martes, 7 de noviembre de 2017

Capítulo 22 - Los ejércitos y guerras


Hititas
Los hititas invadieron Anatolia procedentes del norte del Cáucaso en las emigraciones de 1.800 AC, estableciendo su capital en Hatusas, y se llamaban a sí mismos “nasili”. Trajeron consigo sus caballos de tipo eumétrico, que en los pastos de la zona crecieron de modo extraordinario.
Tradicionalmente, la historia hitita se ha divido en tres reinos. El Reino Antiguo, donde edificaron un poderoso reino. El Reino Medio, una etapa bastante oscura y con cierta decadencia. Y el Reino Nuevo, donde alcanzan la categoría de imperio y su máxima expansión.

Reino Antiguo Hitita
El Reino Antiguo duró de 1.680 al 1.430 AC. Se corresponde con las fases iniciales del reino de Hattusa, que pasó de ser un pequeño principado a potencia con intereses en Asia Menor y Siria. En este periodo cedió sin embargo poder y protagonismo a Mitani.
La mayor parte de lo que se sabe de los reyes de los hititas se debe a uno de ellos, Telepinu, que escribió 150 años después del inicio de este periodo un edicto encaminado a justificar la necesidad de sus reformas. Este constaba de una introducción histórica al origen del poder hitita, en la que se menciona a tres monarcas: Labarna, Hattusili I y Mursili I.
"Reclutamiento hitita. Se hacia entre los prisioneros de guerra y la población civil, las autoridades decidían qué personas eran reclutadas y se hacía en todo el imperio. Autor Adam Hook para Osprey

Se desprende de este documento que el verdadero fundador del imperio hitita fue Labarna. Este agrupó a las diferentes ciudades-estado y los pequeños reinos bajo una autoridad central y ensanchó las fronteras del recién creado reino hacia el oeste y hacia los mares Negro y Mediterráneo. También es posible que consolidara la institución de la monarquía al dictar disposiciones que garantizaran la sucesión. El nombre de Labarna se usó con posterioridad como sinónimo de “rey”, lo que ha llevado a algunos historiadores a dudar de su existencia.
Su hijo Hattusili I pudo apoyarse en la base política que Labarna le legó, para lanzar numerosas campañas militares, principalmente contra el reino de Alepo y contra los hurritas. Por otra parte, estableció en Hattusa la capital de los hititas, que se iba a mantener en esa ciudad hasta el final del imperio (excepto durante un breve periodo del Reino Nuevo). Hattusili, en un testamento que se ha conservado, repudió a su hijo, y nombró sucesor a Mursili I, su nieto, a quien también nombró hijo adoptivo.

Infantería hitita avanzando en columna de a cuatro, con los prisioneros en el centro. Autor Adam Hook para Osprey

En 1.650 una obra épica narra que durante el reinado de Hattusil I, durante el asedio de Urshu al sur de Anatolia, una fuerza de 30 carros del rey se enfrenta a 80 de sus oponentes hurritas.
Mursili I estrechó los lazos que unían a las ciudades-estado e incorporó estos al reino hitita, de tal modo que puede ser considerado como el principal artífice de lo que sería el Imperio Arcaico o Reino Antiguo. Expandió aún más las fronteras. A modo de venganza, conquistó Alepo (en cuya empresa había fracasado Hattusili), y derrotó a los hurritas.
Estas victorias convirtieron al reino hitita en una de las potencias de Oriente Próximo, hasta el punto de que, una vez conquistada Alepo (1.595 AC), Mursili encabezó una expedición contra la ciudad de Babilonia, que tomó y saqueó. Esa empresa fue más sorprendente que efectiva, pues la distancia impedía cualquier intento de control efectivo. Tras su marcha, el control de Babilonia pasó a manos de los kasitas, posibles aliados de los hititas, lo que provocó la caída de los amorreos.

Arqueros hititas

En 1.590 AC, poco después de su regreso, muere asesinado a manos de su cuñado, Hantili I, primero de una serie de reyes de los que poco se sabe: Hantili I, Zidanta I, Ammuna y Huzziya I. Durante esta época el país de Hatti, debido al poder y prestigio consolidados por Mursili, se mantuvo sin grandes modificaciones ni peligros, excepto en Siria, donde el creciente poderío de Mitani amenazaba las posiciones hititas. Además, durante esta época hacen su primera aparición documentada los kaskas, un conjunto de tribus bárbaras situadas al norte de Hattusa que se convirtieron durante toda la historia hitita en una permanente amenaza para la capital, que los hititas nunca fueron capaces de destruir totalmente.
Estos contratiempos obtuvieron respuesta con la llegada al poder de Telepinu (1525 – 1500 AC), que destaca, entre otras cosas, por la documentación del sistema hereditario, con el que se proponía acabar con la anarquía de sus inmediatos antecesores. Según el edicto de Telepinu, la sucesión quedaba asegurada por el ascenso automático al trono del heredero varón escogido por el rey; la garantía del cumplimiento la tenía el panku, o consejo de nobles,  que controlaba las acciones del rey, pero en la práctica, al ser esta asamblea quien ratificaba al rey, las conspiraciones y traiciones se sucedieron, problemas que quedaron resueltos cuando Telpinu determinó una ley sucesoria. El poder del rey le permitía exigir a cualquier ciudadano libre, medio día de trabajo personal no remunerado, además de otro tipo de prestaciones como entregas periódicas de ovejas y demás productos. La reina recibía el título de Tawananna y participaba del poder de sus maridos, lo que traía como consecuencia numerosos conflictos. Los hijos ilegítimos también tenían derecho a entrar en línea sucesoria, aunque, en la mayoría de los casos, cada rey entregaba distintos territorios para su gobierno a cada descendiente. Junto a este edicto, Telepinu hizo la primera gran codificación de las leyes hititas, que destacaban por la benignidad de los castigos y las numerosas innovaciones jurídicas.
Uno de los elementos más importantes de la monarquía hitita era el ya mencionado panku, al cual Telepinu aseguró el derecho a la jurisdicción incluso ante el propio rey, ya que podía condenar a muerte a cualquier rey si se demostraba que este planeaba el asesinato de algún familiar. A diferencia del resto de dinastías de la zona, los reyes hititas no se atribuían una estirpe divina, de modo que el pankus también tenía una función legitimadora de la monarquía.

Guerreros hititas. Se puede apreciar los distintos armamentos y escudos usados por los hititas

Por debajo de la institución real y de la nobleza existían dos poderosos grupos sociales, el religioso y el funcionarial, que controlaban muchas esferas de la política y administración territorial. Las clases más estables eran los artesanos y los comerciantes, así como los labriegos en el campo, mientras que en peor situación vivían los pastores, en su mayoría nómadas. El resto de la población, sobre todo la que habitaba en aldeas, era administrada por una especie de consejo de ancianos que se encargaba sobre todo de solucionar los pleitos y rencillas que pudieran surgir en el desarrollo de la vida cotidiana. Estas instituciones, a cambio de gozar de cierta autonomía, estaban obligadas a contribuir con mano de obra al rey.
El ejército se convirtió en seguida en una necesidad. Junto a los problemas con los pueblos fronterizos, se sumaban las propias alteraciones de carácter interno, por lo que desde tiempos remotos la fuerza militar era permanente. En lo referente a su organización, contaba con unidades de infantería y de carros de guerra, cuya efectividad requería un entrenamiento muy severo, pues el avance antes de un ataque se debía de realizar en el más absoluto de los silencios para evitar que su presencia fuera descubierta. Las fuerzas militares tenían triple procedencia. A los contingentes que aportaba el propio rey hitita se sumaban las fuerzas de cada uno de los reyes vasallos, a las que se añadían, por último, las tropas de mercenarios. Antes de cualquier campaña se acordaba el pago que recibiría cada uno de ellos, que generalmente se hacía en especie y cuyo monto dependía del botín que se capturara.

Reino Medio o periodo Obscuro
Durante los años siguientes al reinado de Telepinu, se produjo una disminución del poder hitita. El gobierno estuvo en manos de reyes que no pudieron evitar el ascenso y consolidación del poder de Mitanni, que llegó a constituir una seria amenaza para el imperio hitita, arrebatándole diversos territorios en Siria.
Junto a esta relativa decadencia, se une una escasez de documentación que impide conocer casi nada acerca de los reyes de la época (Alluwamna, Tahurwaili, Hantili II, Zidanta II, Huzziya II y Muwatalli I), aunque parece posible constatar que hubo una continua lucha por el trono y numerosos desórdenes dinásticos.

Guerreros hititas custodiando prisioneros posiblemente una fortaleza fronteriza. Autor Adam Hook para Osprey

Reino Nuevo
El Reino Nuevo es el periodo que va de 1.430 a 1.200 AC., en el cual el imperio Hitita alcanzó su máxima extensión y poderío, que mantuvo hasta la irrupción de los pueblos del mar, momento en el cual desapareció de la historia.
El gobierno de los reyes hititas era de carácter “primero entre iguales”. Los nobles hititas gobernaban los nuevos territorios, y el rey no podía actuar contra ellos con su justicia, sino que existía un consejo especial para tratar esos asuntos entre aristócratas. Este modelo se vuelve a encontrar en la Edad Media europea. Los nobles poseían tierras, que eran feudos propios. Junto a ellos, estaban los gobernantes de las ciudades vasallas, que no tenían poder en estos feudos, sino que gobernaban en nombre del rey únicamente en estas ciudades. Por otro lado, los nobles sí tenían la obligación de aportar carros al ejército imperial, mientras que los gobernantes vasallos pagaban tributo al imperio, y aportaban el grueso de las tropas del ejército (infantería, no carros). Las ciudades también tenían la obligación de mantener los caminos aptos para el movimiento del ejército y sus carros. Los hititas conocieron el hierro, pero para uso ornamental, sus armas al igual que las de sus vecinos eran de bronce.

Instrucción de los conductores de carros de guerra hititas. Tenían que esquivar obstáculos y a veces volcaban como en este caso, quedando heridos sus tripulantes. Autor Adam Hook para Osprey

El carro es la primera unidad en importancia, la segunda es la infantería (llevaban escudos, lanzas, hachas de combate, espadas cortas,…). La tercera es la arquería y la cuarta los mercenarios (había dos grupos, el de los hapiru, posiblemente los hebreos y los esclavos, que si luchaban bien podían ser liberados.
Crearon nuevos carros de guerra, más ligeros y rápidos, el tiyawa, que era, para la época, el arma indestructible por excelencia. Tenían ruedas de seis radios El eje era móvil, se podía girar más fácilmente. Había carros de un caballo o de dos (bigas). Por cada carro, hay tres ocupantes (conductor, lancero y escudero) este tercer ocupante era no era más que una estratagema para poner un ocupante en cada carro aliado.

Instrucción de carros de guerra hititas. Los Jefes de carros de guerra instruyéndose en el manejo de la jabalina mientras el ayudante lo hace con el escudo. Autor Adam Hook para Osprey

Portaban una armadura de escamas de metal, el saryahni. Vestían una cota de malla y un faldellín corto debajo.
Cada carrista sufragaba el costo y entretenimiento de los carros y el auriga, sus unidades estuvieron integradas por la aristocracia, no obstante admitieron especialistas extranjeros, principalmente mitanios. El número de carros de guerra variaba según la batalla. Los mejores eran del centro de Anatolia, de Hattusa.
Donde realmente produjeron cambios extraordinarios fue en el uso de las unidades de  carros, se especializaron en rápidas marchas nocturnas, para irrumpir súbitamente sobre el enemigo, los carros se empleaban en masa para romper las formaciones mediante la carga, persiguiéndoles a continuación y alquilándolos con ayuda de la infantería.

Tripulantes de carros de guerra hititas, maltratando a carristas prisioneros cananeos. Autor Ángel García Pinto

Maxima expansión
Tras el asesinato de Muwatalli I, su sucesor Tudhaliya I/II asienta las bases del nuevo imperio. Tras sofocar una serie de rebeliones y frenar la amenaza kaska, comenzó a recuperar terreno frente a Mitani, alcanzando Alepo. Arnuwanda I intentó proseguir la guerra con Mitani, pero tuvo que enfrentarse a una invasión kaska que sólo pudo ser derrotada en tiempos de Tudhaliya III, quien, a su vez, logró someter gran parte de Anatolia Occidental (a veces llamada Arzawa) al dominio hitita.

Hattusa capital del imperio Hitita. Reconstrucción de la ciudad, al fondo se ve la ciudadela donde estaba el palacio real

Esta expansión permitió, durante el reinado Suppiluliuma I, una campaña militar decisiva contra Mitani, en la que se saqueó su capital. Después de algunos años de guerra, los hititas fueron capaces de apoderarse de gran parte de Mitani y convertir el resto en un estado vasallo. La debilidad de Egipto, Babilonia y una Asiria que comenzaba su renacimiento facilitó a Suppiluliuma convertirse en la mayor potencia de la época, llegando a intentar una alianza matrimonial con Egipto, que fracasó al ser asesinado su hijo. La máxima expansión hitita se alcanza en 1.335 AC con la anexión del reino de Mitani al que convirtieron en aliado, entrando en contacto con Egipto la otra potencia de su tiempo.
Suppiluliuma I creó dos virreinatos (Alepo y Karkemish), y repartió gran parte de las tierras de este reino entre sus aliados. El resto de lo que antaño había sido el imperio de Mitanni conservó su independencia como estado vasallo del imperio Hitita.

Palacio Imperial de Hattusa en su máximo esplendor

La máxima expansión hitita se alcanza en 1.335 AC con la anexión del reino de Mitani al que convirtieron en aliado, entrando en contacto con Egipto la otra potencia de su tiempo.
El método de entrenamiento deportivo para caballos explicado en este artículo fue escrito el 1.345 AC y se ha recuperado gracias al hallazgo arqueológico en la antigua Hattusa (actual Turquía) de 4 tabletas de arcilla con escritos cuneiformes pertenecientes al imperio hitita En este texto queda detallado tres partes:
El examen de selección. Éste es un examen previo, de 4 días de duración, que servía para seleccionar los caballos que se destinaban al entrenamiento y los que no, ya que entrenar caballos suponía un gran peso tanto económico como temporal para el imperio y de su resultado dependía en gran medida la suerte en la batalla.
El método de entrenamiento. Éste duraba 7 meses (214 días) y se basaba en empezar trabajando el caballo sin carga de peso, para fortalecer el aparato musculo-esquelético y cardio-vascular, antes de someterle al estrés que supone llevar un jinete encima. Gran parte del entrenamiento se basaba en la realización de series con la finalidad de reducir la fatiga y evitar lesiones que inhabilitaran al animal.
La nutrición diaria de los caballos que están siendo entrenados. Hay que tener en cuenta que en esa época la nutrición de los caballos era muy sencilla y se basaba en el forraje. A parte del forraje se disponía de diferentes cereales, siendo los más abundantes la avena y la cebada con sus respectivas cáscaras o salvado, los cuales, y al contrario que hoy en día, en ningún lugar consta que se remojaran, trituraran, molieran o cocieran para “aumentar su digestibilidad”.

Mapa de la expansión del imperio Hitita

La rivalidad con Egipto: la batalla de Kadesh
A la muerte de Suppiluliuma en el 1.322 AC, le sucedió Arnuwanda II, pero este murió a causa de una epidemia un año más tarde, ocupando el trono su hermano mayor, Mursili II. Tan pronto como accedió al trono, se vio obligado a mantener por las armas el legado de su padre. En una campaña de dos años destruyó el poderío de los estados de Arzawa, entre ellos Ahhiyawa, que algunos historiadores identifican con los Aqueos y Micenas, y luego se dirigió contra los kaskas, a los que causó daños importantes, alejándolos de Hattusa por un tiempo.

Embajada hitita delante del faraón de Egipto

Tras la muerte de Mursili heredó el trono su hijo Muwatalli II, que vio cómo las tensiones acumuladas con Egipto por sus antecesores implicarían con casi toda seguridad una guerra. Como preparación ante las hostilidades, Muwatalli II trasladó la capital a Tarhuntassa y dejó a su hermano Hattusili III a cargo del norte del reino. Con la subida al trono egipcio del ambicioso faraón Ramsés II, la guerra se hizo inevitable y se produjo la batalla de Qadesh, de resultado incierto pero que frenó los intentos de expansión egipcia.

El resurgir de Asiria
Urhi-Tesub, hijo y sucesor de Muwatalli II, que llevó la capital de nuevo a Hattusa se encontró con que Asiria había aprovechado la lucha entre Egipto y el imperio Hitita para ocupar lo que quedaba de Mitani. Para frenar esa amenaza, los hititas intentaron reinstaurar a su vasallo en el trono de Mitani, pero fracasaron, a partir de este momento, Asiria se convertiría en una amenaza constante para el reino Hitita.
Hattusili III, hábil militar que destacó por sus grandes éxitos contra los kaskas, logró el trono de su sobrino Urhi-Tesub, probablemente debido al desprestigio de este, pero su usurpación creó una serie de problemas dinásticos que debilitaron todavía más al reino hitita, especialmente cuando Urhi-Tesub buscó refugio en la corte de Ramsés II, faraón con el que posteriormente Hattusili firmaría un tratado de paz. Estas debilidades, junto a la fortaleza de Asiria, dieron lugar a una expansión de esta última, que bajo el mando del rey Tukulti-Ninurta I atacaron la zona limítrofe hitita.

Ataque nocturno hitita a una ciudad. Autor Adam Hook para Osprey

Tudhaliya IV, hijo de Hattusili consideró este ataque como intolerable y el choque entre ambas potencias tuvo lugar en las cercanías de Nihriya, en la batalla de Nihriya, los asirios obtuvieron una victoria decisiva, que permitió a Asiria anexionarse los reinos de la zona, y colocó a los hititas en una situación bastante difícil. Aunque las hostilidades continuaron entre los dos imperios (las fuentes asirias afirman que, con posterioridad a la batalla, capturaron 28.000 prisioneros hititas en diversos ataques), no hubo mayores consecuencias para los hititas a largo plazo, ya que Asiria fijó su atención en la conquista de Babilonia, proyectó en el que invirtió demasiados recursos como para intentar una expansión en su frontera occidental.

Saqueo hitita de una ciudad. Los propios prisioneros arrastran el botín. Autor Adam Hook para Osprey

Desaparición del imperio Hitita
Tudhaliya IV fue capaz de recuperarse de la derrota frente a los asirios al reforzar el reino en Asia Menor y en Chipre, alcanzando probablemente la máxima expansión hitita. El trono pasó a sus hijos, primero Arnuwanda III y luego Suppiluliuma II, que tuvieron un comienzo de reinado no muy distinto al resto de los reyes hititas, con revueltas en Arzawa, Siria, Chipre, etc.
Estas revueltas fueron sofocadas, y nada hacía presagiar un reinado muy distinto a Suppiluliuma II. Sin embargo, la aparición por sorpresa de los Pueblos del Mar (aproximadamente en 1.200 AC), causó grandes desórdenes en todo el Mar Mediterráneo Oriental. Estos desórdenes, a los que se unieron las tradicionales invasiones kaskas, no pudieron ser combatidos eficazmente, y como consecuencia de ello, el reino hitita desapareció de la historia.

Carros de guerra neohititas siglo IX AC. Son del estilo tardío hitita con influencia asiria, llevan ruedas más pequeñas. Bajorrelieve de Carchemish.

Los kasitas o casitas
Parece ser que los kasitas o casitas atravesaron el Cáucaso y se dirigieron hacia la parte sur de Sumeria intentando conquistar Babilonia. Durante el gobierno de Samsuiluna, hijo de Hammurabi, comienza la presión kasita sobre Babilonia. Este pueblo, atacó Babilonia durante más de un siglo, aunque ésta resistió los embates, principalmente debido a la fortaleza de sus murallas. Sin embargo, mediante una emigración pacífica, por medio de pequeños grupos que se iban asentando en territorio babilonio posiblemente como mercenarios y asimilando su cultura, los kasitas acabaron por instalarse en Babilonia, sobre la que establecieron su dominio.

Ejercito babilonio de la época de Hammurabi, aún empleaban asnos u onagros para tirar de sus carros, y sus ruedas seguían siendo macizas.

Muy pronto adoptaron el modo de vida de los babilonios. Construyeron y restauraron los templos de los antiguos dioses mesopotámicos y fueron trabajadores básicamente agrícolas, se organizaban en tribus agrupadas por “kasas” que llevaban el nombre de algún antecesor famoso por sus hazañas. Hablaban el sumerio, aunque sus cartas y contratos estaban escritas en babilonio. A pesar de tomaron las costumbres babilónicas, los kasitas retuvieron su clan tradicional y su estructura tribal, en contraste con la unidad más pequeña de la familia de los babilonios. Estaban orgullosos de su pertenencia a sus casas tribales, en lugar de sus propios padres, conservaron sus costumbres de la propiedad y la herencia patriarcal.
El primer rey kasita se sentó en el trono hacia el año 1.571 AC, tras la incursión del rey hitita Mursili en 1.564 AC contra la ciudad de Babilonia, que tomó y saqueó. Tras su marcha, el control de Babilonia pasó a manos de los kasitas, posibles aliados de los hititas, lo que provocó la caída de los amorreos.
Babilonia resurge de nuevo bajo dominio kasita, aunque esta vez proyecta su hegemonía más allá de la Mesopotamia Meridional, siendo una de las mayores potencias de Oriente Medio, junto al Imperio hitita, el reino Mitanni y Egipto. Las relaciones entre Babilonia y Egipto fueron constantes, enviando princesas a la corte egipcia a cambio de oro. Un rey kasita, probablemente Karaindash, se entrevistó con el faraón Tutmosis III, y fue intensa la relación diplomática entre ambos estados.

Mapa de imperio Kasita o Casita

El principal peligro para Babilonia provino del pujante imperio asirio medio, con el que pronto surgirían conflictos militares. Las relaciones entre ambos Estados fueron tensas: el asirio Assur-ubalit I tomó parte en los asuntos internos de Babilonia y, hacia 1.225 AC, Tukulti-Ninurta I derrotó al rey kasita Kashtiliash IV, tomando Babilonia y arrasando el país. Probablemente en la caída de Babilonia tuvo mucho que ver otro frente abierto, esta vez con los elamitas, sobre los que los kasitas habían impuesto un dominio efímero. En 1.243 en que fueron totalmente ocupados por los asirios, que impondrían su hegemonía sobre una vasta extensión del mundo antiguo.
Los reyes kasitas mantuvieron el control de su reino a través de una red de provincias administradas por gobernadores. Mantuvieron como ciudades del reino a Babilonia y a Dur-Kurigalzu, revivieron la ciudad de Nippur como centro provincial más importante. Nippur, había sido abandonada prácticamente en 1.730 AC, fue reconstruida por los kasitas, con templos meticulosamente re-construidos sobre sus antiguos cimientos. De hecho, bajo el gobierno de los kasitas, el rey llevó el título de Guennakku, derivado del sumerio y que significa “gobernador de Nippur”.

Carro de guerra babilonio tirado por caballos llevados por los kasitas o casitas

Otros centros importantes durante el período de los kasitas fueron Larsa, Sippar y Susa. La documentación del período kasita depende en gran medida de las tabletas dispersas y desarticuladas de Nippur, donde se han excavado miles de tabletas y fragmentos. Incluyen textos administrativos y legales, cartas, inscripciones sello, kudurrus (concesiones de tierras y reglamentos administrativos), inscripciones votivas privadas, e incluso un texto literario (generalmente identificado como un fragmento de un fresco histórico).
Los kasitas volvieron a recuperar breve-mente el control de Babilonia con la V dinastía (1025-04 AC), sin embargo, fueron depuestos, una vez más, esta vez por una dinastía aramea.
Los kasitas sobrevivieron como un grupo étnico distinto en las montañas de Luristán (Luristán) mucho después de que el estado kasita se colapsara. Los registros babilónicos describen cómo el rey asirio Senaquerib en su campaña oriental del 702 AC sometió a los kasitas en una batalla cerca de Hulwan, Irán. También hay registros de que los kasitas participaron en la batalla de Gaugamela en el 331 AC al lado de Dario III.


El ejército asirio
Antes de las reformas de Tiglatpileser III, el ejército asirio era muy similar a los otros ejércitos de Mesopotamia. Los soldados eran en su mayoría reclutas de los agricultores, que tenían que regresar a sus campos para recoger la cosecha. Los soldados profesionales se limitaban a unos pocos guardaespaldas que protegían al rey, o nobles y funcionarios, pero éstos no entraban o se desperdiciaban en la batalla salvo cuando la situación era urgente, como posteriormente se hizo.
Los preparativos para una nueva campaña requerían en primer lugar, una concentración de tropas en una base designada. En Asiria, los lugares designados se encontraban en Nínive, Kalhu o Khorsabad. En algunas ocasiones los puntos de los encuentros designados podrían cambiar dependiendo de la campaña. Los gobernadores eran instruidos para acumular suministros de grano, aceite y material de guerra. Otros requisitos de los gobernadores incluían llamar a todos los recursos humanos necesarios. Los estados vasallos, en particular, tenían la obligación de aportar tropas como parte de su tributo al rey de Asiria y hacerlo en el momento oportuno, de no hacerlo, se vería como un acto de rebelión.
Mantener un imperio militar de estas características requería de un ejército de grandes dimensiones, cuyo número se debió situar entre los 150.000 y los 200.000.
De todo este contingente militar, más de un tercio estaría compuesto por tropas auxiliares, encargadas de la protección de las provincias. Un veinte por ciento del ejército lo componían tropas de reserva, funcionando en los momentos de paz como una especie de milicia urbana, que podría ser llamada a filas cuando las necesidades lo requirieran. El resultado de toda esta fragmentación hacía que los ejércitos móviles asirios estuvieran formados por contingentes próximos a los 50.000 soldados. Sin embargo, abastecer unidades de estas dimensiones hacía necesario un equipo logístico de cierta importancia y con mucha flexibilidad, algo que consiguieron gracias a un eficaz cuerpo de funcionarios.
La llegada del rey y de su guardia real, terminaba la etapa preliminar de movilización y se iniciaba la campaña. El ejército avanzaba en buen orden, en la vanguardia iba el estandarte de los dioses, entre ellos el dios principal Assur, seguido por el rey, el humilde servidor de Assur, rodeado de sus guardaespaldas con el apoyo de las divisiones principales de carros y caballería que eran la élite del ejército. En la retaguardia marchaba la infantería, las tropas asirias seguido por los pueblos conquistados. A continuación marchaba el tren de asedio, el tren de suministro y, a continuación los seguidores del campamento. Esta formación era muy vulnerable a un ataque por retaguardia. Algunas columnas de soldados podrían viajar 30 millas al día y esa velocidad habría sido utilizada para sorprender y asustar sus oponentes e inducirlos a la sumisión.
La guerra, conquista y explotación de los pueblos vecinos constituyó la principal preocupación de los reyes asirios. Sirva como ejemplo que, en el periodo comprendido entre el 890 y el 640 AC, Asiria llevó a cabo 108 guerras y operaciones militares de cierta entidad. Estas operaciones militares tenían como objetivo la obtención de prisioneros, convertidos en mano de obra barata para los trabajos de irrigación.
El empleo de la fuerza también permitía el necesario control de las fuentes de aprovisionamiento, ya que el territorio asirio no disponía de los depósitos de hierro imprescindibles para la elaboración de sus armas. Asiria también carecía de madera, material que resultaba clave en la construcción de fortificaciones, de carros de combate, así como de las máquinas de asedio, fundamentales para el desarrollo de las campañas.
El rey asirio casi siempre dirigía la batalla en pleno campo pero podía delegar esta función en dos mariscales de campo llamados “turtannu” de la izquierda y la derecha, el de la izquierda tenía responsabilidad directa después del rey. En tiempos de Sargon II el tartannu de la izquierda mandaba una fuerza de 150 carros, 1.500 jinetes y 20.000 arqueros, y 10.000 portaescudos. La proporción era de por cada carro de guerra había 10 jinetes y 200 infantes.

Ejercito asirio. Se puede observar carros de guerra,  jinetes tanto arqueros como lanceros e infantes. Autor Nestor Taylor

La infantería asiria
La infantería asiria o zuku estaba compuesta de infantería ligera o kallapu e infantería pesada.
La infantería ligera o infantería auxiliar o kallapu aparece por primera vez con Tiglath-Pileser III, estaba compuesta por arqueros o itueans, honderos y lanceros o gurreans, así siempre se representan marchando o combatiendo delante las unidades del ejército asirio. Marchaban por delante de las columnas durante la marcha y al combatir en las primeras filas durante la batalla era para prevenir cualquier posible deserción en los momentos cruciales de la batalla, ya que eran fácilmente controlados por las unidades asirias profesionales que se situaban a retaguardia, sus bajas eran fácilmente reemplazadas por nuevos reclutas, ya que muchas veces provenían de pueblos vencidos o conquistados, y en el caso de los propios eran agricultores.
También realizaron otros tipos de misiones como:
Reconocimiento militar durante las campañas. Marchaban delante de la columna principal para detectar a las unidades enemigas a lo largo de la dirección de la marcha, prevenir posibles emboscadas enemigas, controlar las carreteras, asegurar los pasos de montaña, y los vados. Buscar el lugar ideal para un campamento y las fuentes seguras de agua.
Fuerzas de cobertura para detectar y capturar los exploradores enemigos.
Como una vanguardia para hacerse con el control de puertos de montaña, puentes y vados.
Para romper la línea de la infantería enemiga con unas flechas, piedras y jabalinas o bien derrotar a la infantería ligera del enemigo.
Durante los asedios la infantería auxiliar ocupaba las primeras filas, delante de las unidades asirias regulares. Es obvio que la infantería auxiliar con su equipo más ligero podría escalar las murallas mucho más fácilmente que la infantería pesada.
La infantería pesada o zakku podían ser arqueros o musezibu, lanceros o sharruti, portaescudos o muserzibate, aunque también en algunos bajorrelieves se muestran honderos.
Guerrero asirio y auxiliares siglo VIII AC. 1 zuk shepe o guardia, no lleva protección; 2 hondero con protección de placas; 3 infante neo-hitita lleva un irtu o disco de bronce protegiendo el pecho, lleva un casco con cresta. Autor Angus McBride para Osprey

Los arqueros eran el arma principal y la más ofensiva del ejército sirio. El binomio arquero-portador de escudo se convertirá en un elemento táctico, en el que se proporcionaban protección mutua.
A parte de las unidades regulares del ejército, estaba el regimiento de la Guardia Real o kisir sarruti que estaba compuesto los qurubte o infantería real y dentro de estos se encontraban los qurubte shape o implemente  sa que constituían la guardia personal.

Guerreros asirios de la Guardia Real pethal qurubte siglo VII AC: 1 Guarda con yelmo cónico y escudo cónico; 2 guarda con escudo mucho mayor que protege todo el cuerpo; 3 Oficial con uniforme de corte. Autor Angus McBride para Osprey

Las unidades de infantería eran el eserti o pelotón de 10 hombres mandado por un rab-eserti, el hange o sección de 50 hombres mandado por un rab-hange, el kisir o regimiento cuyos efectivos variaban de 500 a 1.000 efectivos y estaba mandado por un rab-kisir, por encima estaba el saknu mandado por un rab-saknu que eran gobernadores y mandaban divisiones. Por encima estaba el tartannu o general en jefe que como hemos dicho mandaba una de las alas de un ejército. El rey solía situarse detrás al frente de las reservas que eran su guardia por guardia personal reforzada. Junto a él se situaba el eunuco en jefe o rab-sa-rese, que se encargaba de los asuntos administrativos y el masennu o tesorero.
Los cuerpos de arqueros empleaban modelos de arcos compuestos, mucho más avanzados que los empleados en los territorios vecinos. Los relieves muestran que, para ser tensadas estas armas, hacía falta la participación de dos hombres, lo que nos proporciona algunas pautas acerca de la tremenda potencia de estos ingenios. Al diseño del arco se unía que las puntas de las flechas eran de hierro y tenían un gran poder de penetración, a veces se les unía materiales incendiarios, empleados contra las fortificaciones para provocar incendios. Como armamento secundario llevaban una espada corta. Pero, la mayor novedad fue el incremento en la frecuencia de tiro, al introducir mejoras en la aljaba, que permitían que las flechas se cogieran de forma más rápida y, por tanto, se efectuaran más disparos en menos tiempo. Esta innovación, que podría parecer poco notable, permitió aumentar la rapidez de disparo en un cuarenta por ciento.
Los honderos se disponían en batalla a los lados de los arqueros, además de constituir unidades fundamentales en las labores de asedio, debido a su elevada cadencia de disparo.
Los lanceros en la batalla adoptaban la formación de falange, con 200 hombres de frente y 20 filas de fondo, táctica de combate que obligaba a que portaran un complejo equipamiento militar. En cuanto a las armas defensivas, portaban un pequeño escudo metálico, cota lamelar, así como un casco cónico de hierro. Éste disponía de una funda de tejido rellena de lana, cuya función era absorber la energía de los impactos que se produjeran en la cabeza. Una importante innovación asiria fue la introducción de botas de piel hasta la rodilla, reforzadas con planchas de hierro, lo que supuso el primer intento rudimentario de construcción de unas grebas metálicas para proteger la parte inferior de las piernas. Como arma ofensiva, los lanceros portaban una larga lanza con punta en ambos extremos y una espada recta para el combate cuerpo a cuerpo.
Estas unidades constituían la infantería pesada de línea y ocupaban en batalla el centro de la formación. El tipo de combate que practicaban obligaba a un gran disciplina en las maniobras, operando de modo semejante a los hoplitas griegos. Sin embargo, el pesado armamento defensivo que portaban provocaba que su desplazamiento fuera lento, motivo por el que, continuamente, se introdujeron innovaciones, encaminadas a dotarlos de una mayor movilidad.

La caballería asiria
La caballería se dividía en dos ramas: por un lado estaban los carros de guerra y por otro los jinetes.

Carros de guerra
En terrenos abiertos el arma principal era el carro de guerra. En un principio era similar al empleado por los hititas, tirados por dos o tres caballos, el tercero podía actuar como guía y no estar enganchado mediante arneses a la lanza del carro, el número de los radios de las ruedas variaba entre seis y ocho, y su tripulación eran inicialmente de dos y posteriormente pasaron a tres como en los carros hititas.
A partir del siglo VII con Arsubanipal II el carro se hizo más grande y pesado tirado por cuatros caballos (cuadriga), por lo que se pudo aumentar la tripulación, que pasó a estar integrada por un conductor, un arquero y dos escuderos. Este nuevo carro pesado denominado kallapani llevaba un yugo con cuatro curvas o gamelas sin horquillas para acomodar a los cuatro caballos, las ruedas aumentaron de diámetro.
Los animales también se protegieron con protecciones de tejido, lo que incrementó su resistencia, tanto en las cargas como en las maniobras de aproximación al enemigo. El éxito de este novedoso diseño sobrevivió al imperio Asirio y, posteriormente, fue adoptado por los ejércitos babilonios durante el reinado de Nabucodonosor II.
En batalla, el carro se convertía en una máquina pesada y rápida, cuya principal función era el choque romper las formaciones de infantería enemigas, facilitando que los infantes propios que progresaban detrás terminaran el trabajo. En llano y a máxima velocidad, los carros resultaban imparables, siendo decisivo en batallas como en la de Halule (691 AC). Sin embargo, las necesidades bélicas condujeron a que el ejército asirio tuviera que enfrentarse a enemigos en terrenos que no eran favorables para el combate de carros, lo que les obligó a buscar una solución y la encontraron en la creación de los cuerpos de caballería. Este tipo de arma era el más empleado por los reyes y los nobles, ya que disponían de recursos para mantenerla. Estos carros eran protegidos por jinetes que protegían sus flancos y retaguardia.
Carro pesado asirio o kallapani siglo VII AC, estaba tirado por cuatro caballos y llevaba 4 tripulantes, las ruedas tenían un diámetro más grande. Autor Ángel García Pinto

La guardia real tenía una unidad de carros tipo regimiento denominada narkabat qurupte, las unidades de carros de los gobernadores o aliados se denominaban kisir sarruti.

La caballería montada
Probablemente, el ejército asirio introdujo esta novedad táctica, tras comprobar el dominio que tenían del caballo los pueblos de las estepas del norte. Al criarse pocos animales en territorio asirio, los monarcas se veían obligados a solicitar caballos a las diferentes provincias del Imperio, lo que los convertía en un bien escaso. Pero, sin duda alguna, el principal factor que influyó en el hecho de que la caballería se impusiera a las tropas de carros fue de índole económica, pues un carro necesitaba tres o cuatro caballos para su desplazamiento, además del valor añadido de la construcción del vehículo. A esto se unía que, resultaba mucho más útil estrategicamente el empleo de jinetes, aunque en todos los combates llevados a cabo con posterioridad a su introducción definitiva, se emplearon de forma combinada los dos tipos de unidades.
La caballería montada como arma fue inventada por los propios asirios; siendo uno de los elementos fundamentales a la hora de la batalla, ya que les permitió disponer de una mayor movilidad y una fuerza de ataque rápida y efectiva. Los jinetes estaban vestidos con yelmos en punta o vinchas, armadura o cota lamelar, y armados con lanzas o arcos.
Los jinetes aprendieron rápidamente a proteger la columna vertebral y la cruz del caballo poniendo una manta en estas zonas, para evitar heridas mortales cuando quedaban expuestas a las armas del enemigo, sujetándolo con una cincha y correas petrales. Posteriormente colocaron unas almohadillas para incrementar la comodidad del jinete.
Uno de los primeros ejemplos del empleo de jinetes en batalla fueron los arqueros montados, que datan de la época de los reyes asirios Asurbanipal II y Salmanasar III, estos jinetes se sentaban en la parte posterior de sus caballos como los egipcios, una posición incómoda para movimientos rápidos; por esto, los caballos solían ser sujetados por alguien de a pie que permitía al arquero la libertad para disparar. Por lo tanto, era más bien una infantería montada que verdadera caballería.

Bajorrelieve asirio mostrando jinetes arqueros sujetados cuyos caballos están sujetos por otros jinetes

Dado el problema de los infantes para seguir a los jinetes, se buscó la solución de que otro jinete sujeta el caballo mientras el jinete arquero dispara el arco. Los jinetes lanceros llevaban un hombre que conducía el caballo y otro hombre detrás que llevaba la lanza, aunque a veces era transportado y depositado a retaguardia del enemigo a modo de dragones, táctica que fue utilizada por Aníbal Barca posteriormente.
Jinetes arqueros asirios siglo IX AC. Binomio jinete arquero y escudero que sujeta el caballos mientras dispara. Autor Ángel García Pinto
Jinete asirio con otro guerrero montado detrás

Este modo cambió durante el reinado de Tiglat Pileser III en que los jinetes cabalgan en un lugar más adecuado; justo tras la cruz del animal, con lo que consiguieron controlar sus caballos sin ayuda externa. Los jinetes llevan cascos en punta o vinchas en la cabeza, una armadura cubierta de placas metálicas, pantalones y botas altas que se ataban por delante, llevaban una espada larga sujeta a la cintura y se estableció dos tipos de jinetes: los arqueros o caballería ligera y los lanceros o caballería de línea.
Los arqueros disponían de un arco más pequeño y manejable que el de infantería. En tiempos de Asurbanipal los arqueros a caballo evolucionaron pudiendo controlar el caballo ellos solos, mediante unas riendas lastradas por una borla que permitía soltar las riendas mientras se disparaban las flechas; la borla hacía sentir al caballo que seguía estando controlado y esto permitía al arquero utilizar el arco con ambas manos.
Bajorrelieve asirio mostrando un jinete arquero asirio disparando solo
Jinete arquero asirio atacando a arqueros arameos sobre camellos. Se observa el borlón que se usaba como contrapeso para poder emplear ambas manos para manejar el arco.

Los lanceros llevaban la lanza como arma principal y una espada larga. Con esta caballería, además de cargar contra las formaciones enemigas y perseguirlas en su huida, realizaban frecuentemente misiones a larga distancia, incluso a retaguardia enemiga, con el objeto de cortar sus comunicaciones, desbastar las cosechas. A veces llevaban tropas a pie en las grupas para que colaborasen en el cuerpo a cuerpo con los jinetes, o dejarlos a retaguardia en puntos importantes.
Jinetes asirio siglo VII AC, se puede apreciar lanceros y arqueros que están vigilando una zona montañosa

Las unidades de caballería tipo regimiento tenían unos 1.000 efectivos y se denominaban kitullu perru, mientras que el regimiento de la guardia real se denominaba pethal qurubte y dentro de estos estaban la guardia personal que se denominaban pethal shepe.
Uno de los aspectos conocidos es la provisión de caballos para el ejército o la requisa de caballos que era realizada supervisada por dos funcionarios del gobierno o llamados musarkisus nombrados por el gobierno central y dependían directamente del rey. Se nombraban dos por cada provincia. Viajaban constantemente de poblado en poblado requisando caballos, iban asistidos por escribas y otros ayudantes. Los caballos eran enviados a cuadras provinciales y cuadras centrales. Hay informes de que a Nínive llegaban diariamente unos 100 caballos de las provincias del Imperio.
Asirios cuidando sus caballos. Bajorrelieve representando el esmero con que los asirios cuidaban de sus caballos

La cría caballar también tuvo mucha importancia, según las tablillas solo en Babilonia tenían 800 sementales y 16.000 yeguas de cría, cada semental cubría 20 yeguas.
Los asirios fueron los primeros en utilizar los camellos como bestias de carga para sus campañas militares. Los camellos eran de un mayor uso que los asnos, ya que podían llevar cinco veces más cargas y, sin embargo requerían menos riesgo. Sin embargo los arameos fueron los que les utilizaron en combate, y realizaron importantes razias contra el imperio asirio.

Ingenieros del ejército asirio

Fortificaciones
Las fortificaciones asirias siguieron utilizando el sistema de recintos dobles con fosos previos, que tan buenos resultados había proporcionado hasta ese momento a los hititas.
Un buen ejemplo de esta continuidad constructiva es la ciudad de Asur, situada sobre un promontorio rocoso que domina el río Tigris. Delante de la potente fortificación, ampliada por Salmanasar III, aún es posible apreciar un foso de 20 metros de ancho. En las ruinas de Nínive todavía se conservan los dos recintos amurallados, además de sus correspondientes fosos, que completaban el sistema defensivo.
Ciudad fortificada asiria de Arbil, aún se conserva el recinto amurallado

Un buen ejemplo de fortificación empleando el terreno de antiguas colonias es el de la ciudadela de Khorsabad, creada por Sargon II. Este establecimiento, de forma trapezoidal, se elevaba sobre una amplia terraza. Su principal innovación era la presencia del arsenal sobre otra terraza que atravesaba las fortificaciones y que serviría para abastecer todos los sectores de la muralla. Arsenales de este tipo se han encontrado en otras ciudades, como Nínive o Nimrud. En este último, incluso se han podido identificar los talleres de carpinteros, herreros, armeros y artesanos del cuero, así como depósitos para alimentos.
Senaquerib destruyó Babilonia y construyó en Nínive. Reformó la ciudad, que se convirtió en la capital política, administrativa y ceremonial del estado Asirio. Bajo este monarca, Nínive triplicó su superficie, pasando el perímetro de sus murallas de cinco a doce metros, se organizó todo el interior en una nueva planta trapezoidal. Originariamente las murallas de la ciudad estaban formadas por un parapeto exterior coronado de almenas con torres intercaladas. Delante corría un foso, mientras que por dentro se levantaba un muro más elevado, construido en adobe. La ciudad estaba dividida por el río Khosr.
El área total de Nínive ocupaba unos 7 km² y tenía un perímetro de 12 km, y entre 15 y 18 grandes puertas franqueaban el paso en sus murallas. Un elaborado sistema de 18 canales llevaba el agua desde las colinas hasta la ciudad, a este sistema de abastecimiento de agua se unía, un magnífico acueducto, erigido en Jerwan, a unos 40 km de distancia.
Reconstrucción de Nínive asiria. Autor Ruggero Giovannini

Normalmente los enemigos se refugiaban en ciudades fortificadas, por lo que se iniciaba la guerra de asedio. Para ello prestan especial atención a los arietes y torres de asedio para situar arqueros encima. Los primeros arietes de empleaban contra las puertas de acceso a las ciudades, y consistían en un madero sujeto por varias hombres que golpeaban la puerta hasta que se abría. Eran vulnerables a los los proyectiles o al aceite hirviendo que se arrojaba desde arriba. En virtud de los asirios el ariete se convierte en una auténtica máquina. El ariete se suspendió del techo de una estructura de madera, que a su vez está montado sobre ruedas para que pueda ser empujado su su posición. Protegidos dentro de este artilugio, los soldados pueden oscilar el ariete sin descanso contra la puerta. Los arqueros, situados en torretas protegidas en la parte superior, disparaban casi en igualdad de condiciones con los defensores de las murallas.

Asedios
En la historia de los asirios muy pocos testimonios de batallas a campo abierto, y si bastantes de asedios y asaltos de ciudades fortificadas.
La rendición de la ciudad por hambre era una estrategia muy lenta y resultaba tremendamente costosa, ya que obligaba a inmovilizar ante los muros un ejército durante espacios de tiempo muy prolongados, que podían extenderse durante varios años, y si la ciudad se seguía abastecido de forma adecuada, se podía convertir en una tarea imposible.
En la reducción de los tiempos de asedio, entraban en juego las máquinas de asedio. Éstas, se empleaban para equilibrar la superioridad que las murallas otorgaban a los defensores.
La principal dificultad para conquistar una ciudad fortificada era superar las murallas, que impedían la entrada desde el exterior. En este caso, se podía realizar:
Superar las murallas por su parte inferior por medio del minado.
Superar las murallas por su parte superior con escalas o torres de asedio, y rampas de asedio.
Superar las murallas o puertas, abriendo una brecha a través de ellos con la ayuda de arietes.
Sirva como ejemplo de todas estas técnicas, la descripción de las operaciones de Senaquerib, a raíz de su campaña contra Hazaqiya ”rey del país de Ya” en la que dice: ”Yo asedié y yo conquisté 46 ciudades con sus fuertes muralla y las innumerables pequeñas ciudades de los alrededores por medio de amontonamientos, de rampas y de la proximidad del ariete, del ataque de soldados de infantería, de perforamientos, de brechas y de la utilización de maquinas de asalto.”
La representación del primer ariete aparece en las pinturas murales de algunas tumbas egipcias, aunque al parecer esta máquina es una invención de los hurritas.
En un texto hitita, datado en la mitad del segundo milenio, se hace referencia a la construcción de un ariete a la manera hurrita. Muy tempranamente, en los archivos de Mari, de principios del segundo milenio AC, aparecen referencias al empleo de arietes (yashibum) y torres de asedio con arietes en su base (dimtum), así como a las rampas de ataque necesarias para su desplazamiento. La precisión de los documentos es tal que, incluso proporcionan sus dimensiones, que serían de 240 metros de largo para salvar un desnivel de 22 metros.

Arietes asirios durante un asedio

La primera representación clara de máquinas de asedio aparece en los relieves del palacio de Assurnasirpal II de Nimrud, datado en la primera mitad del siglo IX AC. Tal y como se aprecia en esas imágenes, ya se empleaban el ariete acorazado, el de polea, las torres de asedio móviles y el minado para hundir las murallas.
Los ingenios descritos en estos relieves son unas torres, ya bien de carácter fijo o móvil, bastante macizos en su construcción. Para su fabricación se partía de una estructura de madera, que se recubría de escudos como forma de protección. En la parte frontal de las máquinas se situaba un ariete, en ocasiones doble, que terminaba en una punta de lanza de grandes dimensiones. Esa punta se clavaba entre las hileras de ladrillo y, poco a poco, descarnaba la obra constructiva, llegando a destruir totalmente el muro. Desde el interior de la máquina, el ariete se accionaba por medio de un movimiento de péndulo, pues la viga, previamente, se había fijado por medio de una cuerda en el techo de la torre.

Guerra de asedio siria durante Ashurbanipal II siglo IX AC. Se puede ver una torre de asedio y una torre ariete con 6 ruedas para derribar las murallas. Se ve al propio Ashurnasirpal disparando flechas protegido por 2 portadores de escudo para protegerle y un eunuco. Autor Angus McBride para Osprey

A partir del reinado de Tiglatpileser III, las torres pasaron a construirse de forma más ligera y manejable. Para evitar que ardieran, comenzaron a cubrirse con pieles sin curtir. Esto es perfectamente apreciable en las representaciones de los relieves de Senaquerib, en las que el detalle es tal que se aprecian las fijaciones de las pieles.
El diseño de las máquinas variaba enormemente, teniendo, en ocasiones, similitudes con animales. En algunas representaciones se ha podido ver la forma de un elefante, animal exterminado en Mesopotamia por los reyes asirios. Lo mismo sucede en las puertas de Balawat, cuyas máquinas tienen como frontal la cabeza de un animal.
Tal y como se puede apreciar en los relieves, la defensa más utilizada por los sitiados contra el uso de maquinas de asedio, consistía en arrojar toda clase de proyectiles contra las máquinas por medio de arcos y hondas. Incluso dejaban caer piedras de grandes dimensiones y ruedas de carros, para destruir las obras atacantes mientras se estaban construyendo.
La fragilidad de estas máquinas, respecto a los ataques desde el exterior, obligaba a que siempre tuvieran que estar protegidas por tropas de infantería, para evitar su destrucción. Al mismo tiempo, en el último de los pisos de las torres se ubicaban arqueros, que disparaban sobre los defensores y realizaban labores de cobertura a las máquinas.

Asedio asirio de una fortaleza, se puede ver una maquina de asedio y un arquero con su portaescudo o muserzibate, los defensores arrojan fuego para destruir el ingenio. Autor Johnny Shumate

Otra forma de destruir las máquinas era el empleo de antorchas, que podían provocar el incendio total de su estructura. Para impedir que los atacantes pudieran acercar las torres a los muros, los sitiados vertían aceite hirviendo sobre ellos. De ahí que, las torres siempre fueran cubiertas con pieles sin curtir, que actuaban como aislante del fuego. La forma de apagar el fuego, una vez que había prendido en las máquinas era por medio del agua. Así, en algunos relieves se aprecia un hombre con una especie de cuchara de grandes dimensiones, que está dejando caer líquido delante y encima de la máquina.
Haciendo cálculos de acuerdo a las representaciones de los relieves, el tamaño de estas máquinas oscilaría entre los 4 y los 6 metros de largo con una altura de entre 5 y 6 metros. Hay que tener en cuenta que, las máquinas de asedio solían emplearse frecuentemente contra las puertas de las fortalezas, antes que contra sus muros pues, a menudo, no poseían la suficiente potencia como para destruir defensas macizas de piedra. Otro sistema de atacar las puertas era quemarlas por medio del fuego. La debilidad de las puertas frente al fuego llevó a que, a menudo, se reforzaran con revestimientos de metal, que evitaban que el fuego pudiera destruirlas.

Asalto asirio de una fortaleza egipcia, se puede ver  un guerrero asirio manejando un ariete manual

Los conocimientos técnicos acerca de estas máquinas pasaron al imperio Persa y a la zona de Fenicia, desde la cual llegaron a territorio griego, en el caso del ariete a través de las ciudades griegas de Asia Menor, y en el de la torre de asedio, a la Magna Grecia de la mano de los cartagineses. Las máquinas de asedio no sufrieron ninguna modificación significativa durante el imperio Persa y permanecieron estables hasta la aparición de las catapultas en el siglo IV AC.
Rodeaban el campamento militar con un muro construido con tierra, posiblemente para defenderse de la caballería adversaria. Dentro del muro alzaban las tiendas de tela sostenidas por un mástil o palo.

Guerra psicológica
Los asirios fueron maestros en la guerra psicológica para someter a sus enemigos, empleaban la técnica del palo y la zanahoria. Normalmente los gobernantes que se sometían y les pagaban tributos, se les permitía seguir gobernando con cierta independencia, los que se resistían se le aplicaban terribles castigos, empleando el terror como arma psicológica. Esta estrategia no solo evitaba grandes pérdidas de soldados asirios sino que era más económica y altamente efectiva.
Las formas de terror eran muy variadas, en los bajorrelieves se ven diferentes suplicios aplicados a los vencidos, la importancia era que tenían que ser públicos como escarmientos, con el fin de evitar futuras o como una afirmación de poder delante de sus soldados.
Los datos epigráficos y arqueológicos de esta sociedad, se encuentran varias formas de ejercer el poder infundiendo terror: la decapitación, el empalamiento, el desollamiento, el descuartizamiento, la ceguera, la deportación parcial o en masa, y la esclavitud.


La decapitación era una forma de castigo entre los siglos IX y VII AC. Ashurnasirpal II en su sala del trono en el palacio de Nimrud muestra un grupo de soldados contando cabezas cortadas. En otra escena regresando victorioso de Elam, el rey asirio exhibe la cabeza cortada del rey vencido en una escena de banquete, esto es una demostración de soberbia asociada al poder.


Escenas de terror asirio: se ve el desollamiento, la decapitación y el cegamiento



Los anales reales asirios ponen en claro que la victoria militar se expresa en términos de cabezas que ruedan. Lo de cortar cabezas era muy común en aquellos tiempos, en algunas ocasiones se empleaban para contar las bajas enemigas, los egipcios cortaban la mano derecha. Los reyes apilaban en forma de pirámides las cabezas de los decapitados o bien las amontonaban en las riberas de los ríos con los cráneos, o las ponían encima de picas para que fueran exhibidas.
El empalamiento. Se registra en Asiria entre los siglos VIII a VII AC, especialmente. Encontraron que exhibiendo frente a los enemigos los cuerpos empalados era una forma psicológica de debilitarlos. La forma de introducir los palos astillados era variada. Generalmente se los ve atravesados por el vientre, pero podían ser introducidos en otras partes del cuerpo, a veces provocando la muerte instantánea, a veces desangrando lentamente a la víctima.
El desollamiento. Esta práctica se evidencia en los siglos VIII y VII AC. Se trataba de quitar por completo la piel humana y apilarla en un sitio especial o exhibirla. Tiene un efecto psicológico devastador, ya que exhibe el cuerpo de la víctima sin su protección natural. Los gritos de las victimas debían ser aterradores dado que muchos seguían vivos después de haberles quitado la piel.
El desmembramiento. Asociado a la decapitación aparece la práctica del desmembramiento de cuerpos, pero en este caso, se trata de una práctica ritual. Sargón II introduce el castigo por desmembramiento del cuerpo y la exhibición de los restos diciendo: “Para asegurarse de que los espíritus de los muertos nunca descansen en paz“. Este castigo solía aplicarse a los asirios ya que creían que el cuerpo humano compuesto de un esqueleto (esemtu) y el espíritu (etemnu). Ashurbanipal II fue más violento aún puesto que ordenaba al hijo del enemigo muerto que hiciera polvo los huesos de su padre en el campo de batalla.
La ceguera. Se ha empleado a lo largo de la historia, tiene la ventaja de que devuelves un lisiado al enemigo que tendrá que cuidarle de por vida, su permanencia hace que el enemigo vea cuales son las consecuencias de atacar al país.
La deportación. Tiglat Pileser III estableció un nuevo modo de castigo que era la deportación en masa. Normalmente se empleaba contra regiones levantiscas, con el fin de quitar de raíz un problema, se sabe que fue empleado con los israelitas que fueron llevados en su totalidad a Asiria. Sargón II no podía ser menos y deportó casi 150.000 personas a lo largo de su reinado, sobre todo desde Caldea y Babilonia. También estaba la deportación parcial que tenía razones económicas, y que consistía en llevarse a artesanos a las capitales asirias.
La esclavitud, que fue empleada en todas las épocas, los esclavos se empleaban principalmente en la agricultura en las obras de irrigación. Los cautivos fueron también usados frecuentemente como escudos humanos en el campo de batalla.
Los anales de Asurbanipal II dan un relato de la forma de castigo: “En el enfrentamiento y el conflicto yo sometí y conquiste la ciudad. Hice caer a 3.000 de sus hombres con la espada. Yo me llevé los prisioneros, las posesiones y ganado de ellos. Quemé a varios cautivos. Capture muchas tropas vivas, les corte los brazos y las manos… arrasé, destruí, incendié, y consumí la ciudad.” En otro relato dice: ”Yo capturé soldados vivos y los puse en estacas ante sus ciudades”.

Periodo temprano Asirio (830-864)
Los principios de la historia asiría resultan oscuros; es de suponer que, durante mucho tiempo, las tribus hicieran vida seminómada, errantes con sus rebaños. Ante los ataques de otros nómadas de las estepas del este, se unieron entre ellas, construyendo ciudades fortificadas y santuarios, imponiéndose como rey el jefe de la ciudad-santuario más importante.
La ciudad de Assur se elevaba sobre la orilla derecha del Tigris, y recibió el nombre del dios que allí se veneraba, Assur (el benévolo). Como en todo Oriente, el poder era, en su esencia, religioso, y el rey, representante de dios sobre la tierra, era, a la vez, legislador, gran sacerdote y jefe guerrero, encargado de castigar a los pueblos que no reconocían al divino señor. Desde el segundo milenio, las otras ciudades, sometidas a la autoridad del “vicario de Asur”, se convirtieron en florecientes centros artesanales y comerciales.
De la lista de soberanos se destacan, en primer lugar, el nombre de Ilu-Suma (hacia 1.830 AC), que efectúa una incursión en Babilonia, y, sobre todo, el de Shamsi-Adad I, creador, según parece, del primer imperio asirio (hacia 1.750 AC). Este imperio contaba ya con una administración centralizada, mensajeros y un ejército regular, dotado de intendencia. Mas el poder de Babilonia se impondrá sobre Shamsi-Adad I, y sus sucesores serán los vasallos de la ciudad de Hammurabi.
A continuación de las invasiones kasitas viene un período de siglos oscuros: Asiría, arrasada en varias ocasiones, tiene que mezclarse con sus poderosos vecinos, los imperios Mitanni e Hitita; aprovecha los períodos de respiro para familiarizarse con las nuevas armas de hierro y los carros de combate, y multiplicar las incursiones a Babilonia. La decadencia de los hititas ofrece a Tukulti-Ninurta I brillantes oportunidades.

Batalla de Nihriya 1.230 AC
Cuando el rey hitita Suppiluliuma I conquistó Mitanni, creó dos virrenaitos (Alepo y Karkemish), y repartió gran parte de las tierras de este reino entre sus aliados. El resto de lo que antaño había sido el imperio de Mitanni conservó su independencia como estado vasallo de los hititas. Esta gran expansión del poder hitita fue la causa última de la guerra entre hititas y egipcios, lo que aprovechó Asiria para ir ocupando progresivamente el hueco dejado por Mitanni; así, ya en tiempos de su rey Urhi-Tesub (principios del siglo XII AC), los hititas tuvieron que resignarse a ver como su estado vasallo, Mitanni, era conquistado por los asirios.
La expansión asiria continuó, hasta llegar a un ataque, en una fecha no determinada con exactitud, sobre los distintos reinos de Nihriya, bajo el mando del rey Tukulti-Ninurta I. Los hititas consideraron este ataque sobre una zona limítrofe a su imperio como intolerable, y, guiados por Tudhaliya IV, llevaron a su ejército a la zona.
El choque entre ambas potencias tuvo lugar en las cercanías de Nihriya, y los asirios obtuvieron una victoria decisiva, que permitió a Asiria anexionarse los reinos de la zona, y colocó a los hititas en una situación bastante difícil, hasta el punto de que una de las causas del no muy bien documentado golpe de estado contra Tudhaliya IV podría haber sido el desprestigio de este último a causa de su derrota ante Tukulti-Ninurta I.
Aunque las hostilidades continuaron entre los dos imperios (las fuentes asirias afirman que, con posterioridad a la batalla, capturaron 28.000 prisioneros hititas en diversos ataques), no hubo mayores consecuencias para los hititas a largo plazo, ya que Asiria fijó su atención en la conquista de Babilonia, proyectó en el que invirtió demasiados recursos como para intentar una expansión en su frontera occidental. El imperio hitita pudo, por tanto, vivir sus últimos años en paz, hasta su desaparición bajo la oleada de los pueblos del mar (aprox. 1.200 AC).
Primeros guerreros asirios, sus armas son aún de bronce, van descalzos o llevan sandalias

No se sabe el número de fuerzas que tomaron parte en la batalla, pero si se conoce que ambas potencias emplearon carros de guerra.

Conquista de Babilonia
Hacia el año 1.200 AC, una oleada de los Pueblos del Mar fueron los causantes del final del imperio Hitita y del debilitamiento del imperio Egipcio. Uno de estos pueblos, llamado muskhi (tracios), se asentaron en Anatolia y fueron una constante amenaza para Asiria, en plena tempestad, Asiría fue atacada desde todas partes por los elamitas, los mushki, los arameos y los guti. Los muskhi fueron derrotados definitivamente en 1.115 AC. Los asirios se defienden encarnizadamente y, durante esta lucha por la supervivencia, se transforman en feroces guerreros, que recurren al terror para detener a los asaltantes.
Asiria se hizo fuerte y endureció su ejército que a partir de entonces fue famoso por su crueldad y temido por sus enemigos, de tal manera que al verse amenazados y ante su proximidad no les quedaba más remedio que huir; la gente que quedaba en las aldeas o las ciudades atacadas era masacrada o llevada a Asiria como esclavos. Las ciudades eran saqueadas y después arrasadas, pero no se anexionaban al reino Asirio.
Hacia 1.130 AC, Asur-Rish-Ishi resulta vencedor en Babilonia. Y, hacia 1.112 AC, Tiglat-Pileser I revela al mundo el nuevo poder militar asirio. Sus inscripciones hablan de los cuarenta y dos pueblos sojuzgados, sometidos al pago de tributos. Aniquila a los árameos, se apodera de las últimas fortalezas hititas, guerrea en el Kurdestán y Armenia, penetra hasta el Líbano para procurarse madera con que concluir la construcción de Assur. Al mismo tiempo, elabora un código de leyes y adopta el calendario babilónico. Por lo demás, el terror asirio no impedirá que, hacia el año 1.050 AC, el país sea completamente destruido por nuevas invasiones de arameos y guti. Más de sus ruinas surgirá esta vez un imperio duradero.

Imperio Babilónico o Caldeo (605-547 AC)
Coincidiendo las luchas internas a la muerte de Asurbanipal y con la rebelión en el sur, al noroeste, el caldeo Nabopolasar, tras de exitosas campañas contra las posiciones asirias en ciudades como Nippur o Uruk, fue coronado rey de Babilonia en el 626 AC. Ese mismo año, Nabopolasar devolvió las estatuas divinas a la ciudad elamita de Susa, tratando de ganarse el favor de Elam, tradicional aliado de los líderes caldeos. Elam se encontraba por entonces en plena decadencia.
Un rey medo llamado Ciáxares consiguió unificar bajo su mando un grupo de tribus medas y escitas. Ciáxares firmó una alianza con Nabopolasar rey de Babilonia, sellándola con el matrimonio entre su hija y el hijo del rey babilonio en el 616 AC. De esta forma, medos desde el norte y caldeos desde el sur, atacaron conjuntamente Asiria, quien, viéndose rodeada, firmó una alianza con sus antiguos enemigos de Egipto.

Nabopolasar rey de Babilonia, primer rey del imperio Babilonio o Caldeo

En su año de ascensión (626 AC), Nabopolasar había devuelto estatuas divinas a la ciudad elamita de Susa, tratando de ganarse el favor de Elam, tradicional aliado de los líderes caldeos. Elam se encontraba por entonces en plena decadencia.
La ofensiva babilonia empezó a finales de abril atacando la línea del Éufrates. Los países de Suhu e Hindanu situados al sur de Harrán, fueron son sometidos sin presentar batalla.
Asiria intentó detener el ataque babilonio, y prepara la batalla en los alrededores de Gablini, pero fueron derrotados en la batalla de Gablini y tuvieron que retirarse a Assur.
Meses más tarde Nabopolasar se dirigió a Assur, acampando frente a la ciudad. Siendo asediada durante un mes, fracasando en capturar la ciudad, al tener noticias de la movilización del ejército asirio apoyados por las fuerzas egipcias de Psamético I, se retiró a Tikrit, siendo perseguido por el ejército asirio que le asedió en la ciudad durante diez días, consiguiendo escapar e incluso causándole una derrota durante su huida.
Al año siguiente 614 AC, regresó a Assur, pero esta vez con su aliado Ciáxares que avanzó hacia el norte capturando la ciudad de Tarbisu, mientras Nabopolasar avanzó desde el sur siguiendo el Éufrates, en un asalto exitoso, se rompieron las murallas y la ciudad fue capturada y saqueada, la mayoría de los habitantes fueron masacrados y otros fueron hechos prisioneros. Tras la victoria, y frente a la ciudad en ruinas, Ciáxares y Nabopolasar sellaron un acuerdo y cada uno marchó de vuelta a su país.
Nabopolasar, rey de Babilonia, se entrevista con los escitas y medos a las afueras de Assur. Autor Angus McBride

En 612 AC medos y caldeos se dirigieron a la capital asiria, Nínive, durante tres meses sometieron a un feroz asedio a la capital asiria, durante los cuales se emplearon todo tipo de tácticas, como desviar el curso del río Khosr o atacar a la vez por varios flancos para debilitar la defensa asiria. El ataque final se produjo por el cauce ya seco del río, y efectuando gran matanza, acabando incluso con la vida de Sin-shar-ishkun, el rey asirio. La ciudad fue completamente saqueada, llevándose gran botín, para luego ser arrasada hasta los cimientos, de tal forma que no quedaron más que ruinas. La caída asiria fue celebrada por los reinos anteriormente sometidos.
Conquista de Nínive por los babilonios del rey Nabopolasar y los medos del rey Ciáxares

Tras la caída de Nínive, el ejército asirio resistió unos años más en la ciudad de Harrán. El ejército egipcio, entretenido en una campaña contra los judíos, por la rebelión de algunos reyes en el Levante Mediterráneo, entre los que destacó Josías de Judá, obligó a los egipcios a presentar batalla en Megido, lo que les impidió llegar a tiempo para evitar que los babilonios conquistaran Harrán, que cayó finalmente en 605 AC.

Batalla de Karkemish
Tras la derrota asiria, el ejército babilonio, marchó contra el imperio Egipcio. Al mando ya no estaba Nabopolasar, quien había enfermado, si no su hijo, que sería conocido como Nabucodonosor II. Egipcios y asirios se reunieron en la última fortaleza que le quedaba al imperio Asirio, Karkemish. A las afueras de la fortaleza se enfrentaron los egipcios y babilonios en la batalla de Karkemish, derrotándoles completamente.
Las fuentes no informan del número exacto ni de la dinámica de la batalla. Sólo se sabe que, una parte de las fuerzas aliadas de Egipto se había perdido en el choque con Josías en Megido con los asirios habían sido superados en número al haber perdido Nínive y Harran.
Los babilonios tampoco desplegaron toda la fuerza militar de que dispongan en Karkemish. Se sabe con certeza, a partir de las crónicas, que Nabopolasar envió a su hijo Nabucodonosor con un “gran ejército” al oeste de Harran, hacia el futuro lugar de la batalla. Al parecer los egipcios era algo superiores en número y contaban con bastantes fuerzas mercenarias.
Batalla de Karkemish entre babilonios y egipcios

La batalla, tal como se describe en la crónica de Nabucodonosor, que ahora se conserva en el museo Británico, muestra que Nabucodonosor mismo tomó por sorpresa al enemigo atacando rápidamente desde el oeste: “después de cruzar el río Eufrates, atacó al ejército egipcio que estaba en Karkemish” . La batalla fue sangrienta y fueron los hombres de Neco los primeros que cedieron y se retiraron del campo de batalla. Su precipitada fuga condujo a una gran masacre, como se informa en la misma crónica: “el resto del ejército egipcio había escapado de la derrota con tanta rapidez que no llevaban ningún tipo de armas, por lo que, cuando se encontraron con los babilonios en Hamat fueron de nuevo derrotados, pero esta vez de tal manera que ni un solo hombre fue capaz de regresar a su país. Más tarde, Nabucodonosor conquistó toda la zona de Hamat “.

Reinado de Nabucodonosor II
Nabucodonosor, después de la victoria en Karkemisk, le sucedió en el trono y fundó un imperio que se extendía desde Egipto a Persia, a través de Palestina y Siria, de Lidia (Asia Menor) hasta el golfo Pérsico. El control de los territorios medios, como marido de la hija del rey y Ciassarre, como garante de un acuerdo de paz entre este último y Lidia, incluso el mismo Lidia estaba bajo su control.
Este imperio sería rico y famoso por su cultura y la ciencia. Por otra parte, el rey de Babilonia se sometió a los pueblos conquistados, pero dejó a los reyes locales para el control de las personas y sus costumbres y tradiciones.
Los egipcios siguieron alentando revueltas locales y se sucedieron los levantamientos de los reinos y ciudades-estado de la región. Así, en el 598 AC, el reino de Israel se rebela. Fue derrotado y algunos líderes de la rebelión fueron enviados al exilio, llegando al trono un nuevo rey, Sedecías. Esto no impidió que se produjeran nuevas rebeliones, y en 587 AC el pueblo de Israel, cuyo rey estaba siendo alentado por los egipcios, volvió a levantarse en armas.
Fueron de nuevo derrotados, y en esta ocasión la represión fue más dura: según el mismo Jeremías, los babilonios, a su entrada a la ciudad, mataron a la familia de Sedecías y a él le sacaron los ojos y le condujeron al exilio a la ciudad de Babilonia. También al exilio fue enviada el resto de la población, tanto nobles como plebeyos. Sin embargo a los pobres se les mantuvo en libertad, concediéndoles tierras. La ciudad de Jerusalén fue arrasada y el palacio real, las viviendas y las murallas destruidas.
Nabucodonosor en la puerta de Istar

Otro foco de insurrección en el oeste fue la ciudad de Tiro, situada entonces en una isla, hoy península, en el actual Líbano. Nabucodonosor II envió allí su ejército, que se situó en la costa, frente a la isla, y levantó un asedio. Sin embargo, la superioridad naval tiria hizo inútil el sitio, que duró trece años, tiempo tras el cual se firmó una paz, consistente en el vasallaje de la ciudad.
Durante la segunda mitad de su reinado, Nabucodonosor II se dedicó a embellecer la ciudad de Babilonia, convirtiéndola en la mayor metrópoli de su época, de esta etapa datan algunos de los monumentos más célebres de la ciudad mesopotámica. Es el caso de la Puerta de Istar, o de los Jardines colgantes de Babilonia.
Mejoró las defensas de Babilonia, todo el perímetro habitado de unos 6 km de largo, estaba defendido por dos recintos separados por el río Éufrates, a su vez dotados de una muralla doble. La muralla interior, construida con ladrillos de adobe, consistía en dos muros. El interno tenía 6,5 m de espesor, mientras que el externo, levantado a unos 7 m del primero, tenía unos 3,5 m de espesor. El espacio entre los dos muros, de unos 12 m, estaba rellenado con tierra en toda su altura. Había una torre cada más o menos 50 m, con lo que se calcula que hubo cerca de 350. La defensa se completaba con rejas de hierro sumergidas en el Éufrates, allí donde terminaban las murallas, para evitar que el enemigo pudiera vadear el río por sus zonas menos profundas. Las murallas, en ese punto, se protegían del efecto del agua untándose con brea.
Representación artística de las murallas de Babilonia

Las puertas del perímetro amurallado interior de la época de Nabucodonosor II, con una sola excepción, recibían nombres de dioses. Las entradas eran llamadas de Ishtar, de Marduk, de Shamash, de Adad, de Enlil, de Zababa, de Urash y la Real. En época de Nabónido, con la construcción de la muralla del río, se añadió la Puerta del Puente. Según los documentos de Babilonia, ocho puertas daban acceso al interior de la ciudad, pero hasta la fecha se han descubierto y excavado cuatro.
Nabucodonosor II añadió la muralla exterior que tenía una longitud de unos 11,3 km, que estaba situada al este del Éufrates y encerraba una gran superficie de la ciudad y su palacio de verano, donde la gente que vivía en sus aledaños podía refugiarse en caso de guerra. Esta muralla externa también consistía en dos muros. El interior, hecho de adobe, tenía unos 7 m de espesor y estaba reforzado por torres de defensa. Más allá, a unos 12 m de distancia, se encontraba el muro externo de ladrillos cocidos, que a su vez era doble. Sus dos muros, uno de casi 8 m de espesor y el otro contiguo de unos 3,5 m, estaban interconectados por algunas de las torres. La altura se desconoce, pero la puerta de Istar tiene 18 m, así que las murallas serían más bajas.

Final del Imperio Babilónico o Caldeo
Nabucodonosor murió en el 562 AC, siendo sucedido por su hijo Evilmerodac (Amel-Marduk) quien a los dos años fue víctima de una conspiración siendo depuesto por su cuñado, que se hizo llamar Neriglisar (Nergal-sharusur). Cuatro años después moría el nuevo rey, siendo sucedido por su hijo Labashi-Marduk, cuyo reinado acabó ese mismo año al ser víctima de una conspiración, acabando así la dinastía iniciada por Nabopolasar.
Tras esto fue puesto el trono Nabu-naid, más conocido como Nabónido, quien relegó las tareas militares en su hijo Balatsu-Usur, más conocido como Baltasar o Belsasar. Mientras tanto, el monarca se dedicó a tareas culturales, recopilando y estudiando antiguas escrituras.
Durante el reinado de Nabónido, en la vecina Media se sucedió la inestabilidad. Un nuevo jefe llegó al principado de Anshan, vasallo del reino medo. Se hizo llamar Ciro II de Anshan, más conocido como Ciro el Grande. En 559 AC, el nuevo rey se declaró independiente de Media, lo que supuso la guerra. No sólo consiguió mantener la independencia del principado, sino que en 550 AC tomó la capital meda, Ecbatana, convirtiéndose así en el nuevo monarca de toda la región. A continuación Ciro se lanzó a la conquista del reino de Lidia, en Asia menor, cuya conquista completó en el 547 AC.
Durante estas campañas Nabónido, rey de babilonia se mantuvo inactivo. Sin embargo, tras la caída de Lidia, buscó la alianza de Egipto contra el posible invasor. Ésta resultó inútil y en 539 AC. Ciro atacó Babilonia. La caída de la ciudad fue narrada posteriormente por el historiador griego Heródoto:
”En medio de su apuro, ya fuese que alguno se lo aconsejase, o que él mismo lo discurriese, [Ciro] tomó esta resolución. Dividiendo sus tropas, formó las unas cerca del río en la parte por donde entra en la ciudad, y las otras en la parte opuesta, dándoles orden de que luego que viesen disminuirse la corriente en términos de permitir el paso, entrasen por el río en la ciudad. Después de estas disposiciones, se marchó con la gente menos útil de su ejército a la famosa laguna, y en ella hizo con el río lo mismo que había hecho la reina Nitocris. Abrió una acequia o introdujo por ella el agua en la laguna, que a la sazón estaba convertida en un pantano, logrando de este modo desviar la corriente del río y hacer vadeable la madre. Cuando los persas, apostados a las orillas del Eúfrates, le vieron menguado de manera que el agua no les llegaba más que a la mitad del muslo, se fueron entrando por él en Babilonia. Si en aquella ocasión los babilonios hubiesen presentido lo que Ciro iba a practicar o no hubiesen estado nimiamente confiados de que los persas no podrían entrar en la ciudad, hubieran acabado malamente con ellos. Porque sólo con cerrar todas las puertas que miran al río, y subirse sobre las cercas que corren por sus márgenes, los hubieran podido coger como a los peces en la nasa. Pero entonces fueron sorprendidos por los persas; y según dicen los habitantes de aquella ciudad, estaban ya prisioneros los que moraban en los extremos de ella, y los que vivían en el centro ignoraban absolutamente lo que pasaba, con motivo de la gran extensión del pueblo, y porque siendo además un día de fiesta, se hallaban bailando y divirtiendo en sus convites y festines, en los cuales continuaron hasta que del todo se vieron en poder del enemigo. De este modo fue tomada Babilonia la primera vez”.
Con la conquista persa terminó con el imperio Babilónico como reino independiente. Otros rebeldes y jefes locales posteriores tomarían el título de rey de Babilonia, pero no se trató más que de actos ceremoniales o de rebeldía frente al poder central.

Periodo Medio Asirio (883-727)
Asurbanipal II (883-59 AC)
Marcó el cambio en las estrategias de guerra y las armas, hizo avances militares sistemáticos, llevó al esplendor el poder militar asirio.
Apenas tomado el trono, recibió noticias de que Suru en la región del Jabur se había rebelado. Obligó al ejército a una marcha forzada de 200 millas para sofocar la rebelión en pleno verano, por terrenos desérticos y con temperaturas insoportables. Esta táctica de rapidez sorprendió a los jefes de Suru y el impacto psicológico de la llegada en forma fulminante de todo el ejército asirio los aterrorizó. Era una táctica asiria que podríamos denominar vulgarmente: “no dar tiempo” a sus enemigos.
Luego, tras neutralizar al poderoso reino arameo de Bit Adini lanzó una campaña hacia el oeste sorprendiendo a los estados neo heteos y arameos del norte de Siria, alcanzando la costa mediterránea en el 877 AC. Recibió tributo de Sidón, Tiro, Biblos, Amurru y Arvad (Chipre) entre otros. Controló de esta forma las rutas comerciales hacia el Mediterráneo, por la cual obtenía metales y caballos de Anatolia, maderas de Fenicia, y mano de obra para construir en la capital, Kalhu. Usó una de las prácticas de presión psicológica más efectivas: lavó todas las espadas en el mar, es decir, el efecto era teñir las aguas con sangre frente a la vista de los sometidos.

Mapa de las campañas de Asurbanipal II Y Salmanasar III

Aunque la mayor parte de los reinos conquistados mantenían su autonomía nominal, la Asiria interior se encontraba dividida en cinco circunscripciones dirigidas por funcionarios designados por el rey. Con el paso del tiempo, este cuerpo de funcionariado adquirió una gran autonomía, lo que se tradujo en una profunda crisis interna.


Salmansasar III (858-24)

Estuvo en guerra 31 de los 35 años de su reinado. Su reinado se caracterizó por el enfrentamiento de Asiria con los estados de la zona de Siria, el levante y el sur de Anatolia, coaligados entre sí para poner coto al control asirio de las vías de comunicación mercantiles. Atravesó el Éufrates veinticinco veces, invadiendo Cilicia cuatro veces, y sometiendo pueblos del norte y del este, de los que sus antecesores habían ignorado hasta el nombre.


Mapa de las campañas de Salmanasar III



La primera de estas coaliciones formada por Bit Adini, Karchemish, Hilakku, Pattin (todos situados en el norte de Siria y Cilicia) lucharon contra Asiria tras la subida de Salmanasar III al trono, que finalmente logró derrotarlos, anexionándose Bit Adini, que lideraba la coalición y que convirtió en provincia y rebautizó su capital, Til Barsip situada en la rivera del Éufrates como Kar-shulman-ashare-du (puerto de Salmanasar). La derrota de Bit Adini proporcionó a Asiria el paso por el río Éufrates hacia la zona del levante. 


Batalla de Karkar o Qarqar (853 AC)

En 853 AC, Osorkon II envió un contingente de 1.000 mercenarios egipcios para prestar ayuda a esta alianza y a Ben-Hadad II, el rey de Siria, con el fin de frenar la progresión asiria. Esto señala una nueva fase de la política exterior egipcia: la de apoyo a los reinos sirio-palestinos. Egipto gracias a esta alianza con los hebreos y sirios, va a resistir a los ejércitos asirios de Salmanasar III, ya que los reinos sirio-palestinos constituían la barrera que protegía a Egipto de la invasión Asiria.



Carro de guerra asirio siglo IX AC. Sirvió en los ejércitos de Asurbanipal II y Salmanasar III. Frecuentemente también es presentado con tres caballos. Se puede apreciar la influencia de Mitanni de conductor y arquero. Autor Angus McBride para Osprey 

En la batalla de Karkar o Qarqar (853 AC) que tuvo lugar a orillas del rio Orontes, se enfrentaron los asirios con un ejército de 2.000 carros, 6.000 jinetes y 23.000 infantes contra una coalición de pueblos de Palestina y Siria bajo el mando de Damasco, en ese momento dominado por los arameos cuyo reino estaba gobernado por Ben-Hadad II. El rey de Damasco se alineó 1.200 carros, 1.200 jinetes y 20.000 infantes; Iruleni, el rey de Hamat aportó 700 carros, 700 jinetes y 10.000 infantes, Acab, rey Israel desplegó 2.000 carros y 10.000 infantes; 10 carros de Irqanata, y 30 carros llegaron de la tierra de Sianu, había también arameos sobre camellos, y 500 infantes de Cilicia. En total 3.940 carros, 1.900 jinetes, 1.000 camellos y unos 40.000 infantes.
Salmanasar III, fijó al adversario con su infantería y colocó los carros y jinetes en el ala derecha que atacó el flanco izquierdo adversario, desorganizándolo. El resultado de la batalla fue de 14.000 bajas para la coalición y los asirios no dieron datos de las bajas propias, parece ser que quedaron en tablas dado que los asirios no pudieron deshacer la coalición ni ocupar sus territorios.
En 849 y 848 AC el ejército asirio se enfrentó de nuevo con las fuerzas de la coalición, los derrotó y capturó sus carros y caballería.
Por dos veces se encontró Salmanasar con una terrible resistencia siria antes de emprender la campaña definitiva en 845 AC. Reclutó para la ocasión un ejército de más de 120.000 efectivos pero el resultado fue el mismo. Tuvo que esperar cuatro años para dar el golpe definitivo gracias a los errores de sus adversarios, quienes no habían solventado sus querellas internas, rompiendo la unidad que le daba la fuerza necesaria para resistir al invasor.

Arquero pesado e infante pesado asirio siglos IX al VII AC. Autor José Daniel Cabrera Peña 

Se sabe que en 841 AC, Salmanasar III derrotó Hazael, rey de Damasco, que era entonces el jefe de la coalición siria, los asirios capturaron 1.121 carros y 470 jinetes en el campo del enemigo. Cuando se dirigió a Damasco se valió de los cadáveres para cruzar el Orontes antes de que hubiera puente, pero no pudo tomar la ciudad.
Una inscripción en la estela de Salmanasar III dice que tenía caballos para 2.002 carros y equipados 5.542 jinetes para el servicio en esa zona. Ese mismo año sometió a Tiro, Sidón y al rey Jehu rey de Israel.
Se conoce de una de sus inscripciones
que Theking capturó 9.920 caballos y mulas durante sus primeras veinte campañas.
Final del reinado
Solo después de la victoria en el levante pudo Salmanasar III reforzar su dominio en la zona de Anatolia, donde los estados neohititas de Malatya, Que y Tabal o Tubal habían proporcionado ayuda a los adversarios de Asiria en la batalla de Qarqar. Las tropas asirias atravesaron los montes Taurus donde en el monte Amanus Salmanasar III colocó una estela al lado de la que otro rey hurrita, Anum-khirbi, había colocado un milenio antes.

En las relaciones de Asiria con Babilonia, se mantuvo en un clima de cooperación entre ambos reinos. Salmanasar III acudió en ayuda de Marduk-zakir-shumi I, rey de Babilonia, cuando el hermano de éste amenazó su lugar en el trono con una sublevación que fue aplastada por los asirios y repuso al primero en su lugar. Posteriormente atacó a las tribus arameas y caldeas de la región que solían causar problemas a Babilonia. Finalmente reafirmó el pacto con la ciudad, hecho conmemorado en un relieve esculpido en el zócalo del trono de Salmanasar.
Los tres últimos años del reinado de Salmanasar ven el enfrentamiento entre su hijo y sucesor Samsiadad, y otro de sus hijos Asurbanipal, por hacerse con el trono. Finalmente el primero sale vencedor y es coronado como Samsiadad V.

Tiglat Pileser III (745-27 AC)
Después de casi 80 años de debilidad, después de un sangriento golpe que eliminó a la familia real, el general Pulu, gobernador de Kalhu (Nimrud) tomó el trono con el nombre de Tiglat Pileser III.
Comenzó una serie de reformas para reforzar el poder central y anexionar los territorios conquistados al Imperio convirtiéndolos en provincias. Comenzado un periodo de esplendor caracterizado por las campañas militares y la expansión territorial.
Se creó un ejército permanente reforzado temporalmente por un sistema de reclutamiento de levas. Esta maquinaria de guerra estaba formada por: la guardia real; el ejército permanente formado por soldados profesionales que incluía a los mejores soldados del Imperio y de los territorios subyugados, y la leva en masa para tiempos de crisis.


Tiglath-Pileser III rey de Asiria en su carro de guerra siglo VIII AC. Autor Angus McBride

Retomó la política de deportaciones en masa practicada por reyes anteriores. En el 745 AC deportó a 30.000 personas de la zona de Hamath en Siria y los asentó en los montes Zagros, luego en el 744 AC deportó desde la meseta irania a 65.000 personas y las estableció en las riberas del río Diyala.
En el 743 AC avanzó sobre Siria y Sardur III rey de Urartu movió su ejército para socorrer a los sirios y se entabló la batalla cerca de Samsat, en Kummuh (alto Eufrates) y los asirios tuvieron un severo enfrentamiento con los urartianos. Invadieron parte del territorio de Urartu pero no pudieron sitiar la capital, Turushpa. Depuesto Tiglat sitió Arpad durante tres años, finalmente cayó en el 741 AC.
En el 738 AC destruyó los reinos de Israel y Judá. Grabó sus campañas en relieves de Kalhu. Entre el 734 y 732 AC, Tiglat tuvo que intervenir en Palestina, destruyendo ciudades y deportando judíos.
En 736 AC, Tiglat Pileser III marchó hacia el norte y conquistó los medos y los persas, expandiendo su imperio hasta la actual Irán. En este punto su imperio abarcó toda la Mesopotamia y el Levante, un área que se extiende desde el golfo Pérsico hasta hoy en día Irán, a través del mar Mediterráneo y a través de Israel.
En 729 AC, una rebelión estalló en la ciudad de Babilonia después de la muerte del rey Nabonasar, quien había sido un leal vasallo, y Tiglat Pileser III marchó sobre la ciudad, redujo la revuelta y ejecutado el pretendiente al trono. Así que se proclamó rey de Babilonia en 728 AC, con el nombre de Pulu o Pul, logrando la adhesión del clero de Marduk. Él era ahora el rey de Asiria y Babilonia y estaba a la altura de su reinado.

Máxima extensión del Imperio Asirio (721-626)
Sargón II (721-05 AC)
Ascendió al trono después de la muerte de Salmanasar V. Probablemente era un usurpador, aunque, de acuerdo con un texto que se ha preservado, pretendía ser hijo de Tiglatpileser III. En cualquier caso, se apoderó del trono por la violencia, y su advenimiento supuso una ruptura con el pasado, pues en ninguna de sus inscripciones se hace mención de sus predecesores.
Por malentendidos con los sacerdotes y ciudadanos de la capital decidió fundar una nueva capital, Dur Sharrukin, pero no llego a completarla.
En el 720 AC intervino en dos frentes a la vez: en Babilonia, para cortar la ayuda que Merodac-Baladan estaba recibiendo del elamita Ummanigash, y contra una coalición sirio-egipcia, reconquistando las provincias rebeldes de Arpad, Simirra y Damasco.
En el 717 AC anexiona Karkemish, que era una posición estratégica sobre el Éufrates, con el pretexto de una supuesta conspiración de sus dirigentes con el rey Midas de Frigia. Al año siguiente organizó un sistema defensivo en el este, en Parsuash, para frenar la penetración de las tribus medas, que todavía no estaban bien cohesionadas. En el 715 AC, repobló Samaria con deportados árabes, para contrarrestar la influencia de Egipto.
El año 714 AC inició la gran campaña contra Urartu, aprovechando que este país estaba siendo sometido a presión por los cimerios. En esta zona montañosa y escarpada la batalla se presentaba difícil por lo que Sargon II decidió avanzar con los carros y apoyado por los “qurubti sa sheppe” o caballería de guardia, colisionó contra la línea de batalla urartiana que se quebró frente a este asalto feroz e inesperado. Detrás de Sargon II venían los arqueros y lanceros que inmediatamente atacaron a los urartianos que desintegraron sus líneas y empezaron a retirarse. El rey urartiano abandonó el campo de batalla dejando tras de si a 230 miembros de la familia real, funcionarios, gobernadores, caballería y otras unidades. El rey urartiano abandonó la capital, Turushpa, pero Sargon II no tuvo intenciones de arrasar dicha ciudad y regresó a Asiria, arrasando todo a su paso (táctica de tierra quemada). De paso lanzó 1.000 jinetes contra Musasir, tierra del dios urartiano Haldi, lugar de coronación de los reyes de Urartu, Sargon II la devastó y se llevó de allí un inmenso botín. En el 710 Sargon II, logró firmar un acuerdo con los muskhis (frigios).

Caballería sargónida en Urartu 714 AC. Asirios arqueros lanceros. Están equipados con botas atadas delante y llevan calcetines. Autor Angus McBride para Osprey

En el 713 AC. Sargon II se apoderó de Tabal porque este rey planeaba aliarse con los reinos de Urartu y Frigia.
Entre el 710 y el 707 AC, luchó contra los caldeos de Babilonia. Marduk Baladan huyó a Elam y finalmente Sargon II hastiado deportó a 108.000 caldeos y babilonios para terminar con los problemas en la zona.
Sargon II tuvo que ocuparse de Siria pues el gobernador de Hamath conquistó Arpad, Damasco, Samaria y ciudades fenicias. Sargon avanzó desde Til Barsip tomando Arpad y luego sitió Hamath, capturó Damasco, sofocó la revuelta en Samaria y llegó hasta Gaza. El rey de Gaza fue desollado.
En el 712 AC se levantó en armas Ashdod pero Sargon II los venció rápidamente. Sitió durante tres años a Samaria, tomó prisionero a Oseas, el último rey de Israel, y destruyó Samaria. Deportó judíos a Asiria y asentó a asirios en Samaria.
Se erigió en rey de Babilonia en 709 AC, regresando en el 707 AC cargado con el botín y se dedicó a terminar la ciudad de Dur Sharrukin (llamada ahora Khorsabad), ubicada a unos 16 km al noreste de Nínive, y destinada a ser su nueva capital. Al año siguiente fue inaugurada, aun no estaba terminada del todo, ni totalmente habitada.
Sargon II, cerca del final de su reinado, se dirigió contra los cimerios en Anatolia porque estos destruyeron parte de la antigua capital asiria; Kalhu. Sargon II enfrentó a los cimerios y murió en el campo de batalla en Tabal. Su cuerpo no fue enterrado porque el consejo de superiores consideró que algunas de sus acciones violaron el código de la realeza asiria.
A su muerte, Sargón II dejó un reino de bases aparentemente sólidas, pero en realidad, con graves problemas internos y rodeado de enemigos poderosos como Egipto, Urartu y Elam, que dificultaron los gobiernos posteriores.

Senaquerib (704-681 AC)
Senaquerib, como sucesor designado, había sido bien instruido por su padre, y estaba versado en las artes de la guerra, la administración y la diplomacia. Sin embargo, apenas había subido al trono cuando comenzó una seria crisis, habitual con cada cambio de monarca en un imperio despótico cuyos reinos subyugados aprovechaban la menor oportunidad para levantarse.

Campaña contra Babilonia 707 AC
En 703 AC, un desconocido hijo de esclavos, Marduk-zakir-shumi II, expulsó a los asirios de babilonia y se hizo con el poder; sin embargo, fue destituido apenas un mes después por el ex monarca Merodac-Baladán, derrotado por Sargón en 710 AC, que había permanecido más de un lustro oculto en las marismas del País del Mar, esperando el momento de su venganza. Merodac-Baladán se hizo proclamar de nuevo rey de Babilonia y comenzó a recabar apoyos para combatir a los asirios. Empleando con prodigalidad los inmensos tesoros de oro, plata y gemas sepultados en el templo Esagila, se aseguró el apoyo del rey de Elam, que le envió importantes refuerzos al mando de su lugarteniente en jefe, un tal Imbappa, el segundo de éste, un tal Tannanu, y diez generales más, junto con el temible caudillo suteo Nergal-nasir, al frente de unas fuerzas que los Anales de Senaquerib elevaban a 80.000 hombres. Pronto se hicieron con el control de las principales ciudades de la Baja Mesopotamia, como Ur, Eridu, Nippur Kutha y Borsippa, así como del apoyo de las tribus cercanas.

Campaña contra Babilonia 703 AC
Senaquerib, reaccionó movilizando su inmenso dispositivo militar y emprendiendo personalmente la reconquista de la zona. Partió de Assur el 20 de Shabâtu (enero-febrero). A la cabeza de un primer ejército, cercó, en las proximidades de Kutha, a los rebeldes babilonios. Mientras, sus generales marcharon en vanguardia sobre la antigua ciudad de Kis, para mantener a raya al grueso de la coalición. Elamitas y babilonios salieron de la ciudad al encuentro de los asirios, y trabaron combate en la llanada de Kis. Tras tomar Kutha al asalto y exterminar a sus defensores, Senaquerib acudió a marchas forzadas en auxilio de sus generales, y derrotó en batalla a Merodac-Baladán, que huyó de nuevo al País del Mar. Los asirios tomaron prisioneros a un hijo de Merodac-Baladán, Adinu, así como a Baskanu, hermano de Yatie, reina de los árabes, y numerosos soldados. De igual modo cayó en sus manos un inmenso botín de carros, carretas, caballos, mulas, burros, camellos y dromedarios, que formaban el aparato logístico de los vencidos, y los suministros que transportaban. A continuación, Senaquerib entró vencedor en Babilonia, apoderándose de los tesoros e insignias reales de Merodac-Baladán, así como de su esposa e hijas, harén y Corte. Sin embargo, los asirios no lograron atrapar a Merodac-Baladán, persiguiéndolo en vano durante cinco días por las marismas de la Baja Mesopotamia. En represalia, Senaquerib devastó su país de origen, Bit-Yakin. Tras someter de nuevo toda la Baja Mesopotamia al dominio asirio, esclavizando a los rebeldes, Senaquerib instaló en el trono a un nuevo rey-títere, el potentado babilonio Bel-ibni, educado en la corte asiria.
Una vez restablecida su autoridad, el monarca emprendió el retorno a su patria, deteniéndose a someter a distintas tribus arameas y a recibir cuantioso tributo de la ciudad de Hararati, a orillas del Eúfrates. Retornó a Asiria con un botín que sus anales regios elevaban a la cifra de 208.000 prisioneros, 7.200 caballos y mulas, 11.073 burros, 5.230 camellos, 80.050 cabezas de ganado y 800.100 ovejas, sin incluir el material de guerra y lo repartido entre sus soldados.
Según sus propias palabras “Quebré y destrocé sus ciudades, les prendí fuego, y las convertí en montículos olvidados“.

La campaña de los Zagros 702 AC
Aprovechando la rebelión de Babilonia, el rey Ishpabara de Ellipi, país montañés situado en la vertiente occidental de los montes Zagros y sometido a tributo, se levantó en armas, determinado a recuperar su plena independencia, al igual que los Kasitas y los habitantes de Yasubigallai. Por ello, Senaquerib emprendió una difícil y devastadora campaña en estas escarpadas regiones, en 702 AC. Primero tomó la ciudad de Bit-Kilamzakh, reconstruida y convertida en capital de un distrito, que pasó a depender del gobierno de Arrapkha. Los montañeses sometidos fueron obligados a asentarse en la nueva capital, así como en las ciudades de Hardishpi y Bît-Kubatti. Una estela conmemoró la conquista asiria.
A continuación, los asirios se dirigieron contra el corazón de Ellipi. Tras tomar sus capitales, Murubishti y Akkuddu, así como las principales ciudades y fortalezas del reino, los asirios se dedicaron a arrasar el territorio y esclavizar a sus habitantes, antes de someter a sus gobernantes a nuevos tributos. Una parte del territorio de Ellipi, la región llamada Bit-Barru, fue anexionada por Asiria y convertida en una provincia con capital en Elenzash, rebautizada como Dur-Śinakheheriba (Fortaleza de Senaquerib), e integrada en el círculo militar de Kharkhar (Kar-Sharrukín). Incluso las lejanas tribus medas rindieron tributo a los conquistadores.

Campaña en el Oeste
También en Siria y el Levante Mediterráneo la muerte de Sargón II provocó el estallido de una revuelta general entre los principados tributarios de los asirios, instigados por Egipto, que en aquel entonces estaba gobernado por el beligerante Shabitko, de origen kushita. En la ciudad-estado filistea de Ascalón, el rey Sharru-lu-dari, entronizado por Sargón II, fue depuesto y sustituido por Sidka. En las ciudades fenicias de Sidón y Tiro, su soberano, Luli también se unió a la revuelta. Asimismo, el gobernador asirio de Cilicia se alzó en armas, y con él los colonos griegos asentados en la polis de Tarso. El rey Ezequías de Judá recibió cartas de Merodac-Baladán de Babilonia, animándole a unirse a la rebelión, y convirtiéndose en el pilar en torno al cual gravitaron las fuerzas anti-asirias en Palestina. El rey pro-asirio de Ecrón, Padi, fue destronado por los egipcios y enviado encadenado a Ezequías, para mayor humillación.
Mapa de las campañas de Senaquerib contra Judea

Tras sus victorias en los Zagros, Senaquerib marchó hacia el Oeste para someter a los sublevados. En primer lugar, la revuelta Cilicia fue aplastada y la colonia griega de Tarso destruida. Tiro se rindió a los asirios. Su rey, Luli, se vio forzado a huir a Chipre, donde fallecería, y Senaquerib impuso a un tal Itobaal como nuevo príncipe en la ciudad-estado, que perdió el control de Sidón y de Acre, que formaron un nuevo reino. Los reyes de las ciudades costeras fenicias, Menachem de Samsimuruna, Abdi-liti de Arvad y Uru-miliki de Biblos, se sometieron nuevamente. A continuación, el emperador asirio se dirigió hacia el sur, recibiendo el vasallaje de diversos reyes. Pero las cosas no fueron tan sencillas. Ascalón hubo de ser tomada por la fuerza, junto con las ciudades vecinas del mismo reino, Beth-Dagon, Joppa, Banaibarka y Asuru. Sidka fue tomado prisionero junto con su familia, tesoro y dioses, y Sharru-lu-dari restaurado en el trono de Ascalón. Según una inscripción asiria, la ciudad filistea de Ecrón había entregado a su monarca pro-asirio Padi a Ezequías, que le mantenía encarcelado. Temiendo las brutales represalias asirias, llamaron en su defensa al faraón de Egipto, en contra de la opinión de Isaías.
El Faraón le envió un ejército al mando de su hermano y sucesor Taharqa, que tomó posiciones con los filisteos en la llanura de Eltheke. En la batalla subsiguiente, conocida como batalla de Altaku, el ejército asirio consiguió una victoria completa, haciendo numerosos, prisioneros, incluyendo al estado mayor egipcio.

Batalla de Altaku entre asirios y egipcios. Se observa un carro asirio con tres tripulantes tirado por dos caballos.

Senaqerib dirigió su atención hacia el interior, hacia Judá, atacó objetivos específicos y finalmente comenzó una devastación sistemática del reino de Judá, tomando 46 ciudades amuralladas según registran sus anales. A Ezequías que tenía 14 años, lo metió en una jaula en Jerusalem. El “turtannu” de Senaqerib era su hermano llamado Sin Ah User, quien se encargó de negociar en Jerusalén aconsejándoles a todos rendirse. El rey de Ascalón se rebeló y fue deportado a Asiria con toda su familia. Los asirios sintieron que el gran premio fue la toma de Lakish. En el palacio de Nínive hay 13 lajas con bajorrelieves que narran con detalle el ataque a Lakish o Lachish.
Asedio asirio de Lakish o Lachish en el 701 AC. Bajorrelieve del palacio del rey Senaquerib en Nínive. Se puede ver el asalto a las murallas con escaleras, y empleo de arietes. Se observa cuerpo colgados de estacas.
Lakish o Lachish se asentaba sobre una colina y estaba defendida por dos murallas, una externa desde cuyas torres luchaban, y otra interna, sobre una leve elevación del terreno, que era la segunda línea de defensa. Tenía un baluarte separado de las murallas, y contra este arremetió la máquina de asedio con ariete empujada sobre un terraplén construido para desplazar esta máquina. A su alrededor tenía frondosa vegetación y viñedos. Los asirios prepararon rampas apisonadas, arietes, minas, brechas y zapas. Sobre las carreteras que conducían a la ciudad y sus cercanías se encontraron los proyectiles del ataque: puntas de flecha de hierro, piedras esféricas usados por los honderos, puntas de lanza y la cimera de bronce de un lancero asirio.
El asedio comenzó con proposiciones de los asirios a los sitiados. Les dijeron que si se rendían serían tratados con indulgencia pero que si se obstinaban en luchar toda la fuerza del ejército asirio caería sobre ellos y serían castigados según el acostumbrado modo asirio. Cuando los sitiados se negaron a rendirse, comenzó el cerco.
El primer paso que tomaron los asirios fue rodear la ciudad para impedir que sus habitantes escaparan y después avanzaron los arqueros protegidos por gigantescos escudos (Los asirios poseían un curioso escudo de junco, alto, curvo y grueso. Se manejaba por parejas, mientras uno lo sostenía por el asa, el otro disparaba flechas. Estos arqueros despejaban las almenas mientras los ingenieros iniciaban la construcción de una rampa de asedio y de una torre de asalto. Una vez completada la rampa fue pavimentada con losas de piedra para facilitar el tránsito de la torre.
Una vez completado todo ello, los asirios iniciaron el asalto en dos vías; se arrastró la torre por la rampa y se llevó el ariete hasta la sección media de la muralla enemiga. Los arqueros de la torre barrieron las murallas de enemigos, mientras la infantería se aproximaba con escalas para lanzarse al asalto de la ciudad. La lucha debió ser intensa y el asalto duraría varios días hasta que los asirios terminaron tomando completamente la ciudad.
Asedio asirio de la ciudad de Lachish o Lakish en el 701 AC. El asedio está documentado en varias fuentes incluida la Biblia, así como en los bajorrelieves del palacio del rey Senaquerib en Nínive.

Senaquerib no pudo tomar Jerusalén por causa de la peste. Además el ejército asirio sufrió una fuerte derrota ante un ejército egipcio. Sin embargo Judá perdió 46 ciudades y tuvo que someterse a pagar un tributo. Senaquerib dejó Jerusalén a Ezequías pero dividió parte de su territorio entre Asdog, Gaza y Ecrom con lo que Judá quedó reducido a poco más de una ciudad-estado. Más tarde, Senaquerib restituyó los territorios perdidos a Judá porque le interesaba crear un reino-tapón entre Asiria y Egipto.

Senaquerib con sus tropas asediando Jerusalén.

El rápido retiro de las tropas asirias de Jerusalem no se debió a los argumentos enunciados en el Antiguo Testamento de que los asirios sufrieron un azote divino, sino que en realidad tuvieron que irse inmediatamente a Babilonia porque había estallado una rebelión grave.

Segunda campaña de Babilonia 700 AC
Aprovechando que el monarca asirio estaba comprometido junto al grueso de sus fuerzas en el Oeste, el tenaz rey babilonio Merodac-Baladán reapareció y volvió a alzar en armas al sur de Mesopotamia. Marchando sobre Babilionia en la cuarta campaña de su reinado, el monarca asirio depuso y tomó prisionero al entonces rey, Belibni, cuya lealtad era más que sospechosa, para avanzar a continuación sobre Bit-Yakin. Shuzubi el caldeo, señor de Bitûtu, huyó. Con objeto de acabar de una vez con la revuelta, Senaquerib envió a sus tropas al corazón mismo de las marismas. Merodac-Baladán retrocedió ante el avance de las huestes asirias, pero, finalmente, fue acorralado en sus últimos reductos a orillas del golfo Pérsico. Embarcó entonces una parte de sus tropas, las estatuas de sus dioses e incluso los huesos de sus antepasados, y navegó por la costa hasta la ciudad elamita de Nagitu, donde buscó refugio. Las tropas asirias, que no pudieron impedir su huida, batieron los cañaverales y sus poblaciones, saqueando la región hasta la frontera de Elam y trajeron, entre los prisioneros, a varios príncipes reales y a los hermanos que el monarca fugitivo había dejado atrás. A fin de solventar la irritante y siempre renaciente rebelión, espoleada por la permanente traición de los babilonios, Senaquerib decidió esta vez poner en el trono de Babilonia a su propio primogénito, el príncipe heredero, Assur-Nadin-Shum, el cual ejercería un férreo dominio sobre la Baja Mesopotamia al tiempo que iba aprendiendo el ejercicio del poder.
Los asirios consideraban a Babilonia como ciudad santa y centro cultural indiscutido. En el 694 AC, lanzó un ataque anfibio con barcos fenicios con un cierto éxito en las costas de Elam. El rey de Elam en vez de enfrentarse a él dirigió a Babilonia y capturó al hijo de Senaqerib, y lo ejecutó. Luego puso un rey elamita en el trono de Babilonia.
En el 693 AC, Senaqerib mandó un ejército vía Der para atacar Elam, pero sin éxito. En 691 AC una coalición de elamitas, babilonios y árabes bloquearon el avance del ejército asirio en Halule, en las riberas del Tigris. La batalla de Halule es considerada una de las más tremendas de la antigüedad, ambos contendientes reclamaron la victoria lo que hace pensar que quedaron en tablas, lo cierto es que Senaquerib sufrió muchas bajas, quedándose precisamente sin guerreros, y no pudo iniciar ninguna acción bélica por el término de un año.
En el 689 AC, Senaquerib, después de 9 meses de asedio, arrasó Babilonia hasta los cimientos. Derribó el zigurat y sus pedazos los arrojó al canal Araktu. Desvió el curso del Eufrates para que todo se inundase y las construcciones de adobe se disolviesen ante la irrupción de las aguas.
“La ciudad y sus casas, desde sus cimientos hasta los tejados, la devaste, la destruí, la arrasé con fuego… para que en el futuro, incluso el suelo de sus templos se olvidase, la inundé, la convertí en pasto“.
En enero del 681 AC, murió asesinado por uno de sus hijos mientras oraba, no solo por conspiración palaciega, sino porque había atacado una ciudad santa.

Asarhadón (681-69 AC)
En el 681 AC fue exiliado de la corte por sus hermanos, quienes se cree fueron responsables del asesinato de Senaquerib el mismo año. Tras una guerra civil de alrededor de seis meses, Asarhadón se impuso como rey de Asiria, y sus hermanos huyeron a Urartu.
Se dedicó a reconstruir Babilonia que le llevó todo su reinado. Los botines que obtuvo de sus campañas en Egipto sirvieron para financiar este proyecto, y la recompensa fue que Babilonia estuvo en paz durante todo su reinado.
Asarhadón logró vencer una coalición de cimerios y escitas en Tabal en el 670 AC, entonces éstos se dirigieron al reino de Frigia y lo destruyeron.
Tropas asirias en Babilonia principios del siglo VII AC: 1 jinete pitalli shepe o guardia personal; 2 infante neo-hitita con irtu o disco pectoral de bronce, y un casco con cimera; 3 auxiliar arquero sin protección. Autor Angus McBride para Osprey

La ambición de Asarhadón fue Egipto. En el 675 AC se dirigió contra Egipto, pero fue frenado en Sile. En 672 AC lo intentó cruzando por el Sinai y logró entrar en Egipto, en 671 AC ocupó Menfis y devastó varias villas el Delta. Después de tomar el botín regresó a Asiria dejando allí a un gobernador.

Guerrero asirio contra nubio. Guerrero del rey Asarhadon luchando cuerpo a cuerpo contra un arquero nubio del faraón Taharka

En el 669 AC volvió a encabezar el ejército contra Egipto pero murió en la ciudad de Harrán, víctima de una enfermedad crónica en el camino.

Asurbanipal III (669-30 AC)
Conocido cono Sardanapale en griego, fue un gran militar, y a la vez un erudito ya que tenía una biblioteca de 25.000 tablillas, estableció la capital en Babilonia.
Continuó con la política de invadir Egipto. En el 663 AC. Dirigió su ejército contra Menfis, siguió hacia el sur, y destruyó Tebas, derrocando al faraón Tanutamón, pero lo volvió a perder en 655 AC, y ya nunca volvería al poder de los asirios.

Carro de guerra pesado asirio o kallapani durante el reinado de Asurbanipal III siglo VII AC. Está tirado por cuatro caballos (cuadriga) y lleva cuatro tripulantes. Autor Angus McBride para Osprey

Entre el 665 y el 655 AC. lanzó una campaña contra Media. Los asirios la subyugaron gracias a su alianza con los escitas. Estos invadieron el territorio medo y lo dominaron durante 28 años.

Mapa de las campañas de Asurbanipal III

Batalla de Til Tuba o del rio Ulai 665 AC
Teumman, un enemigo conocido de Asiria, había usurpado el trono elamita, obligando a los hijos de Urtaki a huir a Nínive, la capital asiria. Teumman exigió que fueran extraditados,  pero Asurbanipal se negó. Teumman inició una campaña contra Nahid Marduk, gobernante títere asirio en el Sealand, alrededor de 675 AC. Después de acabar con las influencias asirias, Teumman colocó Nabo-usalim en el trono de Ur.
Teumman, Nab-Sallim y Samas-Sum-Ukin formaron una coalición y marcharon contra de Asurbanipal y reuniendo sus fuerzas en las orillas del Ulai.
La representación de batalla de “Til Tuba” o “del rio Ulai” de Asurbanipal, contra el elamita Teumann en el Río Ulai (665 AC), fue una rotunda victoria para el ejército asirio, los elamitas fueron derrotados y empujados contra el río en donde fueron masacrados. Los bajorrelieves que son bastante caóticos, puede verse a honderos y arqueros disparar sus mortales proyectiles, en intensas descargas.

Bajorrelieves de la batalla del rio Ulai o de Tel Tuba 665 AC
Batalla del río Ulai o de Tel Tuba 665AC.
Autor Lamont W. Harvey

Los arqueros son protegidos por los portadores de escudo de los proyectiles enemigos y posiblemente, de las cargas de caballería adversaria, además de ir rematando a los rivales caídos cuando el ejército asirio avanza. Un segundo los lanceros, pero con un pequeño escudo redondo, se lanzaba sobre el enemigo ya en retirada. Los elamitas, apenas parecen contar con arqueros como tropa principal, de este modo no se encuentran en condiciones de enfrentar a una infantería como la asiria, imposibilitados en el combate cercano. Asurbanipal carga con su caballería contra la adversaria, derrotándola. El carro de Teuman vuelca y le cortan la cabeza. Rotos y en retirada, los elamitas son perseguidos por los jinetes lanceros asirios, que hacen estragos en las filas enemigas. Los elamitas son de este modo arrollados y empujados al río Ulai por un ejército asirio imparable, muchos perecieron ahogados, llenando el río de cadáveres.

Batalla del río Ulai o de Tel Tuba 665 AC. Los elamitas son empujados contra el río por los asirios

Asedio de Babilonia
En el 652 AC, su hermano Samas-Sum-Ukin dirigió una revuelta que obtuvo amplio apoyo entre sus vecinos babilonios, arameos, elamitas y árabes. Los ejércitos de Assurbanipal sitiaron Babilonia y Borsippa, tardando cuatro años en someter Babilonia. Los elamitas se retiraron definitivamente a su territorio y se desangraron en luchas internas. En el 648 AC, Shamash Shum Ukim entregó la ciudad pero murió dentro del palacio que mandó incendiar antes que entregarse.

Conquista asiria de Babilonia. Autor Peter Jackson

Después Senaquerib se dirigió al reino de Elam y su capital, Susa, fueron destruidos y conquistados en el 639 AC, siendo devastada sistemáticamente el ejército asirio. Ashurbanipal dijo: “En una incursión de un mes y 25 días devasté las provincias de Elam. Esparcí sal y sihlu sobre ellas. Recogí el polvo de Susa, Madaktu, Haltemash y el resto de las ciudades para llevarlo a Asiria.”
Este esfuerzo militar agotó los recursos de Asiria, y durante la mayor parte de las siguientes décadas, el poder imperial realizó tan sólo acciones defensivas y escaramuzas fronterizas. Su muerte dio inicio a guerras fratricidas entre sus hijos.

Final del Imperio Asirio (614-608)
Tras la muerte de Asurbanipal, subió al poder su hijo Assur-etil-ilani (630-627). Nada más ascender al trono tuvo que hacer frente a un golpe de estado, que fue abortado gracias a la energía de su general, Sin-shumu-lisir, al que recompensó con tierras. Después tuvo que contener a los escitas, que atacaron el norte del Imperio. Sin embargo, esto no fue suficiente para mantener la paz. Inmediatamente, su hermano Sin-shar-ishkun le disputó el trono de Babilonia. Assur-etil-ilani marchó al encuentro del traidor, pero halló la muerte junto a Nippur.
Sin-shar-ishkun marchó rápidamente hacia Nínive para reclamar el trono de Asiria, que había sido usurpado por el general Sin-shumu-lisir. Heredó un Imperio que se iba a pique tras la rebelión de Babilonia y las continuas luchas internas. Al inicio de su reinado, sometió a los rebeldes asirios que asesinaron a su hermano, acabando con la guerra civil. En 626 AC, pudo rechazar un ataque de Nabopolasar (Nabucodonosor) a Nippur, y contraatacó, bloqueando la ciudad de Babilonia. Aunque debilitado, el ejército asirio todavía tenía la iniciativa, y bajaba cada año a Acad para acciones de intimidación, pero la situación evolucionaba en favor de Babilonia. En 623 AC, la región de Der se rebeló contra Asiria, y Nínive tuvo que rechazar un ataque de Fraortes rey de Media. Aquí se interrumpe el texto de la crónica, que se reanuda en 616 AC.
La nueva crónica refleja un cambio en la relación de fuerzas. En adelante, son las tropas babilónicas las que toman la iniciativa, remontando el valle del Éufrates, y luego el Tigris, para llevar a los asirios hasta el pequeño Zab.


En 614 AC, los medos invaden asiria, destruyen la ciudad de Tarsibu, y rodean la ciudad de Nínive, pero no sufre la conquista aún, debido a sus solidas defensas. Ciaxares le da orden a sus tropas de seguir el curso del Tigris hacia la antigua capital asiria, y ahora su ciudad más sagrada de Assur que es saqueada, quemada y arrasada.
En 612 AC, los ejércitos medo y babilonio, se reunieron en el Tigris y comenzaron a avanzar hacia Nínive. La ciudad fue totalmente rodeada, y sometida a un duro asedio en el que se emplearon numerosas tácticas, y artificios de ingeniería de asedio para penetrar las gruesas murallas. Las tropas aliadas penetraron en Nínive por el lecho seco del río Khosr, llegando a la ciudadela donde estaba el templo de la diosa Isthar.

El rey babilonio Nabucodonosor o Nabopolasar contemplando el asedio de Nínive

Asedio de Nínive 612 AC. Autor Vilius Petrauskas

Asedio de Nínive agosto 612 AC. Autor Peter Connolly

Allí se masacro a los guerreros asirios que en ningún momento se rindieron y que lucharon hasta el final junto a su rey, la ciudad fue saqueada, sus habitantes masacrados, y luego sus altares, fueron derribados y la ciudad entera fue pasto de las llamas. Fue destruida totalmente un 10 de agosto del 612 AC, así como muchos de los escritos que celosamente guardaba la biblioteca creada por Asurbanipal.
Nabopolasar o Nabucodonosor escribió: “Aniquilé la zona de Subartu (Asiria), convertí las hostiles tierras en cascotes y ruinas. Los asirios que, desde días lejanos, han gobernado sobre todas las gentes con su pesado yugo, han llevado el dolor a todos los pueblos de la tierra, sus pies hice retroceder de Akkad, su yugo rechacé“.
Ashur Uballit (611-606), el último rey asirio, huyó a Harran, y en el 608 AC, ésta fue tomada por los babilonios marcando el fin del dominio asirio. Lo que antes eran provincias ahora se independizaron en pequeños reinos.

Los hurritas y Mitanni
Los hurritas cuyo nombre procede de hurru que significa cima de montaña y tar que significa procedencia, es decir procedentes de las montañas, cruzaron el Cáucaso y se dirigieron hacia la parte norte del imperio Sumerio. Fusionándose con la población local dando lugar a diferentes reinos, hacia 1.800 AC los hurritas aparecen establecidos en pequeños principados de la alta Mesopotamia y el norte de Siria, en donde su influencia se dejó notar con especial relevancia posteriormente. Poco a poco van ocupando los dos grandes reinos establecidos en la zona, el reino de Mari y los amorritas, uno de cuyos reinos era Ebla.
Los textos de la Mari paleobabilónica dejan vislumbrar, en efecto, la presencia de numerosos príncipes hurritas que reinan, al parecer de forma independiente, en amplios territorios bañados por los ríos Balih y Habur, siendo el más importante el de Mitanni que fue unificando al resto.
En el 1.600 AC, los hurritas conquistaron la ciudad de Ebla (significa roca blanca) en 1.600 AC, estaba bajo el control de los amoritas desde hacía dos siglos y estaba situada a unos 45 km del sur de Alepo, tenía unos 250.000 habitantes, siendo la más importante de la zona, Indilimma probablemente fue el último rey de Ebla. Un rey mitano llamado Mursili o Hattusili, la asalto y la destruyó completamente. Ebla nunca se recuperó de su destrucción y siguió siendo un pequeño pueblo hasta que finalmente fue abandonado y olvidado en el siglo VII de nuestra era.
Mitanni nació en el 1.595 AC, y su capital fue la ciudad de Washshukanni.

Conquista de la ciudad de Ebla (Siria) 1600 AC. El rey mitano Mursili o Hattusili derrotó a Indilimma rey de Ebla, arrasando la ciudad. Autor Luca Tarlazzi

Ejército de Mitanni
El poder de Mitanni se basó en la creación de un nuevo tipo de guerrero: el mariyannu (joven guerrero en indoeuropeo). Este arquetipo era el auriga perfecto. Así desarrollaron un nuevo tipo de carro de guerra, ligero, aunque más robusto que el egipcio, con dos caballos, un conductor y el noble. Pero el toque maestro llegó con el uso de las armaduras. Los hurritas desarrollaron la cota de escamas de bronce, que los nobles mitannios usaron para cubrirse tanto ellos como sus caballos, dado que la protección del escudo era muy poco eficaz y se necesitaba una mayor protección frente a los arqueros enemigos. Los veloces carros, dirigidos por un auriga y con un guerrero protegido desde la cabeza a los pies, y equipado con un poderoso arco, y con caballos también parcialmente protegidos, se convirtieron en el núcleo del ejército. El efecto de este ejército sobre la infantería enemiga era terrorífico, y el continuo entrenamiento de los nobles les dio cierta superioridad sobre los cuerpos de carros enemigos. El concepto de maryannu fue rápidamente copiado por todo Oriente, y en él se basaron tanto egipcios como hititas y ciudades estados de Siria y Palestina para mejorar sus carros. De hecho, este tipo de guerrero sería, tras la caída del reino, el mayor legado de este valeroso pueblo, una nueva arma que revolucionaría la Baja Edad de Bronce.
Carro de guerra e infantería de Mitanni

Según las escasas fuentes disponibles, el ejército de Mitanni se organizaba en dos alas de carros (derecha e izquierda), con una retaguardia de infantería no especializada, cuyas funciones eran de apoyo y de sostenimiento del centro del ejército cuando las alas de carros se lanzaban al combate.
Los archivos de Nuzi hacia el 1.400 AC detallan el equipo de cada carro: dos carcaj con 37 flechas cada uno, arco, látigo, escudo, espada, lanza, casco y coraza escamas de bronce.
El cuerpo de infantería se componía de personal equipado con escudos y lanzas cortas, que no luchaban en falange, sino que se comportaban como una infantería media auxiliar, dando apoyo al sistema de carros. También se usaron corredores, tropas ligeras que corrían detrás de los carros para auxiliar a los aurigas, protegerlos si caían o incluso, apoyar en sus ataques a los carros enemigos.
Carro de guerra hurrita rompiendo la formación seguido de la infantería que actuaban como auxiliares

También se reclutaron tropas de infantería ligera entre feroces tribus menos culturizadas, como los Apiru, que luchaban como hostigadores, y que eran conocidos tanto entre los egipcios como entre los Mitanni.
A pesar de contar con recursos humanos inferiores a los de Egipto y los hititas, los mitannios, con la ayuda de las ciudades estado subyugadas, y desplegando un buen número de nobles maryannu, se batieron con dureza a lo largo y ancho de Oriente Próximo.
Fueron especialistas en la cría y doma de potros, y se les atribuye las primeras carreras de carros, de ellos aprenderían más tarde los hititas.

Reyes de Mitanni
Los dos primeros reyes son legendarios y no se conoce nada acerca de su gobierno, solamente sus nombres. Kirta (1500-1490 AC) instauró el reino alrededor a finales del siglo XVI AC, y Shuttarna I (1490-70) se encargó de asentarlo. El tercer soberano, Barattarna (1470-50) es de quién se tiene más datos y su existencia está comprobada gracias a tablillas cuneiformes. El siguiente rey será Parshatatar (1450-40 AC).
Shaushtatar (1440-10 AC) será el que llevará a Mitanni al máximo apogeo como consecuencia de la sumisión de Kizzuwatna, al noroeste, y Asiria al sudeste. Pero su política expansionista, que tenía la finalidad de integrar bajo su poder los ejes económicos de los estados vecinos, acabó chocando con los intereses de los monarcas egipcios de la XVIII dinastía, que buscaban en Asia un territorio de expansión natural para satisfacer sus necesidades de abastecimiento de aquellas materias primas de las que tanto escaseaban.

Mapa imperio de Mitanni

En efecto, Tutmosis III (1.490-36 AC), el gran faraón que otorga una nueva dimensión al Imperio Nuevo egipcio, desarrolla una amplia actividad militar y diplomática en Asia, e incluso -emulando a Tutmosis I- atravesó el Éufrates. Sin embargo, sus campañas no son decisivas y al final del reinado disminuye la tensión bélica que permite una entente entre Egipto, Mitanni y sus estados vasallos. A la muerte de Tutmosis III accede al trono faraónico su hijo Amenofis II, que tiene que aplastar las revueltas generalizadas contra sus posesiones en Siria. Saushtatar de Mitanni no interviene directamente, lo cual parece facilitar el buen entendimiento de ambos monarcas. Entonces se logra un acuerdo según el cual Egipto mantiene el control de la costa de Siria y Palestina, mientras que Mitanni ejerce un dominio efectivo sobre Siria septentrional. Las alianzas matrimoniales, por las que princesas mitannias desposaron con faraones (práctica que comienza por Tutmosis IV y acabó con Amenofis IV), garantizaron la fluidez de las relaciones comerciales y una amistad interestatal, que permitió dedicar los efectivos militares a otros centros de atención. De este modo, Mitanni incrementó su presencia en el ámbito anatólico, que comenzaba a verse alterado desde la ascensión al trono hitita de Tudhaliya I. La tranquilidad lograda se prolonga a lo largo de la segunda mitad del siglo XV y el primer cuarto del siglo XIV.

Carro de guerra hurrita o de Mitanni. El conductor con escudo y el mariyannu con arco. Autor Angus McBride para Osprey

Shaushtatar saqueó Assur llevándose tesoros importantes y tal parece que Asiria, débil por aquel entonces, fue obligada a pagarle tributo. Luego le siguió Artatama I (1410-00 AC) y a éste Shutamma II (1400-1385 AC), el cual pactó con los egipcios, según atestiguan numerosas cartas y textos hallados. Esto no parece tan descabellado debido a los ricos tesoros y otros recursos que Egipto poseía y que Mitanni necesitaba. Además al parecer ambos países se necesitaban en contra de los hititas los cuales venían azotando las fronteras de los hurritas.
Después siguió el rey Artashumara (1385-80 AC), que fue asesinado rápidamente tras asumir el cargo. Lo sucedió Tushratta (1380-50 AC), su hermano. Aquí empezó una serie de crisis, en las cuales Egipto se alejó mientras que hititas y asirios seguían presionando la frontera. Por otro lado, los estados vasallos de los hurritas comenzaron a revelarse apoyados por los hititas, los cuales después terminaron invadiendo el imperio de Mitani sembrando el caos y la destrucción, empero no pudieron tomar la capital y se asentaron más en la zona de Siria. Al parecer durante esta era de expansión hitita sería cuando estos copiaron el carro de combate de los hurritas.
El siguiente rey fue Artatama II (1350), el cual junto con Shuttama III (1350) pasaron por momentos de incertidumbre. El primero fue apoyado a subir al trono por los hititas y el segundo por los asirios, los cuales ya parecían hacer planes para repartirse el imperio de Mitanni y que sólo parecía interrumpir la expansión de estos dos pueblos.
Después llegó Shattiwaza (1350-20 AC), quién se alzó con el poder, cuando los hititas tomaron Carchemish y parte de la zona oeste al Éufrates, asegurándose territorios que servirían de escudo ante Asiria.
El siguiente rey fue Shattuara I (1320-00 AC), el cual fue humillado tras ser hecho prisionero y llevado a la misma Assur, donde se comprometió con el asirio Adad-nirari a pagar tributo.

Carro de guerra hurrita

El sucesor del soberano hurrita fue Wasashatta (1300-1280), el cual se rebeló abiertamente contra los asirios, pidiendo ayuda inútilmente a los hititas, pues estos prefirieron ocuparse de sus propios asuntos. Sí fingieron que iban a ayudarlo recibiendo el dinero, pero jamás acudieron en su socorro. Los asirios entonces llegaron a Taidu y tomaron muchas otras urbes más entre ellas Nabula, Kahat, Amasakku y Hurra. También cayó Irridu, y el rey Wasashatta y toda su familia fueron capturados. El destino de la familia real se desconoce, pero parece que siguieron gobernando como una provincia vasalla. Adad-nirari entonces tomó el título de gran rey. Aparentemente con Wasashatta el imperio Mitani, si es que aún se le puede llamar así, llegó prácticamente a su fin.
Hubo aún uno más que podría llegar a ser considerado como rey de Mitani, si bien algunos prefieren no incluirlo en la lista. Primero está Shattuara II (1280-70 AC), quién durante el reinado del asirio Shalmanasar I, se rebeló con la ayuda de los hititas. El ejército sublevado estaba bien preparado, pero el monarca asirio no tuvo piedad y mató a casi 15.000, cegó a muchos otros, y destruyó lo que quedaba de las ciudades hurritas incluyendo Taidu e Irridu. Los pueblos identificados como hurritas fueron finalmente deportados y esparcidos perdiéndose por diversos lares. Los pocos que quedaron sobre el antiguo territorio de Mitanni, después se vieron enfrascados en una lucha entre hititas y asirios. Estos últimos perdieron territorios orientales, a causa de invasiones como la de las tribus arameas, alrededor de un siglo más tarde de la caída de Mitani como entidad política totalmente autónoma. Respecto a los pueblos hurritas que se asentaron en Palestina y Siria, se terminaron mezclando y usando otros idiomas, primero el acadio y después el arameo.

Los hicsos o hiksos
Los hicsos o hiksos eran un grupo ario a los que se unieron los hurritas y otros pueblos para conquistar Egipto hacia el 1.700 AC. El nombre de hicsos, puede significar pueblos-pastores: “hic” en la lengua sagrada significa rey, mientras que “sos” es pastor o pastores.
La fuerza militar egipcia consistía esencialmente en infantería, ligeramente protegida y armada con arcos simples, hachas, mazas, lanzas y escudos. El pueblo egipcio, hasta esta etapa de su evolución, era una población que se dedicaba esencialmente a la agricultura, se reunían ejércitos de forma temporal para fines determinados durante lapsos de tiempo acotados. No existía hasta ese momento un cuerpo armado en forma permanente. Así es que no fueron rivales para los hicsos montados en sus carros de guerra y con sus arcos compuestos.
Los hicsos introdujeron en Egipto el carro de combate y el caballo. También la armadura de escamas, el hacha de tubo, los cascos de cuero y los alfanjes o espadas curvas, así como nuevas técnicas de fortificación, es decir, que con todo eso, los egipcios pudieron mejorar su ejército.

Carro de guerra hicso o hikso

Los hicsos desarrollaron el arnés, que permitía al caballo moverse con mayor rapidez y arrastrar más peso. Trajeron también el arco compuesto que se hacía con tendones.
Flavio Josefo tomó de Manetón el siguiente texto que explica la invasión de los hicsos:
“Tutimaios. Durante su reinado, por una causa que desconozco, nos azotó una maldición de Dios, y de una manera inesperada marcharon desde las regiones del este invasores de una raza oscura, confiados en la victoria, contra nuestro país. Por la fuerza se apoderaron de él sin descargar un golpe, y después de dominar a los gobernantes del país, incendiaron nuestras ciudades sin piedad, derribaron hasta los cimientos los templos de nuestro país y trataron a todos los egipcios con cruel hostilidad, masacrando a unos y esclavizando a las esposas e hijos de otros. Finalmente nombraron rey de entre ellos, llamado Salitis. Tuvo su sede en Menfis, sometiendo a tributo al Alto y Bajo Egipto, y siempre dejando guarniciones detrás en los lugares más importantes… En el nomo Sethroita fundó una ciudad favorablemente situada… y la llamó Avaris, según una antigua tradición religiosa. Esta plaza la reconstruyó y fortificó con murallas macizas… Después de reinar diecinueve años murió Salitis, y le sucedió un segundo rey, Bnon, quien reinó 44 años. Después de él vino Apachnan, que reinó 36 años y 7 meses; luego Apophis durante 61 años, e Inanas 50 años y un mes; después, finalmente, Asis 49 años y 10 meses. Estos seis reyes, sus primeros gobernantes, se esforzaron cada vez más y más en extirpar al pueblo egipcio.”
Ejemplo de estas fortificaciones es Tell-el-Yehudiheh, un fortín al sur del delta, que tenía un terraplén de 14 a 18 metros de altura y que servía de alojamiento para una guarnición de 10.000 hombres con sus carros y caballos, fuerza suficiente para reprimir cualquier intento de sublevación.
Levantaron en Avaris (actual Tell-el-Daba), a la que eligieron como capital, un reducto amurallado de 16 km cuadrados, donde acampaba un ejército que llegó a tener 24.000 hombres.“
Los hicsos se mantuvieron en el poder en Egipto desde el año 1.785 hasta el 1.539 AC, fundando las dinastías XIII hasta la XVI. Se concentraron en las zonas más ricas del Delta y sus aledaños y nunca se aventuraron a ir más allá. Su dominio, en definitiva, se concentró en el Bajo Egipto y Palestina.

Carro de guerra cananeo que era similar al usado por los hicsos

Al comienzo del siglo XVI AC la denominada dinastía XVII gobernaba en Tebas. Los miembros de esta familia, los faraones Taa I, Taa II, Kamosis y Amosis I, llevaron a cabo la guerra que acabó con la expulsión de los hicksos del territorio egipcio. En esta tesitura las reinas (Tetisheri, Ahhotep y Ahmés Nefertari) también tuvieron un papel importante reclutando tropas, consiguiendo recursos, y como consejeras. La guerra fue muy difícil, y varios de estos reyes (Taa II con seguridad, y probablemente Kamosis) murieron a consecuencia de las heridas causadas en combate. Kamosis sostuvo una guerra con el hicso Aa Eser-Ra, que al parecer quiso hacer una pacto con los nubios para repartirse el Alto Egipto, prosiguió la guerra, puesto que atacó y saqueó las tierras que rodeaban Avaris la capital de los hicsos. Kamosis, considerado el último rey de la dinastía XVII, tuvo más éxito que Seqenenra Taa en la guerra y consiguió hacer retroceder a los enemigos: en el sur recuperó Elefantina expulsando a los nubios y logró liberar Menfis y todo el delta del Nilo a excepción de Avaris, la última fortaleza hicsa.
La resistencia de Egipto contra el invasor culminó con Amosis I, este copió las mejoras que habían traído los hicksos e incluso las mejoró como es el caso de los carros o el arco compuesto. Marchó contra los hicsos a los que derrotó por tierra y por mar.
Amosis I puso sitio a Avaris, bloqueando la ciudad para evitar la llegada de ayuda y suministros que pudiera venir de sus aliados de Siria y Palestina, realizando tres asaltos que fueron fallidos, se vio obligado a regresar al sur a sofocar una rebelión interna, a la que ni siquiera la reina Ahhotep pudo hacer frente, una vez pacificada regresó y realizo el cuarto y definitivo asalto, tomando la ciudad.
Los hicsos se replegaran a Sahuren (a unos 10 km al suroeste de Gaza) cuyo asedio duró 5 años, persiguiéndoles a continuación hasta Palestina. Por eso mereció que se le considerara el iniciador de una nueva dinastía, la dinastía XVIII, la más brillante de la historia egipcia, aunque no hubo ruptura de linaje con la dinastía XVII.

Combate entre tripulación de un carro cananeo y egipcios. El mariyannu o jefe lleva un arco triangular. Autor Angus McBride





Invasión de los Pueblos del Mar

Los Pueblos del Mar es la denominación con la que se conoce a un grupo de pueblos de la Edad del Bronce que migraron hacia Oriente Próximo durante el 1.200 y el 900 AC que convirtieron al Mediterráneo oriental en el sangriento escenario de una masacre, perpetrada por inmigrantes que llegaban a millares en oleadas sucesivas. Estos pueblos eran independientes unos de otros, aunque se coaligaban para atacar objetivos importantes, como Micenas, Egipto, Canna, y el imperio Hitita. Esta época es lo que se conoce como la Edad Obscura.

Existen diferentes motivos o factores que tuvieron lugar para el desencadenamiento de estas invasiones:

La invasión de los dorios (1.200 AC) que eran mucho más toscos y bárbaros que los habitantes de Grecia; pero que poseían hierro en gran cantidad; lo extrajeron hasta de las laderas de las montañas epirotas y macedonias a medida que avanzaban hacia el Sur en su marcha de conquista, y con él se proveyeron de armas contra las cuales las armas de bronce  de los aqueos podían bien poco.  Eran altos, de cráneo redondo y ojos azules, de un valor y una ignorancia a toda prueba. Se trataba, ciertamente, de una raza nórdica.

La guerra de Troya (1.200 -1.190 AC) que se puede considerar la primera guerra mundial de la antigüedad.  Los aqueos se desgastaron durante diez años para conseguir derrotar a Troya. El ejército sitiador (130.000 hombres incluyeron beocios, focenses, atenienses, micenios, cretenses, dorios, etc.) el ejército sitiado (troyanos, frigios, tesalianos, tracios), el empleo de la caballería tuvo muy poca importancia, y se hace referencia a fosos y estacas de madera para evitar su uso por ambos contendientes. Total que el final esta guerra debilitó a todos los imperios y pueblos y provocó cientos de miles de desplazados. El caos que provocó que florecientes civilizaciones se lanzaran a la piratería y el bandidaje como único medio de subsistencia. Eran pueblos navales, por lo que, con sus tierras destruidas por los diez años de guerra, el mar se convirtió en su nuevo hogar. Los ataques provocaron más ruina y caos, que como una bola de nieve rodando cuesta abajo se extendió a la civilización de los griegos micénicos debilitándolos de tal modo que sucumbieron a la presión doria, con lo que nuevos contingentes de desesperados que nada tenían se unieron a la bola de nieve que tras destruir toda la costa turca y Siria, ahora se dedicaba a atacar el imperio Hitita, que pillado entre estos pueblos y los asirios, sucumbió al que tampoco siendo despedazado.
Un cambio meteorológico en la zona y que habría producido que los pueblos agrícolas pasaran hambre y buscasen nuevas tierras para asentarse.

Mapa invasiones de los Pueblos del Mar 1250-1150

Las distintas tribus o pueblos que aparecen en estos textos son los siguientes: peleset o filisteos procedentes de Creta, tjeker procedentes de Anatolia, shekelesh relacionados con Sicilia, denyen procedentes de Anatolia, weshesh que podrían estar relacionados con los troyanos, sherden relacionados con Cerdeña, lukka de la zona de Chipre y teresh que los relacionan con los Tartessos.
La primera mención del pueblo llamando sherden o shardana aparece en los pergaminos de Amarna, la correspondencia de Rib-Hadda de Biblos, al faraón Akenatón, hacia el 1.350 AC. Durante esta época ya se les describe como incursores marítimos y mercenarios, dispuestos a ofrecer sus servicios a cambio de dinero. No se conoce con seguridad su procedencia, pero se especula con que procedían de Cerdeña (Shardinia), aunque estos pueblos colonizaron la isla al final de las invasiones de los Pueblos del Mar.
Ramsés II (1279-13 AC), derrotó a los sherden o shardana en 1.278 AC, cuando intentaron atacar la costa de Egipto aliados con los lukka (posiblemente los licios) y los shekelesh, en una batalla marítima en el Mediterráneo. Posteriormente el faraón incorporaría a muchos de estos guerreros en su guardia personal. Una inscripción del reinado de Ramsés II en una estela de Tanis registra el ataque y posterior derrota de los piratas sherden y la continua amenaza que representan para las costas mediterráneas de Egipto: “Los implacables sherden, que nadie sabía cómo combatir, venían de forma atrevida en sus barcos de guerra desde los mares, sin que nadie consiguiera resistirlos.”

Pueblos del Mar masacrando a los libios, desembarcaron en Libia procedentes de Chipre y posteriormente marcharon por tierra contra Egipto. Autor Giuseppe Rava

Después de que Ramsés II consiguiera derrotar a los invasores y capturar a algunos, muchos cautivos sherden son representados entre la guardia del faraón, donde destacan por sus yelmos cornudos con una bola proyectada en el medio, sus escudos redondos y sus largas espadas. También son representados en inscripciones de la batalla del faraón contra los hititas en Kadesh, donde formaban parte de la guardia personal de Ramsés II. Poco más de un siglo después, muchos sherden aparecen cultivando terrenos propios; sin duda se trata de recompensas por sus servicios militares. También existe evidencia de la presencia de los sherden en Beth Shean, la guarnición egipcia de Canaán.
Los ataques de los pueblos del mar continuaron durante el reinado de Ramsés III. En el año octavo de reinado Ramsés se dirigió hacia Asia para derrotar a una tribu semita llamada israelitas en Canaán, llegando incluso hasta las regiones del Éufrates. Pero no pudo aprovechar la circunstancia ya que tuvo conocimiento de que una coalición de los Pueblos del Mar (wesesh, teresh, lukka, sherden y shekelesh) junto con los libios se encontraban en el delta del Nilo preparando la invasión de Egipto.

Batalla naval del delta del Nilo, en la que Ramses III derrota a los Pueblos del Mar. Autor Igor Dzis

Se produjo una batalla naval en la desembocadura del Nilo, donde fue aniquilada la flota enemiga, por tierra los invasores avanzaron hasta Menfis, en donde fueron derrotados en una batalla pírrica en que los egipcios sufrieron enormes pérdidas, prácticamente se quedaron sin población masculina. Así que Ramsés no tuvo más remedio que permitir a los peleset (filisteos) que se instalaran en lo que hoy es la franja de Gaza. A partir de ese momento los siguientes faraones fueron marionetas de los sacerdotes y Egipto cayó prácticamente en la anarquía.

Batalla entre egipcios y los Pueblos del Mar, que venían con familia y pertenencias, en la que estos últimos fueron derrotados y se asentaron en palestina.

El inicio de la desaparición del imperio Hitita se inició alrededor del 1.240 AC, cuando los hititas perdieron el control de las minas de cobre del este de anatolia, debido a una invasión de los mushki (frigios) y los kaskas.
Los hititas entonces se apoderaron de Chipre, isla con abundancia de cobre. Las rutas de navegación y comercio se volvieron inseguras, y los griegos micénicos entraron en un periodo de decadencia, pues su progreso se había realizado gracias al comercio.
Como respuesta a esta ruptura de su red comercial, los griegos micénicos y sus aliados aqueos comenzaron expediciones para asegurarse, primero, la costa oeste de Anatolia (donde se encontraba Troya) y más tarde tratar de reconquistar Chipre. Los aqueos lograron conquistar Chipre alrededor del año 1.210 AC, los hititas antes de abandonarla la saquearon y sus palacios fueron destruidos. En el 1.200 los Pueblos de Mar conquistan Chipre que estaba muy debilitada y después el turno le llegó a Ugarit, que se encontraba indefensa ya que sus tropas se encontraban luchando en los Zagros junto a los hititas y su flota estaba luchando contra los lukka, posteriormente conquistaron Tarso y varias ciudades hititas más de la costa mediterránea, desde donde empezaron a atacar el imperio Hitita.
Con la perdida de Chipre, los hititas se habían quedado sin suministro de cobre, fueron presa fácil para una coalición de mushki o frigios, kashkas y aqueos atacaron al pueblo hitita por el norte y oeste, los asirios por el este y los Pueblos del Mar desde el sur, con lo cual el imperio sucumbió desintegrándose.

Caida del imperio Hitita 1200-1180 AC. Guerreros de los Pueblos del Mar rodeando a un hitita. Autor Giuseppe Rava

Los Pueblos del Mar, tras derrotar a los hititas, se dividieron en dos grupos. Uno, el menos numeroso, se dirigió por tierra a luchar contra los ammurru (amorreos), mientras que el otro se dirigió vía marítima hacia Egipto, donde como hemos dicho fueron derrotados por Ramsés III. Tras ser derrotados, algunos, como los peleset (filisteos), los tjeker (cretenses) y los denyen, se establecieron en Palestina.
Los carros a partir a partir de esta fecha cayeron en desuso debido a la aparición de los jinetes mucho más ágiles y cada vez se hicieron más grandes y pesados, solo se mantuvieron porque daban prestigio.

Batalla de Megido
A la muerte de  la reina Hatshepsut en el año 1.468 AC, el joven faraón  Tutmosis III ocupó el trono. Los reinos fronterizos con Mitanni, se alían con Mitanni para independizarse.  La ciudad de Megido y su príncipe iba a convertirse en el líder de la rebelión al frente de ciento cincuenta gobernantes. Juntaron el mayor ejército conocido hasta la fecha en este territorio y establecieron su base de operaciones en la ciudad de Megido, dada su gran importancia estratégica porque era lugar de paso de las rutas comerciales que iban tanto a Egipto como a Mitanni. Se estima que esta alianza contaba entre 15.000 y 20.000 hombres, así como 1.000 carros de guerra.

Mapa de los imperios de Egipto, Mitanni e Hitita en 1450 AC

En mayo de 1.457 AC, Tutmosis III reúne un ejército de más de 20.000 hombres, y unos 1.000 carros, posiblemente simular al de Ramses II en Kadesh, entre los que se encontraban el cuerpo de élite del ejército egipcio, los nubios especialistas  en el uso del arco compuesto del que por primera vez se tiene referencia escrita de su uso. Esta fuerza se reúne en la fortaleza de Tjaru. El faraón decide no esperar a que el príncipe de Kadesh y su ejército avanzasen hacia Egipto, sino adelantarse y atacarles en su propio terreno, asediando Megido, que se encuentra a 300 kilómetros de distancia. Llegar hasta allí suponía atravesar los desiertos del Sinaí y de Gaza así que era necesario llevar suficientes provisiones de agua y comida, más de catorce toneladas de grano y veinticinco mil toneladas de agua que eran cargados en carros de transporte posiblemente tirados por bueyes y el agua en tinajas de barro selladas para evitar que se derramara por el camino.
La marcha del ejército de Tutmosis se realiza por el conocido como el Camino de Horus, que comunicaba Egipto con Asia, y les conduciría hasta Gaza. En apenas diez días el ejército recorre 250 kilómetros, más de 25 kilómetros al día, pero el cansancio y el calor van ralentizando la marcha del ejército que tardará tres semanas en llegar hasta Yehem, al noroeste del Mar Muerto, cerca de la costa mediterránea y la última parada antes de llegar a Megido.
Los egipcios acampan allí y Tutmosis III se reúne con sus oficiales para decidir el camino a seguir, dos de ellos, el del norte y el del sur, permiten un acceso fácil a Megido pero son más largos , mientras que el tercero recorre el paso de Aruna (Wadi Ara), más corto y rápido que los otros pero mucho más peligroso, ya que tendrían que atravesar un paso estrecho donde el ejército egipcio estaría obligado a caminar casi en fila india y sería una fácil presa para una emboscada desde las alturas. Por supuesto tendría que desmontar los carros y llevarlo a lomos de los caballos.
Contra la opinión de sus oficiales Tutmosis III elige el paso de Aruna (Wadi Ara) desechando las otras dos alternativas, ya que lo que pretende es llegar cuanto antes a Megido y tomar al enemigo por sorpresa. Los generales tratan de disuadir al faraón, creen que lleva al ejército a su perdición.
El ejército egipcio se mete por el estrecho paso, en fila india es decir un soldado detrás de otro. Se tardaría todo un día para cubrir todo el valle. Cuando ya la vanguardia asomara por el otro extremo del desfiladero, retaguardia aun ni siquiera habría entrado en él. Sobre el medio día emergieron las primeras tropas del Faraón por el angosto desfiladero y fueron formando un cerco para proteger a las que continuaban saliendo.  Se tardaron siete horas en pasar todo el ejército por el angosto valle. Esa noche los egipcios acamparon al sur de Megido, separados de la ciudad por el río Kina.
Los rebeldes colocaron dos bloques de infantería rebelde se apostaron cerca de Yokneam y Taanakh, situadas al este y al oeste de Megido, mientras que los carros cananeos se escondían en la llanura de Esdralón, alrededor de la ciudad. El plan de los rebeldes era permitir que los egipcios atacasen a su infantería, para fingir así una retirada y obligar a los egipcios a romper sus filas y exponer sus flancos a un ataque por sorpresa de los carros de guerra.

La sorpresa que se llevaron los cananeos fue tremenda. Ellos que esperaban desde hacía días a que aparecieran por Taanach o Yokneam, lugares  elegidos como el más propicios  para rodear el macizo y permitir el paso de carros, ellos habrían preparado el terreno y elegido donde poner sus fuerzas para tener ventaja sobre los egipcios, pero no vigilaron el paso de Aruna, en vez de atacar a los egipcios mientras acababan de cruzar el paso, decidieron replegarse a toda prisa hacia Megido para interponerse entre la ciudad y el faraón.
Se alzó el campamento hacia las siete de la tarde. Se ordenó a los soldados que se preparen para la batalla que tendría lugar al día siguiente por la mañana. Sin embargo, el ataque tuvo lugar algunos días más tarde, posiblemente para dar tiempo para que sus fuerzas descansasen después de la caminata.
El 15 de mayo, por fin el  faraón con su ejército  cruza el  río Kina y despliega en tres grupos situados al oeste de la ciudad de forma cóncava y el mismo al centro de la línea de combate, dirigiendo la batalla.


Batalla de Megido 1457 AC. Despliegue de las fuerzas
Los dos ejércitos entran en combate, los egipcios con su joven faraón al frente, a bordo de su carro de combate de oro que dirige la parte central del frente mientras que su ejército adopta una forma cóncava que se extiende por los laterales hacia el enemigo amenazando con rodearle. La estrategia del faraón y el empuje de los egipcios impulsados por su líder vencen la resistencia de los hombres de Kadesh que rompen la formación y se retiran desordenadamente hacia Megido. Si los hombres de Tutmosis hubieran continuado el ataque la batalla habría acabado allí mismo con la toma de la ciudad, pero, en lugar de eso, se detuvieron para saquear el campamento rebelde y los cuerpos rebeldes dado que era la única manera para un soldado raso de enriquecerse, perdiendo la ocasión de aprovechar el desorden de los rebeldes para capturarles, dando tiempo a estos para replegarse hacia la ciudad. El faraón enfureció al ver aquella escena, pero ya no se podía hacer nada, al margen de degradar a los generales que no habían sido capaces de controlar a sus hombres.

Batalla de Megido 1457 AC. Vista actual de la zona y posible ubicación del  ala norte

Posiblemente el ala norte del faraón rompió la formación de los cananeos, y estos al ver amenazada  su retira, se produjo una desbandada. La información histórica sobre la batalla da la impresión de una derrota absurda ya que los carros, la infantería y los arqueros de Tutmosis masacraron a las tropas rebeldes que huían en desbandada. Por su parte, los habitantes de la ciudad temían tanto a los egipcios que cerraron las puertas a los que se retiraban y en su desesperación, los soldados cananeos tuvieron que ser izados.
Ya no quedaba más remedio que rendir a Megido por medio de un asedio, un largo asedio que se prolongaría durante siete meses y que Tutmosis III no está dispuesto a abandonar hasta vencer la resistencia de sus habitantes, pues como él mismo decía, tomar la ciudad “equivale a tomar mil ciudades” ya que en su interior se encuentran la mayoría de los príncipes de Siria y Palestina y lograr su rendición significaría aceptar el dominio de Egipto sobre ellos. Finalmente, después de siete meses de asedio, acosados por el hambre la ciudad no tuvo más remedio que entregarse y el príncipe de Kadesh se inclinó ante el faraón, reconociéndole como su señor.

Batalla de Megido 1457 AC. Ataque de carros. Ambas fuerzas emplearon carros con arcos como arma principal, necesitando espacios entre ellos para maniobrar. Tutmosis III  avanza contra el rey de Kadesh que forma el centro cananita, derrotándolo y poniéndole en fuga. Autor Brian Delf para Osprey

Batalla de Megido 1457 AC. El faraón Tutmosis III cargando contra el rey de Kadesh. Autor Igor Dzis para Osprey

La infantería egipcia contra los carros de guerra  cananneos. Autor James E. McConnell

El escriba Tjeneni puede ser considerado el primer corresponsal de guerra, relataría el botín logrado en esta victoria que luego quedaría grabado hasta nuestros días en los muros del Templo de Karnak “340 prisioneros vivos y 83 manos. 2.041 yeguas, 191 potros, 6 sementales. Un carro trabajado en oro, su vara de oro, de este vil enemigo; un hermoso carro trabajado en oro del príncipe de Megido, 892 carros de su miserable ejército; en total, 924 carros. Una hermosa armadura de bronce perteneciente al príncipe de Megido, 200 armaduras de su vil ejército, 502 arcos, 7 varas de madera del enemigo, trabajadas en plata. Además 1.929 cabezas de ganado grandes, 2.000 de ganado pequeño, 20.500 ovejas“. Los egipcios tenían costumbre de cortar una de las manos de los muertos enemigos como forma de contabilizar los muertos en combate. Como detalle irónico, les dejó los asnos para que pudieran volver a sus tierras. Sobre las bajas del faraón no quedó referencia documental.

Secuelas
Tutmosis III realizó en total 17 campañas militares en Palestina y Siria, en las que procuró asegurarse el control de los puertos de la costa fenicia, para ahorrar a su ejército la larga y penosa marcha desde Egipto, a través de Palestina, para llegar a Siria. Por lo que las operaciones militares se desarrollaron  cada vez más al norte siguiendo la costa, indicando el progreso del poder egipcio en esta dirección.
Durante la 5ª campaña la armada egipcia se apoderó de algunos puertos fenicios (país de Djahi) conquistando las ciudades de Uartel y Arvad.
La 6ª campaña la realizó para reprimir la rebelión de las ciudades de Arvad y Kadesh con la rendición de nuevo de Kadesh, esta vez tomó una iniciativa original que estaría cargada de consecuencias: se llevó a Egipto a los hijos de los príncipes sirios vencidos. Con ello, Tutmosis III se aseguraba dos objetivos capitales: primero, la fidelidad forzada de los pa­dres; segundo, la educación egipcia de los futuros reyes sirios vasallos de Egipto.
La 7ª campaña, por su parte, que en realidad fue más bien un paseo militar, sirvió para obtener la sumisión a Egipto de todos los puertos fenicios, sometió Alepo y Karkemish, llegando al río Eufrates, derrotando a una confederación de príncipes sirios y sometiendo más de 30 ciudades. Es de resaltar que Tutmosis III, con sus medidas, de­mostraba que el imperialismo egipcio no sólo era más hábil, sino también más humano que el de los demás imperios asiáticos.
En el curso de la 8ª campaña, derrotados ya todos los vasallos sirios del rey de Mitanni, Tutmosis III combatió por primera vez al propio ejército mitánnico en 1.468. Habiendo desembarcado en la costa fe­nicia, el ejército egipcio derrotó al de Mitanni en la batalla de Arina cerca de Alepo y en Karkemish, la ciudad situada en la orilla derecha del Éufrates. Habiendo huido el enemigo al otro lado del río, Tutmosis III hizo cruzar el Éufrates a su propio ejército, mediante barcos que había hecho traer desde la costa con dicho objetivo y que estaban desmontados, y de este modo pudo continuar la persecución de los mitánnicos. A su regreso, Tutmosis recibió el homenaje de los príncipes sirios, así como el de la embajada del rey de Babilonia y del rey de los hititas.

Tutmosis III derrotando a las fuerzas del imperio de Mitanni

En los años siguientes continuaron produciéndose algunas sublevaciones y pequeños enfrentamientos, que permitieron a las tropas egipcias capturar botines considerables. Al mismo tiempo, las embajadas extranjeras continuaban acudiendo a homenajear al faraón, contándose entre ellas las de Chipre y las de los hititas especialmente.
Tutmosis III obtuvo su última victoria militar sobre una coalición de Mi­tanni, Kadesh y Tunip y se apoderó por tercera vez de Kadesh, nuevamente sublevada. A partir de este momento se abrió un período de calma que duró unos veinte años, que ha hecho pensar en la existencia de un armisticio entre las dos potencias. Dicho cese de hostilidades fue aprovechado por Tutmosis III para organizar el imperio asiático de Egipto, con bases militares permanentes equidistantes unos 65 km unas de otras, y asegurando las comunicaciones tanto por tierra como por mar.

Batalla de Kadesh
Ramsés I, fundador de la dinastía tuvo un breve reinado (1295-1294 AC.). Su hijo y sucesor Sethi I (1294-1279 AC) se esforzó por restablecer el control egipcio en los territorios asiáticos. Sometió Canaan, llegó a Siria en donde ocupó el país de Amurrú y la ciudad de Kadesh, llave de la Siria del norte. Logró contener el avance hitita, pero a su regreso, Kadesh volvió a ser ocupado por los hititas.
La plaza de Kadesh era un nudo de comunicaciones estratégico que unía el camino de la costa con el camino del interior a través del valle del Orontes. Es decir controlaba todas las caravanas que entraban y salían hacia Egipto. Ramsés II, hijo y sucesor de Sethi I, comprendió que el enfrentamiento con los hititas era inevitable, ya que estaba en juego el control de los territorios por los cuales pasaban las rutas comerciales, de ello dependían la riqueza y la seguridad de Egipto.
Muwatalli, el rey hitita organizó una gran coalición contra Egipto. Participaban más de 16 estados y provincias entre vasallos y aliados. Se calcula que el rey hitita contaba con dos grandes cuerpos de infantería con un total de unos 40.000 hombres. Los carros de guerra formaban una enorme masa de 3.700 vehículos.
Contra esa coalición marchó Ramsés al frente de su ejército en el quinto año de su reinado. Conducía 4 divisiones colocadas bajo el patrocinio de los grandes dioses de Egipto: Amón (Tebas) , Ra (Heliopolis), Ptah (Menfis) y Sutekh (Seth) (Pi-Ramsés). Cada una contaba con 4.000 infantes y 500 carros.

A la izquierda mapa de los imperios Hitita y Egipcio en el 1.300 AC. A la derecha marcha de Ramses II a Kadesh

En el año 1.274 AC, Ramsés siguiendo la costa atravesó Cannan y Fenicia, de ahí siguió hacia el valle del río Orontes, antes de ello estableció comunicación con los “Naharin” del rey Bentesina que eran amorreos aliados de Ramsés, (algunos autores sostienen que esta unidad era en realidad la división Seth que se dirigía a Kadesh por el camino de la costa), que desde hacía unos meses estaba estacionado en las costas de Amurrú (Siria), se les ordenó marchar hacia el interior para coincidir con el ejército frente a Kadesh.

Fase 1: La trampa
El día 9 del tercer mes (finales de Mayo), al llegar a cierta distancia de Kadesh, la vanguardia capturó a dos beduinos de la tribu de los Ahasu. Informaron que el rey hitita y su ejército se encontraban en Alepo, a unos 200 kilómetros al norte, y que el soberano hitita se mostraba temeroso ante el avance egipcio. En realidad, el ejército hitita se encontraba tras los muros de Kadesh la Vieja, y los había enviado para engañar a Ramses, pero Muwatallish había establecido su puesto de mando en la ladera noreste del tell (colina o promontorio) en que se levantaba Qadesh, puesto elevado que, si bien no le permitía observar el campamento enemigo, si le daba una clara ventaja de inteligencia, esperando el momento oportuno para sorprender a los egipcios.
Sin desconfiar, Ramsés II se apresuró a cruzar el río Orontes por el vado de Shaltuna, una vez situado en el margen oeste, avanzó al frente de la división de Amón, en tanto que las de Ra, Ptah y Sutekh estaban retrasadas, solían ir a una jornada de marcha de distancia para evitar apelotonamientos.  La división de Amón y su tren de suministros eran mayores que cualquiera de los otros tres, por lo que el cruce del Orontes tenía que haber durado desde media mañana hasta media tarde, así es que al atardecer establecieron el campamento.
No se ha podido determinar con precisión la ubicación exacta del campamento egipcio en el campo de batalla, pero había un solo lugar con agua potable y fácil de defender, por lo que es posible que Ramsés lo estableciese allí. Se trata del mismo lugar donde Seti había edificado el suyo años atrás. El campamento se organizó a la manera de un campamento romano, ordenándose a la tropa cavar un perímetro defensivo que más tarde se fortificó con miles de escudos solapados entre sí y clavados en tierra, tal y como hicieron los romanos siglos más tarde, que lo habían copiado de Pirro que a su vez lo copió de los egipcios.
Al día siguiente, día 10 la división Ra empezó a cruzar el vado de Shaltuna que se encontraba a unos 10 km del campamento egipcio, y cruzó el bosque de Labui, tras salir del bosque,  marcharían en columna de a cuatro, eso quiere decir que tendría una longitud de unos dos kilómetros. Cada 500 infantes iban 25 carros.
Muwatalli viendo el camino que había tomada Ramses, supuso que el resto de las divisiones tomarían el mismo camino, mandó cruzar 2.000 carros el rio Orontes y esperar escondido detrás del arroyo Al-Mukadiyah cuyos árboles y vegetación impedían la visión, con el fin de atacar de flanco a la división Ra. Esta marchaba sin darse cuenta del peligro que la acechaba.

Batalla de Kadesh 1.274 AC. Fase 1: la trampa hitita, 2000 carros hititas atacan de flanco a la división egipcia Ra, que es cogida por sorpresa cuando se dirigía al campamento egipcio.

El súbito ataque la sorprendió y arrolló; los soldados iban en orden de marcha con el escudo a la espalda y relajados, las filas quedaron rotas y la división se desmoronó, los soldados retrocedieron en desbandada en medio de una gran confusión. Los de la vanguardia intentaron alcanzar la salvación en el campo egipcio, ahí se precipitaron, perseguidos de cerca por los carros hititas. Los carros egipcios de la vanguardia y galoparon al norte hacia el campamento para avisar a Ramsés del ataque inminente.

Batalla de Kadesh 1.274 AC. Fase 1: los 2.000 carros hititas atacando de flanco a la división egipcia Ra. Autor Brian Delf para Osprey

Mientras tanto, los carros hititas habían alcanzado la gran planicie al oeste, de un tamaño tal que les hubiese permitido girar en ángulo abierto y regresar para cazar a los sobrevivientes. Pero en lugar de hacer eso, viraron hacia el norte y se dirigieron a atacar el campamento de Ramsés II.

Batalla de Kadesh 1.274 AC. Fase 1: la división egipcia Ra es desecha por el ataque de los 2.000 carros hititas, los restos se dispersan y huyen. Un soldado egipcio hace frente a los hititas para defender a su compañero herido.

Fase 2: asalto y lucha en el campamento egipcio
Los vigías ven la frenética carrera de los carros sobrevivientes de la división Ra, y la enorme formación de carros hititas que se lanzaba contra el campamento.
En pocos minutos, los carros hititas se abalanzaron sobre el ángulo noroeste de la pared de escudos, la demolieron y penetraron en el campamento. El faraón había puesto en alerta a las unidades de carros e infantería por si tenían que actuar rápidamente, el resto que probablemente estaría montando el campamento, al oír la alarma se precipitarían a buscar sus armas.

Batalla de Kadesh 1.274 AC. Fase 2: lucha en el campamento egipcio. Ramses sale por la puerta este y ataca a los hititas por retaguardia

La fila de escudos, el foso y las numerosas tiendas, carros y caballos trabados que encontraron a su paso comenzaron a detenerlos y a hacerles perder su inercia inicial, mientras que los defensores trataban de atacarlos con sus lanzas y espadas “khopesh” en forma de  hoz. El asalto degeneró rápidamente en una salvaje melé cuerpo a cuerpo. Los carros hititas se empujaban unos a otros porque el espacio interior no era suficiente para todos, de modo que muchos de ellos no pudieron entrar y debieron luchar desde el exterior de la muralla de escudos y el foso defensivo.

Batalla de Kadesh 1274 AC. Fase 2: lucha en el campamento egipcio, los carros hititas no tienen espacio para maniobrar y la lucha se vuelve cuerpo a cuerpo. Autor Giuseppe Rava para Osprey

Muchos egipcios murieron, y también numerosos hititas que, derribados de sus carros por las colisiones contra sus compañeros u obstáculos fijos, eran rápidamente sacrificados en tierra con un golpe de khopesh.
Ramsés se pone al frente de los sherden (su guardia personal, que disponían de carros e infantería) y varios otros escuadrones de carros de guerra que se hallaban en reserva y  salió del campamento por la puerta este y, girando al norte, lo rodeó hasta llegar a la esquina noroeste, donde los carros hititas se hallaban embotellados en incómoda confusión y, por lo mismo, casi indefensos. La atención de los invasores no se dirigió a los carros egipcios que los atacaban por retaguardia y el flanco izquierdo: estaban absortos tratando de ingresar al campamento para tomar el máximo botín posible.

Batalla de Kadesh 1.274 AC. Fase 2: Ramsés sale del campamento egipcio por la puerta este y ataca a los hititas por retaguardia. Se puede ver un guardia personal  sherden con su típico casco con cuernos y espada larga. Autor Brian Palmer

Fase 3: La huida del campamento y contraataque hitita
El mayor alcance de los arcos compuestos egipcios provocó una gran masacre sobre las tripulaciones hititas que aún no habían conseguido entrar, blancos fijos que se convirtieron en presa fácil para los experimentados tiradores. Lentamente los hititas reaccionaron: espoleando a sus animales intentaron abandonar el combate y darse a la fuga por la llanura del oeste, en sentido opuesto al que habían venido.

Batalla de Kadesh 1274 AC. Fase 3: los hititas huyen del campamento egipcio siendo perseguidos, los hititas reúnen 500 carros de reserva cruzan el Orontes y realizan un contraataque.

Las tripulaciones de carros una vez que estos volcaban o estaban inservibles, cortaban los arreos y se daban a la fuga montados en sus caballos. Los caballos hititas, al contrario que los del enemigo, estaban fatigados, y sus carros eran más lentos y pesados. Los que ganaron la planicie trataron de dispersarse para no ofrecer un blanco tan obvio, pero los carros egipcios se lanzaron en su persecución. La infantería egipcia siguió a los carros, rematando a los que caían.

Batalla de Kadesh 1.274 AC. Fase 3: huida de los hititas del campamento egipcio siendo perseguidos. En la imagen un hitita cuyo carro ha volcado hace frente a sus perseguidores.

El combate no estaba desarrollándose como Muwatallish había previsto. La reacción de Ramsés y sus carros había puesto en fuga a los vehículos hititas y ahora los egipcios perseguían a los carros atacantes.
En el puesto de mando avanzado en el que se encontraba el rey hitita había muy pocas tropas: aparte de su cortejo personal, lo acompañaban solo unos pocos nobles de su confianza. En consecuencia, les ordenó que organizaran una fuerza de carros alrededor de unos 500, que cruzaran el río y que atacaran el campamento egipcio desde el lado oriental, se reunieron en una formación ad hoc y, con dificultades, cruzaron el Orontes por un vado al norte de la ciudad, hacia el campamento egipcio.

Batalla de Kadesh 1274 AC. Fase 3:  las reservas hititas que eran unos 500 carros cruzando el río Orontes para dirigirse al campamento egipcio. Autor David Pentland

Fase 4: La llegada de nuevas fuerzas
Mientras el grueso de los carros de Targuna comenzaba a vadear las aguas del Orontes perseguidos por los egipcios, hicieron su aparición desde el sur algunas unidades de carros de la vanguardia de la división de Ptah que se hacía presente en el momento preciso.
La muerte llovió sobre los hititas al cruzar el río, en las orillas y aún en el centro del agua: muchos fueron asaetados, otros aplastados por los carros y los más murieron ahogados al ser arrojados fuera de sus vehículos, agobiados y arrastrados al fondo por el peso de sus armaduras.

Batalla de Kadesh 1274 AC. Fase 4: llegan nuevas fuerzas. Por el sur llega la división Patn que obligan a los hititas a cruzar el río Orontes. Al campamento egipcio llegan los Naharin que ponen en fuga a la reserva hitita

Batalla de Kadesh 1.274 AC. Fase 4: la vanguardia de la división Path se une la persecución de los hititas. Autor Jhonny Shumate

En el norte, apenas iniciado el asalto al campamento por esta escasa fuerza, los carros hititas fueron arrollados por una gran fuerza de carros que llegaba desde el oeste por el camino de Biblos. Eran los naharin, que aparecían providencialmente en ese momento de zozobra egipcia. Más atrás venía su infantería. Los amorreos asaetaron con sus flechas a los carros hititas que luchaban por entrar a través de una brecha abierta en el muro de escudos. Al intentar retroceder para salir de allí y huir nuevamente a la relativa seguridad de la orilla oriental del Orontes, ocurrió otro hecho que selló la suerte hitita: mientras comenzaban a vadear las aguas, hicieron su aparición desde el sur algunas unidades de carros que volvían de la caza y persecución de la otra fuerza, acompañadas por los elementos avanzados de carros a la división de Ptah que se hacía presente en el momento preciso.

Batalla de Kadesh 1274 AC. Fase 4: los carros egipcios del campamento contraatacan apoyados por los naharin. Autor Adam Hook para Osprey

Mientras los últimos carros hititas se ponían a salvo en su orilla del río y los infantes egipcios amputaban las diestras de los caídos y las guardaban en bolsas, que era la forma de contar los muertos, Ramsés volvió a ocupar los restos de su campamento para esperar la llegada de Ptah y el retorno de los sobrevivientes de Amón y Ra.

Batalla de Kadesh 1.274 AC. Fase 4: Contraataque de los carros egipcios. Autor José Daniel Cabrera Peña

Consecuencias
Por la mañana del día 11, Ramsés hizo formar a las tropas de las divisiones de Amón y Ra en una fila frente a sí. Haciendo comparecer a los dignatarios hititas capturados para que presenciaran los acontecimientos, el faraón —tal vez personalmente— llevó a cabo el primer antecedente histórico del castigo sobre los jefes que habían abandonado el campo de batalla, que más tarde los romanos llamarían “diezmo”: contando de diez en diez a sus soldados, ejecutó a cada décimo hombre para escarmiento y ejemplo de los demás. El Poema lo describe en primera persona: “Mi Majestad se puso ante ellos, los conté y los maté uno a uno, frente a mis caballos se derrumbaron y quedaron cada uno donde había caído, ahogándose en su propia sangre…”.
A los hititas a pesar de las bajas en carros, les quedaba la infantería intacta,  Ramsés tenía, en cambio, dos divisiones frescas y completas, y los sobrevivientes de las otras dos fuertemente motivados por las ejecuciones sumarias que acababan de presenciar. Como ninguno de los 2 tenía fuerzas suficientes para continuar la contienda, Muwatallish envió una embajada a solicitar una tregua que Ramsés aceptó de in mediato.
Ramsés y su ejército retornaron cabizbajos a Egipto, abucheados y silbados despreciativamente por cada poblado que atravesaban. Para máxima humillación, las tropas hititas siguieron a los egipcios hasta el Nilo a pocas millas de distancia, dando toda la impresión de que escoltaban a un ejército derrotado y cautivo.
La humillación de los supuestamente “victoriosos” soldados egipcios fue tan grande que todas las partes de Siria que quedaron bajo su dominio tras Kadesh se rebelaron contra el faraón (algunas de ellas incluso antes de que el ejército pasara por allí en su marcha hacia Pi-Ramsés). Todas ellas buscaron el cobijo hitita y quedaron bajo su órbita por muchos años. Si bien Egipto recuperó estas regiones más tarde, necesitó varias décadas para conseguirlo.

ISRAEL
Alrededor del año 1.200 AC, cuando el Próximo Oriente Antiguo se sumergió en 200 años de una edad oscura caracterizado por el colapso de los imperios y la escasez de fuentes históricas, Israel emergió en la escena. Por lo tanto, el origen de los reinos de Israel y de Judá es uno de los períodos más debatidos en su historia. Cualquier comprensión de los acontecimientos depende en gran medida de la interpretación de los textos bíblicos.
Los filisteos o pulesatas o Pueblos del Mar que fueron rechazados en Egipto, se dirigieron en Palestina, estableciendo su capital en Gaza. Los hebreos mandados por Saúl se sublevaron y los filisteos concentraron un ejército de 6.000 carros y 6.000 jinetes y varias decenas de miles de infantes para aplastar la rebelión. Saúl consiguió una victoria sobre el rey de Soba apresando 1.700 hombres de carros y 20.000 de a pié, desjarretando todas las caballerías de los carros y reservándose 100 tiros.
El ejército de Israel era simplemente una milicia de hombres adultos convocó en una de forma ocasional. La falta de consistencia y la fuerza necesaria hacían que evitasen las batallas campales practicando sobre todo la táctica de guerrillas, tales como ataques individuales y ataques nocturnos.
Los textos bíblicos, especialmente los libros de Josué y Jueces (que fueron escritos muchos siglos después de los acontecimientos que describen), cuentan una historia completa. Según ellos, los reinos de Israel y Judá, comenzó como un pueblo unificado. Más específicamente, el consistió en las 12 tribus descendientes de los 12 hijos de Jacob, que escaparon de la esclavitud en Egipto y conquistaron la tierra de Canaán. Cada tribu proporcionaba una milicia de hombres sanos. Este grupo estaba dispuesto y era capaz de luchar, habían recibido algún tipo de formación. No eran un ejército regular como entendemos el término, no eran soldados a tiempo completo, pero los hombres eran llamados a defender a su clan cada vez que había una necesidad.

Antiguos guerreros israelíes, posiblemente como los que lucharon con los filisteos

Cada clan podía salir o cambiar de bando si así lo deseaban. Ese fue el patrón para el ejército israelita. Las tribus fueron motivadas a menudo por el propio interés, que es justo lo suficiente si sus hombres iban a enfrentarse a muerte en la batalla.
Sin embargo, este sistema podría ser un problema para un líder que intenta reunir una fuerza grande y mantenerla unida, como Deborah tuvo que hacer cuando su general, Barak reunió a las tribus para hacer frente a un ejército cananeo bien entrenado y organizado de Sísara.
La ventaja de la milicia es que los hombres van a luchar con pasión por su hogar y sus familias. La desventaja es que no se puede mantener durante guerras o enfrentamientos a largo plazo. En época de cosecha, por ejemplo, los hombres a menudo simplemente dejaban sus armas y volvían para recoger la cosecha.
Había cuatro ramas en el ejército: los lanceros, los espadachines, los arqueros y los honderos. Las armas utilizadas por estos grupos se pueden dividir en dos grupos: aquellos que combatían cuerpo a cuerpo y los que combatían a distancia.

David desafiando a Goliath

La historia bíblica continúa en los libros de Samuel y Reyes, que indican que David derrotó al filisteo Goliath, consiguiendo un reino unificado de Israel y de Judá desde Jerusalén durante unos 30 años después del año 1.000. Su hijo, Salomón, reinó durante unos 40 años y estableció un reino centralizado con un programa de construcción nacional. Por otra parte, se dice que Salomón pudo haber creado un imperio Sirio-Palestino que se extendió desde el río Eufrates hasta el mar Mediterráneo.
Muerte de Goliath

Salomón estructuró Israel en 12 regiones administrativas que serían sometidas al pago de valiosos impuestos para sufragar los grandes gastos de la corte, y amplió sus dominios desde el río Eúfrates hasta el país de los Filisteos, y hasta la frontera de Egipto. Esclavizó a los caneanos que permanecieron en el país y estableció una alianza con Hiram, rey de Tiro (hoy sur de Libano) lo que provocó un potente impulso en la economía. Estas alianzas provocaron descontento porque habían llevado al establecimiento de cultos religiosos extranjeros en Jerusalén.
Formó un ejército permanente que disponía de 1.400 carros y 12.000 jinetes, las ciudades principales del reino fueron fortificadas. Salomón pagaba 150 siclos de plata por cada caballo de Cilicia y 600 siclos por los carros de Egipto, en Magedo existen ruinas de estas cuadras con boxes individuales con conducción de agua y capaces de albergar 450 caballos.
El rey Hiram de Tiro puso dos flotas a disposición de Salomón, una en el Mediterráneo y otra en el mar Rojo. La primera llegó hasta España y pasó incluso el estrecho de Gibraltar, estableciendo relaciones con los tartesos, asentándose en la ciudad de Gades, la actual Cádiz. La segunda flota tenía su base en Elat, en el extremo norte del mar Rojo, y en sus expediciones llegaba hasta el sur de Arabia.
Según el relato bíblico, fue sólo después de la muerte de Salomón (920 AC) que Israel y Judá se dividieron en dos reinos con diferentes dinastías gobernantes.
Cuando el reino unido llegó a su fin, durante el reinado de Roboam, la mayoría de la fuerza de carros hebreos fue cedida al reino de Israel, y el reino de Judá se quedó con la infantería. El reino de Israel es citado en los textos asirios como poseedor de la más poderosa fuerza de carros del Mediterráneo Oriental. El rey Ajab de Aram (Siria) envió 10.000 infantes, 700 jinetes y 2.000 carros a la batalla de Qarqar en 853 AC. Los carros posteriores de Judá eran vehículos pesados tirados por cuatro caballos y con una dotación de cuatro hombres: auriga, escudero y dos combatientes, similares a los de Asiria.
La composición general del ejército israelí era infantería, carros y caballería. Una inscripción asiria describe que el ejército de Israel en 853 asignado a Damasco era de 20.000 infantes, 1.200 carros, y 1.200 de caballería.
En 841 AC, Salmanasar dirigió el ejército asirio contra el oeste por quinta vez. Esta vez, sin embargo, no se enfrentó con una coalición de reyes sino solo contra Ezaquiel de Damasco que se retiró a un pico cerca del monte Líbano. Textos asirios afirman la derrota de 16.000 soldados sirios, 1.121 carros de guerra, y 470 jinetes.

Mapa de Israel durante la ocupación asiria

El rey Pécaj hizo alianza con el rey de Damasco para formar una alianza antiasiria. Para reforzarla, Israel y Damasco quisieron obligar al reino de Judá a unirse a ellos. El rey de Damasco Rasón, un usurpador, parece ser el líder de dicha coalición antiasiria. Su objetivo era crear una “Gran Siria”, extendiendo su hegemonía sobre Israel y sobre Judá y aliándose también con los filisteos y los fenicios. Esta Gran Siria, en la mente de Rasón, sería la única alternativa válida a la política imperialista de los asirios.
Cuando el rey de Judá rehusó adherirse a la coalición, los aliados de Israel y Damasco decidieron poner sitio a Jerusalén, para deponer al joven rey Ajaz y colocar en su trono a un rey antiasirio de su propio gusto, el hijo de Tabel, lo cual hubiese supuesto la aniquilación de toda la familia real, de toda la casa de David. Esta guerra, conocida como la “guerra siro-efraimita”.
Ajaz de Judá no quiso aliarse con Rasón de Damasco, pero, rechazó también los consejos de Isaías, pidió ayuda a los asirios para defenderse de la coalición siro-efraimita que lo amenazaba. Teglatfalasar III regresó a la escena y conquistó Tiro y Damasco (732 AC).

Ejército israelí en marcha

Durante la ocupación asiria hubo algunos intentos más de independizarse pero finalmente lo lograron cuando Asiria cayó bajo el poder de Babilonia, pero ésta empezó a recuperar el antiguo imperio Asirio.
Durante el reinado del rey Josías (año 640 a 609 AC), los caudillos políticos de Judá se dirigieron a Egipto para pedir protección contra la creciente influencia de Babilonia, aunque Jeremías de nuevo había advertido a Judá que no debía confiar en Egipto. Así se preparó el escenario para una segunda tragedia entre el pueblo de Israel.
Los acontecimientos que se desarrollaron durante los siguientes veinte años o más después del reinado de Josías, Judá cayó en un torbellino de lucha por el poder entre Egipto y Babilonia. Joacaz sucedió a su padre y continuó la resistencia ante el control egipcio. Su negativa a pagar el tributo hizo que fuera derrocado del trono y llevado en exilio a Egipto, y su medio hermano, recibió el trono con el nombre de Joacim, reinó como vasallo de Egipto. Esta nación lo obligó a pagar pesados impuestos.
A pesar de sus preparativos para enfrentarse el desafío de Babilonia, los egipcios fueron vencidos en Karkmish en el 605 AC. Esto colocó al pueblo de Judá en una condición de vasallos de los nuevos conquistadores. Joacim cumplió su tributo durante tres años antes de intentar liberar a su pueblo. Fue sucedido por su joven hijo, Joaquín que intentó seguir adelante resistiendo a los babilonios, pero fracasó al el término de tres meses.
Los babilonios deportaron a unas tres mil personas, pertenecientes a las familias más poderosas del país, y a religiosos con el fin de debilitar la capacidad de dirección en Judá.
Una sublevación en Babilonia hizo que se retiraran de Judá las fuerzas que vigilaban a esta nación y el creciente sentimiento patriótico entre el pueblo llevó al rey a buscar el apoyo de Egipto en una rebelión contra la potencia del norte.
Fue en 587 cuando Jerusalén fue conquistado y el templo de Salomón incendiado, a lo que siguió una nueva deportación de judíos influyentes a Babilonia. Finalmente las murallas de Jerusalén fueron derribadas, y lo que había quedado después de un año y medio de sitio, y de un mes de ocupación y terror a cargo de Nabucodonosor, fue entregado al fuego.

Asedio de Jerusalén por las tropas de Nabucodonosor

Imperio Medo o Media
Orígenes
Hacia el año 2.000 se debió producir un cambio climático posiblemente una sequía que hizo que los pueblos arios emigrasen en diferentes direcciones, hacia el este cruzaron los montes Elburz, adentrándose en Irán dando lugar a los indo-iranios o indo-arios, la penetración de estos pastores parece que fue gradual y pacífica. Hacia el año 1.000 AC ese produce una nueva emigración, posiblemente empujados por los escitas: los tocarios hacia china, los medos y persas hacia Irán y los indios o hindúes hacia la India.
En la zona paralela a Asiria se asentaron los medos; y sobre el golfo Pérsico se instalaron los persas. Entraron en contacto con las civilizaciones de la llanura, de Asiria, Babilonia y el Elam, perfeccionan su armamento y desarrollando su civilización.
Los medos al asentarse comenzaron a practicar la agricultura. Su organización era inicialmente tribal es decir, estaban divididos en tribus que se unían, en caso de guerra, contra un enemigo común.
Carro de guerra medo

En los siglos IX y VIII AC fueron sometidos a tributo por sus poderosos vecinos los asirios, quienes también dominaron a los persas.
Los medos eran de la misma raza que los europeos, tenían la piel blanca, la nariz recta, la cara ovalada, el pelo liso, la barba abundante. La familia estaba basada en la autoridad paternal y permitían la poligamia. Iban vestidos con pieles ceñidas al cuerpo, para abrigarse de los vientos ásperos de la montaña. En cuanto a armas tenían el arco, el escudo y la lanza, y combatían sobre todo el caballo. Algunas tribus no tenían casas y vivían en tiendas. La mayor parte de la nación habitaba en aldeas situadas en medio de los campos y los huertos, siendo a la vez agricultores y ganaderos. El surgimiento de los medos es un hecho que también esta plagado de interrogantes.

Primeras menciones
La primera mención de los medos y persas tiene lugar en las campañas de Salmanasar III (hacia 844 AC) cuando entraron en conflicto con los asirios, antes del período más brillante de la civilización en el Luristán. La región entre Elam y el lago de Urmia comprendía cuatro regiones principales:
Ellipi.
El Zamua o país de los lullubi, guti y casitas.
El país de los mannai o medos: Al sur y sudeste del lago de Urmia.
Parsua: País de los persas. Al oeste del lago de Urmia.
A la muerte de Salmanasar III de Asiria, los pueblos subyugados recobraron la libertad y las regiones orientales se hicieron autónomas, excepto Parsua, que fue ocupada por una nueva potencia, Urartu, establecida sobre las ruinas de Hurri en las montañas de Armenia.
En el 737 AC Tiglath-Pileser III invadió Parsua y recibió tributo de los medos hasta un lugar tan lejano como el monte Bikni (montaña del lapislazuli).
A finales del siglo VIII AC, antes de la muerte de Sargón II de Asiria, aparecieron en Irán los pueblos cimerios y escitas que divididos en dos bandas, se lanzaron hacia el sur y las fuentes asirias revelan las preocupaciones que produjeron los medos.
Dejoces (728-675 AC), hijo de Fraortes, era un afamado juez que no se sabe si era medo, al que sus contemporáneos sometían sus litigios y por ello abandonó sus negocios. Hubo de preocuparse nuevamente de ellos en detrimento de la seguridad y tranquilidad de sus ciudadanos, por lo que éstos decidieron nombrarle rey.

Jinetes medos. A la izquierda un jinete arquero-lancero a la derecha un oficial

Lo primero que hizo fue intentar unir a las diversas tribus que habitaban junto con los medos, o de lo contrario todas juntas caerían ante el poder creciente de Asiria. Al parecer Dejoces intentó llevar a cabo un orden en la región, sumida totalmente en el caos debido a las guerras entre pequeñas ciudades y estados. Tras ser nombrado rey, estableció su capital en Hamadari, la Ecbátana de los griegos (la actual Hamadan), mandando construir un palacio, para albergar la recién instaurada monarquía meda. Allí gobernó por alrededor de 53 años.
A su alrededor organizó a los diferentes clanes, urbanizó y embelleció la ciudad y la rodeó de murallas (siete en total) de colores, a imitación de los babilonios (para los que los colores simbolizaban los planetas), pero para los medos sólo eran una copia artística. Instituyó también una etiqueta de Corte, quedando prohibido mirar al rey cara a cara. 

El imperio Medo o Media
El imperio Medo o Media controlaba el comercio este-oeste, pero también era rica en productos agrícolas. Los valles y planicies de los Zagros son fértiles, y Media era muy conocida por sus plantas leguminosas, ovejas, cabras y por sus caballos, llamados neseos. El país podía alimentar a mucha población y es así como se fundaron muchas nuevas ciudades y pueblos, como Rhagae (al sudeste de la actual Teherán) o Gabae (la actual Isfahán).
A Dejoces le sucedió su hijo Fraortes (675-653), que llevó el mismo nombre que su abuelo. Intentó agrupar a medos, escitas y manneos y sometió a los persas, que se habían extendido hasta el nordeste de Susa. Se dice que copió el lujo de los babilonios, e incluso construyó bañeras de agua caliente que consistían en una bañera llena de agua que se calentaba mediante la introducción de piedras al rojo vivo en el agua. Los asirios continuaron siendo hostiles al surgimiento de la nación meda, y tuvo que hacerles frente. Sin embargo tuvo menos suerte y fue derrotado por Asurbanipal, quién le dio muerte. La derrota fue aprovechada por los escitas que ocuparon el país.
Guerreros medos siglo V AC. Relieves del palacio de Apadana en Persepolis. Soldados medos y persas con su tradicional uniforme, los medos llevan botas. 

Tras un período de dominación escita del Irán, que Heródoto cifra en veintiocho años, llegó al poder Ciaxares (653-585), hacia el año 625 AC restableció la situación. Invitó a los principales generales escitas a un banquete, les embriagó y les mandó matar. Construyó un ejército a la manera asiria, del que lo más importante fue su caballería, ya que los medos eran excelentes criadores de caballos.
Este rey engrandeció su reino. Sitió Nínive y dio a su hija Amytis como esposa a Nabucodonosor, hijo del rey Nabopalasar de Babilonia, conquistando poco después Nínive con ayuda de los babilonios (año 612) y luego Harrán (610 AC). repartiéndose con Babilonia los territorios del hundido imperio asirio de la siguiente forma:
a) Babilonia se apoderó del territorio de Asur y Elam, de la Alta Mesopotamia y heredó sus pretensiones sobre Siria y Palestina (en poder de Egipto, que había ayudado a Asiria contra medos y babilonios, y que al desintegrarse se quedaron con los territorios.
b) Los medos se atribuyeron lo que había sido el reino de Urartu, donde los armenios recién llegados serán tributarios de los medos y de las provincias asirias en Asia Menor, deteniéndose en el río Halys, hasta donde se extendía el poderoso reino minorasiático de Lidia, gobernado por Alyates de la dinastía de los Mermnadas.
Durante sus últimos años, Ciaxares tuvo que luchar contra los lidios, quienes, bajo Alyates, rey de Sardis, habían llegado a ser el tercer poder del Asia y deseaban ser los dueños de Anatolia.
En el sexto año de su guerra sucedió que: “en medio de la batalla el día se convirtió repentinamente en noche“. Convencidos de que el desagrado de los dioses había recaído sobre ellas, las dos naciones contrincantes estuvieron dispuestas a concertar un tratado de paz. Esto se logró con la ayuda de algunos mediadores entre los cuales se menciona a Labineto de Babilonia.  El eclipse solar del 28 de mayo del año 585 AC, ocasionó la terminación de la guerra entre los medos y los lidios.
El tratado firmado con Alyates y concedía a Ciaxares todo el territorio de Anatolia al oriente del río Halys, y esto fue confirmado por el casamiento de Astiages, hijo de Ciaxares, con Aryanis, hija de Alyates.
Mapa expansión del imperio Medo o Media 

El rey Astiages (585-550) sucedió a Ciaxares. Su reinado fue pacífico y largo. Introdujo costumbres asirias en su reino, como los largos vestidos de púrpura adornados con lujosos y largos collares. Mantuvo buenas relaciones con sus cuñados Creso de Lidia y Nabucodonosor de Babilonia. Fue una era de apogeo y parecía que nada evitaría que Media se transforme en una potencia por varios siglos. Lo que se puede resaltar de su reinado de 32 años es una relativa estabilidad política, el crecimiento del zoroastrismo, los primeros contactos serios con los griegos o demás pueblos occidentales, así como el auge cultural de Babilonia. Su hija Mandana se casó con Cambises, rey de los persas y el hijo de ambos. Ciro II. destronaría a su abuelo, unificando el país y gobernando sobre medos y persas. De su antecesor Aquemenes. Su imperio recibe el nombre de Aqueménida. 

Final del imperio Medo
Ciro I fue rey de Anshan desde el año 600 al 580, Media y Babilonia compartieron las tierras controladas anteriormente por los asirios. Al parecer, Anshan cayó bajo control de los medos. Su hijo Cambises mantuvo su principado en Susa, y se casó con la princesa meda Mandane, hija del rey medos Astiage, de quien Cambises era un fiel vasallo regentando Anshan y Parsia.
Fue sucedido por Ciro II el Grande que creó un poderoso ejército siguiendo el modelo de los antiguos asirios. Cuando sucedió a su padre Cambises I en el 559 AC, las entidades políticas hegemónicas en la región eran el imperio Babilónico, el imperio Medo, Lidia y Egipto.
Ciro se levantó contra su señor en el año 553 AC, siendo derrotado dos veces por las fuerzas de Astiages, pero en el tercer encuentro, Hárpago, comandante del ejército medo, traicionó a su señor y entregó sus fuerzas a Ciro. En el 550, tomó su capital, Ecbatana, y llevó sus tesoros a Anshan.
Al parecer Astiages fue tratado con clemencia y se le hizo gobernador de Hircania al sur del mar Caspio. No se conoce la fecha de su muerte.
Guerreros medos y persas durante el imperio Persa

Cuando Ciro se apoderó del imperio medo no hubo grandes cambios en la estructura externa del estado porque los medos y los persas eran tribus estrechamente emparentadas, como lo estaban también las dos casas reales por vínculos de casamiento.
La transición del imperio Medo al imperio Persa fue en verdad una entrega de poder de una casa real a otra, y un traspaso de cargos desempeñados por nobles medos a nobles persas. Desde entonces, la nobleza persa ocupó los primeros puestos en la administración del gobierno, aunque aún se empleaba a medos influyentes, y éstos ocupaban muchos puestos importantes durante el período persa. 

Orígenes del Imperio Persa o Aqueménida
Las emigraciones indoiranias que se establecieron en Irán, dieron lugar a dos pueblos que pasaron de criar ganado a agricultores, los medos y los persas. En la zona paralela a Asiria se asentaron los medos; y sobre el golfo Pérsico se instalaron los persas.
En los siglos en los que dichos asentamientos tuvieron lugar, todos los pueblos de Asia Menor estaban dominados por los asirios, cuyo ejército se tenía por invencible y que mantuvo bajo su yugo a todos los pueblos que vivían entre Armenia y Egipto.
Aquemenes primer rey medo
El primer gran caudillo militar de los medos fue Aquemenes, que durante el primer tercio del siglo VII AC, contribuyó a resquebrajar la formidable reputación del imperio asirio obteniendo varias victorias que colocaron a su linaje, los Aqueménidas, en una envidiable situación a la hora del gobierno de las tribus iranias.

Ciaxares
El siguiente soberano medo conocido fue Ciaxares, que fue responsable directo de la caída del imperio asirio y puso las bases del poderío medo en Asia Menor: en el 612 AC, los medos, en alianza con los caldeos, destruyeron Nínive, la capital del imperio asirio. Dos años más tarde (610 AC.), la victoria de Ciaxares en la batalla de Harran ponía fin al último reducto asirio: el reino de Ashshurubalt. Ciaxares continuó la expansión meda hacia el norte de Mesopotamia, llegando a alcanzar Capadocia y a enfrentarse con los lidios.
Mediante acuerdos con éstos, quedó establecido el río Halys (situado en la parte oriental de la meseta de Anatolia) como frontera entre Lidia y Media. Como conclusión, podemos afirmar que, a la muerte de Ciaxares en el 585 AC, el imperio medo quedó convertido en el mayor poder de Asia Menor. 

Astiages (585-50 AC)
El sucesor de Ciaxares fue Astiages (585-550 AC), su reinado fue pacífico y largo. Introdujo costumbres asirias en su reino, como los largos vestidos de púrpura adornados con lujosos y largos collares. Mantuvo buenas relaciones con sus cuñados Creso de Lidia y Nabucodonosor de Babilonia. Fue una era de apogeo y parecía que nada evitaría que Media se transforme en una potencia por varios siglos. Lo que se puede resaltar de su reinado de 32 años es una relativa estabilidad política, el crecimiento del zoroastrismo, los primeros contactos serios con los griegos o demás pueblos occidentales, así como el auge cultural de Babilonia. Su hija Mandana se casó con Cambises I, rey de los persas y el hijo de ambos, en el que confluían los dos linajes Medo y Aqueménida (de ahí que, debido a los historiadores griegos, medo y persa sean sinónimos) fue Ciro II, el gran conquistador. Ciro II, posteriormente destronaría a su abuelo, unificando el país y gobernando sobre medos y persas.
Expansión del Imperio Persa, así como sus reyes 

Ciro II el Grande, primer rey persa (555-29 AC)
Ciro II (555-529 AC), conocido como el grande, rey de Anshan, creó un poderoso ejército siguiendo el modelo de los antiguos asirios. Ciro se levantó contra su señor en el año 553 AC, siendo derrotado dos veces por las fuerzas de Astiages, pero en el tercer encuentro, Hárpago, comandante del ejército medo, traicionó a su señor y entregó sus fuerzas a Ciro. En el 550, tomó su capital, Ecbatana, y llevó sus tesoros a Anshan.
Al parecer Astiages fue tratado con clemencia y se le hizo gobernador de Hircania al sur del mar Caspio. No se conoce la fecha de su muerte.
Cuando Ciro se apoderó del imperio Medo no hubo grandes cambios en la estructura externa del estado porque los medos y los persas eran tribus estrechamente emparentadas, como lo estaban también las dos casas reales por vínculos de casamiento.
La expansión del imperio Persa con Ciro fue enorme: en el año 547 AC, derrotó a Creso, el rey de Lidia, anexionando este reino a su gobierno. Posteriormente, el rico y esplendoroso reino babilónico fue su objetivo. Derrotó al monarca caldeo, Nabónido, en el 539 AC y continuó la expansión territorial hacia el valle del Indo y al Indo Kush. Sin embargo, en una de las habituales luchas contra una arisca tribu esteparia asentada en el mar de Aral, los masagetas, Ciro el Grande halló la muerte (530 AC).
Ciro continuó su labor de conquista. Dirigió la conquista de Egipto, conquisó el Caucaso, y llevo sus fronteras a la India y al Indo Kush.

Cambises II (530-22)
El sucesor de Ciro, su hijo Cambises II, continuó la política de su padre: lo primero que hizo fue vengar la muerte de éste, derrotando a los masagetas en el 529 AC. Posteriormente, emprendió la conquista de Egipto: con la ayuda de Polícrates, el tirano de Samos (que puso a su disposición la flota naval de su isla), Cambises II cruzó el Sinaí y el desierto con la ayuda de los árabes, se luchó una sangrienta batalla cerca de Pelusio, una ciudad en la frontera oriental de Egipto, en el año 525 AC Cambises II mandó pintar en los escudos la cara de la diosa Bastet, los arqueros egipcios estaban confusos de tener que dispara contra la diosa, siendo derrotados en la batalla de Pelusio, refugiándose en la ciudad. Una vez sitiada la ciudad, los persas recogieron todos gatos que pudieron capturar y los arrojaron hacia la fortaleza obligando a los arqueros egipcios a disparar con demasiado cuidado, ya que eran animales sagrados. Caída la ciudad, huyó a Menfis y poco después Menfis caía en manos de Cambises.
Asedio de Pelusio 525 AC. Despues de la batalla de Pelusio, las derrotadas fuerzas egipcias del faraón Psamético III se refugiaron en la ciudad de Pelusio, Cambises II rey persa, mando capturar todos los gatos que pudiesen para arrojarlos a los defensores, estos al ser animales sagrados obligaban a los defensores a dispara con cuidado. Autor Paul Maie Lenoir 
El faraón Psamético III fue capturado, y posteriormente ejecutado tras intentar una rebelión, llevando el dominio persa hasta el corazón de Nubia, en el nacimiento del Nilo. Sin embargo, contrariamente a la tolerancia con los vencidos de la que había hecho gala su padre, Cambises II ha pasado a la historia como un monarca cruel y despiadado, tanto con los pueblos conquistados como con sus propios súbditos, razón por la cual tuvo lugar el levantamiento de una parte de la aristocracia dirigente contra la familia del emperador.
Según Heródoto, Cambises envió un ejército de 50.000 hombres para someter al oráculo de Amón, ubicado en el oasis de Siwa. Cuando ya había atravesado la mitad del desierto, una tormenta de arena sorprendió a sus hombres, sepultándolos para siempre.


Darío I el Grande (522-486 AC)
Tras finalizar las luchas internas en el 521 AC, salió coronado emperador un miembro de una rama colateral de los Aqueménidas: Darío I el Grande (522-486 AC).
Terminó la conquista de Asia Menor y conquistó Tracia, y cruzó el Danubio para atacar a los escitas. Se enfrentó a una revuelta de las colonias griegas asentadas en Jonia (Asia Menor), que vivían como feudatarios del imperio persa. Al recibir éstos ayuda militar procedente de la Grecia continental, Darío el Grande lanzó contra los helenos una campaña de castigo: en el año 490 AC los persas fueron derrotados en la famosa batalla de Maratón, donde los griegos se aseguraron el dominio de sus posesiones territoriales, al menos las situadas en el continente europeo.
Dario I el Grande pisando la cabeza de un derrotado. Autor Igor Dzis
Infantería persa principios siglo V AC, de izquierda a derecha: arquero, sparabara, inmortal y portaestandarte. Autor Richard Scollins

Jerjes I Asuero (485-65 AC)
Subió al trono a la muerte de su padre Dario, eliminó una rebelión en Egipto y después pasó tres años preparando una gran flota y un gran ejército para castigar a los griegos. En el 480 AC, en el comienzo de la segunda Guerra Médica, Jerjes marchó con sus fuerzas a través de Tracia, Tesalia y Lócrida. Derrotó al rey espartano Leónidas I y continuó hacia el Ática y quemando Atenas, que había sido abandonada por los griegos. Sin embargo, en la batalla de Salamina en el 480 AC, su flota fue derrotada por los griegos, entonces se retiró a Asia Menor, dejando a su ejército en Grecia bajo el mando de su cuñado, Mardonio, que fue derrotado y murió en la batalla de Platea al año siguiente. Jerjes fue asesinado en Persépolis por el capitán de la guardia de palacio.
Caballería persa principios siglo V AC: A oficial; B y C ayudantes; D jinete persa; E Jinete arquero saka. Autor Richard Scollins
Levas de Jerjes 480 AC: de izquierda a derecha kardake ligero, arquero indio, infante egipcio, infante arquero persa del este. Autor Richard Scollins

Artajerjes I Longímano (465-24 AC)
Sucedió a Dario a quien asesinó, instigado por el intrigante Artábano. Después tuvo que luchar contra otro de sus hermanos, Histaspes, que reinaba en Bactria y que reivindicaba sus derechos al trono; Artajerjes I pudo también desembarazarse de él. Bajo su reinado, Egipto se sublevó. Las tropas del insumiso Inaros, que contaba con la colaboración de fuerzas griegas, llegaron a ocupar y dominar el delta, siendo derrotados en el año 456 AC. por las tropas del sátrapa de Siria Megabizos, e Inaros fue ejecutado en Persia. Tras estos hechos, Artajerjes I nombró a Sarsamas (Arsames) sátrapa de Egipto. Intervino en las rivalidades entre las ciudades griegas, acogiendo incluso al fugitivo Temístocles, a quien le entregó en feudo algunas ciudades (Magnesia, Lámpsaco, Miunte). La muerte de Cimón detuvo a Atenas en sus intentos de proseguir sus luchas contra Artajerjes I, y a continuación se firmó la paz de Calias (448 AC), por la cual Persia reconocía la dominación griega de hecho sobre el Egeo y el litoral del Asia Menor, y Atenas se comprometía a no intervenir en Egipto ni en Chipre. A Artajerjes I le sucedió su hijo Jerjes II (tenido de su esposa principal, Damaspia), que tan sólo reinó mes y medio, pues fue asesinado por su hermano bastardo Sogdiano.
Infantería persa mediados siglo V AC: A infante de Lakya; B hoplita griego; C infante ligero persa; D arquero persa. Autor Richard Scollins

Darío II Ochos (424-04 AC)
Era hijo ilegítimo de Artajerjes I y de una concubina. Se sabe muy poco de su reinado, sólo que estaba bastante dependiente en su esposa Parisátide. En los primeros años de su reinado, tuvo que hacer frente a la rebelión del sátrapa Pisutnes y a las conspiraciones del eunuco Artoxares.
En Egipto se produjo una revuelta liderada por Amirteo en 410 AC. Durante seis años lucharon para conseguir la independencia del país, aunque apenas se tiene noticias de cómo se desarrolló el proceso. Una rebelión de los medos en 409 AC es mencionada por Jenofonte. Se alió con Esparta y volvió a apoderarse de las ciudades griegas de la costa asiática. En el 408 AC, envió a su hijo Ciro el Joven al mando de las fuerzas combinadas persas y espartanas a Asia Menor. Tomó parte en la guerra del Peloponeso, logrando la victoria en la batalla de Egospótamos en el 405 AC.

Artajerjes II Mnemón (404-358 AC)
Defendió su pretensión al trono contra su hermano menor Ciro el Joven, el cual fue derrotado y muerto en la batalla de Cunaxa en el año 401 AC, y contra un levantamiento de los sátrapas de las provincias occidentales (366 – 58 AC).
También se enfrentó en una guerra contra los espartanos (otrora aliados del Imperio aqueménida), los cuales, bajo Agesilao II, invadieron Asia Menor. Para vencer a los espartanos, Artajerjes sobornó a Atenas, Tebas y Corinto, ciudades que se levantaron contra Esparta, iniciando la Guerra de Corinto. En 386 a. C. Artajerjes II, abandonando a sus aliados, pactó con Esparta la paz de Antálcidas. Este tratado devolvió el control de las ciudades griegas de Jonia y Eolia en la costa de Anatolia a los persas, mientras dejaba a Esparta como poder dominante en la Grecia peninsular.
A pesar de su éxito en Grecia, Egipto, permanecía independiente. El intento de reconquistar Egipto en 373 AC, fue un fracaso total, pero en sus últimos años los persas lograron aplastar a un ejército conjunto egipcio-espartano que pretendía conquistar Fenicia.
Ejercito persa principios siglo IV AC: a Jinete pesado de Lakya, B infante de Lakya; C mercenario griego de Paflagonia. Autor Richard Scollins

Artajerjes III Ochos (342-38 AC)
De carácter enérgico y cruel. Durante su reinado, pretendió que Persia volviera a ser un país con todo el esplendor del pasado. Se enfrentó con los gobernadores rebeldes evitando así la rebelión. Los deseos de conquistar Egipto le llevaron a enfrentarse con el faraón Teos al que pudo someter, en el año 351 AC. Intentó nuevamente la conquista pero fue rechazado por las tropas del faraón, abandonando posteriormente esta campaña, por sus problemas con Asia. En el año 345 AC atacó la ciudad de Sidón, en cuya batalla dejó un balance de 40.000 muertos. Tras esta victoria marcho a Egipto a intentar conquistarlo por tercera vez, en esta ocasión se enfrentaría al faraón Nectanevo II, que fue vencido por Artajerjes III, después de su derrota el rey Nectanevo II huiría a refugiarse en el Bajo Egipto (Baja Nubia) Artajerjes III dejaría el gobierno de Egipto en manos de su gobernador Ferendares. Antes de su retirada a Persia, Artajerjes III saqueó Egipto. Durante este periodo los intereses de Egipto fueron defendidos por un tal Khababas, que más tarde seria un faraón pero de muy corto reinado. Artajerjes III, firmó un pacto de no-agresión con Macedonia. Todo su reinado se vio envuelto en intrigas palaciegas y guerras. Murió envenenado por su medico personal. Fue sucedido su hijo menor Arses.

Darío III Codomano (338-30 AC)
Fue el último rey persa, subió al trono por intercesión del eunuco Bagoas, quien había eliminado al anterior rey de nombre Arses. Biznieto del rey Darío II. En el año 335 AC sucedió a su padre Artajerjes III. El rey Darío III se pudo librar del eunuco Bagoas, empleando la misma táctica, es decir obligándole a beberse el brebaje que este había preparado para envenenar a Darío III.
De carácter organizativo. En su reinado, lideró el ejército persa contra las fuerzas de Alejandro Magno de Macedonia, fue derrotado en las batallas de Issos y Arbela (Gaugamela). Siendo asesinado después de ésta.
Ejército persa finales del siglo IV AC: A rey Darío III en su carro de guerra; B y C caballería persa; D kardake ligero. Autor Richard Scollins

El ejército persa
Organización
El ejército persa (spada) estaba mandado por un spadapatis y los griegos le denominaba karanos, se basaba en las levas de cada satrapía del imperio. Las tropas se organizaban en las siguientes unidades:
Baivaram: 10.000 hombres bajo el mando de un baivarapatis.
Hazabaram: 1.000 hombres bajo el mando de un hazabaratis.
Satabam: 100 hombres bajo el mando de un satapatis.
Dathabam: 10 hombres bajo el mando de un dathabatis.
Los ejércitos persas aqueménidas, se componían de las siguientes fuerzas.
Fuerzas reales, que dependían directamente del rey como pueden ser los Inmortales, los kardakes o kardaces, y ls fuerzas mercenarias reclutadas por el rey.
Tropas de las satrapías, compuestas por los séquitos personales de los sátrapas y las fuerzas reclutadas en sus propias provincias, también los mercenarios reclutados por estas.
Tropas tribales semiindependientes que actuarían como aliados bajo sus propios jefes.
El servicio militar era obligatorio para los persas de nacimiento y “asimilados”. No queda clara la duración de este servicio militar ni la edad para iniciarlo, pero se estima en unos 4 años más o menos de duración y los 20 años como la edad de inicio. Durante estos 4 años se entrenaban para la guerra y se utilizaba a estos reclutas como policía para mantener el orden del Imperio. Una vez terminada esta formación militar, el ciudadano se podía licenciar o seguir en el ejército. Si se optaba por la vida civil, permanecía en la reserva hasta la edad de 50 años. Si permanecía en el ejército, solían pasar al cuerpo de caballería.
Ejército persa, se puede ver un portaestandarte, sparabaras, hachas con pico o sagaris, kopish o espada curva.

Cabe decir que cada ciudadano tenía que pagarse sus vestimentas y armas durante estos 4 años, así que ya empezamos a ver diferencias en la vestimenta de la tropa en función de su clase social.
Las clases altas y nobles no se podían librar de este servicio militar, pero sus riquezas les permitían comprar ropas con mayor decoración, coloreadas con tintes más caros, mejor equipo y sobre todo, caballos. Los reclutas de la nobleza solían alistarse en los cuerpos de caballería, o si no servían de sargentos a los cuerpos de infantería.
Armamento persa guerreros persas. Izquierda guerreros de las satrapias de Asia Menor, derecha guerreros de Persia y Media

El resto de la gente, según su nivel económico podía costearse un escudo tipo hoplón y una lanza, una jabalina, un escudo tipo pelta (taka en persa), un arco, o los más pobres, una honda.
La organización del ejército era muy parecida a la asiria, compuesta por infantería y caballería. Para la comunicación entre las diferentes regiones que componían el imperio, los persas desarrollaron un servicio de correos parecido al ”pony expres” con el cual podían envían mensajes a todo el Imperio en muy poco tiempo.
Infantería persa
La infantería (pasti) al igual que la asiria era ligera se dividía en ligera y pesada.
La infantería ligera
Era muy numerosa y comprendía lanzadores de jabalina, honderos y arqueros, y eran famosos los arqueros persas y los honderos rodios.

Arqueros
Los arqueros combatían, copiando de los asirios, asociando arqueros con escuderos. La primera línea la formaban los sparabara, portadores de escudo, siendo la spara un rectángulo de cuero entretejido con mimbres que llegaba desde los hombros a los tobillos, pero sin contar con algún otro tipo de protección (coraza o casco); además, estaban armados con una lanza de 2 metros de largo.
Despliegue de un dathaban, primero el esparabara, luego 8 arqueros y detrás el jefe o dathabatis

Cada dathabam se desplegaba en una fila de diez, el esparabara en primer lugar, 8 arqueros y el dathabatis o jefe del grupo.  Si el esparabara caía, los arqueros se defendían lo mejor que podían con falces, cuchillos curvos con filo pero sin punta; pero estaban en clara desventaja contra un enemigo resuelto, al carecer estos de armadura y casco. Iban vestidos con túnicas de vistosos colores con mangas, pantalones holgados y tiaras, gorros de fieltro flexible.
Arqueros al servicio del ejército persa de diferentes procedencias

Los arqueros de diversas nacionalidades de Oriente y Escitia, estaban armados con el potente arco compuesto, constituían el principal activo del ejército persa. Este arco podía arrojar flechas a una distancia de hasta 300 metros, aunque la distancia efectiva en combate sería menor. Los arqueros escitas contaban con el gorytos, una funda para proteger la estructura del arco y almacenar hasta 70 flechas; el cual colgaban de su muslo izquierdo. Los arqueros babilonios y de otros pueblos mesopotámicos eran de baja calidad; iban vestidos con gorro, túnica larga, sandalias y brazaletes.
Arqueros persas en acción. Se puede a los sparabara delante y detrás los arqueros.Autor Giuseppe Rava

Takabara
Los portadores de taka eran tropas armadas con este tipo de escudo y lanzas, que los griegos equiparaban a los peltastas. Sin embargo, no tenían una función de hostigadores como sus equivalentes griegos, sino de unidades de línea, y usaban lanzas más largas que los peltastas. Su origen estaría en las tropas de pueblos semiindependientes de dentro del imperio, como los kurdos, misios y psidios.
Durante la campaña de Egipto del 373 el mercenario griego Ifícrates, ante la escasez de hoplitas entre sus mercenarios, convirtió a sus tropas ligeras griegas en takabara equipándolos con estos escudos, pero incrementando aún más la longitud de las lanzas. Este ”hoplita ificrátida” sería el modelo que poco después usaría Filipo para crear la falange macedónica.

Infantería ligera y caballería persa, los infantes de la izquierda son tipo peltasta, el de la derecha es un takabara. los jinetes son escitas sakas y de Asia Menor
La infantería pesada

Mercenarios
La mayoría eran griegos armados como hoplitas. Provenían sobre todo de Atenas y de Esparta, ciudades tradicionalmente hostiles a Macedonia. En la Batalla del Gránico, la infantería hoplítica mercenaria, privada del apoyo de la caballería persa, fue sistemáticamente masacrada. De 10.000 mercenarios únicamente sobrevivieron 2.000, que fueron condenados a trabajos forzados.
Kardakes o cardaces
Los persas no podían hacer frente a un enemigo bien organizado y armado sin contar con infantería pesada. Pronto empezaron a contratar mercenarios griegos, pero para evitar esta gran dependencia, Dario III comenzó a preparar una infantería pesada propia: los kardakes o cardaces. Iban armados con escudo hoplita, así como con lanza o jabalinas, pero al igual que el resto de infantería persa, muchos no contaban con coraza ni casco, hubo alguna unidad que iba más protegida como infantería pesada.
Diferentes tipos de infantes persas

Los Inmortales
Desde Ciro I, el ejército persa contaba con un batallón de Inmortales, llamados así por Jenofonte, aunque posiblemente los persas les denominara anusiya que significa compañeros, muy parecido a anusa que significa inmortal Era un cuerpo de infantería formado por 10.000 soldados selectos, que ejercía tanto de guardia personal del rey persa, como de tropa de asalto de élite. Su nombre les fue dado por los griegos al pensar estos que cada hombre que caía era inmediatamente sustituido por otro, quedando el número de este cuerpo siempre inmutable. Iban armados con una lanza de unos 2 metros de longitud (más corta y menos sólida que la de los hoplitas griegos), con regatón esferoidal por lo que los griegos llamaron melóforos (portadores de manzanas). Aunque el arco compuesto era su arma principal, y como arma secundaria llevaban las espada, un hacha de doble filo llamada asabaris o un hacha de un filo y un pico llamada sagaris. Bajo la túnica de vivos colores, llevaban una flexible coraza metálica de escamas. Se protegían, además, con un ligero escudo llamado spara, de cuero y mimbre entretejido.
Se reclutaban entre los persas, aunque también incluían medos y elamitas. Cada regimiento tenía un color, las tropas de élite vestían de azul y se empleaban como comandos y misiones especiales, había otra unidad que llevaba ropas doradas y que posiblemente fueran la escolta personal del rey.
Inmortales azules 333 AC, eran una fuerza especial creada para misiones especiales

Caballería persa
La caballería (asabari) se componía de caballería pesada, caballería ligera y carros de guerra, también emplearon escuadrones de camellos (usabari) así como los elefantes de guerra.
La caballería pesada
La componían los catafractas aparecen en el ejército persa a partir del 350 AC aproximadamente, siendo este tipo de caballería desarrollado, al parecer, por los masagetas. Anteriormente ya existían jinetes con armadura, pero su incremento fue posible gracias al desarrollo de las razas de caballos de carga en las estepas del centro de Asia. En un principio iban armados con jabalinas, pero, tras el desastre en Issos, fueron sustituidas por una lanza de acometida llamada kontos.
Diferentes tipos de jinetes persas

El gran peso de la panoplia, unido a la gran protección de jinete y caballo hacían incontenibles sus cargas para la infantería. Pero por este mismo motivo, su velocidad era escasa comparado con otros cuerpos de caballería (más ligeros), solo pudiendo cargar al trote; así como su movilidad. Una caballería bien entrenada podía esquivarlos y atacarlos por la espalda. Los jinetes persas del emperador Ciro, en el 300 AC, utilizaban bocado con barbada metálica y muserola de púas sobre la nariz, que obligaban a los caballos a mantener la cabeza recogida por detrás de la vertical, lo que permitía al guerrero a dominar a los afamados caballos niseos de capa negra que eran pesados, bastos, duros y fuertes con una alzada de 152 cm hasta la cruz, de hocico ganchudo, cabeza voluminosa y cuello grueso. Eran capaces de llevar encima a un guerrero con armadura. Con estos animales, los persas aumentaron el volumen de la armadura de sus jinetes, ya no sólo cascos y coseletes, y probaron faldones que se acoplaban al caballo para proteger sus muslos. Hacia el siglo IV AC, desarrollaron una armadura de láminas metálicas que cubría brazos y piernas. Los caballos en ocasiones portaban testeras y petos.

La caballería ligera
Portaban el arco o jabalinas como principal arma. Diversos pueblos del Este aportaban gran cantidad de jinetes al ejército persa. Eran de regiones como Aracosia, Aria o Drangiana, iban vestidos con ropas de destacables colores brillantes y armados como caballería ligera, con jabalinas como arma principal.
Los partos, escitas, hircanianos  y bactrianos, debido al tipo de enemigos a los que debían enfrentarse, jinetes nómadas armados con arcos, empleaban el arco y también jabalinas.

Los carros de guerra
Eran un arma psicológica más que para causar grandes bajas. Se lanzaban frontalmente contra las filas de infantería pesada para desorganizar sus filas y causar el pánico, lo que se potenciaba añadiéndole guadañas de 1 metro de longitud en las ruedas y otras debajo para dañar a quien cayera. Estos carros que eran típicos de la satrapía de Babilonia, llamados escitas por los griegos, o falcados estaban tirados por cuatro caballos bien protegidos, tenían ruedas bastante separadas, armazón protegido por los cuatro lados y la parte trasera libre. Normalmente llevaban dos tripulantes, conductor y un guerrero, cuando se lanzaban frontalmente contra una formación cerrada, iban tripulados únicamente por el conductor, que saltaba justo antes del choque. Esto provocaba, además de la posibilidad de errar el tiro, que esta fuera un arma de un solo uso.
Carros falcados persas llamados también carros escitas, en sus inmediaciones avanza la caballería pesada. Autor Giuseppe Rava
Carros falcados persas tambien llamados carros escitas, en sus inmediaciones avanza la caballería pesada. Autor Palacios

Los persas mantuvieron y mejoraron la cría caballar de los asirios no solo en cantidad sino en calidad. Solo en Babilonia tenían 800 sementales y 16.000 yeguas de cría, mientras que las satrapías medas del nordeste los caballos se contaban por cientos de miles.

Tácticas militares
La táctica preferida era envolver por ambas alas gracias a su caballería, apostaba por la  superioridad numérica de la misma. Mientras en el centro colocaban la infantería ligera los arqueros con sus portaescudos o esparabaras en el centro, para recibir al adversario con una lluvia de flechas. Detrás de estos la infantería normalmente ligera, después de los reveses contra la falange griega hizo que aumentara la infantería pesada, con el fin de poder contener la infantería adversaría.

Escitas contra persas
Los escitas, en su persecución de lo cimerios y erraron el camino y establecieron contacto con Media y Asiria. Los escitas vencieron a todos los ejércitos que marcharon contra ellos. Dominados por la política de Media, marcharon junto a sus ejércitos contra los asirios. Luego siguieron hacia Egipto bajo el mando del rey Madyes, y sólo tras arduas negociaciones y un enorme tributo, el faraón Samético I los convenció para que dieran media vuelta.
Invasión escita de Asiria en color amarillo y en rojo expulsión de los cimerios de las estepas del Ponto

El rey escita Patatua luchó contra los asirios y para sellar la paz se casó con la hija del rey Asirio Asaradón en el 670 AC.
Durante veintiocho años, Oriente fue un caos. Los escitas impusieron tributos, pero luego no dudaban en saquear a los mismos tributarios. Iban y venían a su antojo y finalmente, Ciaxares hacia el año 625 AC restableció la situación. Invitó a los principales generales escitas a un banquete, les embriagó y les mandó matar, eliminando de un golpe a los principales dirigentes escitas.
Rey escita y noble urartio siglo VI AC. Autor Angus McBride para Osprey

Ciaxares con la ayuda de los escitas sitió Nínive y estableció una alianza con el rey Nabopalasar de Babilonia para conquistar el imperio Asirio, conquistando poco después Nínive con ayuda de los babilonios (año 612) y luego Harrán (610 AC), los territorios del hundido imperio Asirio fueron repartidos.
Los escitas fueron derrotados por los medos y se marcharon de nuevo a la misteriosa estepa, y esto dio lugar al principio del imperio Medo. Herodoto cuenta que cuando los escitas regresaron sus casas, sus mujeres habían tenido hijos con los esclavos, y éstos mostraron resistencia mientras los escitas los atacaron con armas. Pero entonces, uno de los nobles decidió tratarlos como lo que eran, esclavos, y, desmontando, cogió el látigo y caminó decididamente hacia ellos, y éstos huyeron o se arrodillaron pidiendo clemencia. Después, las tribus desaparecieron en las estepas.

Campaña de Darío contra los escitas
Tres generaciones más tarde en el 514 AC, Darío I, rey de los persas, al mando de un impresionante ejército, planeó la invasión del país de los escitas entrando desde Europa. Se desconocen las reales causas de la campaña, se supone que con el objetivo era cortar las rutas de aprovisionamiento de grano a las ciudades griegas que se proponía conquistar, aunque se cree que era el primer paso para la conquista de Tracia y el Cáucaso. El plan era entrar en las estepas y luego proceder a buscar, encontrar y vencer a las fuerzas escitas.
Los persas antes de la invasión llevaron a cabo un reconocimiento en fuerza, el sátrapa Ariaramnes con 100 barcos desembarcó el Escitia y cogió numerosos prisioneros.
Expedición de Dario I contra los escitas en el año 514 AC

Sin duda los persas subestimaron al enemigo, planificaron una campaña de dos meses. Ésta se inició al cruzar el río Istrio (actual Danubio) por un puente de barcazas que había sido tendido por los jonios, quienes habían prometido que si en dos meses los persas no volvían, el puente sería destruido; por lo que guardaron provisiones para 60 días. El ejército persa entró en las llanuras, su tamaño era según Herodoto de 700.000 hombres, que es una exageración y de 600 barcos que es creíble.
El plan escita, para compensar su inferioridad militar, consistía primero en que se unieran las distintas tribus de la nación en una sola fuerza. Aun así tenían muchos menos soldados que su adversario. En las costas del mar Negro se realizó un concilio de los distintos reyes donde se tomó la decisión de vencer al invasor. Los escitas, afirmaban, que lucharían sólo si existían posibilidades reales de éxito, y que se replegarían al interior hasta que el enemigo se cansase de perseguirlos.
Los aliados escitas decidieron formar tres ejércitos, cada uno con un objetivo definido:
El primer ejército: de sármatas y escitas al mando del escita Escopasis. Su misión era destruir todos los recursos que hubieran cercanos al río Tanais por donde pasarían los persas (la táctica de tierra quemada: no dejarían nada que pudiera ser utilizado por el enemigo).
El segundo ejército: de Idantirso, actuaría cerca de las tropas persas listo para atacarlos según se dieran las circunstancias.
El tercer ejército: de Taxacis, su misión era idéntica a la del segundo, lo formaban infanterías de budinos y gelonos.
Las tropas aliadas decidieron atraer a tropas persas a las tierras de las tribus que no los apoyaron para obligarlos a luchar, y sólo iniciar una batalla bajo las condiciones más óptimas. Mandaron al personal no combatiente al norte y las tropas aliadas se dirigieron en grupos y se reunieron en el sur. La fuerza de Escopasis se encontraron con las fuerzas persas a 3 días de camino del Istrio (Danubio), pero en vez de luchar retrocedieron, atrayendo a los persas y quemando todo a su paso. Los invasores cruzaron los ríos Tyras (Dniéster), Ingul (Hípanis) y Borístenes (Dniéper).

Los persas los persiguieron hasta el río Tanais (Don), que cruzaron siguiendo a los aliados, llegando a tierras de los sármatas y de los budenos. Tras esto los aliados retrocedieron. Darío al ver la imposibilidad de seguir avanzando y posiblemente escaso de suministros, Darío envió a los escitas un mensaje para reprocharles su cobardía y exigirles sumisión, a lo que el rey escita Idantirso habría respondido: ”Yo jamás he huido por temor ante hombre alguno y, en estos momentos, tampoco estoy huyendo ante ti. Voy a explicarte por qué no te presento batalla: nosotros no tenemos ciudades ni tierras cultivadas que podrían inducirnos, por temor a que fueran tomadas o devastadas, a trabar de inmediato combate con vosotros para defenderlas. Pero si descubrís y violáis las tumbas de nuestros antepasados, sabréis si lucharemos contra vosotros. Por eso a ti, en lugar de ofrecerte la tierra y el agua, te aseguro que te vas a arrepentir”. Se enteró de que parte de los aliados se habían dirigido al norte con el fin de darse la vuelta al oeste y cortar su retirada. Darío ordenó volver de vuelta por el norte, persiguiendo a los escitas. Entonces atrajeron a los persas a las tierras de los pueblos que se habían negado a luchar. Los persas atacaron a los melanclenos, andrófagos y otros, empujandolos al norte. Sólo los agatirsos se dieron cuenta de la treta escita, y amenazaron que si atraían a los persas a sus tierras se aliarían con los últimos.
El ejército de Escopasis regresó al río Istrio (Danubio), mientras los otros dos ejércitos escitas acosaban la retaguardia del ejército persa.
Tras varios meses, los escitas por fin formaron para la batalla frente al cansado y desmoralizado ejército de Darío. Entonces, dice Herodoto que apareció una liebre y algunos jinetes escitas desmontaron para correr despreocupadamente como niños tras la liebre. Darío entendió que a los nómadas no les preocupaba la batalla y que sus guerreros estaban tan seguros de la victoria que no tomaban en serio a los persas, de modo que ordenó la retirada y continuar la marcha hacia el Istrio. El tiempo se le estaba acabando antes de que los jonios destruyeran el puente, acampando esa la noche.
Jinetes pesados escitas siglo V AC: 1 guerrero escita norte de Ucrania; 2 Noble escita, ambos llevan leggins protegiendo las piernas, se nota la influencia de los sármatas. Autor Angus Mcbride para Osprey

El ejército de Escopasis llegó hasta el puente sobre el Danubio, e intentaron convencer a los jonios para que se largaran. Éstos fingieron hacerles caso desmontaron parte del puente y se escondieron en la orilla sur. Los escitas confiados fueron al encuentro de los persas, pero lo hicieron por un camino distinto y no se encontraron.
En la noche los persas abandonaron el campamento, dejando a todos los heridos y enfermos, animales de carga lentos (como bueyes) y las tiendas para engañar a los escitas. Cuando llegaron al río vieron que los jonios habían destruido sólo una parte del puente, la que llegaba a sus tierras, confiados fueron al encuentro de los persas.
Cuando Darío llegó con sus famélicas y cansadas tropas al río, se le cayó el alma a los pies, pero entonces, un griego de potente voz les gritó desde la otra orilla, y los persas respondieron. Reconstruyeron el tramo final y tras cruzar todas las tropas lo destruyeron completamente. Esto fue una verdadera proeza, ya que la zona donde cruzaron, el Danubio tiene varios kilómetros de ancho.
Las consecuencias de la campaña son importantes, ya que Darío sólo mantuvo bajo su control las colonias griegas en las costas de Ponto Euxino, como Odeso, Istros, Tiras, la isla Leuce, Olbia y Borístenes; y en costas del mar de Maiotis (actual mar de Azov) Ninfeo, Fanagoria y Tanais, además de la península de Tauros.
Grupo de jinetes pesados escitas. Autor Angus McBride

Darío dejó a 80.000 soldados (según cifras del historiador Heródoto) al mando del general Megabazo en Tracia, quienes expandieron el dominio persa hacia Grecia, lo que condujo a la Primera Guerra Médica.
Muchos escitas entraron en contacto con los griegos, y sirvieron de mercenarios.
Después de la campaña persa, pareció que los escitas se agitaban como si hubieran movido un avispero.
Mientras que el dominio persa en los distritos recién conquistadas de Europa fue sacudida por la revuelta jónica, los escitas realizaron expediciones de saqueo en Tracia, y en el año 495, penetraron en el Quersoneso, cuyo tirano Milcíades huyó, pero fue restaurado después de su retirada por el Dolonci. Darío hizo que Abidos y otras ciudades de cerca de la estepa Póntica, fueran quemadas para que no proporcionen una base de operaciones para una expedición escita contra Asia.


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