jueves, 19 de octubre de 2017

Capítulo 6 - Cosmogonía GRECIA 5


HARPINA
Era hija del dios río Asopo y de Metope que fue raptada por Ares llevándola a la ciudad de Pisa, en la Élide, donde dio a luz a Enómao, que fue proclamado rey y dio el nombre de su madre a una de las ciudades del reino. 

HÉCTOR
Era un príncipe troyano hijo primogénito de los reyes Príamo y Hécuba. Fue el comandante en jefe encargado de la defensa de Troya frente a las hostilidades de los griegos. Estaba casado con Andrómaca, hija del rey de Cilicia, con quien tuvo un hijo llamado Astianacte.
Héctor se mostró contrario a la guerra y reprochó a su hermano Paris haber causado tantos problemas a su patria. Entonces Paris propuso enfrentarse a Menelao para dilucidar entre ellos quién se quedaría con Helena con lo que finalizaría la guerra. Sin embargo, durante el duelo, Afrodita retiró a Paris del campo de batalla y Menelao reclamó la victoria, pero Pándaro lo hirió con una flecha desde las murallas provocando la reanudación de la contienda.
El ataque griego obligó a los troyanos a retirarse por lo que Héctor tuvo que ponerse al frente de sus tropas y contraatacar. Andrómaca intentó disuadirlo, pero él avanzó junto a Paris rechazando a los aqueos. Cuando su hermano Heleno, merced a sus dotes adivinatorias, lo informó de que aún no había llegado la hora de su muerte, desafió a cualquiera de los aqueos a un combate singular.
El sorteo decidió que Áyax fuera su contrincante y ambos lucharon durante todo el día sin que la victoria se decantara por ninguno de ellos. Al dar por finalizado el duelo, los rivales expresaron la admiración mutua y Héctor regaló a Áyax su espada, mientras que el segundo le entregó su cinturón.
Ante la retirada de Aquiles, enfrentado a Agamenón por haber devuelto a Criseida a su padre, Héctor condujo a su ejército al campamento griego con la intención de quemar sus naves, pero la labor de Áyax, Odiseo y Diómedes impidió que consiguieran su objetivo. 
Ante la peligrosa ofensiva troyana, las esperanzas griegas se reducen a que Aquiles retorne a la lucha. Sin embargo, el héroe griego se mantiene renuente a pesar de las súplicas de sus aliados, por lo que su compañero, Patroclo, decide (tras haber hablado con Aquiles) vestirse con su armadura y ponerse al mando de los mirmidones. Durante la lucha, Patroclo es herido por Euforbo y matado por Héctor. 
Héctor toma la armadura de Aquiles y ordena la retirada del combate, evitando combatir contra Áyax por el cuerpo de Patroclo. Al enterarse Aquiles de la muerte de Patroclo, este clama venganza y acepta volver a la lucha.
Durante la noche, los troyanos se reúnen en junta. Polidamante, amigo y lugarteniente de Héctor, aconseja volver a la ciudad para protegerse de la ira y la embestida de Aquiles. Sin embargo, Héctor desoye el consejo, ordena mantenerse en el campamento y se muestra decidido a enfrentarse a Aquiles.
Al día siguiente, Aquiles y los griegos avanzan empujando a los troyanos hacia la ciudad. Héctor se asusta y se mezcla entre las tropas por consejo del dios Apolo. Pero tras dar muerte Aquiles a Polidoro, hermano de Héctor, éste deja de esconderse y acude al enfrentamiento. Nuevamente, Apolo ayuda a Héctor, retirándolo del combate.
En la retirada a la ciudad de las tropas troyanas, Héctor queda fuera de las puertas y es perseguido por Aquiles. Dan tres vueltas a las murallas hasta que Atenea, en la forma de Deífobo, incita a Héctor a plantar cara a Aquiles. 
Héctor pide a Aquiles que se honre el cadáver del perdedor, pero el griego rechaza cualquier trato. Finalmente Aquiles mata a Héctor, clavándole la lanza en la base del cuello, el único lugar desprotegido por su armadura.
Una vez muerto, el cuerpo de Héctor es lacerado por los aqueos, y posteriormente atado por los tobillos al carro de Aquiles, que lo arrastra extramuros. Durante doce dias el cuerpo permanece expuesto al sol y los animales, pero el Dios Apolo protege el cuerpo del héroe de estos maltratos y lo conserva impoluto. Finalmente, el rey Príamo, con la ayuda de Hermes, se aventura hasta la tienda de Aquiles y le suplica por la devolución. Aquiles se apiada y, a cambio de un rescate, entrega el cadáver de Héctor a su padre, que ya en Troya realiza unos funerales.

HÉCUBA 
De Frigia, y de la ninfa Evagora. Fue la segunda esposa de Príamo, rey de Troya, con quien tuvo una numerosa descendencia. Alguna versión se refiere a ella como amante de Apolo con quien tendría a Polixena y Troilo.
La descendencia de Hécuba. Príamo se había casado en primeras nupcias con Arisbe, y con ella había engendrado un único hijo, Ésaco. 
El resto de los hijos de Príamo son atribuidos a Hécuba. El número de hijos varía según las tradiciones. Sin embargo, todas coinciden en considerar una larguísima descendencia para la pareja regente en Troya. Apolodoro testimonia catorce hijos, mientras que Eurípides incrementa esta cantidad al número de cincuenta hijos. La extraordinaria fertilidad de Hécuba contrasta con su infortunio. En el momento en el que Troya era tomada por los griegos, Hécuba había perdido a casi todos sus hijos. Entre los hijos de Hécuba figura el héroe más destacado de las filas troyanas en la guerra, Héctor. 
Héctor era el hijo primogénito y a su muerte el propio Príamo acudiría ante su enemigo, Aquiles, para recuperar el cadáver. El segundo hijo de Hécuba era Paris, el responsable del rapto de Helena que habría de provocar la guerra de Troya. 
Otros hijos varones de Hécuba serían Deífobo, que se desposaría con Helena a la muerte de Paris, Polites, Pamón, Hipónoo, Ántifo, Polidoro. 
El hijo menor, y preferido por Héctor, era Troilo que moriría a manos de Aquiles. Entre sus hijas se encuentra Casandra, famosa por sus dotes proféticas. La tradición considera a Casandra hermana gemela de Héleno, señalado por los dioses, como su hermana, por el don de la adivinación. 
Una de las hijas de Hécuba, Creúsa, sería la mujer de Eneas. Otra de ellas, Políxena, cautivaría, según una leyenda posterior a la tradición homérica, el corazón de Aquiles. 
El ensueño de Hécuba. Cuenta la tradición, que poco antes de nacer su segundo hijo Paris, Hécuba tuvo un sueño premonitorio. Soñó que de su seno nacía una antorcha de fuego. La antorcha prendía la ciudad de Troya y el monte Ida, y provocaba su destrucción. 
Ante este ensueño funesto, Príamo convocó a los adivinos para interpretar el presagio. Los adivinos aconsejaron al rey deshacerse de su hijo. Hécuba se negó a matarlo y lo abandonó en el monte Ida. Con el tiempo, Paris habría de volver a Troya y sería reconocido y acogido de nuevo en su casa. 
Otra tradición supone que el hijo de Príamo, Ésaco, fue el intérprete del sueño. Determinó que la voluntad de los dioses era que se diera muerte al hijo que iba a nacer y a su madre. Príamo supuso que la profecía iba referida a Munipo y a su madre, Cila, pues ésta había alumbrado a su hijo en la fecha señalada. Munipo y Cila fueron asesinados erróneamente. La traición de Polimestor. 
Existen varias versiones sobre el destino del hijo menor de Hécuba, Polidoro. Por su corta edad hay autores que no lo consideran hijo de Hécuba, sino de Príamo y Laótoe. En la tradición homérica Polidoro muere a manos de Aquiles. 
Sin embargo, los trágicos y los poetas alejandrinos y romanos recogen tradiciones diferentes. Cuenta la leyenda que Polidoro fue entregado por Príamo en custodia a su yerno Polimestor. Polimestor era un rey de Tracia casado con la hija mayor de Hécuba, Ilíone. Junto al niño, Príamo confió a Polimestor un tesoro considerable para asegurar el futuro de su hijo en caso de que el destino de Troya fuera funesto. 
Tras la toma de Troya, Polimestor decidió asesinar a Polidoro. Esta acción se justifica, bien por la codicia de Polidoro que ambicionaba la herencia del troyano, bien por imposición de los vencedores griegos sobre el rey tracio. El cadáver de Polidoro fue arrojado al mar y apareció en las costas de Tróade. Allí se encontraba Hécuba, recogiendo agua para oficiar los honores fúnebres de su hija Políxena, sacrificada en la tumba de Aquiles. 
Al reconocer el cadáver de su hijo, Hécuba solicitó a Agamenón permiso para enterrar a su hijo junto a Políxena. Lacerada por la desgracia, Hécuba tramó una venganza contra Polimestor que había traicionado su confianza. Hécuba hace llamar a Polimestor. Para conseguir que Polimestor acuda, simula una disculpa. Hécuba solicita la presencia de Polimestor para revelarle el paradero de una parte del tesoro troyano que los griegos no han podido localizar. Polimestor, caracterizado por el afán de codicia, acude presto ante Hécuba, acompañado de sus dos hijos. Cuando se presentan ante las mujeres troyanas, la anciana Hécuba le saca los ojos a Polimestor, mientras el resto de las mujeres mata a los dos hijos que le acompañaban. 
Hécuba ciega a Poliméstor

Sin embargo, existen otras versiones sobre la muerte de Polidoro. Virgilio cuenta que Eneas se encontró su tumba en la costa tracia. Según otros mitógrafos, Polidoro fue apresado por Ayax como rehén y más tarde lapidado ante las murallas de Troya. Su cadáver fue entregado a Hécuba. 
Los trágicos desarrollaron la leyenda de forma más dramática. Polimestor mató a su propio hijo, Deípilo, confundiéndolo con Polidoro. La muerte de Hécuba. La tradición supone que Hécuba se metamorfoseó en perra. Sus ojos de fuego despiden la rabia y el ardor de la tragedia soportada. Aunque todas las versiones sobre la muerte de Hécuba coinciden en la metamorfosis, existen varias posibilidades sobre las circunstancias de la misma. Para unos, tras la venganza contra Polimestor, Agamenón decidió castigarla. Fue lapidada. Sin embargo, bajo el montón de piedras, no se encontró su cadáver, sino una perra de ojos de fuego. Según otras versiones, se transformó en perra y se arrojó al mar cuando viajaba presa en una nave rumbo a Grecia. O bien, la metamorfosis se produjo cuando era perseguida por los hombres de Polimestor que pretendían vengar la muerte de su rey. Otra tradición señala que fue enterrada por su propio hijo Héleno en el Quersoneso de Tracia. Allí Héleno erigió una tumba con el nombre de “La Tumba de la Perra” pues su madre se había convertido en este animal. 

HELÉN
Era hijo de Deucalión y Pirra y se le considera como epónimo del pueblo heleno que ocupaba un territorio conocido como Hélade. Se estima que de él descienden las tres principales ramas del pueblo griego: dorios, jonios y eolios. 

HELENA DE TROYA
Era hija de Zeus y Leda, según unas versiones, o de Zeus y Némesis, según otras. En ambos casos, Zeus tenía forma de cisne. En el primero simuló estar huyendo de un águila y se refugió en el regazo de Leda dejándola embarazada. 
En el segundo, Némesis, huyendo del dios, se convirtió en oca y Zeus la imitó metamorfoseándose en cisne poseyéndola y haciendo que pusiera un huevo que Hermes se encargó de colocar entre los muslos de Leda para que ésta figurara como madre, o bien, el huevo fue encontrado por un pastor, quien lo entregó a Leda y ésta cuidó a los recién nacidos como si fuera su auténtica madre.
La misma noche que Zeus sedujo a Leda, ésta yació con su marido Tíndaro quedando también encinta de él. Como consecuencia de ello, Leda alumbró a los hijos de Zeus, Helena y Pólux, ambos inmortales, y a los de Tíndaro, Clitemnestra y Cástor, mortales los dos.
Teseo y Piritoo decidieron en cierta ocasión que se casarían con hijas de Zeus. 
Teseo eligió a Helena y cuando la niña estaba ofreciendo un sacrificio a Artemisa, la raptaron. Como los ciudadanos no permitieron que la cautiva entrara en Atenas, la llevaron con Etra, la madre de Teseo, para que la cuidara hasta que alcanzara la edad de contraer matrimonio.
A continuación ambos amigos se dirigieron al Hades en busca de Perséfone que había sido la elegida de Piritoo. El rey del Inframundo los recibió cortésmente y fingiendo agasajarlos les ofreció un banquete, pero, al ocupar sus asientos quedaron atrapados en ellos sin posibilidad alguna de evadirse. Teseo fue rescatado más tarde por Heracles, pero no pudo hacer lo mismo con su amigo porque la tierra empezó a temblar.
Mientras Teseo estaba en el Hades, los Dióscuros localizaron a su hermana y la rescataron al tiempo que capturaban a Eltra y se la entregaban a Helena como esclava.
Helena tenía fama de ser muy bella, incluso siendo niña, y cuando tuvo la edad suficiente para casarse, infinidad de pretendientes de toda la Hélade acudieron a pedir su mano, aunque también existía el aliciente de que quien consiguiera contraer matrimonio con ella reinaría en Esparta. Tíndaro, temeroso de provocar una guerra entre los pretendientes rechazados, recurrió a Odiseo para que le aconsejara la mejor forma de resolver el asunto prometiéndole, como recompensa por su consejo, influir en su sobrina Penélope para que aceptara ser su esposa.
El consejo de Odiseo fue conseguir que todos los pretendientes se comprometieran a aceptar la elección de Helena y que juraran acudir en auxilio del elegido si alguien le disputaba la esposa. Una vez realizado el juramento, Helena eligió como marido a Menelao, hermano del rey de Micenas, Agamenón, que, a su vez, se casó con la hermana de Helena, Clitemnestra.
Menelao y Helena tuvieron una hija llamada Hermione.
Peleo y Tetis, futuros padres de Aquiles, invitaron a su boda a todas las divinidades y diversos mortales. Sólo la diosa de la discordia, Eris, no lo fue, aunque se presentó con una manzana dorada en la que aparecía la inscripción: “para la más hermosa”. Eris la arrojó hacia el grupo que formaban Afrodita, Hera y Atenea y las tres reivindicaron la propiedad de la manzana alegando que cada una era la más. Las diosas acordaron que Zeus diera su sentencia, pero éste, para evitar el conflicto que le supondría favorecer a una de ellas, propuso que la elección la hiciera Paris, el príncipe troyano. Hera intentó ganar su veredicto prometiéndole un reino, Atenea le ofreció sabiduría, fama y gloria en la batalla, y Afrodita le prometió como esposa a la mujer más hermosa del mundo. Paris eligió a Afrodita.
Paris tuvo que viajar a Esparta por motivos diplomáticos y fue recibido con hospitalidad por Menelao y Helena. Durante su estancia, Menelao tuvo que viajar a Creta para asistir al funeral por la muerte de su abuelo materno y, aprovechando esta ausencia, Afrodita hizo que el amor más apasionado naciera entre ellos y decidieran huir de Esparta llevándose el tesoro de Helena. Tras un viaje dificultoso en el que tuvieron que sufrir una temible tempestad desencadenada por Hera que les obligó a recalar primero en Chipre y después en Fenicia, consiguieron llegar a Troya. Otra versión señalaba que Helena no viajó con Paris a Troya sino que fue un espectro suyo creado por Zeus o Hera y que la auténtica Helena fue llevada por Hermes a Egipto.
La llegada de los amantes a Troya resulta confusa pues mientras unas versiones hablaban del rechazo del pueblo troyano, otros afirmaban que todos los habitantes quedaron prendados de la belleza de Helena. La mayor parte de las tradiciones decían que fueron bien recibidos por la familia real y que, incluso, el rey Príamo juró que nunca permitiría que Helena abandonara la ciudad, Por su parte, Casandra, la hermana la adivina de Paris, vaticinó, sin que nadie la creyera, que Helena sería causa de la ruina de la ciudad. De la unión de Paris y Helena nacieron Helena, Córito, Bunomo, Ágano e Ideo.

Menelao, al enterarse del rapto, o fuga, de Helena, recordó el juramento a los antiguos pretendientes y formó y poderosa coalición bélica que zarpó hacia Troya en busca de su esposa.
Antes del inicio de las hostilidades, Menelao y Odiseo fueron comisionados como embajadores para reclamar la entrega de Helena y del tesoro que había llevado con ella, pero los troyanos se negaron a devolverla comenzando así la guerra. La versión de Heródoto afirmaba que los troyanos respondieron negando que Helena se encontrara en Troya y afirmando que estaba en Egipto con el rey Proteo. Al parecer, los griegos tomaron la afirmación como una burla y comenzó el conflicto bélico. Según el mismo Herodoto, cuando cayó Troya y Helena no fue encontrada, Menelao fue enviado a Egipto en busca de su esposa.
La guerra terminó con el triunfo de la coalición griega y Menelao y Helena se reencontraron retornando a Esparta tras un accidentado viaje que les obligó a pasar una larga temporada en Egipto. De vuelta a su patria fueron padres, según algunas versiones, de Nicóstrato.
Sobre el final que tuvo Helena existen varias versiones. Alguna de ellas dice que fue divinizada y enviada a los Campos Elíseos en compañía de Menelao. Otra, narra que su destino fue la isla Leuce, donde se unió a Aquiles teniendo un hijo llamado Euforión. En la Orestíada de Eurípides se habla de que Orestes decidió matar a Helena al considerarla el origen de todos los males que afligían a la familia de Agamenón ya que tanto él como su hermana Electra habían sido condenados a muerte por haber matado a su madre Clitemnestra. No obstante, no pudo lograr su propósito porque Helena fue salvada y divinizada por Apolo. En la isla de Rodas se decía que Helena se había ahorcado porque las criadas de Pólixo, viuda del difunto jefe griego Tlepólemo, se disfrazaron de Erínias y la atormentaban continuamente. 
Helena de Troya, de Daniel Gabriel Rosetti (1828-1882).

HÉLENO
Era hijo de los reyes de Troya, Príamo y Hécuba. Cuando él y su hermana melliza, Casandra, nacieron, Apolo los dotó de facultades adivinatorias que pusieron de manifiesto siendo muy niños cuando, al nacer su hermano Paris, comunicaron a sus padres que veían al bebé y al mismo tiempo cómo Troya era destruida por el fuego. Su padre no los creyó, pero los niños insistieron en que fuera al templo de Apolo para que allí le confirmaran si mentían o no. Cuando la sacerdotisa informó al rey que los niños estaban dotados de poderes que les permitían ver el futuro, ordenó abandonar al niño en el monte Ida.
Heleno fue nombrado augur supremo de la ciudad, pero, al contrario que su hermana, no supo percibir el peligro de la reaparición de Paris.
Al quedar viuda Helena, los hermanos de su marido, Deifobo y Héleno, aspiraban a su mano, aunque se decía que el interés del segundo era motivado por su deseo de devolvérsela a los griegos y así terminar la contienda. No obstante, venció Deifobo, que había sustituido a Héctor en el mando de la ciudad, y Héleno abandonó Troya estableciéndose en el monte Ida, donde más tarde fue capturado por Odiseo y obligado a informarle sobre las causas que impedían a los griegos vencer en la guerra. El adivino dijo que para que cayera Troya sería necesario que llevaran a la ciudad los huesos de Pélope, debía participar Neoptólemo, el hijo de Aquiles, y no sería posible la victoria mientras el Paladio, estatua de Atenea armada, estuviera en el interior de las murallas.
Terminada la guerra, Héleno fue entregado como esclavo a Neoptólemo junto a Andrómaca, la viuda de Héctor. Según una versión, Neoptólemo casó al cautivo con su madre, Deidamía, y. posteriormente, Héleno fundó una ciudad en Molosia, donde vivió.
Otra versión dice que marcharon a Épiro y, cuando el hijo de Aquiles murió a manos de Orestes, Héleno tomó por esposa a Andrómaca y reinó junto a ella. 

HELÍADAS
Eran siete reyes de la isla de Rodas hijos del dios Helios y de la ninfa Rodo que obtuvieron el trono cuando los telquines tuvieron que abandonarla isla tratando de salvarse de la inundación provocada por Zeus para castigarlos por jactarse de poder manejar a su antojo los fenómenos atmosféricos. Después, Helios, a quien había correspondido el dominio sobre la isla, hizo emerger las tierras, la bautizó con el nombre de su amada Rodo y entregó el gobierno a los hijos tenidos con ella, Actis, Cándalo, Cércafo, Macareo, Óquino, Ténages y Triopas.
Helios enseñó a sus hijos la astrología, siendo los primeros en dividir el día en veinticuatro horas, la navegación y la metalurgia en la que fueron grandes maestros. Ténages fue el más hábil hasta el punto que sus hermanos Actis, Cándalo, Macareo y Triopas, llenos de envidia lo asesinaron. Los asesinos tuvieron que abandonar la isla cuando se descubrió su crimen. Tras ello, Óquimo, el mayor de los hermanos, asumió el poder y casó con la ninfa Hegetoria con quien tuvo a Cidipe que casó con su tío Cércafo heredando la corona a la muerte de Óquimo.

HEMÓN
Era hijo de Creonte y de Eurídice, reyes de Tebas, que ascendieron al trono por la muerte de sus sobrinos Eteocles y Polínices, hijos de Edipo, que se mataron entre sí. Creonte declaró traidor a Polinices, prohibiendo, bajo pena de muerte, que su cuerpo recibiera las honras fúnebres que le correspondían. Sin embargo, Antígona, la hermana de Polinices, incumplió la orden y trató de inhumar el cuerpo de su hermano, pero fue sorprendida por Creonte, que ordenó a su hijo Hemón que la enterrara viva en la misma tumba de Polinices.
Hemón, que era el prometido de Antígona, suplicó a su padre clemencia para su amada, pero éste no accedió a la petición.
Cuando el adivino Tiresias hizo saber a Creonte que los dioses no aprobaban su actitud, revocó la pena de muerte de Antígona, pero ya la joven se había ahorcado para evitar ser enterrada viva. Cuando Hemón vio el cadáver de su amada, se suicidó a los pies de su prometida, así como Eurídice al conocer la muerte de su hijo.
Algunos autores afirman que Hemón fingió cumplir las órdenes de su padre, pero que huyó con Antígona y tuvieron un hijo al que llamaron Meón.

HERACLIDAS
Se consideran heraclidas, no solo los hijos directos de Heracles, si no todos sus descendientes hasta la última generación. 

HERMÍONE
Era hija de los reyes Esparta, Menelao y Helena. Siendo niña fue prometida a su primo Orestes, hijo de Agamenón, pero la desaparición de su sobrino hizo creer a Menelao que había muerto y optó por casarla con Neoptólemo, hijo de Aquiles.
Escena de la tragedia Andrómaca, de Eurípides: la muerte de Neoptólemo; Hermíone está arrodillada.

Como el matrimonio no conseguía tener descendencia, Hermíone responsabilizaba de ello a Andrómana, concubina de su esposo, acusándola de lanzar hechizos para que ella no pudiera quedarse embarazada. Neoptólemo acudió al oráculo de Delfos para informarse sobre las acusaciones de su esposa y allí se encontró con Orestes, quién se sintió ultrajado porque su prometida hubiera contraído nupcias con otro. Lucharon entre sí venciendo Orestes que, por fin, se casó con su prima Hermíone. Del matrimonio nació Tisámeno.

HERSE
Era hija del primer rey de Atenas, Cécrope, y de Agraulo, la hija de Acteo, el anterior gobernante del territorio. Su padre instituyó los conceptos de matrimonio y familia.
En una ocasión, Hefesto intentó violar a Atenea, pero ésta le rechazó. El semen del dios cayó en la tierra fertilizándola, naciendo de esta manera Erictonio, el futuro rey de Atenas. Gea no quiso hacerse cargo de él y lo entregó a Atenea, quien no deseando ver manchada su reputación de diosa virginal, lo colocó en una canasta cerrada y lo entregó a Aglauro y a su hermana Herse prohibiéndoles expresamente que la abrieran. Ambas hermanas no pudieron contener su curiosidad y destaparon la cesta contemplando al pequeño que tenía la mitad inferior del cuerpo con forma de serpiente. 
Las hijas de Cécrope encuentran a Erictonio

La impresión fue tan terrorífica que se volvieron locas y se suicidaron arrojándose desde la Acrópolis de Atenas. Alguna versión decía que se suicidaron impulsadas por la serpiente que estaba enroscada en el cuerpo de Erictonio. Aún existía una tercera versión en la que las hermanas murieron aplastadas por una roca que les lanzó Atenea al enterarse de que había sido desobedecida. Se decía que el origen del monte Licabeto era el peñasco que les arrojó la diosa.
Para Ovidio la historia era distinta. Según el poeta latino, Hermes se enamoró de Herse y pidió a su antigua amante que le ayudara a convencer a su hermana para que accediera a los requerimientos del dios, pero Atenea se interfirió enviando a Némesis, la envidia, para que se apoderara de Aglauro y ésta, sintiéndose muy celosa, impidió que el dios pudiera ver a su hermana, por lo que el mensajero divino, enfurecido, la transformó en una roca.
Tras ello, Hermes sedujo a Herse quien quedó encinta de Céfalo, el futuro amante de Eos, la aurora.

HESÍONE
Era hija de Laomedante, rey de Troya, y de Estrimo. Contaba una leyenda que Poseidón y Apolo acordaron con el rey troyano construir unas murallas ciclópeas a cambio de un determinado estipendio. Terminada la construcción, el rey se negó a pagar lo estipulado y Poseidón, en venganza, envió un monstruo marino que tenía asolado el territorio. 
Un oráculo informó de que para liberarse del monstruo Hesíone debía serle sacrificada. Laomedonte se disponía a hacerlo cuando llegó Heracles a la ciudad y le propuso al rey salvar a su hija a cambio de los caballos que le había regalado Zeus. Laomedonte aceptó el trato y Heracles mató al monstruo, pero entonces el rey se negó a entregar los animales. Años más tarde, Heracles regresó a Troya en una expedición de castigo y Hesione fue entregada como esposa a Telamón, quien le dio la opción de salvar a quien quisiera. Hesíone eligió a su hermano Podarces, que, desde entonces, se llamó Príamo.
Cuando Príamo ocupó el trono de Troya trató de conseguir el regreso de su hermana, pero los griegos se negaron a la devolución.
También algunas versiones decían que el motivo del viaje de Paris, hijo de Príamo, a Esparta, fue volver a reclamar el regreso de Hesíone o castigar a los griegos por negarse a la devolución.
Hesíone y Telamón fueron padres de Teucro, que participaría en la guerra de Troya, en el bando aqueo.

HESÍONE
Era una ninfa hija de Jápeto y Clímene.

HESÍONE
Según Esquilo, fue la esposa de Prometeo con el que tuvo a Deucalión.

HÉSPERO
Era hijo del mortal Céfalo y de Eos y estaba asociado al lucero vespertino, el planeta Venus.

La designación del mismo referente (el planeta Venus) con dos nombres distintos, según el momento de su vislumbramiento (“Eósforo” por la mañana y “Héspero” por la tarde) es otro indicio de que en un estadio antiguo eran considerados dos objetos celestes diferentes. Fuentes griegas tardías  atribuían a Pitágoras o a Parménides el descubrimiento de que en realidad se trataba del mismo cuerpo celeste (para los griegos una “estrella errante”, es decir, un planeta). De esta verificación procede la identificación del planeta con Afrodita entre los griegos y Venus entre los romanos. Sin embargo, fueron con toda probabilidad los astrónomos babilonios los primeros que hicieron tal observación, y de ellos proviene probablemente la identificación del planeta con una diosa relacionada con la fecundidad, en este caso Ishtar.
Se decía que Eósforo/Héspero fue padre de Ceix y de Dedalión. En algunas fuentes también se dice que fue padre de las hespérides.

HILAS
Era hijo del rey de los dríopes, Tiodamante. Heracles mató a su padre y lo adoptó como escudero enseñándole las artes de la lucha. Lo acompañó en la expedición de los argonautas y, en Misia, Hilas recibió el encargo de recoger agua de una fuente del bosque y allí, las ninfas, viéndolo tan atractivo, no lo dejaron volver. 
Heracles, muy disgustado por la desaparición de su amigo, abandonó la expedición para dedicarse a buscarlo, pero, pese a la ayuda de los lugareños, nunca fue encontrado. 

Hilas y las ninfas

HILO
Era hijo de Heracles y Deyanira y casó con Yole, una concubina de su padre. Fue adoptado por Egimio, rey de los dorios, por lo que es epónimo de una de las tres tribus dorias. A la muerte de Heracles, los heraclidas, con Hilo al frente, se refugiaron en Tebas del acoso de Euristeo. Más tarde los acaudilló de regreso al Peloponeso, pero al interpretar erróneamente un oráculo, que decía que debían esperar para regresar tres generaciones y no tres años como interpretó Hilo, la contienda fracasó y el murió en un combate singular a manos de Équemo. 

HIMALIA
Era una ninfa de Rodas que fue fecundada por Zeus transformado en lluvia naciendo tres hijos que están relacionados con diversos aspectos de la cultura del trigo. Esparteo, el sembrador, Cronio, el sazonador, y Cito, el panadero. 

HIPERMNESTRA
Hipermnestra, o Hipermestra, era la mayor de las Danaides; es decir una de las 50 hijas de Dánao, rey de Argos.
Dánao y su hermano Egipto, eran los dos hijos varones de Belo, habidos con su esposa Anquínoe, aunque algunos autores clásicos aseguran que el verdadero nombre de su madre era Anquírroe. Los dos hijos de Belo parecían ser antitéticos en todo. Así, mientras que Dánao llegó a tener cincuenta hermosas hijas y ningún hijo varón; y el segundo, Egipto, tuvo cincuenta hijos varones (habidos con varias esposas y amantes) y ninguna hija. Estos fueron guerreros bien preparados para el combate que se esparcieron por diversos territorios griegos y fueron fundadores de diversas ciudades. Hay que destacar también que su padre, Egipto, había sido un hombre duro y egoísta que persiguió constantemente a su hermano Dánao, a pesar de todos los acuerdos alcanzados con él para repartirse su herencia y propiedades. Llegó un momento en que, para proteger a sus hijas, Dánao se vio obligado a huir con ellas buscando nuevos territorios en que afincarse. Dánao se instaló en Argos, donde reinaba Gelánor, que los recibió aceptablemente, pero que acabó cediéndole su trono (no se dan razones convincentes en la mitología clásica para explicar tal cesión: para unos fue expulsado por Dánao, que se apropió de sus tierras; para otros, porque Gelánor, ya muy mayor, prefirió retirarse a algún lugar tranquilo).
Argos fue prosperando y adquirió un auge económico que despertó la envidia, una vez más, del propio Egipto, que acabó presentándose en la ciudad con todos sus hijos, y proponiendo a su hermano, con exigencias, el matrimonio de las cincuenta parejas que podían formarse con la descendencia de ambos. Dánao no estaba en condiciones de enfrentarse al medio centenar de guerreros hijos de su hermano, se vio forzado a aceptar su propuesta. Sin embargo, el día de la boda reunió a todas las Danaides y entregó una daga a cada una de sus hijas, ordenándoles que las ocultasen en sus habitaciones y que, durante la noche nupcial, mientras ellos dormían, diesen muerte a cada uno de sus maridos. Cuarenta y nueve de ellas cumplieron su cometido, pero Hipermnestra desobedeció a su padre pues su marido Linceo había respetado su deseo de permanecer virgen. Dánao se enfureció con su hija y actuó contra ella, pero Afrodita intervino para salvarla. Más tarde Linceo mataría a Dánao, vengando así la muerte de sus hermanos.
Linceo e Hipermnestra fundaron una dinastía de reyes argivos, comenzando con Abas. En algunas versiones del mito, el resto de danaides fueron condenadas en el inframundo a acarrear agua eternamente en un cántaro con agujeros, mientras que Hipermnestra accedió directamente al Eliseo.

HIPOCOONTE
Era hijo ilegítimo del rey Ébalo de Esparta y de la ninfa Batia. Hermanastro de Tindáreo e Icario, a quienes arrebató el trono de Esparta. Tuvo doce hijos y todos murieron a manos de Heracles que restituyó en el trono a Tindáreo. 

HIPODAMÍA
Era hija de Butes o de Adrasto, rey de Argos. Fue una de las mujeres más hermosas de su generación y casó con Piritoo, rey de los lápitas. El día de la boda, Piritoo invitó a un banquete a todos los habitantes de la región, incluidos los centauros. Pero éstos, que nunca habían probado el vino, se embriagaron y raptaron a Hipodamía y al resto de las mujeres que habían acudido al banquete. Éste fue el origen de la guerra entre centauros y lápitas, que acabó con la derrota de los primeros, gracias a la intervención de Pirítoo y de su fiel amigo Teseo.
Piritoo e Hipodamía tuvieron un hijo al que llamaron Polipetes.
Un centauro dispuesto a llevarse a Hipodamía, llamada aquí Laodamía

HIPODAMÍA
Era hija de Enómao, rey de Pisa, a quien un oráculo había vaticinado que moriría a manos de su yerno por lo que, para conceder la mano de su hija, exigía a los pretendientes que compitieran con él en una carrera de carros. Si él vencía mataba a su contrincante y si lo hacía éste podía casarse con Hipodamía. Habían muerto ya muchos aspirantes cuando se presentó Pélope quien, con la ayuda de Hipodamía y el soborno de Mirtilo, auriga de Enómao, venció en la competición en el curso de la cual murió el rey. Más tarde fue desterrada por Pélope al instigar a sus hijos, Atreo y Tiestes, para que mataran a Crisipo, hijo de un anterior matrimonio de Pélope. Otras versiones cuentan como Crisipo se suicidó después de ser violado por Layo. 

HIPÓLITA
Era la reina de las amazonas a quien su padre, Ares, el dios de la guerra, había regalado un cinturón mágico.
Euristeo, a petición de su hija Admete, encargó a Heracles la misión de arrebatárselo. Existe distintas versiones sobre el procedimiento que utilizó el héroe para hacerse con él. Unas afirman que Hipólita se enamoró de Heracles y le entregó el cinturón voluntariamente, mientras que otras afirman que Heracles secuestró a Melanipa, hermana de Hipólita, y exigió el cinturón como rescate.
Tras la obtención del trofeo, Teseo, uno de los acompañantes de Heracles, secuestró a Antíope, otra hermana de Hipólita, y, a causa de ello, las amazonas los atacaron incitadas por Hera. No obstante consiguieron huir con el cinturón y Antíope. Alguna versión del mito dice que Heracles mató a Hipólita y que las amazonas atacaron Atenas para rescatar a su compañera, pero el ataque fue infructuoso y en el curso del mismo murió Antíope.
En otras versiones Teseo se casó con Antíope, o con Hipólita, teniendo un hijo llamado Hipólito. Existe otra versión según la cual Teseo estaba casado con Hipólita y la abandonó para unirse a Fedra. Entonces, Hipólita, despechada, llevó a sus compañeras a la boda con la intención de vengarse matando a todos los invitados, cosa que no pudo lograr al morir a manos de los asistentes. 

HIPÓLITO
Era hijo de Teseo y de la amazona Antíope, aunque otras versiones consideran que su madre fue Menalipa o Hipólita.
Fue un gran cazador y gran aficionado a las artes violentas, veneraba a Artemisa y sentía aversión hacia Afrodita. Ésta, en venganza, hizo que Fedra, su madrastra, se enamorara de él. Cuando la nodriza, sin el consentimiento de Fedra, puso en conocimiento de Hipólito la pasión de su ama, éste la despreció. Fedra, al enterarse de la actuación de su criada, se suicidó para salvar su honor, pero la nodriza escribió una tablilla culpando al joven de haber intentado violarla y la dejó junto al cadáver de su ama. Cuando Teseo supo lo ocurrido, clamó venganza a Poseidón y el abuelo de Hipólito respondió enviando un monstruo marino mientras su nieto cabalgaba en su carro, muriendo Hipólito aplastado por sus propios caballos. No obstante, Artemisa rogó a Asclepio que resucitara al joven y la diosa lo llevó a su santuario de Aricia, en Italia, donde se identificaba como Virbio, el compañero de la deidad.



HIPOMEDÓN
Era hijo de Tálao y de Lisímaca y hermano de Adrastro. Participó en la guerra conocida como Siete contra Tebas en el curso de la cual fue muerto por Ismaro. 

HIPÓTOE
Era hija de Mestor, hijo de Perseo, y de Lisídice, hija de Pélope. Poseidón la raptó llevándola a las islas Equidades donde le dio un hijo llamado Tafio. 

HIPOTOONTE O HIPÓTOO
Era hijo de Álope a quien Poseidón, adoptando la forma de un pescador, había seducido. Al nacer el niño, Álope, temiendo la ira de su padre, el violento rey Cerción de Eleusis, ordenó a la nodriza que lo abandonara en el monte donde fue amamantado por una yegua. Lo encontraron unos pastores quienes enseguida comenzaron a discutir sobre cuál de ellos se quedaría con el bebé y, sobre todo, con la rica túnica que lo cubría. Buscaron un árbitro que dirimiera imparcialmente la disputa y eligieron al rey. Éste reconoció de inmediato las vestiduras del niño y, montando en cólera, hizo emparedar viva a su hija y ordenó abandonar de nuevo a su nieto. Otra vez fue amamantado por la misma yegua hasta que un pastor lo halló y, reconociendo su estirpe regia, lo escondió en su casa imponiéndole el nombre de la yegua que lo salvó: Hipótoo.
Cerción poseía una violenta personalidad y gozaba desafiando a los caminantes a combatir contra él prometiéndoles el reino si lograban vencerlo. Como estaba dotado de una fuerza descomunal siempre conseguía salir victorioso de los combates proporcionando a los vencidos una muerte horrorosa. Doblaba los troncos de cuatro árboles cercanos uniendo sus ramas y atando a ellas a sus víctimas. Después soltaba los troncos y sus rivales morían despedazados cuando los árboles recobraban su posición inicial.
En cierta ocasión, Teseo tuvo que pasar por los dominios del rey Cerción y fue retado por éste, pero como el héroe había descubierto las estratagemas del rey pudo eludirlas y vencerlo y hacer que muriera de la misma forma que él mataba a sus contrincantes. Después, Teseo se apoderó de Eleusis y colocó en el trono a Hipotoonte enterrando en cuerpo de Álope entre Eleusis y Megara. Entonces, Poseidón transformó el cuerpo de su amada en la fuente que recibió su nombre.
Hipótoo participó en la caza del jabalí de Calidón y fue considerado como un héroe por los habitantes del Ática. 

HIPSEO
Era hijo del dios río Peneo y de la náyade Creúsa que llegó a ser rey de los lápitas. Casó con la ninfa Clidánope con quien tuvo a Temiste, Astiagea, Alcea y Cirene. Esta última renunció a las labores propias de las mujeres y se dedicó a vigilar los rebaños de su padre. En una ocasión en la que tuvo que lidiar contra un león llamó tanto la atención del dios Apolo que éste la raptó llevándola hasta el norte de África, donde fundó la ciudad de Cirene en su honor.

HIPSEO
Era uno de los hijos del dios río Asopo y Metope. Se hizo famoso por su defensa de Tebas en la guerra conocida como de Los Siete contra Tebas, pero fue finalmente fue muerto por Capaneo.

HIPSÍPILA
Hipsípila salva a Toante

Era hija de Toante y Mirina y reinaba en Lemnos cuando Afrodita maldijo a las mujeres de la isla por descuidar sus santuarios haciendo que desarrollaran una halitosis aguda que repugnaba a los hombres, por lo que éstos no mantenían relaciones sexuales con ellas, haciéndolo, en cambio, con las esclavas que capturaban en sus incursiones por Tracia. 
Las mujeres decidieron vengarse y mataron a todos los varones. Solo Toante, el padre de Hipsípila, se salvó de la matanza. Tiempo después, Jasón y los argonautas arribaron a Lemnos en su periplo hacia la Cólquida y permanecieron en la isla varios meses durante los cuales mantuvieron relaciones con las lemnias engendrando una prole numerosa. Hipsípila quedó embarazada de Jasón naciendo los mellizos Euneo y Nebrófono.
Cuando las mujeres lemnias supieron que la reina había salvado a su padre montaron en cólera y obligaron a Hipsípila a huir para conservar su vida. Ella y sus hijos fueron capturados por piratas y vendidos a Licurgo, rey de Nemea, cuya esposa encargó a Hipsípila al cuidado de su hijo Ofeltes.
Cuando los argivos marcharon contra Tebas, pasaron por Nemea, donde Hipsípila los condujo a una fuente para aprovisionarse de agua dejando al niño sin vigilancia durante un tiempo. Una serpiente se enrosco en el cuerpo del pequeño produciéndole la muerte. Licurgo quiso vengarse de Hipsípila, pero Adrastro, el líder árgivo, la protegió.

HOPLEO
Era hijo de Poseidón y Cánace.

ICARIO
Era hijo de Ébalo y Gorgófone, soberanos de Esparta. Hermano de Tindáreo y hermanastro de Hipocoonte por quien fue desterrado junto a su hermano. Se casó con Peribea, o Policaste, y fue padre con ella de Penélope, futura esposa de Odiseo. 

ÍCARO
Era hijo del arquitecto Dédalo y de una esclava llamada Náncrate. Padre e hijo fueron encerrados en una torre por el Minos de Creta. Pudieron escapar de su prisión, más les era imposible abandonar la isla ya que el rey había ordenado una vigilancia exhaustiva de cada barco que se hacía a la mar. Ante esa situación, Dédalo concibo la idea de fabricar alas para ambos enlazando plumas y adhiriéndolas entre sí mediante cera. Una vez construidas se dispusieron a volar, no sin antes haber advertido Dédalo a su hijo que no lo hiciera cerca del Sol porque la cera se derretiría, ni tampoco cerca del mar porque las plumas se mojarían y no podría volar.
Iniciaron su viaje sobrevolando varias islas, pero entonces Ícaro se elevó demasiado y el Sol ablandó la cera despegando las plumas y el muchacho cayó al mar pereciendo ahogado. Su padre llamó Icaria a la tierra cercana al sitio donde había caído para honrar su memoria. Dédalo llegó a Sicilia y se refugió en la corte del rey Cócalo donde construyó un templo consagrado a Apolo en el que colgó sus alas como ofrenda al dios. 

IFICLES
Era hijo de Anfitrión y Alcmena y hermanastro de Heracles, a quien acompañó en algunas aventuras como en la expedición contra Augias o contra los hijos de Hipocoonte, rey de Lacedemonia, donde murió.
Heracles e Ificles

Casó con Automedusa con quien tuvo a Yolao. 
Ificles no es citado en las epopeyas homéricas, que sin embargo hablan de las circunstancias del nacimiento de Heracles. Aparece por primera vez en el Catálogo de mujeres como hermanastro del héroe, siendo Heracles hijo de Zeus e Ificles de Anfitrión. Ferécides no da más detalles pero El escudo de Heracles le atribuye un hijo, Yolao (que más tarde será el compañero de su tío), y menciona así su destino:
[Ificles] abandonó su casa y a los autores de sus días, para servir al culpable a Euristeo. ¡El infeliz! Más tarde gime profundamente y deplora su falta, pero esta falta es irreparable.
Esta referencia es inexplicable puesto que las fuentes posteriores hacen de Ificles un camarada fiel muerto en combate al lado de su hermano, a pesar de divergencias notorias. Así, en Pausanias es herido por los moliónidas en la primera expedición de Heracles contra Augías y los eleos, muriendo luego en Feneo (Arcadia). Los habitantes de Feneo le rendían todos los años, sobre su tumba, los honores heroicos Por el contrario, en Diodoro Sículo o Apolodoro, muere en combate en la expedición de su hermano para castigar a los hijos de Hipocoonte, rey de Lacedemón.

IFIGENIA
Era hija de Agamenón y Clitemnestra, reyes de Micenas.
Ártemis castigó a Agamenón tras haber matado éste a un ciervo en una arboleda sagrada y alardear de ser mejor cazador. En su viaje a Troya para participar en la Guerra de Troya, los barcos de Agamenón quedaron de repente inmóviles al detener Artemisa el viento en Áulide. Un adivino llamado Calcas reveló un oráculo según el cual la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a Ifigenia. Según algunas versiones, éste así lo hizo, pero la mayoría afirma que Artemisa la sustituyó en el último momento por una corza o por una cierva y la transportó a Táurica, en Crimea, donde la convirtió en su sacerdotisa y tenía la misión de sacrificar a los extranjeros como ofrendas a la diosa.
Hesíodo la llamaba Ifimedia en su Catálogo de mujeres y decía que se convirtió en la diosa Hécate. Antonino Liberal decía que Ifigenia fue transportada a la isla Leuce, donde se casó con Aquiles bajo el nombre de Orsiloquia.
Según Eurípides, Ifigenia aparece en la historia de su hermano, Orestes. Para escapar de la persecución de las Erinias por haber matado a su madre Clitemnestra y a su amante, Apolo ordenó a Orestes que fuese a Táurica, tomase la estatua de Artemisa que había caído desde el cielo y la llevase a Atenas. 
Orestes marchó a Táurica con su íntimo amigo Pílades, el hijo de Estrofio, y ambos fueron encarcelados por los habitantes de la región, los tauros, que tenían la costumbre de sacrificar todos los extranjeros a Artemisa. La sacerdotisa de Artemisa encargada de realizar el sacrificio era su hermana Ifigenia, quien se ofreció a liberar a Orestes (sin saber que era su hermano) si éste llevaba consigo una carta hasta Grecia. Orestes rehusó hacerlo, pero ofreció a Pílades llevar la carta mientras él se quedaba para ser sacrificado. Tras un conflicto de mutuo afecto, Pílades terminó por acceder, pero la carta hizo que Orestes e Ifigenia se reconocieran y los tres escaparon juntos llevando con ellos la imagen de Artemisa. Tras su retorno a Grecia, Orestes tomó posesión de Micenas, el reino de su padre, matando al hijo de Egisto, Aletes, y anexionando Argos y Laconia a Micenas. Ifigenia depositó la imagen en el templo de Artemisa en Braurón, Ática, donde permaneció como sacerdotisa de Artemisa Brauronia. Según los espartanos, la imagen de Artemisa fue llevada por ellos a Laconia, donde la diosa fue adorada como Artemisa Ortia.
Ifigenia es conocida por las fuentes mitológicas griegas desde los siglos VII-VI a. C. y estaba tan estrechamente identificada con Artemisa, que algunos investigadores creen que originalmente era una diosa de la caza rival cuyo culto fue subsumido por Artemisa.

El episodio de Ifigenia y Cimón que inspiró a pintores como Benjamin West (1773), John Everett Millais (1848) y Frederic Leighton (1884) no es en realidad un mito griego, sino una novela corta del Decamerón de Boccaccio, posteriormente desarrollada por el poeta y dramaturgo John Dryden.
La historia pretendía demostrar el poder del amor. Cuando Ifigenia duerme en una arboleda junto al mar, un noble pero ordinario e inculto joven chipriota, Cimón, viendo la belleza de Ifigenia, se enamora de ella y, por el poder del amor, se convierte en un culto y fino cortesano.
Cimón e Ifigenia

IFIMEDIA
Ifimedia, era hija de Tríopas, rey de Tesalia y de Hiscila se enamoró locamente de Poseidón, el dios de los mares. Pero Poseidón no hizo caso a Ifmedia, tal vez porque ella era una simple mortal, aunque princesa, o quizás porque ella era su misma nieta, pues según se decía él era el verdadero padre de Tríopas. 
Ifimedia fue hermana de Erisicton, quien en un alarde de arrogancia se atrevió a desafiar a Deméter, la diosa del mundo de los muertos, y fue condenado por ella a sufrir un terrible castigo: Deméter hizo que Erisicton padeciera un hambre insaciable que lo obligó a consumir todos sus bienes con el fin de obtener la comida que necesitaba, pero no se satisfacía. Cuando ya no lo quedaba ningún bien material, Erisicton se dedicó a la mendicidad y llegó al extremo de vender como esclava a su hija, Mestra, a cambio de comida. 
Finalmente Erisicton terminó devorándose a sí mismo. 
Como Poseidón no hacía caso del amor que Ifimedia sentía por él, ella iba todos los días a la costa del mar, se ocultaba en un recodo de la playa y amorosamente recogía en sus manos el agua de las olas, con las que se cubría el cuerpo pensando y sintiendo que de esa manera Poseidón la abrazaba y la poseía. 
De esa relación Ifimedia quedó embarazada y tuvo dos hijos que fueron los gigantes Elfiates y Oto. Estos fueron conocidos como los Alóadas, porque Ifinmedia se casó con Aoleo y le hizo creer que éste era su padre. Ifimedia tuvo también una hija mujer, a la que llamó Páncratis, pero esta no era hija de Poseidón. 
Sobre qué pasó después con Ifimedia se conocen dos versiones. 
En una de ellas se cuenta que cuando Páncratis era ya una joven casadera, madre e hija paseaban un día por la playa cuando fueron raptadas por unos piratas de Naxos, quienes se las llevaron cautivas. Al frente de los piratas había dos cabecillas, los que pelearon porque cada uno quería quedarse con la más joven de sus prisioneras, y se mataron entre ellos. 
En la otra versión se dice que Ifimedia y Páncratis participaban con las Bacantes en una orgía o bacanal, como se llamaba la celebración en honor al dios Dionisio o Baco, en la que solo participaban mujeres. Y en eso estaban cuando unos piratas procedentes de Tracia desembarcaron en el lugar y raptaron a todas las participantes en la orgía báquica. Los piratas llevaron a las mujeres a su país donde el rey convirtió a Páncratis en su mujer o su esclava sexual, mientras que Ifimedia, quien conservaba admirablemente sus encantos físicos, fue entregada a un ministro del soberano. Ambas mujeres, madre e hija, habrían vivido en Tracia el resto de sus días.

ÍFITO
Era hijo de Éurito, rey de Escalia. 
Su padre había recibido de Apolo como regalo un arco con el que se hizo un experto arquero. Tenía tal confianza en sí mismo que propagó la noticia de que entregaría a su hija Yole en matrimonio a quien le superase con el arco. Heracles lo hizo sin dificultad, pero Éurito incumplió lo prometido y expulsó al héroe de su palacio.
Ífito con Íole en casa de Éurito durante un simposio para agasajar a Heracles.

Ífito heredó el arco y las flechas de Apolo y cuando, más tarde, fue recibido hospitalariamente por Odiseo, se los regaló en agradecimiento por la hospitalidad. Odiseo le correspondió regalándole una espada y una lanza. El rey de Ítaca utilizó el arco y las flechas para matar a los pretendientes de Penélope.
Un ladrón llamado Autólito se apoderó de unas yeguas pertenecientes a Ífito. 
Éste sospechó que el autor había sido Heracles y se encaminó hacia Tirinto, residencia del héroe, donde encontró las yeguas que Autólito le había vendido como propias. Ífito exigió la devolución de los animales, pero Heracles, creyendo haberlas comprado legalmente, se negó a ello iniciándose un forcejeo en el que Ífito fue lanzado desde la torre muriendo en la caída. 

IINGE
Era hija de Pan y de Eco y proporcionó a Zeus una pócima que encendió la pasión del dios por la hermosa Io. Como castigo, Hera la transformó en el pájaro que lleva su nombre. 

ILIADA
La Ilíada es una epopeya griega y el poema más antiguo escrito de la literatura europea. Se atribuye tradicionalmente a Homero. Compuesta en hexámetros dactílicos, consta de 15.693 versos (divididos por los editores, ya en la antigüedad, en 24 cantos o rapsodias) y su trama radica en la cólera de Aquiles. 
Narra los acontecimientos ocurridos durante 51 días en el décimo y último año de la guerra de Troya. El título de la obra deriva del nombre griego de Troya, Ιlión.
La fecha de su composición es controvertida: la opinión mayoritaria la sitúa en la segunda mitad del siglo VIII a. C., pero hay algunos estudiosos que pretenden situarla en el siglo VI a. C., mientras otros defienden que hay algunas partes del poema que deben ser muy anteriores, como el catálogo de naves del canto II.
Por otro lado, la mayoría de la crítica opina que el canto X, denominado Dolonia, es una interpolación tardía, puesto que no parece tener conexión con el resto del poema ni hay en este canto referencias a sucesos narrados en el resto del poema. Algunos estudiosos, en cambio, defienden su autenticidad.
Tanto la Ilíada como la Odisea se atribuyen generalmente a un mismo poeta, Homero, quien se estima que pudo vivir en el siglo VIII a. C., en Jonia (hoy región de Turquía). No obstante, se discute su autoría, e incluso la misma existencia de Homero, así como la posibilidad de que ambas obras hayan sido compuestas por una misma persona. Estas discusiones se remontan a la antigüedad grecolatina y han continuado durante la época moderna. El siglo XX no ha cerrado ese debate, pero la datación más común remite al siglo VIII a. C.
Este poema épico narra la cólera de Aquiles, hijo del rey Peleo y de la nereida Tetis, su causa, su larga duración, sus consecuencias y su posterior cambio de actitud. La ira del pelida Aquiles termina junto con el poema, cuando se reconcilia con Príamo, padre de su enemigo Héctor, momento en que se celebran los funerales de éste.

Canto I: La peste y la cólera
Después de nueve años de guerra entre aqueos y troyanos, una peste se desata sobre el campamento aqueo. El adivino Calcante, consultado sobre ello, vaticina que la peste no cesará hasta que Criseida, esclava de Agamenón, sea devuelta a su padre Crises. La cólera de Aquiles se origina por la afrenta que le inflige Agamenón, quien al ceder a Criseida, arrebata a Aquiles su parte del botín, la joven sacerdotisa Briseida. Al haberse producido todo esto Aquiles se retira de la batalla, y asegura que sólo volverá a ella cuando el fuego troyano alcance sus propias naves. Le pide a su madre Tetis, que convenza a Zeus para que ayude a los troyanos. Este acepta, ya que Tetis lo había ayudado cuando sus hermanos divinos se le rebelaron.

Canto II: El sueño de Agamenón y la Beocia
Zeus, inquieto por la promesa que le había hecho a Tetis, aconseja por medio de un sueño a Agamenón que arme a sus tropas para atacar Troya. Sin embargo, Agamenón, para probar a su ejército, propone a los aqueos regresar a sus hogares, pero la propuesta es rechazada. A continuación se enumera el Catálogo de naves del contingente aqueo y el de las fuerzas troyanas.

Canto III: Los juramentos y Helena en la muralla
El jefe de las tropas troyanas, Héctor, increpa a su hermano Paris por esconderse ante la presencia de Menelao. Ante ello, Paris decide desafiar a Menelao en combate singular. Helena, el rey Príamo y otros nobles troyanos observan la batalla desde la muralla, donde Helena presenta a algunos de los jefes aqueos. La batalla se detiene para la celebración del duelo singular, con la promesa de que el vencedor se quedaría con Helena y sus tesoros. Menelao está a punto de matar a Paris pero éste es salvado por Afrodita, y es enviado junto a Helena.

Canto IV: Violación de los juramentos y revista de las tropas
Tras una pequeña asamblea de los dioses, éstos deciden que se reanuden las hostilidades, por lo que Atenea, disfrazada, incita a Pándaro para que rompa la tregua lanzando una flecha que hiere a Menelao y tras la arenga de Agamenón a sus tropas, se reanuda la lucha, en la que Ares y Apolo por una parte y Atenea, Hera y otras divinidades, ayudan respectivamente a los troyanos y a los aqueos.

Canto V: Principalia de Diómedes

Entre los aqueos destaca en la batalla Diomedes, asistido por Atenea, que está a punto de matar a Eneas, y llega a herir a Afrodita. Mientras, Ares y Héctor comandan a las tropas troyanas y también destaca Sarpedón, caudillo de los licios, que mata entre otros al rey de Rodas, Tlepólemo. Luego Diomedes, amparado nuevamente por Atenea, hiere a Ares.

Canto VI: Coloquio de Héctor y Andrómaca
Ante el empuje de los aqueos, Héleno, también hijo de Príamo y adivino, insta a Héctor a que regrese a Troya para encargar a las mujeres troyanas que realicen ofrendas en el templo de Atenea. Mientras en la batalla Diomedes y el licio Glauco reconocen sus lazos de hospitalidad y se intercambian las armas amistosamente. Héctor, tras realizar el encargo de su hermano Héleno, va en busca de Paris para increparle para que regrese a la batalla y se despide de su esposa Andrómaca.

Canto VII: Combate singular de Héctor y Áyax

Tras el debate entre Atenea y Apolo, interpretado por Héleno, Héctor desafía en duelo singular a cualquier aqueo destacado. Los principales jefes aqueos, arengados por Néstor, aceptan el desafío y tras echarlo a suertes, Áyax Telamonio es el elegido. El duelo singular tiene lugar pero la llegada de la noche pone fin a la lucha entre ambos y se intercambian regalos (don y contra-don). Héctor entrega una espada (con la que Áyax luego se suicidaría) y Áyax un cinturón púrpura. Néstor insta a los aqueos a construir una muralla y una fosa que defienda su campamento. Los troyanos en asamblea debaten si deben entregar a Helena y su tesoro (postura defendida por Anténor), o sólo su tesoro (postura defendida por Paris). Príamo ordena que se traslade a los aqueos la propuesta de Paris. La propuesta es rotundamente rechazada, pero se acuerda una tregua para incinerar los cadáveres.

Canto VIII: Batalla interrumpida
Zeus ordena al resto de los dioses que se abstengan de intervenir en la contienda. Los troyanos, animados por Zeus, avanzan en la batalla y hacen retroceder a los aqueos. Por parte de los aqueos Teucro causa graves daños en las filas troyanas con sus flechas. Atenea y Hera tratan de ayudar a los aqueos pero Iris les envía la orden de Zeus de que no intervengan. Al llegar la noche los troyanos acampan cerca del campamento aqueo.

Canto IX: Embajada a Aquiles
Fénix, Áyax Telamonio, Odiseo y dos heraldos son enviados como embajada, por consejo de Néstor, donde dan a Aquiles disculpas por parte de Agamenón (ofreciéndole regalos, la devolución de Briseida y a cualquiera de sus hijas como esposa) y le suplican que regrese a la lucha, pero éste se niega a pesar del consejo de Fénix.

Canto X: Gesta de Dolón
Diomedes y Odiseo, nuevamente por consejo de Néstor, realizan una misión de espionaje nocturna, en la que matan al troyano Dolón, que igualmente había sido enviado en misión de espionaje por Héctor. Luego, con la información conseguida a través de Dolón, asesinan a soldados tracios y a su rey Reso mientras duermen y se llevan sus caballos.

Canto XI: Gesta de Agamenón
Amanece, se reanuda la batalla y los aqueos empiezan llevando la iniciativa. Destaca entre ellos Agamenón, hasta que resulta herido por Coón y debe retirarse. Entonces toman la iniciativa los troyanos. Los aqueos contraatacan pero Diomedes, Eurípilo y el médico Macaón son heridos por flechas de Paris. Mientras el troyano Soco muere a manos de Odiseo, pero consigue herirle, Patroclo es enviado por Aquiles a la tienda de Néstor para enterarse de las noticias de la batalla.

Canto XII: Combate en la muralla
Los troyanos, siguiendo primero los consejos de Polidamante, atraviesan el foso previo al muro de los aqueos pero luego desoyen su consejo de no asaltar el muro. El licio Sarpedón abre una brecha en el muro que es atravesado por las tropas troyanas con Héctor a la cabeza, a pesar de la resistencia de Áyax y Teucro.

Canto XIII: Batalla junto a las naves
Poseidón se indigna al ver el favoritismo de Zeus hacia los Troyanos y toma la forma de Calcas para animar a los Aqueos. Se desata un combate en el que Poseidón ayuda a los Aqueos y Zeus a los Troyanos. Poseidón acude a la batalla para animar a los aqueos a resistir las cargas de los troyanos. Entre los aqueos se destaca Idomeneo, rey de Creta. Héleno y Deífobo deben retirarse tras ser heridos por Menelao y Meríones. Pero Héctor prosigue en su avance hasta que se le opone Áyax.

Canto XIV: Engaño de Zeus
Hera concibe un plan para engañar a Zeus y con ayuda del cinturón de Afrodita seduce a Zeus y con la de Hipnos lo hace dormir. Después encarga a Poseidón que intervenga en favor de los aqueos. Áyax Telamonio hiere de gravedad a Héctor, que es retirado del combate por sus compañeros y llevado cerca a la ciudad. A pesar de la resistencia de Polidamante y su hermano Acamante, los aqueos toman una breve iniciativa en la batalla.

Canto XV: Nueva ofensiva desde las naves
Zeus descubre el engaño del que ha sido objeto y ordena a Poseidón a través de Iris que deje de ayudar a los aqueos. Luego insta a Apolo a que infunda nuevas fuerzas a los troyanos. Ares tiene el propósito de ir a combatir al lado de los aqueos para vengar la muerte de su hijo Ascálafo pero Atenea le advierte que será objeto de la ira de Zeus. Héctor recobra las fuerzas y los troyanos llegan combatiendo hasta las naves de los aqueos. Incluso Áyax Telamonio tiene que retroceder.

Canto XVI: Gesta de Patroclo
Héctor logra prender fuego a una de las naves de los aqueos. Patroclo pide permiso a Aquiles para tomar sus armas y repeler el ataque y al mando de los Mirmidones, hace huir a los troyanos, que creen que en realidad se trata de Aquiles. Mata entre otros a Sarpedón, rey de Licia e hijo de Zeus. Pero Apolo acude en ayuda de los troyanos y golpea a Patroclo, que después es herido por Euforbo y rematado por Héctor.

Canto XVII: Gesta de Menelao
Patroclo, en torno al cual se entabla un duro combate. Los troyanos lo hacen retroceder y Héctor despoja a Patroclo de sus armas. Después acuden refuerzos aqueos al combate y consiguen llevar su cuerpo a las naves.

Canto XVIII: Fabricación de armas
Tetis entrega a Aquiles la armadura fabricada por Hefesto. Hidria ática de figuras negras, ca. 575–550 a. C.

Antíloco da a Aquiles la noticia de la muerte de su amigo Patroclo, y éste decide volver a la lucha para vengarse de la muerte de su amigo. Cae la noche y los troyanos se reúnen. Polidamante es partidario de ir a Troya a refugiarse tras sus muros pero prevalece la opinión de Héctor de seguir peleando en campo abierto. La nereida Tetis consigue que Hefesto fabrique armas nuevas para su hijo Aquiles.

Canto XIX: Aquiles depone la ira
Aquiles se reconcilia con Agamenón. Éste le devuelve a Briseida junto con varios regalos, además de hacer un juramento de que nunca estuvo con Briseida como es costumbre entre hombres y mujeres.

Canto XX: Combate de los dioses
Zeus da permiso al resto de los dioses para que intervengan en la batalla y ayuden a quien prefieran. Aquiles inicia un furioso ataque en el cual lucha con Eneas, el cual finalmente es salvado por Poseidón. Mata a Polidoro, hijo de Príamo y se le enfrenta Héctor, pero Atenea ayuda a Aquiles y Apolo aleja a Héctor del combate.

Canto XXI: Batalla junto al río
Aquiles mata, entre otros, a Licaón, hijo de Príamo y a Asteropeo, que consigue herirlo levemente. El dios del río Escamandro lo rodea con sus aguas y está a punto de ahogarlo, pero Hera acude a su hijo Hefesto para que aleje las aguas del río con las llamas. El resto de los dioses pelean entre ellos, unos a favor de los aqueos y otros al de los troyanos. El rey Príamo ordena abrir las puertas de Troya para que sus tropas se refugien tras sus muros. Apolo consigue, mediante un ardid, alejar momentáneamente a Aquiles de los muros de Troya.

Canto XXII: Muerte de Héctor

Los troyanos llevan el cuerpo de Héctor a la ciudad.

Las fuerzas troyanas se refugian en la ciudad pero Héctor queda fuera, con ánimo de pelear contra Aquiles. Pero una vez frente a frente, Héctor huye y es perseguido por Aquiles. Atenea engaña a Héctor haciéndole creer que tiene en su ayuda a su hermano Deífobo y Héctor se enfrenta por fin cara a cara a Aquiles, quien lo mata, ata su cadáver a su carro de combate y subido en él da vueltas alrededor de la ciudad.

Canto XXIII: Juegos en honor de Patroclo
Se celebran los Juegos funerarios en honor de Patroclo con las siguientes pruebas: carrera de carros, pugilato, lucha, carrera, combate, lanzamiento de peso, tiro con arco y lanzamiento de jabalina.

Canto XXIV: Rescate de Héctor
Príamo y un viejo heraldo se dirigen hacia el campamento aqueo: en el camino encuentran a Hermes (enviado por Zeus), que los ayuda a pasar inadvertidos hasta la tienda de Aquiles. Príamo ruega a Aquiles le entregue el cadáver de Héctor y ofrece regalos, que Aquiles conmovido acepta. Luego Príamo pide a Aquiles un lecho para que lo acoja el sueño, y el hijo de Peleo ordena que se dispongan dos lechos; uno para Príamo y otro para su heraldo. Después de eso, Aquiles da, a petición del anciano Príamo, once días para los funerales de Héctor, de modo que el duodécimo día los troyanos volverían a pelear.


ILIRIO
Era hijo de Cadmo y Harmonía y llegó a gobernar sobre Iliria. Otras versiones decían que era hijo del cíclope Polifemo y de su esposa Galatea y hermano de Celto y Gálata reyes epónimos de los ilirios, celtas y gálatas, respectivamente.
Ilirio tuvo seis hijos y varias hijas todos los cuales fueron reyes epónimos de pueblos denominados con sus nombres. 

ILO
Era hijo de Tros, rey de Dardania, y de Calírroe. Casó con Eurídice, hija de Adrasto, con quien tuvo a Laomedonte y a Temiste.
Ilo fue a Frigia, donde se celebraban unos juegos organizados por el rey y venció en la lucha libre recibiendo como premio cincuenta parejas de jóvenes. Además, el rey, por consejo de un oráculo, le concedió una vaca moteada y le dijo que fundara una ciudad donde el animal se tendiese. Ilo aceptó, la siguió y cuando la vaca llegó a una colina llamada con el nombre de la diosa Até, la locura, se acostó. Allí Ilo fundó una ciudad que llamó Ilión.
Ilo rogó a Zeus que le mostrase una señal de su aprobación y como respuesta vio delante de su tienda, caído del cielo, el Paladio, estatua de Atenea armada, pero fue cegado inmediatamente, por haber cometido la impiedad de mirar la imagen. Recobró la vista después de hacer ofrendas a Atenea y decidió erigir un templo consagrado a la diosa para honrarla. La estatua hacía inexpugnable a Ilión mientras estuviera en el interior de la ciudad.
Ilo prefirió quedarse en su nueva ciudad antes que volver a Dardania, donde su padre permaneció hasta su muerte, concediendo el gobierno a su hermano Asáraco. Desde entonces la Tróade quedó dividida en dos reinos.

IRO
Era el apodo con el se conocía a un mendigo de Ítaca llamado Arneo. Se le llamaba así porque, al igual que la diosa Iris, hacia todos los recados que le encargaban. Incitado por Antínoo, uno de los pretendientes de Penélope, se enfrentó a Odiseo, pero fue vencido por éste. 
Odiseo en lucha con el mendigo

INO
Era hija de Cadmo y Harmonía y fue la segunda esposa del rey beocio Atamante, que había estado casado con Néfele y con la que había tenido a Frixo y a Hele. 
Con Ino tuvo a Learco y a Melicertes. Acogió a su sobrino Dionisio, pero Hera, enojada con los monarcas por proteger el fruto del adulterio de Zeus, los enloqueció haciendo que Atamante matara a Learco confundiéndolo con un ciervo y que Ino arrojara a Melicertes a una caldera hirviendo de la que el niño sobrevivió. Ino quiso matar a los hijos de Néfele, pero cuando Atamante descubrió el intento la expulso del reino junto a su hijo Melicertes. Madre e hijo intentaron suicidarse arrojándose al mar, pero intervino Dionisio y Melicertes fue transformado en el dios marino Palemón e Ino en la diosa marina Leucótea. 

ISMENE
Según nos cuenta Sófocles en su tragedia Antífona, Ismene era una hija del matrimonio de Edipo con su madre, Yocasta, y hermana de Eteocles, Polinices y Antígona.
Cuando Edipo abdicó el trono de Tebas abrumado por la culpa tras descubrir que había matado a su padre y se había casado con su madre, sus hijos decidieron compartir el reino, alternándose en el poder cada año.

Edipo maldice a Polinices, en presencia de Antígona e Ismene.
Transcurrido el primer período en el que había gobernado Eteocles, éste se negó al traspaso del poder y, ante ello, su hermano Polinices, junto a sus aliados, intentó recuperar el trono por la fuerza mediante el asedio que se conoce como Los Siete contra Tebas. En la lucha murieron numerosos héroes tebanos, como Atis, el prometido de Ismene. La lucha finalizó cuando los dos hermanos se enfrentaron entre sí y perecieron simultáneamente.
El tío de ambos, Creonte, se proclamó rey de la ciudad y una de sus primeras disposiciones fue declarar traidor a Polinices y prohibir que su cuerpo las honras fiebres acostumbradas.
Antígona ignoró el decreto y quiso incinerar a su hermano, pero Creonte ordenó que, como castigo por su intento, fuera enterrada viva en la misma tumba que su hermano ignorando los ruegos de su hijo Hemón, que estaba prometido a la condenada. Ismene, en solidaridad con su hermana, declaró que ella la había ayudado por lo que también merecía la muerte.
Los dioses, a través del adivino Tiresias, comunicaron a Creonte su desaprobación de ambas condenas, lo que hizo que el tirano cambiara de actitud enterrando él mismo el cadáver de Polinices. Pero ya era demasiado tarde porque Antígona se había ahorcado para evitar ser enterrada viva. Hemón, destrozado, se suicidó así como Eurídice, la esposa de Creonte y madre de Hemón, al enterarse de la muerte de su hijo.
Ismene quiso rehacer su vida con su amante Teoclimeno, pero Tideo, inspirado por Atenea, la asesinó.

ISMENE
Era también una hija de Asopo y Metope que casó con Argos engendrando a Iaso e Ío.

ISMENE
Era la hija mayor de Anfión y Níobe que fue herida por Apolo en venganza por el desprecio que Níobe había hecho a Leto, la madre del dios. No pudiendo soportar el dolor se precipitó al río que desde entonces lleva su nombre.

ISMENO
Era el hijo de Pelagón que dio nombre al río anteriormente conocido como Ladón.

ISMENO
Era uno de los dos únicos hijos varones del dios fluvial Asopo y de su esposa Metope. Otra versión lo hace hijo de Apolo y de Melia, una de las oceánides. También se afirma que este Ismeno fue el que dio su nombre al río beocio. Fue padre de Estrofia y de Dirce.

ISMENO
Era uno de los hijos de Anfión y Níobe que perecieron bajo las flechas de Apolo y Artemisa como venganza porque Níobe había ridiculizado a Leto, madre de ambos dioses, por sólo haber tenido dos hijos, mientras ella había engendrado uno numerosa prole. Los cuerpos de Ismeno, y de sus hermanos, permanecieron insepultos hasta que ambos dioses los enteraron, ya que los habitantes de Tebas habían sido convertidos en piedras. También a Ismene, se le atribuye el haber dado nombre al río anteriormente citado cuando se arrojó a él desesperado por el dolor que le producía la flecha de Apolo.

IXIÓN
Era hijo de Flegias, rey de los lapitas, y de Perimela y llegó a ser rey en Tesalia.
Ixión prometió a Deyoneo un valioso regalo si le permitía casarse con su hija Día, pero nunca cumplió su promesa, por lo que su suegro, en compensación, le tomó en prenda sus yeguas. Ixión, disimulando su resentimiento, invitó a Deyoneo a una fiesta en Larissa, prometiéndole el pago y una vez que lo tuvo en su casa, lo arrojó a un foso lleno de carbones ardiendo. Este crimen, que vulneraba las leyes sagradas de la hospitalidad horrorizó tanto a los reyes vecinos que ninguno quiso purificarle, obligando a Ixión a vivir escondido rehuyendo el trato de los demás.
Ixión y Néfele
Abandonado por todos, imploró perdón a Zeus, que se apiadó de él reparando en que hasta los dioses hacían locuras por amor y, purificándolo, lo invitó a la mesa del Olimpo. Pero Ixión, lejos de estar agradecido, intentó seducir a Hera, quien, indignada, se lo contó a su marido. Otra versión afirmaba que Hera estaba dispuesta a complacer a Ixión para vengarse de las infidelidades de Zeus, pero éste se enteró por otros medios. Para probar si las proposiciones eran ciertas Zeus creó una nube con la forma de su esposa y la hizo aparecer ante Ixión, que cayó en la trampa. De la unión de Ixión y la falsa Hera, llamada Néfele, nació el niño Centauro, que cuando llegó a adulto engendró con yeguas magnesias la raza de los hombres-caballo.
Zeus, pensando simplemente que el beber el néctar de los dioses había trastocado a Ixión, se conformó con desterrarlo. Pero cuando vio que presumía de haber seducido a Hera, lo mató con un rayo y lo condenó al Tártaro, donde Hermes le ató con serpientes a una rueda ardiente que giraba sin cesar. Sólo descansó de su tormento el tiempo que Orfeo estuvo en los infiernos, pues su maravilloso canto hizo que se parara la rueda.

JASÓN
Era hijo de Esón, rey de Yolco, y de Alcimede, hija de Fílaco, o de Polimede, una tía de Odiseo. Fue educado en la escuela del centauro Quirón hasta mayoría de edad volviendo entonces a Yolco con la intención de recuperar el trono del que su padre había sido despojado por su propio hermano, Pelias. Pelias hizo una consulta sobre su futuro y el oráculo le advirtió que desconfiara de un hombre que se presentara calzado con una sola sandalia porque representaría un peligro para su reino.
Cuando Jasón se presentó en el ágora de la ciudad, estaba vestido con una piel de pantera, llevaba una lanza en cada mano y con el pie izquierdo descalzo. Su tío Pelias, que se disponía a ofrecer un sacrifico, no lo reconoció, pero sintió prevención hacia el forastero descalzo. Jasón permaneció con su padre Esón cinco días y al sexto se presentó ante Pelias reclamándole el trono que legítimamente le pertenecía. El usurpador le puso como condición para acceder a lo solicitado que debía recuperar el vellocino de oro que se encontraba en la Cólquida. Frixo, un antepasado de Pelias, había salvado su vida gracias a un cordero con lana de oro enviado por su madre Néfele para que lo rescatara cuando estaba a punto de morir. El cordero lo llevó a la Cólquida y allí Frixo lo ofreció en sacrificio a Zeus y regaló la piel del animal al rey Eetes. Éste la consagró a Ares depositándola a continuación en un árbol custodiado por dos toros que arrojaban fuego por la boca y una serpiente que nunca dormía.
Jasón solicitó la ayuda de Argos, hijo de Frixo, y, por consejo de Atenea, construyó la nave Argo, que había de conducirlo a la Cólquida acompañado de un grupo de héroes griegos, cuyo número varía según las fuentes, que tomaron el nombre de argonautas.

Al poco de iniciar su periplo llegaron a la isla de Lemnos, habitada sólo por mujeres, donde la reina Hipsipila, enamorada de Jasón, le contó que las mujeres de la isla habían sido castigadas por la diosa Afrodita por no rendirle culto, impregnándolas de un olor tan desagradable que los hombres las habían rechazado, uniéndose con mujeres de las islas vecinas. En venganza, las lemnias mataron a los hombres de la isla. Los argonautas permanecieron en la isla un tiempo, se unieron a ellas. Jasón tuvo dos hijos de Hipsípila llamados Euneo y Nebrófono.
Cuando arribaron a Salmideso encontraron a Fineo, adivino ciego, al que ayudaron a librase de las Harpías, monstruos voladores con rostro de mujer, garras y alas, que, cumpliendo un castigo impuesto por los dioses, impedían que Fineo pudiera alimentarse. Éste, en agradecimiento, los informó sobre la ruta que los conduciría hasta la Cólquida, así como de la forma de superar el peligro que les esperaba al llegar a las Rocas Azules, dos grandes peñascos flotantes en continuo movimiento que chocaban entre sí aplastando a todos los que pretendían pasar entre ellas.
Superando todos los obstáculos, llegaron a la Cólquida, donde Jasón anunció al rey el motivo de su llegada. Eetes le contestó que podría llevarse el vellocino de oro si conseguía uncir a los dos toros que lo custodiaban, arar un campo con ellos, arrojar sobre los surcos unos dientes que había entregado Atenea al rey y luego vencer a la serpiente que nunca dormía y que permanecía al pie del árbol donde se hallaba el vellocino. Medea, la hija del rey Eetes, se enamoró de Jasón y prometió ayudarle si a cambio la llevaba consigo.
Medea, utilizando sus conocimientos sobre hechicería, proporcionó a Jasón una pócima mágica que lo hacía invulnerable ante los toros. Tras conseguir ungirlos y arar la tierra, depositó los dientes sobre los surcos brotando de ellos hombres armados que se lanzaron contra el héroe, pero éste, siguiendo las instrucciones de Medea, arrojó una piedra entre sus atacantes consiguiendo que lucharan entre sí. A continuación, Medea provocó un profundo sueño a la serpiente, circunstancia que aprovechó el héroe para hacerse con el vellocino y huir con sus hombres, acompañado por Medea y su hermano Apsirto, en el Argo.
Los hombres de Eetes persiguieron a los fugitivos y cuando les daban alcance, Medea mató a su hermano, lo despedazó y lo arrojó al mar. El rey Eetes ordenó detener la flota para recoger los restos de su hijo, con lo que perdió de vista a los perseguidos, quienes pusieron proa hacia Yolco.
Durante el viaje de regreso, los argonautas debieron afrontar grandes peligros en forma de tempestades, el asedio de las sirenas, el ataque de los monstruos Escila y Caribdis o el ataque del gigante Talos. Finalmente llegaron a Yolco, donde Jasón entregó el vellocino a Pelias y tramó su muerte con ayuda de Medea. Ella convenció a las hijas de Pelias de que podría devolver la juventud a su padre si lo partieran en trozos y lo cocieran. Así lo hicieron provocando la muerte del rey, pero Acasto, hijo de Pelias, los expulsó de Yolco.
Jasón y Medea se refugiaron en a Corinto, donde tuvieron dos hijos, pero, pasado el tiempo, Jasón repudió a su mujer para casarse con Glauca, hija de Creonte, el rey de Corinto. Medea, para vengarse, acabó con la vida de Glauca y con la de los hijos que había tenido con Jasón, Mérmero y Feres.
Tras esto, Jasón organizó una expedición de castigo contra los reyes de Yolco acompañado de Peleo y los Dióscuros. Saquearon la ciudad y Jasón, o su hijo Tésalo, ocupó el trono. Hay diversas versiones sobre su muerte: se decía que se había suicidado a causa de la tragedia causada por Medea, pero también existía la tradición de que había muerto al caerle encima un trozo de madera podrida de la nave Argo. 
Medea y Jasón

LÁBDACO
Era hijo de Polidoro y Nicteis y nieto de Cadmo. Llegó a ser rey de Tebas y se enfrentó al rey Pandión de Atenas por los límites fronterizos entre ambas ciudades. Fue padre de Layo y abuelo de Edipo.
Se negó a permitir en su reino la realización de los ritos que exigía Dioniso por lo que las sacerdotisas del dios, enfurecidas por su arrogancia, lo sentencian a muerte y lanzaron una maldición que afectaría a toda su descendencia. 

LACEDEMÓN
Era hijo de Zeus y Táigete y casó con la hija de Eurotas, Esparta, con quien tuvo tres hijos, Amiclas, Eurídice y Asine. Llegó a ser rey del territorio que tomó su nombre y dio a la capital el nombre de su esposa.
El pueblo lacedemón fue el único en la Hélade que tuvo un ejército profesional y todas sus instituciones y educación estaban orientadas a la consecución de unos soldados muy bien preparados para la lucha y la supervivencia. El ejército pintaba en sus escudos la letra lambda mayúscula en rojo para que sus componentes fueran identificados como soldados de Lacedemonia.  

LAERTES
Era hijo de Arcisio y nieto de Céfalo y al heredar a su padre fue proclamado rey de Cefalonia que incluía la isla de Ítaca y otras circundantes. Unas versiones lo consideraban padre de Odiseo y de Ctimene habidos con su esposa Anticlea, hija a su vez de Autólito. Sin embargo también existía algún autor que hablaba de Odiseo como hijo de Sísifo y Anticlea. Entregó pronto el gobierno del reino a Odiseo y vivió retirado de toda actividad. Cuando su hijo regresó de la Guerra de Troya, Atenea lo rejuveneció y ayudó a Odiseo a deshacerse de los pretendientes de su esposa.
 

LAMIA
Lamia era una reina de Libia a la que Zeus amó, hija de Poseidón o Belo y Libia. Hera, celosa, la transformó en un monstruo y mató a sus hijos (o, en otras versiones, mató a sus hijos y fue la pena lo que la transformó en monstruo).
 
Lamia fue condenada a no poder cerrar sus ojos, de modo que estuviera siempre obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar, y volver a ponérselos luego. Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer. Aunque era femenina, el comediógrafo Aristófanes asegura que el demagogo Cleón tenía “los testículos de una lamia”, queriendo decir, probablemente, que no los tenía en absoluto (y que, en caso de tenerlos, estarían tan sucios como los de una lamia, siendo el monstruo famoso por el hedor que desprendía).
A pesar de la venganza de Hera, hay algunas tradiciones que sostienen que la primera sibila era hija de Zeus y Lamia.
La etimología del nombre no se ha establecido con certeza. Probablemente se relaciona con el adjetivo lamyrós, “glotón”, y el sustantivo laimós, “gaznate, gañote”. Algunos creen que pertenece a la misma familia el latín lemur, que designa a unos espectros (los lémures) tipológicamente similares a las lamias.
En la Antigüedad, las madres griegas y romanas solían amenazar a sus hijos traviesos con este personaje. Según cuenta Filóstrato, Menipo, un joven aprendiz de filósofo, se dejó seducir por una misteriosa mujer extranjera que lo abordó cuando caminaba por las afueras de Corinto. La mujer insistió en que se casaran, y a la boda acudió el sabio Apolonio, quien tras observar detenidamente a Menipo declaró: «Tú, al que las mujeres persiguen, abrazas a una serpiente, y ella a ti». La novia, en efecto, era una lamia o Empusa, y aunque al principio negaba su condición, acabó confesando que había seducido a Menipo para devorarle y beber su sangre, pues la de los mozos como él es pura y rebosa vigor.
Según opinión bastante extendida, la Lamia mitológica sirvió de modelo para las lamias (lamiae en latín), pequeños monstruos africanos, humanos de la cintura para arriba, que atraían a los viajeros con su agradable siseo y enseñando sus senos, para después matarlos y devorar sus cuerpos. La noticia más antigua de estos seres se encuentra en el discurso quinto del orador Dión Crisóstomo, quien se refiere a ellos como “fieras líbicas”, no lamias.
Posteriormente, las lamias aparecieron a menudo en los bestiarios como ejemplo de monstruo despiadado y salvaje.
Zeus se enamoró de ella y su esposa Hera, llena de celos, la transformó en un monstruo y mató a sus hijos. Otras versiones dicen que Hera mató a los hijos y la pena hizo que Lamia se convirtiera en un monstruo. Lamia fue condenada a no poder cerrar sus ojos, de modo que estuviera siempre contemplando la imagen de sus hijos muertos. Zeus, para que pudiera descantar, le otorgó el poder para extraerse los ojos y volver a ponérselos. Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer. Pese a la venganza de Hera, hay tradiciones que sostienen que la primera sibila era hija de Zeus y Lamia. 

LAMPECIA
Era hija de Helios y de Neera y personificaba la luz por lo que era conocida como “la brillante”. Junto a su hermana Faetusa, custodiaba en la isla Trinacia, identificada como Sicilia, el rebaño de su padre compuesto por siete toros y otros tantos carneros. Lampecia fue quien avisó a Helios cuando los compañeros de Odiseo, desobedeciendo sus órdenes, mataron algún toro. La divinidad del Sol pidió a los dioses permiso para vengar la muerte del ganado. Zeus, atendiendo la petición, lanzó unos de sus truenos y provocó una tormenta que hizo naufragar el barco en el que huían de la isla. Todos sus tripulantes perecieron ahogados y Odiseo pudo sobrevivir asido al mástil.
 

LAOMEDONTE
Era hijo de Ilo y Eurídice, a su vez hija de Adrasto, y al morir su padre ocupó el trono de Troya. Con su esposa Estrimo tuvo a Hesíone y Astíoque y con Leucipe concibió a Príamo.
Con ayuda de Apolo y Poseidón construyó la muralla que rodeaba la ciudad, pero una vez terminada la obra se negó a pagar el salario estipulado a los dioses quienes, como castigo, enviaron una peste y un monstruo marino que asolaron el territorio.
Laomedonte rehúsa pagar a Poseidón y Apolo. 
Un oráculo reveló a Laomedonte que para mantener aplacado al monstruo era necesario sacrificarle periódicamente una joven virgen. Cuando le llegó el turno a su hija Hesíone, Heracles se ofreció a salvar a la muchacha a cambio de las yeguas divinas que le había regalado Zeus a Tros en compensación por el rapto de Ganímedes. Pero una vez exterminado el monstruo, Laomedonte pretendió engañar a Heracles entregándole unas yeguas mortales en lugar de las prometidas. Cuando el héroe envió a Ificles y Telamón como embajadores para reclamar el pago de lo convenido, los encerró en prisión. Los heraldos fueron liberados por Príamo y Heracles, furioso, atacó la ciudad dando muerte al rey y a sus hijos a excepción de Príamo, quien se convirtió en el nuevo rey de Troya.

LAOCOONTE
Era sacerdote de Apolo en Troya y estaba casado con Antiopa con la cual tenía dos hijos. Cuando después de que los griegos simularan una retirada, los troyanos encontraron un caballo de madera a las puertas de la ciudad, Laocoonte manifestó su desconfianza alertando a sus conciudadanos de que podría ser una trampa, pues dentro del caballo podían esconderse tropas aqueas y sugirió quemarlo, pero los troyanos ignoraron su advertencia. Él lanzó trozos de leña ardiendo para tratar de quemar el caballo, pero, por orden de Apolo, dos grandes serpientes, Caribea y Porce, emergieron del mar y devoraron a sus hijos. 
Angustiado, quiso luchar contra los monstruos terminando devorado al igual que sus hijos. Los troyanos, pensaron que era un castigo por dudar del caballo de madera y lo introdujeron en la ciudad. 
Laocoonte y sus hijos

LAODAMÍA
Era hija de Belerofonte y de Filóneo que, en unión con Zeus, fue madre de Sarpedón. Tenía una gran soberbia y como castigo fue muerta por Artemisa.
 

LAODAMÍA
Era hija de los reyes de Yolco, Acasto y Astidamia y esposa de Protesilao, príncipe de Tesalia, que combatió junto a los griegos en la Guerra de Troya. 
Cuando murió su marido, sintió que le embargaba una tristeza tan profunda que pidió a los dioses que le permitieran estar con él tres horas. Los dioses, conmovidos por su tristeza, permitieron que Protesilao volviera del mundo de los muertos durante el tiempo que había solicitado su esposa. Transcurridas las tres horas, su marido regresó al Inframundo y ella se suicidó para poder estar con él. 

LAÓDICE
Era hija de Príamo y Hécuba, soberanos de Troya, y estaba casada con Télefo, pero cuando éste, obedeciendo a un oráculo, abandonó la ciudad para que sus enemigos le curaran su herida, Laódice consideró que también la abandonaba a ella y Príamo la volvió a casar con Helicaón, que murió poco después. Laódice también se sintió atraída por Acamante con quien tuvo un hijo llamado Múnito, cuya muerte a causa de una mordedura de serpiente le produjo tal dolor que se suicidó arrojándose a una sima que se abrió en la tierra repentinamente.
 

LATINO
Era el rey epónimo de los latinos y su genealogía resulta confusa. Unas fuentes lo hacían hijo de Odiseo y Circe y hermano de Telégono y Agrio, otras de Odiseo y Calipso y hermano de Naausitoo y Nausinoo. Aún existía una tercera en la que aparecía como hijo de Telémaco y Circe.
Posteriormente fue presentado como hijo de Pandora, a su vez hija de Deucalión y Pirra, y hermano de Grecos, aunque de esta versión no coincidía con Hesiodo, según el cual Grecos tuvo tres hermanos: Héleno, Magnes y Macedón, el primero de los cuales sería el padre de Doro, Juto y Eolo. Tuvo una hija llamada Lavinia que contrajo matrimonio con Eneas.
La tradición no es menos compleja en lo referente a las aventuras. Según las distintas versiones, apoyó a Eneas o luchó contra él. Los autores se ponen más de acuerdo en que Eneas se casó en segundas nupcias con Lavinia, en cuyo honor fundo la ciudad de Lavinio, y heredó el reino de Latino.
En la versión que sostiene que acogió hospitalariamente a Eneas, se relata que Latino recibió en sus dominios al ejército de exiliados troyanos, les permitió establecerse en el Lacio y les cedió un terreno (de 680 hectáreas, si hay que dar crédito a un fragmento de Catón conservado por Servio en su comentario a la Eneida). Latino además ofreció la mano de su hija Lavinia a Eneas. Pero los troyanos, al parecer, efectuaron incursiones de pillaje en los territorios circundantes, hasta el extremo de que Latino, para detenerlos, se alió con el rey de los rútulos: Turno. En el curso una batalla decisiva, perecieron Turno y Latino, la capital de los aborígenes, que, según esta versión se llamaba Laurolavinium, fue tomada, y Eneas pasó a ocupar el trono. Los dos pueblos, los aborígenes y los inmigrantes troyanos, se unieron en uno solo que, en memoria del rey, adoptó la denominación de Latino.
En la leyenda que dice que Latino combatió a Eneas, éste tocó la costa latina dos años después de la toma de Troya, y comenzó inmediatamente a edificar una ciudad. Latino, que estaba ya en guerra contra los rútulos, acudió enseguida a la cabeza de un nutrido ejército para impedir que se instalase en su territorio la colonia troyana. Al anochecer, llegó a las cercanías del campamento troyano, y al ver a los compañeros de Eneas armados a la manera griega y dispuestos en línea de batalla, decidió no entablar combate hasta el día siguiente. Durante la noche, en sus sueños, Latino y Eneas fueron invitados por sus respectivas divinidades a concertar un pacto. Así, a la mañana siguiente, quedó decidida la alianza. Los aborígenes cedieron parte de su territorio a los troyanos, y éstos, en pago, se comprometieron a ayudarlos contra los rútulos. Para sellar la alianza, Eneas se casó con Lavinia, pero este matrimonio hizo estallar la guerra con Turno, quien, en esta versión, no es un rútulo, sino, al parecer, un tirreno sobrino de la reina Amata. En el combate subsiguiente, murieron Latino y Turno, cuyo pueblo fue conquistado. Eneas, como esposo de Lavinia, fue nombrado rey de los aborígenes, que, junto a los troyanos, pasarían a llamase latinos.
Lavinio entrega el galardón a Eneas 
En la Eneida, Virgilio presenta una versión que concilia las dos variantes anteriores. En ella, Eneas es bien recibido por Latino, a quien los adivinos han aconsejado que por designio de Júpiter otorgue la mano de su hija a un héroe extranjero. Cuando los emisarios de Eneas llegan a su capital, el rey comprende que el oráculo debe cumplirse, y entonces ofrece al forastero la mano de Lavinia, que por entonces estaba comprometida con Turno, rey de los rútulos. La reina Amata, su tía, y Turno (persuadido por Juno) incitan a Latino a declarar la guerra a los troyanos, pero Turno se niega. Entonces, la propia Juno abre las puertas del templo de la guerra (el templo de Jano que, en Roma, permanecía cerrado en tiempo de paz y se abría al iniciar las hostilidades, con lo cual Virgilio traslada a la ciudad de Laurentia una costumbre romana) y Turno, subiendo a la ciudad, iza la bandera que llama a las armas. En la guerra que se desencadena, Latino se mantiene al margen, limitándose a mandar pedir a los troyanos una tregua para enterrar a los muertos, y a tratar de disuadir a Turno de su propósito de desafiar a Eneas en combate singular. A la muerte de Turno, Latino concierta la paz con los troyanos.
Dos testimonios nos permiten conocer una leyenda según la cual el rey Latino desapareció durante una batalla librada contra el rey de Cere, Mecencio, y se convirtió en el dios Júpiter Latino, al que en la época histórica rendía culto la confederación latina en el monte Albano, que domina el Lago Nemi. 

LAYO
Era hijo de Lábdaco y fue criado por el regente Lico, su tío abuelo, después de la muerte de su padre. Cuando se hizo mayor intentó ocupar el trono, pero sus primos Anfión y Zeto usurparon el poder y Layo fue expulsado de Tebas hallando refugio con el rey Pélope de Pisa.
Pélope le pidió que enseñara a su hijo Crisipo a conducir carros tirados por caballos y Layo se enamoró del joven y lo violó. Una versión hablaba de que Crisipo se suicidó por vergüenza, pero según otras murió asesinado por sus hermanastros, Atreo y Tiestes, a instancias de su madre Hipodamía, segunda esposa de Pélope. Cuando Pélope se enteró del suceso lanzó sobre Layo la maldición de Apolo según la cual su estirpe se exterminaría a sí misma.
Tras la muerte de Anfión, Layo se convirtió en rey de Tebas y tomó como esposa a Yocasta, perteneciente al linaje de Cadmo y Harmonía. Al no tener hijos pese al paso de los años, Layo acudió al oráculo de Delfos para recabar información sobre su futuro y la respuesta fue que él moriría a manos de su hijo y, además, éste se casaría con su madre. Layo guardó el secreto y no lo reveló a su esposa, pero una noche, bajo los efectos de la bebida, yació con su mujer, y engendró un niño. Para que no se cumpliera la profecía, Layo ordenó abandonar al recién nacido en el monte para que las fieras lo mataran. Sin embargo, unos pastores lo encontraron y se lo entregaron a los reyes de Corinto, Pólibo y Peribea o Mérope, según versiones, quienes le pusieron el nombre de Edipo, “el de los pies hinchados”, y lo criaron como si fuera su hijo.
Años más tarde, Layo iba conduciendo un carro y en el camino se encontró con Edipo exigiéndole airadamente que se apartara, a lo que éste se negó. Layo bajó del carruaje y peleó contra su hijo, sin saber quién era, y éste le dio muerte. 

LEDA
Era hija de Testio y de Eurítemis, reyes de Etolia, y esposa de Tíndaro, rey de Lacedemonia. Una versión del mito cuenta que cuando paseaba a orillas del río Eurotas, se le apareció Zeus en forma de cisne y, fingiendo ser perseguido por un águila, se refugió en su regazo y la poseyó. Leda también mantuvo relaciones sexuales con su marido el mismo día y, a consecuencia de ello, nacieron cuatro criaturas: Helena y Pólux, hijos de Zeus e inmortales, y Clitemnestra y Cástor, hijos de Tíndaro y mortales. Cástor y Pólux eran considerados como gemelos y se les conocía como los Dióscuros. En esta versión, Leda terminó siendo divinizada por Némesis, la diosa del justo castigo.
 
En otras versiones más primitivas se cuenta que Zeus, enamorado de Némesis, la perseguía intentando poseerla, pero la diosa trataba de escapar metamorfoseándose en diversos animales. Sin embargo, el dios la imitaba y finalmente, cuando la diosa se convirtió en una oca, Zeus, transformado en cisne, la hizo suya. Némesis puso un huevo y Leda lo encontró o, alternativamente, Hermes puso el huevo entre los muslos de Leda para que ésta lo incubara y figurara como madre. 

LEÓN DE NEMEA
Era un león monstruoso hijo de Tifón y Equidna, o bien de Ortos y Quimera, aunque alguna leyenda decía que había caído desde la luna y que era hijo de Zeus y Selene.
El león tenía aterrorizados a los habitantes de la comarca de Nemea y poseía una piel tan gruesa que resultaba invulnerable a las armas.
Heracles, en el cumplimiento de su primer trabajo, se enfrentó a él, pero al advertir que sus armas resultaban ineficaces para abatir a la fiera, urdió una estratagema para cazarlo. Azuzó a la fiera para que penetrara en su guarida que tenía dos puertas. Una vez dentro, el héroe taponó una de las entradas y entrando por la otra acorraló al felino hasta atraparlo y rodeándolo con sus fuertes brazos, lo estranguló.
Heracles intentó, sin éxito, desollar al animal y no pudo lograrlo hasta que Atenea, disfrazada, informó al vencedor que la mejor forma de despojar a su presa de la piel era utilizando sus propias garras. Así lo hizo y, desde entonces, utilizó la piel de león a modo de coraza.  

LEUCÓTOE
Era hija del rey Órcamo y de Eurínome y hermana de Clitia. Fue seducida por Helios, quien para acceder a ella había adoptado la forma de su madre. La hermana, celosa porque ella también estaba enamorada del dios, contó a Órcamo la situación traicionando las confidencias y la confianza de su hermana y entonces Órcamo, enfurecido, ordenó que Leucótoe fuese enterrada viva. 
Helios intentó devolverle la vida, pero no lo consiguió por lo que para inmortalizarla la convirtió en una planta de incienso. Clitia, despreciada por el dios, estuvo nueve días sin comer contemplando como el objeto de su amor se desplazaba por el cielo y terminó convirtiéndose en una planta de heliotropo (girasol). 
LIBIA
Era hija de Épafo, rey de Egipto, y de la náyade Memphis, hija del dios río Nilo. Épafo era descendiente de Ío, la diosa transformada en ternera por Zeus para salvarla de las iras de Hera, que llegó a tierras del Nilo perseguida por los tábanos que la esposa del rey de los olímpicos había enviado para acosarla. Fue amante de Poseidón, quien la llevó al Oeste de las tierras del Nilo donde fundó un reino que llevó su nombre. De su relación con el dios olímpico del mar nacieron Agénor, Belo y Lamia.
Libia distribuyó su reino entre sus hijos correspondiendo Libia a Belo y Egipto a Agénor. No obstante Belo se apoderó de Egipto desterrando a su hermano, casado con la náyade Telefassa, hacia Oriente donde llegó a ser rey de Tiro y Sidón. 

LICASTO
Era hijo de Ares y de Filónome. Al nacer fue abandonado por su madre en el monte Erimanto, donde fue criado por unos pastores. En la edad adulta llegó a ser rey en Arcadia.

LICIMNO
Era hijo de Ares con madre desconocida.
 

LICO
Un hijo de Poseidón y de la pléyade Celeno. Al morir, su padre le concedió el reposo en las Islas de los Bienaventurados, región del Hades que se suponía estaba ubicada en Libia.
 

LICO
Era uno de los cuatro hijos de Pandión II y Pitia, que, a la muerte de su padre gobernaron Atenas, tras arrebatarle el trono a Metión quien, a su vez, había destronado a Pandión. Lico y sus hermanos, Egeo, Niso y Palas, dividieron el gobierno entre los cuatro correspondiéndole a Lico la isla de Eubea. No obstante, Egeo se enfrentó a sus hermanos terminando por convertirse en el único rey del Ática. Lico se refugió en Mesenia y más tarde llegó al país de los termilos donde Sarpedón, su rey, cambió el nombre del territorio llamándolo Licia como homenaje. En Atenas se respetaba su memoria como un héroe y en su honor se fundó el Liceo.
 

LICO
Era hijo de Ctonio y de Clonia y hermano de Nicteo. Ambos hermanos dieron muerte a Flegias por lo que tuvieron que huir de Eubea y se refugiaron en Tebas donde fueron reconocidos como ciudadanos gracias a su amistad con Penteo. 
Tras la muerte de éste, Nicteo ocupó el trono de Tebas como regente hasta que Layo, el legítimo heredero alcanzara la mayoría de edad. En esta época, Antíope, hija de Nicteo, fue seducida por Zeus quedando embarazada de Anfión y Zeto. 
Antíope, asustada por las consecuencias que pudiera tener su acción, abandonó a los niños en el monte Citerón y se refugió en la corte del rey Epopeo de Sición. Los niños fueron hallados y criados por un pastor. Nicteo, poco antes de morir, ordenó a Lico que castigara a Epopeo y trajera a su hija de regreso. Lico, obedeciendo a su hermano, conquistó Sición y mató a Epopeo apoderándose de Antíope y entregándosela como esclava a su esposa Dirce, quien la sometió a un trato denigrante temiendo que dada su belleza, Lico terminara enamorándose de ella. Cuando Antíope logró escapar e informó a sus hijos de lo sucedido, éstos atacaron Tebas, mataron a Dirce y Lico se salvó por intervención de Hermes que, sin embargo, obligó a Lico a abdicar en favor de Anfión.  

LICO
Era hijo de Dascilo y llegó a ser rey de Misia, en Asia Menor. El pueblo bebricio, bajo el mando de Ámico, estaba acosando su reino y pidió ayuda a Heracles, quien derrotó a los atacantes matando a Migdón, hermano de Ámico, consolidando a Lico en el trono. Se decía que éste, en agradecimiento, cambió el nombre al territorio imponiéndole el de Heraclea. Alguna versión afirmaba que Heracles se enamoró de Megara, esposa de Ámico, y lo asesinó para poder conseguirla.
 

LICO
Era hijo de Poseidón y de Dirfis y se apoderó del trono de Tebas matando al rey Creonte, quien había protegido a la familia de Heracles mientras éste realizaba los doce trabajos. Lico planeaba matar a los heráclidas, pero el semidiós regresó a la ciudad e impidió que lo hiciera dándole muerte.
 

LICO
Era uno de los nueve telquines, hijos de Ponto y Talasa. Como sus hermanos, Lico era un excelente metalúrgico, pero el hecho de que fueran capaces de alterar los fenómenos atmosféricos les hizo incurrir en la ira de Zeus quien quiso exterminarlos inundando la isla de Rodas, donde residían. Sin embargo, Lico, advertido por Artemisa, huyó hasta Asia Menor, ocupando un territorio al que dio su nombre. No obstante, fue localizado por los dioses y Apolo, convertido en lobo, lo despedazó.

LICO
Era hijo de Ares y llegó a ser rey de Licia. Tenía por costumbre sacrificar a los extranjeros que llegaban a su reino en honor a su padre. Cuando, terminada la Guerra de Troya, Diomedes fue arrojado a las costas de Licia por una tempestad, Lico lo hizo prisionero. Pero el héroe consiguió escapar enamorando a la hija de Lico, Calírroe, quien se suicidó cuando vio que su amado la abandonaba huyendo de la isla.
 

LICO
Era un sátiro hijo de Hermes e Iftime que, junto a Ferespondo y Pronomo, acompañaron a Dioniso en su viaje a la India en calidad de heraldos del dios.
 

LICOMEDES
Era hijo de Apolo y Parténope y llegó a ser rey del Esciro. Cuenta una leyenda que Tetis le confió el cuidado de su hijo Aquiles, deseando evitar que éste participara en la guerra de Troya en la que sabía que hallaría la muerte. La diosa disfrazó al muchacho de mujer presentándolo con el nombre de Pirra.
Aquiles sedujo a Deidamía, la hija de Licomedes, concibiendo a Neoptólemo. Pero cuando, disfrazado de comerciante, Odiseo llegó a la corte ofreciendo regalos a las hijas del rey, Aquiles se descubrió al escoger de los presentes las armas que Odiseo había puesto entre ellos. De esta manera no tuvo más remedio que tomar parte del conflicto bélico.
Licomedes recibió en su reino a Teseo cuando éste huyó de Atenas, gobernada por el usurpador Menesteo. Según algunos autores, Licomedes recibió aparentemente bien al ateniense, pero temeroso de que Teseo intentara apoderarse de su corona, lo despeñó por un acantilado. 
Aquiles en la corte del rey Licomedes 
LIMOS
Era un espíritu engendrado por Eris, la diosa primordial de la discordia, que personificaba el hambre. Homero, en la Ilíada, lo hace hijo de Zeus y de Eris, quien, en este caso, sería la diosa olímpica.
Limos era utilizado por los dioses a modo de una especie de verdugo para castigar a los humanos, como es el caso de Eresictón, rey de Tesalia. Deméter, para vengarse del rey que había destruido un templo que le estaba consagrado para construirse un salón dedicada a celebrar banquetes, ordenó a Limos introducirse en el vientre de Eresictón produciéndole un hambre tan atroz que no quedaba saciado por mucho que comiese. El rey, desesperado, terminó devorándose a sí mismo. 

LINCEO
Era hijo de Afareo y estaba dotado de una vista tan excepcional que, según el mitos, podía ver a través de los objetos. Junto a su hermano Idas, participó en la expedición de los argonautas y en la cacería del jabalí de Calidón. Murió luchando contra Cástor y Pólux tratando de rescatar a las hijas de Leucipo raptadas por los Dióscuros.
 

LINCEO
Era el único hijo de Egipto, casado con una de las cincuenta hijas de su tío Dánao, que se salvó de morir a manos de su esposa en la noche de bodas. Huyó de la ciudad y regresó cuando su esposa Hipermestra le hizo señales con una antorcha. Desde esa noche se celebraba en Argos la fiesta de las antorchas. Sucedió a su tío Dánao en el trono de Argos y fue padre de Abante. 
Hipermnestra observando a Linceo tomando la corona de su padre 

LINCO
Era el rey de Escitia y fue anfitrión de Triptólemo cuando éste viajó por toda Grecia difundiendo el cultivo del trigo. Linco dominado por la envidia intentó asesinar a su huésped y Deméter, como castigo, lo transformó en lince.
 

LINO
Era hijo de Apolo y de la musa Calíope y se le consideraba como el inventor de los himnos funerarios. Fue el profesor de música de Heracles enseñándole especialmente a tocar la lira. Como Heracles era un alumno indisciplinado y poco aficionado al aprendizaje de las artes no marciales, tenía que reprenderlo continuamente hasta que en cierta ocasión, el héroe perdió el control sobre sí mismo y golpeó a su maestro con la lira en la cabeza produciéndole la muerte.
 

LISÍMACA O LISIANASA
Era hija de Ífito y, junto a Tálao, fue madre de Adrasto, rey de Argos y líder de la expedición de los Siete contra Tebas. Alguna versión dice que Adrasto era en realidad hijo de Poseidón. 

LITIERSES
Era hijo del rey Midas y tenía por costumbre proponer a los extranjeros que atravesaban sus dominios que trabajasen en los campos o que compitiesen con él en la siega. Si se negaban a trabajar los mataba y si aceptaban hacerlo, los mataba cuando terminaba la jornada. Heracles pasó por sus tierras y recibió la proposición, pero esta vez el héroe lo mató. Según alguna leyenda Heracles acabó con su vida para liberar al pastor Dafnis, que había sido esclavizado al pasar por el territorio de Litierses cuando recorría el mundo en busca de su amada Pimplea.
 

LOCRO
Era hijo de Zeus y Mera y nieto de los reyes árgivos Preto y Antaia y se decía que, junto con Zeto y Anfión, construyó las murallas de Tebas.
 

LOTIS
Era hija de Poseidón y fue transformada en loto para salvarla del intento de violación de Príapo.
 

MACAÓN
Era hijo de Asclepio, el dios de la medicina y gozaba de una gran reputación como médico y cirujano. Gobernó, junto a su hermano Podalirio, tres ciudades de Tesalia. Como todos los aspirantes a la mano de Helena, participó en la guerra de Troya capitaneando treinta naves aportadas por su reino y donde se distinguió por sus curaciones a los héroes aqueos. Sanó la herida recibida por Menelao causada por una flecha de Pándaro. Curó a Filoctetes de una herida infectada producida por la mordedura de una serpiente Él mismo fue herido por una flecha de Paris y rescatado por Néstor. Según algunos autores, su nombre figura entre los de los héroes que entraron en Troya metidos en el caballo de madera, pero, según otros, su muerte se produjo antes de la caída de la ciudad a manos de Eurípilo o de Pentesilea. Con su esposa Anticlea tuvo a Diocles, Górgaso y Nicómano.

MACAREO
Era hijo de Helios y de la ninfa Rodo. Cuando los telquines, primitivos habitantes de Rodas, huyeron para no ser aniquilados por la inundación decretada por Zeus, Rodo y sus hijos quedaron como gobernantes de la isla. Celoso porque su hermano Ténages destacaba por sus conocimientos y habilidades en astrología, náutica y metalurgia, decidió, en compañía de sus hermanos Actis, Cándalo y Tríopas, asesinarlo. Cuando fue descubierto el fratricidio se vio obligado a huir de Rodas y recaló en la isla de Lesbos donde llegó a ser rey. Fue el padre de Mitilene, Cidrolao y Metimna.
 

MACAREO
Fue un príncipe de Arcadia hijo de Licaón, el hombre que Zeus transformó en lobo por hacer sacrificios humanos a los dioses. Macareo destacaba por su impiedad, y cuando Zeus visitó de incógnito su palacio para cerciorarse de la veracidad de sus crímenes, los licaónidas mataron a uno de sus hermanos y se lo sirvieron de cena, tratando de descubrir si el visitante era realmente de un dios. Zeus, al descubrir qué clase de manjar le habían servido, transformó a los licaónidas en lobos, o bien los fulminó con su rayo. Este Macareo fundó en Arcadia la ciudad de Macarea.
 

MACAREO
Era un hijo de Eolo y Enárete que se enamoró de su hermana Canacea y, desconociendo que el incesto estaba prohibido entre los mortales, tuvieron una hija llamada Anfisa. Cuando su padre descubrió lo sucedido intentó arrojar a su nieta a los perros para que la devoraran y envió una espada a Panacea con lo que ésta se suicidó. Macareo logró rescatar a su hija y pudo huir a tiempo de evitar el castigo de su padre, refugiándose en el santuario de Delfos, donde profesó como sacerdote de Apolo. Su hija llegó a ser amante de Apolo teniendo con él un hijo al que llamaron Anfiso. Eubea, otra de sus hijas, también fue amada por Apolo con quien tuvo a Agreo. Alguna versión del mito afirma que Macareo se suicidó al igual que su hermana.
 

MACARIA
Era hija de Heracles y Deyanira siendo quien apagó la pira funeraria de su padre en el monte Eta. Junto a sus hermanos se refugió en Tebas del acoso de Euristeo y, como un oráculo había predicho que la victoria sobre Euristeo solo sería posible tras un sacrificio humano, ella se ofreció como víctima.
 

MANES
Era un rey de Frigia hijo de Zeus y de Gea, padre, junto a Calírroe, de Atis, Cotis y Acmón.
 

MANTO
Aunque algunas versiones la hacen hija de Heracles, en general aparece como hija del advino Tiresias y ayudante de su padre. Tras la guerra de los Epígonos, que enfrentó a Esparta con Argos, Manto fue llevada al santuario de Delfos como un botín de guerra, ya que los argivos habían prometido a Apolo que, si lograban conquistar Tebas, le consagrarían lo más valioso del botín.  
Entonces, el dios ordenó que fuera enviada a Colofón para que buscara a su oráculo en aquel lugar y allí se casó con Recio con quien tuvo un hijo llamado Mopso, al que algunas versiones consideran hijo de Apolo, Apolodoro y Eurípides sostienen que tuvo dos hijos con Alcmeón llamados Anfiloco y Tisifone y que después viajó a Italia donde dio a luz a Ocno, padre a su vez de Tiberino, dios del río Tiber. 
Ocno fue el fundador de la ciudad de Mantua a la que llamó así en honor a su madre Manto. 

MARPESA
Era hija de Eveno y de Alcipe. A la hora de contraer matrimonio prefirió a Idas antes que a Apolo temerosa de que éste la rechazara cuando fuera vieja. Una leyenda decía que fue secuestrada por Idas en un carro alado que le había regalado Poseidón y que Eveno, al no encontrar a su hija, se suicidó arrojándose al río Licormas, que desde entonces recibió su nombre.
El matrimonio tuvo una hija llamada Cleopatra. 

MEDO
Era hijo de Egeo y Medea, reyes de Atenas, aunque algún autor afirmaba que su padre era Jasón. Cuando Teseo llegó a la corte, ella trató de engañar a su marido para que lo matara intuyendo que arrebataría los derechos al trono a su hijo. No obstante, el rey reconoció a Teseo y Medo, junto a su madre, se vieron obligados a huir de Atenas. Se dirigieron hacia la Cólquida, pero una tempestad los separó llegando Medo el primero al reino de su abuelo Eetes, que había sido derrocado por Perses, y fue hecho prisionero. Cuando llegó Medea, una época de gran escasez asolaba el país y ella ofreció sus dotes de magia para acabar con la carestía. Pidió que le entregaran el prisionero al que acusaban de haber provocado la situación y, al ver a su hijo, le proporcionó una espada con la que Medo mató a Perses. Sucedió a su abuelo en el trono y expandió mucho los límites del reino que desde entonces se llamó Media.
Medo y su madre Medea 

MEDONTE
Era hijo de Oileo, rey de Lócrida, y de su concubina la ninfa Rene y hermanastro de Áyax, el Menor. Tuvo que huir por haber matado a uno de los hermanos de su madrastra Eriopis. Durante la Guerra de Troya, Medonte asumió el mando de las siete naves que Filoctetes había hecho zarpar desde Magnesia cuando el arquero fue abandonado en la isla de Lemnos debido a la mordedura de una serpiente. Medonte murió a manos de Eneas.
 

MEDONTE
Fue uno de los pretendientes de Penélope y el que le reveló la conspiración urdida por el resto de ellos para matar a Telémaco, cuando éste volviera de su viaje en busca de su padre. Esa acción le permitió conservar la vida cuando Odiseo regresó a Ítaca.
 

MELANCIO
Era cabrero de Odiseo y hermano de Melanto, fámula del héroe. Ambos ayudaron a los pretendientes de Penélope proporcionándoles armas durante en combate entre ellos y Odiseo, Cuando terminó la contienda, Melanto fue ahorcada y Melancio despedazado.
 

MELANIPE
En la mitología griega, hija del centauro Quirón y la ninfa Cariclo a Melanipa, también llamada Hippe («yegua» en griego antiguo), que se crió en el monte Helicón y pasaba el tiempo cazando y adorando a la diosa Artemisa. 
Eolo Helénida la sedujo y la dejó embarazada y Melanipa, avergonzada, se ocultó en el bosque para que el centauro no supiera lo sucedido. Estaba dando a luz cuando supo que su padre la buscaba y les rogó a los dioses que la transformaran en otro ser para que su padre no la reconociera. 
Los dioses la metamorfosearon en yegua y para ocultarla la colocaron en el firmamento como la constelación que ahora llamamos Pegaso, en un lugar alejado de la constelación de Centauro. La tradición que recoge el Pseudo-Eratóstenes dice que la transformación no fue completa y sus cuartos traseros eran de mujer (a la inversa del aspecto de un centauro); por este motivo esa parte del caballo no está representada en la constelación ya que así lo dispuso la diosa Artemisa con el fin de que no se supiera que su forma anterior había sido como mujer. Otra tradición, recogida por Calímaco, según cita el propio Higino, dice que la transformación en yegua y su cateterismo fue llevada a cabo por Artemisa como castigo a Melanipa por abandonar la caza y el culto a la diosa tras quedar encinta por Eolo. 

MELANIPO
Era hijo de Ares y de la ninfa Tritea
 

MELANTEA
Era una hija del dios río Alfeo y de Telégone. Fue amante de Poseidón con el que tuvo una hija llamada Eirene, que habitaba en una isla situada en la entrada del golfo de Sarónica llamada Calaurea.
 

MELEAGRO
Era hijo de Eneo, rey de Caldón, y de Altea. Se decía que cuando nació las Moiras predijeron que sólo viviría el tiempo que tardara en consumirse un trozo de leña que estaba ardiendo en el hogar familiar. Su madre, al conocer el augurio, sacó el tizón del fuego, lo apagó y lo guardó.
Su padre, Eneo, había olvidado hacer sacrificios en honor a Artemisa y ésta, para vengarse, envió al reino un peligroso jabalí que estaba asolando todo. El rey organizó una cacería para matarlo y al acontecimiento acudió una multitud de cazadores, destacando entre ellos la presencia de la cazadora Atalanta que fue la primera en herir al jabalí. Meleagro, que estaba casado con Cleopatra, se enamoró de ella y le ofreció el trofeo que la acreditaba como matadora de la bestia. Este ofrecimiento enfureció a los tíos de Meleagro que deseaban el trofeo para sí y se produjo un enfrentamiento en el curso del cual, Meleagro mató a los hermanos de su madre por lo que ésta decidió acabar con la vida de su hijo echando el trozo de leña que tenía guardado al fuego hasta que se consumió y Meleagro murió. Tras ello, Altea y Cleopatra se suicidaron.
Meleagro y Atalanta 
Homero decía que en la cacería habían participado calidonios y curetes, pueblo al que pertenecían los hermanos de Altea, y que ambas facciones se habían enfrentado por la posesión del trofeo del jabalí. En el curso de la pelea, Meleagro, que luchaba entre los calidonios, mató a sus tíos maternos por lo que Altea lo maldijo.
Meleagro dejó de luchar y los curetes sitiaron Calidón por lo que los calidonios le suplicaron que volviera al combate, pero Meleagro rehusó y solo accedió cuando su esposa se lo suplicó consiguiendo vencer así a los curetes, aunque parece que Meleagro murió en la lucha a manos de Apolo que luchaba a favor de sus rivales.
 

MELIA
Era una hija de Océano que contrajo nupcias con su hermano Ínaco con quien tuvo a Ío y Foroneo. Otras leyendas también le atribuyen la maternidad, junto a su hermano, de Egialeo, Micena, Argos, Pelagos y Caso. Además también se la hace madre de Amico con Poseidón.
 

MELIAS
Las Melias o Melíades eran las ninfas de los fresnos engendradas por Gea al ser fertilizada por las gotas de sangre de Urano que cayeron sobre ella cuando fue castrado por Cronos.
 

MELISA
Era hija de Meliseo y ninfa de la montaña Ida, en Creta. Junto a sus hermanas, Ida y Amaltea, escondieron a Zeus recién nacido para evitar que su padre, Cronos, lo devorara, alimentándolo con la leche a Amaltea y la miel de las abejas del monte. 
Fue la primera sacerdotisa de Rea y su nombre se utilizaba como denominación genérica de las sacerdotisas de Deméter. 
Murió despedazada por sus vecinas quienes intentaban que desvelara los misterios en los que había sido iniciada por la diosa. Como castigo, Deméter asoló el lugar con una peste y, en homenaje a la difunta, hizo brotar abejas de su cuerpo. 
Zeus de niño siendo alimentado por Melisa y Amaltea 
MELITEO
Era hijo de Zeus y de la ninfa Otreis, quien temiendo la cólera de Hera lo abandonó recién nacido en el bosque. Zeus hizo que lo alimentaran las abejas y por medio de un oráculo ordenó a un pastor llamado Fagro, hijo de la misma ninfa y de Apolo, que criase al niño que encontraría y que sería alimentado por abejas. El pastor obedeció y Meliteo llegó a dominar los territorios de alrededor y fundó la ciudad de Melibea en Tesalia.
 

MENECIO
Hijo de Jápeto y Clímene. Participó en la Titanomaquia y, por su brutalidad, fue fulminado por un rayo de Zeus.
 

MEMNÓN
Era hijo de Eos y Titono y llegó a ser rey de Etiopía. Como era sobrino del rey troyano Príamo, defendió la ciudad y fue muerto por Aquiles. Su cadáver fue recogido por sus hermanos, los vientos del Norte, Sur, Este y Oeste, enviados a tal fin por su madre, quien no dejó de llorar la muerte de su hijo y sus lágrimas se transformaron en las gotas de rocío que aparecen por la mañana. Zeus, conmovido por el dolor de Eos, concedió a Memnón la inmortalidad.
Eos levantando el cuerpo de su hijo Memnón 

MENELAO
Hijo de Atreo y Aérope, soberanos de Micenas. A la muerte de su padre, él y su hermano Agamenón se vieron forzados a huir de Micenas. 
En Esparta, Menelao formó parte de los pretendientes de la hija de Zeus, Helena, y finalmente Menelao fue el elegido por Tindáreo como esposo para su hija. 
Menelao y Helena tuvieron una hija llamada Hermíone y un hijo llamado Nicóstrato. También se atribuía a Menelao la paternidad, de Megapentes (cuya madre habría sido la esclava Piéride o Tereide) y de Jenódamo (cuya madre habría sido la ninfa Cnosia).
Menelao se convirtió en rey de Esparta tras casarse con Helena, quien sería raptada por Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, dando lugar a la guerra de Troya. Bajo el mando de Agamenón, Menelao y los demás reyes griegos zarparon hacia Troya para rescatar a Helena. Al final de la guerra, Menelao fue uno de los griegos que se escondió en el caballo de Troya. Después de la guerra, Helena y Menelao se reconciliaron y trataron de regresar a Grecia, pero se vieron obligados a hacer una travesía que duró ocho años. Al fin, Menelao y Helena pudieron regresar a Esparta. 
Paris, príncipe troyano, viajó a Esparta, donde fue recibido hospitalariamente por Menelao, pero éste tuvo que zarpar rumbo a Creta para asistir a los funerales por la muerte de su abuelo Catreo. Paris aprovechó su ausencia para raptar o seducir a Helena, y se la llevó en el barco junto con las riquezas que pudo llevarse ella. 
Elena y Menelao 

Una vez que Menelao fue informado de lo ocurrido, se dirigió a Micenas, donde pidió a su hermano Agamenón que reuniera un ejército para conquistar Troya y recuperar a Helena. Los pretendientes de Helena habían hecho un juramento según el cual todos quedaban obligados a prestarse ayuda en caso de que al elegido le fuese disputada Helena, por lo que muchos reyes aqueos quedaban obligados a participar en la expedición de castigo. 
Menelao también trató de conseguir la alianza del rey Cíniras de Chipre, que prometió enviar 50 naves a la expedición, pero finalmente solo envió una de verdad y las otras cuarenta y nueve de arcilla. 
La aportación de Menelao a la coalición aquea fue de 60 naves, comandadas por él. 
La flota griega, compuesta por un total de 1.186 naves, con el mando supremo de Agamenón, puso rumbo a Troya y, cuando llegaron, Menelao y Odiseo fueron designados como embajadores para reclamar la devolución de Helena y de sus tesoros ante la corte real troyana. Los troyanos se negaron a ello e incluso pretendieron matarlos, pero fueron salvados por Antenor. Poco después se inició la guerra.
Menelao es personaje destacado en la Ilíada. Según se relata en el Canto III, Paris desafió a Menelao a un duelo singular con la condición de que el vencedor se quedaría con Helena y con sus riquezas. Menelao aceptó el reto y estuvo a punto de dar muerte a Paris, pero éste fue salvado por Afrodita, que lo envolvió en una nube y lo llevó hasta la muralla de Troya. Agamenón reclamó la victoria para su hermano, pero una flecha de Pándaro que hirió a Menelao hizo que se reanudara la batalla. Menelao fue curado de su herida por Macaón. 
Combate entre Menelao y Paris 

Menelao también fue personaje destacado cuando tuvo que defender el cuerpo sin vida de Patroclo. Durante ese episodio, mató a dos troyanos: Euforbo y Podes; envió a Antíloco para que informara a Aquiles de la muerte de su amigo y, tras violenta lucha, trasladó el cadáver lejos del centro de la contienda. Incluso se dio al Canto XVII de la Ilíada el título de Las hazañas de Menelao
Más tarde, Menelao participó en los juegos fúnebres en honor de Patroclo, en concreto en la prueba de la carrera de carros. Llegó en tercer lugar, pero dijo que había sido adelantado ilegalmente por Antíloco. Finalmente, Antíloco admitió su error, y Menelao, reconfortado, decidió entonces cederle el segundo premio, que le correspondía.
Tras el saqueo de Troya, Menelao tuvo una disputa con Agamenón por no querer éste zarpar de vuelta sin haber hecho sacrificios para calmar la cólera de Atenea. Menelao quería zarpar de inmediato, así que sus naves, junto con las de Néstor y Diomedes, emprendieron en seguida el regreso a Grecia. Los dos últimos llegaron pronto a sus reinos, pero las naves de Menelao se vieron envueltas en una tormenta que provocó la pérdida de muchas de ellas. Sólo sobrevivieron cinco de las naves, con las que llegó al cabo Sunión pero desde allí fue de nuevo arrastrado por los vientos en un viaje que le llevó a Libia, Fenicia, Chipre y Egipto, durante el que acumuló muchas riquezas. En algunas versiones fue en Egipto, en el palacio del rey Proteo, donde reencontró de nuevo a Helena, ya que la que había viajado a Troya era solo una imagen hecha de niebla por los dioses, pero esta versión difiere en muchos aspectos de la narrada en la Odisea. Ocho años después de partir de Troya, pudo por fin regresar a Esparta.
Menelao aparece como personaje en la Odisea de Homero, principalmente en el canto IV. En el viaje realizado en busca de noticias de su padre Odiseo, Telémaco llegó a Esparta, donde se entrevistó con Menelao, que se encontraba acompañado de Helena, una vez que ambos volvieron a reinar a Esparta. Menelao narró a Telémaco su penoso viaje de regreso que tuvo que realizar desde Troya: los dioses le habían retenido en la Isla de Faro, en Egipto, y allí habría muerto de hambre con sus compañeros de no ser por Idotea, que le aconsejó que atrapara a su padre, Proteo, que en esta versión no es rey de Egipto, sino un dios marino capaz de transformarse en cualquier animal, e incluso en fuego. Ayudados por Idotea, Menelao y varios de sus compañeros se disfrazaron con pieles de foca y consiguieron sorprender y atrapar a Proteo, que les dijo que habían sido retenidos en Egipto por no haber hecho los debidos sacrificios a los dioses. Ya cumplidos, los dioses propiciaron vientos favorables para navegar y regresar a la patria.
Proteo también había informado a Menelao del destino de otros participantes en la guerra de Troya, entre ellos Odiseo, que estaba en la isla de la ninfa Calipso. Más adelante y ya en su tierra, Menelao se lo contaría a Telémaco al recibir su visita en busca de noticias de Odiseo. 

MÉROPE
Era una princesa arcadia, hija del rey Cípselo. Cuando los heráclidas invadieron Arcadia, Cipselo la entregó como esposa a uno de sus líderes, llamado Cresfontes, con la ciudad de Mesenia como dote, para tenerlo como aliado y salvar así su país.
Mérope y su marido gobernaron en Mesenia hasta que Cresfontes y los hijos que habían tenido murieron durante una sublevación. Sólo se libró Ëpito, que se refugió en la corte de su abuelo Cipselo y que juró que se vengaría cuando alcanzase la edad adulta. Hasta entonces, otro helíada, llamado Polifontes, usurpó el trono de Mesenia y obligó a Mérope a casarse con él. Cuando Épito se vio suficientemente fuerte regresó a su ciudad natal y mató a todos los que habían estado implicados en la muerte de su padre y de sus hermanos, incluyendo a Polifontes, liberó a su madre y se hizo cargo del trono que le correspondía. 

MÉROPE
Era una hija de Hélice y del rey Enopión, que había partido de su Creta natal y se había establecido en la isla de Quíos del mar Egeo, junto a la costa jonia. El cazador Orión arribó a la isla para solicitar al rey la mano de su hija, pero éste, que estaba enamorado en secreto de ella, le fue dilatando su respuesta enviándolo a cazar todas los animales salvajes que poblaban la isla. Orión cumplía los encargos y cuando volvía entregaba a su amada las pieles de los animales cazados.
Ya casi estaban exterminados los animales de la isla y Enopìón, que se negaba a renunciar de Mérope, carecía de excusas para no responder a la petición por lo que decidió embriagar a su huésped, sacarle los ojos y abandonarlo en la playa. Otra versión dice que Orión se emborrachó y violó a Mérope por lo que Enopión lo volvió a embriagar y lo cegó.
Cuando Orión se despertó se alejó nadando por el mar y tras un largo peregrinar consiguió que el dios del Sol le devolviera la vista. Entonces regresó a Quios para vengarse, pero no encontró a Enopión, quien se había escondido en un refugio subterráneo diseñado por Poseidón y construido por Hefesto.

MÉROPE
Era la esposa del rey Megareo de Beocia, en cuyo honor recibió su nombre la ciudad de Megara. Fue madre de Hipómenes, el joven que arriesgó su vida por su amor hacia la guerrera Atalanta. Ésta quería permanecer virgen y para conseguirlo pidió a su padre que exigiera a todos sus pretendientes la condición de participar en una carrera con ella. Si algún aspirante ganaba, se casaría con él, pero si vencía ella tendría derecho a matar a los vencidos. Hipómenes fue dejando caer durante el recorrido las manzanas de oro que le había entregado Afrodita y Atalanta se detenía a recogerlas por lo que perdió la competición y tuvo que casarse con su vencedor.

MÉROPE
Era una doria que estaba casada con el rey Pólibo de Corinto y cuya historia se confunde con la de Peribea. Cuenta el mito que, cuando el rey Layo de Tebas supo que un oráculo había profetizado que moriría a manos de su hijo y que éste se casaría con su madre, abandonó a su hijo recién nacido en el monte para que muriera, pero los hombres de Pólibo lo encontraron y se lo entregaron a Mérope, que le llamo Edipo por sus pies hinchados y lo crió como si fuera su propio hijo.
Edipo, receloso antes las bromas de sus amigos que decían que un hombre tan valiente como él no podía ser hijo del taimado Pólibo, acudió al oráculo de Delfos, que le informó sobre el vaticinio que presidiría su vida. Horrorizado, abandonó Corinto y se dirigió a Tebas, donde se cumplió su destino.
Cuando Pólibo murió, Mérope contó a Edipo la verdad de su nacimiento y éste, horrorizado por sus involuntarias acciones, se sacó los ojos y dejó el trono en manos de los dos hijos habidos con su madre, Eteocles y Polinices. 

MÉROPE
Era una princesa ateniense, hija del rey Erecteo y de Praxitea, que, según Plutarco, fue la madre de Dédalo, el constructor del laberinto de Creta.
 

MÉROPE
Era una hija del dios río Sangario que fue esposa del rey Príamo de Troya.
 

MICENE
Era una hija del dios río Ínaco que fue famosa por su belleza. Casó con Antinoo, pero éste la repudió y volvió a contraer nupcias con Arestor de quien tuvo a Argos.
Los lacedemonios afirmaban que el nombre de la ciudad de Micenas proviene de ella y no de Miceneo.
 

MIDAS
Midas, hijo de Gordio y Cibeles, era el rey de Frigia.
Tras la muerte de Orfeo, Dioniso dejó Tracia. Su viejo guardián Sileno, bebido como siempre, «ebrio de vino y años» (Ovidio) se perdió por el camino y fue recogido por los agricultores frigios, que le llevaron ante Midas. El rey, que ya había sido iniciado en el culto que se le rendía a Dioniso, reconoció de inmediato al anciano y organizó un banquete con diez platos en su honor. Después le llevó hasta el dios de nuevo y éste, encantado de tener de nuevo a su viejo maestro a su lado, quiso agradecer el gesto de Midas y le concedió tres deseos. Midas deseó que todo lo que tocase se convirtiese en oro. El deseo se cumplió y, aunque al principio estaba en­cantado con la novedad, muy pronto se vio rodeado de lujo y brillo y hasta lo que intentaba comer se endurecía al convertirse en metal. Incluso el vino, un don de Dioniso, se convertía en oro líquido al tocar sus labios.
Midas ante Dionisio 
Al darse cuenta de que así estaba con­denado a morir de hambre y sed, Midas le rogó al dios que le liberase de sus «manos de oro». Así lo hizo Dioniso, que le ordenó lavarse las manos en el río Pactólo, donde siempre se ha encontrado oro desde entonces.
Midas ya no necesitaba riquezas ilimitadas, pero eso no hizo que adquiriese un poco de cordura. A menudo pasaba los días al aire libre, convirtiéndose en un devoto seguidor de Pan, dios de la naturaleza que había conseguido tal virtuosismo con la flauta que llegó un momento en que se atrevió a retar a un concurso nada menos que a Apolo, para demostrar quién era mejor, tal y como ya había ocurrido con el infortunado sátiro Marsias (ver Marsias). Tmolus, el dios de la montaña, sería el juez de la competición. Midas estuvo presente en el concurso y se mostró incondicionalmente entusiasmado ante la actuación de Pan. Pero a continuación Apolo interpretó una pieza magistral que convenció a Tmolus para darle el premio. Todos estuvieron de acuerdo con la decisión menos Midas, que incluso llegó a protestar. Apolo se puso tan furioso ante tanta estupidez y desconocimiento sobre el talento musical, que convirtió sus orejas en las de un burro.
Midas, cuyo carácter no era divino sino muy humano, estaba, por otro lado, avergonzado de esta circunstancia y decidió desde entonces cubrirse la cabeza con el tocado tradicional en Frigia. Sólo su bar­bero conocía su deformidad y estaba obligado a guardar el secreto, pero el peso de la promesa era tal que no pudo resistirlo e hizo un agujero en la tierra en el que susurró que Midas tenía orejas de burro. Después de quitarse ese peso de encima, tapó el agujero y regresó a casa. En el punto en el que había susurrado brotaron unos juncos que proclamaban sus palabras cada vez que soplaba el viento y así todo el mundo pudo saber que el rey tenía orejas de burro.
Era un rey de Frigia, Asia Menor, de quien se contaba que, impulsado por la codicia, pidió a Dioniso que le otorgara el poder de convertir en oro todo cuanto tocase. El dios del vino se lo concedió y todo cuando tocaba con sus manos se convertía en el metal precioso. Pero cuando sintió ser y hambre se dio cuenta de que no podía saciarlas porque los manjares más exquisitos y los mejores vinos se transformaban en oro en cuanto los tocaba.
Por fin, deplorando su estupidez, recurrió al dios para que lo liberara del hechizo. Dioniso lo envió a purificarse al río Pactolo, que desde entonces arrastraba pepitas de oro entre su arena.  

MINIAS
Era hijo de Poseidón y Calírroe y dio nombre al pueblo Minias de Beocia que ocupaba el territorio de Orcómeno.
 

MINOS
Era hijo de Zeus y de Europa y estaba considerado como el fundador de la civilización minoica. Fue educado, al igual que sus hermanos, Radamantis y Sarpedón, por el rey de Creta, Acrisio, quien se había casado con su madre y los había adoptado formalmente. A la muerte de su padre adoptivo, heredó el trono y desterró a sus hermanos.
Minos reinó en Creta mucho antes de la Guerra de Troya y su residencia estaba fijada en Cnosos, desde donde, cada nueve años, se retiraba a una cueva en la que recibía instrucciones de Zeus sobre la forma de gobernar. Promulgó la constitución cretense e hizo construir una gran escuadra con la que alcanzó la supremacía naval en toda la hélade.
A su muerte fue designado juez de los muertos en el Inframundo, junto con Radamantis y Éaco.
En Atenas se consideraba a Minos como un tirano porque había impuesto a la ciudad la entrega de un tributo anual de siete jóvenes de cada sexo para ser entregados al Minotauro. Esta idea sugiere la existencia de dos Minos que fueron reyes de Creta. El primero de ellos sería el hijo de Zeus y Europa y el segundo, que encajaría en el concepto ateniense, podría ser un nieto suyo.
Siguiendo la idea ateniense, el primer Minos se habría casado con Creta, una hija de su padrastro, con la que sólo tuvo un hijo llamado Licasto, que, a su vez contrajo nupcias con una hija de Coribas, llamada Idea, y de esta unión nacería el segundo Minos.
Este Minos sería el esposo de Parsifae con quien fue padre de una numerosa prole entre la que destacan: Ariadna, Androgeo, Deucalión, Fedra, Glauco y Catreo. 
Algunas leyendas sobre Minos
Glauco
En cierta ocasión, Glauco, hijo de Minos, desapareció mientras estaba jugando y por más que se le buscó no fue hallado. Sus padres recurrieron al oráculo de Delfos en busca de ayuda para encontrarlo y el oráculo les respondió que entre ellos había nacido una criatura singular y que la persona que hallase una semejanza de tal criatura, hallaría al niño.
En el rebaño del rey había nacido un ternero que cambiaba tres veces al día el color de su piel pasando del blanco al rojo y después al negro. Poliido, el famoso adivino de Corinto, advirtió la similitud entre el cambio de color del ternero y el que se producía en el fruto de la zarzamora, por lo que Minos le encargó la búsqueda de su hijo.
Poliido, mientras cumplía el encargo, observó a un búho espantando abejas de una bodega del palacio y penetró en ella para averiguar la causa del comportamiento del ave nocturna. En la bodega encontró un tonel lleno de miel en el que Glauco había caído pereciendo ahogado. Minos pidió a Poliido que le devolviese la vida, pero el adivino no podía hacerlo. Mientras Minos abrazaba el cadáver apareció una serpiente, a la que Poliido mató con la espada de Minos. 
Después hizo su aparición otra serpiente que, al ver a la primera muerta, se marchó volviendo con una hierba que resucitó al ofidio. Al ver esto, Poliido, utilizando la misma hierba, resucitó a Glauco.
Tras ello, Minos encargó la educación de su hijo al adivino impidiéndole abandonar la isla hasta que hubiese enseñado a Glauco todos sus conocimientos. Poliido así lo hizo, pero, en el momento de despedirse, pidió al muchacho que le escupiese en la boca. Glauco así lo hizo, devolviendo a Poliido todos los conocimientos que le había inculcado. 

El toro de Poseidón
El rey Minos prometió a Poseidón que sacrificaría en su honor el primer ser que saliera del mar. Poseidón hizo emerger un toro blanco, pero Minos lo encontró tan hermoso que decidió incumplir su promesa e incorporarlo a sus rebaños. El dios, enfurecido, hizo que Parsifae, esposa del rey, concibiera una pasión irrefrenable hacia el animal. Ésta pidió ayuda a Dédalo para satisfacer su anhelo, quien construyó un armazón de madera y lo cubrió con una piel de vaca. La reina se introducía en la falsa ternera colocando sus piernas en las patas traseras quedando así expuesta a las acometidas del toro. Éste se apareaba con la vaca de madera a diario y Pasífae quedó encinta dando a luz al monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro conocido como el Minotauro.
Minos, avergonzado por el suceso, hizo construir a Dédalo un complicado laberinto del que nadie pudiera escapar y en él encerró al Minotauro. Para evitar que alguien pudiera conocer el secreto de la construcción, encarceló a su autor y a Ícaro, el hijo y ayudante de éste, en una torre de la que sólo era posible escapar volando.
Sin embargo, Dédalo diseñó unas alas de cera que les permitieron evadirse, si bien Ícaro quiso volar tan cerca del Sol que las alas se derritieron cayendo al mar y pereciendo ahogado.
Posteriormente, Heracles recibió el encargo de su primo Euristeo de capturar el toro que se había vuelto loco y causaba enormes destrozos, cosa que logró llevándolo a nado hasta el continente. 

Teseo
Androgeo, hijo de Minos, tras haber ganado los juegos atenienses, fue retado por el rey de Atenas, Egeo, para luchar contra el toro de Maratón que estaba causando estragos en toda la zona. El príncipe cretense murió en la lucha, aunque otras versiones afirman que murió a manos de sus competidores en los juegos, celosos por la gran gloria conseguida con su victoria.
El rey de Creta, en venganza, mandó su poderosa flota contra los atenienses y tomó la ciudad de Megara cercando Atenas cuyos habitantes sufrieron hambruna y epidemias. Los atenienses consultaron al oráculo la forma de terminar con la angustiosa situación y éste les dijo que debían aceptar las condiciones que pusiera Minos si que querían que la guerra terminase. Aceptaron los consejos del oráculo y, para firmar la paz, tuvieron que soportar el humillante tributo de enviar cada año siete jóvenes y siete doncellas para ser entregados al Minotauro. 
El tributo quedaría cancelado si alguno de ellos lograba escapar del Laberinto.
Teseo, hijo único de Egeo, se ofreció voluntario para ser uno de los jóvenes que formaban parte del tributo pensando en vencer al monstruo y liberar a la ciudad de su obligación. Al llegar a Creta, Ariadna, hija de Minos, se enamoró de él y le ayudó entregándole una espada mágica con la que vencer al Minotauro y un ovillo con el que guiarse para salir del laberinto. De esta forma murió el Minotauro y Atenas se vio libre del impuesto.  
Niso
Niso era rey de Megara y le habían vaticinado que sería invencible mientras conservara un mechón de pelo rojo oculto en su cabellera blanca. Minos atacó Megara, pero Niso sabía que no podía ser derrotado a causa de la profecía. Sin embargo, su hija Escila, enamorada de Minos, quiso demostrar su amor cortando el mechón rojo de su padre. A causa de esa acción. Niso murió, Megara cayó en poder de Minos y Escila perdió la vida a manos de éste por haber desobedecido a su padre. Escila se convirtió en un ave marina y siempre fue perseguida por un águila en la que se había transformado su padre.
 

La muerte de Minos
Tras la fuga de Dédalo, Minos lo buscó incesantemente yendo de ciudad en ciudad. Para localizarlo proponía una prueba sabiendo que únicamente Dédalo sería capaz de superarla. La prueba consistía en enhebrar por el interior una concha de caracola espiral. Al llegar a Camico, en Sicilia, el rey Cócalo, buscó a Dédalo sabiendo que éste sería capaz de hacerlo. El anciano ató un hilo a una hormiga que recorrió todo el interior de la concha, enhebrándola completamente. Minos supo por eso que Dédalo estaba en la ciudad y exigió su entrega. Cócalo logró convencerlo de que tomase primero un baño, y sus hijas le mataron abrasándolo con agua hirviendo. 

MINOTAURO
Era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro nacido de la relación entre Parsifae, esposa del rey de Creta, Minos, y un toro blanco que Poseidón hizo emerger del mar. Minos prometió sacrificar al dios cualquier animal que surgiera del mar, pero al ver la hermosura del toro incumplió su promesa. Poseidón, como venganza, hizo que Parsifae concibiera una pasión incontenible hacia el animal y con la ayuda de Dédalo pudo yacer con el astado. Cuando nació la monstruosa criatura, Minos ordenó a Dédalo construir un laberinto del que nadie fuera capaz de salir y encerró al Minotauro en él.
Cada año, siete jóvenes y siete doncellas eran llevados al laberinto para ser el alimento de la bestia, hasta que Teseo acabó con su vida. 

MIRTILO
Era hijo de Hermes y Mirto, o Faetusa, según versiones, y conducía el carro de Enómao quien, tratando de evitar que su hija Hipodamía contrajera matrimonio, imponía como condición a los aspirantes a su mano que debían vencerlo en una carrera en la que él corría en su carro y los pretendientes debían hacerlo a pie. 
Como eso resultaba imposible, uno de ellos, Pélope, sobornó a Mirtilo ofreciéndole muchas riquezas y yacer una noche con Hipodamía. Éste sustituyó las clavijas metálicas de una de las ruedas por otras de cera, lo que provocó el vuelco del carro, el triunfo de Pélope y la muerte de Enómao a causa de la caída. Cuando Mirtilo exigió su recompensa fue arrojado al mar no sin antes maldecir a Pélope y a su futura descendencia.
Urna funeraria etrusca de alabastro: Muerte de Mirtilo 

MITILENE
Era una hija del rey Macareo, quien colonizó la isla de Lesbos cuando tuvo que huir de Rodas tras haber asesinado a su hermano Ténages. Fue amante de Poseidón con quien engendró a Mitilo.
Edificó en la isla una ciudad que fue la capital del reino y a la que puso su nombre.  

MITILO
Era hijo de Poseidón y de Mitilene, a su vez hija del rey Macareo, que colonizó la isla de Lesbos cuando tuvo que huir de Rodas, tras haber asesinado a su hermano Ténages. Ayudó a su madre a la fundación de la ciudad de Mitilene, que llegaría a ser la capital de la isla.
 

MOLIÓNIDAS
Eran dos hermanos gemelos llamados Ctéato y Éurito, hijos de Áctor y Molione, aunque se consideraba que su padre divino era Poseidón, que sedujo a su madre en forma de pájaro, por lo que ambos nacieron de un huevo de plata que puso Molíone.
Unas veces se hablaba de ellos como siameses unidos por la cintura y otras como seres humanos independientes y dotados de una fuerza prodigiosa. Estaban casados con Teronice y Teréfrone, hijas de Dexámeno.
Cuando eran aún adolescentes defendieron el reino de Élide del ataque del rey Neleo de Piloso y como eran todavía inexpertos en la lucha, estuvieron a punto de morir habiéndose salvado gracias a la intervención de su padre Poseidón, que provocó un terremoto y los alejó del campo de batalla envolviéndolos en una espesa niebla.
Algunos años más tarde el rey de Élide, Augias, se enfrentó a Heracles con motivo del quinto trabajo del héroe en el que debía limpiar los inmensos establos del primero. Augías le prometió una parte de su ganado si hacía la misión en un sólo día, lo que el héroe realizó desviando los cauces de los ríos Alfeo y Peneo. Augias se negó a cumplir su parte del trato, alegando que el trabajo lo habían hecho los ríos. Heracles reclutó un ejército entre los países vecinos y atacó a Augías, que nombró a los moliónidas generales de su ejército para enfrentarse a la coalición recién formada. En esa época el padre humano de los moliónidas, Actor, participaba en el gobierno de Élide, por lo que los hermanos se tomaron la defensa de su país como un asunto personal.
La guerra que siguió se interrumpió cuando Heracles se sintió enfermo y firmó una tregua con los moliónidas. Pero éstos, aprovechando la ocasión para atacar por sorpresa provocando numerosas bajas, entre ellas la de Ificles, hermano de Heracles. Pasados tres años, Heracles, en un festival en honor a Poseidón que estaban celebrando cerca de Cleonas, preparó una emboscada en la que murieron los moliónidas y el hijo de Augías.
Molíone averiguó quién había sido el autor del asesinato, pero no pudo vengar la muerte de sus hijos por lo que tuvo que conformarse con maldecir a los habitantes de la Éliade, que, desde entonces, no volvieron a ganar una prueba en los juegos. 

MOLO
Era hijo de Ares y de Demonice.
 

MOPSO
Era hijo de Manto y nieto de Tiresias y, al igual que su abuelo, también estaba ciego y ejercía de hechicero. Fue venerado como fundador de varias ciudades. Murió tras haber bebido agua muy fría de una fuente.
 

MUSEO
Era hijo de Eumolpo y contemporáneo de Orfeo. Tenía reputación de gran músico capaz de curar determinadas enfermedades con sus melodías. También se le atribuían artes adivinatorias y la introducción en el Ática de los misterios de Eleusis.
 

NAUPLIO
Era hijo de Poseidón y Amimone, hija de Dánao. Fundó la ciudad de Nauplia y contrajo nupcias con Filira, con quien tuvo un hijo llamado Lerno.
 

NAUPLIO
Era tataranieto del fundador de Nauplia, ciudad que también llegó a gobernar. Se contaba que el rey de Creta, Catreo, sospechando que su hija Clímene conspiraba contra él, la entregó a Nauplio para que la vendiese como esclava, pero éste, en vez de venderla, se casó con ella engendrando tres hijos: 
Palamedes, Eax y Nausimedonte. Nauplio y su primogénito participaron en la Guerra de Troya y cuando Palamedes murió traicionado por los griegos, Nauplio juró vengarse de Agamenón y sus compañeros. Tras la toma de Troya, y cuando la flota griega volvía triunfante, fue sorprendida por una gran tempestad que hizo naufragar parte de ella y arrojó el resto a las costas de la isla de Eubea. Al tener noticia del desastre, Nauplio encendió hogueras en los acantilados de la isla atrayendo hacia ellas a los barcos que terminaban estrellándose contra las rocas naufragando y muriendo gran parte de las tripulaciones. Los que consiguieron llegar a la orilla fueron masacrados.  

NAUSICAA
Era hija Alcínoo y Arete, soberanos en Feacia. Atenea, en un sueño, la indujo a ir a la playa, donde encontró a Odiseo, que había naufragado en su viaje de regreso a Ítaca. La joven se enamoró del héroe troyano y el rey accedió a que se casara con él, pero Odiseo no aceptó arguyendo que debía regresar a su reino donde le esperaba su esposa. Otro mito narra el matrimonio de Nausícaa con Telémaco, hijo de Odiseo, y que su matrimonio tuvo como fruto un hijo llamado Persépolis.
 
NAUSITOO
Era hijo de Poseidón y Peribea y el fundador de Esqueria (Corfú) y de la estirpe de los feacios. Tuvo dos hijos, Alcínoo y Rexenor, el primero de los cuales lo sucedió en el trono, mientras que el segundo murió a manos de Apolo.

NELEO
Hijo de Tiro y Poseidón y hermano gemelo de Pelias. Fueron abandonados por su madre. Ya de adultos, se reencontraron con ella y la libraron de los malos tratos de que era objeto por parte de su suegra, Sidero. A la muerte de Creteo, rey de Yolco y esposo de Tiro, los gemelos arrebataron el trono al legítimo heredero, su hermanastro Esón. Después Neleo fue desterrado por Pelias y fundó la ciudad de Pilos en Mesenia donde se casó con Cloris. Murió, junto a once de sus doce hijos, luchando contra Heracles quien había organizado una expedición contra él, para vengarse porque se había negado a purificarlo en una ocasión.
De sus hijos sólo se salvó Néstor, participante más tarde en la Guerra de Troya.
 

NEMEA
Era hija del dios río Asopo y de su esposa Metope, aunque alguna versión la presenta como hija de Zeus y Selene, dio nombre a una región del Peloponeso. 
Heracles combatiendo con el león de Nemea
Nemea es famosa en la mitología griega por habitar en sus bosques un famoso león, el cual murió a manos de Heracles como uno de sus famosos doce trabajos. 
Una tradición acerca del nombre de la ciudad es que recibió su nombre por Nemea, una hija del dios-río Asopo. 
Se decía que en el monte Ápesas, que está situado sobre Nemea, fue donde Perseo hizo el primer sacrificio a Zeus Apesantio.
Está documentado que Nemea acogía los Juegos Nemeos por lo menos desde 573 a. C., que se celebraban cada dos años, en el mes de julio y los vencedores recibían una corona de apio. 
Los habitantes de Argos hacían sacrificios a Zeus en Nemea, por lo que les correspondía el derecho a elegir uno de los sacerdotes del templo. 
Fue escenario de una batalla en el año 394 a. C. de la guerra de Corinto entre los corintios, atenienses, argivos, eubeos, beocios y otros aliados frente a los lacedemonios y sus aliados en la que vencieron estos últimos. 
Los juegos siguieron realizándose en Nemea hasta que en torno al 270 a. C. se trasladaron a Argos. Arato de Sición trató de que volvieran a realizarse en Nemea en el 235 a. C. Posteriormente se realizaron de manera alternativa en Argos y Nemea hasta que la sede se trasladó a Argos de manera permanente. 

NEOPTÓLEMO
Era el hijo de Aquiles y de la princesa de Esciro, Deimanía, hija del rey Licomedes.
Pasó su infancia en la ciudad de Esciro junto a su madre y sus abuelos y seducido por las hazañas que se contaban de su padre en la Guerra de Troya se entrenó hasta convertirse en un hábil guerrero mirmidón a muy temprana edad. Durante todo ese tiempo fue conocido por el nombre de Pirro. 
Cuando tenía unos doce años se produjo la muerte de su padre a manos de Paris y Apolo, y, como el adivino Calcante había augurado que los griegos no conseguirían tomar la ciudad sin la presencia del hijo de Aquiles entre sus filas, Odiseo y Diomedes lo llevaron a Troya cuando ya la guerra finalizaba. Al llegar al campamento griego, tomó el mando de los mirmidones y no tardó en ganarse la admiración de todos al matar al príncipe de Asia Menor Euripilo, hijo de Télefo, que había llegado en ayuda de los troyanos y avanzaba de forma incontenible amenazando con llegar hasta las naves griegas e incendiarlas, como anteriormente lo había intentado Héctor. Se enfrentaron ferozmente y cuando Pirro venció en el combate, los griegos, admirados, comenzaron a llamarle Neoptólemo, el joven guerrero.
La profecía también pronosticaba que para vencer en el conflicto sería necesario el arco y las flechas envenenadas de Heracles que estaban en poder de Filoctetes. Éste había sido abandonado en la isla de Lemnos, a instancias de Odiseo, porque la herida que le produjo la mordedura de una serpiente no tenía cura y despedía tal hedor que nadie era capaz de soportarlo. Odiseo y Neoptólemo fueron los encargados de persuadir al arquero para que olvidara su rencor y los acompañara hasta Troya.
Sin embargo, pese a la llegada de Neoptólemo y Filoctetes, la toma de Troya aún parecía imposible. Nadie se lo explicaba hasta que Calcante aclaró que lo que él había dicho era solo parte de la profecía y que la respuesta completa la hallarían en el bosque del monte Ida, cerca de Troya. Neoptólemo y sus hombres se dirigieron allí donde encontraron y capturaron al príncipe Héleno, quien, tras la muerte de Paris a manos de Filoctetes, había sido expulsado de la ciudad a causa de una pelea sostenida con su hermano, Deífobo, motivada por el deseo de éste de casarse con la viuda del difunto Paris, Helena. Héleno fue llevado al campamento griego donde, en venganza por haberlo desterrado, reveló el final de la profecía a sus enemigos según la cual sólo caería la ciudad si era traído desde Olimpia el hombro de marfil del esqueleto de Pélope. Así se hizo, y entonces Odiseo, inspirado por Atenea, concibió la estratagema del Caballo de Troya.
Muerte de Príamo, rey de Troya, a manos de Neoptólemo, hijo de Aquiles

Neoptólemo fue uno de los guerreros que entraron en Troya escondidos dentro del caballo de madera consiguiendo llegar hasta el palacio real donde acabó con la vida del rey Príamo.
Como reconocimiento a su valor recibió como esclavos a Héleno y a la vida de Héctor, Andrómana. Acabada la guerra, Neoptólemo regresó a Ftía junto a su abuelo Peleo y se casó con Hermione, hija de Menelao y de Helena, con quien no tuvo descendencia, pero sí tuvo un hijo con Andrómana llamado Moloso.
Hermíone estaba prometida a Orestes, hijo de Agamenón, pero cuando su hermana Electra le escondió de Egisto y Clitemnestra, usurpadores del trono, su tío Menelao lo creyó muerto por lo que acordó el matrimonio de su hija con Neoptólemo. Éste, como no conseguía tener hijos con Hermíone, pidió consejo al oráculo de Delfos y allí se encontró con Orestes, quien al saber que había desposado a Hermíone, lo asesinó.
 

NÉSTOR
Era el hijo de Neleo y Cloris y fue colocado en el trono rey de Pilos por Heracles tras matar a su padre y a todos sus hermanos. Casó con Eurídice, o Anaxibia, según versiones, y entre sus hijos destacaban Perseo, Pisístrato, Trasímedes, Pisídice, Policaste, Estrático, Áreto, Equefrón y Antíloco.
Néstor y a sus hijos ofreciendo un sacrificio a Poseidón en una playa de Pilos.
Algunas versiones muestran a Néstor como un argonauta, como uno de los que lucharon junto a los lapitas contra los centauros y también como uno de los que participaron en la caza del jabalí de Calidón. Junto a sus hijos, Antíloco y Trasimedes, formó parte del bando griego en la Guerra de Troya y, aunque por su avanzada edad no podía luchar, actuaba de consejero de los caudillos aqueos. Se contaba que había recomendado a Agamenón que olvidara su rencor hacia Aquiles y no le quitase a Briseida. Sin embargo, el rey de Micenas no había atendido su consejo lo que motivó que el caudillo de los mirmidones dejara de combatir y a causa de ello el ejército griego se batía en retirada frente a los troyanos.
Fue el único participante de la guerra que se había comportado de forma justa a lo largo de todo el conflicto por lo que Zeus le concedió un regreso a su patria casi sin dificultades y pudo vivir el resto de sus días en compañía de su esposa y de sus hijos.


NICTEO
Era hijo de Ctonio y de Clonia y hermano de Lico. Ambos hermanos dieron muerte a Flegias por lo que tuvieron que huir de Eubea y se refugiaron en Tebas donde fueron reconocidos como ciudadanos gracias a su amistad con Penteo. 
Tras la muerte de éste, Nicteo ocupó el trono de Tebas como regente hasta que Layo, el legítimo heredero alcanzara la mayoría de edad. En esta época, Antíope, hija de Nicteo, fue seducida por Zeus quedando embarazada de Anfión y Zeto. Antíope, asustada por las consecuencias que pudiera tener su acción, abandonó a los niños en el monte Citerón y se refugió en la corte del rey Epopeo de Sición. Los niños fueron hallados y criados por un pastor. Nicteo, poco antes de morir, ordenó a Lico que castigara a Epopeo y trajera a su hija de regreso.  

NÍOBE
Era hija de Tántalo y de Taigete, Dione, Eurianasa, Euritemisa, Clitia o Laódice, según versiones. Casó con Anfión, rey de Tebas, con quien tuvo una numerosa prole cuyo número oscilaba entre los cinco que le atribuía Heródoto y los veinte de Hesíodo. 
Níobe se vanagloriaba de su abundante descendencia hasta el punto que llegó a mofarse de Leto por haber tenido sólo dos hijos, Artemisa y Apolo, e impidiendo que se levantaran altares en su honor porque se consideraba más digna de ellos que Leto. 
En venganza, Apolo mató a todos sus hijos varones y Artemisa hizo lo propio con las mujeres, a excepción de Amiclas, que había rendido honores Leto, y de Melibea que, al presenciar la muerte de sus hermanos, se demudó de tal forma que a partir de entonces fue llamada Cloris en referencia a su palidez.
Níobe, al ver los cadáveres de sus hijos, sintió un dolor tan intenso que la hizo llorar copiosamente y quedar paralizada terminando por convertirse en una estatua de mármol. Se decía que un torbellino la transportó hasta el monte Sípilo en Lidia, donde se podían ver lágrimas brotando de los ojos de la estatua. Alguna versión afirmaba que esas lágrimas eran la fuente donde nacía el río Aqueloo.
Níobe intentando proteger a sus hijos de Artemisa y Apolo 

NÍOBE
Era hija de Foráneo y Telédice y se contaba que fue la primera mortal amada por Zeus con quien tuvo dos hijos llamados Pelasgo y Argos.

NIREO
Era hijo de Poseidón y Cánace
 

NISO
Era uno de los cuatro hijos de Pandión II y Pitia, que, a la muerte de su padre, gobernaron Atenas tras arrebatarle el trono a Metión quien, a su vez, había destronado a Pandión. Niso y sus hermanos, Egeo, Lico y Palas, dividieron el gobierno entre los cuatro correspondiéndole a Niso Megara.
Estaba casado con Abrota, y cuando ésta murió, Niso ordenó que las mujeres de Megara vistieran ropas como las de su mujer. Su hija Eurínome tuvo con Poseidón un hijo llamado Belerofonte. Sobre su otra hija, Escila, se contaba que se enamoró de Minos, el rey de Creta, cuando atacó Megara en el curso de la guerra declarada a Atenas por la muerte de su hijo Androgeo causada por los celos de sus competidores en los juegos celebrados en Atenas de los que había sido proclamado vencedor, Niso permanecía a salvo gracias a un mechón de pelo púrpura que lo mantenía a salvo de cualquier contingencia. Sin embargo, Escila para agradar a su amor cortó el mechón de su padre entregándoselo a Minos. Al perder la protección, los dioses convirtieron a Niso en un águila pescadora y cuando su hija, despreciada por el rey de Creta, quiso subir a uno de los barcos cretenses para seguir a su amado, no pudo lograrlo y se convirtió en un ave perseguida constantemente por su padre. 
Escila corta el mechón púrpura de Niso. 
ODISEO
Por lo general se lo consideraba como hijo de Laertes y de Anticlea y nieto de Arcisio y de Autólito, por parte paterna y materna respectivamente. Según esta versión, había nacido en el monte Nérito, de la isla de Ítaca situada en el mar Jónico, donde la lluvia había sorprendido a su madre de regreso al hogar. Tenía una hermana menor llamada Ctímene.
Otra versión hablaba de que su padre fue Sísifo, quien lo concibió con Anticlea en una visita a la isla.
Fue discípulo del centauro Quirón y en compañía de su abuelo materno, Autólito, asistió a una cacería de jabalí en el monte Parnaso, donde resultó herido por el animal en una rodilla. Al llegar a la mayoría de edad, Laertes le entregó el reino y Odiseo adquirió fama de hospitalario y respetuoso hacia los dioses, en especial con Zeus y Atenea, quien siempre lo protegió. Fue uno de los pretendientes a la mano de Helena, pero, al constatar sus escasas posibilidades de éxito, solicitó la de Penélope, hija de Icario y sobrina de Tindáreo. Al objeto de asegurarse el apoyo de éste para el logro de su propósito, le aconsejó que obligase a todos los pretendientes de Helena a jurar que respetarían la elección de ella y que defenderían al elegido contra cualquier agravio, tratando de evitar posibles disputas ulteriores que podrían perjudicar al propio rey. Éste, en compensación, obtuvo para Odiseo la mano de Penélope.
Fruto del matrimonio fue Telémaco y siendo éste todavía niño, sucedió el rapto de Helena obligando a todos los antiguos pretendientes cumplir su juramento de apoyar al elegido ante cualquier ofensa. Odiseo trató de evitar su participación fingiéndose loco, pero Palamedes descubrió su treta, cosa que nunca le fue perdonada, y se vio obligado a incorporarse a la expedición. Antes de partir, aconsejó a Penélope que si él moría, se casara de nuevo cuando Telémaco alcanzara la edad viril. Odiseo intervino activamente en los preparativos consiguiendo la participación de Aquiles e, incluso, según alguna versión, acompañó a Menelao hasta Troya para pedir la devolución de Helena, tratando de evitar así el inicio de las hostilidades. Obviamente el resultado fue el fracaso.

Guerra de Troya.
Odiseo aportó dos naves a la coalición que quedaron fondeadas en el centro de la armada griega. Tuvo una actuación esencial a lo largo de los diez años que duró el sitio. Odiseo fue el encargado de devolver, siguiendo órdenes de Agamenón, a Criseida a su padre, el sacerdote Crises, aunque con ello provocara el enojo de Aquiles, que dejó de combatir propiciando la desbandada del ejército griego ante el empuje troyano envalentonado por la retirada de los mirmidones. Fue Odiseo quien persuadió a Patroclo para que se vistiera con la armadura de Aquiles y se pusiera al frente de sus tropas para frenar el avance de los troyanos. Fue Odiseo, junto a Agamenón, quien concertó el combate entre Paris y Menelao. Fue Odiseo quien, junto a Fénix y Áyax, actuó de embajador ante Aquiles tratando de convencerlo para que volviera a combatir. Fue Odiseo quien, junto a Diomedes, mató a Reso y se apoderó de sus caballos antes de que bebieran en el río Janto, cosa que, según una profecía, hubiera convertido a Troya en inexpugnable. Fue Odiseo, junto a Menelao y Áyax, quien retiró el cuerpo de Patroclo del campo de batalla entregándoselo a Aquiles, al que recomendó calma para vengar la muerte de su amigo advirtiéndole de la conveniencia de que el ejército descansara y recobrara fuerzas con la comida antes de reanudar las actividades. Fue Odiseo quien capturó al vidente Héleno obligándole a confesar que Troya no sería conquistada sin la presencia del hijo de Aquiles, el concurso del arco y las flechas de Heracles y mientras el Paladio, imagen de Atenea, estuviera en el interior de la ciudad. Fue Odiseo, junto a Diomedes, quien buscó a Neoptólemo para que lo acompañara a Troya. Fue Odiseo, junto a Diomedes o Neoptólemo, quien se desplazó a la isla de Lemnos en busca de las armas de Heracles que estaban en poder de Filoctetes, a quien, por consejo suyo, habían abandonado tras haber sido mordido por una serpiente, consiguiendo su colaboración. Fue Odiseo, junto a Diomedes, quien entró en Troya disfrazado y se apoderó del Paladio. Fue Odiseo quien, inspirado por Atenea, concibió la idea de construir el caballo de madera en cuyo interior se alojaron treinta guerreros, mientras el resto simulaba levantar el asedio. Una vez dentro de la ciudad los guerreros iniciaron las actividades que motivarían la caída de Troya.
Odiseo mató a una gran cantidad de héroes troyanos y obtuvo diversos premios en los juegos organizados por Aquiles en honor de su amigo Patroclo tras la muerte de éste y en el reparto del botín le correspondió la reina Hécuba.
Finalizada la contienda de Troya, Odiseo inició el viaje de regreso a su patria, pero, por designio de Zeus y como castigo por su comportamiento poco ético durante la guerra, ninguno de los héroes aqueos tuvieron una travesía fácil en su retorno al hogar.
 

La Odisea
Tras abandonar Troya, Odiseo y sus compañeros llegaron a la tierra de los cíclopes, donde fueron capturados por Polifemo, hijo de Poseidón. Odiseo consiguió emborrachar al gigante, y una vez dormido, le clavó una estaca en el ojo y huyó con los suyos.
A continuación visitaron al dios Eolo, quien les concedió un viento favorable para llegar a su destino y también les entregó un odre que no debían abrir. La tripulación, llena de curiosidad, lo abrió y un huracán los arrastró hasta las islas Eolias, (posiblemente Sicilia y Cerdeña), habitadas por los lestrigones. Los compañeros de Odiseo atracaron en el puerto, pero él lo hizo fuera amarrando su embarcación a una roca.
Enviaron tres hombres para averiguar quiénes eran los habitantes del territorio y se encontraron con gigantes antropófagos que devoraron a uno de los heraldos. 
Los demás intentaron huir, pero sus embarcaciones fueron hundidas por los lestrigones lanzando grandes piedras sobre ellas desde los acantilados. Sólo el barco de Odiseo pudo escapar.
La tripulación superviviente desembarcó en la isla de Eea, morada de Circe, una hechicera que podía transformar a las personas en animales. La maga convirtió a los compañeros de Odiseo en cerdos, pero él se ganó su amistad y ella le ofreció su hospitalidad durante un año. Antes de partir, el héroe griego siguió el consejo de la hechicera y consultó al vidente Tiresias la manera de encontrar una ruta segura hacia Ítaca. Para ello, descendió al Inframundo donde se cruzó con las almas de su madre, Anticlea, y las de sus amigos Agamenón y Aquiles.
Odiseo atado al mástil de su barco tratando de vencer la atracción de las sirenas.
Siguiendo su singladura, se encontraron con las sirenas. Odiseo consiguió que sus hombres resistieran a los cánticos seductores de estas criaturas siguiendo la recomendación de Circe de taparles los oídos con cera y atándose él mismo al mástil del barco de manera que pudiera oír su dulce voz sin peligro de verse arrastrado hacia ellas. Después de resistir el remolino de Caribdis en el mar y de escapar del acoso de Escila, un monstruo de seis cabezas sediento de sangre, llegaron a la isla donde Apolo cuidaba de su ganado. Hambrientos, los hombres sacrificaron algunos animales, lo que provocó la ira del dios enviando contra ellos una tormenta de la que sólo Odiseo sobrevivió.
La tormenta arrastró a Odiseo hasta la costa de Ogigia, donde la ninfa Calipso se enamoró de él y lo mantuvo prisionero durante ocho años, prometiéndole inmortalidad si se quedaba con ella. Finalmente, Atenea intercedió ante los dioses y éstos enviaron a Hermes para convencer a la ninfa de que lo liberara. 
Cuando sentía fundadas esperanzas de alcanzar el final de su viaje, Odiseo se encontró otra fuerte tormenta enviada por Poseidón como venganza por la humillación sufrida por su hijo Polifemo, que le hizo naufragar en la costa del país de los feacios. Ulises llego extenuado a la playa y se durmió, Despues de un buen rato le despertaron los gritos y carcajadas de un grupo de chicas. Eran Nausicaa, hija del rey y sus criadas, que fueron a lavar la ropa a la playa.
Allí, la princesa Nausicaa se enamoró de él, pero, aunque el rey estaba dispuesto a autorizar el enlace, Odiseo rehusó y contó sus peripecias a Alcinoo quien, conmovido, le proporcionó un barco para volver a Ítaca. 
Entretanto, ayudada por Mentor, amigo de Odiseo, Penélope crió a su hijo, quien anhelaba expulsar a los pretendientes de su madre, pero no tenía fuerzas suficientes para luchar contra ellos. Uno de los pretendientes, Antinoo, planeaba asesinar al joven eliminando así el único obstáculo que le impedía controlar el palacio.
Atenea decidida a ayudar a Telémaco se disfrazó de un amigo de Laertes y, para salvarlo, llevó al joven a Pilos y Esparta, donde los reyes Néstor y Melenao le informaron que su padre continuaba vivo, pero estaba prisionero en la isla de Calipso. Telémaco planeaba volver a Ítaca, pero Antinoo y los otros pretendientes le estaban preparando una emboscada con la intención de matarlo al llegar al puerto, emboscada de la que, finalmente, se libró.
Una vez liberado de los lazos de Calipso, Odiseo desembarcó en Ítaca disfrazado de mendigo por consejo de Atenea. Allí fue reconocido por el pastor Eumaeus quien le informó de la arrogancia de los pretendientes de Penélope y de la fidelidad de ésta. Tras revelar su identidad a Telémaco, entró en el palacio oculto por su disfraz y nadie lo reconoció excepto su sirvienta Euriclea y su perro Argos. Penélope, sin reconocer en él a su marido, contó al mendigo cómo había conseguido evitar la elección de un nuevo esposo prometiéndoles a sus muchos pretendientes que lo elegiría cuando terminara de tejer la túnica que serviría de mortaja a su suegro Laertes, pero deshacía cada noche el trabajo realizado el día anterior. Así fue retrasando la decisión hasta que una criada la traicionó, y Penélope no tuvo más remedio que completar su trabajo. La vuelta de Odiseo.
Entonces Penélope informó a sus pretendientes que el vencedor de una competición con el arco que sólo Odiseo podía utilizar, sería su esposo. El triunfador fue su marido, todavía disfrazado de mendigo. Después de la victoria, Odiseo y Telémaco ejecutan a todos los pretendientes.
Entonces, Odiseo reveló su verdadera identidad a Penélope, quien lo recibió con alegría y Atenea retrasó el amanecer para prolongar su venturoso reencuentro dando tiempo a que Odiseo relatara sus aventuras mientras yacían en el lecho matrimonial. La diosa intervino por última vez a favor de Odiseo apaciguando las ansias de venganza de las familias de los pretendientes y haciendo con ello que la paz vuelva al reino.
Otro mito narraba un viaje de Odiseo al país de los tesprotos para realizar un sacrificio encargado por Tiresias y donde terminó casándose con la reina Calídice. Al morir ésta, regreso a Ítaca, donde Penélope había dado a luz a Poliportes. Posteriormente Telégono, el hijo de Circe y Odiseo, llegó a Ítaca en busca de su padre y lo mató por error sin saber quién era. Cuando lo reconoció, se lamentó de lo ocurrido y llevó al cadáver y a Penélope junto a Circe. 
Finalmente Telégono se casa con Penélope su madrastra y Telémaco con la diosa Circe, madre de su hermanastro.
En otras versiones posteriores, se cuenta que Penélope habría sido seducida por alguno de los pretendientes, y Odiseo la habría devuelto a su padre e, incluso la habría matado. Otra leyenda hablaba de Odiseo como el fundador de Lisboa a la que llamó Olissipo.  

ÓNFALE
Era hija de Yardanos y esposa de Tmolos, rey de Lidia, en Asia Menor. Heredó el trono a la muerte de su marido y cuando Heracles en uno de sus viajes fue recibido por la reina quedó tan impresionado por su belleza que no pudo negarse a permanecer en el reino hasta librarlo de monstruos y bandidos. De la relación entre ambos nació Agesilas, al que se consideraba como antepasado de Creso.
 

ÓQUIMO
Era hijo de Helios y de la ninfa Rodo.
Cuando los telquines, primitivos habitantes de la isla, huyeron al decretar Zeus la inundación que trataba de aniquilarlos, dejaron a Rodo y a sus hijos como únicos gobernantes de Rodas.
Celosos por la inteligencia y habilidad de Ténages, cuatro de sus hermanos lo asesinaron. Cuando se descubrió el fratricidio, los cuatro autores tuvieron que huir de Rodas quedando en la isla Cércafo y Óquimo, que no habían participado en el asesinato. Oquimo, que era el mayor, ocupó el trono casándose con Hegetoria con quien tuvo una hija llamada Cidipe quien, más tarde, se casó Cércafo convirtiéndose éste en el heredero de su hermano. 

ORESTES
Era hijo de Agamenón y Clitemnestra. Píndaro, Sófocles y Eurípides cuentan que cuando Agamenón emprendió la marcha hacia Troya acaudillando la armada griega, dejó como regente del su reino de Micenas a su primo Egisto y éste tomó a Clitemnestra, esposa de Agamenón, como amante persuadiéndola para que matara a su hijo Orestes que podía interferir sus planes para apoderarse definitivamente del trono. Clitemnestra se dispuso a cumplir la petición de su amante, pero Orestes fue salvado por su niñera Arsinoe y por su hermana Electra, que lo escondieron fuera del alcance de su madre. Posteriormente, pudo huir refugiándose en la corte del rey Estrofio en el monte Parnaso. Allí fue cuidado como si fuera de la familia y se forjó una entrañable amistad entre él y Pilades, el hijo del rey. Cuando Agamenón regresó a su reino una vez finalizada la guerra de Troya fue asesinado por el amante de su esposa.

Orestes, al cumplir veinte años, recibió la orden del oráculo de Delfos de volver a su hogar y vengar la muerte de su padre. El joven regresó acompañado por su amigo Pílades y, según Esquilo, se encontró con su hermana Electra ante la tumba de Agamenón, donde ambos habían ido a rendir honores al difunto. Se reconocieron y planearon la forma de ejecutar la venganza.
Esquilo, en sus Euménides, contaba que, tras la venganza, Orestes enloqueció y fue perseguido por las Erínias para castigarlo por haber violado las normas de la piedad familiar. Orestes huyó refugiándose en el templo de Delfos, pero, a pesar de que Apolo había sido el instigador de su venganza, no pudo protegerlo y tuvo que acudir a la acrópolis de Atenas donde Atenea organizó un juicio formal ante el Areópago, un tribunal formado por doce jueces. Las Erinias exigían su presa, pero Orestes alegó haber recibido órdenes de Apolo. Fue declarado inocente gracias al voto de calidad de Atenea.
Sin embargo, según Eurípides, para poder escapar de la persecución de las Erinias, Apolo ordenó a Orestes ir a Tauride (actual Crimea) y apoderarse de la estatua de Artemisa que había caído del cielo y llevarla a Atenas. Orestes marchó con Pílades y ambos fueron encarcelados por los habitantes de la región, que tenían por costumbre sacrificar a Artemisa a todos los extranjeros que capturaban. La sacerdotisa de Artemisa encargada de realizar el sacrificio era su hermana Ifigenia, quien ofreció liberar a uno de los dos si éste llevaba consigo una carta hasta Grecia. Ambos se prestaron voluntariamente para ser sacrificados, pero, finalmente, la carta de Ifigenia hizo que los hermanos se reconocieran y huyeran juntos llevándose la estatua. De vuelta a Micenas, Orestes mató a Aletes, hijo de Egisto, y tomó posesión del reino de su padre.
Antes de la Guerra de Troya, Agamenón y Menelao habían acordado la boda entre sus hijos Orestes y Hermíone, pero tras la guerra y creyendo que Orestes había muerto, Menelao entregó a su hija en matrimonio a Neoptólemo. Orestes y Neoptólemo coincidieron en un templo de Apolo y cuando el primero se enteró del enlace se sintió ultrajado y mató al hijo de Aquiles casándose con Hermíone y asumiendo los tronos de Argos y Arcadia, lo que le permitió gobernar sobre todo el Peloponeso. Según algunas fuentes, Orestes fue padre de Pentilo con su hermanastra Erígone. Murió a causa de la mordedura de una serpiente en Arcadia y su cuerpo fue enterrado en Esparta.
 

ORFEO
Era hijo de Apolo y de la musa Calíope que heredó de sus padres la afición a la música y a la poesía. Un mito hablaba de que cuando tocaba la lira, los hombres se reunían en torno suyo porque escuchando su música descansaban el alma. Su habilidad como músico hizo que Eurídice se enamorara de él.
Cuenta un mito que cuando Orfeo y su esposa estaban paseando a orillas del río Estrimón, Eurídice fue mordida por una serpiente y murió. Orfeo, profundamente trastornado, se lamentaba amargamente de la pérdida de su esposa contando canciones tan tristes que todos los dioses y ninfas lloraban de pena y le aconsejaron que descendiera al Hades a buscarla. Así lo hizo, pero en el viaje tuvo que sortear infinidad de peligros que solventó utilizando la música. Pudo dormir a Cerbero para poder entrar, ablandó el corazón de los demonios que trataron de impedir su llegada al Inframundo e, incluso, cautivó a Hades y Perséfone de tal forma que permitieron que Eurídice le acompañara al mundo de los vivos pero con la condición de que debía caminar delante de ella y no mirar hacia atrás hasta que ambos hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos de sol bañasen a Eurídice. 
Orfeo consiguió contenerse durante el camino de regreso y cuando llegaron a la superficie, Orfeo volvió la cabeza creyendo que se encontraban a salvo, pero Eurídice aún no estaba totalmente bañada por los rayos del sol porque tenía un pie en el camino del Inframundo. Entonces, Eurídice se desvaneció y regresó al Hades para siempre.
Desde entonces, Orfeo no rindió culto a los dioses excepto a Apolo y se cuenta que cierto día para saludar al dios subió al monte Pangeo, donde existía un templo dedicado a Dionisio, y allí fue despedazado por la ménades, seguidoras de Dioniso.
Otras versiones dicen que Orfeo regresó a su ciudad y allí los habitantes le pidieron que tocara sus hermosas melodías, pero como estaba tan triste empezó a golpear su lira con una piedra provocando un ruido tan espantoso que todo cuanto existía alrededor se marchitaba, por lo que sus oyentes los asesinaron para detener el ruido. 

ORTO
Era el perro de dos cabezas, hijo de Equidna y Tifón, que vigilaba los rebaños de Gerión. Su primitivo dueño fue el titán Atlas, quien se lo cedió al gigante de la isla Eritia. Heracles lo mató en el curso de su décimo trabajo.
 

OTO
Era uno de los alóadas hijo de Ifimedia y Poseidón y hermano gemelo de Efialtes. Ambos hermanos, llamados los alóadas debido al nombre del marido de su madre, intentaron derrocar a Zeus y, para llegar al cielo, colocaron el monte Pelión sobre el Ossa, al tiempo que amenazaban con arrojar las montañas al mar para desecarlo. Sin embargo fueron vencidos por Apolo y, más tarde, murieron en un enfrentamiento entre sí motivado por la oferta de Artemisa de yacer con Oto para que liberaran a Ares a quien mantenían prisionero en una jarra desde hacía trece meses.
Oto y Efialtes mantienen encadenado a Ares 

OTREIS
Era una ninfa que fue seducida por Zeus engendrando a Meliteo a quien abandonó en el bosque temiendo la cólera de Hera.
 

OTRERA
Era una amazona que con Ares fue madre de Antíope, Hipólita y Pentesilea.
 

ÓXILO
Era hijo de Ares y Protogenia.
 

PALAMEDES
Era hijo de Nauplio y de Clímene, reyes de Argos, y asistió a la academia del centauro Quirón donde comenzó a destacar por agudo ingenio. Cuando Odiseo intentó zafarse de su compromiso de acudir a la guerra de Troya fingiéndose loco, Palamedes descubrió el engaño obligando al rey de Ítaca a participar en la expedición guerrera. En venganza, Odiseo falsificó una carta en la que el rey de Troya, Príamo, proponía a Palamedes traicionar a los griegos a cambio de oro. 
Odiseo escondió oro en la tienda de Palamedes y éste fue lapidado por los griegos. Nauplio vengó la muerte de su hijo haciendo señales falsas para que la flota griega extraviara su ruta en su regreso de Troya. A Palamedes se le consideraba como el inventor del ajedrez y el juego de los dados e, incluso, Higinio le atribuye la creación de parte del alfabeto griego. También aparece como el inventor de los faros, de la balanza, del disco y de la guardia con centinelas, aunque es muy posible que todos estos inventos fueran originarios de la civilización cretense. 

PALANTE
Hijo de Pandión y Pila, reyes de Atenas. Junto a sus hermanos Nico, Liso y Egeo expulsó a sus primos del trono que habían arrebatado a su padre. Tuvo cincuenta hijos que fueron llamados los palántidas y junto a ellos, intentó despojar a Egeo de la parte del reino que le había correspondido. Sin embargo todos murieron a manos de Teseo.
 

PALANTE
Era hijo del rey Licaón de la Arcadia. Tenía una hija llamada Crisa que casó con Dárdano, fundador de la dinastía troyana, por lo que, a través de Eneas, se le relaciona con el fundador del Palatino romano llamado también Palante.
 

PALANTE
Era un gigante nacido de las gotas de sangre de Urano que cayeron sobre Gea cuando fue castrado por su hijo Cronos. Algunos lo consideraban padre de Atenea a quien intentó violar en el curso de la Gigantomaquia, pero ella lo mató desollándolo y haciéndose una égida con su piel. Las alas que tenía el gigante fueron fijadas por Atenea a sus propios pies.
 

PALÁNTIDAS
Era el nombre que recibían los cincuenta hijos de Palante, nietos del rey de Atenas, Pandión.
Creyendo que Egeo no tenía descendencia esperaban repartirse el poder a la muerte de su tío, pero cuando Teseo se presentó en la corte y fue reconocido por su padre, ellos, constatando no se iban a cumplir sus planes, se negaron a reconocer la legitimidad de su primo. Sin embargo Teseo fue reconocido por los atenienses y proclamado rey, por lo que se sublevaron contra él terminando vencidos y muertos. Para purificarse por su muerte, Teseo se impuso a sí mismo y a su esposa Fedra un destierro de un año. 

PALEMÓN
Era hijo de Hefesto y formó parte de la expedición de los argonautas.
 

PALINURO
Fue el piloto de la nave de Eneas. Mientras pilotaba se quedó dormido y un golpe de viento lo arrojó al mar. Durante tres días se mantuvo a flote hasta que consiguió arribar a la costa de Lugania. Allí los lugareños le mataron y dejaron su cuerpo insepulto. Cuando Eneas bajó a los infiernos encontró a Palinuro entre los muertos que, al no haber recibido sepultura, no podían entrar al Hades. La sibila que iba con Eneas para guiarle a través del Inframundo prometió a Palinuro que en la tierra donde murió ocurrirían sucesos prodigiosos que obligarían a sus asesinos a enterrarle. 
Palinuro cae al agua 

PANDÁREO.
Era hijo de Merote y de Clímene. Cuenta la leyenda que, incitado por su amigo Tántalo, robó el mastín de oro que custodiaba el templo de Zeus en Dicte entregándoselo a su amigo para que lo ocultara hasta que disminuyera la alarma provocada por su acción. Pasado un tiempo pidió la devolución, pero Tántalo juró por Zeus que no sabía nada del asunto.
Otra versión del mito dice que fue Tántalo el ladrón y Pandáreo el perjuro.
En ambos casos, Zeus encargó a Hermes que esclareciera el caso y recuperara el perro. Una vez recuperado el animal e identificados los autores, Zeus castigó a Pandáreo convirtiéndolo en piedra y a Tántalo fulminándolo con un rayo y enviándolo al Tártaro para que fuera torturado durante toda la eternidad.
Sin embargo, otra versión del mito narra que Pandáreo logró huir a Sicilia donde murió en la miseria y sus hijas, Mérope y Cleotera, fueron protegidas por las diosas Hera, Artemisa y Afrodita, lo que hizo sospechar al padre de los dioses de que las tres estuvieran implicadas en el robo del perro. Entonces ordenó a las arpías que se apoderaran de las jóvenes y que se las entregaran a las erinias para que expiaran con sus sufrimientos los pecados de su padre.
 

PANDÁREO
Era rey de Éfeso y padre de dos hijas llamadas Aedon y Quelidonea. La segunda casó con Politecno y estaban tan unidos que alardeaban de llevarse mejor que Zeus y Hera. Los dioses, ofendidos, enviaron a la diosa de la discordia, Eris, para enturbiar las relaciones entre los esposos. A continuación, Politecno, durante una visita a su suegro, engañó a su cuñada diciéndole que Quelidonea quería verla y la llevó a un bosque donde la violó. En venganza, las dos hermanas cocinaron al único hijo de Politecno, llamado Itis y se lo dieron a comer. Politecno, al descubrir lo sucedido, quiso vengarse a su hijo y las persiguió hasta la casa de su padre, donde habían buscado refugio y, al no hallarlas, lleno de ira untó de miel el cuerpo de su suegro y lo llevó al campo dejándolo atado para que fuera devorado por los insectos. Cuando las dos hermanas acudieron a socorrer a su padre, Pandáreo intentó matarlas, pero Zeus las salvó convirtiéndolos en aves.
 

PANDIA
Alguna versión la hace hija de Zeus y Selene, aunque en otras su padre fue Pan consorte de Selene.
 

PANDIÓN
Era hijo y heredero de Cécrope, rey de Atenas, y de Metiadusa. Fue desterrado de Atenas por los hijos de su tío Metión, que intentaban colocar a su padre en el trono. Pandión se refugió en Megara donde se casó con Pilia, hija del rey Pilas y cuando éste se exilió voluntariamente por haber asesinado a su tío Bías, hizo ocupar el trono a su yerno. Pilia tuvo cuatro hijos, Egeo, Palas, Niso y Lico y al morir Pandión, Niso le sucedió como rey. Después de su muerte sus otros hijos regresaron a Atenas y expulsaron a los hijos de Metión del trono, poniendo a Egeo en el mismo.
 

PARIS
Era un príncipe troyano, hijo del rey Príamo y de su esposa Hécuba. Ésta soñó durante su embarazo que daría a luz a una antorcha que incendiaría la ciudad. 
Esaco, hermanastro del futuro príncipe e intérprete de sueños, aconsejó que cuando naciera fuera sacrificado. Príamo ordenó a su criado Agelao que abandonara al recién nacido en el monte Ida, pero Agelao se apiadó del niño y decidió criarlo como si fuera su hijo llamándolo Paris. Éste creció sano y fuerte hasta convertir en un apuesto joven que dominaba el arte de la música. Tuvo una aventura amorosa con la hija del dios río Cebrén, la ninfa Enone, quien, siendo poseedora del don profético, predijo que sería herido de muerte y sólo ella podría salvarlo.
Príamo celebraba cada año unos juegos en honor del hijo a quien creía muerto y en una de las celebraciones en la que el premio para el vencedor era el toro preferido del rey, Paris se proclamó vencedor ante la indignación de sus hermanos que creyeron haber sido derrotados por un pastor. Cuando se disponían a matarlo, fueron detenidos por su hermana Casandra quién, gracias a su facultad de adivinación, reconoció en el pastor al hijo del rey Príamo y Paris fue acogido en la corte troyana.
El juicio de Paris 
Con motivo de la celebración de la boda entre el mortal Peleo y la nereida Tetis estaban reunidos en un banquete todas las divinidades y gran número de mortales cuando se presentó Eris, la diosa de la discordia, que no había sido invitada, con una manzana dorada en la que había hecho inscribir la leyenda “para la más hermosa” lanzándola hacia el grupo que formaban Hera, Atenea y Afrodita. Zeus no quiso actuar como árbitro para no causar enojo a las dos que no fueran elegidas y encargó a Paris que dirimiera el asunto. Hera prometió que si la elegía a ella, lo haría soberano del mundo. Atenea ser invencible en la guerra y Afrodita entregarle a Helena, la mujer más bella del mundo. Paris eligió a Afrodita y ésta se convirtió en su protectora, pero Hera y Atenea, despechadas, prometieron venganza. La decisión de Paris terminó desencadenando la guerra de Troya.
Paris quiso visitar Grecia donde vivía su tía Hesíone, raptada tiempo atrás por Telamón. Su padre aprobó el proyecto, pese a haber sido advertido por Héleno de que si se llevaba a cabo el viaje, Troya sufriría las consecuencias.
En el curso del viaje, Paris llegó a Esparta, donde reinaba Menelao y su esposa Helena, la mujer más bella del mundo que le había prometido Afrodita. El príncipe troyano no tardó en enamorarla con la ayuda de la diosa y, aprovechando que su marido estaba en Creta celebrando los funerales de su abuelo, Paris y Helena se fugaron a Troya. Algunas versiones dicen que la joven fue raptada y no se marchó por su propia voluntad y otras dicen que lo que se fugó con Paris fue una imagen fantasmagórica de ella, cumpliéndose así la venganza de Hera por no haber sido escogida como la diosa más bella.
Los amores de Paris y Helena
En su viaje se llevaron grandes riquezas, pero no a Hermione, la hija de Helena. A su llegada a Troya, los ciudadanos no aceptaron a Helena, pues lo consideraban una ofensa hacia el rey de Esparta, y quisieron devolverla. Sin embargo, la familia real troyana sentenció que Helena podía quedarse en Troya junto a Paris. La ninfa Enone, primer amor de Paris, y su padre, el dios río Cebrén, abandonaron la ciudad despechados.
Cuando Menelao descubrió lo sucedido reunió una gran flota compuesta por los barcos aportados por todos los antiguos pretendientes de Helena que habían jurado acudir en su auxilio cuando los necesitara, dirigiéndose hacia Troya para rescatar a la cautiva.
Así inició la guerra en la que Paris demostró su habilidad con el arco. Retó a Menelao a un enfrentamiento entre ellos y quien venciera se quedaría con Helena. Paris resultó gravemente herido, pero Afrodita lo salvó llevándolo a las murallas. Se le atribuye la muerte de Aquiles disparándole una flecha en el talón, aunque también existe otra versión según la cual lo mató utilizando la espada de Apolo. También se decía que había sido el propio Apolo el que disparó la flecha que causó la muerte al héroe aqueo.
Paris murió a causa de una flecha de Heracles emponzoñada con el veneno de la Hidra de Lerna disparada por Filoctetes. Algunas versiones dicen que murió en el campo de batalla, otras que huyó y pidió ayuda a Enone, quien se negó al principio a curarlo y cuando se arrepintió de su decisión e iba a hacerlo ya era tarde: el héroe había muerto. Enone se suicidó arrojándose a la pira donde era incinerado su amor.  

PARRASIO
Era hijo de Ares y de Filónome. Al nacer fue abandonado por su madre en el monte Erimanto, donde fue criado por unos pastores. En la edad adulta llegó a ser rey en Arcadia.
 

PARSIFAE
Era hija de Helios y Perseis y hermana de Circe, Calipso, Egea y Eetes. Se crió en la Cólquida como una princesa y fue entregada en matrimonio al rey Minos de Creta con quien, según diversos autores, fue madre de Acacálide, Ariadna, Androgeo, Clauco, Fedra y Catreo. Se decía que con Hermes tuvo a Cidón y con Zeus al libio Amón, quien, posteriormente, se identificó con Zeus.
Diodoro Sículo, Pausanias, Virgilio, y Apolodoro hablan de que Poseidón, en venganza porque el rey Minos no había cumplido su promesa de sacrificar el toro blanco que el dios hizo emerger del mar, hizo que Pasífae se enamorara del animal que se había librado del sacrificio. La reina contó confidencialmente su pasión a Dédalo y éste prometió ayudarla construyendo una vaca de madera hueca cuyo cuerpo cubrió con una piel de vacuno y colocando ruedas bajo las pezuñas la llevó a la pradera donde el toro pastaba. Parsifae, ayudada por Dédalo, entró en el armazón embutiendo sus piernas en los cuartos traseros de la falsa vaca. El toro blanco no tardó en acercarse y montar a la vaca de madera, con lo que Pasífae vio satisfizo su pasión y quedando embarazada del Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano.

Más tarde el toro se hizo salvaje y devastó a toda la isla hasta que Heracles lo capturó llevándolo a Atenas donde Teseo lo mató.
Pasifae, a punto de ensayar la vaca mecánica
Minos quiso evitar el escándalo y ocultar la deshonra de Parsifae y consultó a un oráculo sobre la mejor forma de hacerlo. El oráculo le respondió que pidiera a Dédalo que le construyese en Cnosos un palacio. Dédalo lo construyó y Minos vivó el resto de su vida en el recinto intrincado que se llamó laberinto dentro del cual quedaron ocultos tanto Parsifae como el Minotauro.
El rey era muy promiscuo y sus infidelidades enfurecían a Parsifae que terminó maldiciendo a su marido haciendo que en vez de eyacular semen salieran serpientes, escorpiones y escolopendras que hacían presa de los órganos vitales de la amante.
Minos quiso tener relaciones con Procris y para seducirla le regaló un sabueso que jamás soltaba su presa llamado Lelaps y una flecha infalible. La cazadora aceptó, pero haciéndole beber antes del coito una bebida profiláctica preparada por Circe. La bebida hizo el efecto deseado, pero Procris temerosa de que Parsifae la embrujara huyó de la isla.  

PARTAÓN
Era hijo de Agénor y de Epicaste, aunque alguna versión lo presenta como hijo de Ares. Llegó a ser rey de Calidón, en Etolia, y con su esposa Eurite tuvo como hijos a Eneo, su sucesor en el trono, Agrio, Alcátoo, Melas, Leucoteo y Estérope.
 

PARTENOPEO
Era hijo de Atalanta e Hipómenes, o bien su padre podría haber sido Ares o
Meleagro.
Se decía que participó en la expedición de los siete contra Tebas que fueron derrotados por los tebanos con la ayuda de Zeus, quien fulminó a Partenopeo con un rayo castigando así su insolencia por llevar un escudo con una antorcha simbolizando el destino que pensaba dar a la ciudad.
 

PATROCLO
Era hijo de Menecio y nieto de Éaco. Sobre la identidad de su madre aparecían, al menos, tres versiones distintas. Una hablaba de Esténele, hija de Acasto, otra de Periopis, hija de Feres, y una tercera de Polipea, hija de Peleo.
Fue enviado por su padre a Ftía donde hizo amistad con Aquiles y estando juntos fueron requeridos por Néstor para participar en la guerra de Troya. Ambos aceptaron y Patroclo se dirigió a la corte de su padre para reclutar soldados y barcos.
Una vez en Troya, su amigo Aquiles discutió con Agamenón y se negó a continuar combatiendo, actitud que también adoptó Patroclo. Como resultado de esto los troyanos recuperaron terreno haciendo temer a los griegos que pudieran quemar sus naves. Ante esa situación, Aquiles autorizó a Patroclo a ponerse su armadura y lanzarse al combate a la cabeza de sus mirmidones para intimidar a los troyanos, quienes creyeron que se enfrentaban a Aquiles. Durante el combate, Patroclo mató a Sarpedón, hijo de Zeus, antes de enfrentarse a Héctor, quien ayudado por Apolo, lo mató y lo despojó de sus armas. Menelao y Áyax, el Grande, recuperaron el cuerpo entregándoselo a Aquiles, quien entonces decidió volver a combatir para vengarlo.
Aquiles toca la cítara mientras Patroclo lo contempla. En ese momento, por orden de Agamenón y nombrados por Néstor, llegan Fénix, Ayante y Odiseo para intentar persuadir a Aquiles de que combata junto a ellos en la guerra de Troya 

Tetis, la madre de Aquiles, introdujo en el cuerpo de Patroclo néctar y ambrosía para evitar que su cadáver se corrompiera. Aquiles, tras enfrentarse y derrotar a Héctor, organizó un banquete en honor a su amigo muerto, quien en el curso del ágape, se le apareció suplicándole que lo incineraran rápidamente, cosa que se hizo a la mañana siguiente. Tras la incineración, Aquiles organizó unos juegos en honor del difunto. Diversos autores griegos especularon con la posibilidad de que ambos héroes fueran algo más que amigos, aunque Homero no lo mencione explícitamente.  

PEGASO
Era un caballo alado hijo de Poseidón y Medusa que nació de la sangre brotada del cuello de su madre cuando Perseo la decapitó. Solía representarse como un cuadrúpedo blanco, o negro, con dos alas que le permitían volar al tiempo que movía las patas como si estuviera galopando por el aire.
Pegaso aparece relacionado fundamentalmente con el héroe Belerofonte, quien a lomos del equino alado logró dar muerte a la Quimera, bestia de múltiples cabezas (entre ellas una de león y otra de cabra) que asolaba los territorios de Licia. Gracias a este corcel Belerofonte pudo obtener igualmente una victoria sobre las amazonas. Belerofonte encarna el “defecto” de la “excesiva” ambición. Cuando por fin consigue montar a Pegaso, no contento con esto le obliga a llevarlo al Olimpo para convertirse en un dios, pero Zeus, molesto por su osadía, envía a un insignificante mosquito que pica el lomo de Pegaso y precipita al vacío a Belerofonte sin matarlo, quedando lisiado y condenado a vagar apartado del resto del mundo toda su vida recordando su gloria pasada. 

PELAGÓN O PELASGO
Era uno de los dos hijos varones de Asopo y Metope y el padre de Ismeno, quien que dio nombre al río beocio.

PELASGO
En Arcadia se le tenía por hijo de Gea, la Tierra, y se le consideraba como el primer hombre que habitó el territorio y el enseñó a sus congéneres a construir cabañas para guarecerse del frío y de la lluvia así como a alimentarse de frutos, en especial de las bellotas, alimento muy principal entre los acadios. Fue el introductor del culto a Zeus y a Hesfesto en Dodoma. Otra leyenda lo hace hijo de Zeus y Níobe.
Fue padre de Temeno y Licaón junto Melibea, Cilene o Deyanira, según las versiones. 

PELASGO
En Argos, Pelasgo era hijo de Foroneo y Europa, o del rey Triopas y Sois. Acogió en su casa a las danaides cuando huían de Egipto y construyó un templo en honor a Deméter, quien también se alojó en su casa cuando buscaba a su hija Perséfone. La divinidad olímpica lo instruyó en la agricultura y él trasmitió losw conocimientos adquiridos a sus súbditos.
 

PELASGO
En Tesalia era el padre de Cloro y abuelo de Hemón, o padre de éste directamente y abuelo por tanto de Tésalo, el epónimo de la región.
 

PELASGOS
Los griegos consideraban que los pelasgos fueron los primeros pobladores de su tierra. No obstante, cada región elaboró sus propias leyendas intentando justificar el origen de sus territorios y costumbres.
 

PELEO
Era hijo de Éaco y Endeis, reyes de los mirmidones de la isla de Egina. Durante su primera juventud, Peleo viajó a un pequeño reino de Tesalia llamado Ftía que estaba situado en la costa del mar Egeo donde reinaba Acasto. Astidamía, la esposa del rey, se enamoró de él, pero fue rechazada y ella por despecho lo acusó ante Acasto de intentar seducirla.
El rey, con intención de vengarse, invitó a Peleo a una cacería y en el transcurso de ella, fue apresado, despojado de sus armas, atado y abandonado a su suerte en un territorio donde vivían los centauros. En esta situación lo encontró Quirón de quien pronto se hizo amigo y le ayudó a regresar a su hogar.
Éaco, al enterarse de lo sucedido, entregó a su hijo el mando del ejército, y Peleo regresó a Ftía matando a los reyes por la infamia cometida y apoderándose del reino que se convirtió en la nueva tierra de los mirmidones que le habían acompañado.
Se enroló en la expedición comandada por Jasón en busca del vellocino de oro realizando el peligroso viaje a la Cólquida como un argonauta. A su regreso, Peleo se estableció en Ftía, donde, a la muerte de su padre, fue coronado rey de los mirmidones, trasladando la capital de su reino desde Egina a Ftía.

Boda de Peleo y Tetis
 
Tanto Zeus como Poseidón se sintieron atraídos por Tetis, pero una profecía de Temis, según la cual si Tetis tenía un hijo éste superaría a su padre, hizo que los dioses abandonaran el cortejo y encargaran a la mensajera Iris la búsqueda de un mortal que quisiera unirse a Tetis. Iris visitó la escuela del centauro Quirón y allí encontró a Peleo quien destacaba por su apostura, inteligencia y valor y fue elegido. Peleo cortejó a Tetis pero ésta, sintiéndose humillada por la actitud de los dioses, lo rechazó. Entonces Quirón le aconsejó que localizara la cueva donde la ninfa del mar se retiraba para descansar y cuando estuviera dormida la sujetara fuertemente para evitar que escapase cambiando de forma. Ella trató de evadirse transformándose en llama primero y en un león después, pero Peleo pudo controlarla y consiguió que Tetis aceptara casarse con él.
La boda se celebró en el monte Pelión y a ella asistieron todas las deidades y numerosos mortales. Se celebró un banquete que fue amenizado por los cánticos de las Musas acompañadas por la música de la lira de Apolo. El novio recibió como regalo por parte de Quirón una lanza de madera de fresno y Poseidón le regaló los caballos inmortales Balio y Janto. 
Eris, la diosa de la discordia, que no había sido invitada, se presentó en la celebración tratando de encizañarla por rencor y arrojó una manzana dorada con la inscripción “para la más bella” en dirección al grupo que formaban Hera, Atenea y Afrodita. Zeus encargó a Paris que actuara como juez para dirimir quién de las tres era la más digna de poseer la manzana. Paris sentenció que era Afrodita, quien le había prometido, si la elegía a ella, entregarle la mujer más hermosa de cuantas existían. La mujer era Helena, esposa de Menelao, y el cumplimiento de la promesa por parte de Afrodita fue la causa de la guerra de Troya.
Peleo y Tetis tuvieron varios hijos, pero Tetis, recién nacidos, los sometía a un ritual para tratar de hacerlos inmortales exponiendo al fuego su parte mortal durante la noche y ungiéndolos con ambrosía durante el día. Sin embargo no tenía éxito y acababa matándolos. Peleo empezó a sospechar y cuando nació Aquiles, su séptimo hijo, sorprendió a sus esposa quemando al niño y lanzó un grito que fue oído por Tetis quien, arrojando el niño al suelo, desapareció arrastrada por una ráfaga de viento que la depositó en el mar de donde nunca regresó. 
Aquiles quedó invulnerable físicamente excepto en el talón que su madre no había podido quemar al ser sorprendida.
Otra versión cuenta que Tetis hizo invulnerable a su hijo sumergiéndolo en las aguas de la laguna Estigia, excepto el talón por donde lo había sujetado.
Tras la desaparición de Tetis, Peleo entregó al niño al centauro Quirón para que lo educara.
Peleo, ya envejecido, no participó en la guerra de Troya, pero envió a su hijo Aquiles al mando de los mirmidones. Aquiles murió en el conflicto bélico, pero su hijo Neoptólemo se salvó y arribó a Ftía reclamando el reino de su padre. Peleo abdicó en su nieto y vivió bajo el reinado de éste hasta su muerte.  

PELIAS
Era hijo de Tiro y Poseidón y hermano gemelo de Neleo. Tiro estaba casada con Creteo de quien había tenido a Esón, el primogénito, y otros dos hijos, pero, pese a ello, amaba al dios río Enipeo, quien no la correspondía. Poseidón, aprovechando la situación, tomó la forma de Enipeo y mantuvo relaciones con ella, de las que nacieron los gemelos Pelias y Neleo.
Al nacer, su madre abandonó a los gemelos en un monte para que los criara un sirviente. A llegar a la edad adulta, volvieron junto a su madre a quien vengaron de las vejaciones a que la había sometido su suegra. Cuando Creteo murió, Pelias desterró a su hermano Neleo y arrebató el trono al legítimo heredero, su hermanastro Esón. Pero éste se casó y tuvo a Jasón como primogénito y varios hijos más. Esón envió a su hijo mayor con el centauro Quirón para que lo educara. Pasado el tiempo, un oráculo previno a Pelias sobre el peligro que podría representar para él un visitante calzado con una sola sandalia.
Poco después, mientras Pelias celebraba unos sacrificios en honor de Poseidón, llegó Jasón calzando una sola sandalia ya que había perdido la otra cruzando un río. Pelias, al advertir esta circunstancia, recordó la advertencia y le preguntó al huésped qué haría si se encontrara con el responsable de su ruina, a lo que Jasón, ignorante de la profecía, le respondió que lo enviaría a buscar el vellocino de oro. Pelias aceptó el consejo y encomendó la búsqueda a Jasón con la promesa de entregarle el reino si conseguía hacerse con él.
Cuando Jasón regresó habiendo cumplido su misión, Pelias se negó a entregarle el reino, pero Medea, que había acompañado a Jasón, urdió una estratagema para que fueran las propias hijas del rey quienes lo mataran, contándoles que podía convertir un animal viejo en uno joven, despedazándolo e hirviéndolo en un caldero. En la demostración, del caldero saltó un carnero joven y las hijas, emocionadas, despedazaron a su padre para devolverle la juventud, cometiendo así un bienintencionado parricidio. 

PÉLOPE
Era hijo de Tántalo y Dione, hija de Atlas. Tántalo, rey de Sípilo en Anatolia, quiso obsequiar a los dioses con un banquete para el que descuartizó a su hijo Pélope cocinando su carne y sirviéndola. Sólo Deméter, embargada por la pena a causa del rapto de su hija Perséfone por el rey de Inframundo, Hades, comió un hombro sin percatarse de lo que comía. 
Las demás divinidades advirtiendo la naturaleza del manjar rehusaron comerlo y devolvieron la vida a Pélope reemplazando el hombro comido por Hades por uno de marfil fabricado por Hefesto. Una vez resucitado Pélope, Poseidón se enamoró de su apostura y lo llevó con él al Olimpo haciéndolo su amante y enseñándole a conducir su carro. Más tarde Zeus expulsó a Pélope del Olimpo, como venganza porque su padre, Tántalo, había robado la comida de los dioses, dándosela a sus súbditos y revelándoles los secretos divinos que había escuchado en el Olimpo.
Enómao, rey de Pisa, había puesto como condición para conceder la mano de su hija Hipodamía que los pretendientes debían vencerlo en una carrera de carros, pero si él resultaba vencedor los mataría. Los motivos de esa actitud quizá fueran porque la deseaba para sí o porque una profecía afirmaba que moriría a manos de su yerno. Enómao había matado a un elevado número de aspirantes cuando Pélope fue a pedir la mano de Hipodamía y se preparó para competir con él. El pretendiente pidió ayuda a Poseidón y éste le entregó un carro tirado por caballos alados. No obstante, para asegurarse el triunfo, también sobornó a Mirtilo, auriga de Enómao, para que le facilitara la victoria y Mirtilo sustituyó las clavijas que sujetaban las ruedas por otras hechas de cera. La carrera comenzó y cuando Enomao alcanzaba a Pélope preparándose para matarlo, las ruedas se soltaron y el carro volcó. Mírtilo sobrevivió pero Enomao fue arrastrado por sus caballos hasta morir. 
Pélope, en vez de entregar a Mirtilo el premio prometido lo mató porque éste había intentado violar a Hipodamía. El auriga moribundo maldijo a Pélope y a su descendencia por su traición, maldición que acompañó a toda su familia hasta los bisnietos. Pélope llegó a dominar todo el Peloponeso, palabra que significa “isla de Pélope”.
De su unión con Axíope nació Crisipo y con Hipodamía tuvo una amplia descendencia entre la que destacan Astidamía, Atreo, Eurídice, Piteo y Tiestes.  

PELOPIA
Fue una amante de Ares con quien tuvo un hijo llamado Cicno.
 

PELOPIA
Era la hija de Tiestes que fue violada por su padre dejándola embarazada sin que ella supiera quién fue el autor de la agresión pues cuando el violador desapareció sólo dejó una espada. Después se casó con su tío Atreo, hermano de su padre, quien, cuando Egisto vino al mundo, creyó que el recién nacido era hijo suyo.
Una gran sequía se extendió sobre el reino y un oráculo proclamó que solamente se acabaría cuando volviera Tiestes.
Se inició la búsqueda y cuando finalmente fue encontrado, entró en prisión. Entonces Atreo ordenó a su supuesto hijo que tomara la espada de su madre y diera muerte con ella al prisionero. Egisto entró en la celda dispuesto a cumplir el encargo de quien creía su padre, pero Tiestes reconoció la espada y mandó llamar a su hija Pelopia. El prisionero confesó su crimen y Pelopia se suicidó con la espada. Egisto, al descubrir la verdad sobre su origen, decidió vengarse de su tío y regreso hasta él con la espada ensangrentada dándole muerte con ella. 
Tras ello, Tiestes ocupó el trono de Micenas. 

PENÉLOPE
Hija de Icario y de Peribea. Casó con Odiseo, rey de Ítaca, con quien fue madre de Telémaco. Cuando su esposo partió hacia la guerra troyana, ella esperó pacientemente su regreso evitando comprometerse con alguno de los numerosos aspirantes a su mano prometiéndoles que tomaría partido cuando terminara de tejer el manto que estaba hilando para cuando muriese el antiguo rey Laertes. Para posponer la decisión, destejía por la noche lo que había tejido durante el día y así fue alargando la situación durante veinte años. Cuando le resultaba casi imposible retrasar más la decisión, regresó Odiseo quien, al enterarse de la situación, mató a todos los pretendientes.
 
Sin embargo existen otras leyendas en torno a ella. En una de ellas, Odiseo fue a Trespocia para realizar unos sacrificios que le había encomendado Tiresias y allí terminó casándose con la reina Calídice. Tras la muerte de ésta, Odiseo regresó a su reino descubriendo que en su ausencia Penélope había alumbrado a Poliportes. Tiempo después, Telégono, hijo de Circe y Odiseo, llegó a Ítaca y mató a su padre sin saber quién era. En cuando lo descubrió llevó el cadáver y a Penélope hasta Circe y allí, Penélope se casó con Telégono y Telémaco con Circe, quien los hizo inmortales.
En otra se habla de que Penélope fue seducida por Antínoo y por ello Odiseo la repudió devolviéndola a su padre, Icario. Más tarde fue madre de Pan junto a Hermes.
Según un tercer mito, Penélope fue seducida por Antínoo y Odiseo, celoso, la mató.
Odiseo y Penélope 
PENTEO
Era hijo de Equino y de Ágave y nieto, por parte de madre, de Cadmo, el fundador de Tebas, y de la diosa Harmonía.
Cadmo abdicó en favor de Penteo a causa de su avanzada edad y éste prohibió la instauración del culto de Dioniso impidiendo que las mujeres del reino participaran en sus ritos. Dioniso, como venganza, hizo enloquecer a la madre y a las tías de Penteo a causa de lo cual acudieron al monte Citerón participando en un frenesí báquico. Entonces Penteo las encarceló, pero Dioniso hizo que escaparan y atrajo a Penteo para espiar los ritos de su culto. Su madre y sus tías lo vieron en un árbol y pensando que era un animal salvaje, lo derribaron y descuartizaron, hecho por el que fueron exiliadas de Tebas por Polidoro, tío y sucesor de Penteo.
Penteo desgarrado por sus hijas y madre 

PENTESILEA
Era una reina de las amazonas hija de Ares y Otrera. Quizá motivada por sus aficiones guerreras, acudió Troya acompañada por doce compañeras para ayudar a los troyanos a defender la ciudad frente a los griegos.
 
Pentesilea peleó valientemente hasta que una lanza disparada por Aquiles le atravesó el pecho causándole la muerte. Sin embargo, el héroe había quedado impresionado por la belleza y valor de la amazona y cuando el soldado griego Tersites se burló de él por la admiración que sentía, lo mató. Para vengar esta muerte, Diomedes, primo de Tersite, arrojó el cuerpo de la amazona al río Escamandro.


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