martes, 7 de noviembre de 2017

Capítulo 20 - El imperio neoasirio y el imperio neobabilónico


El imperio neoasirio y el imperio neobabilónico

La nueva dinastía sargónida – Instituciones políticas, sociales y económicas – La dinastía IX de Babilonia – Nabucodonosor II  y Nabónido – Esplendor y caída de babilonia.

Imperio Nuevo Asirio 
Comprende la época que media entre el año 911 en que comienza el reinado de Adad - Nirari II, hasta la caída del imperio Asirio (609) El cambio de la situación internacional y el empuje belicoso de sus reyes elevaron a Asiria a la situación de primera potencia en el Próximo Oriente.


911
912
Adadnirari II / Adadnarari
890
891
Tukultininurta II
884
884
Assurnasirpal II
858
858
Salmanasar III
823
824
Shamsiadad V
810
811
Sammuramat / Semíramis (reina)
805
811
Adadnarari III
781
781
Salmanasar IV
771
772
Assurudan III
753
754
Assurnarari V
745
745
Tiglatpileser III
726
727
Salmanasar V


Principales reyes asirios del Imperio Nuevo y su política expansionista 
Con Adad Nirari II, hijo y sucesor de Asur Dan II, comenzó en Asiria un nuevo período de esplendor, ya que tomó la iniciativa de las campañas contra los pueblos montañeses y arameos. Por el Oeste volvió su atención al Mediterráneo, buscando el dominio de las rutas comerciales. 
También luchó en el noroeste de Asiria, en la región de Hanigalbat, con los principados arameos de Nisibina,  Mamblu y Gidara, descendiendo por el Valle del Habur, donde se le sometieron sin luchar otros dos principados arameos: Laqe y Khindanu, ya en el Éufrates. 
Su sucesor Tukulti-Ninurta II, continuó las campañas de su padre: atacó la región del río Habur y el curso medio del Éufrates y Tigris, con los principados arameos de Laque, Kindanu, Sukhi y Sirqu. Por el este, en dirección a Irán, luchó contra los países de Za - mua, Ellip, Parsuash, y sobre todo contra el reino de Urartu.  

Tukultininurta I (1208 a. C)


Asurnasirpal II, sucesor de Tukulti-Ninurta, consolidó las victorias de sus predecesores y extendió sus conquistas, llegando al Mediterráneo después de vencer la poderosa resistencia del principado arameo de Bit-Adini. Llegó al Líbano y las ciudades costeras y el país de Amurro se le sometieron, ofreciéndole tributos. Lucha también varias veces contra Urartu.  
Así, las fronteras del Imperio Asirio eran: en el norte: Penetraba con profundidad en Armenia. En el sur, dominaba ciertas fortalezas babilonias, en el este, la frontera estaba en Gilzanu y en el Oeste, la frontera era el mar Mediterráneo, Karkemish y las márgenes del Éufrates hasta la ciudad de Rapiqum, aunque dentro de estos dominios había zonas insumisas. 
La afluencia de riquezas, consecuencia de los numerosos botines conseguidos en las campañas militares provocó el gran florecimiento del país (es la época del apogeo de la escultura asiria) en Assur, construyó un palacio y reconstruyó los templos de los dioses principales: Sin y Shamash; en Nínive reconstruyó los santuarios de los dioses Ashur e Ishtar
Construyó una nueva capital Kalakh (hoy Nimrud) sobre las ruinas de una ciudad anterior, fundada por Salmanasar I. El Palacio Real se extendía sobre dos hectáreas y media, adornado con bajorrelieves y estatuas de gran tamaño, construyó también un jardín botánico y una especie de zoo y pobló la nueva ciudad con cautivos deportados. 

Asurnasirpal II fue sucedido por Salmanasar III también guerrero infatigable: Por el oeste consolidó el dominio de Asiria hasta el Mediterráneo. Por el Noroeste se extendió hacia el lago de Urmia y Urartu. Por el sureste luchó contra Alepo, Hama y Damasco, y toda una gran confederación de doce países. Por el Noroeste, se introdujo hasta Cilicia. Y en Babilonia llevó a cabo dos campañas en los años 851 y 850, motivadas por las luchas dinásticas en las que intervino, firmando una alianza con el vencedor, Marduk - zakir - shumi, de la VIII Dinastía de Babilonia. 

Salmanasar III (850 a.C.)


Salmanasar III organiza la administración creando otros funcionarios propios de esta época, en la que la nobleza asiria llegó a su apogeo. Los funcionarios eran de primera clase (un lugarteniente, o Turtanu; el Heraldo de Palacio o Nagir-ekalli; el Copero Mayor o Rab-shaqe; el Intendente General o Abarakku; Sukallu o Gran Visir; mayordomo de palacio o Sha-pan ekalli y al Oficial Mayor o Rab reshi) y de segunda clase (los diferentes gobernadores de las provincias, de los que figura en primer lugar el de la ciudad de Assur, el Shakin mati).
Todos estos cargos eran electivos y renovables cada reinado y epónimos, cada uno de ellos, empezando por el rey, en su primer año de reinado, daba nombre a un año. 
Salmanasar III continuó la obra de su padre de embellecimiento de Kalakh, construyendo el arsenal y la sala del Trono. 
A Salmanasar III le sucedió Ahamshi - Adad V, que consiguió restablecer el poder asirio, frente a su hermano,  Ashur-Dan-Apli, que se rebeló contra su padre. A su vez, Ahamshi-Adad, fue sucedido por su hijo de cinco años y su mujer. Su hijo Adad Nirari III comenzó a reinar personalmente con nueve años y a los doce realizó sus primeras campañas de guerra: Contra Damasco y otros principados de Siria, de los que recibió tributos.  Contra Babilonia, aunque los venció, trató de reconciliarse con ellos y se produjo una gran influencia de la cultura babilónica en Asiria, caracterizada por el culto a los dioses Marduk y Nabu en Nínive y Kalakh; el cambio de mentalidad que se traduce en una mayor amplitud cultural; la misma concepción que realizó este cambió la imagen del rey, convirtiéndose en el defensor de la prudencia, la inteligencia y la sabiduría de su pueblo y temido por sus enemigos, por valiente. Opuesto al avance del pueblo arameo - caldeo que amenazaba Babilonia desde el Sur. 
También llevó a cabo una organización de las provincias, en las que colocó al frente un gobernador asirio, que sólo recibía órdenes del rey de Asiria o de sus lugartenientes. 
Este gobernador provincial asirio, tenía dobles poderes: civiles (administraba la comarca por medio de delegados - qipu - intendentes - abarakku- y los pastores mayores) y militares, que mantenían el orden. 
La población de estas provincias se componía de asirios e indígenas, que normalmente pagaban impuestos y hacían trabajos obligatorios, excepto algunos, rescatados o zaku, que pagaban por estos privilegios. 
Durante el reinado de estos reyes, el Imperio tuvo una nueva recesión debido al apogeo del reino de Urartu, que durará hasta que se produzca un nuevo auge de Asiria con Tiglat-Pileser III


El apogeo del Imperio Nuevo Asirio: Tiglat Pileser III 
Era hijo también de Adad - Nirari III y con él, el Imperio Asirio adquiere de nuevo gran importancia. 
Sus principales campañas fueron: 
En el Sur, donde estaba el problema arameo-caldeo que amenazaba al reino de Babilonia; tomó las ciudades sometidas a estos nómadas y completó las conquistas extendiéndose hasta el Zagros. 
En el Oeste, estaba el problema sirio, y llevó a cabo una serie de campañas. Primero se enfrentó a una coalición de Estados Sirios capitaneada por el principado de Arpad y apoyada por Urartu. Vencida la coalición, tomó Arpad, lo que hizo someterse a tributo a otros Estados de la región. Una nueva coalición Siria fue también vencida e incorporada a Asiria junto con el también principado de Hama manteniendo en el trono a un rey amigo Penammu. Además de los principados citados, recibe tributo de Biblos, Samaria y otros Estados Menores. 
En el Noroeste estaba el problema medo-urarteo, que trató de resolver en dos campañas: en la primera comprendió la extensión y la fuerza que estaban adquiriendo estos pueblos, llegando sin poderles vencer, hasta cerca de la actual Teherán, volviendo a Assur con un gran botín de guerra. En la segunda campaña, llegó hasta la nueva capital de Urartu, Turushpa que asedió y no pudo tomar, siendo derrotado por primera y única vez, aunque luego tomó varias fortalezas del sur de Urartu, para consolidar la frontera asiria.
En el Oeste tuvo que llevar a cabo nuevas campañas: contra Damasco, Samaria, Ascalón y Gaza, que le negaban el tributo. El rey asirio tomó la región, dividiéndola en seis distritos militares y formó una nueva provincia con parte del reino de Damasco. También saqueó Gaza. Después, ante la petición del rey A caz de Judá, para luchar contra Israel y Damasco, invadió Israel, deportó a la población y puso en el trono a Oseas, y tomó Damasco, tras un largo asedio, y creó las Nuevas provincias Asirias hasta Arabia, cuya reina tiene que aceptar a su lado un gobernador asirio y pagar tributo. 

Sargón II y los Sargónidas. 
La fecha del 721 a.C. es doblemente simbólica, ya que representa un cambio importante en la historia de Israel, cuyos habitantes fueron deportados hacia el norte, hacia la cuenca del río Habur y la región de Media. Y señala el advenimiento de uno de los monarcas más prestigiosos del Oriente antiguo, ya que, aunque Sargón II no fue fundador del Imperio Asirio, contribuyó de modo definitivo a asegurar su poder y a darle su carácter definitivo.  
La dinastía Sargónida, comprende los reinados de Senaquerib, Asarhaddon y Asurbanipal, como reyes más importantes, cuyos sucesores llevarán al imperio asirio a su destrucción. Esta época, desde el 744, en que empieza a reinar Tiglat Pileser III corresponde al apogeo del Imperio Nuevo asirio. 


Dinastía Sargónida
721
722
Sargón II / Sharrukin
705
705
Senaquerib / Sanherib
680
681
Asarhadon
669
669
Assurbanipal
625
631
Assuretlilani
620

Sinshumlishir (usurpador)
613
627
Sinsharishkun
611-606
612-609
Assuruballit II

Política exterior
Son continuas las revueltas de los países sometidos. Todas las naciones aprovechaban la muerte de los reyes para alzarse contra el dominador. Asiria, por su parte, trata de destruir el poderío urarteo del norte, y fue Sargón II, en el año 714, el que emprendería una nueva campaña, que aunque no logró hacerle tomar las principales fortalezas, consiguió que a partir de entonces, Urartu dejase de inquietar Asiria. Egipto, será también objeto de varias campañas de Senaquerib y Asarhaddon, quien, después de tener las manos libres al concluir un tratado con los medos, logró llegar a Menfis, aunque no se consiguió asentar la dominación sobre este país. 

Sargon II (700 a.C.)


Al año siguiente el faraón Taharqa recuperó Menfis, y hasta el año 666 las campañas de Asurbanipal no llegaron a Egipto. En los países de Babilonia y Elam, llevó a cabo el Imperio asirio auténticas guerras de desgaste. Los babilonios, pertenecían a una clase de gente que tenía la "molesta pretensión" de no dejarse asimilar. Y para ello y en contra de sus dominadores asirios, no dudaron en aliarse con sus enemigos los elamitas. 
Tanto los reinados de Sargón II como los de Senaquerib estuvieron ocupados en resolver la cuestión babilonio-elamita, que se agravó al punto de que Senaquerib destruyó Babilonia y la sumergió bajo las aguas del Éufrates, aunque la clemencia de su sucesor, Asarhadon, la volvió a construir, devolviéndole su papel de encrucijada comercial. Tras la muerte de este rey, la división de su imperio entre sus hijos puso en el trono de Babilonia al primogénito, Shamash-Shuma-Ukin, que se rebeló contra su hermano menor Ashur-Banipal y Babilonia fue tomada e incendiada y su rey pereció en el incendio. Tras avanzar contra Susa y saquearla, todo el Elam fue convertido en provincia asiria. Sin embargo, Assurbanipal sufrió problemas internos al final de su reinado y poco después, el país dejará de existir. 

Asurbanipal (650 a.C.)

Organización del Imperio Asirio. 
El rey: el Imperio asirio se basaba fundamentalmente en la autoridad real: el rey era a la vez sacerdote y administrador del dios nacional, y los objetivos de su política eran extender sus posesiones, en una forma de dominio universal, haciéndose los tratados a la mayor gloria y al mayor poder del dios Assur. A todos los súbditos se les exigía el Adu o juramento de fidelidad, que solía hacerse por categorías profesionales. Preveía la obligación de suministrar información al rey, montar para él la guardia, obedecer sus instrucciones... El rey tenía todos los poderes políticos, religiosos y administrativos. 
El Harén real estaba organizado por leyes y tenían gran importancia los eunucos, siendo frecuentes las revueltas e intrigas dentro del harén. Era muy importante el poder de la reina madre. 

Administración: Existía una gran jerarquización y burocracia. La administración central del Imperio estaba en manos de administradores expertos: el General en jefe, el Heraldo de palacio, el Intendente, el Copero mayor y los gobernadores de provincias, al frente de los cuales estaba el gobernador de la ciudad de Assur. 
Todos estos personajes tenían al parecer además de sus obligaciones en la corte, en la que residía el gobierno de las provincias de la periferia del Estado y todos ejercían, en consecuencia, cargos militares.  
A nivel de administración provincial, podemos distinguir una doble gestión: la de la administración ordinaria, representada por los responsables locales, dependientes del Gobernador Provincial, el cual tenía que dar cuenta al Gobernador Central y la de los Hassulu, que ejercían sus gestiones de información en todas las escalas de la pirámide administrativa y enviaba sus informes a los Sukkallu-dannu o Grandes Visires principales de la capital. 
La economía era esencialmente agrícola. El artesanado, poco desarrollado, estaba concentrado en los centros administrativos: el templo y el palacio, así como las capitales de provincia. El comercio parece estar en función del suministro de objetos de lujo a las clases dirigentes. Algunos soberanos se esforzaron por mejorar las técnicas. En la actualidad parece imposible saber el nivel de vida de la población, ya que los documentos son más escasos que en los tiempos de la vieja Asiria o que en la época de Hammurabi. 
La esclavitud no debía ser muy numerosa, aunque el esclavo era un bien que se podía vender o intercambiar y durante el Imperio asistimos quizá a unos logros espectaculares, ya que conocemos casos de esclavos que realizan grandes negocios, aunque a su muerte sus fortunas revierten a sus amos. Como en la Babilonia casita, también aquí encontramos kudurrus. 
La cultura y la religión en esta época 
La religión particular del pueblo asirio no tenía grandes diferencias con la babilónica. El dios principal era Ashur o Asur, dios de los asirios, que desde muy pronto asumió la función muy parcial: sólo tenía un carácter guerrero, por lo que no podía completar el resto de las aspiraciones espirituales. 
Asistimos a un desarrollo de la creencia en el sol, representado en Samash, dios de la justicia, y considerado como el juez de los enemigos de Asiria. Entre los enemigos de Asiria, habría una influencia religiosa considerable de Babilonia, aunque hay que tener en cuenta que las relaciones Asiria-Babilonia fueron tremendamente complejas. 
La irradiación cultural babilónica sobre el reino del norte siempre había fascinado a las clases dirigentes asirias. Ello provocaba una especie de atracción prohibida, lo que se manifiesta claramente en el aspecto espiritual.  
Prueba de esta influencia son los mismos títulos que adoptaron los reyes asirios: "Regente del dios" "Empleado de Enlil" ...  
Asiria no dejó nunca de abrirse a las influencias de ésta y en la literatura se copió el estilo de las crónicas babilónicas en los textos asirios y también la escultura recibió la influencia de Babilonia. 
También en el culto religioso, la influencia e incluso la dependencia fue clara y cada vez mayor. 
Desde el reinado de Ashur-Uballit I, ya hubo en Asiria un templo dedicado a Marduk. La principal divinidad femenina asiria era Ishtar, diosa de la fecundidad, como otras grandes divinidades femeninas orientales. 
Hacia el año 1.200, se dio un nuevo paso, el ritual babilónico de la fiesta del Año Nuevo, dedicado a Marduk, en la que se renovaban los poderes del rey, fue adoptado por Assur y en el aspecto espiritual y religioso, las dos regiones se fueron convirtiendo cada vez más en una sola. Pero se puede llegar a afirmar que el panteón tradicional sumerio-acadio, evolucionado en Babilonia, a finales del siglo XII, y definitivamente en los siglos XI y X, estaba considerado en Asiria como clásico y a partir del Imperio Nuevo Asirio podemos ya hablar de una religión Asirio Babilónica. 

El fin del Imperio Asirio 
Sería de todo punto incomprensible este final, si no se supiese que en el período que abarca desde el 627 a.C. supuesta fecha de la muerte de Asurbanipal y el 612 a.C. año de la caída de Nínive, se produjo una sucesión ininterrumpida de guerras civiles y exteriores, por lo que el país estaba agotado cuando se produjo la intervención de los medos, cuya invasión y la de los caldeos, produjo el final del Imperio Asirio. 
A la muerte de Asurbanipal, el problema de sucesión no pudo resolverse y de las luchas entre sus dos hijos se aprovechó el rey caldeo Nabopalasar
Los medos y los caldeos, precipitaron el desenlace del drama final: la toma de Assur, Ciaxares de Media había conseguido unificar bajo sumando unas tribus escitas y persas y en el 614 a.C. tomó Assur, que fue saqueada, concluyendo una alianza con el rey de Babilonia, Nabopalasar. También la Toma de Nínive: Ciaxares de Media y Nabopalasar de Babilonia en el 612 atacaron Nínive, en cuyas ruinas pereció el hijo de Asurbanipal. El último rey asirio, Ashur-Uballit II organizó en Harrán la última resistencia, con el apoyo egipcio del faraón Nekao, aunque no pudo resistir y Harrán cayó. Tanto los egipcios como los asirios abandonaron la fortaleza sin combatir y se retiraron más allá del Éufrates. Los últimos restos del Imperio Asirio desaparecieron entonces para siempre. Toda la zona pasó a ser territorio babilónico.



IX Dinastía

Monarca
Inicio del reinado
Final del reinado
Ninurta-kudurri-usur II
943 a. C.
Mar-biti-ahhe-iddina
942 a. C.
920 a. C.
Šamaš-mudammiq
920 a. C.
900 a. C.
Nabu-shuma-ukin I
900 a. C.
888 a. C.
Nabu-apla-iddina
888 a. C.
855 a. C.
Marduk-zakir-shumi I
855 a. C.
819 a. C.
Marduk-balassu-iqbi
819 a. C.
813 a. C.
Baba-aha-iddina
813 a. C.
811 a. C.
interregno
811 a. C.
800 a. C.
Ninurta-apla-X
800 a. C.
790 a. C.
Marduk-bel-zeri
790 a. C.
780 a. C.
Marduk-apla-usur
780 a. C.
769 a. C.
Eriba-Marduk
769 a. C.
761 a. C.
Nabu-shuma-ishkun
761 a. C.
748 a. C.
Nabonasar
748 a. C.
734 a. C.
Nabu-nadin-zeri
734 a. C.
732 a. C.
Nabu-shuma-ukin II
732 a. C.

Ninurta-kudurrῑ-uṣur II, fue el segundo rey de la Dinastía de E, una secuencia mezcla de las dinastías VIII y IX de Babilonia. Reinó durante 8 meses y 12 días, según la Lista A de reyes. ​ No hay documentos contemporáneos sobrevivientes de este reinado, ni del de su sucesor, su hermano, Mar-biti-ahhe-iddina.
Sucedió al largo reinado de su padre, Nabu-mukin-apli, durante el cual aparece como testigo sobre un título de propiedad en un kudurru fechado el año 23 ó 25 de su padre. La afiliación dinástica de la familia es desconocida, y tres de ellos están registrados como contemporáneos del rey asirio, Tiglatpileser II. ​ Dos inscripciones sobre puntas de flecha de bronce de Lorestān aparecen con su nombre, pero se atribuyen generalmente a un monarca homónimo anterior, igualmente oscuro, Ninurta-kudurri-usur I, (ca. 987–985 a. C.).
La Crónica religiosa puede haberse escrito durante su reinado, ya que termina con acontecimientos relacionados con el reinado de su padre, aunque la única copia que se conserva es del período neobabilónico, es decir, tardía. Su reinado fue posiblemente demasiado insignificante como para merecer mención en la Crónica ecléctica.

Mār-bῑti-aḫḫē-iddina, (<<Mār-bῑti me ha dado hermanos>>), fue un rey de Babilonia en 942 a. C., sucediendo a su hermano, Ninurta-kudurri-usur II, y fue el tercer rey de la Dinastía de E. Es conocido, sólo por las listas de reyes, por una breve mención en una crónica, y por haber sido testigo en un kudurru​ del reinado de su padre, Nabu-mukin-apli.
La Crónica ecléctica ​se refiere lacónicamente al <<año enésimo de Mār-bῑti-aḫḫē-idinna>>, pero el contexto se ha perdido. La Lista sincrónica de reyes​ se refiere a él como el tercero de una serie de reyes de Babilonia que fueron contemporáneos del rey asirio, Tiglatpileser II (ca. 967–935 a. C.), lo que es plausible, basándose en la cronología.
El reinado de Mār-bῑti-aḫḫē-iddina puede haber terminado mucho antes de 920 a. C., pero hasta el acceso de Adad-nirari II de Asiria, alrededor de 912 a. C., no se reanudan los registros de sus homólogos de Babilonia, con su aparente sucesor, Shamash-mudammiq, del que no hay evidencia de su filiación.

Šamaš-mudammiq (<<Shamash muestra (su) favor>>) fue el cuarto rey de una secuencia, designada como Dinastía de E, de Babilonia, que gobernó durante la última parte del siglo X a. C. Fue contemporáneo del rey asirio, Adad-nirari II, ​ con el que se enfrentó.
De ascendencia desconocida, la duración de su reinado es igualmente incierto. Que sucedió a Mar-biti-ahhe-iddina está indicado en la secuencia de la asiria Lista sincrónica de reyes, ​ pero los contactos con Asiria eran escasos, y los registros pueden haber anotado sólo los gobernantes que hayan interactuado, omitiendo a aquéllos que no lo hayan hecho. Su gobierno marca la reanudación de los contactos, caracterizada por <<batallas, alianzas, cambios de fronteras, y, más tarde, matrimonios diplomáticos, que parecen haber unido a los dos países>>.
Los Annales de Adad-Nirari II registran que el rey asirio condujo una campaña contra Babilonia durante la última década del siglo X a. C., aunque la cronología exacta es vaga, quizá entre 908 y 902 a. C. Afirma haber derrotado a Šamaš-muddamiq, que <<estableció una línea de batalla a los pies del Monte Yalman>>, posiblemente al sudeste de Jebel Hamrin.
Aunque derrotado, no hay pruebas de que tuviera un final violento, y parece haber muerto alrededor del cambio de siglo.

Nabû-šuma-ukin I (<<Nabu ha establecido descendencia legítima>>),​ fue el quinto rey de una secuencia, conocida como Dinastía de E, posiblemente una mezcla de dinastías, que gobernó Babilonia durante la Edad de Hierro temprana. La duración exacta de su reinado es desconocida, pero probablemente fue al comienzo del siglo IX a. C. Su gobierno marca un resurgimiento temporal de Babilonia, que siguió con su hijo, Nabu-apla-iddina y los dos reyes siguientes, durante cuatro generaciones.
Se desconocen las circunstancias de su ascensión, así como las relaciones con su predecesor. El comienzo de su reinado estuvo marcado por la guerra con Asiria, cuando Adad-nirari II emprendió su segunda campaña y, supuestamente le derrotó, según la versión asiria, que afirma el saqueo de varias ciudades, y la obtención de un gran botín. El resultado puede no haber sido tan unilateral, ya que la frontera asirio-babilónica fue movida hacia el norte, hacia la cuenca del Pequeño Zab. ​
En contraste, sus relaciones posteriores con Adad-Nirari y con el sucesor asirio, Tukulti-Ninurta II, ​ fueron buenas, estableciendo una entente cordial, e intercambiando hijas en matrimonio. Sin embargo, la Crónica sincrónica es demasiado fragmentaria aquí para asegurar un extenso período de relaciones pacíficas.

Nabû-apla-iddina, ca. 888 – 855 a. C., fue el sexto rey de la Dinastía de E de Babilonia, y reinó durante 32 años. ​ Durante gran parte de su reinado se enfrentó con un rival significativo, el rey de Asiria, Assurnasirpal II, pero fue capaz de evitar un enfrentamiento directo, y evitó pérdidas territoriales. Mantuvo un conflicto de bajo nivel, que incluyó ayuda a rebeldes asirios en Suhu. Más tarde, concluyó un tratado con el siguiente rey asirio, Salmanasar III. Internamente, Nabu-apla-iddina trabajó en la reconstrucción de templos, y tuvo lugar un renacimiento literario, con la copia de muchos trabajos antiguos.
El siglo IX a. C. estuvo marcado por una recuperación, después de la terrible inestabilidad de los ciento cincuenta años precedentes, caracterizados por las invasiones arameas. Fue el segundo gobernante de cuatro generaciones sucesivas de su familia. Su padre, Nabu-shuma-ukin I, le había precedido, y fue sucedido por su hijo, Marduk-zakir-shumi I. La Crónica sincrónica de reyes le hace contemporáneo del rey asirio, Aššur-nāṣir-apli II, aunque su reinado coincidió también con el de Salmanasar III.
Proporcionó tropas al estado de Suḫu, en el valle del Éufrates, como parte de una revuelta en 878 a. C., contra Aššur-nāṣir-apli II. El gobernador de la fortaleza de Suru se había negado a pagar el tributo asirio, provocando la ira de aquél. El propio hermano de Nabu-apla-iddina, Zabdanu, y el adivino, Bel-apli-iddina condujeron el ejército de 3000 hombres, que fueron derrotados y hechos prisioneros. Aunque Aššur-nāṣir-apli proclamó haber conquistado las fortalezas fronterizas de Hirimmu y Harutu, en sus inscripciones, esto puede ser una repetición de las campañas de su padre, Tukulti-Ninurta II.

Nabu-apla-iddina confirmando una donación de tierras

Durante su reinado hubo un cambio en la moda, por ejemplo, en la corona de plumas, que es sustituida por una cúpula puntiaguda, como tocado del rey.

Marduk-zakir-šumi I («Marduk pronunció el nombre», fue un rey de la IX dinastía de Babilonia, o de la llamada Dinastía de E, refiriéndose a una mezcla de dinastías del período referido, que reinó en 855 a. C.-819 a. C. Fue contemporáneo de los reyes asirios, Salmanasar III) (859–824 a. C.) y Šamšiadad V (824–811 a. C.), con los que se alió.
Al principio de su reinado sufrió la rebelión de su hermano Marduk-balassu-iqbi, al que se vio obligado a ceder la mitad del reino. Sin embargo, llamó en su ayuda al rey Salmanasar III de Asiria, quien intervino y en el año 851 a. C. derrotó al rebelde. A raíz de este suceso, ambos monarcas sellaron solemnemente la reconciliación de los dos pueblos, tradicionalmente enfrentados.
Sin embargo, el acercamiento fue pasajero, pues a la muerte de Salmansar III, su hijo Šamšiadad V tuvo dificultades para conservar el trono y no encontró ayuda en Marduk-zakir-shumi, al que tuvo que comprar su apoyo o neutralidad. Finalmente, ambos firmaron un tratado, del que sólo queda un fragmento, pero parece haber sido ventajoso para el babilonio.

Kudurru de Marduk-zakir-shumi I

Marduk-balāssu-iqbi (<<Marduk ha prometido su vida>>), ca. 819 – 813 BC, fue el octavo rey de la Dinastía de E de Babilonia. Fue el sucesor de su padre, Marduk-zakir-shumi I, y fue la cuarta generación familiar que reinó tras Nabu-shuma-ukin I. Fue contemporáneo de Shamshiadad V de Asiria, que fue aliado de su padre, y cuñado suyo, al casar con su hermana, Sammuramat, pero que luego fue su némesis.
Está registrado en un kudurru fechado en el segundo año de su padre, 25 años antes de ascender al trono, lo que sugiere que era bastante mayor cuando asumió el poder. También recibe una mención pasajera en la Crónica ecléctica, junto con su padre.
Parece haber hecho su capital en Gannanāti, una ciudad sobre el río Diyala. Se entregó a la actividad constructora en Seleucia, y ejerció el control sobre los territorios de Der y Nippur.

Las campañas de Shamshiadad
Los asirios, bajo Shamshiadad V (ca. 823-811 a. C.), emprendieron dos campañas contra él. El motivo de estos ataques es incierto, aunque, Shamshiadad pudiera haber albergado algún resentimiento por su posición inferior en un tratado con el antecesor de Marduk-balassu-iqbi, Marduk-zâkir-šumi.
La ruta de la primera campaña siguió el lado oriental del curso del Tigris, a lo largo del borde las montañas, ya que la ruta directa a Babilonia, estaba bloqueada por la fortaleza de Zaddi, la ciudad más al norte de Babilonia en ese tiempo, un poco al sur del Pequeño Zab. De acuerdo con sus Anales, Shamsiadad hizo una pausa para cazar tres leones en la ladera del monte Epih (Jebel Hamrin), y luego procedió a dejar un rastro de devastación en su camino, sitiando la ciudad de Me-Turnat, en la orilla del Diyāla, que cruzó, para tomar e incendiar la ciudad real de Qarne. Saqueó Di’bina y luego asaltó los suburbios de Gannanāti, Datebir e Izduja. También saqueó Qiribti-alani, jactándose de que se había llevado <<las propiedades, dioses, bueyes y ovejas de sus habitantes>>Luego, despojó la ciudad real de Dur-Papsukkal, próxima a Der, tras lo cual parece haber sido contenido por una gran alianza de caldeos, elamitas, casitas y arameos, aunque la Historia sincrónica describe cómo el rey asirio <<llenó la llanura con los cadáveres de los guerreros de Marduk-balāssu-iqbi,”
La segunda campaña fue, aparentemente, más un asunto quirúrgico, buscando Samsi-Adad un camino directo hasta Gannanāti, obligando a Marduk-balāssu-iqbi a huir hasta la región del Diyāla, donde encontró refugio, inicialmente en Nimitti-šarri (Aḫišānu), pero luego fue acorralado, tras la captura de Dēr, y llevado encadenado a Asiria. Samsi-Adad se jacta en su Gottesbrief, ​ un texto literario, de que treinta mil cautivos fueron deportados de Der.


Kudurru de Marduk-balassu-iqbi

Bāba-aḫa-iddina, («Baba me ha dado un hermano»)​ ca. 812 a. C., fue el noveno rey de la Dinastía de E, una mezcla de dinastías de reyes de Babilonia, gobernando durante menos de un año. Sucedió brevemente a Marduk-balassu-iqbi, que había sido depuesto por los asirios.
Su nombre era dado tradicionalmente al segundo hijo. Su reinado fue llevado a su fin por la sexta campaña del rey asirio, Shamshiadad V, como describe éste en sus Anales. ​ Una relación más detallada de los acontecimientos que siguieron a su victoria es proporcionada por la Historia sincrónica:
Él rodeó la ciudad y la tomó. LLevó a Bāba-aḫa-iddina, con sus riquezas y tesoros palaciegos a Asiria. Tomó los dioses y el botín de Der, Lahiru, Gannanāti, Dur-Papsukkal, Bıt-riduti, Mê-Turan, numerosas ciudades de Karduniash, con sus alrededores. Se llevó a Anu, el gran Ḫumḫumia, Šarrat-Dēri, Bēlet-Akkadī, Šimalyia, Palil, Annunītu, Mār-Bīti of Māliku. Se acercó a Kutha, Babilonia y Borsippa, y realizó los servicios sagrados. Bajó a Caldea. En Caldea recibió el tributo de sus reyes. Sus funcionarios recogieron regalos de Karduniash. Hizo [… juntos establecieron] una línea fronteriza permanente.
Synchronistic ChronicleColumn 4, lines 1 to 14.

Shamshiadad no hizo ningún intento de anexionar Babilonia, que permaneció independiente, aunque sin reyes durante un período, sino que volvió a Asiria, donde pasó sus últimos años, según el registro epónimo, «en la tierra».

Interregno es una interrupción en la normal sucesión de los monarcas, como los reyes, papas o emperadores.
En las monarquías la forma habitual para evitar el vacío de poder entre los monarcas es reglamentar una sucesión hereditaria, de manera que antes de que se produzca la finalización de término del primer monarca (normalmente por fallecimiento) existe un heredero, un sucesor ya establecido. Así, por ejemplo, en el Reino Unido, un interregno es generalmente evitado debido a una regla descrita como El Rey ha muerto, viva el Rey, es decir, el heredero al trono asciende a ser nuevo monarca inmediatamente a la muerte o la abdicación de su predecesor; esta frase describe la continuidad de poder soberano.
De esta manera, se considera que el reinado de cada monarca comienza al fallecimiento o abdicación de su predecesor, previo a su coronación.
En determinadas monarquías, entre la finalización del término de un monarca y la elevación del siguiente se produce de ordinario una vacancia en el puesto, existiendo jurídicamente un sustituto temporal del monarca.
·       Esto se produce entre el fallecimiento o renuncia válida de un Papa y la elección del siguiente por el Cónclave; hasta entonces el gobierno de la Iglesia lo dirige el Camarlengo.
·       En la República de las Dos Naciones, hasta la elección del nuevo rey el gobierno lo ejercía el interrex, cargo ejercido por el arzobispo de Gniezno.
·       En el Imperio germano, si no había sido elegido previamente un rey de romanos, hasta la elección el gobierno lo ejercían dos vicarios imperiales: el conde palatino del Rin y el duque de Sajonia.
Por el contrario, cuando la vacancia del trono no es un periodo legalmente reconocido previo a la elección del monarca, sino que es una situación irregular fruto de las circunstancias históricas, entonces la denominación es interregno.
Y en estos casos, el reinado comienza desde la fecha de la elección del monarca, a pesar de que, según el ordenamiento de cada país, no puedan ejercer como monarcas hasta su coronación, proclamación o jura.

Ninurta-apla-X (ca. 800 – 790 a. C.), fue un rey de Babilonia durante el período de dinastías mezcladas, conocido como Dinastía de E. Su nombre se basa en una lectura de los años 1920, que ya no se apoya en pruebas directas, pues el documento del cual se ha derivado está demasiado dañado como para comprobar los caracteres propuestos.
Su más reciente predecesor conocido fue Baba-aha-iddina, cuyo reinado terminó unos doce años atrás. Durante el interregno, no hubo reyes en varios años​ y luego hubo una sucesión de cinco reyes, cuyos nombres son desconocidos. Los únicos registros de los acontecimientos durante este período vienen de las crónicas asirias. En ellos se dice que Shamshi-Adad V estaba en su séptima campaña contra Babilonia. Su sucesor, Adad-nirari III, inicialmente hizo campaña en el oeste, ​ pero durante 802 a. C., la crónica registra que la hizo “al mar,” suponiéndose que se refiere al País del Mar del sur de Mesopotamia. Entre 795 y 794 a. C., hizo campaña en Der. ​ La Historia sincrónica​ termina con este reinado.
El sucesor de Ninurta-apla-X fue otro rey oscuro, Marduk-bel-zeri.

Marduk-bel-zeri, en cuneiforme AMAR.UTU.EN.NUMUN​ o mdŠID.EN.[x], que quiere decir “Marduk (es) el señor de los descendientes”, ​ ca. 790 – 780 a. C., fue un rey de Babilonia durante el período de agitación siguiente a las invasiones del asirio Shamshi-Adad V (ca. 824 – 811a. C.). Está identificado en un fragmento de la Lista sincrónica de reyes​ como Marduk-[bēl]-x, que le da un lugar en la secuencia, reinando alrededor del comienzo del siglo VIII a. C. Fue un monarca bastante oscuro, y el penúltimo predecesor de Eriba-Marduk, quien fue el restaurador del orden, después del caos. 
Es conocido por un único texto económico de la ciudad sureña de Udāni, fechado en el año de su ascensión (MU.SAG.NAM.LUGAL). Esta ciudad fue un centro satélite de culto de Uruk, de incierta localización, pero posiblemente, cercana a Marad, luego conocida como Udannu, asociada al culto de las deidades dIGI.DU y Bēlet-Eanna (asociado a Ishtar).

Marduk-apla-uṣur (dAMAR.UTU-A-ŠE[Š], ​ o mdŠID-A-[x]), ​ que quiere decir “Oh Marduk, protege al heredero”, (c. 780 – 769 a. C.), fue un jefe tribal caldeo que gobernó como rey de Babilonia, después de Marduk-bel-zeri. Es conocido, sólo por tres inscripciones, y gobernó durante un período de caos.
Su contemporáneo asirio fue, probablemente, Salmanasar IV (783 - 773 a. C.) y/o Ashur-dan III (773 - 755 a. C.). Éste es conocido por haber hecho campaña en el norte de Babilonia en tres ocasiones: 771 a. C. (contra Gannanāti), 770 a. C. (contra Marad), y 767 a. C. (contra Gannanāti de nuevo). En el vacío creado por la devastación, los caldeos fueron capaces de alzarse con el poder, y él parece haber sido el primer miembro de un grupo tribal en tener pretensiones al trono de Babilonia. Su lugar en la secuencia de reyes es conocido por un fragmento de la Lista sincrónica de reyes. ​ Se desconocen su afiliación y la duración de su reinado, pero la Crónica dinástica registra que “la dinastía de Caldea se terminó. Su reino fue transferido al País del Mar,”, ​ y su sucesor fue Eriba-Marduk, la figura ancestral arquetípica de los monarcas caldeos posteriores.
Se le menciona en un texto fragmentario neo-babilónico de Uruk​ ("Los crímenes y sacrilegios de Nabu-shuma-ishkun") que, desgraciadamente no aporta luz sobre esta época, fuera de la observación de que “se impusieron el trabajo forzado y la prestación personal

Erība-Marduk (mri-ba [dAMAR.UTU]), fue un rey de Babilonia (ca. 769 – 761 a. C.). Fue uno de los tres jefes tribales caldeos que ocuparon el trono de Babilonia durante el curso del siglo VIII a. C., y sería visto como la figura ancestral durante los futuros reinados de los miembros de su grupo. Miembro de la tribu Bīt-Yakin, más tarde recibió el título de “restaurador de la fundación de la tierra,” ​ y fue reconocido como restaurador de la estabilidad del país, después de años de agitación.
Se le ha descrito como hijo o descendiente de Marduk-šakin-šumi, un individuo del que se podría especular que fuera uno de los cinco reyes desconocidos del período de interregno. ​ De acuerdo con la Crónica dinástica, ​ Erība-Marduk fue el único miembro de una dinastía del País del Mar (kurA.AB.BA), y sucedió a Marduk-apla-usur, el primer rey claramente identificado como caldeo. Fue sucedido por Nabu-shuma-ishkun. La secuencia de estos tres reyes está confirmada en un fragmento de la asiria Lista sincrónica de reyes. ​ Hay documentos legales fechados en su noveno año y en el decimotercero de su sucesor, lo que lleva a los historiadores a concluir que debe haber ascendido al trono en 770 a. C., como muy tarde, ya que se sabe que su sucesor gobernó hasta 748 a. C.
Participó por primera vez en el Akitu, o festival de año nuevo, al comienzo de su segundo año de reinado, cuando su gobierno se extendía al norte de Babilonia, y suprimió las incursiones de los nómadas en los alrededores de Babilonia y Borsippa, devolviendo los campos y los huertos a sus propietarios. Su devoción religiosa le hizo restaurar el trono de Marduk en el Esagila de Babilonia. ​ Una inscripción de Asarhaddon de Asiria (681–669 a. C.), cuenta cómo, parte del templo de Ishtar en el Eanna de Uruk, el altar de la diosa Nanaya, originalmente construido por Nazi-Maruttash en el siglo XIII a. C., fue restaurado por Erība-Marduk. No todas las restauraciones, sin embargo, fueron bien vistas por sus sucesores. De acuerdo con la estela de Harrán de Nabonido (555–539 a. C.), su reinado fue testigo de una reforma sacrílega del culto de Ištar (bēltu ša Uruk, “señora de Uruk”), cuando el pueblo de Uruk remplazó su estatua por otra inadecuada, desunciendo su equipo de leones y quitando su altar. Esto puede haber sido parte de un programa para suprimir los cultos licenciosos de la diosa en el sur de Babilonia.

Nabû-šuma-iškun (mdNabû-šuma-iškunun), ​ fue un rey de Babilonia, (ca. 761 a. C. – 748 a. C.), que gobernó durante un tiempo de gran agitación social. Pertenecía a la tribu Bīt-Dakkūri, un grupo caldeo, aparentemente sin relación con el de su inmediato predecesor, Eriba-Marduk.
Su lugar en la secuencia de gobernantes de Babilonia está confirmado en un fragmento de la asiria Lista sincrónica de reyes. Una fuente contemporánea de información relativa a su reinado se encuentra en una inscripción del gobernador de Borsippa, Nabû-šuma-imbi, que pone de relieve su debilidad, y la autonomía de los funcionarios regionales. ​ Durante los años quinto y sexto de su reinado, la lucha fue tan grande, que al ídolo de culto de Nabu se le impidió participar en el Akitu, o festival de año nuevo de Babilonia.

Nabonasar (que reinó entre el 747 a 734 a. C.) fue un rey babilonio. También se le llama:
·       Nabonassar
·       Nabo-n-Assar
·       Nabonasser
·       Nabu-Nasir
·       Nebo-adon-Assur
En el año 747 a. C. fundó un reino en Babilonia.
Ahora se lo considera como el comienzo de la dinastía neobabilónica. Una serie de tablillas —llamadas colectivamente Crónicas de Babilonia— registra sucesos a partir del reinado de Nabonasar.
En ese momento el imperio asirio estaba en desorden por la guerra civil y ascendieron otros reinos como Urartu. Un comandante del ejército que participaba en la guerra civil ascendió al poder y adoptó el nombre de Tiglat Pileser III, ganó el control de Asiria el año siguiente (746 a. C.) Poco después volvió a tomar Babilonia bajo el protectorado de Asiria, y Nabonasar continuó gobernando como un rey vasallo durante 14 años, hasta el 734 a. C.
Nabonasar, en el mes septiembre-octubre del tercer año de su reinado (745 a. C.) trasladó sus tropas desde Babilonia, cruzó todo el país hasta el Golfo Pérsico, destruyó tribus caldeas y trasladó muchos cautivos a Asiria. Es posible que Nabonasar consiguiera que los asirios lo ayudaran en la lucha contra los caldeos y elamitas. Una leyenda posterior dice que Tiglat Pileser luchó en batalla contra Nabonasar de Borsippa, pero esta leyenda no se confirma en textos cuneiformes anteriores. Los asirios no causaron ningún daño a las ciudades de Babilonia, el rey asirio insistió en su papel como protector y mecenas. Como resultado, Tiglat Pileser se convirtió en el jefe supremo de Babilonia y tomó el título de «rey de Sumeria y Acad».
El quinto año del reinado de Nabonasar (745 a. C.) fue la fecha de ascensión al trono de Humpanikasha, rey de Elam. En el año 734 a. C., Nabonasar enfermó gravemente y murió después de 14 años de reinado.

Nabu-nadin-zeri (Nabû-nādìn-zēri en la Lista A de Reyes), ​ el único lugar donde se da su nombre completo, y Na-di-nu o Na-din en la Crónica sobre los reinos desde Nabû-Nasir a Šamaš-šuma-ukin, conocida como Crónica 1, ​ fue un rey de Babilonia (733-732 a. C.), hijo y sucesor de Nabonassar (747-734 a. C.). El Canon Ptolemaico da su nombre como Νάδιος o Νάβιος, similar a la versión de la Crónica de su nombre. ​
Fue el único rey que sucedió a su padre en el trono babilónico, entre los años 810 y 626 BC, y su sucesión fue seguida poco después, de las primeras incursiones del envalentonado Imperio neo-asirio. Fue uno de los reyes contemporáneos de Tiglatpileser III asirio que más tarde conquistaría Babilonia (729 a. C.). En el segundo año de su reinado fue derrocado y asesinado en una insurrección dirigida por un funcionario provincial (bēl pīḫati), llamado Nabû-šuma-ukīn, que retuvo el trono poco más de un mes. No se conocen textos de su reinado. El derrocamiento de su dinastía y su sustitución por un usurpador puede haber proporcionado a Tiglatpileser III la excusa para la invasión.

Nabu-shuma-ukîn II (Nabû-šuma-úkîn​ o mŠuma-[úkîn], ​ cuyo nombre completo sólo se conoce por la Lista A de reyes, fue un usurpador y, brevemente rey de Babilonia durante un mes y dos días, durante 732 a. C., antes de ser barrido por su sucesor, Nabu-mukin-zeri.
Su reinado fue tan fugaz, que fue omitido por el Canon Ptolemaico. ​ Su contemporáneo asirio fue Tiglatpileser III, que estaba demasiado ocupado con su campaña de Siria, para reaccionar a los acontecimientos políticos. Llegó al poder como gobernador provincial de una provincia desafecta, que dirigió una rebelión contra Nabu-nadin-zeri, el hijo y sucesor de Nabonassar.
Fue depuesto y reemplazado por el jefe caldeo, Nabû-mukin-zēri, de la tribu Bīt-Amukani, en pocas semanas, estableciendo una tendencia en la que pretendientes de la población tradicional babilónica eran desplazados rápidamente por caldeos, como sucedió con Marduk-zakir-shumi II, por Marduk-apal-iddina II en 703 a. C., y con Nergal-ushezib, por Mushezib-Marduk en 692 a. C.

X Dinastía: Dinastía Asiria

Monarca
Inicio del reinado
Final del reinado
Nabu-mukin-zeri
732 a. C.
729 a. C.
Pulu (Tiglath-Pileser III
de Asiria)
729 a. C.
727 a. C.
Ululayu
(Salmanasar V de Asiria)
727 a. C.
722 a. C.
Marduk-apal-iddina II
(Merodac-Baladán)
722 a. C.
710 a. C.
Sargón II
710 a. C.
705 a. C.
Senaqerib
705 a. C.
703 a. C.
Marduk-zakir-shumi II
703 a. C.
Marduk-apal-iddina II
(restaurado en el trono)
703 a. C.
Bel-ibni
703 a. C.
700 a. C.
Ashur-nadin-shumi
(hijo de Senaquerib asesinado por los elamitas)
700 a. C.
694 a. C.
Nergal-ushezib
694 a. C.
693 a. C.
Mushezib-Marduk
693 a. C.
689 a. C.
Senaquerib
689 a. C.
681 a. C.
Asarhaddón
681 a. C.
669 a. C.
Asurbanipal
668 a. C.
Šamaš-šuma-ukin
668 a. C.
648 a. C.
Kandalanu
647 a. C.
627 a. C.

Nabu-mukin-zeri (también conocido como ukin-zer, griego: "Chinzeros".El Canon Ptolemaico le nombra como Χινζηρος), rey de Babilonia, 732-729 a.C. Era un jefe caldeo de la tribu Amukanu que se apoderó del trono, derrocando a Nabu-shuma-ukin II. Los asirios trataron de que el pueblo se revelase contra él, pero no tuvieron éxito. Su reinado fue llevado a su fin con la toma de la fortaleza de Sapia por las fuerzas de Tiglatpileser III. Fue asesinado durante el asedio asirio de Babilonia.

Tiglath-Pileser III (en acadio: Tukultī-Apil Ešarra: Mi confianza está en el hijo de Esharra) fue un prominente rey de Asiria en el siglo VIII a. C. Gobernó entre 745 y 727 a. C. y fue el fundador del Imperio neoasirio. ​ Está considerado uno de los más exitosos comandantes de la historia. Sus conquistas abarcaron la mayor parte del mundo conocido por los antiguos asirios.
Hijo de Adadnarari III, fue precedido en el trono por tres de sus hermanos, sin importancia histórica, que fueron asesinados. Restableció rápidamente el orden interior, y durante su primer año de reinado emprendió la primera expedición militar contra las tribus arameas y caldeas del sur, respetando la integridad de Babilonia, de la que se consideraba protector natural, así como de sus santuarios.

Estela de piedra de Tiglath-Pileser III, proveniente del Palacio de Nimrud, British Museum, Londres

Al año siguiente, dirigió las operaciones contra las tribus montañosas de los Zagros. En 743 a. C. se enfrentó con una coalición siria, apoyada por Urartu, sitiando Árpád, que era el centro de la rebelión, durante tres años, hasta su caída, lo que provocó que los demás reinos sirios se sometieran como tributarios.
Una vez dominada Siria, se dirigió contra los medos, obteniendo un enorme botín de ganado y prisioneros, que fueron deportados a la región del Diyala. En 735 a. C. atacó a su principal enemigo, Urartu, apoderándose de una serie de fortalezas, aunque no pudo conquistar la capital Turushpa.
Al año siguiente volvió a Siria para sofocar diversas rebeliones en Damasco, Samaria, Ascalón y Gaza. También acudió en ayuda del rey Acaz de Judá, al que asediaban Israel y Damasco, por lo que invadió ambos Estados, deportando a las poblaciones e imponiendo a su protegido Oseas en Israel en 732 a. C
Con respecto a Babilonia, no queriendo reducirla a provincia ni dejarla en manos de aventureros, inició una nueva política, la de ligarla a Asiria por una doble monarquía personal. Así se proclamó rey de Babilonia en 728 a. C., con el nombre de Pulu o Pul, logrando la adhesión del clero de Marduk.
A su muerte, dejó un reino mucho más extenso del que había recibido, con un ejército poderoso y modernizado, y una administración reformada. Como la política de conquistas y adhesiones amenazaba con exceder las posibilidades del Estado, procuró limitarlas a las indispensables, prefiriendo rodearse de Estados tributarios vasallos, y la creación de plazas fuertes, guarniciones y colonos deportados, que podían servir como tropas auxiliares. Asimismo, la rápida expansión del imperio condujo a desplazamientos de población en gran escala, por la política de deportaciones masivas seguidas con los pueblos enemigos, para romper su cohesión social.

Salmanasar V (acadio: Shulmanu-asharid) fue un rey de Asiria y Babilonia que gobernó durante 727 - 722 a.  C. Fue hijo y sucesor de Tiglath-Pileser III. Su sucesor fue Sargón II de Asiria.
Llevó la doble corona y doble nombre, llamándose Salmansar en Asiria y Ululaya en Babilonia. ​ Se enfrentó a la rebelión del rey Oseas de Israel, que se había negado a pagar el tributo y había pedido ayuda a Egipto. En el año 725 a. C. sitió Samaria, que finalmente cayó en poder de su sucesor Sargón II.
En 722 a. C. fue derrotad por Ummanigash de Elam, y perdió el control de Babilonia.

Sargón II (que reinó entre el 722 y el 705 a. C.) fue un rey de Asiria. Recibió el trono de Salmanasar V en el 722 a. C. No está claro si fue hijo de Tiglatpileser III o un usurpador del trono ajeno a la familia real.
En idioma siríaco, su nombre era ܣܪܓܘܢ.
Sargón II fue rey de Asiria durante el Imperio nuevo. Ascendió al trono después de la muerte de Salmanasar V. Probablemente era un usurpador, aunque ―de acuerdo con un texto que se ha preservado― pretendía ser hijo de Tiglatpileser III. En cualquier caso, se apoderó del trono por la violencia, y su advenimiento supuso una ruptura con el pasado, pues en ninguna de sus inscripciones se hace mención de sus predecesores. Fue un rey poderoso, un gran conquistador y el fundador de la más importante dinastía de gobernantes asirios, bajo los cuales el imperio alcanzó sus más grandes triunfos.
Conocido por su mención en el Libro de Isaías (20, 1), fue el primer rey asirio cuyo nombre se logró descifrar a mediados del siglo XIX, cuando la asiriología estaba aún en pañales, lo que constituyó un éxito para la arqueología bíblica.
Su primera campaña, en el 722 a. C., supuso la conquista de Samaria, aunque quizá cayó con anterioridad, cuando sólo era comandante del ejército de Salmanasar V. En el 720 a. C. intervino en dos frentes a la vez: en Babilonia, para cortar la ayuda que Merodac-Baladan estaba recibiendo del elamita Ummanigash, y contra una coalición sirio-egipcia, reconquistando las provincias rebeldes de Arpad, Simirra y Damasco.

Bajorrelieve del palacio de Sargón en Dur Sharrukin (Museo del Louvre). El rey Sargón II (a la derecha).

Una vez restablecida la situación en el interior, y en los confines del imperio, pasó a ocuparse de la cuestión que planteaba Urartu, que ―aunque castigado por Tiglatpileser III― volvía a representar una amenaza con su nuevo rey Rusa I. En el 717 a. C., anexiona Karkemish, posición estratégica sobre el Éufrates, con el pretexto de una supuesta conspiración de sus dirigentes con el rey Midas de Frigia. ​ Al año siguiente organiza un sistema defensivo en el este, en Parsuash, para frenar la penetración de las tribus medas, todavía no bien cohesionadas. En el 715 a. C. repobló Samaria con deportados árabes, para contrarrestar la influencia de Egipto.
En el 714 a. C. lanzó un violento ataque contra Urartu, quizá aprovechando la amenaza que este estado estaba sufriendo a cargo de los cimerios, lo que le permitió desequilibrar a su favor la pugna que mantenía con su vecino del norte. ​ En el 713 a. C. intervino en el oeste, convirtiendo a Tabal y Cilicia en provincias asirias. En el 711 a. C. aplastó una coalición filistea formada por Asdod, Judá, Edom, Moab y Egipto. Este es el hecho mencionado en el Libro de Isaías (20, 1-6), advirtiendo a los judíos contra el peligro de la sublevación.
En el 710 a. C., una vez aseguradas las fronteras, consideró el momento de ajustar viejas cuentas con Merodac-Baladan y de vengarse de Elam, emprendiendo una campaña con dos ejércitos. Mientras uno neutralizaba a las tropas elamitas, el otro derrotaba al rey de Babilonia. Así consiguió reanudar la tradición de la doble corona de Asiria y Babilonia, coronándose rey de Babilonia en el 709 a. C.
En el 707 a. C. volvió de Babilonia cargado con el botín y se dedicó a terminar la ciudad de Dur Sharrukin (llamada ahora Khorsabad), ubicada a unos 16 km al noreste de Nínive, y destinada a ser su nueva capital. Al año siguiente fue inaugurada, aún no terminada del todo, ni totalmente habitada.
A su muerte, Sargón II dejó un reino de bases aparentemente sólidas, pero en realidad, con graves problemas internos y rodeado de enemigos poderosos como Egipto, Urartu y Elam, que dificultaron los gobiernos posteriores.

Senaquerib (Acadio: Śïn-ahhe-eriba, "Sin ha reemplazado a mis hermanos (perdidos) por mí") fue rey de Asiria desde el 12 de Av (julio-agosto) de 705 a. C. hasta su muerte, el 20 de Tevet (diciembre-enero) de 681 a. C., así como de Babilonia entre 705 y 703, y nuevamente desde 689 a. C. hasta su muerte.
Hijo y sucesor de Sargón II, estuvo ocupado en incesantes conflictos por todo el Creciente fértil durante la mayor parte de su reinado, guerreando con Elam, Urartu y Egipto. Combatió al rey Ezequías de Judá, asedió infructuosamente Jerusalén y arrasó Babilonia tras varias revueltas contra su dominio, la última de las cuales provocó la muerte de su hijo y heredero, Aššur-nādin-šumi, desgracia que acarrearía un conflicto sucesorio, a resultas del cual murió asesinado por dos de sus hijos en una revuelta palaciega. Fue sucedido y vengado por su hijo menor y heredero designado, Asarhaddón.
A pesar de su intensa actividad bélica, sus mayores esfuerzos los dedicó a la arquitectura y las obras públicas. Reconstruyó con colosales proporciones la antigua ciudad sagrada de Nínive, convirtiéndola en la gran capital de Asiria, dotándola de templos, palacios, jardines y murallas, y construyó el acueducto de Jerwan, un gigantesco acueducto para abastecerla de agua.

Comienzo del reinado (705-704 a. C.)
A su muerte en 705 a.C., Sargón II dejó un Imperio Asirio sólidamente asentado, dotado de una eficaz administración y la maquinaria militar más formidable de su tiempo. Senaquerib, como sucesor designado, había sido bien instruido por su padre, y estaba versado en las artes de la guerra, la administración y la diplomacia. Sin embargo, apenas había subido al trono cuando comenzó una seria crisis, habitual con cada cambio de monarca en un imperio tan despótico y odiado como fue el suyo. Las victorias militares de Sargón no habían logrado acabar con el feroz espíritu de independencia de los pueblos sometidos, y había situado sus fronteras en vecindad de las tres grandes potencias próximorientales de la época: Egipto, Urartu y Elam, países que iban a procurar garantizar su propia seguridad espoleando las dificultades internas de los asirios. Elam, en particular, experimentaba una época de auge bajo el gobierno del enérgico Shuturnakhkhunte II, que había invadido Mesopotamia en 710 y 708 a.C., e iba a suscitar de nuevo muchos problemas a los asirios en Babilonia y la Baja Mesopotamia. Negándose a adoptar el título de shakkanakku ("virrey"), a fin de satisfacer al clero de Marduk y halagar el orgullo de los babilonios, Senaquerib se proclamó Rey de Babilonia, sin molestarse en adoptar un segundo nombre real babilonio o prodigarse en obsequios al Marduk y sus poderosos sacerdotes.

La campaña de Babilonia (703 a. C.)

Senaquerib durante la campaña babilonia. Relieve de su palacio de Nínive.

Pronto se encendió la llama de la rebelión en Babilonia. En 703 a.C. un desconocido hijo de esclavos, Marduk-zakir-shumi II, expulsó a los asirios y se hizo con el poder; sin embargo, fue destituido apenas un mes después por el ex monarca Merodac-Baladán, derrotado por Sargón en 710 a.C., que había permanecido más de un lustro oculto en las marismas del País del Mar, esperando el momento de su venganza. Merodac-Baladán se hizo proclamar de nuevo rey de Babilonia y comenzó a recabar apoyos para combatir a los asirios. Empleando con prodigalidad los inmensos tesoros de oro, plata y gemas sepultados en el templo Esagila, se aseguró el auxilio del rey de Elam, que le envió importantes refuerzos al mando de su lugarteniente en jefe, un tal Imbappa, el segundo de éste, un tal Tannânu, y diez generales más, junto con el temible caudillo suteo Nergal-nasir, al frente de unas fuerzas que los Anales de Senaquerib elevaban a 80.000 hombres. Pronto se hicieron con el control de las principales ciudades de la Baja Mesopotamia, como Ur, Eridu, Nippur Kutha y Borsippa, así como del apoyo de las tribus cercanas.
Senaquerib, reaccionó con su característico brío ("rugiendo como un león"), movilizando un inmenso dispositivo militar y emprendiendo personalmente la reconquista de la zona. Partió de Aššur el 20 de Shabâtu (enero-febrero). A la cabeza de un primer ejército, cercó, en las proximidades de Kutha, a los rebeldes babilonios. Mientras, sus generales marcharon en vanguardia sobre la antigua ciudad de Kiš, para mantener a raya al grueso de la coalición. Elamitas y babilonios salieron de la ciudad al encuentro de los asirios, y trabaron combate en la llanada de Kiš. Tras tomar Kutha al asalto y exterminar a sus defensores, Senaquerib acudió a marchas forzadas en auxilio de sus generales, y derrotó en batalla a Merodac-Baladán, que huyó de nuevo al País del Mar. Los asirios tomaron prisioneros a un hijo de Merodac-Baladán, Adinu, así como a Baskânu, hermano de Yati'e, reina de los árabes, y numerosos soldados. De igual modo cayó en sus manos un inmenso botín de carros, carretas, caballos, mulas, burros, camellos y dromedarios, que formaban el aparato logístico de los vencidos, y los suministros que transportaban. A continuación, Senaquerib entró vencedor en Babilonia, apoderándose de los tesoros e insignias reales de Merodac-Baladán, así como de su esposa e hijas, harén y Corte. Sin embargo, los asirios no lograron atrapar a Merodac-Baladán, persiguiéndolo en vano durante cinco días por las marismas de la Baja Mesopotamia. En represalia, Senaquerib devastó su país de origen, Bit-Yakin. Tras someter de nuevo toda la Baja Mesopotamia al dominio asirio, esclavizando a los rebeldes, Senaquerib instaló en el trono a un nuevo rey-títere, el potentado babilonio Bel-ibni, educado en la Corte asiria. Una vez restablecida su autoridad, el monarca emprendió el retorno a su patria, deteniéndose a someter a distintas tribus arameas y a recibir cuantioso tributo de la ciudad de Hararati, a orillas del Éufrates. Retornó a Asiria con un botín que sus anales regios elevaban a la cifra de 208.000 prisioneros, 7.200 caballos y mulas, 11.073 burros, 5.230 camellos, 80.050 cabezas de ganado y 800.100 ovejas, sin incluir el material de guerra y lo repartido entre sus soldados.

La campaña de los Zagros (702 a. C.)
La gran rebelión de la Baja Mesopotamia y la intervención elamita provocó que el poderío asirio quedara en entredicho en sus límites nororientales. El rey Ishpabara de Ellipi, país montañés situado en la vertiente occidental de los Zagros y sometido a tributo, se levantó en armas, determinado a recuperar su plena independencia, al igual que los casitas y los habitantes de Yasubigallai. Por ello, Senaquerib emprendió una difícil y devastadora campaña en estas escarpadas regiones, en 702 a. C. Primero tomó la ciudad de Bit-Kilamzakh, reconstruida y convertida en capital de un distrito, que pasó a depender del gobierno de Arrapkha. Los montañeses sometidos fueron obligados a asentarse en la nueva capital, así como en las ciudades de Hardishpi y Bît-Kubatti. Una estela conmemoró la conquista asiria.
A continuación, los asirios se dirigieron contra el corazón de Ellipi. Tras tomar sus capitales, Murubishti y Akkuddu, así como las principales ciudades y fortalezas del reino, los asirios se dedicaron a arrasar el territorio y esclavizar a sus habitantes, antes de someter a sus gobernantes a nuevos tributos. Una parte del territorio de Ellipi, la región llamada Bît-Barrû, fue anexionada por Asiria y convertida en una provincia con capital en Elenzash, rebautizada como Dür-Śïnakheheriba ("Fortaleza de Senaquerib"), e integrada en el círculo militar de Kharkhar (Kar-Sharrukín). Incluso las lejanas tribus medas rindieron tributo a los conquistadores. ​

La campaña del Oeste (701 a. C.)
También en Siria y el Levante mediterráneo la muerte de Sargón II provocó el estallido de una revuelta general entre los principados tributarios de los asirios, instigados por Egipto, que en aquel entonces estaba gobernado por el beligerante Shabitko, de origen kushita. En la ciudad-Estado filistea de Ascalón, el rey Sharru-lu-dari, entronizado por Sargón II, fue depuesto y sucedido por Sidka. En las fenicias Sidón y Tiro, su soberano, Luli también se unió a la revuelta. Asimismo, el gobernador asirio de Cilicia se alzó en armas, y con él los colonos griegos asentados en la polis de Tarso. El rey Ezequías de Judá recibió cartas de Merodac-Baladán de Babilonia, animándole a unirse a la rebelión, y convirtiéndose en el pilar en torno al cual gravitaron las fuerzas antiasirias en Palestina. ​ El rey pro-asirio de Ecrón, Padi, fue destronado por los egipcios y enviado encadenado a Ezequías, para mayor humillación. ​
Siendo tal la situación en el Levante, en 701 a. C., tras sus victorias en los Zagros, Senaquerib marchó hacia el Oeste para someter de nuevo a los sublevados contra el yugo asirio. En primer lugar, la revuelta cilicia fue aplastada y la colonia griega de Tarso destruida. Tiro se rindió a los asirios. Su rey, Luli, se vio forzado a huir a Chipre, donde fallecería, y Senaquerib impuso a un tal Itobaal como nuevo príncipe en la ciudad-Estado, que perdió el control de Sidón y de Acre, que formaron un nuevo reino. Los reyes de las ciudades costeras fenicias, Menachem de Samsimuruna, Abdi-liti de Arvad y Uru-miliki de Biblos, se sometieron nuevamente. A continuación, el emperador asirio se dirigió hacia el sur, recibiendo el homenaje de diversos reyes: Mitinti de Asdod, Budu-ilu de Beth-Ammon, Kamusu-nadbi de Moab y Malik-rammu de Edom. Pero las cosas no fueron tan sencillas. Ascalón hubo de ser tomada por la fuerza, junto con las ciudades vecinas del mismo reino, Beth-Dagon, Joppa, Banaibarka y Asuru. Sidka fue tomado prisionero junto con su familia, tesoro y dioses, y Sharru-lu-dari restaurado en el trono de Ascalón. Pero el dominio asirio sobre Levante distaba mucho de haberse restablecido.
Volviendo su atención hacia el interior, hacia Judá, la Biblia indica que —en represalia por su traición— los asirios sitiaron y capturaron muchas de sus ciudades y pueblos fortificados. Ezequías envió un mensaje a los asirios que procedían en el asedio de Laquis, reconociendo su traición y ofreciéndose a pagar el tributo que Senaquerib le impusiera a cambio de la paz: A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá y las tomó. Entonces Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mí, y haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro. ​ La captura asiria de Lakís se presenta en un célebre friso, donde el cruel monarca aparece sentado sobre un trono ante la ciudad vencida, aceptando los despojos que le llevaban de aquella ciudad mientras se torturaba a algunos de los cautivos. Senaquerib envió a tres de sus capitanes, Rabsaqué, Tartán y Rabsarís, con una poderosa fuerza militar para pedir al rey y al pueblo de Jerusalén que capitularan y con el tiempo se sometieran a ser enviados al exilio. El mensaje asirio despreciaba de manera particular la fe de Ezequías en Yahvé. Alardeando sobre cómo su dios sería tan impotente como los dioses de los países que ya habían caído ante el poder asirio:

Relieve de un guerrero asirio, procedente de Dur Sharrukin (Museo del Louvre).

Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria.
Tú has oído, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países, al consagrarlos al exterminio total. ¿Y tú, te vas a librar?
¿Libraron acaso sus dioses a esas naciones que mis padres han destruido, a Gozán, Jarán, Résef y a la gente de Edén que está en Telasar?
¿Dónde están el rey de Jamat, el rey de Arpad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, el de Hená y el de Ivá? Dio, por tanto, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de IHVH, y en los tesoros de la casa real.
El relato bíblico no especifica la liberación del rey Padi de Ecrón, pero muestra que Ezequías pagó el exorbitante tributo de 300 talentos de plata y 30 talentos de oro que exigió Senaquerib. La embajada asiria regresó con su monarca, quien a la sazón estaba luchando contra Libná, y se oyó decir respecto al príncipe kushita Taharqa, futuro faraón, "Mira que ha salido a pelear contra ti".​ Las inscripciones de Senaquerib hablan de una batalla en Elteqeh, unos 15 km al NNO de Ecrón, en la que derrotó a un ejército egipcio y las fuerzas del rey de Etiopía. Luego, conquistó las ciudades de Timnah y Ecrón, donde ejecutó a los líderes rebeldes y restauró en el trono al liberado Padi.

La campaña de Judá y el sitio de Jerusalén (701 a. C.)
La caída de Senaquerib, obra temprana de Rubens.

En cuanto a Jerusalén, aunque Senaquerib había enviado cartas amenazadoras advirtiendo a Ezequías que no había desistido de su determinación de tomar la capital de Judá, ​ la Biblia dice que los asirios ni siquiera "[dispararon] allí una flecha", "ni [alzaron] contra ella cerco de sitiar". La Biblia dice que "no disparará contra ella (Jerusalén) una flecha" en una profecía del profeta Isaías, pero el hecho es que, tras derrotar a los egipcios. Senaquerib se volvió contra Judá, tomando varias ciudades amuralladas y poniendo sitio a Jerusalén. ​ Según el relato bíblico Yahvé envió un ángel, que en una noche derribó a "ciento ochenta y cinco mil hombres en el campamento de los asirios": "se levantaron por la mañana, y he aquí que todos eran cadáveres". Tal desastre obligó a Senaquerib a regresar "con rostro avergonzado a su propio país". El historiador judío del siglo I, Flavio Josefo, citaba al babilonio Beroso, cuando escribía:
"Senaquerib, de la expedición de Egipto regresó a Jerusalén, donde encontró a las tropas comandadas por Rapsaces en gran peligro por la peste. Dios les envió una enfermedad que, en la primera noche en que sitiaron a la ciudad mató a ciento ochenta mil soldados, con sus capitanes y centuriones."
Las inscripciones de Senaquerib no mencionan nada respecto a este desastre, pero en vista del tono jactancioso que domina habitualmente las inscripciones de los soberanos asirios, difícilmente cabría esperar que Senaquerib registrara tal derrota. No obstante, la versión asiria del asunto, inscrita en el llamado Prisma de Senaquerib, conservado en el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, muestra que, si bien Senaquerib no llegó a tomar Jerusalén, Judá fue sometida de nuevo al dominio asirio:
"En cuanto a Ezequías el Judío, que no se sometió a mi yugo, puse sitio a 46 de sus ciudades fuertes, e innumerables aldehuelas de sus inmediaciones, y (las) conquisté mediante arietes y máquinas de asedio. Saqué (de ellas) 200.150 personas, jóvenes y ancianos, varones y hembras, [así como] innumerables caballos, mulas, asnos, camellos y ganado mayor y menor, que le arrebaté y consideré botín. A él mismo (Ezequías), encerré en Jerusalén, su residencia real, como a un pájaro en una jaula. [...] Las ciudades que había tomado a saco desgajé de su país y las entregué a Mitinti, rey de Ašdod, a Padi, rey de Ecrón, y a Sillibel, rey de Gaza. Y así disminuí su territorio. (...) El propio Ezequías, fue por el terrible esplendor de mi majestad, y los árabes y las tropas mercenarias que había traído para reforzar Jerusalén, su ciudad real, le abandonaron. Me envió más tarde a Nínive, mi ciudad señorial, además de 30 talentos de oro, 800 talentos de plata, piedras preciosas, antimonio, grandes bloques de piedra roja, lechos (taraceados) con marfil, sillas [taraceadas] con marfil, cueros de elefante, madera de ébano, madera de boj [y] toda clase de valiosos tesoros, sus hijas, concubinas, músicos y músicas. Para entregar el tributo y rendir obediencia como un esclavo envió a sus mensajeros (personales)."
Algunos comentaristas intentan explicar el desastre refiriéndose a un relato de Heródoto​ en el que cuenta que sobre el campamento asirio "cayó durante la noche un tropel de ratones campestres que royeron sus aljabas, sus arcos y, asimismo, los brazales de sus escudos", lo que los incapacitó para la invasión de Egipto. Este relato obviamente no coincide con el registro bíblico, ni tampoco armoniza con las inscripciones asirias. No obstante, los relatos de Beroso y Heródoto reflejan el hecho de que las fuerzas de Senaquerib sufrieron una repentina calamidad en esta campaña.

La segunda campaña de Babilonia (700 a. C.)
A pesar de su victoriosa campaña en Levante, las dificultades de Senaquerib no habían terminado. Aprovechando que el monarca asirio estaba comprometido junto al grueso de sus fuerzas en el oeste, el tenaz rey babilonio Merodac-Baladán reapareció y volvió a alzar en armas al sur de Mesopotamia. Marchando sobre Babilionia en la cuarta campaña de su reinado, el monarca asirio depuso y tomó prisionero al entonces rey, Belibni, cuya lealtad era más que sospechosa, para avanzar a continuación sobre Bit-Yakin. Shuzubi el caldeo, señor de Bitûtu, huyó. Con objeto de acabar de una vez con la revuelta, Senaquerib envió a sus tropas al corazón mismo de las marismas. Merodac-Baladán retrocedió ante el avance de las huestes asirias, pero, finalmente, fue acorralado en sus últimos reductos a orillas del Golfo Pérsico. Embarcó entonces una parte de sus tropas, las estatuas de sus dioses e incluso los huesos de sus antepasados, y navegó por la costa hasta la ciudad elamita de Nagitu, donde buscó refugio. Las tropas asirias, que no pudieron impedir su huida, batieron los cañaverales y sus poblaciones, saqueando la región hasta la frontera de Elam y trajeron, entre los prisioneros, a varios príncipes reales y a los hermanos que el monarca fugitivo había dejado atrás. A fin de solventar la irritante y siempre renaciente rebelión, espoleada por la permanente traición de los babilonios, Senaquerib decidió esta vez poner en el trono de Babilonia a su propio primogénito, el príncipe heredero, Aššur-nādin-šumi, el cual ejercería un férreo dominio sobre la Baja Mesopotamia al tiempo que iba aprendiendo el ejercicio del poder.


La campaña de Nippur (699 a. C.)
Estos acontecimientos tuvieron repentina repercusión en Elam. Una revuelta palaciega derribó a Šutruk-Naḫḫunte II, en provecho de su hermano más joven, Ḫallušu-Inšušinak, que reinó en Susa desde 699 a 693 a. C. Este cambio provocaría nuevas guerras, pero, por el momento, la tranquilidad parecía reinar de nuevo en el Imperio Asirio, si bien la regia vanidad exigió que se registrara como "quinta campaña" una expedición menor contra la ciudad de Utku, en los montes de Nippur, al este del Tigris. Senaquerib dejó que sus generales se encargaran solos de reprimir la rebelión del gobernador de Cilicia, Kirua, en 696, cuya capital fue tomada al asalto; él mismo fue enviado prisionero a Nínive, donde fue desollado. Al año siguiente hubo una campaña punitiva contra Til-Garimmu, cerca del Tauro. Él mismo se quedó en la propia Asiria, consagrándose a la realización de una obra que deseaba vivamente: la construcción de su propia capital. 

La reconstrucción de Nínive (c. 705 - 690 a. C.)
Al ascender al trono Senaquerib abandonó la inacabada ciudad de su padre, Dur Sharrukin, convertida en una simple capital provincial. Centró sus esfuerzos constructivos en la antigua ciudad de Nínive, un ancestral centro religioso de gran importancia que nunca había sido corte real, con objeto de convertirla en la más bella ciudad del reino y en capital de su pujante imperio. El rey la reconstruyó desde sus cimientos e hizo de ella una fastuosa metrópolis. La primera versión de los anales de su reinado, escrita después de la campaña de 703 a.C., ya comprendía un balance prometedor de las obras de Nínive. La quinta, en 694 a. C., fecha en que fue inaugurado solemnemente el nuevo palacio, ofrece una descripción completa.
Un toro alado o Shedu asirio, procedente de Dur Sharrukin. 

Senaquerib poseía un vivo interés por el urbanismo y la ingeniería, pasión por la belleza y refinados gustos artísticos. En primer lugar, el rey asirio amplió el perímetro de la ciudad enormemente, de 9.300 a 21.815 codos. Agrandó sus plazas y calles, hizo construir a la puerta de la ciudad interior un puente de ladrillos y cal, dispuso una triunfal «vía real», de más de treinta metros de ancha y bordeada de estelas que, a través de la ciudad, venía a parar a la «Puerta de los Jardines», una de las quince grandes puertas de la muralla exterior, de 40 ladrillos de espesor y 100 de alta, y protegida por un foso de cincuenta metros de anchura. Tenía entre 15 y 18 puertas impresionantes, cada una de ellas dedicada a una divinidad. Se desvió el canal Tebiltu, cuyas aguas habían minado los cimientos de la antigua acrópolis, que no medía más que 395 codos por 95. Tras rellenar el antiguo cauce, la plataforma se expandió a 914 codos por 440, y alzada hasta una altura de 190 hileras de ladrillos. Sobre esta superficie se edificó un espectacular palacio. Tenía al menos 80 habitaciones, y 3 kilómetros de decoración mural sobre placas de alabastro adosadas a los muros de adobe. Senaquerib lo bautizó como "Palacio sin rival". Para su construcción hizo venir de todas partes los materiales necesarios. Se explotaron nuevas canteras, talaron bosques aún vírgenes, y refinaron las artes de la escultura y la metalurgia. Monstruosos toros alados con cabezas de reyes barbudos, los Shedu, franqueaban sus principales puertas.

La campaña de Elam (693 a. C.)
Birreme asirio, c. 700 a. C. 

La destrucción de Babilonia (689 a. C.)
La paz y el problema sucesorio (688-681 a. C.)
Tras la destrucción de Babilonia, los ocho años restantes del reinado de Senaquerib fueron de aparente paz. El rey permaneció en Nínive, entregado a tareas constructivas, aunque sus generales dirigieron alguna campaña punitiva —por ejemplo contra los árabes—.​ Apenas tres meses después de la caída de Babilonia, murió Khumbannimena II, rey de Elam, y le sucedió Khumbankhaltash II, que probablemente fuera su sobrino. Bajo su pacífico reinado. Elam vio crecer su influencia: Ellipi y el País del Mar —donde se instaló como gobernante un hijo del tenaz Merodac-Baladán— se sacudieron la tutela asiria para volverse hacia Elam. En Anatolia, el país de Tabal también recobró su independencia, y Urartu ocupó de nuevo Musasir y algunas regiones vecinas de la frontera septentrional de Asiria. Por tanto, Senaquerib no fue capaz de mantener intactas las fronteras del dilatado imperio forjado por su padre.
En el interior del país se sucedieron los problemas, paralizando nuevas ofensivas que permitieran el restablecimiento de la hegemonía asiria en todos los frentes. La muerte de su príncipe heredero provocó una grave crisis en la corte asiria, ya de por sí dada a la intriga. La tradición mesopotámica establecía que el hijo mayor del rey era siempre, de derecho y de conformidad con los mandatos divinos, el legítimo heredero del trono. Sin embargo, si llegaba a morir antes que su padre, éste podía designar libremente a su sucesor en el poder, sin tener en cuenta la edad o la madre. Senaquerib tenía aún cinco hijos vivos, el menor de los cuales era Asarhaddón (Assurakhaiddina), nacido de su última esposa, Naqi'a, a la que se llamaba en asirio Zakutu. Mujer en apariencia enérgica y ambiciosa, intrigó apasionadamente en favor de su hijo, conquistando poco a poco el corazón del Rey. Sin embargo, los hermanos mayores de Asarhaddón defendían no menos encarnizadamente sus respectivas candidaturas, y contaban con sus propias camarillas. El nacionalismo asirio se convirtió en una importante cuestión en disputa, ya que denunciaban como crímenes las simpatías pro babilonias de la reina y su hijo. El resultado fue el florecimiento de las luchas y las intrigas constantes en el seno de la familia real.
Finalmente, el elegido fue Asarhaddón, quien registró el hecho en sus propios anales regios:
"Soy el hermano menor de mis hermanos mayores. Por orden de los dioses Assur, Sin, Samas, Bel y Nabu, istar de Nínive e Istar de Arbela, mi padre, que me engendró, me elevó ante la asamblea de mis hermanos, diciendo: 'Este es el hijo que me sucederá'. Interrogó a los dioses Samas y Adad por medio de una consulta hepatoscópica, y le respondieron con un 'sí' sin ambigüedades: 'es él quien te reemplazará'. Ateniéndose con devoción a su solemne sentencia, reunió entonces, todos juntos, a los habitantes de Asiria, pequeños y grandes, a mis hermanos y a la descendencia masculina de la casa de mi padre, y delante de Assur, Sin, Samas, Nabu (y) Marduk, los dioses de Asiria y los dioses que habitan el cielo y la tierra, les hizo jurar solemnemente para que todos respetaran mi derecho a la sucesión. En un mes favorable, en un día propicio, entré en la Casa de la Sucesión..."
El 20 de tevet de 681 a. C., según el Antiguo Testamento, "sucedió que mientras adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat".​ Una inscripción de su hijo, sucesor y vengador, Assarhadón, confirma esta declaración bíblica, ​ aunque no menciona los verdaderos nombres de los asesinos. 

Asarhaddón (acadio Aššur-aha-iddina) o Asaradón, ​ rey de Asiria (681 a. C.-669 a. C.), hijo del rey Senaquerib y de Naqi'a (en asirio, Zakutu), consorte de origen arameo.
En el 681 a. C. fue exiliado de la corte por sus hermanos, quienes se cree fueron responsables del asesinato de Senaquerib el mismo año. Tras una guerra civil de alrededor de seis meses, Asarhaddón se impuso como rey de Asiria, y, según el relato bíblico, sus hermanos huyeron al "país de Ararat", identificado generalmente como Urartu.
Una de las obras más relevantes del reinado de Asarhaddón fue la reconstrucción de Babilonia, la que había sido destruida hasta sus cimientos por Senaquerib en 689 a. C. Al tiempo que hacía reconstruir el Esagila, restauraba en Assur el templo nacional, el Esharra. Ambos edificios aún inacabados fueron inaugurados casi simultáneamente durante el segundo año de su reinado. También restituyó sus antiguos privilegios económicos y comerciales a las ciudades de Babilonia, Nippur, Borsippa y Sippar. ​
En política exterior, selló la paz con Elam, mantuvo una buena relación con Urartu (aliado en contra de las invasiones de pueblos cimerios) e inició la conquista de Egipto, llegando a apoderarse de Menfis (671 a. C.).
Asarhaddón murió en la ciudad de Harrán, víctima de una enfermedad crónica mientras preparaba una nueva campaña egipcia. Le sucedió Asurbanipal en Asiria, y Shamash-shum-ukin en Babilonia. La sucesión pudo llevarse a cabo sin incidentes, gracias a la intervención de la reina madre, Naqi'a, madre de Asarhaddón, que gozaba de gran influencia en la corte, como símbolo de la legitimidad y la continuidad dinástica. Ella exigió a los hermanos de Asurbanipal y a los gobernadores, políticos y militares, que respetaran el juramento de fidelidad hecho al rey difunto. 
Relieve en bronce, representando a Asarhaddón (derecha) y a su madre Zakutu (izquierda) (Museo del Louvre). 

Asurbanipal (acadio Aššur-bāni-apli); arameo; "Assur es el creador de su heredero";​ 668 a. C. – c. 627 a. C.), ​(a veces mencionado como Ashurbanipal o Assurbanipal), fue el último gran rey de Asiria.
Hijo de Esarhaddon y nieto de Senaquerib y Naqi'a (Zakutu), es famoso por ser uno de los pocos reyes de la antigüedad que sabía leer y escribir. Durante su reinado, la cultura asiria alcanzó su apogeo, lo cual se aprecia en los palacios de Nínive.
Era conocido con diversos nombres: en el Antiguo Testamento, es mencionado como Osnaper (libro de Esdras, 4:10), los griegos lo conocían como Sardanapal, y el historiador romano Marco Juniano Justino, como Sardanapalus. ​ Este es el nombre que pasó a los textos medievales el cual en español se conoce como Sardanápalo.
En el reinado de Asurbanipal, el esplendor asirio era evidente no sólo en su poderío militar, sino también en su cultura y las artes. Asurbanipal creó la biblioteca de Nínive, la cual fue la primera biblioteca que recogió y organizó el material de forma sistemática. En Nínive se recogió toda la literatura disponible en escritura cuneiforme en aquel entonces. También se encargó de restaurar el templo E.mes.lamy de realizar reconstrucciones y ampliaciones en el templo de E.zida.
Algunas tablillas de la biblioteca de Nínive conservan las versiones más completas del poema de Gilgamesh, ​ en los lenguajes sumerio y acadio. Otras eran usadas como diccionario sumerio-acadio, mientras que algunas contenían textos sobre astronomía y astrología.
Relieve de Assurbanipal cazando. Museo Británico de Londres. 

Sardanápalo, y en especial el episodio de su muerte, ha inspirado numerosas representaciones artísticas. La más conocida entre ellas es el cuadro de Eugène Delacroix, ​ basado a su vez en el drama de Lord Byron e inspirador, a su vez, de una cantanta de Hector Berlioz y una ópera, inconclusa, de Franz Liszt.
La Mort de Sardanapale (1827), obra de Delacroix 
Shamash-shum-ukin fue un rey de la X dinastía de Babilonia que reinó en el período 668 a. C.-648 a. C.
Recibió el poder de su hermano Asurbanipal de Asiria, que renunció a la doble corona de Asiria y Babilonia, respetando así la voluntad del padre de ambos, Asarhadon. En realidad, el reino de Babilonia estaba ahora reducido a las ciudades de Babilonia, Borsippa, Kutha y Sippar, y sus alrededores, por lo que Shamash-shum-ukin estaba celoso de su hermano, que siendo menor que él, había recibido la mayor parte del imperio.
En el año 652 a. C. se sublevó, recibiendo el apoyo de los enemigos tradicionales de Asiria, es decir, Elam, Egipto, el País del Mar, y los príncipes árabes y sirios. Asiria, como era habitual, reaccionó con lentitud, pero implacablemente, como la máquina de guerra que era, venciendo a todos los sublevados. El rey babilonio fue derrotado y muerto, siendo sustituido por Kandalanu, que a pesar de llevar el título de rey, no era más que un gobernador asirio.

Assur-etil-ilani, rey de Asiria (630 a. C. - 627 a. C.) ó (627 a. C. - 623 a. C.).
Hijo y sucesor de Asurbanipal. Nada más ascender al trono tuvo que hacer frente a un golpe de estado, que fue abortado gracias a la energía de su general, Sin-shumu-lisir, al que recompensó con tierras. Después tuvo que contener a los escitas, que atacaron el norte del imperio. Sin embargo, esto no fue suficiente para mantener la paz. Inmediatamente, su hermano Sin-shar-ishkun le disputó el trono de Babilonia. Assur-etil-ilani marchó al encuentro del traidor, pero halló la muerte junto a Nippur.
Sin-shar-ishkun marchó rápidamente hacia Nínive para reclamar el trono de Asiria, que había sido usurpado por Sin-shumu-lisir.
De acuerdo con la inscripción Harran de Nabonido, Assur-etil-ilani reinó durante tres años, pero hay un contrato en Nippur fechado en su cuarto año. Parece, pues, que sucedió a Asurbanipal en 627 a. C., y gobernó hasta 623 a. C. Pero esto plantea algunos problemas en la datación de los acontecimientos de la guerra asirio-babilonia. Por lo tanto, Assur-etil-ilani puede haber accedido al trono asirio antes de 627 a. C. Se ha sugerido que su reinado pudo superponerse con el de Asurbanipal, pero es más verosímil que Asurbanipal muriese en realidad, antes de 627 a. C., pues no hay evidencia de una corregencia. Así, si Asurbanipal murió en 631 a. C., Asur-etil-ilani sería rey hasta 627 a. C.
En efecto, no hay un documento oficial sobre el fin del reinado de Asurbanipal, y aunque un texto posterior le da un reinado de 42 años, situando su muerte en 627 ó 626 a. C., el último documento que le menciona es de 631 a. C., por lo que se piensa que pudo morir en esa fecha, o como máximo en 629 a. C. ​ Todavía hay problemas sobre las fechas en conflicto, pero parece que ésta sería la que tiene más apoyo con las evidencias disponibles. 

Sin-shumu-lisir, general que consiguió durante un breve tiempo, usurpar el trono de Asiria (626 a. C.).
Fue uno de los generales predilectos del rey Assur-etil-ilani​ de quien recibió diversos privilegios. Sin embargo, traicionó a su señor, pues le privó del trono mientras éste estaba combatiendo a su hermano Sin-shar-ishkun, que pretendía arrebatarle la corona de Babilonia.
Sin embargo, no consiguió mantenerse en el trono sino unos meses, a pesar de que los babilonios le llegaron incluso a reconocer como rey. Sin-shar-ishkun marchó rápidamente hacia Nínive, donde consiguió recuperar el cetro de sus antepasados.
Hijo de Assurbanipal, Sin-shar-ishkun fue el último rey asirio que gobernó en Nínive, la capital imperial. Ocupó el trono tras el asesinato de su hermano y antecesor, Assur-etil-ilani, y el breve reinado de Sin-shumu-lisir.
Heredó un Imperio que se venía a pique tras la rebelión de Babilonia y las continuas luchas internas. Al inicio de su reinado, sometió a los rebeldes asirios que asesinaron a su hermano, acabando con la guerra civil. En 626 a. C. pudo rechazar un ataque de Nabopolasar a Nippur, y contraatacó, bloqueando la ciudad de Babilonia. Aunque debilitado, el ejército asirio todavía tenía la iniciativa, y bajaba cada año a Acad para acciones de intimidación, pero la situación evolucionaba en favor de Babilonia. En 623 a. C., la región de Der se rebeló contra Asiria, y Nínive tuvo que rechazar un ataque de Fraortes de Media. Aquí se interrumpe el texto de la crónica, que se reanuda en 616 a. C. ​
La nueva crónica refleja un cambio en la relación de fuerzas. En adelante, son las tropas babilónicas las que toman la iniciativa, remontando el valle del Éufrates, y luego el Tigris, para llevar a los asirios hasta el pequeño Zab. En la campaña siguiente, sitiaron la antigua capital asiria, Assur. En 614 a. C., los medos, dirigidos por Ciaxares lanzan una vigorosa ofensiva y toman Assur, a la vez que firman un tratado con Nabopolasar. Al año siguiente, Sin-shar-ishkun, todavía puede rechazar a los babilonios en el valle del Éufrates, pero en agosto de 612 a. C., la confederación de medos y babilonios tomó y destruyó Nínive, tras varios meses de asedio. Sin-shar-ishkun fue asesinado durante el asalto de la ciudad, al igual que toda la población que allí se encontraba. 

Kandalanu fue el último rey de la dinastía X (asiria) de Babilonia, que reinó en el período 647 a. C.-627 a. C.
No se sabe nada de su reinado, salvo que el reino estaba reducido a las ciudades de Babilonia, Borsippa, Sippar, y Uruk, pues el resto de las antiguas posesiones babilonios estaban ahora bajo el control de guarniciones asirias. Fue designado rey de Babilonia tras la rebelión de su predecesor Shamash-shum-ukin contra su hermano el rey asirio Assurbanipal.
Las fuentes para el reinado de Kandalanu son pocas y fragmentarias. De datación contemporánea, tan sólo se pueden citar fórmulas convencionales de fechado (documentos fechados en el "año x [del reinado] de Kandalanu") y una dañada inscripción cronológica. ​ En inscripciones cronológicas posteriores Kandalanu es a veces mencionado y a veces no lo es. La escasez de fuentes hace particularmente difícil la tarea de determinar su identidad. Se cree que pudo haber sido otro de los hermanos de Assurbanipal o algún miembro de la elite local que permaneció fiel a Asiria durante la rebelión de Shamash-shum-ukin. Su nombre parece significar algún tipo de deformidad física, posiblemente pie equinovaro. En este caso no sería imposible pensar que haya sido designado rey con el objeto de ofender a los babilonios, recientemente rebeldes; se cree, además, que pudo haber tenido algún tipo de retraso mental. Del mismo modo, se ha sugerido que Kandalanu no fue otra cosa más que el nombre babilonio adoptado por Assurbanipal. ​ Usualmente se cita en favor de esto último el hecho de que tanto Tiglath-Pileser III como Salmanasar V hayan reinado sobre Babilonia bajo los nombres de Pulu y Ululayu, respectivamente. Sin embargo, según argumenta G. Frame, estos supuestos ejemplos de la adopción de un nombre babilonio por parte de soberanos asirios no se basan en evidencia oficial, por lo que deberían ser descartados. ​ Adicionalmente, el ya mencionado texto cronológico del reinado de Kandanu (KAV 182) indica que él reinó en Babilonia por algún tiempo cuando ya reinaba en Asiria Assur-etil-ilani, esto es, luego de la muerte de Assurbanipal.
A su muerte finalizó la llamada dinastía X y el dominio asirio sobre Babilonia, y siguió un interregno de un año, hasta que Nabopolasar se apoderó del trono, instaurando la dinastía XII neobabilonia o caldea. 

El resurgimiento de Babilonia: X Dinastía. 
EL Imperio Neobabilónico o Caldeo. 
Los Caldeos, nómadas semitas de la familia de los arameos y uno de sus grupos más importantes que aparecen por primera vez en los Anales asirios en el siglo IX a.C., se establecieron en la zona del antiguo país de Summer a principios del I Milenio que recibirá a partir de ahora el nombre de Caldea. 
Los caldeos vivían entre los pantanos y lagos situados junto al curso bajo el Tigris y el Éufrates. Su organización era tribal y cada bitu ("casa") se encontraba bajo el liderazgo de un jeque que a veces se hacía llamar "rey". Pero las relaciones tribales estaban mal definidas. 
La mayor de las tribus, se encontraba al sur de Borsippa, no lejos de Babilonia. Los datos de la época indican claramente que estas gentes distaban mucho de ser nómadas empobrecidos. Los caldeos tenían grandes manadas de caballos y reses, y a juzgar por los tributos que debían pagar, diríase que aunque no se dedicaban directamente al comercio, sí controlaban las rutas del sur por las que viajaban artículos de lujo. 
Ningún dato directo indica que los caldeos hablasen una lengua distinta de la babilónica. La mayoría de las personas que se mencionan en cartas y textos históricos ostentan nombres babilónicos.

XI Dinastía: Dinastía Neo-Babilónica o Caldea
Monarca
Inicio del reinado
Final del reinado
Nabopolasar
625 a. C.
605 a. C.
Nabucodonosor II
605 a. C.
562 a. C.
Amel-Marduk
562 a. C.
560 a. C.
Nergal-shar-usur (Neriglisar)
560 a. C.
556 a. C.
Labashi-Marduk
556 a. C.
Nabónido
556 a. C.
539 a. C.

Nabopolasar (en acadio Nabu-apla-us-ur o Nabu-apla-utsur) fue un rey caldeo de Babilonia, fundador del Imperio Neobabilónico y artífice de la caída del Imperio Asirio.
Su reinado comenzó el 23 de noviembre de 626 a. C. y falleció el 15 de agosto de 605 a. C.
No obstante sus oscuros orígenes (en una de sus inscripciones, conocida como el «Cilindro de Nabopolasar», se llama a sí mismo «hijo de nadie»), Nabopolasar habría sido un jefe caldeo de cierto relieve en los años previos a su llegada al trono. Assurbanipal, rey de Asiria, murió hacia 627 a. C., al mismo tiempo que Kandalanu, su «rey marioneta» de Babilonia.
El vacío de poder fue ocupado rápidamente por Nabopolasar, quien, luego de exitosas campañas contra las posiciones asirias en ciudades como Nippur o Uruk, fue coronado rey de Babilonia en el 626 a. C. A pesar de ello, se cree que Assur-etil-ilani y Sin-shar-ishkun, sucesivos reyes de Asiria, mantuvieron por un tiempo en su poder buena parte de Babilonia.
En este primer período la guerra se desarrolló en el territorio de Babilonia, lo que llevó a la destrucción de templos y el saqueo de ciudades. Después del 623 a. C. las crónicas nos presentan una laguna de siete años, pero en el 616 a. C. se ve a Nabopolasar mucho más afianzado y adoptando una posición ofensiva. El ejército babilonio sometió varias ciudades del Éufrates medio, alcanzando Suhu e Hindanu (al sur de Harrán), y regresando con un lucrativo botín. En el año 615 a. C., Nabopolasar remontó el curso del Tigris hasta sitiar Assur, pero fue rechazado. Por entonces los asirios ya eran apoyados por las fuerzas egipcias de Psamético I, el cual era independiente de Asiria desde el 654 a. C.
En su año de ascensión (626 a. C.), Nabopolasar había devuelto estatuas divinas a la ciudad elamita de Susa, tratando de ganarse el favor de Elam, tradicional aliado de los líderes caldeos. Elam se encontraba por entonces en plena decadencia, pero su rol sería ocupado por los emergentes medos (llamados umman-manda en las Crónicas de Babilonia). Tras repetidos ataques sobre Asiria, la ciudad de Asur cayó en manos de los medos en el 614 a. C. Nabopolasar llegó a Assur unos días más tarde, pactando allí mismo una alianza con el rey medo Ciáxares, la cual fue, según informes tardíos (Beroso), confirmada por el matrimonio de Nabucodonosor, heredero de Babilonia, con una princesa meda. En el 612 a. C. los medos y los babilonios atacaron la ciudad de Nínive, devastando y saqueando la gran capital asiria. Sin-shar-ishkun, el rey asirio, pudo haber perecido durante la destrucción de Nínive.
Con el apoyo egipcio, un nuevo rey, Assur-uballit II, formó un último foco de resistencia en Harrán, ciudad que cayó en el año 609 a. C. En los años siguientes las campañas de Nabopolasar se concentraron en las fronteras de Urartu, donde se especula que se habría refugiado Assur-uballit. Durante los futuros encuentros con los egipcios en el Alto Éufrates, el ejército de Babilonia fue comandado por Nabucodonosor. Nabopolasar, enfermo y probablemente a una edad avanzada, murió en Babilonia el 15 ó 16 de agosto de 605 a. C.
Las campañas de Nabopolasar lograron el establecimiento de la hegemonía babilonia sobre los valles del Tigris y el Éufrates, y sentaron la base para la futura expansión sobre Siria y el Levante.
Asiria perdió su entidad política, y sus grandes ciudades fueron saqueadas. No se sabe mucho sobre lo que sucedió en Asiria después de la conquista, aunque se cree que fue repartida entre Babilonia y los medos. En otras áreas, como Hindanu o Rasapu en el Éufrates, Nabopolasar aplicó la deportación masiva, sentando un precedente que sería seguido por su hijo Nabucodonosor. 

Política interior
La presencia del rey en Babilonia durante buena parte del año (debido al sistema de campañas anuales, que ocupaban a sobre todo los meses de verano y primavera), así como la relativa estabilidad de los últimos años, permitieron que se llevara a cabo un extenso programa de obras públicas.
Aun así, muchos proyectos, como la construcción del sistema de fortificaciones de Babilonia, la calle procesional, el zigurat de Marduk (Etemenanki) y el palacio real, quedaron inconclusos durante el reinado de Nabopolasar y fueron finalizados por su sucesor Nabucodonosor II. Además del Etemenaki, muchos templos fueron restaurados y reconstruidos, tanto en Babilonia como en otras ciudades de prestigio. En cuanto al desarrollo agrario (base de la economía babilonia), se promovió activamente mediante la construcción de canales de regadío. 

Fuentes
Cuatro Crónicas de Babilonia (textos proto-historiográficos escritos por sacerdotes babilonios) permiten reconstruir la secuencia cronológica del reinado de Nabopolasar: la Crónica de los primeros años de Nabopolasar (627-623 a. C.), la Crónica de la caída de Nínive (616-608 a. C.), la Crónica de los últimos años de Nabopolasar (608-605 a. C.) y la Crónica de los primeros años de Nabucodonosor (605-594 a. C.). Una quinta crónica, la llamada Crónica del Akitu, tan sólo menciona interrupciones del akitu o fiesta de año nuevo en su año de ascensión.
Aparte de ello poseemos una serie de inscripciones del propio rey, escritas en ocasiones como la apertura de un canal o la fundación o restauración de un templo; además Nabucodonosor nos informa en sus inscripciones acerca de los proyectos de construcción iniciados por su padre y finalizados por él. 

Referencias clásicas y bíblicas
Las referencias clásicas son escasas. El historiador judío Flavio Josefo habla brevemente acerca de Nabopolasar en su Contra Apión (libro 1, capítulo 19; Sacred-Texts.com), citando al babilonio Beroso, y lo mismo hace Eusebio de Cesarea.
En cambio Heródoto, en su descripción de la caída de Asiria, se concentra en los medos y ni siquiera hace mención de Babilonia. La Biblia hebrea no menciona explícitamente a Nabopolasar, pero en el Libro de Nahum se profetiza sobre la caída de Asiria, y en ciertos pasajes de Reyes y Crónicas se hace referencia a hechos contemporáneos (2 Reyes 22, 28-30; 2 Crónicas 35, 20-36). 

Nabucodonosor II (630 a. C.-Babilonia, 7 de octubre de 562 a. C.) es probablemente el gobernante más conocido de la dinastía caldea de Babilonia. Reinó entre el año 604 a. C. y el 562 a. C.
Es conocido por la conquista de Judá y Jerusalén, y por su monumental actividad constructora en Babilonia, como los famosos Jardines Colgantes de Babilonia. Ha sido tradicionalmente llamado Nabucodonosor el Grande, pero la destrucción del Templo de Jerusalén y la conquista de Judá le granjeó una mala imagen en las tradiciones judías y en la Biblia, al contrario de lo que sucede en el Irak contemporáneo, donde es glorificado como un líder histórico.
Nabucodonosor tuvo además el templo E.nam.khe, que recibía el culto a Ishkur, ​ bajo su custodia, conservado con gran estima. Restauró el templo E.mes.lam​ y realizó reconstrucciones y ampliaciones en el templo E.zida.
Su nombre, en acadio Nabû-kudurri-uṣur, es interpretado como "Oh Nebo, defiende mi corona", "imperio", "estela", o "trabajo". En una inscripción se nombra a sí mismo "el favorito de Nebo". En hebreo, Nəbūkadenʾeṣṣar), y algunas veces (en Jeremías y Ezequiel), Nəbūkadrệṣṣar. La Septuaginta y la Vulgata tienen, Nabujodonosor (reflejando una pronunciación temprana Nabūkudunʾuṣur).
Nabucodonosor II fue el hijo mayor y sucesor de Nabopolasar, quien liberó Babilonia de la dependencia de Asiria y dejó a Nínive en ruinas. Según Beroso, contrajo matrimonio con la hija de Ciáxares, por lo que las dinastías de los Medos y babilonios se unieron.
Neko II, rey de Egipto, obtuvo una victoria ante los asirios en [Megido]. Esto aseguró a Egipto la posesión de provincias Fenicias del imperio asirio, incluyendo parte de Palestina. Las provincias restantes fueron divididas entre Babilonia y Media. Nabopolasar estaba decidido en reconquistar de Necao las provincias del oeste de Siria, y para este fin mandó a su hijo junto a un poderoso ejército en dirección al oeste. En la batalla de Karkemish en el año 605 a. C., el ejército egipcio fue derrotado y Siria y Fenicia cayeron bajo el dominio de Babilonia. Nabopolasar murió el 15 de agosto del 605 a. C. y Nabucodonosor regresó a Babilonia para ascender al trono.
Después de vencer a los Cimerios y Escitas, todas las expediciones de Nabucodonosor estuvieron dirigidas hacia el oeste, aunque un poderoso vecino, los medos, estaba ubicado en el norte. El matrimonio de Nabucodonosor con Amuhia, hija del rey de los medos, aseguró paz entre los dos imperios.
Nabucodonosor llevó a cabo varias campañas sobre Siria y Judá. Un intento de invasión a Egipto en 601 a. C. tuvo algunos contratiempos, causados por diversas rebeliones en el área del Levante, incluyendo Judá. Nabucodonosor terminó con las rebeliones, capturando Jerusalén el 587 a. C., y llevando al rey Jeconías a Babilonia. Cuando el faraón Apries intentó nuevamente una invasión a Palestina, el 589 a. C., Judá y otros estados de la región se rebelaron. Un segundo asedio de Jerusalén ocurrió en 587 a. C./586 a. C., finalizando con la destrucción del templo y la ciudad, así como con la deportación de muchos ciudadanos a Babilonia. Estos hechos se describen en los libros bíblicos de Reyes, Jeremías y Crónicas. Después de la destrucción de Jerusalén, Nabucodonosor sostuvo un asedio sobre Tiro (585 a. C.-572 a. C.), que terminó con un compromiso, donde la ciudad aceptaba la autoridad de Babilonia.
Completando la subyugación de Fenicia, y luego de atormentar Egipto, Nabucodonosor se dedicó a adornar la ciudad de Babilonia, construir canales, acueductos y reservas.
Tomando en cuenta sus inscripciones y el número de templos construidos o restaurados por él, se puede decir que fue un hombre muy devoto. Lo que se sabe de su historia lo muestra con una disposición humana, en llamativo contraste con la demostración de crueldad gratuita de la mayoría de los soberanos asirios. Fue debido a esta moderación que Jerusalén fue perdonada repetidas veces, y finalmente destruida sólo cuando esto fue una necesidad política; los príncipes rebeldes obtuvieron perdón, y el mismo Sedequias, que por su desagrado contra el rey babilónico le era particularmente odioso, si se hubiese comportado con menos terquedad, hubiera recibido mayor indulgencia (Jeremías 38:17, 18). Nabucodonosor mostró mucha consideración a Jeremías, dejándolo libre de acompañar a los exiliados a Babilonia o de permanecer en Jerusalén, y nombrando a uno de los amigos del profeta, Godolías, como gobernador de Jerusalén; concedió también tal parte de libertad a los exiliados judíos que algunos ascendieron a una posición de prominencia en la Corte y Baruc pensó que era un deber exhortar a sus compañeros para que tuvieran el bienestar de Babilonia en el corazón y para que oraran por su rey. La tradición babilónica cuenta que al final de su vida, Nabucodonosor, inspirado desde las alturas, profetizó la ruina inminente del imperio Caldeo (Berosus y Abydenus en Eusebio, Praep. Evang., 9.41).
Nabucodonosor murió en Babilonia entre el segundo y sexto mes del año 43 de su reinado. 
Nabucodonosor pareció sentirse más orgulloso por sus obras que por sus victorias en el campo de batalla. Durante el último siglo de la existencia de Nínive (s. VII a. C.), Babilonia estaba devastada, no sólo a manos de Senaquerib y Asurbanipal, sino también como resultado de rebeliones. Nabucodonosor, continuando con el trabajo de reconstrucción de su padre, tuvo como propósito convertir su capital en una de las maravillas del mundo. Antiguos templos fueron restaurados; nuevas edificaciones de increíble magnificencia fueron construidas en honor a los dioses del panteón babilónico (Diodoro de Sicilia, 2.95; Heródoto, 1.183); para completar el palacio real comenzado por Nabopolasar, nada fue ahorrado, ni "madera de cedro, bronce, oro, plata, piedras preciosas y raras"; un pasaje subterráneo y un puente de piedra conectaban las dos partes de la ciudad separadas por el río Éufrates; la ciudad se volvió inexpugnable con la construcción de un triple muro.
Las labores de Nabucodonosor no estaban sólo ligadas a la capital; es acreditado por la restauración del lago de Sippar, abrir un puerto en el Golfo Pérsico, y la construcción de la muralla meda entre los ríos Tigris y Éufrates para proteger al país de invasiones del norte: de hecho, no hay un lugar en Babilonia donde no aparezca su nombre o vestigios de su actividad como rey. Estas gigantescas obras necesitaron una amplia mano de obra: de la inscripción en el templo de Marduk, se puede inferir que la mayoría de los cautivos traídos desde el oeste de Asia participaron en las labores de construcción. 

Nabucodonosor en el Libro de Daniel
Nabucodonosor II es más ampliamente conocido a través de su descripción en la Biblia, especialmente en el Libro de Daniel, que discute varios eventos de su reinado en adición a su conquista de Jerusalén.
En el segundo año de su reinado, Nabucodonosor sueña con una gran imagen hecha de varios materiales (oro, plata, bronce, hierro, y barro cocido) que es destruida totalmente. El profeta Daniel lo interpreta de modo que representa el auge y la caída de los poderes mundiales (Daniel Capítulo 2​).
Durante otro incidente, Nabucodonosor levanta un enorme ídolo de oro para ser venerado durante una ceremonia pública en el llano de Dura. Cuando tres judíos, Ananías, Misael, y Azarías (Sedrac, Mesac, y Abed-nego) rehusaron formar parte de tal acto, el rey los mandó a arrojar a un horno ardiente. Pero al momento de ser arrojados fueron salvados por un ángel y surgieron ilesos (Daniel Capítulo 3​).
Otro sueño, esta vez de un árbol inmenso, es interpretado por Daniel el profeta. El sueño anunciaba el destino del rey viviendo junto a las bestias y comportándose como éstas (Daniel Capítulo 4).
Nabucodonosor, por William Blake. 

Mientras presumía sobre sus logros, Nabucodonosor es humillado por Yahvé. El rey pierde la cordura y vive en la selva como un animal durante siete años (algunos lo consideran como un ataque de locura llamado zoantropía clínica). Después de esto, su cordura y postura son recobradas. Ni la enfermedad, ni el interregno que debió haber causado, están registrados en los anales babilónicos; sin embargo, hay una ausencia de actos del rey durante 582 a. C.-575 a. C. Algunos eruditos creen que el Libro de Daniel fue escrito mucho tiempo después que los eventos descritos, durante el Siglo II a. C., por esta razón se duda de la veracidad de las descripciones.
Algunos estudiosos creen que la descripción hecha por Daniel es una mezcla de tradiciones sobre Nabucodonosor —fue sin duda quien conquistó Jerusalén— y Nabónido (Nabuna'id), el último rey de Babilonia. Por ejemplo, Nabónido fue el verdadero padre de Baltasar, y los siete años de locura pueden estar relacionados con la estancia de Nabónido en Tayma, en el desierto. Evidencia de esto está en fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto donde se describe a Nabónido (N-b-n-y) siendo azotado por Dios con una fiebre de siete años en su reino mientras su hijo regía en Babilonia. 

Sucesores
Después de su muerte en octubre de 562 a. C., tras un reinado 43 años, le sucedió su hijo Amel-Marduk, quien, después de reinar dos años, fue sucedido por Neriglisar (559 a. C.-555 a. C.), que fue sucedido por Nabónido (555 a. C.-538 a. C.), al final de estos reinados (menos de un cuarto de siglo después de la muerte de Nabucodonosor) Babilonia cayó bajo Ciro quien lideró la combinación de los ejércitos de Media y Persia. 

Evilmerodac, también conocido como Amel-Marduk «hombre de Marduk»​ o Evil-Marduk fue rey de Babilonia entre 562 y 560 a. C. Hijo de Nabucodonosor II, sucedió a este en el trono tras su muerte, siendo depuesto a los dos años por su cuñado —yerno de Nabucodonosor— Neriglisar, como resultado de una conspiración palaciega. ​
En el primer año de su reinado, en el mes duodécimo, a los veinticinco días del mes, Evil-merodac, sacó de la cárcel al rey de Judá, Joaquín; quien sufrió por treinta y siete años la cautividad impuesta, por el rey Nabucodonosor. Evil-merodac, hizo sentar a su mesa al rey Joaquín, todos los días de su vida, hasta su muerte. 

Neriglisar (forma común de su nombre), ​ también conocido como Nergal-sharezer, fue rey de Babilonia entre 560 y 556 a. C.
General y rico hacendado, poseía importantes dominios en Babilonia y en Opis. Durante cierto tiempo fue comisario real de la contabilidad del templo de Sippar. Participó como militar en el asedio a Jerusalén de 587 a. C. Yerno de Nabucodonosor II, sucedió al hijo de éste, Evilmerodac, como resultado de una conspiración palaciega, cuando ya era de edad madura.
Dedicó la mayor parte de su reinado a trabajos pacíficos, como la restauración de templos, palacios, muelles y canales. Sólo se le conoce una campaña, en Cilicia, pacificando el país hasta la frontera con Lidia.
Murió cuatro años después, siendo sucedido por su hijo –nieto de Nabucodonosor– Labashi-Marduk. 

Labashi-Marduk, también conocido como Labasi-Marduk, fue un rey de Babilonia cuyo reinado transcurrió durante el 556 a. C. Nieto materno de Nabucodonosor II, llegó al trono tras la muerte de su padre Neriglisar, siendo derrocado a los tres meses y asesinado. ​ Su muerte marca el fin de la dinastía de Nabopolasar, ya que tras ella fue colocado en el trono Nabu-naid, más conocido como Nabónido. 

Nabonido o Nabonides (en acadio Nabû-nāʾid) fue el último rey del Imperio Neobabilónico (556-539 a. C.). ​ Su reinado finalizó con la caída de Babilonia ante el rey persa Ciro el Grande.
Relieve babilónico que muestra a Nabonido adorando a Sin (la luna), Shamash (el sol) e Ishtar (el planeta Venus) 

El origen de Nabónido no es claro. Basándose en elementos tales como sus alusiones al rey asirio Assurbanipal en textos de propaganda real o su particular interés en Harrán, el último foco de resistencia asirio tras la caída de Nínive en el 612 a. C., se ha sugerido que era de ascendencia asiria​ Se ha propuesto, además, un origen arameo occidental. ​ Lo que es seguro es que no pertenecía, ciertamente, a la dinastía anterior, y que ascendió al trono luego de derrocar al joven rey Labashi-Marduk en el año 556 a. C. Es posible que haya legitimado su apropiación del trono mediante su casamiento con Nitocris, una hija de Nabucodonosor II y viuda de Neriglisar.
Cilindro de Nabonido que trata sobre las reparaciones del templo de Sin, Museo Británico.

Política religiosa
Nabonido mostró especial interés por el dios lunar Sin y su templo en Harrán, del que su madre - llamada Adad Adagupi- era sacerdotisa. Solía ser la postura más generalizada entre los especialistas considerar que esta preferencia de Nabonido habría sido mal recibida en Babilonia, donde la posición de dios henoteísta de Marduk podría haberse sentido amenazada. Esta habría sido una de las razones del retiro de Nabonido al oasis de Taima.
Sin embargo, en los últimos años nuevas interpretaciones han puesto en duda esta concepción. De acuerdo con ellas, si bien no puede negarse la preferencia personal de Nabonido hacia el dios Sin, es imposible, asimismo, decirse que haya desvalorizado o negado otros cultos a tal extremo. Se señala también que no existen indicios de desórdenes internos que pudieran ser indicativos de lo contrario. De hecho, incluso durante su estadía en Taima, no tenemos noticia de intentos de derrocar a Nabonido, el que, por lo demás, pudo regresar a Babilonia sin problemas.
Las fuentes nos informan que Nabonido hizo transportar a Babilonia las más importantes estatuas de culto de la baja Mesopotamia en el momento en el que la ciudad era amenazada por el ejército persa. Esto no sería un signo de blasfemia, sino parte integral de la defensa de Babilonia: al reunir en ella a las estatuas divinas (lo que implica un esfuerzo administrativo importante), Nabonido trataba de asegurarse en apoyo de los dioses en el inminente conflicto armado contra los persas. La Crónica de Nabonido informa que:
En el mes de [Âbu]?, Lugal-Marada y los demás dioses del poblado de Marad, Zabada y los demás dioses de Kish, la diosa Ninlil y los demás dioses de Hursagkalama visitaron Babilonia. Hasta el final del mes de Ulûlu todos los dioses de Akkad -aquellos de arriba y aquellos de abajo- entraron en Babilonia. Los dioses de Borsippa, Cutha y Sippar no entraron. 
Sobre ello, P.A. Beaulieu escribe que:
Una de las más poderosas ilustraciones de la fuerza de la adoración de imágenes en la antigua Mesopotamia es probablemente el tratamiento de las estatuas de culto en tiempos de guerra. Fuentes asirias y babilónicas del primer milenio aluden frecuentemente al retiro de estatuas divinas de los templos como resultado de la conquista de una ciudad. Las estatuas capturadas eran usualmente transportadas a la tierra de la fuerza victoriosa (Asiria en la mayoría de los casos), donde permanecían. Lejos de promover la captura de sus dioses y todo lo que ello implicaba (es decir, que los dioses estaban abandonando la ciudad y llamando a su destrucción), las ciudades solían tratar de prevenir el traslado de las estatuas a territorio enemigo, puesto que la posesión continuada de ellas en un momento de adversidad demostraba que los dioses todavía protegían y apoyaban a su gente y a su tierra. (...) [D]urante los meses que precedieron a la invasión y conquista de Babilonia por los persas en el 539 a. C., el rey Nabonido ordenó el traslado masivo de los dioses de Sumer y Akkad a la capital. Por el contrario de lo que sucede en casos anteriores, el traslado ordenado por Nabonido está documentado por un número de fuentes históricas y archivísticas. 
No es sorprendente que los enemigos de Nabonido (especialmente Ciro, quien trataba de mostrar porqué él era mejor de lo que había sido Nabonido), hayan posteriormente interpretado esto como un signo negativo. ​ En las palabras, otra vez, de Beaulieu:
El regreso de las estatuas a sus santuarios proveyó a Ciro de uno de sus amplios temas propagandísticos contra Nabonido. No contento con restablecer los dioses en sus residencias, acusó al rey depuesto de haberlos llevado a la capital contra su voluntad.
Todos estos serían motivos para situar al reinado de Nabonido en la línea de sus predecesores mesopotámicos, al menos desde el punto de vista religioso. 

Nabonido en Taima
Nabonido permaneció en el oasis árabe de Taima desde el 549 a. C. hasta por lo menos el 545 a. C., según nos informa la Crónica de Nabonido. Se ha argumentado que una de sus posibles motivaciones habrían sido sus rencillas con el clero de Marduk, aunque esto sería difícil teniendo en cuenta las anteriores consideraciones sobre su política religiosa. Es posible así mismo que Nabonido estuviera buscando una capital alejada del peligro que representaban los persas en el Irán. Sin embargo, Babilonia poseía un elevado estatus económico, simbólico e ideológico, y difícilmente un rey pudiera dejarla a merced del invasor. Otra posible explicación señala que, al instalarse en Taima, Nabonido podía dominar algunas rutas de comercio de la Península Arábiga -las que por primera vez pasaban a ser controladas por una potencia mesopotámica. ​ Durante su estadía, Nabonido edificó en Taima un complejo palaciego, la mayor parte del cual ha sido explorado por excavaciones recientes.  

Nabuconodosor II
El rey Nabucodonosor II, ("Nabú protege a mi hijo - heredero") segundo soberano de la Dinastía Caldea, subió al trono a la muerte de su padre. Reinó entre el 605 a. C. y el 562 a. C. Fue el soberano más prestigioso de Babilonia, desde la época de Hammurabi, devolviendo al país su pasado esplendor. 
Es famoso por la conquista de Judá y Jerusalén, y por su monumental actividad constructora en Babilonia, como los famosos Jardines colgantes de Babilonia, que según cuenta la leyenda fueron construidos para su esposa que sentía nostalgia por el ambiente montañoso primaveral donde creció.
Es tradicionalmente llamado "Nabucodonosor el Grande", pero la destrucción de templos en Jerusalén y la conquista de Judá le causaron una imagen malévola en las tradiciones judías y en la Biblia, al contrario de lo que sucede en el Irak contemporáneo, donde es glorificado como un líder histórico.
Nabucodonosor fue el hijo mayor y sucesor de Nabopolasar, quien liberó Babilonia de la dependencia de Asiria y dejó a Nínive en ruinas. Según Beroso, contrajo matrimonio con la hija de Ciáxares, por lo que las dinastías de Medos y Babilonia se unieron.
Necao II, rey de Egipto, obtuvo una victoria ante los asirios en Megido. Esto aseguró a Egipto la posesión de provincias Fenicias del imperio asirio, incluyendo parte de Palestina. Las provincias restantes fueron divididas entre Babilonia y Media. 
Nabopolasar estaba decidido en reconquistar de Necao las provincias del oeste de Siria, y para este fin mandó a su hijo junto a un poderoso ejército en dirección al oeste. En la Batalla de Karkemish en el año 605 a. C., el ejército egipcio fue derrotado y Siria y Fenicia cayeron bajo el dominio de Babilonia. Nabopolasar murió el 15 de agosto del 605 a. C. y Nabucodonosor regresó a Babilonia para ascender al trono.
Después de vencer a los Cimerios y Escitas, todas las expediciones de Nabucodonosor estuvieron dirigidas hacia el oeste, aunque un poderoso vecino, los medos, estaba ubicado en el norte; la causa de esto fue el matrimonio con Amuhia, hija del rey de los medos, que aseguró paz entre los dos imperios.
Nabucodonosor llevó a cabo varias campañas sobre Siria y Judá. Un intento de invasión a Egipto en 601 a. C. tuvo algunos contratiempos, causados por diversas rebeliones en el área del Levante, incluyendo Judá. Nabucodonosor terminó con las rebeliones, capturando Jerusalén el 597 a. C., y llevando al rey Jeconías a Babilonia. Cuando el faraón Apries intentó nuevamente una invasión a Palestina, el 589 a. C., Judá y otros estados de la región se rebelaron. Un segundo asedio de Jerusalén ocurrió en 587/586 a. C., finalizando con la destrucción del templo y la ciudad, y la deportación de muchos ciudadanos a Babilonia. Estos hechos se describen en los libros bíblicos de Reyes, Jeremías y Crónicas. Después de la destrucción de Jerusalén, Nabucodonosor sostuvo un asedio sobre Tiro (585-572 a. C.), que terminó con un compromiso, donde la ciudad aceptaba la autoridad de Babilonia.
Según parece, luego de la pacificación de Tiro, Nabucodonosor habría vuelto a atacar Egipto. Una tablilla de arcilla, que está actualmente en el Museo Británico, contiene la siguiente inscripción refiriéndose a esta guerra:
"En el trigésimo séptimo año de Nabucodonosor, rey de Babilonia, fue a Mitzraim (Egipto) para hacer una guerra. Amasis, rey de Egipto, reunió [a su ejército], y marcharon y se dispersaron por el extranjero." 
Completando la subyugación de Fenicia, y luego de atormentar Egipto, Nabucodonosor se dedicó a adornar la ciudad de Babilonia, construir canales, acueductos y reservas.
Tomando en cuenta sus inscripciones y el número de templos construidos o restaurados por él, se puede decir que fue un hombre muy devoto. Lo que se sabe de su historia lo muestra con una disposición humana, en llamativo contraste con la demostración de crueldad gratuita de la mayoría de los soberanos asirios. 
Fue debido a esta moderación que Jerusalén fue perdonada repetidas veces, y finalmente destruida sólo cuando esto fue una necesidad política; los príncipes rebeldes obtuvieron perdón, y el mismo Sedecías, que por su desagrado contra el rey babilónico le era particularmente odioso, si se hubiese comportado con menos terquedad, hubiera recibido mayor indulgencia (Jeremías 38:17, 18); Nabucodonosor mostró mucha consideración a Jeremías, dejándolo libre de acompañar a los exiliados a Babilonia o de permanecer en Jerusalén, y nombrando a uno de los amigos del profeta, Godolías, como gobernador de Jerusalén; concedió también tal parte de libertad a los exiliados judíos que algunos ascendieron a una posición de prominencia en la Corte y Baruc pensó que era un deber exhortar a sus compañeros para que tuvieran el bienestar de Babilonia en el corazón y para que oraran por su rey. 
La tradición babilónica cuenta que al final de su vida, Nabucodonosor, inspirado desde las alturas, profetizó la ruina inminente del imperio Caldeo.
Nabucodonosor murió en Babilonia entre el segundo y sexto mes del año 43 de su reinado.
A consecuencia de todas las conquistas de Nabucodonosor II fue la afluencia a Babilonia de grandes riquezas. Esta ciudad era el centro político de un gran reino. En Babilonia se llevaron a cabo grandes trabajos de reconstrucción: de la gran torre de pisos o ziqqurratum "el Etemenanki" de 100 metros de altura y del templo del dios Marduk, llamado Esagil o Esagila, considerado residencia permanente del dios supremo.  

Nabónido y el fin de la Dinastía Caldea de Babilonia. 
A estas disensiones internas se unió el aumento del poderío medo por el este, que en sucesivas incursiones habían tomado en el norte el reino de Urartu y Capadocia. 
Nabónido fue el último rey del Imperio Neobabilónico y su personalidad es controvertida. No era de ascendencia real ya que fue hijo de un gobernador de origen arameo y una sacerdotisa del dios Sin, que tuvo gran influencia sobre su hijo y murió a edad avanzada. De ella no se sabe con certeza si era una princesa asiria y si era su madre verdadera o adoptiva puesto que las sacerdotisas de Sin no podían tener hijos. 
El deseo del rey era el de conectarse con la tradición babilónica, con grandes construcciones tal vez para hacer olvidar que era un usurpador. Comenzó por embellecer el templo del dios Marduk, tanto en Babilonia como en Sippar, Larsa, Uruk y Ur. 
Se enfrentó al poderoso clero de Marduk, Nabú y Nergal, la Triada Babilonia favoreciendo el culto de Sîn de Harran, el dios al que servía su madre. Este dios se unía a Shamash (el Sol) e Isthar (la Triada Asiria) 
Estallaron grandes conflictos en las ciudades de Babilonia, Borsippa, Ur, Uruk y Larsa por la mala situación económica, coincidiendo con los trabajos del rey en Harran. 
En cuanto a la política exterior, el rey partió hacia Arabia, donde permaneció diez años, y confió el gobierno a su hijo Baltasar. El lugar elegido para su estancia fue Teima, en la parte noroeste de Arabia, punto de encuentro de las caravanas, a cuyo rey hizo matar. 
Mientras tanto, la situación internacional se hizo desfavorable ya que hacia 550, Ciro comenzó el Imperio persa, iniciando también su expansión hacia Lidia. 
El intento de Nabónido de imponer el culto del dios Sin, llevó a la deserción a algunos gobernadores babilonios, que se pasaron al bando contrario de Ciro, quien en otoño del año 539 tomó Opis y Sippar y el 12 de Octubre entró en Babilonia, Baltasar fue asesinado y Nabónido hecho prisionero.  
Sobre el final de Nabónido hay dos noticias contradictorias: una que fue exiliado a Carmania, según Beroso, y otra que fue hecho prisionero y asesinado según Jenofonte. Aunque un texto cuneiforme, insertado en un cilindro de Ciro, indica que vivió hasta su muerte, acaecida en marzo del año 538 en Carmania, como indica Beroso. 
Con el término el Nuevo Imperio Babilónico o Caldeo, como se denomina al de la X Dinastía y el último período de esplendor de esta antigua civilización, que pasó desde este momento a convertirse en una satrapía o provincia del gran imperio persa, que a partir de ahora extenderá su poder por todo el Próximo Oriente y Egipto, hasta caer en poder de Alejandro Magno. 
Hoy se discuten las razones que llevaron a Nabónido a abandonar Babilonia, aunque se han barajado la locura, lucubraciones religiosas o alguna conformidad, también se maneja la causa económica y el peligro del empuje Persa. Efectivamente, después de la victoria de Ciro sobre los Medos, Ciro dominaba toda la región entre el Mediterráneo y el Golfo Pérsico y sólo era cuestión de tiempo que invadiera Babilonia. Nabónido, dejando el reino en manos de su heredero, intentó el dominio de las rutas caravaneras.  

La cultura caldea:  
Las ciencias, el arte, la religión: 
Los dioses y la realeza mesopotámica. 
Las fuentes cuneiformes nos dicen relativamente pocas cosas sobre el aspecto que tenía la ciudad antigua. La información directa que tenemos sobre Babilonia procede en su mayor parte de la labor de Robert Koldewey, que excavó allí por cuenta de la Deutsche Orient- Gesellschaft. 
Avenida procesional (Babilonia). Las murallas y las paredes de los edificios oficiales se construían en tierra sobre cimientos triples de piedra, flanqueadas por torres de plano cuadrado. Las calles se trazaban linealmente, orientadas hacia cada uno de los puntos cardinales para aprovechar al máximo la luz del sol y obtener así una mejor visibilidad de los quehaceres diarios de los ciudadanos.
Las ruinas de Babilonia se extienden por una zona de unas 850 hectáreas, y constituyen el mayor asentamiento antiguo de Mesopotamia. La gran Nínive tiene una extensión de alrededor de 750 hectáreas y el montículo de Ur, sólo 55. 
Dos grupos de murallas fortificadas encierran la ciudad, de las cuales sólo se conservan vestigios de la interior en la parte oriental. 
Las fortificaciones interiores consistían en dos murallas de ladrillo de barro secado al sol, la interior de aproximadamente seis a cinco metros de grueso y la exterior, de poco menos de cuatro. El espacio entre ellas, de un ancho de poco más o menos de siete metros, estaba, al parecer vacío y se usaba como camino militar, al parecer. Una berma de 20 metros de ancho separaba la muralla exterior de la escarpa de ladrillo cocido del foso interior, de unos 50 metros de ancho. 
Los principales palacios en tiempos de Nabucodonosor II eran los llamados del Norte, del Sur y de verano.  Poco quedó de este último excepto estructuras de unos 18 metros de altura. Este palacio, en la forma que ha llegado hasta nosotros lo construyó Nabucodonosor, fue remodelado y ampliado durante los periodos persa y seléucida. El principal palacio de Babilonia era el llamado del Sur. Tenía cinco patios grandes rodeados de numerosos apartamentos y conjuntos de habitaciones. 
En el ángulo nordeste del gran Palacio del Sur, encontraron los arqueólogos una "cripta" subterránea consistente en una serie de 14 aposentos abovedados a los que rodeaba un muro inesperadamente grueso. Esta edificación maciza e insólita, junto con la presencia de un tipo de pozo que no se encuentra en ninguna otra parte de la Babilonia antigua, hace pensar en algún sistema hidráulico de elevación, lo que indujo a los arqueólogos a pensar que lo que habían encontrado era lo que quedaba de los renombrados Jardines colgantes, y fue aquí donde se encontraron las listas de las raciones para los exiliados judíos y la propia planta hace pensar que esta curiosa estructura tal vez hacía las veces de almacén y unidad administrativa. 
La ciudad interior de Babilonia se hallaba magníficamente trazada, las calles principales más o menos paralelas al río y en ángulo recto, terminando en grandes puertas de bronce en la muralla de la ciudad. Un texto cuneiforme que describe la topografía de Babilonia, revela los nombres de ocho puertas, junto con los de numerosos templos, calles y barrios de la ciudad. La más famosa era la "Vía de la Procesión" (El enemigo jamás pasará) por la que se transportaban las imágenes durante la fiesta del Año Nuevo. 
Se han excavado varios templos, entre ellos el antiguo santuario de Ishtar. Estos templos siguen el tradicional trazado babilónico, con una cella amplia en un lado del patio interior, y en la pared de atrás, de cara a la puerta, una hornacina conteniendo una peana, seguramente para la estatua de la divinidad. El templo más importante de Babilonia era el Esagila "casa que alza la cabeza" la morada del dios Marduk.  
La vida en Babilonia (Westfálisches Schulmuseum, Dortmund). En el norte de la ciudad se levantó la Puerta de Ishtar, principal reclamo de los peregrinos por sus 20.000 ladrillos vidriados de azul dedicada a Ishtar y Marduk. 

En el templo principal había varias capillas, incluyendo una situada en el norte que Koldewey creyó que era el santuario del padre de Marduk, Ea. El santuario principal se encontraba al oeste y se accedía a él por una monumental fachada guarnecida de torres. 
Los pueblos mesopotámicos y sus vecinos, llevaron a cabo la construcción de altas torres escalonadas llamadas ziqqurratu, en plural ziqqurratum. En una época en la que los egipcios construían sus pirámides a base de grandes bloques de piedra, los primitivos sumerios de lengua aglutinante y sus sucesores semitas, levantaron sus grandes torres de ladrillos que aún se conservan, en la llanura mesopotámica y más al norte, a orillas del río Tigris, en Asiria. 
El porqué de estas construcciones, en principio es desconocido, y aunque poseemos indicios, noticias indirectas, leyendas y representaciones coetáneas, las elevadas torres de ladrillo de Mesopotamia y Asiria guardan el secreto de su existencia. En ellas se celebraban fiestas solemnes en honor de los poderes de los reyes y las reinas. El matrimonio sagrado... eran en suma, lugares mágicos en los que los dioses se ponían en contacto con los hombres para cederles parte de sus poderes. 
Tal vez la más famosa de estas torres sea la Etemenanki, la torre de Babel del Antiguo Testamento. Era la torre del templo de Marduk en Babilonia, el Esagila. 
Reconstrucción hipotética del zigurat Etemenanki.

Religión y realeza 
En Babilonia, la primera organización del mundo se sitúa en un pasado inicial y se atribuye a un dios supremo Enlil, luego Marduk, mientras que otros aspectos más específicos se atribuyen a distintas divinidades: un dios para el ganado, otro para los cereales, otro para la escritura... sin una separación clara, van apareciendo seres semi divinos o incluso no divinos: héroes. 
El rey era el legislador máximo y juez del país. De su poder dependía toda la fertilidad de la tierra, los ganados y el género humano. El poder se agotaba, como el de la naturaleza, y debía renovarse periódicamente. Por eso se celebraba el festival Akitu y el Matrimonio Sagrado (hierogamia). Este festival se denominaba también del Año Nuevo, y era la más completa expresión de la religiosidad mesopotámica. Se celebraba en Primavera en el mes de Nisan, en Babilonia o en otoño, en Ur, Eridú y otros lugares. 
Después de la liberación del dios tenía lugar la determinación del Destino, que tenía lugar el 8 del mes Nisan, y se repetía el 11. El día 10, el rey volvía a Babilonia para consumar el matrimonio sagrado: la Sacerdotisa, por medio del sometimiento sexual, debía traspasar al rey los poderes mágicos femeninos de fecundidad, renovación y regeneración de la vida, que el varón no posee. Esta fuerza mágica de dadora de vida y fertilidad, sólo la tenía la madre Tiamat.  

El arte:
El arte asirio se apropió de las formas caldeas, tanto en edificios como en inscripciones si bien en éstas abandonó la lengua proto-caldea, usando la asiria y en aquéllos construyó con más solidez, suntuosidad y perfección en el ornato. Aunque en Asiria no escasean las canteras de piedra y de los montes próximos de Armenia se extraían buenas calizas y mármoles, los asirios construían con ladrillos y adobe a imitación de los caldeos y sólo echaban mano de la piedra para revestimientos de muros y para la base de los edificios, los cuales fueron principalmente torres y palacios. Apenas se sabe nada de las tumbas en el imperio asirio y, no cabe duda que no se preocupaban por ellas cuando no han dejado muestras relevantes. 
Las torres o zigurats se componían de siete plataformas con igual destino y significado que en el arte caldeo. Pero se diferenciaban de éste en que no tenían escalinata exterior ni rampa (salvo la que servía para el terraplén inferior) franqueándose el acceso a las plataformas superiores por escalera interior que partía de un vestíbulo con su puerta monumental situados al pie del edificio en una de sus caras. Había, además, otros templos menores para divinidades secundarias, ya en forma de pequeñas torres, ya como edículos o templetes con su frontón al modo griego, aunque rudimentario.
Los palacios que en la arquitectura asiria ofrecen extraordinaria importancia, se elevan asimismo sobre grandes plataformas o terraplenes con planta rectangular prolongada y orientados como las torres. Encierran en su perímetro grandes patios, alrededor de los cuales se alzan los cuerpos de edificio divididos en diferentes salas de extraordinaria longitud cuyas paredes interiores más ricas y a veces incluso los pavimentos se cubrían hasta cierto punto con láminas de alabastro, adornadas en los muros con relieves historiados e inscripciones y más arriba se revestían los muros con ladrillos esmaltados o azulejos que ostentaban hermosa pintura policromada. El bronce y el oro abundaban así mismo en estas decoraciones palatinas. Es lo más probable que no tuvieran los palacios más que un solo piso y que recibieran la luz por el techo el cual se hacía plano y se adornaba con madera esculpida. Junto al palacio real se elevaba la torre-templo.
Esfinges aladas situadas a la entrada de la ciudad de Nimrud
Aunque los asirios conocieron la bóveda, tanto falsa como verdadera (de medio cañón y apuntada) no dieron gran importancia a estos elementos arquitectónicos pero sí al arco de medio punto y al elíptico para las puertas monumentales. 
Tampoco hicieron frecuente el uso de las columnas a juzgar por los restos hallados y es probable que construyeran éstas de madera sobre zócalo redondo de piedra. Junto a las puertas principales de los palacios reales, como para defender la entrada o simbolizar el poder, había colosales figuras de esfinges aladas, a veces, de cinco metros de altura, que por lo común tenían cabeza de hombre (androsfinges) con barba rizada, el cuerpo de toro o de león y las alas de águila, esfinges que, por otra parte, ya habían empezado a usarse en el arte caldeo primitivo. Entre los motivos ornamentales se hallan muy habitualmente las grecas, piñas, palmetas, rosones, las acciones guerreras y las cacerías.
Las ruinas de ciudades asirias más exploradas por los arqueólogos son las de Nínive, Nimrud o Halah (la Chale del Génesis) y Elleasur las cuales tenían elevados muros, defendidos por numerosas torres y encerraban magníficos palacios. Los más notables de entre dichos palacios, cuyas ruinas se han descubierto y estudiado son:
·       el de Asshurnasirpal (Sardanápalo I) y el de Salmansasar II con su famoso Obelisco negro, ambos en Nimrud, siglo IX a. C.
·       el de Asarhaddón, en la misma localidad, siglo VII a. C.
·       el de Sargón II o Sarkín, en Kórsabad, siglo VIII a. C. Estaba decorado con veinticuatro pares de toros alados y unas dos mil losas de piedra esculpidas y colocadas por dentro y por fuera, a lo largo del muro.
·       el de Senaquerib. Era un palacio semejante al de Sargón aunque no tan extenso.
·       otro de Asarhaddón, embellecidos éste y el anterior por Asurbanipal (Sardanápalo II). 

Dur Sharrukin. La ciudad de Khorsabad o Jorsabad
Sargón II puso en marcha desde el 717 a. C. un ambicioso programa urbanístico que incluía la fundación de una nueva capital a 15 kilómetros al noroeste de la que entonces existía, Nínive. La ciudad se llamaría Dur Sharrukin, "la fortaleza de Sargón". No acabó de construirse a causa de su muerte en batalla, aun así el conjunto que terminó supone la estructura palaciega más espectacular levantada en Mesopotamia. Su hijo, Senaquerib, la abandonaría al comienzo de su reinado y regresaría a Nínive. 
El lugar, 15 km al noreste de Mosul y 20 km al norte de Nínive, es la actual villa de Khorsabad, aún habitada por asirios.
La ciudad tenía unas dimensiones aproximadas de 1760 × 1635 metros (fue la capital más pequeña de Asiria). La longitud de los muros era de 16280 unidades asirias, que correspondía con el valor numérico del nombre de Sargón. Las tierras de alrededor se cultivaron para olivos, en un intento de paliar el déficit de aceite de Asiria.
La ciudad fue colonizada en parte con prisioneros de guerra y deportados bajo control de oficiales asirios que debían asegurarse que éstos eran suficientemente respetuosos con los dioses y el rey.

Historia de sus descubrimientos.
El asentamiento fue excavado por Paul-Emile Botta, cónsul francés en Mosul, entre 1842-44, aunque lo hizo en la creencia de que estaba ante la ciudad de Nínive. Víctor Place y el fotógrafo Gabriel Tranchand retomaron las excavaciones desde 1853-55, dándole ya la atribución correcta como ciudad de Sargón II. Sus descubrimientos fueron muy importantes, pero desgraciadamente casi la totalidad de las 200 cajas con relieves y esculturas que transportaba hacia Francia se perdieron cuando el barco que las transportaba se hundió. 


Entre 1928 y 1935 retomaron las excavaciones arqueólogos norteamericanos del Oriental Institute de Chicago. Sus trabajos se concentraron en el área del palacio y de los templos, donde obtuvieron buenas esculturas de toros alados y pudieron hacer un buen trabajo de reconstrucción arquitectónica, gracias al buen estado de unas estructuras evacuadas después de la muerte de Sargón II.
Finalidad.
La ciudad-capital proyectada por Sargón II tenía como objetivo, según podemos deducir por las inscripciones y los complejos escultóricos encontrados en el palacio, ser un símbolo del poder real y del grandioso Estado asirio, que unificaba a súbditos de un vastísimo imperio. Su intención era recuperar el sentido de lo que fue la antigua capital de Kalhu (Nimrud). En la construcción participaron numerosos extranjeros sometidos, entre ellos los hebreos de la Biblia: " y en ella se asentaron los pueblos de las cuatro regiones del mundo, de lenguas extranjeras y hablas diversas, habitantes de las montañas y las llanuras". 

Descripción de la ciudad.
La ciudad tenía un trazado más o menos rectangular de 1600 x 1750 metros, ocupando una superficie de 280 hectáreas.  Las murallas poseían 157 torres y siete puertas dedicadas a los principales dioses mesopotámicos: Shamash y Adad en el este; a Bel y Belir en el norte, a Anu e Ishtar en el oeste u a Belit-ilani en el sur. Los torreones de entrada estaban consagrados al dios Ninurta.
La ciudadela estaba adosada a la muralla en su lado noroccidental para reforzarla. Se levantaba sobre una terraza a la que se accedía por dos puertas internas (A y B) que introducían a los palacios nobiliarios y administrativos, al templo del dios Nabu y a una plaza trapezoidal, delante del cual se levantaba la plataforma del palacio real propiamente dicho y el zigurat. 

El palacio.
Aunque para el urbanismo de la ciudad de Sargón II se inspiró en la de Kalhu, en la residencia real impuso una visión nueva, libre de los criterios de correspondencia, simetría y yuxtaposición que habían caracterizado los palacios de sus predecesores. Las dos entradas monumentales, flanqueadas por toros alados de cabeza humana, daban paso a dos grandes patios.  El más grande, orientado hacia el sur, daba acceso a las dependencias de almacenamiento, a los templos (de Sin, Shamash, Adad y Ninuerta) con el  zigurat y  a la vivienda. Mientras que al que se accedía por el este se abría directamente las dependencias del salón del trono.
Los escribas de Sargón II hablan de un palacio decorado con marfil y maderas nobles de  muchos tipos. El cedro se utilizaba como vigas. Las puertas eran de láminas de bronce y las paredes interiores estaban recubiertas con grandes losas de piedra caliza con relieves. Los de la sala de audiencias, de 13 metros de altura, estaban pintados con solemnes representaciones del rey y su hijo ante el dios  Assur, que les recibía con los símbolos de la equidad y autoridad divina, el cetro y el anillo. El panel estaba enmarcado con figuras de dioses alados y piñas.
También pudo tener un jardín real con ejemplares arbóreos diversos. 

Nimrud
En Kalakh se edificaron otros conjuntos palaciales, con un patio central que seguía conservando su función arquitectónica principal como elemento distribuidor. Destaca el construido por Tiglat-pileser III (744-727): incorpora por primera vez una estancia formada por un pórtico con columnas y piso superior, siguiendo una fórmula arquitectónica, la del bithilani, que tenía su origen en la arquitectura sirio-hitita del II milenio a.C.
La expresión arquitectónica del palacio como poder absoluto del soberano tuvo su mejor expresión en la ciudad de Dur Sarrukín (Jorsabad). Adoptó la forma de un gran recinto fortificado de dos kilómetros de lado, con siete puertas de acceso, en cuyo interior se dispuso una ciudadela elevada y también amurallada, que englobaba los edificios monumentales de más alta representación política y religiosa: el palacio del rey, su residencia y la de la corte, otros palacios menores dedicados a diferentes usos, los templos y el zigurat. 
Planta de la ciudadela de la ciudad capital de Kalkhu (Nimrud) 
El palacio real se alzaba rodeada de su propia muralla sobre dos terrazas de 18 metros de altura, a las que se accedía a través de una puerta monumental que paso al gran patio regulador de todo el conjunto arquitectónico,  y que se componía de:
·       un sector oficial, en el que de nuevo destacaba el salón del trono, presidido por toros androcéfalos.
·       un área privada de carácter residencial, destinada al monarca, con estancias distribuidas en torno a otro gran patio. 
·       una tercera área, esta vez religiosa, en la que se construyó un zigurat y cuatro templos bajos. 
El palacio real se alzaba rodeada de su propia muralla sobre dos terrazas de 18 metros de altura, a las que se accedía a través de una puerta monumental que paso al gran patio regulador de todo el conjunto arquitectónico,  y que se componía de:
·       un sector oficial, en el que de nuevo destacaba el salón del trono, presidido por toros androcéfalos
·       un área privada de carácter residencial, destinada al monarca, con estancias distribuidas en torno a otro gran patio. 
·       una tercera área, esta vez religiosa, en la que se construyó un zigurat y cuatro templos bajos.

El palacio cobraba sentido inscrito en el complejo de la ciudadela, en la que existía también un área religiosa, con el Templo de Nabu, directamente conectado con el palacio a través de una pasarela y un sector de viviendas destinadas a los dignatarios de la corte. Se creaba así un eje ceremonial, religioso y cortesano, que imponía su presencia a la ciudad a través de la plataforma sobre la que se elevaba y de la muralla que le separaba del conjunto urbano, queriendo ser la máxima expresión del poder absoluto del soberano.

Reconstrucción ideal del Palacio de Nimrud en Babilonia, con el zigurat al fondo, en una pintura del siglo XIX, obra del artista británico James Fergusson.

Nínive
Nínive (del nombre asirio Ninua) constituyó una de las ciudades asirias más importantes de toda la historia del reino. Descrita en la Biblia como una “ciudad grande sobremanera”, Nínive se alzaba en la confluencia de los ríos Tigris y Khosr, extendiéndose al lado de la orilla este del Tigris a lo largo de unos 50 kilómetros, y con una anchura media de 20 kilómetros o más desde el río hasta las colinas del este. Hoy en día, toda esa zona es una inmensa área en ruinas, fácilmente visibles desde la vecina ciudad de Mosul (Irak).
Los primeros documentos conservados que hacen referencia a Nínive datan de en torno al 1800 a.C. la mencionan como un gran templo dedicado a la diosa Ishtar, quizás una importante razón que explicaría el temprano auge que experimentó la ciudad. Sabemos que durante el Periodo Asirio Antiguo la capital Assur era el centro del gobierno y el comercio, mientras que Nínive desempeñaba el rol de núcleo del control agrícola y ganadero. De todas formas, el comercio y el tránsito de mercancías siempre jugaron un papel importante en la vida de la ciudad, lo que se extrae de su estratégica posición en el mapa, ocupando un lugar privilegiado como punto de paso de las rutas comerciales que cruzaban el Tigris.
Complejo Kukunjik.

Ascenso como capital del reino.
Cuándo a finales del siglo VIII a.C., el monarca asirio Senaquerib decidió trasladar la capitalidad desde la vecina Dur-Sharrukin a Nínive, se dio cuenta de que la ciudad necesitaba un lavado de cara importante. Así, se acometieron grandes reformas, incluyendo la construcción de amplias calles y plazas, fortificación y agrandado de sus murallas y además la construcción de un grandioso acueducto y un complejo sistema de 18 canales que surtían de agua a la población.


Pero sin duda la mayor de las obras de Senaquerib es su omnipresente “palacio sin rival”, cuyo plano original ha sido recuperado en su mayor parte. Sabemos con precisión de la increíble grandeza y dimensiones de esta gran construcción, que probablemente ocupaba un área de más de 40000 metros cuadrados y poseía hasta 80 grandes habitaciones, bastantes de ellas repletas de esculturas y con las paredes cubiertas de relieves escultóricos y crónicas acerca de las grandes victorias militares de su constructor. Las entradas al complejo real estaban flanqueadas por grandes estatuas de toros con alas y cabezas humanas. Sin duda, debía de resultar impresionante a la vista.
A parte del gran palacio de Senaquerib, la otra gran construcción que destaca en Nínive es la famosa biblioteca del palacio del rey Assurbanipal, uno de los tesoros arqueológicos más valiosos del mundo antiguo.
El más importante de los recientes descubrimientos es la biblioteca de Assurbanipal. Contenía unas diez mil tablillas en cuneiforme en las que se describía la historia, leyes y religión de Asiria. Esto hace que sea uno de los mayores tesoros de la literatura del mundo antiguo. La biblioteca contenía también antiguos documentos acadios, que son los documentos existentes más antiguos jamás encontrados, probablemente de la época de Sargón de Acad. 
Nínive, una de las ciudades míticas de Mesopotamia, se encuentra en la actual Tell Kuyunjik, en Irak. Habitada desde el VII milenio a.C., durante el periodo Uruk (4000-3000 a.C.) estuvo en relación con el sur mesopotámico. Durante el segundo milenio fue una ciudad importante, gracias fundamentalmente a su templo dedicado a la diosa Ishtar. 
Senaquerib, rey asirio, fue quien la eligió como capital del Imperio a finales del siglo VII a.C., mandando construir el magnífico palacio del Suroeste, decorado con relieves en piedra. También hizo construir un arsenal, como en Kalhu y Dur-Sharrukin, ubicado en Tell Nebi Yubus, según la tradición el lugar donde estuvo la tumba del profeta Jonás. 
Asurbanipal cuarto rey de la dinastía sargónida, convirtió Nínive en una de las ciudades más influyentes de la época, pues a sus puertas llegaban caravanas comerciales desde la lejana India, y su biblioteca llegó a ser la mayor de la Antigüedad, con miles de tablillas. En esta época Nínive superó los cien mil habitantes. También Asurbanipal fue el responsable de la construcción de otro palacio, el del Norte, en Tell Kuyunjik, donde se encuentra el famoso relieve de la caza de los leones. 
La pujanza de Nínive hizo que fuera objeto de la codicia de sus vecinos. A la muerte de Asurbanipal, un combinado de tropas compuesto por medos, escitas y caldeos la arrasaron, en el 612 a.C., siendo saqueados sus palacios y destruidos sus templos, con la prohibición de no levantar allí ningún otro edificio. 
Las ruinas de Nínive permanecieron largo tiempo en el olvido, sólo mencionadas por el Antiguo Testamento, hasta que a mediados del siglo XIX Austen H. Layard descubrió que se correspondían con los tell -colinas artificiales- que rodean la actual ciudad iraquí de Mosul. Desde entonces ha sido objeto de varias campañas arqueológicas, que han sacado a la luz numerosos restos -la mayoría de los cuales están en el Louvre y el British Museum- y han permitido conocer el elevado nivel cultural que alcanzó esta población.
Todas las paredes del palacio del rey Assurbanipal aparece recubierto con bajorrelieves en los que se representan campañas militares, expediciones, conquistas y temas animalísticos. En esta escena vemos al rey, bajo dosel, presidiendo un desfile.
Relieve procedente del Palacio de Assurbanipal en Kuyunjik, Nínive, representa el momento culminante de las escenas de lucha contra los elamitas: el banquete. Vemos como el rey aparece recostado sobre un diván en el acto de beber. Aparece junto a su esposa Assur-sharrat, ambos rodeados por sirvientes y músicos. En la copa de uno de los árboles podemos observar la cabeza decapitada del elamita Teumman, enviada a Nínive desde el campo de batalla.
Escena procedente del palacio de Assurbanipal en Kuyunjik, Nínive, con figuras y paisajes en una visión panorámica, que representa una batalla del ejército asirio contra ciudades elamitas con dinamismo, lo que contrasta con el paisaje geométrico.
Asurbanipal. Detalle del rey blandiendo la lanza desde su carro para matar un león. De la sala C del conjunto del palacio del noroeste de Nínive, Irak. Actualmente en el British Museum (room 10c).
De entre todas  las representaciones, tal vez las del rey como cazador sean las más inquietantes para un público moderno. El dolor que expresaban los animales cazados ya conmocionó a la sociedad londinense cuando estos relieves fueron recibidos en Londres hacia finales de la década de 1850. El público de la época victoriana, como el actual, estaba educado en una actitud sentimental hacia los animales salvajes y recibió con horror y compasión el dolor ejercido sobre los "pobres leones". Para la mayor parte del público, los emperadores asirios se convirtieron en el estereotipo de la brutalidad y los animales moribundos en el de las víctimas trágicas y perseguidas.
Paradójicamente, escandalizó mucho más esta crueldad que las innumerables representaciones de la guerra o de prisioneros ejecutados o torturados. Esto es algo que también compartimos hoy en día cuando la televisión, el cine, la fotografía o los videojuegos nos han acostumbrado a convivir con estas imágenes del horror. Sin embargo, deberíamos deshacer nuestros prejuicios y entender estos relieves como los interpretaría un asirio. Para ellos, estas representaciones no transmitían un mensaje negativo. El rey no era un cruel maltratador de animales sino un héroe, un instrumento o sumo sacerdote de los dioses que a través del rito de la caza destruía a las fuerzas del mal, que simbolizaban los leones. Con su acto de sacrifico y valentía traía a sus tierras la abundancia y el orden divino.
Estas magníficos relieves fueron esculpidos en grandes paneles de alabastro y piedra caliza, aproximadamente, entre el 875 y el 620 a. C. Durante este período varios reyes asirios emprendieron vastos programas de construcción de palacios reales en las ciudades asirias del alto Tigris (norte de Irak actual) de Nínive, Nimrud, Khorsabad o Asur. Aunque construidos con pobres ladrillos, los edificios se hicieron majestuosos porque las salas principales se forraron con estas losas. Estos relieves tenían como misión principal glorificar a los soberanos, pero también constituir el principal elemento decorativo de salas y pasillos. Para contextualizarlos en su verdadero esplendor no bastaría verlos en los museos habría que restablecerles la policromía con la que estaban pintados, o recuperar los ladrillos vidriados, los frescos, los tapices, las estatuas y el mobiliario que completaban el lujo palaciego.
En 646 a. C., el rey asirio Asurbanipal encargó la construcción en Nínive de un nuevo palacio para su gran capital, el conocido por los arqueólogos como palacio norte. El palacio reales existente en la ciudad (palacio sur), construido por su abuelo Senaquerib, comenzaba a deteriorarse y Asurbanipal tenía al menos un motivo adicional para erigir uno nuevo: el deseo de conmemorar sus propios logros tras haber concluido dos guerras victoriosas. Una de ellas había vuelto a poner a Babilonia bajo control asirio, y la otra había culminado con el saqueo de Susa, una antigua potencia rival situada en el sur del actual Irán. Por eso muchas de las salas se dedicarán a narrar en bajorrelieve estas victorias militares, pero en algunas estancias se ilustrará otra faceta de la personalidad del rey: su papel de Gran Cazador ante la divinidad, matando leones.
El lugar arqueológico de Nínive frente a la actual ciudad de Mosul, Irak. Entremedias el río Tigris. Los palacios de Senaquerib y Asurbanipal se levantaban en el tell o colina Kuyunjik constituyendo una de las dos ciudadelas. Planos de las excavaciones de la segunda mitad del siglo XIX. 

Descripción del relieve de la sala C.
En un primer episodio, el carro del rey se encuentra en un recinto cerrado. Los armeros se ocupan de las armas reales, comprobando el estado de los arcos y las flechas, y los mozos disponen los caballos en los carros. Un caballo permanece inmóvil con los ojos muy abiertos mientras le ajustan el arnés; a la vez, otro se aparta resoplando, consciente de los peligros que se avecinan. Es evidente el contraste entre el afanoso ajetreo de los sirvientes y la dignidad del propio Asurbanipal, erguido en su carro, con un enorme tocado y el brazo extendido para recibir sus armas. Esta contraposición de la desapasionada actitud del rey como héroe supremo y el caos del mundo que le rodea se ve acentuada cada vez más a medida que avanza el relato.
Palacio norte de Asurbanipal en Nínive, sala C. El rey en su carro atiende a los preparativos. Unos asistentes (hacia donde mira el rey) están revisando las armas. Los soldados calman a los nerviosos caballos. El ejército está formado rodeando al rey.
Mientras el rey se prepara para el combate, los leones son transportados en jaulas a una plaza rodeada por soldados, pues ésta no es una verdadera cacería en la que el soberano tenga que salir en busca de sus presas, sino un ritual en el que los leones simbolizan las fuerzas del mal de las que el rey se compromete a proteger a su pueblo. El rey parte a continuación con su carro, acompañado por un conductor, dos guardias armados con lanzas y varios jinetes que le asisten. Se suelta a los leones de las jaulas uno por uno, y una multitud de espectadores sube a una colina para tener una buena vista, o huye presa del pánico cuando el león logra escapar.
Palacio norte de Asurbanipal en Nínive, sala C. El rey en su carro empieza el rito de la caza. El pueblo se refugia en una montaña boscosa a contemplar el espectáculo. Uno de ellos lleva una bota, algunos miran temerosos por encima del hombro.
Hay tres episodios distintos de la actuación del rey: en uno de ellos tensa el arco y hiere imperturbable a los leones con sus flechas, que vuelan por el aire. Los leones caen, alcanzados una y otra vez; un león herido identifica a su adversario y se abalanza sobre la parte trasera del carro, pero es rechazado por los guardias. Luego el carro es atacado por otro león, que se agarra a una de las ruedas; el rey entrega el arco a un guardia, empuña una lanza y atraviesa con ella la cabeza de la fiera. Un tercer león consigue aferrarse a la parte trasera del carro, pero el rey y sus guardias se vuelven y lo rechazan.
Palacio norte de Asurbanipal en Nínive, sala C. El rey caza a un grupo de leones con arco desde su carro, mientras sus ayudantes repelen a un león herido que ha saltado hacia el carro. Caen los primeros leones.
El rey triunfa, como de costumbre. La divinidad ha logrado derrotar al maligno, y todo está en orden en el cosmos. Los escultores han creado una serie de imágenes que cumplen escrupulosamente los preceptos asirios al mostrar al rey con una serenidad suprema mientras los leones agonizan entre contorsiones. Así es como los asirios entenderían estas escenas y así lo seguirán haciendo hasta que las fuerzas enemigas tomaran y arrasaran Nínive en 612 a. C. Los paneles de alabastro fueron quedando enterrados bajo los muros de adobe desmoronados, y la pintura, de haberla, se borró por completo. El palacio de Asurbanipal se hundió en el olvido hasta 1853, cuando el arqueólogo Hormuzd Rassam descubrió los relieves de los leones y los envió al Museo Británico de Londres.
Palacio norte de Asurbanipal en Nínive, sala C. El grupo de leones de muerte más dramática entre los que se encuentra la famosa leona moribunda que, aunque no tiene fuerza para mover los cuartos traseros, aún puede rugir.
Para saber más de los palacios y relieves asirios.
El fragmento de relieve formaba parte de una representación escultórica más amplia, que celebra las victorias conseguidas por el rey Asurbanípal (680-636 a.C.) contra los nómadas del desierto siro-arábico y, en particular, contra las primeras tribus árabes de las que se tiene noticia en la región. Se distinguen un dromedario (a la derecha), que sostiene sobre la joroba a un árabe herido de muerte, y cuerpos de árabes asesinados dentro de una tienda (abajo a la izquierda), que está a punto de ser incendiada por un soldado asirio representado en el centro con la antorcha en la mano.
Este fragmento de decoración proviene de la "sala árabe" del Palacio Norte de Assurbanipal en Nínive e se une, en la parte derecha, con un relieve conservado en el British Museum. 
La biblioteca de Asurbanipal fue una gran biblioteca en la ciudad asiria de Nínive, iniciada por el rey Sargón II, que reinó desde el 722 al 705 a. C. y ampliada por el rey Asurbanipal (669-627 a. C.). Se encontraba situada en el recinto del palacio. 
Plano del palacio de Senaquerib, donde se encontró la biblioteca. 

La biblioteca consistía en una colección de tablas hechas de arcilla, cubiertas de una escritura fina y apretada por ambos lados. Se llegaron a reunir hasta 22.000 tablillas, encontradas bajo los escombros del palacio real en Nínive. Fue famosa y muy considerada desde su creación. Cuando los babilonios arrasaron Nínive al mando de Nabopolasar en el 612 a. C., destruyeron gran parte de su contenido.
Se trata de la colección más completa que se conoce de escritura cuneiforme, un legado cultural dejado por el rey Asurbanipal que, según las noticias escritas que se conservan sobre su vida, mostró un gran interés por el saber y la ciencia de Mesopotamia y dio orden de buscar y confiscar todas las tablillas posibles, sobre todo en Babilonia.
En algunas de las tablillas se hacía mención al posible uso de algo similar al Tornillo de Arquímedes para elevar el agua, junto a otras tablillas que hablaban de jardines. Eso trae la hipótesis de Nínive como un posible emplazamiento de los míticos Jardines colgantes de Babilonia.
Y sin embargo, a pesar de su grandeza, mientras otras importantes ciudades de la antigüedad se mantienen (a duras penas) en pie, de Nínive tan sólo conservamos sus ruinas y cimientos. La gran ciudad y capital asiria fue olvidada muy pronto tras su violenta caída a manos de Medas y Babilonios, hasta el punto de que cuándo el historiador griego Jenofonte pasa cerca de su emplazamiento con los famosos 10.000 soldados helenos, ni siquiera la menciona. Habría que esperar incluso a la época moderna para volver a desenterrar sus secretos. 

Ciudad de Babilonia
Babilonia fue una antigua ciudad de la baja Mesopotamia. Ganó su independencia durante la Edad Oscura, tras lo cual se convirtió en capital de un vasto imperio bajo el mandato de Hammurabi (siglo XVIII a. C.). Desde entonces se convirtió en un gran centro religioso y cultural. Aún en época helenística, ya despojada de su segundo imperio y caída en desgracia frente a otras grandes ciudades como Persépolis, Alejandro Magno quiso convertirla en su capital. En el año 312 a. C. Seleuco I Nicátor trasladó la capitalidad del imperio Seléucida a Seleucia, aposentada sobre el río Tigris y no sobre el Éufrates por rapidez de las nuevas vías comerciales. Los babilonios fueron invitados a mudar sus residencias. Para entonces la ciudad había entrado en franca decadencia, siendo abandonada por la mayoría de sus habitantes poco después. A pesar de ello se les permitió quedarse a los sacerdotes de Bēl -relacionados con el templo de Año Nuevo-, y la ciudad funcionó como residencia real durante la ocupación parta.
Actualmente sus ruinas, parcialmente reconstruidas por Saddam Hussein a finales del siglo XX, se encuentran en la provincia iraquí de Babil, 110 km al sur de Bagdad.
Originalmente la ciudad se llamaba Ká.dingir, trascripción romanizada de la escritura cuneiforme del sumerio Ka-dingirra(k), ocasionalmente escrito también Ká.dingir.ra y Ká.dingir.ma. Transliteralmente significan Puerta de los dioses o Puerta del dios. Algunos autores han relacionado este topónimo con Bãbil, también escrito Ba(b)bal, formas preacadias. Posteriormente Ká.dingir fue traducido al acadio, resultando la forma Bãb-ilim, que evolucionó en sus dialectos asirio y babilonio, a partir de la dinastía casita, en una gran variedad de formas, como Bab-ilu y Bab-ilani, de las cuales deriva la forma en antiguo griego Βαβυλών (Bab-ilu-on o Bab-il-on, según textos), génesis de las actuales formas occidentales, como Babilonia (en español), Babylon (en inglés) y Babylone (en francés).
La ciudad más antigua fue destruida por Senaquerib, por lo que no conocemos su forma. Aunque es singularmente difícil estudiar la ciudad anterior a Hammurabi debido a que está por debajo del nivel freático del terreno, parece que fue una ciudad de provincias sin originalidad arquitectónica ni urbanística. Sabemos que ya con la primera dinastía babilonia se dotó a la ciudad de murallas.

La Babilonia de Nabucodonosor II
En el siglo VII a. C., con una extensión cercana a las 850 hectáreas (unas 400 de ellas protegidas por el perímetro interior de murallas), Babilonia se convirtió en la mayor ciudad de Mesopotamia, superando a la capital asiria Nínive, que ocupaba unas 750 hectáreas. 
La arqueología nos ha permitido conocer la ciudad tal y como fue diseñada en tiempos de Nabucodonosor II. Entonces fue reconstruida sobre su forma casi rectangular (unos 2400 m x 1600 m) posiblemente influenciada por la ortogonalidad con la que los sumerios habían construido sus canales para ampliar el territorio cultivable.
Fuertemente amurallada y dividida en dos zonas de área desigual por el río Éufrates, esta planimetría data del año 2000 a. C. El recinto descrito, a su vez, Nabucodonosor lo protegió con un segundo cinturón amurallado, mucho más amplio y de geometría tendente al triángulo, a lo que Nabónido añadió una muralla interior entre la ciudad y el río, creando una nueva puerta para el paso por el puente al lado oeste de la ciudad; esto había sido intentado ya por Nabopolasar y Nabucodonosor, quienes protegieron ese flanco con murallas menores. En esencia, Babilonia era una sucesión de recintos amurallados, unos dentro de otros, regulados geométricamente mediante ángulos rectos y en los que incluso las viviendas reproducían en pequeño, con sus muros escalonados y sus patios interiores, las formas  de los templos y los palacios. Cabe decir que este afán constructivo, que permitió a Babilonia albergar unos 500 000 habitantes en el siglo VII a. C., se centró casi exclusivamente en la capital, mientras que el resto del imperio estaba sumido en un proceso de desurbanización. 
Planta de la ciudad de babilonia en época de Nabucodonosor II (604-592 a. C.)

Defensas
La muralla del recinto interior consistía en un doble cinturón defensivo de 7 metros de anchura, al que se le añadía un foso conectado con el río que la rodeaba. El espacio entre los dos muros, de unos 12 m, estaba rellenado con tierra en toda su altura. Había una torre cada más o menos 50 m, con lo que se calcula que hubo cerca de 350. La defensa se completaba con rejas de hierro sumergidas en el Éufrates, allí donde terminaban las murallas, para evitar que el enemigo pudiera vadear el río por sus zonas menos profundas. Las murallas, en ese punto, se protegían del efecto del agua untándose con brea. 
El río jugaba un papel importante en la defensa ya que, además de la utilización de sus aguas para crear los fosos, constituía una barrera natural para el recinto exterior, bordeando uno de sus lados.  
Trama viaria
La ciudad estaba cruzada por canales y una trama viaria en la que destacaba la avenida de las Procesiones, una vía paralela al río que dejaba entre éste y ella misma los principales espacios militares, palaciegos y religiosos de la ciudad, incluyendo los jardines colgantes, el recinto dedicado a Marduk y el palacio real. Al norte, en torno a la Puerta de Ishtar, se levantaba un abigarrado complejo defensivo y palaciego que incluía la propia puerta, en realidad más una fortificación en sí que una simple puerta, los palacios del Norte y del Sur y las fortalezas del Este y del Oeste. Las demás calles del recinto interior tomaban direcciones paralelas u ortogonales al río, creando una malla regular extraña en la baja Mesopotamia. Varias de ellas recibían el nombre de divinidades, y algunas se acompañaban de leyendas o eslóganes.  

Tejido residencial
Las viviendas eran típicamente mesopotámicas. De dos o tres plantas, estaban focalizadas hacia patios interiores, con pocas ventanas al exterior y cubiertas planas. Al igual que toda la ciudad el material más utilizado en su construcción era el adobe pintado para los muros, con pilares interiores de madera de palmera. Son excepcionales las grandes dimensiones de muchas de ellas, lo que da una idea de la prosperidad de la ciudad neobabilónica, aunque su arquitectura no tiene especial relevancia. 

Zonas
La ciudad interior estaba dividida en diez grandes manzanas, barrios o cuartos que recibían nombres propios. Cinco de ellos aparecen en las fuentes helenas: Shuanna, Eridu y Te.e (o Te.eki) al este del Éufrates y Tuba y Komar (o Kumar) al oeste. Los otros son Kadingira (o Kadingirra), Kuliab y la Ciudad Nueva al este, y Bãb-Lugalirra y Nu[...]al oeste. El recinto exterior estaba dividido en distritos, de los cuales se han distinguido cuatro. Había además suburbios situados dentro y fuera de la muralla exterior. La necrópolis se situaba al oeste de la ciudad, fuera de ella. 

Puertas
Las puertas del perímetro amurallado interior de la época de Nabucodonosor II, con una sola excepción, recibían nombres de dioses. Las entradas eran llamadas de Ishtar, de Marduk, de Shamash, de Adad, de Enlil, de Zababa, de Urash y real. En época de Nabónido, con la construcción de la muralla del río, se añadió la Puerta del Puente.  

Monumentos
Religiosos
De acuerdo con los textos existieron 43 santuarios en Babilonia Nabopolasar tímidamente y Nabucodonosor II a gran escala emprendieron una ambiciosa reconstrucción y un embellecimiento de los templos, labor continuada en algunos edificios por Nabónido. Los más importantes fueron los siguientes:
Etemenanki: Zigurat de la ciudad, situado al norte de Esagila, junto al centro geométrico de la ciudad, con lo que la dominaba; esto se interpreta como una preponderancia del poder religioso. Poseía sus propias defensas y anejos. Dedicado a Marduk, la deidad local, ha sido reiteradamente identificado como la bíblica Torre de Babel. En el año 323 a. C. Alejandro Magno ordenó demolerlo para volver a reconstruirlo enteramente. Su muerte, sin embargo, inhabilitó su reconstrucción. Se conservan su planta y restos de tres anchas escaleras. Protegido por un perímetro amurallado dentro del cual había otros edificios, destacaba en éste la llamada Puerta Sagrada o Puerta Cerrada, que daba directamente a la Avenida de las Procesiones y que sólo se abría durante dos meses al año, con motivo de las procesiones en honor de Marduk. 
Etemenanki (El templo de la creación del cielo y de la tierra) era el nombre de un zigurat dedicado a Marduk en la ciudad de Babilonia en el siglo VI a. C. de la dinastía caldea. Originalmente de siete pisos de altura, pocos restos permanecen en la actualidad. El Etemenanki fue popularmente identificado con la Torre de Babel en cuya cúspide estaba la Esagila que era el templo de Marduk.
No se sabe exactamente cuándo fue construido Etemenanki, pero probablemente existía antes del reino de Hammurabi (hacia 1792-1750  a. C.). Se piensa que el poema sobre la creación de Babilonia Enûma Elish fue escrito durante o poco tiempo después del reinado de Hammurabi; dado que el poema menciona al Esagila, el templo de Marduk, siendo creado inmediatamente después de la creación del mundo, e intuye la existencia de Etemenanki, se presume que ambas existían durante al menos 100 años del tiempo en el que escribió este poema, pero también debe de estar escrito mucho antes, ya que los autores también ignoran cuándo exactamente lo construyeron.
La ciudad de Babilonia fue destruida en 689 a. C. por Senaquerib, quien dice haber destruido el Etemenanki. La ciudad fue restaurada por Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor II. Costó 88 años en ser reconstruida. Su característica central era el templo de Marduk (Esagila), para el cual estaba relacionado el zigurat Etemenanki. Esta fue reconstruida por Nabucodonosor II. Los siete pisos del zigurat alcanzan una altura de 91 metros y contiene un templo en la cima.
A pesar de las fabulosas imágenes que existen, tanto en la literatura como en el arte, sobre la famosa torre de Babel (el gran zigurat de la ciudad de Babilonia, dedicado a Marduk), no se ha encontrado ningún zigurat levantado en forma íntegra y completa.
"Sin embargo, tanto la antigua documentación en escritura cuneiforme como las imágenes conservadas y los restos arqueológicos nos permiten reconstruir algunas de sus características: un zigurat era un monumento con una base de planta cuadrada o rectangular, construido en forma de alta terraza, escalonado en varios niveles -tres, cuatro o siete-, en el último de los cuales se erigía una capilla o un templo. El núcleo se construía con adobes secados al sol, revestidos con una gruesa capa de ladrillos cocidos en hornos. El templo en la cima, al que se accedía a través de escaleras situadas de forma perpendicular a la fachada o adosadas a ésta, era de ladrillos esmaltados".
El Etemenanki fue representado en una tablilla cuneiforme en Uruk de 229 a. C., una copia de un texto más antiguo (ahora en el Museo del Louvre de París). Define la altura de la torre como de 91 metros, con una base cuadrada de 91 metros de lado. Esta estructura de adobe fue confirmada por excavaciones conducidas por Robert Koldewey desde 1913. Se descubrieron largas escaleras en el sur del edificio, donde un triple pasillo se conectaba con la Esagila. Un pasillo más largo, al este, conectaba el Etemenanki con el camino sagrado procesional (reconstruido en el Museo de Pérgamo, en Berlín).
Existen también reseñas antiguas que describen la construcción, como el relato de Heródoto y sobre todo la tablilla llamada "del Esagil", conservada en París en el Museo del Louvre, copiada en el año 229 antes de nuestra era de un documento antiguo que describía el estado de la torre. De una altura de aproximadamente 90 m, el edificio piramidal tenía siete pisos, hechos de muros con resaltos, sin duda verticales. El último piso tenía instalaciones para el culto, adornadas con ladrillos esmaltados azules, imitando el color del cielo.
Construida con esfuerzo, a lo largo de muchos reinados, sobrevivió poco tiempo. Babilonia, que cayó en 539 bajo la dominación persa, se rebeló en 482. Jerjes, que la puso nuevamente bajo su autoridad, tomó represalias que causaron serios daños al monumento. Un siglo y medio más tarde, en 331, Alejandro el Grande estableció su capital en Babilonia, y cuando vio la torre en ruinas, trató de restaurarla. Pero ello le demandó tanto trabajo, que renunció a su proyecto.
A continuación, la torre sirvió de cantera a los constructores de los alrededores, que la redujeron a un montículo informe. Sobre ella se construyó un edificio y, cuando éste se desplomó, cubrió las ruinas de la torre inicial, escondiéndola por muchos siglos.

Esagila: Complejo religioso dedicado a Marduk. Los babilonios pensaban que estaba construido en el lugar donde había nacido toda vida en la creación del mundo, y sobre el apsû, el Submundo acuoso, y que era una conexión con el mundo del dios Anu. Destruido por Senaquerib y ruinoso en la época neobabilónica, fue cuidadosamente reconstruido por orden de Nabopolasar y especialmente de Nabucodonosor II, quien también ordenó restaurar una famosa estatua de oro del dios. 
Estaba situado al sur del zigurat Etemenanki, conocido en la tradición judeocristiana como Torre de Babel. En el templo se rendía culto a la imagen de Marduk, rodeada por las imágenes de culto de todas las ciudades que se habían rendido a la hegemonía del Imperio Babilónico desde el siglo XVIII a. C.; había también un pequeño lago, llamado Apsu (o Abzu) por los sacerdotes babilonios. Este Apsu, era una representación de Enki, padre de Marduk, que como dios de las aguas, vivía allí, pues se consideraba que era el origen de todas las aguas dulces sobre las que flotaba la tierra.
Los babilonios celebraban las fiestas del Akitu para recordar que Marduk había creado el orden en el universo. El santuario Esagila, según el Enuma Elish, sería el hogar de todos los dioses bajo el patronazgo de Marduk y, por tanto, el centro del universo.
El complejo Esagila, completado por Nabucodonosor II era el centro de la ciudad de Babilonia. Comprendía un gran patio de unos 40 x 70 m, que contenía otro más pequeño de unos 25 x 40 m, y finalmente, una capilla central, consistente en una antesala y una sala principal, donde estaban las estatuas de Marduk y Serpanitu.
Según Heródoto, cuando Jerjes I saqueó la ciudad de Babilonia, en 482 a. C., desacralizó el templo de Esagila al llevarse una de sus estatuas. Alejandro Magno ordenó su restauración, por lo que el templo se mantuvo a lo largo del siglo II a. C., como uno de los últimos baluartes de la cultura babilonia, al igual que la escritura cuneiforme. Bajo el Imperio Parto, Babilonia fue gradualmente abandonada y el templo cayó en ruinas durante el siglo I a. C. 
Templo del Año Nuevo: Estaba situado al norte del recinto interior, entre la avenida de las Procesiones y el río. En él se celebraba la fiesta de Akitu, equivalente al comienzo del año, en honor de Marduk. La fiesta, que duraba varios días y en la que participaba el propio rey, era considerada de máxima importancia, de modo que su no celebración se registraba con temor en los anales. Aún en el año 205 a. C. Antíoco III el Grande, rey seléucida, participó en las fiestas de Año Nuevo de Babilonia.
Templo de Ishtar de Agadé: Uno de los templos dedicados a Ishtar de la ciudad, situado en medio de un área residencial.
Templo de Nabu: Situado en el recinto interior, cerca de la puerta de Ishtar y al oeste de la Avenida de las Procesiones, fue construido en adobe. Los suelos y el patio se cubrieron de betún, mientras que los muros del altar se decoraron con motivos geométricos. En base al análisis de su planta se cree posible que funcionase como escuela o seminario.
Palacios y fortalezas
En la antigua Mesopotamia había dos grandes poderes institucionales, la realeza y la religión, reflejados en sendos complejos edificatorios, el palacio y el templo. Mientras que el templo ocupaba el lugar más elevado, el palacio solía situarse cercano al centro de la ciudad, y funcionaba tanto de residencia como de salón del trono y administración. Normalmente se protegía fuertemente, haciéndose difícil la distinción entre palacio y fortaleza.  
Puerta de Ishtar: Recinto abovedado y fuertemente fortificado que servía de entrada norte al recinto interior amurallado de Babilonia. Suponía el inicio de la famosa Avenida de las Procesiones, que recorría la parte monumental de la ciudad. Estaba decorado con los característicos ladrillos vidriados de color azul que mostraban imágenes de leones y grifos. Muestra un refinamiento acusado respecto al arte asirio en su decoración, tanto en los motivos figurativos como en los abstractos.  
La Puerta de Istar (o de Ishtar) fue originalmente una de las 8 puertas monumentales (14 metros de altura por 10 de ancho) de la muralla interior de Babilonia, a través de la cual se accedía al templo de Marduk, donde se celebraban las fiestas propias del año nuevo. El nombre de Istar lo recibe de la diosa del mismo nombre a la cual estaba consagrada. ​
Fue construida en el año 575 a. C. por Nabucodonosor II en el lado norte de la ciudad. ​ Se compone de adobe y cerámica vidriada, la mayoría de color verde debido a las esmeraldas (lo que la hacía contrastar fuertemente con todos los edificios de su alrededor), mientras que otros son dorados o rojizos. Estos últimos se disponen dibujando la silueta de dragones, toros, leones y seres mitológicos. La parte inferior y el arco de la puerta están decorados por filas de grandes flores semejantes a margaritas. La Puerta de Istar contaba también originariamente con dos esfinges dentro del arco de la puerta, que se han perdido hoy en día.
Los restos de la puerta original fueron descubiertos en Babilonia durante las campañas arqueológicas alemanas de 1902 a 1914. La mayoría se trasladó a Alemania, donde se reconstruyó la puerta en el Museo de Pérgamo de Berlín, en 1930, lugar en el que actualmente se expone. Algunos de los relieves originales de leones, dragones y toros se encuentran actualmente en el Museo Arqueológico de Estambul, el Instituto de Artes de Detroit, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Instituto Oriental de Chicago, el Museo de la Escuela de Diseño de Rhode Island y el Museo de Bellas Artes de Boston.
Durante el gobierno de Saddam Hussein en Irak, se comenzaron a reconstruir grandes zonas de la vieja Babilonia, entre ellas la Puerta de Istar, cuya réplica se levantó sobre el antiguo emplazamiento de la original. El plan era convertirla en la puerta de acceso a un nuevo museo arqueológico iraquí que nunca llegó a construirse. Actualmente, la réplica se encuentra bajo la responsabilidad de la 155ª Brigada de Combate del Ejército de Estados Unidos, cuyo campamento se encuentra dentro de las murallas de Babilonia. 







Palacio del Norte: Parte de la ciudadela creada en tiempos de Nabucodonosor II, contenía una suerte de museo, un inventario de antigüedades recopiladas por los reyes Nabopolasar (afirmación discutida), Nabucodonosor II, Nabónido y Darío I.  
Palacio del Sur, palacio del Este, palacio Real o palacio de Nabucodonosor II: Inmenso complejo, a modo de ciudadela, situado entre la puerta de Ishtar, la Avenida de las Procesiones, el río Éufrates y los Jardines Colgantes. Disponía de tres grandes patios interiores y otros dos menores. Fue sucesivamente ampliado por Nabucodonosor II, quien instaló allí su salón del trono, al cual se accedía por el último de los patios. Su planta, un rectángulo de unos 275 x 183 m, contenía un espacio laberíntico que contrastaba con la regularidad urbana de la ciudad. Además del salón del trono, de unos 52 x 17 m y decorada con azulejos policromados y bajorrelieves, contenía oficinas administrativas, el harén real, barracas y habitaciones para el rey y su servicio.  
Palacio de Darío o palacio persa: El palacio o ciudadela sur, residencia y trono de los gobernantes neobabilónicos, sirvió igualmente para los persas, quienes añadieron otro palacio al complejo, construido durante el reinado de Darío I, entre los años 498 y 496 a. C.. Fue residencia real de Jerjes. 
Fortaleza del Este: Recinto fortificado simétrico al palacio del Norte respecto de la puerta de Ishtar.
Fortaleza del Oeste: Palacio-fortaleza mandado edificar por Neriglisar a la orilla del Éufrates. Según el historiador griego Diodoro Sículo destacaba por su decoración, pues estaba ornamentado con impresionantes pinturas y esculturas.  
Palacio de Verano: Segundo palacio real construido por Nabucodonosor II, situado en el extremo norte de la ciudad, junto al río y la muralla exterior. El montículo que sobre él ha formado el tiempo recibe el nombre de Babil. Aún estaba en uso en época helenística.
Recontrucción ideal del itema defensivo de Babilonia y la Puerta de Ishtar 
Los Jardines Colgantes de Babilonia eran considerados una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, y fueron construidos en el siglo VI a. C. durante el reinado de Nabucodonosor II en la ciudad de Babilonia (la Babel de los textos bíblicos), a orillas del río Éufrates (Mesopotamia). Las aguas para regar las plantas eran traídas desde las orillas del río Éufrates, que se encontraba en las faldas de la montaña. En los jardines se plantaban palmeras y árboles frutales, como el dátil y los cocos.
Se cree que sus diseños y construcciones se iniciaron en 605 a. C., por orden del rey Nabucodonosor II de la dinastía caldea del Imperio neobabilónico, como muestra de amor hacia su esposa Amytis, hija de rey Ciáxares del Imperio medo (Media o "Umman Manda"), para recordarle a las montañas de su tierra.
Una leyenda similar con menor sustento histórico, expresa lo siguiente: hacia el año 600 a. C., Sofía II, reina de los caldeos, quiso regalar a su esposo Octavio V, hijo del rey de los medos, algo que demostrara su amor por él y le recordara las hermosas montañas de su florida tierra, tan diferentes de las grandes llanuras de Babilonia.
Según otra leyenda, en cambio, los jardines habrían sido creados en el siglo IX a. C. Cerca de 810 a. C., reinaba Sammuramat en Asiria y Babilonia, llamada Semíramis por los griegos, viuda de Shamshiadad V, y regente de su hijo Adad-nirari III. Fue una reina valiente. Se dice que conquistó India y Egipto, pero no resistió que su hijo conspirara para derrotarla, y se suicidó.
Los jardines pertenecían a la Mesopotamia antigua y se cuentan entre las siete maravillas del mundo antiguo.
Los jardines estaban junto al palacio del Rey, contiguo al río, para que los viajeros los pudieran contemplar, ya que el acceso al pueblo estaba prohibido. En la más alta de las terrazas se situaba un depósito de agua desde el cual corrían varios arroyos.
Los Jardines Colgantes de Babilonia no "colgaban" realmente en el sentido de estar suspendidos por cables o cuerdas. El nombre proviene de una traducción incorrecta de la palabra griega kremastos o del término en latín pensilis, que no significa precisamente "colgar" pero si "sobresalir", como en el caso de una terraza o de un balcón.
El geógrafo griego Estrabón, quien describió los jardines en el siglo I a. C., escribió:
“Éste consta de terrazas abovedadas alzadas unas sobre otras, que descansan sobre pilares cúbicos. Estas son ahuecadas y rellenas con tierra para permitir la plantación de árboles de gran tamaño. Los pilares, las bóvedas, y las terrazas están construidas con ladrillo cocido y asfalto.”
Las excavaciones arqueológicas más recientes en la antigua ciudad de Babilonia, en el actual territorio de Irak destaparon el asentamiento del palacio. Otros hallazgos incluyen la construcción abovedada con paredes gruesas y una irrigación cerca del palacio meridional.
Un grupo de arqueólogos examinó el área meridional del palacio y recreó la construcción abovedada como los Jardines Colgantes. Sin embargo, el historiador griego Estrabón había indicado que los jardines estaban situados en el río Éufrates, mientras que la construcción abovedada está alejada varios cientos de metros. Reconstruyeron el lugar del palacio y localizaron los jardines en el área que se extendía del río al palacio.
En la orilla del río, las paredes recientemente descubiertas de 25 metros de espesor pudieron estar escalonadas en forma de terrazas, tal como las describen las referencias griegas. Sin embargo, hay pocas pruebas para cualquiera de estas teorías, pues no se menciona nada en los numerosos documentos babilónicos de la época. 

Jardines colgantes
Reconstrucción ideal de Babilonia
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