león, dientes de dragón, que rugía como el agua de la inundación y poseía una gruesa melena y grandes pies
24. Pazuzu es el rey de los demonios del viento, hijo del dios Hanbi, en la mitología sumeria, asiria y acadia. Para los sumerios, también representaba el viento del suroeste, que traía las tormentas, y también el portador de la peste y las plagas, del delirio y de la fiebre. Se le suele representar con cuerpo de hombre, cabeza de león o perro, cuernos de cabra en la frente, garras de ave en vez de pies, dos pares de alas de águila, cola de escorpión y pene con forma de serpiente.


En este kudurru del rey Melishipak II (1188-11172 a.C.) en el que se cede unos terrenos a su hijo, podemos ver los distintos símbolos de dioses. En la fila superior, de izquierda a derecha, el creciente lunar del dios de la luna Sin (Nanna para los sumerios), la estrella de Venus representando a Ishtar (la Inanna sumeria, diosa del amor y de la guerra) y el disco solar del dios Shamash (Utu, dios de la justicia). En la fila inferior vemos las coronas de siete pares de cuernos (tiaras) sobre altares de los dioses Anu (An) y Enlil, y después la cabra-pez del dios Ea (Enki). Al lado se ve el útero (también conocido como símbolo omega) sobre un altar de la diosa madre Ninhursag. Los dioses astrales Sin, Ishtar y Shamash eran los dioses supremos del panteón semita, mientras que Anu (dios de los cielos), Enlil (dios del aire) y Ea (dios de las aguas) lo eran del sumerio. Tras la fusión de ambos panteones, Enlil siguió como dios supremo en la mayor parte de Mesopotamia, aunque fue perdiendo importancia poco a poco durante el II milenio a.C., quedando como dios supremo el dios local de Babilonia, Marduk, o el de Asur, con el mismo nombre. En la siguiente fila vemos a un león alado con el cetro de doble cabeza de león del dios del inframundo Nergal, cetro con cabeza de ave del dios de la guerra Zababa y el cetro con cabeza de pantera del dios Ninurta. En la siguiente fila tenemos la lanza-azada del dios de Babilonia Marduk sobre un altar, situado a su vez sobre un dragón mushhushshu, otro dragón que porta el estilete de Nabu, dios de la sabiduría hijo de Marduk, y el perro (morueco) de la diosa de la salud Gula. En la última fila tenemos el rayo sobre un toro del dios de la tempestad Adad (Ishkur), el estilete de Nabu, la lámpara del dios del fuego Nusku, el arado de Ningirsu, el ave posada del dios mensajero Papsukkal y el ave sobre trípode de la pareja divina casita Shuqamuna y Shumalia.

Otra interpretación:
Este kudurru, observando su estructura representativa que conforman las divinidades garantes del contrato,  es un fiel  reflejo de la jerarquía  divina y cultural que imperaba en la Babilonia kassita,  y que es fruto de la evolución de las creencias mesopotámicas en ese tiempo.  Así en su plano superior aparece la trinidad semitico-amorrita, en  función de, por aquel entonces, clase dirigente del país - de izquierda a derecha – Sin, Ishtar y Shamash, representada por sus símbolos astrales: La “Luna Creciente”, la “Estrella de ocho puntas”, Venus, y el Sol - dibujado como una estrella de cuatro puntas a las que se unen otras cuatro flamígeras, englobado todo en el círculo solar -, para a continuación aparecer la tétrada suprema de la cultura sumerio-acadia:  Anum, Enlil, Enki y Ninhursag, cuya simbología, en los dos primeros, es el “tocado de ocho cuernos” sobre la “Casa del Cielo” ó  bien sobre un altar – aunque no se pueda apreciar una clara distinción, existe dos conceptos “el Cielo Superior”, que correspondería al reino de Anum, y el “Cielo Medio”,  correspondiente al  reino de Enlil – ; La “cabeza de carnero” sobre la “Casa del Apsu”, ó posiblemente un altar,  en el caso de Enki  y que se acompaña  de su símbolo fantástico, la “cabra-pez” y por última,  la vagina sobre la “Casa de la Tierra” para representar a Ninhursag,  la “Diosa Madre” .
En un plano inferior son esculpidos los dioses Nergal, Zababa y Ninurta, que conforman la triada de dioses de la guerra y la batalla - representan la protección del orden en el mundo -. y que en éste bajorrelieve vienen figurados por  tridentes ó mazas, así como por  sus representaciones animales: El “tridente ó cetro de doble cabeza de león” y a su pie  el símbolo del león alado sedente, en el caso de Nergal - esposo de Ereshkigal, diosa de los infiernos - ;  Una ” maza de cabeza de rapaz” y un ave aguileña para Zababa - Dios guerrero,  esposo de Isthar que recoge sus atribuciones bélicas. Situar dentro un ámbito acadio ó hurrita – y por último, una “maza con cabeza de pantera” y la postrada pantera alada  en el caso de Ninurta,  antiguo “dios de las artes de la caza” sumerio. 
En el siguiente recuadro están los dioses patronales y protectores de Babilonia: Marduk, Nabu, los dos primeros aparecen sobre la “Casa del mundo”, – si bien en el caso de Marduk, aquí aparece con el símbolo de la lanza, como regente supremo, y su hijo Nabu con un tablilla y un marcador, como dios de los escribas y como auditor del mundo – junto a ellos su pareja representación fabulosa: El dragón cornudo con cola de aguijón; A continuación aparece la cara humanizada de la diosa Gula, diosa de la medicina - es posible que represente a la dinastía kassita de Hammurabi, “el hijo del sanador” -, junto con el perro, su símbolo zoológico.
En el cuarto grupo  de la jerarquía aparecen los que pudieran ser un conjunto de dioses “lares” ó dioses benefactores para la propiedad: Adad, Ningirsu ó Sala,  Nusku, Ningirsu (¿?)  y Suqamuna y Shumaliya - Estos dos últimos son dioses de  los cultivos específicamente kassitas y que están reflejados por dos aves,  una sobre un arado y otra  sobre un alto de madera- ; Adad, dios de la tormentas  y héroe mitológico - entender tormenta, en este caso, como la refrescante torrencial lluvia.  De procedencia semítico-amorrita – se simboliza, en este kudurru, como el “resplandor del relámpago/ rayo” sobre un altar, acompañado por un becerro – sinónimo de fecundidad y fuerza masculina -; Ningirsu, aparece como un “venteador de grano” sobre la “Casa del Cielo” como hijo de Enlil y dios  del huracán – si bien aquí podría tomar la acepción de “dios protector contra los demonios”  que vendría a ser el viento fuerte que limpia el aire ó como el viento que “limpia el grano en las parvas” – , se acompaña de un carnero postrado; Nusku/Nushku, dios del fuego, e intercesor ante los dioses supremos, representado por un candil y por último,  los antes mencionados Suqamuna y Shumaliya. 
En el quinto recuadro aparecen los divinidades del inframundo ó de las profundidades de la tierra: Ningishzida, un dios/a  desconocido/a - figurado en una concha marina (¿?) sobre un altar – y a continuación Ishhara (¡?) . Ningishzida, “Señor del verdadero árbol”, protector de sus raíces - antiguo valedor de las puertas del “Reino de los Cielos” junto a Dumuzi – , representado por una extensa serpiente cornuda que alguna veces es tallada con rasgos humanoides e Ishhara, representada por un escorpión, dios guardián de las puertas del “Reino del Mas Allá”,  el “Kur” ó “Kur-nu-gi-a” sumerio. 
Este otro kudurru es de la época de Nabucodonosor I (1124-1103 a.C.). En la parte superior, los símbolos astrales de Sin, Ishtar y Shamash, en la siguiente fila, las tres tiaras de los dioses Anu, Enlil y Ea. Debajo, Marduk, Nabu y Ninhursag. Después Zababa, Nergal, un dios guerrero y Shuqamuna y Shumalia.. Debajo está la diosa Ninmah junto a un hombre-escorpión (guardián del inframundo). En la última fila está Adad, Nusku, el escorpión de la diosa del lecho conyugal Ishhara y una tortuga, otra representación de Ea. En la esquina superior izquierda, también hay una serpiente, probablemente representando a Ningishzidda dios del inframundo.

Este otro kudurru sigue una disposición similar: Sin, Ishtar y Shamash, las tiaras de Anu y Enlil, el útero de Ninhursag, la tortuga de Ea y azada de Marduk. Alrededor se ve una serpiente que rodea la escena por la izquierda. En la fila de abajo la maza de Ninurta, el perro de Gula, el escorpión de Ishkhara y el muro de Nabu.
Esta pieza procede del reinado de Marduk-apal-iddina I (1171-1159 a.C.). El dibujo es la proyección de la parte superior del kudurru (adaptado de El Antiguo Oriente, de Mario Liverani). Destaca la serpiente enroscada alrededor del eje. Los números indican: 1- Sin, 2- Ishtar, 3- Shamash, 4y 5- Anu y Enlil, 6- Ea, 7- Gula, 8- Ishkhara, 9- Ninurta, 10- Zababa, 11- Nabu, 12- Nergal, 13- Nusku, 14- Adad, 15- Marduk, 16- Papsukkal, 17- Shuqamuna y Shumalia y 18- Ishtaran, dios de la justicia. 

Cultura Casita
En esta época reaparece la figura del alcalde, hazannu, con funciones administrativas, policiales, judiciales y fiscales. Los monarcas casitas usaban vestidos reales de gran lujo y tiara real. También conocemos textos sapienciales, como el del "Justo doliente"
Los sellos casitas: Los sellos cilíndricos de los casitas también muestran una insólita variedad de símbolos. Otra innovación era la larga inscripción en sumerio. Generalmente se trata de una plegaria dirigida a  una deidad tutelar, cuya expresión era a menudo oscura, tal vez una manifestación de los intereses cultos que caracterizaron este período. 
La administración: La administración de la economía se hacía desde el palacio del Rey. Los principales cargos administrativos que conocemos en esta época son los de Guennaku (gobernador de Nippur. A veces lo fue el rey) Sukkallu (funcionario muy importante) Bel -pahati (gobernador de una provincia) Shakin - Mati (prefecto que supervisaba la administración provinci8al o regional) Khazannu (alcalde, también llamado hazannu); Sha tammu (administrador del palacio y de templos y almacenes) Tabali (mensajeros por mar y tierra) y mati (médico o escanciador) 
La organización social: Era dualista, componiéndose de funcionarios y oficiales (gente del carro) que tenían franquicia y por aldeanos y artesanos, oprimidos por los impuestos, trabajos y prestaciones obligatorias.
Los casitas realizaron grandes innovaciones en cuestión de armamentos y ejército. Había gran cantidad de artesanos que trabajaban en la industria de la guerra. Se conocen estos términos: Shakrumash, que era un oficial con funciones militares y Narkabut, que era un viejo carro de guerra acadio, cuyas partes recibieron nuevos nombres casitas. Tenían dos ruedas y dos caballos, más uno de repuesto. Esta era una sociedad guerrera que dependía del carro de guerra y de los caballos. Llevaban a cabo prestaciones obligatorias o ishkaru, los pueblos debían construir carros para el palacio. Los jefes del ejército eran permanentes y a veces ocupaban funciones administrativas. 
La familia: Los casitas no renunciaron a su propia organización familiar. El derecho evolucionó tratando de transformar la venganza en castigo. La Ley  del Talión es una codificación limitada  a los que eran iguales en rango y edad y una especie de tarifa de "honor". En época casita, se vuelve al resurgir de las familias poderosas por la carencia de un poder real fuerte. La herencia era patrilineal (de padres a hijos y nietos) y colateral (de hermanos a hermanas). Eran frecuentes las adopciones de fraternidad, que permitían a gentes extrañas a la familia tener acceso al reparto de bienes del adoptante. 
Derecho: el sistema jurídico de esta sociedad fue original, ya que aparecen nuevas palabras, que indican nuevos procedimientos jurídicos. Los funcionarios reales eran enviados a delimitar y confirmar las transferencias. 
Religión casita: evolución del dios Marduk: Los casitas continuaron el culto de Marduk como una prueba de la legitimidad de su dinastía, aunque se adoró también a los dioses dinásticos Shuqamuna y Shumaliya ("la que vive en las cumbres") y a la Triada Suprema: Anu, Enlil y Ea.
A veces encontramos dioses personales, especie de Lares domésticos que se materializaban en estatuas. También se adoraba al dios Éufrates y se dio gran importancia a la ordalía o "prueba del agua" (los inocentes flotaban, los culpables se hundían) La más importante facultad de Medicina de la época estaba en Nippur, en el santuario de la diosa Gula, la gran curandera.
Con la caída de la Dinastía casita y la subida al poder de la IV Dinastía de Babilonia o II Dinastía de Isin, se dio más importancia al culto del dios Marduk, para distinguirse de los casitas, que habían terminado dando más importancia a Enlil y a su gran santuario de Nippur.
Nabucodonosor I rey de esta IV Dinastía de Babilonia o II Dinastía de Isin, que sucedió a la III o casita, intentó enlazar con las citadas reformas religiosas la época de Hammurabi, atribuyéndose al Marduk primitivo atributos de Enlil, con lo que resultó un nuevo Marduk. Tendrá su gran santuario en Babilonia, donde fue adorado junto con su esposa Sarpanitu y su hijo Nabu.
En época casita se concedió la inmunidad a los templos y a los propietarios señoriales. A partir del reinado de Melishipak II de la Dinastía casita, los reyes hacen a sus hijos e hijas donación de propiedades eximidas de impuestos y servidumbre, liberándolas de toda injerencia administrativa.

El periodo casita
La literatura de la dinastía casita se caracterizó por la recopilación anterior (sumerio y babilónico) en grandes diccionarios o silabarios bilingües y trilingües. Mediante la reagrupación de textos, se conservaron observaciones científicas, medicinales y astronómicas. También la mayor parte de los mitos, leyendas y relatos épicos, y otro tipo de textos religiosos y filosóficos como listados de días fastos y nefastos, encantamientos y oraciones. Algunos de los textos míticos se modifican en esa época, y otros, como la leyenda de Adapa, se confeccionan entonces. Toda esta profusión literaria se escribió en una lengua que quiso ser arcaizante, y que actualmente conocemos como babilonio estándar, y que es un dialecto bien diferenciado del babilonio medio, utilizado en textos casitas que no trataban el legado cultural. Otra característica del periodo es que las grandes obras literarias, además de archivarse en templos y palacios, se internacionalizan por Anatolia, Egipto, Asiria y otras regiones, en un grado mayor que antes de los casitas. Por último, hacia el fin del periodo casita el sumerio se destierra como lengua culta en la corte y las inscripciones reales, reemplazado por el babilonio. 

II DINASTÍA DE ISIN o IV DINASTIA DE BABILONIA (1156-1027)
Casi al día siguiente de la conquista, un jefe local se hizo fuerte en Isin aglutinando a la resistencia babilónica contra Elam, tras una serie de reyes subió al trono Nabuconodosor I (1124-1103), liberó la estatua de Marduk tomando Elam y saqueándola. Su hijo reinó pocos años, poco a poco se incrementa el empuje de la emigración aramea, presionada desde el Mediterráneo por los Pueblos del Mar. Babilonia fue ocupada por los arameos así como Asiria.
Nabucodonosor I fue rey de Babilonia durante el período 1125 – 1103 a.C. Su predecesor fue Ninurtanadinshumi y fue sucedido por Enlilnadinapli; formó parte de la segunda dinastía de Isín.
El contexto histórico que rodeaban en Babilonia en esa época se caracterizaba por la caída de la Dinastía Casita que fue entre los años 1180 y 1155 a.C. y constantes intervenciones asirias en Babilonia.
Fue como respuesta a esta situación que surge un movimiento rebelde, el de la segunda Dinastía de Isín que tenía como objetivo devolver a la baja Mesopotamia para sus habitantes verdaderos. De esta forma comenzó la reconquista de la Mesopotamia dominada fundamentalmente por Elam, por parte de Marduk-kabit-ahheshu. 
Sucedieron otros reinados hasta que Nabucodonosor I se consagró como el tercero en sustentar el reino de Babilonia de la Dinastía de Isín.
Cuando transcurría el cuarto año de su gobierno en el 1121 a.C. realizó una expedición hacia la frontera asiria atacando la fortaleza Zanku sin éxito.
En el año 1120 a.C. logró el poder en Elam Kutelutush-In-Shushinak que en el 1110 a.C. sufrió el ataque y la derrota por parte de Nabucodonosor. Allí éste recuperó la estatua de Marduk y el Código de Hammurabi los cuales habían sido sustraídos por el rey elamita Kudurnakhunte. Allí fue que se inició la debacle del Imperio Medio Elamita.
En el entorno del año 1114 a.C. logra algunas victorias sobre Asiria luego de varios intentos y una gran insistencia.
No se conoce con certeza quién fue su padre pero se presume que fue Ninurtanadinshumi y que Enlilnadinapli fue su hijo ya que pertenecían a la misma dinastía.
Tampoco se sabe con exactitud la fecha de comienzo y fin de su reinado pero se estima que fue durante el 1125 y el 1103 a.C. respectivamente.
En suma se destaca como monarca de Babilonia y tercer rey de la dinastía segunda de Ishin y que fue de los principales constructores del Imperio Medio Elamita y gestó la ampliación de los dominios del Reino de Babilonia hacia el sector izquierdo del Río Tigris. Se lo considera un iniciador del Imperio Neobabilónico ya que si bien no triunfó en sus intentos de dominar Asiria con ataques varios fue el que sentó las raíces para que esto se desarrollara luego.
Se destaca además la obra realizada en Babilonia en cuanto a embellecerla con hermosos templos, palacios, murallas y la canalización del Río Eufrates. 

II Dinastía de Isin
La II Dinastía de Isin fue la IV dinastía de Babilonia, que gobernó durante el período 1157-1026 a. C., sucediendo a la Dinastía Casita, y siendo sucedida por la II Dinastía del País del Mar.
El final de la dinastía casita significó para los babilonios el final de una época, una experiencia definitiva. Los términos que emplea el cronista, para calificar la represión del rey elamita, Kudur-Nakhunte, son significativos: <<diluvio>>, <<montón de ruinas>>.​ Sin embargo, no todo terminó para Elam con la conquista de Babilonia, y la deportación y muerte del último rey casita, Enlil-nadin-ahi, pues en seguida surgió un jefe local, Marduk-kabit-ahheshu, que consiguió reunir en Isín a todos los que no aceptaban el vasallaje al Imperio elamita. El deseo de independencia de Isín se vio favorecido por su posición geográfica, excéntrica respecto de los centros vitales de Babilonia. Desde allí, la rebelión se extendió a otros centros del norte. Al poco tiempo, la posición de Babilonia era tan fuerte, que pudo influir en Asiria, favoreciendo el acceso al poder de uno de los pretendientes al trono, Ninurta-Tukulti-Ashur.
Los sucesores del fundador de la dinastía se fortalecieron, al punto de poder atacar a Asiria, hasta que la llegada al trono de Nabucodonosor I marca su apogeo, ya que se atrevió a atacar a Elam, con éxito, y recuperó los más importantes símbolos babilonios: la estatua de Marduk, y el código de Hammurabi, robados años atrás por Shutruk-Nahhunte. Esto supuso el declive definitivo de Elam como gran potencia. ​
Los sucesores de Nabucodonosor I tuvieron que enfrentarse con la recuperación de Asiria, que bajo Tiglat-Pileser I invadió Babilonia en repetidas ocasiones, y sobre todo con los nómadas arameos, que movidos por las hambrunas, atacaron tanto a Asiria, como a Babilonia, acabando con su dinastía, y sustituyéndola por una propia. 

IV Dinastía: II Dinastía de Isin
Monarca
Inicio del reinado
Final del reinado
Marduk-kabit-ahheshu
1157 a. C.
1140 a. C.
Itti-Marduk-balatu
1139 a. C.
1132 a. C.
Ninurta-nādin-šumi
1131 a. C.
1126 a. C.
Nabucodonosor I
1125 a. C.
1104 a. C.
Enlil-nadin-apli
1103 a. C.
1100 a. C.
Marduk-nadin-ahhe
1099 a. C.
1082 a. C.
Marduk-šapik-zeri
1081 a. C.
1069 a. C.
Adad-apla-iddina
1068 a. C.
1047 a. C.
Marduk-ahhe-eriba
1046 a. C.
Marduk-zer-x
1045 a. C.
1034 a. C.
Nabû-šumu-libūr
1033 a. C.
1026 a. C.

Marduk-kabit-ahheshu, («Marduk es el más importante entre sus hermanos»​) ca. 1157–1140 a. C., ​ fue el fundador de la II Dinastía de Isin, que gobernó Babilonia hasta alrededor de 1025 a. C. Aparentemente, se adhirió a las secuelas del derrocamiento de la dinastía casita por los elamitas.
Fue contemporáneo del rey elamita Shilhak-Inshushinak I, el hermano y sucesor de Kutir-Nahhunte II. Parece haber expulsado a las hordas elamitas, en una serie de campañas. No se ha determinado si hubo un interregno elamita entre la caída de la dinastía anterior, casita y la actual, o si hubo una superposición de las dos dinastías babilonias. ​
Después de expulsar a los elamitas, volvió su atención hacia Asiria y el norte, capturando la ciudad de Ekallatum.
La dinastía marca la trascendencia del culto de Marduk. Seis de los 11 reyes de la dinastía incluyeron su nombre, como elemento teológico, y fue el dios elevado al puesto supremo del panteón.
El rey fue sucedido por su hijo, Itti-Marduk-balatu. 

Itti-Marduk-balāṭu, (“con Marduk hay vida”), fue el segundo rey de la II Dinastía de Isin, que gobernó en Babilonia en el período ca. 1140–1132 a. C. Era hijo de Marduk-kabit-ahheshu, y se cree que fue el primero en gobernar desde la ciudad de Babilonia. 
Reinó durante 8 años, según la Lista C de Reyes, ​ ó 6 años, según la Lista A de reyes. ​ Una inscripción le da títulos inusuales, como šar šarr[i] (rey de reyes), migir il[ῑ] (favorito de los dioses), y šakkanak bāb[ili] (virrey de Babilonia), e incluye el epíteto de nibītu (elegido) de Anum y Dagan, en la titulatura real.
Al igual que su padre, hizo incursiones a Asiria. ​ Los elamitas, bajo su rey, Shilhak-Inshushinak, el hermano de Kutir-Nahhunte, atacaron repetidamente Mesopotamia, hasta el Tigris, llegando por el norte hasta Nuzi, alrededor de este período.

Ninurta-nādin-šumi “(Ninurta es el dador de la progenie)” ​ ca. 1132-1126 a. C., fue el tercer rey de la II Dinastía de Isin (dinastía IV de Babilonia). Reinó durante 7 años, siendo contemporáneo del rey asirio, Ashur-resh-ishi I, ​ ca. 1133 - 1115a. C., con el que se enfrentó.
Su relación con su antecesor, Itti-Marduk-balatu, es incierto. Dos breves inscripciones con su nombre, sobre dagas de bronce​ le dan una titulación grandiosa: “rey del mundo, rey de Babilonia, rey de Sumer y Akkad”, que fue servilmente imitada por sus sucesores. También se ha fechado un kudurru de este período.
Puede que sea el autor de una carta, más bien condescendiente, dirigida a Aššur-reš-iši, en la cual amenaza a los asirios por haber faltado a un encuentro fronterizo. La amenaza consiste en el posible apoyo a Ninurta-Tukulti-Ashur, para que recupere el trono, que había perdido, frente a Mutakkil-Nusku, según una crónica tardía.
Es recordado en la antigüedad, sobre todo, por ser el padre de su sucesor, el famoso Nabucodonosor I. Sus descendientes continuaron gobernando durante tres generaciones más, hasta el séptimo rey de la dinastía, Marduk-shapik-zeri.

Nabucodonosor I (Nabuconodosor I, Nabudoconosor I, Nabukudirriusur I o Nabushadrezzar I) fue rey de Babilonia de la II Dinastía de Isin en Babilonia. Reinó desde 1125 a. C. hasta 1103 a. C. aproximadamente.
Al cuarto año de reinado (1121 a. C.) hizo una expedición a la frontera asiria, y atacó la fortaleza de Zanku, ​ pero seguramente fue rechazado por el entonces rey asirio, Ashur-resh-ishi I (1132 a. C. - 1115 a. C.).
En 1120 a. C., asumió el poder de Elam, Khutelutush-In-Shushinak, que hacia 1110 a. C., fue derrotado y destituido por Nabucodonosor I. Khutelutushinshushinak, tuvo que abandonar Susa, la cual fue ocupada temporalmente por Nabucodonosor I, y tuvo que refugiarse en Anshan. Con esta victoria, Nabucodonosor, pudo recuperar la estatua de Marduk y el Código de Hammurabi, que habían sido robados años atrás por el rey elamita Shutruk-Nahhunte. ​ Los babilonios se retiraron y dejaron en el poder a Silhina-Hamru-Lagamar, hermano de Khutelutushinshushinak, y último rey conocido de la Dinastía Shutrúkida, que comenzó a reinar en 1110 a. C. (ya que, si bien Khutelutushinshushinak, fue derrotado y destituido en este mismo año, la toma de Susa por Babilonia fue muy efímera, y sólo duró unos meses; es así que el 1110 a. C., es el último año de reinado de Khutelutushinshushinak, el de la toma de Susa por Nabucodonosor, y el de la asunción de Silhinahamru-Lagamar), cuyo año de abdicación nos es desconocido. Esta derrota inició la decadencia del Imperio Medio Elamita.
En 1114 a. C., Tiglatpileser I, hijo de Ashur-resh-ishi I, sube al trono asirio. Nabucodonosor I, ya había intentado tomar Asiria durante el gobierno del anterior rey, pero no había podido. Lo volvió a intentar ya durante el nuevo gobierno, fracasando la mayoría de las veces. En cambio, los contraataques asirios, surtieron efecto, y el reino de Babilonia, vio amenazadas muy seriamente sus fronteras y dominios. La contraofensiva del ejército de Tiglatpileser I fue tan fuerte, que la mitad norte del reino había quedado, en un momento dado, bajo el poder de Asiria, y hasta quizá llegó incluso a tomar parte de la propia Ciudad de Babilonia, o a asediarla por un tiempo. Tiglatpileser tenía como objetivo llevar a Asiria, al esplendor que había vivido con Tukulti-Ninurta I (que reinó desde siglo 1244 a. C. hasta 1208 a. C., y había subordinado, no conquistado, a sus fuertes vecinos, urarteos, Hititas, babilonios y lullubis, y a costa de quienes extendió sus fronteras). No obstante, Nabucodonosor logró algunas victorias y pequeñas conquistas sobre Asiria.
Como desde mucho tiempo antes, y hasta mucho tiempo después, los reinados comenzaban con la deposición, abdicación o muerte del predecesor (que generalmente era el padre, hermano o algún tipo de familiar del sucesor, al menos que depusiera a su predecesor de otra dinastía, sin embargo, hubo casos en los que monarcas de una misma familia y dinastía se derrocaron uno a otro). No se sabe con exactitud precisa y absoluta si Ninurtanadinshumi era su padre, y Enlilnadinapli su hijo, pero se presupone que sí, por pertenecer a la misma dinastía.
Su gobierno comienza en 1125 a. C./1124 a. C., con el fin del de su predecesor y quizá padre, Ninurta-nadin-Shumi, que finalizó en 1126 a. C. Por esto, es posible que Nabucodonosor I hubiera empezado a reinar en ese año, quizá hacia el final, o también que su predecesor hubiera finalizado el gobierno a principios de 1125 a. C., por lo que 1124 a. C. es una fecha poco posible para el comienzo del reinado de Nabucodonosor.
Su reinado finalizó en 1104 a. C./1103 a. C. La segunda fecha coincide con la de una derrota que Nabucodonosor sufre ante los asirios, razón por la cual es más factible que la fecha precisa del fin de su reinado sea 1103 a. C., y no 1104 a. C., además de que si no fuera así, el gobierno de su predecesor, comenzado en 1103 a. C., no encajaría con el fin del suyo. A pesar de eso, su reinado pudo haber comenzado a finales de 1104 a. C. y comienzos de 1103 a. C., fecha que respetaría también, la asunción de su sucesor. De cualquier modo, es posible que, en la derrota sufrida ante Asiria en esta fecha aproximadamente, muriera y le sucediera su supuesto hijo, Enlil-nadin-apli.
Las fechas mencionadas se basan en la Cronología Media.
Monarca de Babilonia, tercer rey de la II dinastía de Isín en esta ciudad, artífice indirecto del Imperio Medio Elamita, amplió los dominios del reino de Babilonia a la izquierda del Río Tigris, guerreó contra Asiria, e intentó forjar nuevamente el imperialismo babilónico, cosa que, a pesar de no haber logrado, le sentó las bases. Es por esto, que se considera a veces, la asunción de Nabucodonosor I, como el comienzo del Imperio Neobabilónico.
Rescató de Susa (Ciudad capital de Elam) la estatua del dios Marduk y el Código de Hammurabi, que habían sido llevados a Elam por el Rey Shutruk-Nahhunte.
También emprendió el embellecimiento de Babilonia, que culminaría con Nabucodonosor II. Fue así, que la ciudad comenzó a convertirse en una de las maravillas del mundo antiguo (palacio, templos, murallas, canalización del río Éufrates).
Kudurru de Nabucodonosor I 

Enlil-nādin-apli, («Enlil es dador de un heredero») ca. 1103–1100 a. C., fue el quinto rey de la II Dinastía de Isin (IV dinastía de Babilonia). Fue hijo y sucesor de Nabucodonosor I, ​ y fue derrocado por una revuelta de su tío, Marduk-nadin-ahhe.
Quedan pocos artefactos que atestigüen su breve reinado. Una daga de bronce contiene una inscripción con su nombre y título. Un kudurru registra el resultado de una investigación instigada por el rey, sobre la propiedad de una tierra reclamada por un templo. Ekarra-eqiša y Eanna-šuma-iddina, gobernadores de Bit-Sin-magir y País del mar, respectivamente, fueron acusados en la investigación, sobre la base de las acciones de un antiguo rey, Gulkišar, que había “dibujado una frontera terrestre para su amante divino, Nanse.” Contiene, quizá, el más antiguo ejemplo de Distanzangaben, declaración que registra el lapso de 696 años transcurridos entre su padre, Nabucodonosor I, y Gulkišar, rey de la I dinastía del País del mar (II dinastía de Babilonia), y contemporáneo de Šamšu-iluna, ca. 1792 - 1712 a. C. 
Kudurru de Enlil-nadin-apli 

Marduk-nādin-aḫḫe (también Marduk-nadin-ahhe) fue el sexto rey de la II Dinastía de Isin (IV de Babilonia), ​ que reinó en el período 1099 a. C.-1082 a. C. Estuvo relacionado familiarmente con sus inmediatos predecesores: Ninurta-nādin-šumi, el tercer rey, fue su padre; Nabucodonosor I, el cuarto rey, fue su hermano, y Enlil-nadin-apli, el quinto rey, su sobrino, contra el que se rebeló y al que depuso.
Fue contemporáneo del rey Tiglath-Pileser I de Asiria, que estaba en pleno apogeo guerrero, con el que mantuvo varias guerras. Una estela del 10º año de reinado del rey babilonio informa de una victoria sobre Asiria, motivo por el cual, el rey recompensó a uno de sus nobles guerreros con la donación de tierras.
Por parte asiria están atestiguadas dos campañas militares contra Babilonia: la primera, en la que invadieron por el norte, atravesando del río Zab inferior, y la segunda, más seria, en la que conquistaron las ciudades de Dur-Kurigalzu, Sippar, y Babilonia, que fue saqueada e incendiado el palacio real. Esto ocurrió el último año de reinado de Marduk-nādin-aḫḫe, que fue derrocado.
Aunque fue sucedido por su hijo, Marduk-šapik-zeri, la dinastía estaba tocada irreversiblemente, y los siguientes reyes fueron de origen arameo, produciéndose invasiones de nómadas arameos y suteos, hasta el final de la dinastía.
Kudurru de Marduk-nadin-ahhe

Marduk-šāpik-zēri, «Marduk es el portador de la semilla», ca. 1082–1069 a. C., fue el séptimo rey de la II Dinastía de Isin (IV dinastía de Babilonia). Gobernó durante 13 años. ​ Su relación su antecesor, Marduk-nādin-aḫḫe es incierta. Su reinado fue contemporáneo al del rey asirio Ashur-bel-kala.
Sucedió a Marduk-nadin-ahhe, que posiblemente fue su padre, o su hermano, durante un tiempo en el que los arameos, impulsados por la hambruna, se dedicaban a atacar a los asirios de Tiglat-Pileser I en los últimos años de éste. ​
Proporcionó exvotos de oro a los templos de Ur, Nippur y otros​ Reconstruyó la muralla de Babilonia, el Imgur-Enlil, de la que ha salido a la luz una inscripción fragmentaria, confirmada por la Crónica ecléctica.
La Crónica sincrónica confirma la alianza con Asiria, probablemente forjada para contrarrestar la amenaza de los arameos, y anota que murió durante el reinado de Aššur-bêl-kala.
Fragmento de un cilindro de Marduk-shapik-zeri

Adad-apla-iddina, («Adad me ha dado un heredero»), fue el octavo rey de la II Dinastía de Isin (IV dinastía de Babilonia). Gobernó en 1069–1046 a. C.. Fue contemporáneo del rey de Asiria, Aššur-bêl-kala.
El obelisco roto de Aššur-bêl-kala cuenta que los asirios invadieron Babilonia, tempranamente, en este reinado. Dependiendo de la sincronización exacta de las cronologías asiria y babilonia, esto habría sido poco antes del reinado de Adad-apla.iddina, o a su comienzo.
La Historia sincrónica nombra a Esagil-Šaduni, su antepasado, ​ como su padre, pero actualmente, se le considera “hijo de nadie”, es decir, sin padre real. ​ Esta crónica cuenta que fue nombrado por el rey asirio, Aššur-bêl-kala, quien se llevó a su hija por esposa, con “una gran dote para Asiria”, sugiriendo que Babilonia se había convertido en vasalla de Asiria.
Su reinado fue una época dorada para los eruditos, y aparece dos veces en la Lista de sabios y eruditos de Uruk, al lado de Šaggil-kīnam-ubbib y de Esagil-kin-apli. ​ La Teodicea babilónica fue aparentemente compuesta por el erudito Šaggil-kīnam-ubbib, durante su reinado, ​ de acuerdo con un catálogo literario posterior.
Reconstruyó extensamente, incluyendo el Imgur-Enlil, la muralla de la ciudad de Babilonia, que se había derrumbado desde mucho tiempo atrás, según una inscripción en cilindro, y el Nīmit-Marduk, baluarte de la muralla de Nippur, conmemorada en un cono. Hizo una ofrenda votiva de un cinturón de oro, grabado, a la estatua de Nabu, en el templo E-zida de Borsippa. La rampa que lleva al templo de Nin-ezena, en Isín llevan las inscripciones de sus reparaciones. En Larsa, reparó el templo Ebabbar, y en Kiš, reconstruyó el Emete'ursag, para el dios Zababa.

Marduk-aḫḫē-erība, («Marduk ha sustituido a sus hermanos para mí»),​ ca. 1046 BC, ​ gobernó como 9º rey de la II Dinastía de Isin y IV dinastía de Babilonia, pero solo durante seis meses. ​ De acuerdo con la Lista sincrónica, ​ fue contemporáneo del rey de Asiria, Aššur-bêl-kala.
La única fuente contemporánea sobre este rey es un kudurru, ​ en una colección privada de Estambul, que registra una concesión de tierras a un cierto Kudurrâ, un “Ḫabiru” y sirviente del rey, en una región del norte de Babilonia, llamada Bīt-Piri’-Amurru.  

Marduk-zer-X (ca. 1046–1033 a. C.) fue el 10º y penúltimo rey de la II Dinastía de Isin (IV dinastía de Babilonia). La última parte de su nombre es desconocida, ya que las fuentes de información, la Lista A de reyes y la Lista sincrónica de reyes, ​están dañadas en ese lugar de la secuencia, por lo que se ha colocado una "x". La lectura de la segunda palabra, “zer” (por Poebel) es igualmente incierta, y podría ser MU, que correspondería a šuma o similar. ​ Fue contemporáneo del rey asirio Aššur-nasir-pal.
Gobernó 12 años, según la Lista A de reyes. Hasta el momento, no se ha identificado ninguna inscripción contemporánea de su reinado, y sólo se dispone de las listas de reyes para identificarle.
Fue sucedido por Nabû-šumu-libūr, cuya relación con él, es incierta.

Nabû-šumu-libūr, (que significa "Oh, Nabu, que pueda el hijo permanecer en buena salud")​ (1033 – 1026 BC) fue el 11º y último rey de la II Dinastía de Isin (IV de Babilonia). Gobernó durante un período de inestabilidad, debido a las incursiones de los arameos, nómadas del noroeste de Babilonia.
Hay muy poco material sobre este reinado. El texto legal de la tablilla de la imagen es un contrato fechado en su primer año. ​ Fue hallado en Kār-Bēlet-Ilāni, cerca de Nippur, y detalla el reembolso de Nusku-zêra-iddina, šandabakku, o gobernador de Nippur, con tierras, después de haber rescatado a un hombre del enemigo, llamado Mudammiqu. El precio fue pagado en especie, proporcionando el texto las equivalencias en metálico de varias partidas, por un importe total de 420 shekels. ​ En el mismo, se invoca al dios Ninurta, como patrón de las fronteras.
Algunos presagios ominosos sobre este reinado se incluyen en la dañada Crónica religiosa de la era Seléucida. ​ Según la misma, “un león estaba tumbado, al acecho, y lo mataron”, una profecía cumplida por la caída de la dinastía. ​ Los acontecimientos y el final de su reinado se desconocen, pero se sabe que el norte de Babilonia había sido invadido por los arameos, desde el oeste. La dinastía fue sucedida por la II dinastía del País del Mar, cuando una parte sustancial del sur de Mesopotamia se separó del resto.
Contrato de venta de tierra para pagar un rescate del año 1033 a. C. 

V DINASTÍA DE BABILONIA (1024-1004) O II DINASTÍA DEL PAÍS DEL MAR
Simbar-Shipak (1024-1007) del País del Mar se instaló en Babilonia fundando su V dinastía, reconstruyó e instauró los antiguos cultos, en época de su sucesores hubo una gran carestía como lo demuestra la falta de ofrendas divinas el último rey de esta dinastía fue Eulmash-Sharki-Shumi (1003-987), los nombres casitas de la II dinastía del País del Mar hacen pensar en que sean casitas refugiados en el sur por el empuje de Elam.
El País del Mar está situado en las costas del Golfo Pérsico al norte de la desembocadura del Tigris, en época de Agum II no se dice nada de que se hubiera conquistado el País del Mar gobernado por Gulkishar.
La II dinastía del País del Mar reinó en Babilonia (1024-1004) formando la V dinastía de Babilonia.
V Dinastía de Babilonia o II Dinastía del País del Mar. (1024-1004 a.C.)
La II Dinastía del País del Mar reinó en Babilonia desde 1024 a 1004 a.C., formando la V Dinastía de Babilonia, poco importante. 

La II Dinastía del País del Mar fue la V dinastía de Babilonia. Fue fundada por Simbar-Shipak, que aprovechó el colapso del Imperio asirio, para alzarse con el poder y reinar en Babilonia. Esta dinastía perduró unos 20 años.
El final de la II Dinastía de Isin se produjo por la invasión de los suteos, pueblo nómada que sembró la ruina de Babilonia. Una estela del siglo IX a. C., procedente de Sippar hace mención de este suceso:
<<El suteo...se llevó a su país el botín de Sumer y Acad>>
<<El suteo...se llevó a su país el botín de Sumer y Acad>>
El templo de Shamash, en Sippur, el célebre Ebabbar, fue destruido, y el culto, interrumpido. Sólo con Simbar-Shipak, se emprendería la búsqueda de la estatua del dios, entre las ruinas del tempo, <<pero (el dios) no se rebeló a él>>. Pese a ello, después de reconstruir el recinto de la cella, se restablecieron las ofrendas regulares, y se instaló en el templo a un sacerdote bārū. Las ofrendas se interrumpieron durante la carestía de Kashu-nadin-ahhe, para volver a hacerse con el rey Eulmash-shakin-shumi. 

V Dinastía: II Dinastía del País del Mar
Monarca
Inicio del reinado
Final del reinado
Simbar-Shipak
1025 a. C.
1008 a. C.
Ea-mukin-zeri
1008 a. C.
Kashu-nadin-ahhe
1007 a. C.
1005 a. C.

Simbar-Shipak ca. (1025-1008 a. C.), fue el fundador de la II Dinastía del País del Mar (Dinastía V de Babilonia). Llevó a cabo un programa de restauración de numerosos templos, que habían sido destruidos por los merodeadores arameos y suteos. Su identificación con el Sibir, nombrado por Asurnasirpal II en sus anales​ no está aclarada.
Simbar-Šipak vivió durante tiempos turbulentos, donde las malas cosechas y los constantes conflictos con las tribus semi-nómadas, causaron la caída de la dinastía precedente, la II Dinastía de Isin. Como soldado del sur de Mesopotamia, surgió para estabilizar la situación. Reinó durante 18 años. Según la Lista A de reyes, ​ ó 17 años, según la Crónica dinástica. ​ Hijo de Eriba-Sin, un individuo, por otra parte, desconocido, y soldado de la dinastía de Damiq-ilishu, ​ A pesar del aparente carácter casita de su nombre, no hay evidencia de su afiliación tribal. ​
Se conocen cuatro documentos contemporáneos de su reinado. Uno comprende dos copias posteriores de una inscripción real, conocida como trono de Enlil, o Inscripción real de Simbar-Šipak, ​ Otro es una escritura de su duodécimo año de reinado; un tercero, está inscrito en una daga, conservada en el Museo Arqueológico de Tabriz (Irán), hallado aparentemente en un río del este de la provincia de Azerbaiyán, ​ y el cuarto es una punta de flecha con la inscripción de <<propiedad de Simbar-Šiḫu, hijo de Eriba-Sin>>. 

Ea-mukin-zēri, fue el segundo rey de la II Dinastía del País del Mar (V Dinastía de Babilonia). Gobernó en 1008 a. C, sólo 3 meses, según la Crónica dinástica​ ó 5 meses, según la Lista A de reyes.
La Crónica Dinástica dice que «fue enterrado en la marisma de Bit-Hašmar», presumiblemente, un territorio ancestral, quizá, Darband-i-Ḫān, donde el río Diyala se abre paso hacia el país de Namri, según Levine​, o al sur de Babilonia, según Brinkman. La práctica de enterrar a los reyes mesopotámicos en humedales, fue común, y comentada por los antiguos historiadores, como Estrabón, y Flavio Arriano, en su Anábasis de Alejandro Magno, citando a Aristóbulo de Casandrea, en su Historia de Alejandro Magno. Éste, describe una inspección  

Kashu-nadin-ahhe (El dios casita da a su hermano), ca. (1006-1004) a. C. fue el tercero y último rey de la II Dinastía del País del Mar (Dinastía V de Babilonia). Su breve reinado estuvo marcado por las dificultades y la hambruna, tan severas, que causaron la suspensión de las ofrendas regulares de comida y bebida en el templo Ebabbar, dedicado a Shamash, en Sippar. ​De tumbas reales, que estaban parcialmente sumergidas, y rodeadas de cañas. 
El elemento teofórico en su nombre es la única, aunque tenue referencia a la dinastía casita, ​ y puede no ser indicativa de su afiliación y presumible legitimidad. Fue hijo de un cierto SAPpaia, por otra parte, desconocido. ​ La Lista sincrónica de reyes le registra como contemporáneo del rey asirio Asurnasirpal I, ca. (1050-1031) a. C., pero esto no es probable. El período de su reinado corresponde más bien al de Assur-rabi II, ca. (1013–972) a. C.
La Crónica dinástica registra que fue enterrado en un palacio, pero su nombre no se ha conservado. ​ No hay otras inscripciones que atestigüen su gobierno, ​ aparte de una mención pasajera de sus desgracias en la Tablilla del dios sol de Nabu-apla-iddina y una sencilla inscripción sobre una punta de lanza
Las siguientes Dinastías de Babilonia se caracterizan por ser un período de decadencia continua. A la V Dinastía le siguen:

-  1003-984 a.C.: VI Dinastía o Dinastía de Buzi.

-  984-977 a.C.: VII Dinastía o Dinastía Elamita.
-  977-732 a.C.: VIII D. O dinastía E?

El pueblo continuaba sus actividades sin importarle mucho el dominio político, en constante cambio. Los asentamientos arameos cercanos a las ciudades los separaban un poco de la realidad. Babilonia era una suma de propiedades aisladas que se organizaban en una autonomía autóctona de régimen señorial.
La población no tomaba parte en los conflictos dinásticos: el poder político cambiaba, pero el pueblo continuaba con sus actividades y su forma de vida.
Los reyes extranjeros se declaran servidores del dios Marduk y la vida de la ciudad continuó, al margen de los cambios políticos.
Las migraciones arameas y sus asentamientos la separaron poco a poco de la realidad circundante: Babilonia era una suma de propiedades aisladas que se organizaban constituyendo una economía autónoma que conducía al régimen señorial.
Para garantizar su comercio, y puesto que no llegó a un acuerdo con los arameos, bajo el primer rey de la Dinastía IX Babilonia se acercó a Asiria como única forma de mantener a raya a los príncipes arameos del País del Mar y el sur de Mesopotamia.
 

VI Dinastía: Dinastía de Bazi
Monarca
Inicio del reinado
Final del reinado
Eulmash-shakin-shumi
1004 a. C.
988 a. C.
Ninurta-kudurri-usur I
987 a. C.
986 a. C.
Shirikti-Shuqamuna
985 a. C.

Eulmash-shakin-shumi (1004-987) a. C., fue el fundador de la VI Dinastía de Babilonia, conocida como Dinastía de Bazi. La Crónica dinástica​ cuenta que gobernó durante 14 años, mientras que la Lista A de reyes da diecisiete años.
Un pequeño asentamiento, cerca del Tigris, en el siglo XXIII a. C. fue adoptado por un clan menor casita, hacia el siglo XIV a. C. En medio de la confusión creada por las invasiones arameas, y las hambrunas que trajeron, Eulmaš-šākin-šumi parece haberse alzado con el trono, y posiblemente, trasladó la capital a Kar-Marduk, un lugar desconocido, hasta ahora, presumiblemente menos vulnerable a las invasiones. ​
La Lista de reyes asirios le hace contemporáneo de Salmanasar II, lo que es improbable. La Crónica ecléctica relata que «Marduk se quedó en el estrado, el quinto año de Eulmaš-šakin-šumi, el rey. El año catorce...,”, lo que parece referirse a interrupciones en el festival Akitu. La Tablilla de Shamash​ de Nabu-apla-iddina cuenta que, Ekur-šum-ušabši, sacerdote nombrado durante el tiempo de Simbar-Shipak, se quejó que, debido a la hambruna, bajo Kashu-nadin-ahhe, el monarca anterior, «las ofrendas del templo de Shamash habían cesado», incitando a Eulmaš-šākin-šumi a desviar la harina y el vino de sésamo, asignados al dios Bel.
Hay una inscripción en una espada de bronce y quince en puntas de flecha, con el título de «rey del mundo», probablemente para uso de ofrendas votivas, más que como armas ofensivas.​ La Crónica dinástica registra que «fue enterrado en el palacio de Kar-Marduk». Fue sucedido por Ninurta-kuddurī-uṣur, y luego por Shirikyi-Shuqamuna, ambos, «hijos de Bazi».

Ninurta-kudurrῑ-uṣur I, que quiere decir: <<Ninurta protege mi descendencia/frontera>> (la ambigüedad puede ser intencionada), ​ ca. 987 – 985 a. C., fue el segundo rey de la Dinastía VI de Babilonia o dinastía de Bazi. Según la Lista A de reyes, reinó durante tres años, ​ mientras que la Crónica dinástica​ registra un gobierno de dos años. La época fue de regresión política y económica.
Un fragmento de la Lista sincrónica de reyes asiria​ nombra a Assur-nirari IV como contemporáneo suyo, en lugar de a Assur-rabi II, que coincide mejor con la cronología conocida. Dos puntas de flecha de Luristan están inscritas con su nombre, probablemente como ofrenda votiva a los templos, pero hay una probabilidad de que pertenezcan a un homónimo posterior que gobernó por menos de un año.
Fue sucedido por su hermano, Shirikti-Shuqamuna. 

Širikti-šuqamuna, que significa <<Regalo (del dios) Šuqamuna>>, ca. 985 a. C., sucedió a Ninurta-kudurri-usur I, como tercer rey de la VI Dinastía de Babilonia o Dinastía de Bazi, ejerciendo el poder durante tres meses, tiempo insuficiente para merecer un año de reinado oficial.
Fue el último rey de la dinastía de Bazi, que había reinado durante más de veinte años, según la Lista A de reyes, ​ contemporáneo del rey asirio Assur-rabi II, ca. 1012–971 a. C. Tomó su nombre del dios casita de la guerra, Šuqamuna, que junto con Šumalia, estaba asociado con la investidura de los reyes. La Crónica del reino de Shamash-shum-ukin, ​ le nombra como hermano de Nabu-kudurrī-uṣur, que es probablemente un error, en vez de Ninurta-kudurrī-uṣur, nombre de su predecesor. ​
La Crónica dinástica​ registra que fue enterrado en un palacio. 

VII Dinastía: Dinastía Elamita
Monarca
Inicio del reinado
Final del reinado
Mar-biti-apla-usur
984 a. C.
979 a. C.

Mār-bīti-apla-uṣur (Mar-biti​ protege a su heredero),​ reinó en el período 984–979 a. C. y fue el único rey de la VII Dinastía de Babilonia o Dinastía Elamita. Según la Lista sincrónica de reyes, fue contemporáneo del rey asirio Assur-resh-ishi II.
Se desconocen las circunstancias de la caída de la dinastía Bazi precedente, y su sustitución. El nombre de este rey es acadio, y en la Crónica dinástica es descrito como remoto descendiente de Elam. ​ No se conocen gobernantes de Elam que llevasen títulos acadios, pero su reinado coincide con un período en blanco de la historia política elamita. A pesar de su ascendencia, no parece haber sido considerado como un intruso extranjero en edades posteriores. Está registrado su gobierno de seis años y que fue enterrado en el palacio de un <<rey legítimo>>, lo que sugiere un entierro adecuado para un rey legal. La Crónica ecléctica​ registra el mes de Nisānu de su cuarto año, pero el evento no se ha conservado. Puede estar relacionado con la suspensión del festival Akitu, debido a incursiones de los arameos, ya que es el tema principal de la crónica. ​
Se han recuperado cuatro puntas de flecha de bronce de Lorestān con su nombre, y el título šar kiššati, (Rey del mundo).”

VIII Dinastía
Monarca
Inicio del reinado
Final del reinado
Nabu-mukin-apli
978 a. C.
943 a. C.

Nabû-mukin-apli, (<<Nabu instituye un heredero legítimo>>)​ 978–943 a. C., fue el fundador de la VIII Dinastía de Babilonia, también llamada Dinastía de E, una secuencia mixta de las dinastías VIII y IX de Babilonia, gobernando durante 36 años. La Lista sincrónica de reyes le registra como contemporáneo del rey asirio Tiglatpileser II. ​ Su reinado estuvo plagado de invasiones arameas, con lo que Babilonia resultó separada de su hinterland agrícola durante varios años, siendo incapaz, por tanto, de celebrar el festival de año nuevo.
Kudurru of the time of Nabu-mukin-apli (No. 90835) 

Su reinado cae en medio de la era oscura de Babilonia, por lo que las fuentes antiguas son escasas. Es mencionado en la Crónica ecléctica, pero no ha sobrevivido ninguna información histórica. La Crónica religiosa proporciona la mayoría de los detalles sobre su reinado. El festival Akitu, o festival de año nuevo de Marduk y Nabû, fue interrumpido varias veces, en un intervalo de nueve años consecutivos, debido a los beligerantes arameos.
Su hijo menor, Rīmūt-ilī, actuó como šatam ekurrāti, supervisor de los templos. ​ Fue sucedido por sus otros hijos, primero por Ninurta-kudurri-uṣur II, durante 8 meses, y luego por Mar-biti-ahhe-idinna, por un período indeterminado

VOCABULARIO TEMÁTICO
·       Sumuabum- Primer rey de la Lista Real de Babilonia, posiblemente amorreo 
·       Marduk- dios hijo de Ea, que se rebela contra los demás dioses haciéndose dios supremo. Casi monoteísmo en la época de Hammurabi. 
·       Esagila- Templo de Marduk durante la época de la Babilonia casita. 
·       Hammurabi- Sexto rey de la I dinastía amorita. Esplendor cultural, expansionismo territorial y Código de Leyes. 
·       Elam- Estaba situado en el actual Irán. Se trata de una meseta rodeada de montañas, una región en la Antigua Mesopotamia. 
·       Samsu-Iluna: Sucesor de Hammurabi, que tuvo que hacer frente a una crisis interna, a las incursiones casitas y a varias sublevaciones. 
·       Samsuditana: rey de Babilonia, amorita, con el que se dio el golpe final a la dinastía.
·       Casitas: III dinastía de Babilonia, creada por una tribu procedente de los Zagros. Crearon monarquía feudal y aceptaron cultura babilónica. 
·       Shakkanakku: gobernadores de la ciudad-estado de Mari en el III milenio a.C. 
·       Wakil Amurri: Capataz de los Amoritas, en la época paleobabilónica 
·       Ilkum: concesión de tierras que implicaba unas contraprestaciones del favorecido. 
·       Redum: campesino que servía al ejército. 
·       Sukallu: primer ministro en la época casita. 
·       Quipu: cuerdas con nudos que servían para llevar la contabilidad. Eran verdaderos documentos. 
·       Awilum: hombre libre, ciudadano de clase alta, en la época Paleobabilónica. 
·       Mushkenum: hombre pobre, opuesto al awilum en la época Paleobabilónica. 
·       Wardum: esclavos con personalidad jurídica en la época Paleobabilónica. 
·       Tamkarum: Mercader, posiblemente banquero, de la época Paleobabilónica. 
·       Sabitum: dueña de una taberna y pequeña comerciante. 
·       Enuma-Elish: poema de la Creación, como parte de los mitos acadios. 
·       Zarpanitu: esposa de Marduk, dios de Babilonia, en la época casita. 
·       Zigurat: monumentos que surgen en la III dinastía de Ur, cuya finalidad es estar más cerca de los dioses.

GLOSARIO
·       Ba-an. Medida equivale alrededor de 5 litros de grano.
·       Pueblo, en sumerio uru; en acadio alu(m)
·       Señor, en sumerio en; en acadio belu(m)
·       Edictos reales: en acadio anduraru(m) (traducido: liberación, suelta) o misaru(m) (traducido: enderezamiento)
·       El mezquino, en acadio muskenu(m), literalmente “el que hace reverencias” (origen del español “mezquino”)
·       El hombre, en acadio awilu(m) en sumerio lu
·       Ciudadano, en sumerio dumu-uru; en acadio mar ali(m), literalmente “hijo del lugar”
·       Siervo, en acadio wardu(m)
·       Esclavo /siervo, en acadio wardu(m); en sumerio ir
·       Grandes terratenientes [Awllutu(m)]
·       Ciudad, en sumerio Uru y en acadio alu(m).
·       “Corazón de la ciudad” [libbi ali (m)], era la zona amurallada
·       Los suburbios o “ciudad exterior” (en sumerio uru-bar-ra)
·       El muelle fluvial o terrestre [en sumerio Kar; en acadio Karu(m)]
·       El templo, que se llama “casa” como la de los habitantes [e2 en sumerio; bitu(m) en acadio]
·       El palacio, “la casa grande”[e2-gal en sumerio; ekallu(m) en acadio]
·       Inspectores, en sumerio nu-banda
·       Capataces (agrig)
·       Sacerdote (sanga)
·       Ur III. Dinastía III (sumeria) de Ur(aprox. –2100-2000)
·       Torres escalonadas enormes o “excelsas” (en acadio ziqqurratu; en sumerio u6-nir), prototipos de la Torre de Babel
·       Burguesía (en acadio awilutu “señorito”).
·       Asur, dios asirio
·       Rey, [Lugal en sumerio; sarru(m) en acadio]
·       “Gran rey” (sarru rabû)
·       “rey de la totalidad del universo”[sar kissati(m)]
·       “rey de las Cuatro Regiones”, o sea, emperador (sar kibratim arba´im).
·       Rey menor, con autoridad sobre un núcleo de población reducido, en sumerio ensi [en acadio issiaku(m)].
·       Asambleas, unken en sumerio; puhru(m) en acadio
·       General, en sumerio sagina 
·       Prefecto,  en sumerio ensi
·       Gran ministro, en sumerio sukkal-mah
·       Ministros (maliku)
·       Gran escriba,  (ummanu)
·       Rey de justicia”, en acadio sar misari(m)
·       Pastor, en sumerio sipa; en acadio re´û
·       “Ensanchador del país” (murappis mati)
·       “Amado”, en sumerio ki-aga2; en acadio naramu(m)
·       “Hijo”, en sumerio dumu; en acadio maru(m)
·       Inanna, divinidad femenina sumeria (en los textos acadios Istar), diosa de la guerra y del amor.
·       “Resplandor terrible” que envuelve la figura del rey [me-lam en sumerio; melemmu(m) en acadio] 
·       Rey Sulgi (aprox. –2094-2047), segundo monarca de la III dinastía de Ur
·       El signo [*] Dios. El rey Sulgi antepuso este signo a su nombre
·       En sumerio “dios” es, dingir
·       El rey Sulgi se autoproclamó “dios del país” (en sumerio dingir kalam-ma)
·       e2-sulgi “la casa del dios Sulgi
·       Asur, dios asirio y capital de asiria
·       Rey de la ciudad” (sar alim)
·       “Prefecto, (saknu) del divino Enlil” (sakin Enlin) en Babilonia
·       “Habitante de tiendas” (asib kultari) (nómada)
·       “Habitante de la estepa” (asib name) (nómada)
·       “Habitante de la ciudad” [(w)asib ali(m)]
·       Amorreos, u occidentales (amurru)
·       Sureños, (bini yamina) o “benjaminitas”, literalmente “hijos de la derecha” (por su situación geográfica). Clan nómada de la época paleobabilónica
·       Norteños, (bini sim´alâ), literalmente “hijos de la izquierda” (por su situación geográfica)
·       Amurrû, “occidentales”, literalmente significa gente que proviene de la zona del  Amargo” (mar Mediterráneo). En sumerio fue mar-tu.
·       Amorreos. Pueblo nómada proveniente de las estepas sirias de la margen derecha del Éufrates. Intervinieron activamente en la disolución de la Dinastía III de Ur.
·       Arameos. Pueblo nómada que aparece mil años más tarde que los amorreos. También provenían del mismo lugar que los amorreos. El arameo sustituyó el acadio como lengua viva, convirtiéndose en lengua oficial en la época persa.
·       Caldeos. Clan arameo. Uno de los más agresivos.
·       Los habiru –literalmente “los que han cruzado” (la frontera) o se “han escapado” -, eran bandas de salteadores, vagabundos y pastores, que operaban por doquier pero que concentraban su actividad en el ámbito sirio del II milenio.
·       La palabra amorrea nawû, designa tanto a los pastos propios de la tribu como a la tribu misma y a sus bienes (nómada).
·       Mari, ciudad situada en la cuenca media del Éufrates
·       “Casa”. En sumerio e2; en acadio bîtu(m)
·       “Nido”. En sumerio gud; en acadio ginnu(m)
·       “Parentela”. En sumerio im-ri-a; en acadio kimtu(m)     
·       “Pueblo”. En sumerio uku; en acadio nusutu(m), illatu
·       “Manada”. En acadio ummatu(m)  
·       “Rama”. En acadio kisittu(m)
·       “Carne y sangre”. En sumerio su-sa; en acadio
·       siru(m) u dadamu(m)
·       “Semilla”. En sumerio numum; en acadio seru(m)
·       Tótem (en sumerio su-nir)
·       “Dote”, en sumerio esertu; en acadio terhatu(m)
·       en derecho consuetudinario el levirato consiste en que una viuda sin hijos quedaba integrada en la macrofamilia de su marido y cohabitaba con un hermano de este o, en su defecto, con el padre; los hijos habidos de esta relación se consideraban hijos del difunto a todos los efectos jurídicos.
·       “Esposa elegida” [assatu(m) hirtu(m]
·       “Esposa suplente [sanitu(m)]
·       Uruinimgina (o “UrukAagina”) de Lagas (aprox. –2350) el primer monarca que explicitó el deber real de proteger a las  personas necesitadas de una protección especial por parte del rey (huérfanos y viudas). 

Ciudades:
Sippar (Zimbir in sumerio, Sippar en asirio-babilonio, es el nombre de dos ciudades cercanas de la Baja Mesopotamia situadas en la orilla oriental del río Éufrates, al noroeste de Babilonia, en el actual Iraq y separadas por apenas siete kilómetros.
Ambas ciudades tuvieron diversos nombres a lo largo de su historia si bien se ha conservado generalmente la referencia a su divinidad principal para diferenciarlas. De este modo tenemos, pues, "Sippar de Shamash" (actual Abu Habbah) y "Sippar de Annunitu" (actual Tell ed-Dêr).
La ciudad de Sippar es mencionada como una de las más antiguas de Mesopotamia en la lista Real Sumeria. Según ésta, habría sido la cuarta ciudad en ejercer la realeza, la penúltima antes del Diluvio. Su dinastía constaría de un único monarca, Enmenduranna, que habría reinado la “bagatela” de 21.000 años. Los niveles arqueológicos más antiguos de las dos ciudades que llevan el nombre de Sippar no son, sin embargo, conocidos, por lo que la arqueología no puede confirmar la antigüedad de las mismas. 

Sippar de Shamash (Abu Habbah)
Este yacimiento fue excavado por primera vez por Hormuzd Rassam en 1881, el cual exploró el templo de Samash y extrajo casi 60.000 fragmentos de tablillas, las cuales son fruto, casi en su totalidad, de excavaciones clandestinas. En 1894, el yacimiento fue excavado brevemente por el religioso francés Jean-Vincent Scheil y, en 1927, por los alemanes Walter Andrae y Julius Jordan. Fue posteriormente explorado por arqueólogos iraquíes desde la época de los años 40 y hasta los 70 del siglo XX.
El “corazón” de la ciudad lo constituía el templo dedicado al dios solar Shamash (el Ebabbar), protegido por una muralla interior y junto al que se construyó un zigurat. Los excavadores clandestinos han recuperado en el barrio sagrado un importante número de tablillas con escritura cuneiforme, las cuales, una vez clasificadas y estudiadas, han revelado la existencia de varios archivos en la ciudad: los de un «convento» de época paleo-babilónica (entre los siglos XIX-XVII a. C.) habitado por sacerdotisas consagradas al culto de Shamash, los archivos de un templo de época neo-babilónica (siglo VI a. C.) y una biblioteca de la misma época, que ha sido sacada a la luz recientemente.
En el mismo yacimiento han sido igualmente descubiertos barrios residenciales, datados en la época paleo-babilónica con un importante grupo de archivos. Sippar se encontraba rodeada por una muralla de 1.300 metros de longitud por 800 de anchura. 

Sippar de Annunitu (Tell ed-Dêr)
ell ed-Dêr fue excavada más recientemente que Abu Habbah; las primeras investigaciones fueron llevadas a cabo en 1975 por arqueólogos belgas de la Universidad de Gante. Por lo tanto, y al tratarse de un emplazamiento menos explorado, ha deparado hasta el presente menos vestigios que su homónima vecina.
Se ha explorado la residencia de Ur-Utu, un miembro del clero de Annunitu en el siglo XVII a. C., en la que ha sido descubierto un grupo de unas 2.000 tablillas de factura notable.
Cono conmemorativo de la erección de las murallas de Sippar por Hammurabi, primera mitad del siglo XVIII a. C., Museo del Louvre. 

Bibliografía
Archer, G.L., Jr. (1974). A Survey of Old Testament Introduction. Chicago: Moody Press.
Aaron Barton, George (2009). Archaeology and the Bible. University of Michigan Library.
André-Salvini, Béatrice. Le Code de Hammurabi, Museo del Louvre, París 2003, Colección «Solo», n°27. ISBN 2-7118-4731-4
Arnold, Bill T. (2005). Who Were the Babylonians? (en inglés). Brill Publishers. ISBN 9004130713. OCLC 225281611. .
Beck, Roger B.; Linda Black, Larry S. Krieger, Phillip C. Naylor y Dahia Ibo Shabaka (1999). World History: Patterns of Interaction. Evanston, Illinois: McDougal Littell. ISBN 0-395-87274-X. OCLC 39762695.  
Breasted, James Henry (2003). Ancient Time or a History of the Early World, Part 1 (en inglés). Kessinger Publishing. ISBN 0766149463. OCLC 69651827. .
Charpin, Dominique (2003). Hammu-rabi de Babylone. París: Presses universitaires de France. p. 311. ISBN 978-2-13-053963-6.
Clay, Albert Tobias (1919). The Empire of the Amorites. Yale University Press.
Davies, W. W. (2003). Codes of Hammurabi and Moses (en inglés). Kessinger Publishing. ISBN 0766131246. OCLC 227972329.
DeBlois, Lukas (1997). An Introduction to the Ancient World (en inglés). Routledge. ISBN 0415127734. OCLC 231710353. .
Dyneley Prince, John (1904). «The Code of Hammurabi». The American Journal of Theology (Chicago: The University of Chicago Press Stable) 8 (3). ISSN 1550-3283. Consultado el 16 de mayo de 2014.
Espilez Murciano, Felipe (2009). «Regulación de la vivienda en el Código de Hammurabi». Revista Ciudad y Territorio (Madrid: Estudios territoriales) (160): 411-418. ISSN 1133-4762.
Frayne, Douglas (1990). Old Babylonian Period (2003-1595 BC) (en inglés). Toronto: University of Toronto Press. p. 853. ISBN 0802058736. 
Free, J.P. (1969). Archaeology and Biblical History. Wheaton: Scripture Press.
George, A. R. (1993). House Most High. The Temples of Ancient Mesopotamia. Winnona Lake: Eisenbrauns.
Jaynes, Julian (1976). The Origin of Consciousness in the Breakdown of the Bicameral Mind (en inglés). Houghton Mifflin Company Publishing. ISBN 0395207290.
Klengel, Horst (1993). Il re perfetto Hammurabi e Babilonia (en italiano). Roma-Bari: Laterza. p. 280. ISBN 8842042323.
Margueron, Jean-Claude (2002). Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra. ISBN 84-376-1477-5.
McDowell, J. (1999). The New Evidence that Demands a Verdict. Thomas Nelson Publishers.
Klengel, H., König Hammurabi und der Alltag Babylons, 2004
Sayce, A.H. (1904). Monument Facts and Higher Critical Fancies. Londres: The Religious Tract Society.
Roux, Georges (1992). Ancient Iraq (en inglés). Penguin UK. ISBN 9780141938257. Consultado el 16 de mayo de 2014.
Sollberger, Edmond; Kupper, Jean Robert (1971). Inscriptions royales sumériennes et akkadiennes. París: Universidad de Michigan. p. 353.
Unger, M.F. (1954). Archaeology and the Old Testament. Grand Rapids: Zondervan Publishing Co.
Van De Mieroop, Marc. A History of the Ancient Near East. Blackwell Publishing: Malden, 2005. ISBN 0-631-22552-8
Van De Mieroop, Marc (2004). King Hammurabi of Babylon: A Biography (en inglés). Blackwell Publishing. ISBN 1405126604. OCLC 255676990.
Wolbert Burgess, Ann; Roberts, Albert R.; Regehr, Cheryl (2010). Victimology: Theories and Applications (en inglés). Jones & Bartlett Learning. Consultado el 16 de mayo de 2014.

No hay comentarios:

Publicar un comentario