jueves, 2 de diciembre de 2021

Capítulo 3-1 - Arquitectura Gótica

 

Arquitectura gótica
La arquitectura gótica es la forma artística sobre la que se formó la definición del arte gótico, el estilo artístico comprendido entre el románico y el Renacimiento, que se desarrolló en Europa Occidental —cristiandad latina— en la Baja Edad Media, desde finales del siglo XII hasta el siglo XV, aunque más allá de Italia las pervivencias góticas continuaron hasta los comienzos del siglo XVI.
Iniciada en la experimentación arquitectónica del siglo XII en la zona de Île de France, se extendió por toda Europa como un estilo de marcada verticalidad, tanto en las torres como en las elevadísimas naves, permitida por los arcos apuntados y las bóvedas de crucería, cuyo peso se desplazaba por los arbotantes a contrafuertes exteriores, aligerando los muros, que acogen una cada vez mayor multiplicidad de capillas laterales. Pintura y escultura se libran de su dependencia de los muros (retablos).
El vocablo «gótico» es el adjetivo correspondiente a godo y fue utilizado en este contexto por primera vez por el tratadista italiano Giorgio Vasari (1511-1574), quien en su famosa obra de biografías de pintores toscanos incluye varios capítulos sobre el arte en la Edad Media. En sentido peyorativo usó este término para denominar la arquitectura anterior al Renacimiento, propia de los bárbaros o godos, cuyos componentes le parecían confusos, desordenados y poco dignos, por contraste a la perfección y racionalidad del arte clásico. En su propia época, se solía denominar como opus francigenum (estilo francés), por referencia al origen de la innovación. Paradójicamente, en la España del siglo XVI se calificaba al gótico final (isabelino o plateresco) como la forma de construir a lo moderno, mientras que la arquitectura clasicista que introducía el renacimiento italiano era vista como una forma de construir a la antigua o a lo romano. ​
La arquitectura gótica puso especial énfasis en la ligereza estructural y la iluminación de las naves del interior de los edificios. Surgió del románico pero acabó oponiéndose a los volúmenes masivos y a la escasa iluminación interior de sus iglesias. Se desarrolló fundamentalmente en la arquitectura religiosa (monasterios e iglesias), teniendo su mayor éxito en la construcción de grandes catedrales, secular tarea en que competían las ciudades rivales; aunque también tuvieron importancia la arquitectura civil (palacios, lonjas comerciales, ayuntamientos, universidades, hospitales y viviendas particulares de la nueva burguesía urbana) y la arquitectura militar (castillos y murallas urbanas).
Los dos elementos estructurales básicos de la arquitectura gótica son el arco apuntado u ojival y la bóveda de crucería, cuyos empujes, más verticales que el arco de medio punto, permiten una mejor distribución de las cargas y una altura muy superior. Además, la parte principal de estas son transmitidas desde las cubiertas directamente a contrafuertes exteriores al cuerpo central del edificio mediante arbotantes. El resultado deja a la mayor parte de los muros sin función sustentante (confiada a esbeltos pilares y baquetones), quedando la mayor parte de aquellos libres para acoger una extraordinaria superficie de vanos ocupados por amplias vidrieras y rosetones que dejan paso a la luz.
La arquitectura gótica tuvo su origen en las regiones de Normandía e Isla de Francia, desde donde se difundió primero a todo el reino de Francia y posteriormente (ya a mediados del siglo XIII), sobre todo por la extensión del arte cisterciense y las rutas jacobeas, por el Sacro Imperio Romano Germánico y los reinos cristianos del norte de España (que durante ese periodo de la Reconquista se estaban imponiendo a los musulmanes del sur). En Inglaterra penetró pronto el estilo francés, aunque adquirió un fuerte carácter nacional. A Italia llegó tarde, no tuvo mucha aceptación, y su impacto fue muy desigual en las distintas regiones, y muy pronto fue sustituido por el Renacimiento.
El medievalismo suscitado por el romanticismo y el nacionalismo del siglo XIX hizo reelaborar como arquitectura historicista un neogótico que reproducía el lenguaje arquitectónico propio del estilo con formas más o menos genuinas, destacando la labor restauradora y reconstructora del francés Eugène Viollet-le-Duc.

Antecedentes
Los elementos esenciales que caracterizan el estilo gótico ya existían con anterioridad al nacimiento de este estilo arquitectónico, toda vez que se hallan dispersos en edificios de edades anteriores. El arco apuntado fue conocido por los egipcios, asirios, indios y persas de la dinastía sasánida, aunque su uso no era muy corriente. La arquitectura islámica también lo conoció e hizo un uso amplio de él, su ejemplo conocido más antiguo se encuentra en la Cúpula de la Roca, en Jerusalén, construido entre los años 687 y 691, otros ejemplos de gran calidad y belleza de su uso son las mezquitas de Samarra en Irak y la mezquita de Amr en Egipto, cuyas construcciones se realizaron a mediados del siglo IX.
La bóveda de crucería, fue empleada en construcciones árabes de Córdoba del siglo IX y en algunas mozárabes del siglo X y aun virtualmente en las bóvedas romanas desde el primer siglo del Imperio cuando entraban en ellas arcos diagonales embebidos en las mismas. Los arbotantes se encuentran originariamente y de forma rudimentaria en las bóvedas de cuarto de cañón cuando sirven de contrarresto. El principio y distinción de elementos activos y pasivos que caracteriza la arquitectura ojival se extendió y aplicó por los antiguos asirios.
Parece claro que pudo existir una transmisión de estos elementos a través de las visitas realizadas por los cruzados a Jerusalén y a través del norte de África para llegar a España y de ahí al resto de Europa. Fue sin embargo la nueva relación entre todos estos elementos la que dio como resultado un nuevo tipo de edificio con unas proporciones diferentes, mucho más esbelto que los edificios románicos y con mayor luminosidad, en el que los muros pueden casi llegar a desaparecer.

​La catedral de Durham que presenta, en su nave principal, bóvedas de crucería, constituye un precedente del gótico, estas bóveda nervadas siguieron un proceso de desarrollo técnico en la formación del gótico, parece que fueron descubiertas de manera simultánea en distintos puntos de Europa, poco después del año 1100, como el norte de Italia, Espira en el valle del Rin y Durham en Inglaterra, desde donde pasó a Normandía. ​
 

Origen
Un error mantenido hasta muy avanzado el siglo XIX, fue suponer que la arquitectura gótica había nacido en Alemania y era peculiar del genio germánico. Los alemanes, fundándose principalmente en los textos renacentistas, abogaban porque el estilo gótico, de las grandes catedrales, se había originado a las orillas del río Rin.
El estilo gótico nació como tal en el norte de Francia, a mediados del siglo XII. Se da la fecha del 14 de julio de 1140, en que se inició la restauración del abad Suger al deambulatorio de la basílica de Saint-Denis, como la fecha de nacimiento de este estilo, sin embargo debe hablarse más bien de una evolución técnica de las formas de las escuelas románicas regionales. Así, ya a finales del siglo XI, se había comenzado a construir en Inglaterra la catedral de Durham, con bóveda de crucería y estructura gótica. En los primeros momentos, durante el denominado estilo de transición, que se alargó hasta finales del siglo XII, se siguió manteniendo cierta forma o fisonomía románica. Por ejemplo, en el primer gótico se mantuvo una estructura de proporcionalidad clásica en las fachadas, propia del románico, que se puede observar en la catedral de Notre Dame de París, que más adelante se perdió en beneficio de efectos mucho más verticales. De forma esquemática se dice que la arquitectura de este período fue una arquitectura románica con bóvedas y arcos apuntados. ​

Plenitud
Al comenzar el siglo XIII, el estilo gótico, denominado en este periodo como «gótico clásico», llega a su perfección en las regiones de Normandía y la Isla de Francia, territorio de dominio real de los alrededores de París. Desde allí se extendió a todo el resto de Francia. Se difundió durante el siglo XIII al Sacro Imperio Romano, Inglaterra, reinos hispánicos y principados itálicos, llevado sobre todo por los monjes del Císter. Este estilo llegó a alcanzar las islas de Rodas y Chipre e incluso Siria, transmitido por las cruzadas.

Gótico radiante
En los inicios del siglo XIV la arquitectura aumenta su esbeltez, tiende a la estilización, iniciándose la independización de la pintura y escultura. El estilo evolucionó hacia una mayor altura, la expansión de los vanos y el mayor apuntamiento de los arcos. Las vidrieras pasaron a cubrir el espacio del muro, sirviendo la arquitectura únicamente de soporte y marco, tiene su máxima expresión en la Sainte Chapelle de París. ​

Gótico tardío
A partir de la mitad del siglo XV, comienza el denominado gótico tardío, su fase más adornada, con una creciente riqueza decorativa. Su variedad de lugar, tiempo y circunstancia produjo una gama estilística amplia que escapa a la generalización. Su vigencia es variable dependiendo de las zonas, mientras que en Italia, durante el siglo XV el gótico es desplazado de forma temprana por la arquitectura renacentista, en otras zonas, el estilo propio del gótico perduró hasta bien entrado el siglo XVI, y en Inglaterra, en concreto, perduró una tradición gótica hasta su renovación a través del neogótico, durante el siglo XIX. ​

Interpretaciones históricas sobre los orígenes y esencia del gótico
La interpretación del arte gótico ha sido causa de enfrentamientos doctrinales a lo largo de los siglos XIX y XX, además de ser expuesta a grandes transformaciones pasando por una gran variedad de modificación en su estructura.

Interpretación de la escuela alemana
Tiene como cabeza a Wilhelm Worringer. Se trata de una interpretación espiritualista, para la que el gótico es la expresión del alma nórdica, en oposición al alma mediterránea o clásica. Entre los antecesores de esta línea se encuentran autores del siglo XVIII que se oponen a la predominancia del gusto francés. Es significativo, en este contexto, el encuentro entre Johann Gottfried Herder y Johann Wolfgang von Goethe ante la catedral de Estrasburgo en 1770, en que Herder le hará ver a Goethe la sublimidad de ese arte alemán.
Esta línea de interpretación ha sido seguida por algunos historiadores del siglo XX, como Max Dvořák, Wilhelm Pinder y Hans Seldmayr. La concepción germánica del arte gótico presta atención a las ideas y no tanto a los medios técnicos para su realización. Las formas solo interesan en relación con su significación mental.

Interpretación de la escuela francesa
Tiene como cabeza a Viollet-le-Duc. Esta línea ha sido seguida por relevantes historiadores de la Escuela de Archiveros de París, Quicherat, Félix de Verneiuil y después Lasteyrie y Enlart, que defienden la teoría funcional. Se ha caracterizado por poner el acento en la técnica, en los procesos de construcción y sus condicionamientos formales. Han determinado el origen territorial y técnico del estilo.

Interpretación de Panofsky
Erwin Panofsky en su obra Arquitectura gótica y pensamiento escolástico establece una analogía entre la arquitectura gótica y el sistema de pensamiento escolástico. Según Panofsky, la catedral gótica se trata de una summa de saberes, que constituye un conjunto inteligible, que participa de una estructura mental común. Se basa en la idea de totalidad.

Entorno económico y social del gótico
La arquitectura gótica nació, durante la denominada Baja Edad Media, en un momento de cambios económicos, sociales y políticos que supusieron el incremento de la actividad económica y de la producción agrícola, esto conllevó un auge del comercio y una potenciación del poder urbano, mientras que en lo político se fortaleció la autoridad de las monarquías frente a la nobleza. Todas estas circunstancias supusieron la renovación de la estructura socio-económica que potenció una nueva concepción de Dios y del hombre. En el entorno urbano destacaron dos nuevos grupos que florecieron gracias al rápido desarrollo de las ciudades, los artesanos y mercaderes, organizados en torno a los gremios y las logias. En el ámbito cultural, el protagonismo se desplazó desde los monasterios hacia las escuelas catedralicias y urbanas. ​
De estas circunstancias surgieron nuevas formas constructivas, por un lado, la catedral gótica, que representaba la expresión del esfuerzo común ciudadano. La iniciativa de las catedrales solía corresponder a las autoridades políticas, religiosas o municipales. Para su construcción se requerían amplios recursos, para algunas obras se obtenía el patrocinio real, que agilizaban la construcción, merced a los recursos de los monarcas. La financiación no solía quedar asegurada por la fortuna particular de los obispos y canónigos, que cedían una parte de sus ingresos, sino que había que recurrir a otras vías como colectas, aportaciones gremiales, reliquias, impuestos sobre ferias y mercados etc. La disponibilidad de recursos marcaba el ritmo de las obras, y se encuentran pocos ejemplos de grandes templos que fueron levantados de una sola vez. Durante el siglo XIV, las obras se detuvieron casi totalmente por la grave depresión económica que se atravesó.
Por otra lado el renacer urbano supuso también la aparición de nuevos tipos de edificios no religiosos, comunitarios como los almacenes gremiales, tiendas y lonjas; públicos como los ayuntamientos, hospitales, las nacientes universidades y puentes, y otros de carácter privado como casas señoriales y palacios, que dejaron de ser monopolio de la nobleza.

Miniatura la Construcción del Templo de Jerusalén, del pintor Jean Fouquet, pintada hacia 1470 y que describe el proceso de la construcción de una catedral gótica
Biblioteca Nacional de París. 

Edificios góticos
Arquitectura religiosa
La catedral es el edificio donde el gótico alcanza su expresión más plena, en la que se refleja el esfuerzo y la aportación de toda una ciudad. A su construcción suelen colaborar las cofradías y gremios que suelen tener su manifestación en las capillas laterales.
También destaca la arquitectura monasterial, entre la que se distingue:
·       La arquitectura cisterciense, con monasterios situados en el campo, desconectados de la vida civil, que desarrollan un estilo protogótico y que servirá para la propagación del estilo gótico por toda Europa. Aunque tampoco todos los componentes de esta arquitectura servirán de fundamento para el gótico.
·       La orden cartuja
·       Dominicos y franciscanos 

Sistemas de Construcción de Catedrales
Los poderes que intervendrán en la construcción de las catedrales serán:
·       La organización eclesiástica
·       La intervención del pueblo
·       La organización del trabajo en las cantera

Organización eclesiástica
El obispo será quien tome la decisión de construir una catedral y lo hará por diferentes motivos, desde los religiosos hasta haber visitado una catedral francesa en algún viaje.
Una vez que el obispo ha tomado la decisión delegara en el “Capitulo” que consiste en la asamblea de canónigos. En el s VIII el obispo de Metz decidió regular la vida de los canónigos sometiéndolos a la regla de pobreza, castidad y obediencia. En el s IX Luis el Piadoso exime al Capitulo el voto de pobreza lo que facilitara un mayor número de donaciones a la iglesia y por lo tanto el Capítulo se enriquecerá.
El Capítulo elegirá a un canónigo director, el “Dean” que controlara las cuentas de la catedral. Elegirá a otros dos cargos dentro de los canónigos.
·       Canónigo Obrero.- Tendrá el contacto con el personal de la cantera como el maestro cantero, los canteros, los albañiles etc.
·       Canónigo Fabriquero.- Tendrá a su cargo la fábrica de la catedral responsable de la construcción propia de la catedral.

El Capítulo será el responsable de recaudar los fondos que la Iglesia aportara para la construcción de la catedral.
El origen de estos fondos será:
·       Las propias aportaciones del pueblo
·       Las aportaciones de la  realeza
·       Las aportaciones de la  propia Iglesia
·       Las aportaciones de las confesiones’ para que convenzan a los fieles para que donen, para la fábrica de la catedral, los bienes adquiridos dudosamente.
·       Las aportaciones por las sanciones impuestas a los canónigos por llegar tarde a las celebraciones litúrgicas.
·       El dinero recibido a través de la responsabilidad del Capítulo en la tasación del precio del suelo de la catedral para las capillas funerarias. Cuanto más cerca estén del altar mayor el suelo de las capillas será más caro. Dicho precio fluctuara según las circunstancias, y así en el s XIII y XV las capillas funerarias en una catedral serán pocas y grandes pero en el XIV serán muchas y pequeñas lo que delata el aumento económico de la burguesía frente a la nobleza.
·       Las aportaciones de los gremios a través de las cofradías de carácter religioso. Las cofradías tendrán un santo Patrón. Necesitaran disponer de un espacio en la catedral para colocar el retablo que reflejara escenas de la vida del Patrón, así como en las vidrieras  narraran los oficios del gremio correspondiente convirtiéndose a iniciativas de propaganda de los gremios.
·       Las aportaciones de las reliquias. Como hemos estudiado anteriormente, las reliquias serán la fuente de ingresos más importante de la iglesia durante la Edad Media. Las reliquias determinaran las rutas de los peregrinos y el dinero que gastaran en las peregrinaciones, pero adicionalmente la importancia de la catedral permitía la creación de feria[1] que volvían a representar nuevas fuentes de ingresos. Debemos de comprender que en ocasiones la existencia de una reliquia hasta justificaba la construcción de una catedral, hasta el punto que Inocencio III tuvo que pedir certificados de autenticidad de las reliquias para evitar la proliferación de estas
·       Tournees o procesiones de las reliquias dentro y fuera del país para recabar fondos.

Intervención del  Pueblo
En estos momentos estamos asistiendo a importantes cambios sociales, religiosos y políticos que modificaran y harán desaparecer los regímenes feudales para transformarlos en urbanos.
Las ciudades tendrán una importancia vital; se acuñaran monedas; habrá una libertad de economía, de libre comercio  y de mercado. 
El hombre que ha estado sometido a un régimen feudal ahora se sienta libre y esa libertad le llevara a subvencionar la construcción de la catedral y hasta a trabajar en ella, ya que:
·       Por un lado hay muchos días festivos[2] y por otro.
·       La catedral será el eje de la vida de la ciudad.
Las comunas y ayuntamientos (mas tarde) organizaran diversiones en la propia catedral tales como ferias, representaciones teatrales en las cuales hasta la propia realeza participaba activamente (representaciones del Auto de los Reyes Magos en los cuales la realeza representaba el papel de los Reyes Magos).
El hombre vera a la catedral como algo suyo, como el centro de su vida, como el centro del  pueblo[3], hasta el punto que la catedral se organizara teniendo en cuenta el espacio de pueblo.
El espacio interno de la catedral quedara dividido en dos partes:
·       La Casa del Pueblo, a la zona de los pies de la nave.
·       La Casa de los Sacerdotes  o la Iglesia de los sacerdotes.

Entre ambos espacios existirá un muro de separación llamado Juve o Iube.
Entre el Iube y el altar mayor estará el Coro de los Canónigos. En el Coro existirá una escalera de caracol que dará a un pulpito para retrasmitir al pueblo las grandes ceremonias que ocurren en el Altar Mayor o Santuario, ya que los fieles no tienen acceso a esta parte. Solamente, si la Iglesia tiene tres naves podrán circular  por una nave lateral, recorrer la girola y salir por la otra nave lateral.
Las ceremonias para el pueblo se realizaban en unas capillas existentes en el Iube que daban a la Casa del Pueblo.

Se llama Iube a este muro, ya que cuando el sacerdote subía al pulpito del muro
  para dirigirse al pueblo comenzaba diciendo: Iube Domine Benedicere  (Quiere Dios bendecir…)
El Iube son grandes obras de escultura, con composiciones de escenas muy detalladas, de talla muy fina casi como si fuese talla de orfebrería, normalmente de caliza blanda, normalmente rematado por un calvario, y solían ser policromados.
En el extremo coro hay una silla del obispo ya que es el intermediario entre los canónigos y el santuario.
Las Casa o Espacio del Pueblo es mucho más que un espacio religioso (en aquella época no había bancos en este espacio) ya que aquí se reunía el pueblo para comer, dormir, vender, beber.
La organización del trabajo en las canteras
La organización del trabajo en la construcción de la catedral es como sigue: 


 Maestro Mayor.-
  • Equivalente al arquitecto.
  • El que proporciona los planos.
  • Delega en el Aparejador Mayor
  • El Maestro Mayor  era un cargo muy importante y de gran reconocimiento social hasta el punto que hasta algunas veces se le retrataba en piedra en la catedral.
  • Podían negociar su salario en posición de fuerza, por lo que muchas veces llegaban a tener en cuenta las posibles devaluaciones de la moneda, e intentaban que una parte se le pagasen en especies
  • Llegaron a firmar un contrato vitalicio, en el cual hasta se les pagaba aunque no dirigiesen la obra por accidente o porque se parase por falta de medios.
  • Así, el Maestro Mayor Guillermo de Sens que dirigía Canterbury, firmó un contrato vitalicio. Se cayó del andamio, no pudo dirigir la obra pero siguió cobrando.
  • Cobraban la Demasía consistente en un % entre la diferencia de lo presupuestado a lo gastado
  • cubierto de yeso ya que los pergaminos eran prohibitivos. No se realizaban maquetas (los orfebres sí)
  • La maqueta más antigua que ha llegado a nosotros en un Iube de la Catedral de Troyes de 1381.
Aparejador Mayor
  • Es el delegado del Maestro Mayor
  • Selecciona al Aparejador de Cantera y al Aparejador de Obra
  • Está al frente de la construcción de la catedral
  • Se le representa con un compas
  • El Maestro Mayor proporcionaba los planos pero dejaba que el Aparejador Mayor llevase la obra
Aparejador de Cantera
  • Era una figura importante, ya que organizaba el grupo de trabajadores de cantería en grupos de 8 personas estando al frente un Cantero.
  • Extraían la piedra y tallaban los sillares.
  • Cobraban a la Tache, esto es a destajo por piezas (sillares desbastados). Esta es la razón de que muchas veces podamos ver marcas en los sillares, llamadas las marcas de cantería con la finalidad de al final de la semana contar los sillares y cobrar en función de ellos.
  • Hay que tener cuidado porque muchas veces hay marcas de Posición que son totalmente distintas aunque no es tan fácil verlas ya que se tallaban en las esculturas por la parte posterior. Estas marcas indican el lugar que debían de ocupar cada una de las esculturas.
  • Con el tiempo os Aparejadores de Cantera cobraron por contrato y no por destajo
Maestros
  • Enseñaban al oficial y este enseñaba al Peón. 
Oficiales
  • Dependían de los maestros
  • La función de los Maestros era la de enseñar
  • La función del oficial era comprender
  • La función de los peones era aprender 
Peones
  • Eran personas de estrato social bajo, sin ningún tipo de formación, que en muchos casos huían de los señores feudales. Eran una especia de “chico para todo
  • En la documentación concerniente a ellos aparece “peones, mujeres y bestias (bueyes)
  • Las estructuras sociales no eran compartimentos cerrados. Un peón podía promocionar hasta Aparejador de Cantera o de Obra.
  • Esta organización la conocemos por el libro de los Oficios de Etienne Boileau normativa que regirá los distintos oficios
  • Etienne Boilaeau recompilo todos los trabajos de la época de San Luis. En arquitectura se asesorara del maestro del rey que era Guillaume Saint-Patu. Esta parte trata de normas para las mezclas de argamasas que soportaran estructuras y evitaran el fraude por economía de material. 

 

Los oficios del Aparejador de Cantera y de Obra eran:


Los que gozaban de gran importancia  era el albañil que era la persona que colocaba los sillares con la mezcla que le facilitaba el amasador de cementos.
Al albañil se le suele representar con la paleta, el nivel y la plomada.
Aparecerá un nuevo instrumento: El Archipendulo, combinación del nivel y la plomada.
Los albañiles eran los únicos que podían utilizar guantes para evitar las quemaduras de las manos.
Los albañiles desaparecían en la contabilidad  en invierno al no realizar tareas en esta época,  ya que los muros se tapaban con paja para evitar que se helase la mezcla. En invierno se trabajaba en el interior de las logias.

Logias
La logia era una pequeña construcción, normalmente de madera. En invierno se tallaban los nervios de las bóvedas y otras tareas que eran susceptibles de realizarse.
Los problemas que surgían en la construcción se discutían en las logias, por lo que fue el origen de las logias masónicas.
La palabra albañil  en francés se dice Mason, y de ahí viene la denominación de logia masónica.

Había una tercera rama que era la Carpintería
La madera era un material determinante en la estabilidad del edificio, y se guardaba en secretos su tratamiento. En el s XIX en la reconstrucción de Notre Dame utilizaron las mismas técnicas y materiales que las  utilizadas en la iglesia original que era del XII. Las maderas que pusieron a los pocos años estaba podrida mientras que la original estaba intacta.
No está documentado que tratamientos utilizaban en la Edad Media para conservar en buen estado la madera, pero sí ha llegado a nosotros documentación sobre cuando había que cortar los árboles y cuánto tiempo había que dejar que la madera secase.

Peritajes o expertos
En algunos casos era necesario saber la opinión particular sobre un tema de algunos expertos. Estos maestros cobraban por su opinión.

Inventos
Muchos de los maestros fueron inventores de artilugios para la construcción. Podemos decir que estamos en la primera revolución industrial.
Así Villard de Honnencourt del XIII invento la rueda escalonada consistente en una gran rueda con peldaños de madera sobre la que los peones podían subir materiales.
Otros inventos fueron la carretilla para facilitar sobre todo el movimiento de sillares que antes se portaban en las espaldas; la collera dura de un caballo para el arrastre de piedras ya que con las típicas colleras blandas romanas dañaba al caballo.
Las herraduras, que aunque venían del mundo romano a través de la Hiposandalia (sandalia atada a la pezuña del caballo) algo le protegía pero no le permitía afianzarse en el terreno.

Construcción
La construcción se iniciara por la cabecera porque es necesario que el culto se inicie cuanto antes para que se puedan recaudar fondos.
Los pilares no serán macizos, estarán recubiertos internamente por argamasa.
Si no hay una cripta preexistente se construirá una arquería que servirá de base a la nave central para aislarla de las humedades.

Elementos formales de Construcción
Elementos de la arquitectura gótica
La arquitectura gótica presenta innovaciones técnicas y constructivas notables, que permitieron levantar estructuras esbeltas con medios y materiales sencillos. Las principales aportaciones constructivas, al igual que en el románico, se centran en las cubiertas.

Planta
La planta de las iglesias góticas responde a dos tipos principales:
·       De tradición románica. En él se observan casi las mismas formas que en el estilo románico y más comúnmente la de cruz latina, con girola o sin ella pero con los brazos poco salientes y con los absidiolos o capillas absidiales frecuentemente poligonales. Las iglesias abaciales, sobre todo, cistercienses, siguen este tipo con brazos muy salientes como en la época románica. Y en las iglesias menores o populares se adopta como planta más común la de cruz latina o la rectangular y con un solo ábside poligonal en la cabecera. ​
·       De salón. La planta carece de crucero de brazos salientes (aunque no deja de ostentarse más o menos la simbólica cruz de en medio), el templo de salón presenta una disposición basilical y posee, como mínimo, tres naves de igual altura y, por consiguiente, un sistema de iluminación lateral. Los espacios interiores son amplios y desahogados, abarcables con una sola mirada y tremendamente unitarios, de ahí que parezcan o tengan el aspecto de un gran salón.
En todo caso, la planta se divide en tramos rectangulares o cuadrados determinados por las columnas y arcos transversales y sobre estos, cargan las bóvedas de crucería. Desde mediados del siglo XIII se hace común el abrir capillas en los lados de las iglesias, entre los contrafuertes, para satisfacer la devoción de los gremios o cofradías y del pueblo en general, ya que antes de esta época era raro admitirlas fuera de los ábsides.

Arco apuntado
El arco apuntado es uno de los elementos técnicos más característicos de la arquitectura gótica, y vino a suceder al de medio punto, propio de la arquitectura románica. El arco ojival es el resultado de la intersección de dos secciones de círculo, es más esbelto y ligero por transmitir menores tensiones laterales, lo que permite elevar la altura de las construcciones, pues gracias a su verticalidad las presiones laterales son menores que en el arco de medio punto, permitiendo salvar mayores espacios. ​ A lo largo del gótico el arco apuntado mostró variantes como el trilobulado, el arco conopial utilizado durante el denominado gótico flamígero o el arco Tudor, durante el denominado gótico perpendicular inglés.


Arco carpanel
Se conoce como arco carpanel (denominado también arco apainelado) al tipo de arco rebajado simétrico que se forma a partir de él, con el añadido de pequeños arcos en los extremos; ​ arcos que tienen su centro en la línea de imposta para conseguir en ellos una forma redondeada. Formado por tres, cinco o más arcos de circunferencias consecutivas, siempre impares. ​ El intradós posee una forma parecida al de los óvalos o de semi-elipses (denominado arco cordel).
Su trazado consta por tanto de varios arcos de circunferencia tangentes entre sí y también con las líneas verticales de jambas o mochetas. Además de los dos centros de circunferencia en la línea de imposta para su arranque redondeado, el arco carpanel tiene uno o varios centros más por debajo de ella, siempre en un número impar para conseguir su simetría en su punto superior o clave. ​ Cuanto más centros posee, más rebajado es el arco. Se suele denominar en la literatura antigua como "
A painel", "en vuelta de painel" o "apaynelado".​
Más elaborado y con su trazado en continuidad con el de los muros de donde parte, su aspecto aparece más acabado y refinado que el del arco rebajado normal. Por regla general este tipo de arcos posee un estribo de menor grosor que en el caso de arcos de medio punto. Su empleo en el diseño de arcos de puente disminuyó el espesor de los pilares. ​
Es habitual encontrarse el arco carpanel en portadas de edificios de cierta importancia de casi cualquier época, aunque su origen y mayor difusión aparece a finales del gótico o gótico flamígero, siendo habitual en las puertas principales de los edificios renacentistas.

Arco Tudor
Arco de cuatro centros o arco deprimido es un tipo de arco apuntado que se construye con cuatro secciones de circunferencia, es decir con cuatro centros interiores, y que se remata con una clave en ángulo. ​ Suele dar la impresión visual de haber sido aplanado por la presión del muro.
Fue muy empleado en la arquitectura inglesa del siglo XV, generalmente para disponer ventanas en los muros de los edificios.
Fue un elemento arquitectónico común en la arquitectura inglesa durante el período Tudor que se extendió entre 1485 y 1558 en Inglaterra durante la dinastía Tudor. Uno de los ejemplos más notables se encuentra en los ventanales de la fachada este de la catedral de Gloucester. El antiguo arco apuntado de la arquitectura gótica se rebajó en este achatado arco Tudor. Las dos secciones de circunferencia que se apoyan en los salmeres son de radio inferior, mientras que los arcos que se encuentran en la clave poseen un radio mucho más amplio. Las secciones de circunferencia más pequeños hacen tangencia con las jambas de soporte.

Arco escarzano
(Denominado también arco corvado) es un tipo de arco rebajado simétrico que consiste en un sector circular que posee su centro por debajo de la línea de impostas.
El arco escarzano es, por lo tanto un 
sector de circunferencia. Este arco se diferencia del arco de medio punto en que el centro del sector se encuentra por debajo de la línea de impostas (nivel de los arranques), haciendo que en los salmeres el sector de circunferencia no haga una tangencia, formando por lo tanto una especie de esquina. En algunas ocasiones se ha tildado de arco poco estético por la existencia de esta esquina. ​ Se suele encontrar en los puentes debido a que presenta una mayor sección de desagüe que un arco de medio punto equivalente, sin elevar la rasante de la vía.

Arco conopial
Es un tipo de arco algo apuntado, pero que tiene una escotadura en la clave, de modo que esta tiene un vértice hacia arriba. ​ Se encuentra formado por dos arcos de cuarto de circunferencia cóncavos en los arranques y dos convexos. Su aspecto es similar a la llave mecanográfica ( { ) con la escotadura hacia arriba. Tiene cuatro centros, dos en el lado interno y otros dos en el lado externo. ​
Aunque de apariencia 
musulmana es sin embargo un arco muy utilizado en la arquitectura de los siglos XIV y XV, en la arquitectura gótico tardío, también denominada gótico flamígero, donde se suele encontrar con decoración en su parte más alta.

Bóveda de crucería o nervada
La bóveda ojival o de crucería. Si en el Románico veíamos una cierta variedad de bóvedas distintas, aquí en el gótico sólo vamos a encontrar una: la bóveda ojival o de crucería. Esta bóveda supone una gran innovación con respecto al Románico. Se forma por el cruce de dos arcos apuntados llamados en la bóveda nervios. La bóveda se divide en dos elementos: *Nervios, son los arcos apuntados que se cruzan. Constituyen el esqueleto de la bóveda. Estos nervios llevarán el peso del tramo de bóveda a cuatro puntos (donde acaban los dos arcos o nervios). *Plementos, son el "relleno", los paños macizos que cubren la bóveda. Si la bóveda la comparáramos con un paraguas, los nervios serían las varillas y los plementos la tela. Los plementos están construidos por materiales ligeros. Esto junto con la ventaja de concentrar el peso en cuatro puntos, que ya hemos visto, hace que el edificio sea mucho más esbelto (más alto) que en el Románico y que se pueda prescindir del muro ya que realmente este no va a sujetar nada. Además la bóveda de crucería se adapta a las plantas, tengan la forma que tengan. Bóveda de crucería: resistencia, ligereza y flexibilidad. Para la construcción de una bóveda se utilizan cimbras o armazones de madera sobre los cuales se construye, cuando fragua, se retiran las cimbras para construir un nuevo tramo de la misma manera. Sobre este esquema inicial de bóveda se superponen variaciones y novedades; además de los dos nervios principales, otros nervios y molduras atravesarán la bóveda y darán lugar a estructuras más complicadas y ornamentadas. Tipos de bóveda de crucería: simple (dos nervios), sexpartita (tres nervios dividen la bóveda en seis partes), de terceletes, estrelladas... Un hecho a destacar es que al aumentar el número de nervios también van a aumentar el número de columnillas que se adosan a los pilares, estableciéndose así una continuación entre los nervios y estas columnillas.
La bóveda de crucería, conformada por arcos apuntados, a modo de esqueleto, es más ligera que cualquier otro tipo de bóveda construida hasta esa fecha. La utilización de ese tipo de arco formando un esqueleto tridimensional unitario refleja el alto conocimiento técnico que alcanzaron los constructores de catedrales. Ahora los empujes y el peso de las cubiertas es soportado por los pilares en los que descargan y no por los muros como sucedía en el Románico, con lo que los muros pueden llegar en caso extremos con el de la Sainte Chapeile de París casi a desaparecer, por la gran cantidad de vanos que se pueden abrir que se cubren con vidrieras. ​
En el transcurso del gótico, la bóveda de crucería fue adquiriendo una mayor complejidad estructural y decorativa, desde la simple o cuatripartita hasta llegar a las bóvedas de abanico. El primer periodo se distingue por la sencillez de los arcos cruceros o diagonales que son simples y llevan pocas molduras, en este mismo periodo se usó también la denominada bóveda sexpartita (dividida en seis témpanos) para los tramos de bóveda de la nave central, cuando esos se hacían cuadrados, correspondiendo cada uno de ellos con dos de las naves laterales. En el segundo, se aumenta la crucería con arcos o nervios secundarios y los llamados terceletes para sostener los témpanos de plementería ya que las bóvedas se hacen más amplias. A la vez, se molduran todos los arcos, mayormente los diagonales y estos y demás nervios reciben más perfiles y se ligan con nervios transversales. En el tercer periodo se añaden nuevos terceletes y nervios secundarios con sus ligaduras aun sin necesidad alguna y se generaliza la bóveda llamada estrellada (por la figura del conjunto) y los nervios y arcos se perfilan con más delicadeza. En el primer periodo se usó con alguna frecuencia la bóveda sexpartita (dividida en seis témpanos) para los tramos de bóveda de la nave central cuando esos se hacían cuadrados y correspondían cada uno de ellos con dos de las naves laterales.
Desde finales del siglo XV, se adornaban las claves de las crucerías en muchos edificios con florones de madera o de metal, dorados o policromados conocidos con el nombre de arandelas. Pero ya desde los principios del estilo se decoran dichas claves con variados relieves.
Los ábsides góticos se cubren también con diferentes bóvedas de crucería pero de tal suerte que los arcos o nervios concurren todos a una clave central formando crucería radiada y muy a menudo se da al cascarón una forma gallonada o dividida en compartimentos de boveditas parciales más o menos salientes o profundas. Esta disposición, al paso que refuerza y embellece el ábside, contribuye mucho a la sonoridad de la iglesia sobre todo, para los cantos desde el presbiterio.

Bóvedas de crucería

Bóveda cuatripartito, iglesia de S. Pedro y S. Pablo, Ablis, Francia.

Bóveda sexpartita, catedral de Laon, Francia. 

Bóveda de estrella, catedral de Sevilla, España.

Bóveda de abanico, Capilla del King's College, Cambridge, Inglaterra. 

Contrafuertes y arbotantes
Arbotantes
Para soportar el empuje del peso de las bóvedas, en vez de construir gruesos muros como se realizaba en el románico, en el que los contrafuertes adoptaban la forma de pilares adosados exteriormente al muro, con un ancho creciente en su base; los arquitectos góticos idearon un sistema más eficiente: los contrafuertes con arbotantes. Los contrafuertes se separan de la pared, recayendo el empuje sobre ellos por medio de un arco de transmisión denominado arco arbotante. Todavía se puede alcanzar una mayor resistencia colocando a continuación un segundo contrafuerte. Los arbotantes también cumplen la misión de albergar los canales por donde descienden las aguas de los tejados y evitar así que resbalen por las fachadas.
Por un lado, la disposición de estos machones transversales permitía hacer fachadas no portantes, esbeltas, con enormes huecos. Por otra parte, al conectar los contrafuertes por medio de arcos arbotantes a la estructura principal se ganaba brazo de palanca y se liberaba espacio para situar naves laterales, paralelas a la nave principal.
Los botareles y demás contrafuertes se decoran, montando pináculos sobre ellos para que tengan más peso y resistencia, logrando así con estos remates el doble fin constructivo y estético.
El sistema de arbotantes y contrafuertes de las iglesias góticas constituye un elemento característico que embellecen el exterior de los edificios, pero a la vez, ponen de manifiesto la propia fragilidad estructural, ya que sujetan el edificio a modo de apuntalamiento externo.

Alzado

Alzados de la catedral de Laon, (con estructura cuatripartita (arcadas, tribuna, triforio y claristorio)) y de la catedral de Langres con estructura tripartita.
 

El sistema constructivo gótico, eficiente y ligero en su conjunto, permitió ganar altura para los edificios. El alzado de los templos góticos presenta diversas alternativas que se fueron sucediendo en el tiempo:
Alzado cuatripartito: estructurado en cuatro niveles es utilizado en el gótico inicial, en especial de la región de Normandía como en las catedrales de Laon y Noyon. Los cuatro niveles que forman este modo son: ​
1er piso: arcadas o arquerías
2º piso: tribuna
3er piso: triforio
4º piso: claristorio

El alzado tripartito se estructura en tres niveles, se impone desde fines del siglo XII. En este modelo se distinguen dos variantes, una primera que presenta el triforio ciego y una segunda con el triforio calado. Los distintos niveles que forman el modo tripartito son:
1er piso: arquería
2º piso: triforio
3er piso: claristorio o ventanales.

El alzado bipartito: A partir de 1300 se empieza a utilizar un nuevo alzado con solo dos plantas:
1er piso: arquerías
2º piso: claristorio 

Columnas
Los soportes o columnas del arte gótico consisten en el pilar compuesto el cual, durante el periodo de transición, es el mismo soporte románico aunque dispuesto para el enjarje de arcos cruceros. Pero en el estilo gótico perfecto se presenta cilíndrico el núcleo del pilar, rodeado de semi columnillas (pilastras) y apoyado sobre un zócalo poligonal o sobre un basamento moldurado, a diferencia del estilo románico en que tal zócalo era uniforme y cilíndrico.
Estos basamentos se hallan más divididos y moldurados conforme avanza más la madurez del estilo gótico, distinguiéndose especialmente los de periodo flamígero por destacarse de ellos pequeñas basas parciales de diferentes alturas correspondiendo éstas a las columnillas que rodean el núcleo del pilar. Pero en el siglo XVI se vuelve con frecuencia al uso del zócalo primitivo prismático o cilíndrico sin divisiones. Las columnillas adosadas alrededor del núcleo se corresponden con los arcos y nervios de las bóvedas, cada una con el suyo, según el principio seguido en el estilo románico de que debe corresponder a cada pieza sostenida su propio sostén o soporte.
Estas columnillas van aumentando en número a medida que progresa el estilo. Al principio, suelen ser cuatro o seis en los pilares aislados, de suerte que la sección transversal u horizontal de estos forme en la mayoría de los casos una especie de cruz de núcleo prismático. Pero luego se van multiplicando de tal manera en las nuevas construcciones, desde mediados del siglo XIII, apenas queda visible el núcleo central (que en adelante suele ser redondo). Aparece ahora todo el soporte como un haz de cilindros, los cuales en el siglo XV se reducen a simples junquillos o baquetones por haber aumentado su número y no tener ya cabida si no es con esta forma; pues no solo se adjudica una columnilla para cada arco y nervio de la bóveda sino que hasta las molduras principales de estos tienen su columnilla correspondiente en el soporte.

S XIII
Evolución del soporte Románico. Se caracteriza por un basamento común a todas las columnas y un núcleo central al que se adosan todas las columnas. El nº de columnas depende del tipo de bóveda. Cada columnas es completa: cada una tiene por separado su propia base y capitel. Los capiteles al principio recogen la decoración del mundo clásico, hojas de acanto, pero poco a poco se irán haciendo más naturales con hojas y plantas tomadas de la naturaleza.

S XIV
Se desarrolla el grafismo potenciando la verticalidad a través del empleo de columnas de fuste delgado que se llaman baquetones. Tienen un basamento común, articulado, esto es, con entrantes y salientes por cada columna. Hay un núcleo central común y está revestido de las columnas. Tendencia a que los capiteles se vayan unificando como si fuesen una línea de impostas decorada con motivos vegetales.

S XV
Nos encontramos con una especie de paradoja. Por un lado asistiremos a la complejidad de las bóvedas y los soportes por el contrario se simplifican. Las bóvedas serán estrelladas con muchos nervios que no tendrán continuidad porque no hay columnas. Los nervios se introducirán en el mismo soporte como en la catedral de Sevilla.

Capiteles
El capitel gótico va perdiendo su importancia según adelanta la época del estilo. Después del periodo de transición en el que se sigue el capitel románico se presenta como un tambor algo cónico abrazado con follaje cuyos motivos se toman de la flora del país (aunque, a veces, sobre todo durante el siglo XIV admite figurillas e historias entre el follaje siempre con más pulcritud que en el estilo románico) y se corona por un ábaco circular o poligonal de varias molduras.
Posteriormente, el capitel se va haciendo más pequeño y delicado y por fin, llega hasta suprimirse cuando en el siglo XV el haz de junquillos se ramifica directamente en los nervios de la bóveda sin que medie solución de continuidad en muchos casos o se queda en forma de simple anillo.

Capitel gótico en el Palacio Ducal de Venecia. 

Cúpulas
Las cúpulas se forman de témpanos sostenidos por nervios radiantes que arrancando del octógono formado por los arcos torales y por una especie de trompas muy artísticas situadas en los ángulos determinados por ellos, se unen concurriendo a una clave superior y céntrica.
El cimborrio se manifiesta al exterior en forma de prisma octógono o hexágono coronado por una pirámide con más atrevimiento y elegancia que en el arte románico. Muchas veces, en lugar de cúpula se alza una simple linterna prismática a modo de torre sobre el crucero.

Cimborrio de la catedral de Burgos 

Ventanas y vidrieras
La reducción de la estructura sustentante al mínimo imprescindible permitió abrir grandes huecos en los muros de las fachadas. Los artistas de la época pudieron dar rienda suelta a su imaginación creando un arte desconocido hasta la fecha.
Las ventanas del periodo de transición suelen ser como las románicas de arco apuntado. Pero luego se ostenta el verdadero ventanal gótico amplio y decorado en su parte superior con hermosos calados de piedra, los cuales se forman de rosetones combinados, siempre sostenidos por columnas o parteluces. En el siglo XIV se complica la tracería multiplicándose los rosetones y adelantando ya el XV se combinan las líneas formando curvas serpenteantes constituyendo el calado flamígero.
Una cosa parecida se observa en los grandes rosetones que se colocan en lo alto de las fachadas: al principio, toman la forma radiante y sencilla aunque en iglesias suntuosas es algo más complicada. Se multiplican los adornos de la rosa en el siglo XIV y en el XV llega a ser la tracería un verdadero laberinto de curvas enlazadas. No faltan en todas las épocas sin embargo ventanas menores de traza más sencilla y pequeños ajimeces. Ventanas y rosetones suelen cerrarse con magníficas vidrieras polícromas e historiadas donde a su modo se ejercita el arte pictórico monumental ya que apenas le dejan espacio para su desarrollo los escasos lienzos de pared que median entre los referidos vanos en las iglesias suntuosas.

Ventana de la catedral de San Vito, en Praga. 

Rosetón en la basílica de St. Denis.

Rosetón de la catedral de Meaux. 

Fachadas y puertas
En las fachadas y en las puertas el arte gótico despliega toda su magnificencia y su concepción teológica. La portada gótica admite la misma composición fundamental de forma abocinada, que la románica pero se multiplican las arquivoltas y se añade una mayor elevación de líneas con más riqueza y finura escultórica guardando siempre en arcos y adornos la forma propia del nuevo estilo. Sobre la puerta se coloca en ocasiones un gablete.
Las portadas más suntuosas llevan imágenes de apóstoles y de otros santos bajo doseletes entre las columnillas (y a menudo, también otras menores entre las arquivoltas) flanqueando el ingreso el cual puede estar dividido por un parteluz que sirve de apoyo a una estatua de la Virgen María o del titular de la iglesia.
Las iglesias del Cister y otras menores que se modelan a imitación suya carecen de imaginería en la portada, la cual se compone del grande arco abocinado y decorado con simples baquetones y alguna ornamentación vegetal o geométrica. La finura en la ejecución de la obra escultórica y la multiplicación progresiva de las columnillas y molduras con el adelgazamiento de ellas, denuncian mejor que otras las señales de la época de la construcción de las portadas. Pero las del último periodo desde mediados del siglo XV se reconocen sobre todo por la multitud y pequeñez de los detalles por la arquivolta conopial, cargada de frondas retorcidas y por otros ornamentos de la época.


Portada del Sarmental (1240). 
Catedral de Burgos

Portada con arco trilobulado, encuadrada en gablete y flanqueada con pináculos. Transepto del Monasterio de Batalha, en Portugal. (1402-1438) 

Elementos secundarios
Entre los elementos secundarios de un edificio gótico son notables por lo característico de su forma:
·       apoyos, a modo de repisa, ya sola ya con una media columna encima de ella, adosados a cierta altura de los muros, sostienen los arcos y los nervios que parten como arrancando del muro, según se observa sobre todo en la arquitectura cisterciense.
·       repisas y doseletes para estatuas que en los siglos XII y XIII suelen llevar figuras de castillitos, en el siglo XIV semejan boveditas de crucería con pequeños gabletes y en el XV se adornan con calados flamígeros y arquitos conopiales o se terminan por una elevada torrecilla y altos gabletes.
·       antepechos para triforios y galerías que al principio constan de arcaditas ojivales y después tienen la forma de pretil con calados propios de la época,
·       pináculos, agujas, gárgolas, caireles, crestería, etc., cuya traza de estilo gótico es inconfundible con la de otros.

Ménsula
 del claustro del monasterio de Santes Creus en Aiguamurcia. 

Ornamentación
La ornamentación gótica se funda en la construcción y sirve para acentuar más los elementos de ésta. Los motivos más comunes y propios, en el terreno escultórico, son en los comienzos del estilo gótico, sobre todo, en el periodo de transición los adornos geométricos heredados del estilo románico, molduras y calados geométricos que nacen del propio arco. La utilización del arco conopial en el siglo XV permite una amplia utilización de la curva y contracurva en la ornamentación.

Detalles de la catedral de Notre-Dame 

La parte más novedosa en cuanto a la decoración viene de la flora y fauna local que se interpreta en forma estilizada durante los siglos XII y primera mitad del XIII. La naturaleza se interpreta con bastante realismo y en este último siglo se propende a las formas retorcidas. El trébol, la hiedra retorcida, los brotes de vid, las hojas de roble o de encina se encaraman por los arcos y las agujas de los edificios góticos, asociándose al nuevo estilo. Posteriormente se abandonan para dar lugar a las frondas, cardinas (hojas de cardo), grumos, trifolios, cuadrifolios, etc. En el arte clásico, solo dos o tres plantas, el acanto, la hiedra y el laurel, habían tenido aceptación en el repertorio decorativo, pero el gótico se vale de todas las especies del reino vegetal y reproduce también pájaros y hasta seres fantásticos, monstruos que una veces están derechos como guardianes en los alto de balaustradas y otras agazapados condenados a servir de gárgolas para arrojar el agua de las lluvias recogidas en los tejados.
Las molduras góticas se distinguen de las grecorromanas en que no ofrecen corte o sección circular como éstas sino semi elíptica, piriforme, cordiforme, etc. todo para que a la vista aparezcan muy tenues y casi aéreos los arcos y demás miembros que se molduran.
La decoración pictórica de varios de los mencionados elementos debió ser en su tiempo común pero ha llegado escasa a nuestros días. Con frecuencia se pintaban las esculturas de las portadas, sepulcros, capiteles, claves de bóvedas, nervios de éstas y más la techumbre si se hacía de madera. Y aunque fueron poco abundantes los cuadros de figuras en los muros, se suplieron en gran parte por las vidrieras policromadas. En muchos edificios de España, participando más o menos en la arquitectura mudéjar se usó la decoración de azulejos en frisos y zócalos.


Arquitectura civil
La arquitectura civil muestra la pujanza económica en la Baja Edad Media, el auge de las actividades comerciales y artesanales, la apertura de nuevas rutas comerciales y el próximo descubrimiento de América. En la arquitectura militar se desarrolla y perfecciona la construcción de castillos y murallas; los puentes se fortifican con puertas a los extremos y en medio. La arquitectura civil muestra la consolidación de formas municipales frente al poder señorial o eclesiástico con la construcción de grandes edificios destinados a servir de sede de sus instituciones y gobiernos municipales, entre los que destacan los de las ciudades italianas de Florencia y Siena y también los de la región de Flandes. En Cataluña sobresalen la Casa de Ciudad y el Palacio de la Generalidad en Barcelona. También se desarrolló la construcción de lonjas comerciales, palacios urbanos, universidades, hospitales y viviendas particulares para la nueva burguesía urbana que desplazaba a la nobleza. Asimismo, destacó durante el siglo XV, concretamente durante el último periodo del gótico, toda la arquitectura civil en Flandes.

Plano de la catedral
En la arquitectura eclesiástica occidental, un diagrama de catedral es un plano de planta que muestra las secciones de muros y pilares, dando una idea de los perfiles de sus columnas y nervaduras. Las líneas dobles claras en las paredes perimetrales indican ventanas acristaladas. Las líneas discontinuas muestran las nervaduras del techo abovedado. Por convención, los planos de planta eclesiásticos se muestran en forma de mapa, con el norte en la parte superior y el extremo este litúrgico a la derecha.
Muchas iglesias abaciales tienen planos de planta que son comparables a las catedrales, aunque a veces con más énfasis en el santuario y los espacios del coro que están reservados para la comunidad religiosa. Las iglesias más pequeñas están planificadas de manera similar, con simplificaciones.

Plano de la catedral de Amiens: pilares masivos sostienen las torres del extremo oeste; los transeptos están abreviados; Siete capillas radiantes forman la cabecera a la que se accede desde el deambulatorio 

Los planos de planta de la catedral están diseñados para proporcionar los ritos litúrgicos de la iglesia.  Antes de la legalización del cristianismo por el emperador Constantino, los cristianos adoraban en casas privadas o en lugares secretos.  Una vez legalmente capaces de adorar públicamente, las congregaciones locales adaptaron los diseños romanos disponibles a sus necesidades. A diferencia de las religiones romana y griega, donde los sacerdotes realizaban rituales sin participación pública, el culto cristiano involucraba a los creyentes. Por lo tanto, los espacios limitados que se usan típicamente en los templos paganos no eran adecuados para el culto cristiano.  Los edificios cívicos romanos fueron diseñados para la participación de los ciudadanos de la ciudad, por lo que la Basílica Romana fue adoptada para fines cristianos. Esto incluía una entrada en un extremo de un espacio cubierto, largo y estrecho, con una tarima elevada en el otro extremo. Sobre el estrado, los funcionarios públicos escucharían casos legales o expondrían sobre algún asunto de interés público  cristianos adoptaron el salón largo de la basílica para la liturgia pública de la Misa.

Diccionario 
·       Pasillo: un par de pasillos que son paralelos a los espacios públicos principales en la iglesia, por ejemplo, nave, coro y crucero. Los pasillos están separados de las áreas públicas por pilares que sostienen las paredes superiores, llamados arcade. 
·       Deambulatorio: un nombre específico para el pasillo curvo alrededor del coro.
·       Ábside: El final del edificio frente a la entrada principal. A menudo circular, pero puede ser angular o plano. En las tradiciones medievales, era el extremo este del edificio.
·       Contrafuerte: Gran muelle de piedra que sujeta las bóvedas del techo. Un contrafuerte puede ser visible como en el contrafuerte volador gótico, o puede estar oculto en el complejo de pasillos y galerías.
·       Catedral: La iglesia natal de un obispo, que contiene la cátedra o silla del obispo.  La iglesia puede ser de cualquier tamaño. 
·       Coro: La parte de la iglesia generalmente más allá del crucero y en línea con el eje de la nave. El área puede ser más alta que el nivel de la nave.  El nombre de coro se usa porque tradicionalmente el clero de la Catedral se paraba aquí como un coro, cantando o cantando durante la parte de respuesta de los Oficios Divinos o la Misa. 
·       Quire: ortografía alternativa de coro.
·       Cripta: generalmente la base subterránea. Utilizado para entierro o como capilla.
·       Fachada: Exterior de la iglesia, donde se ubican las puertas principales. En el diseño medieval tradicional, este daba al oeste y se llama West End. 
·       Nártex: El área de entrada o vestíbulo, ubicada en el extremo oeste de la nave.
·       Nave: El área principal de observancia pública de la Misa. Generalmente es el espacio más grande y está ubicado entre el nártex y el santuario.
·       Capillas Radiantes: Situadas alrededor del Ábside de la iglesia, accesible desde el Deambulatorio.
·       Santuario: una plataforma elevada que contiene el altar principal y los elementos litúrgicos asociados que está restringida para el uso ceremonial por parte del clero, a menudo cercada de los espacios contiguos. Está centrado en el eje principal este-oeste dentro del extremo este y generalmente se encuentra dentro del coro o el ábside.
·       Crucero: A veces llamado el 'Cruce', el crucero forma alas en ángulo recto con la nave.  En las primeras iglesias románicas, a menudo se encontraba en el extremo este, creando una Cruz Tau. Los diseños posteriores colocaron el crucero aproximadamente a dos tercios del camino desde el West End hasta el East End. Esto creó el plan de cruz latina.  

Arquitectura gótica francesa
La arquitectura gótica francesa y arte francés designa un estilo arquitectónico de la segunda parte de la Edad Media que surgió en lo que hoy es Francia como evolución de la arquitectura románica. El gótico apareció hacia 1130/1140 en las regiones de la Île-de-France y Haute-Picardie bajo el nombre de opus francigenum —en latín, que significa 'obra franciliana', por Île-de-France— y se difundió rápidamente: primero, al norte del río Loira y luego al sur: después llegó a toda Europa occidental y siguió en uso hasta mediados del siglo XVI, e incluso hasta el siglo XVII en algunos países. Su fuerte identidad, tanto filosófica como arquitectónica, representa probablemente uno de los mayores logros artísticos de la Edad Media.
Las técnicas y la estética góticas se perpetuaron en la arquitectura francesa más allá del siglo XVI, en pleno período clásico, en algunos detalles y modos de reconstrucción. En el siglo XIX también tuvo lugar una verdadera recuperación con la ola de los historicismos, que llegó hasta principios del siglo XX, un estilo revival que fue denominado neogótico y que en Francia apareció algo más tarde que en otros países europeos.
El gótico francés se considera dividido en cuatro estilos, que no periodos, ya que a veces se superpusieron cronológicamente:
·       Temprano, primitivo, inicial o preclásico (1130-1180), caracterizado por la adopción del arco apuntado y la transición desde el final de la arquitectura románica. Para elevar más los muros, los constructores los dividieron en cuatro niveles: la arcada (arcos y pilares), galería, triforio y clerestorio; y para estabilizar los altos muros, inventaron los arbotantes, que alcanzaron la madurez solamente en el alto gótico durante el siglo XIII. Las bóvedas serán bóvedas sexpartitas de seis nervios. Edificaciones notables del estilo incluyen el extremo oriental de la iglesia de la abadía de Saint Denis (desde 1144,) la catedral de Sens (desde 1140), la catedral de Laon, la fachada occidental de la catedral de Chartres, Notre Dame de París, la catedral de Lyon y la catedral de Toul.
·       Clásico o alto gótico (1180-1240), momento en el desaparecen los últimos vestigios del estilo románico; canonizó las proporciones y formas del gótico temprano y las desarrolló aún más para alcanzar la luz, con edificaciones más altas y majestuosas. Los muros de las grandes iglesias pasaron de cuatro a solo tres niveles: arcada, triforio y clerestorio. Las coronaciones de los pilares se hicieron más pequeños para evitar detener el empuje ascendente visual. Las ventanas del clerestorio cambiaron de ser una única ventana en cada segmento, alojada en el muro, a dos ventanas unidas por un pequeño rosetón. Los nervios de las bóvedas se redujeron a cuatro. Los arbotantes maduraron, y después de que abrazaran el edificio en Notre-Dame de París y Chartres, se convirtieron en la forma canónica de soportar altos muros, desempeñando tanto propósitos estructurales como ornamentales. El cuerpo principal de la catedral de Chartres (1194-1260) —que sirvió de modelo para otras grandes catedrales de la época como la catedral de Soissons y la de Reims—, la catedral de Amiens y la catedral de Bourges son también representantes del estilo.
·       Radiante (rayonnant, 1240-1350), caracterizado por una mayor preocupación por las superficies y la repetición de los motivos decorativos a diferentes escalas. Los edificios tienden también a ganar en altura y verticalidad y se busca un efecto de ligereza y riqueza, superando la austeridad y cierta pesadez de la etapa precedente. En el interior la luz lo invade todo y se liberan los muros de su función sustentante para disponer rosetones radiales (de ahí el nombre) y vanos cada vez más grandes, que se decoran con vidrieras muy decoradas. Uno de los primeros edificios que sentaron las bases del estilo fue la catedral de Beauvais, que pretendía una altura de las bóvedas tan imponente (48 metros) que no fue igualada en ningún otro edificio gótico. La Sainte-Chapelle, en París, concebida como una especie de relicario de cristal, constituye el paradigma perfecto del estilo radiante.
·       Tardío o flamígero (flamboyant, desde 1350), con una ornamentación exuberante, caracterizada por un gran virtuosismo en la estereotomía (corte de la piedra). La técnica de la piedra armada del período radiante dio paso a la piedra tallada lo que explica que los rosetones sean más pequeños, incluso aunque sean más aéreos al reposar sobre estructuras más ligeras, como en la Sainte-Chapelle de Vincennes. Las fachadas también se tallan en varios planos. En el interior de los edificios, las bóvedas de crucería cada vez son más compleja, convirtiéndose, en algunos edificios, en un elemento decorativo.
Aparte de estos estilos, hay otros góticos regionales como el gótico angevino —por la ciudad de Angers, con fachadas no tripartitas y bóvedas angevinas, de un perfil muy abombado, destacando la catedral de Saint-Maurice de Angers y el antiguo hôpital Saint-Jean—, el gótico normando —con la presencia sobre el transepto de una torre central, como en las catedrales de Coutances, Notre-Dame de Rouen, Notre-Dame d'Évreux— y el llamado «gótico meridional» (a diferencia del gótico septentrional o gótico del Norte). Este último estilo se caracteriza por una gran nave y no tiene ningún transepto. Los ejemplos de esta arquitectura gótica podrían ser la catedral de Santa Cecilia de Albi, Notre-Dame-de-Lamouguier en Narbona y la catedral de Nuestra Señora de Saint Bertrand de Comminges.

La arquitectura llamada «gótica» apareció inicialmente en Île-de-France bajo el nombre «opus francigenum» (o opus modernum), que significa literalmente «obra franciliana», por Île-de-France. Tres siglos más tarde, fueron los italianos del Renacimiento quienes llamaron «gótico» a este estilo arquitectónico de origen francés. El término «gótico» fue, al parecer, utilizado por primera vez por el pintor Rafael Sanzio hacia 1518 en un informe al papa León X sobre «la conservación de los monumentos antiguos»: Rafael consideraba que los arcos en ojiva de la arquitectura gótica recordaban a la curvatura de los árboles que formaban las chozas primitivas de los habitantes de los bosques germánicos —un mito que retomarán los románticos— e hizo referencia, de forma neutra, al arte gótico del siglo V, designando en cambio el «arte francés» medieval bajo el término tudesco. ​ El término «gótico» fue tomado después en un sentido peyorativo por el crítico de arte Giorgio Vasari en 1530, al hacer referencia al saqueo de Roma por los «bárbaros» godos. El arte gótico era entonces, para los italianos renacentistas, la obra de los bárbaros que habría resultado del olvido de las técnicas y cánones estéticos greco-romanos.
El arte gótico fue también criticado posteriormente por algunos autores franceses como Boileau (1636–1711), La Bruyère (1645–1696) o Rousseau 1712–1778), antes de ser plenamente rehabilitado por arquitectos como Borromini (1599–1667) o Jan Blažej Santini-Aichel (1677–1723), inventor del estilo barroco gótico.
[El] suave gusto de los ornamentos góticos,
Estos monstruos odiosos de los siglos ignorantes,
que de la barbarie han producido los torrentes...
La mayoría de los arqueólogos e historiadores del arte de hoy refutan la sentencia anterior y demuestran que, en comparación con la arquitectura románica que la precedió, la arquitectura gótica no fue tanto una ruptura como una evolución.

Estética de la arquitectura gótica
Aunque es común resumir la arquitectura gótica por el uso del arco apuntado (la «ojiva» de los antiguos anticuarios), no se puede reducir un estilo arquitectónico específico, o cualquier otro arte o disciplina, a sus características técnicas. Oponer el románico al gótico por el uso del arco medio punto o la ojiva, además no tiene sentido históricamente ya que tanto el arco apuntado como la bóveda de crucería se utilizaron mucho antes de la aparición de los edificios góticos.
El gótico también se caracteriza por el uso de muchos otros recursos arquitectónicos o decorativos: la alternancia de pilares fuertes y pilares débiles, que ritmaban las naves y reforzaban la impresión de longitud, de horizontalidad; el manejo de la relación altura/anchura de las naves que acentuaba o disminuía la sensación de altura de las bóvedas; las forma de los pilares, la decoración de los capiteles, la proporción de las plantas (grandes arcadas, triforio, ventanas altas). Así, los elementos arquitectónicos se pusieron al servicio de la elección y la investigación estética y fueron solo herramientas para lograr los efectos deseados: para levantar unas naves cada vez más altas, fue necesario mejorar la técnica de los arbotantes; para aumentar la luz y ahuecar los muros, era más adecuado el uso del arco apuntado; y las pilastras fasciculadas permitieron homogeneizar el espacio y dar una sensación de lógica a los volúmenes.
De forma resumida, la estética de la arquitectura gótica se caracterizó por:
·       la voluntad de altura (catedral de Saint-Pierre de Beauvais);
·       la búsqueda de verticalidad (catedral de Notre-Dame de Amiens);
·       la alternancia de huecos y macizos (catedral de Notre-Dame de Laon);
·       la fusión del espacio (catedral de Saint-Étienne de Bourges);
·       la multiplicación de los juegos de luces y colores (catedral de Notre-Dame de Chartres);
·       la voluntad de acoger al mayor número de fieles (dos terceras partes de la iglesia gótica se reservaban en ese momento a los laicos). 

Historia
El estilo gótico apareció principalmente en la Alta Picardía​ y en la Île-de-France, aunque todos los primeros edificios protogóticos se erigieron en la región francígena (de Île-de-France). La principal hipótesis para explicar esto es que en esa época eran numerosos en la región los monumentos paleocristianos, especialmente catedrales de delgados muros, perforados y armados con numerosos huecos. La región estaba ya preparada para las nuevas elecciones técnicas y estéticas del gótico. Coincidió con la llegada al poder de los Capetos y con la consolidación del Estado que, a medida que se anexionaba dominios de los señores feudales, imponía como símbolo del poder real la renovación de esos edificios. Por último, la zona limitaba con dos regiones dinámicas en términos de invenciones arquitectónicas: Borgoña —que inventó el arco apuntado en la abadía de Cluny y los arbotantes en Cluny y Vézelay— y Normandía —que importó la bóveda de crucería de Inglaterra (abadía de Jumièges, abadía Lessay—. Picardía y la Île-de-France, lugares de paso y de mezcla, vieron como los primeros maestros góticos sintetizaron todas esas influencias. ​
El estilo fue evolucionando en Francia con el tiempo: al llamado gótico «primitivo» (siglo XII), le sucedieron el gótico «clásico» (1190-1230 aproximadamente), después el gótico «radiante» (rayonnant, ca. 1230-ca. 1350), y finalmente el gótico «flamígero» (flamboyant, siglos XV y XVI). En el Renacimiento, el estilo gótico francés evolucionó hacia un estilo híbrido, que aunaba unas estructuras góticas con una decoración renacentista (iglesia de Saint-Étienne-du-Mont de París).
Su expansión geográfica fue principalmente en Europa occidental y declinó en muchas variantes locales: gótico angevino, gótico normando, gótico perpendicular...

Antes del gótico
Desde el final del siglo X en Francia las iglesias ya eran construidas en el estilo románico común en una gran parte de Europa occidental: las naves se cubrían a menudo con una bóveda de cañón; los muros eran gruesos y se estabilizaban con macizos contrafuertes situados en el exterior. El número y tamaño de las ventanas estaba limitado y el interior de los edificios estaba decorado con frescos de colores vivos.
Los historiadores del arte actuales tienden a reducir la ruptura entre los estilos románico y gótico, mostrando que la herencia antigua no fue olvidada completamente en el estilo gótico y que escultores y arquitectos a menudo se inspiraron en los conocidos métodos románicos. ​

El gótico primitivo o protogótico (1130-1180)
Aunque los elementos técnicos utilizados por los maestros de obras de la época ya existían desde hacía muchos siglos (ojiva), la construcción del coro y de la fachada de la basílica de Saint-Denis y de la catedral de Saint Etienne de Sens se consideran generalmente como los primeros hitos mayores en la génesis de la estética gótica en arquitectura. ​
Los primeros edificios góticos aparecieron hacia los años 1130-1150 en la Île-de-France y especialmente en Picardía. En esa época, el aumento de la población, consecuencia del crecimiento agrícola y comercial, requería también el aumento del tamaño de los edificios religiosos. Las catedrales de Trier y de Ginebra, en el siglo IV, ya habían sido enormes en relación a su población, fiel reflejo de otra motivación: el orgullo de los obispos o abades por la construcción de estos primeros edificios góticos y después del «patriotismo urbano».​) La religión, el culto de las reliquias, ya eran un componente esencial de la vida de los fieles.
La difusión de las innovaciones técnicas hacía que los trabajos de construcción fuesen más productivos. Y el desarrollo de las ciudades y del comercio dieron lugar a la aparición de una rica burguesía que quería liberarse del poder de los señores feudales del siglo XI mediante las cartas comunales, con la obtención de franquicias (derechos de impuestos, de justicia...) y la exención de los derechos señoriales precisados en dichas cartas. Esta burguesía deseaba emanciparse también del poder eclesiástico, celebrando sus consejos ya no en las iglesias, sino en los ayuntamientos de la ciudad cuyos beffrois —torres cívicas con campanas— competían con los campanarios religiosos. Según las circunstancias, estos tres poderes compitieron o se aliaron para financiar las nuevas iglesias y catedrales: incluso hubo competencia entre el clero de la catedral y el de otras iglesias parroquiales, cuya responsabilidad en la colecta y administración de los fondos para su construcción estaba garantizada por el consejo de fábrica (conseil de fabrique).
Estas fuentes de financiación fueron principalmente los propios ingresos del obispo (que participó siempre en la iniciativa de los primeros edificios góticos), el capítulo de canónigos (que tomará el relevo a mediados del siglo XIII, a medida que los canónigos vayan jugando un papel más importante), las donaciones de los nobles (donaciones en «pura, perpetua e irrevocable dádiva» («pure, perpétuelle et irrévocable aumône») o de solicitud de misas) y de los burgueses (especialmente por peticiones sobre su salud), las corporaciones (haciéndose representar en los vitrales a cambio) o por las contribuciones de todos los fieles (peticiones, indulgencias, transporte de reliquias...). ​

Primeras realizaciones
Aunque no fue consagrada hasta 1163, la obra de la catedral de Saint-Étienne de Sens se inició en 1135 y, de hecho, se considera como la primera de las catedrales góticas. Sin embargo, los primeros ensayos del nuevo estilo no concernieron a las catedrales.
Las iglesias y abaciales de la abadía de Señora de Morienval (crucero de ojivas de aproximadamente 1125), de Saint-Martin de Paris (coro de 1130) y de Saint-Germer-de-Fly (1135) ya presentan algunas características góticas. Son anteriores a la abacial de Saint-Denis, pero esta fue uno de los primeros edificios religiosos aún en pie que se desmarcaron claramente del estilo románico. ​
La abadía benedictina de Saint-Denis fue un establecimiento prestigioso y rico, gracias a la acción de Suger de Saint-Denis, abad de la misma de 1122 a 1151. Suger deseaba renovar la antigua iglesia carolingia para resaltar las reliquias de Saint Denis con un nuevo coro: para ello quería hacer una elevación importante y disponer huecos que dejasen entrar la luz. Suger decidió terminar la construcción de su nueva abadía inspirándose en el nuevo estilo ya vislumbrado en la catedral de Saint-Étienne de Sens. En 1140, hizo edificar una nueva fachada occidental del tipo «armónico» (harmonique), inspirándose en los modelos románicos normandos —como la abadía de Saint-Étienne de Caen que ofrece un buen ejemplo de fachada armónica normanda—, y rompiendo con la tradición carolingia del macizo occidental. En 1144, la consagración del coro de la basílica marcó el advenimiento de la nueva arquitectura. Retomando el principio del deambulatorio con capillas radiantes y duplicándolas, innovó tomando partido por la yuxtaposición de las capillas, antes aisladas, separándolas por un único contrafuerte. Cada una de las capillas va a disponer de amplios huecos gemelos equipados con vitrales que filtran la luz; el abovedamiento adoptó la técnica de la bóveda de crucería para distribuir mejor las fuerzas hacia los pilares.

Elevación de la catedral de Sens. 

El primer arte gótico se extendió durante la segunda parte del siglo XII en el norte de Francia. El clero secular fue entonces tentado por un cierto fasto arquitectónico. Saint-Denis va a ser el prototipo pero esa dirección, muy audaz, no será inmediatamente comprendida y seguida: fachada armónica, doble deambulatorio, bóvedas de crucería. La catedral de San Esteban de Sens fue otro ejemplo iniciador de este movimiento, aunque menos atrevido que Saint-Denis: alternancia de soportes (pilares fuertes y pilares débiles), bóvedas sexpartitas, muros que se mantienen relativamente gruesos —el uso de arbotantes no se generalizó hasta el período clásico (aunque su primera aparición estuviese datada en la década de 1150 en Saint-Germain-des-Prés, ​ hasta el descubrimiento de ese elemento arquitectónico en 1130 en la abadía de Cluny. ​) Sin embargo, se pueden constatar innovaciones, como la ausencia de transepto que unifica el espacio y permite una iluminación más abundante. Las aportaciones de Sens fueron comprendidas más rápidamente que las de Saint-Denis y tendrán un mayor impacto: pronto muchos edificios seguirán su ejemplo, en un primer momento al norte del Loira.
La catedral de Laon todavía presenta una forma «arcaica» conservando un alzado en cuatro pisos, incluidas las tribunas. El contraempuje de la nave, a pesar de las bóvedas sexpartitas y de la alternancia de pilares fuertes/débiles, no está aún resuelto totalmente.





[1] Recordemos que Suger logró arrancar de Luis VI el compromiso de  reestablecer en Sant-Dennis la celebración de una feria “Endictum Exterior o Lendit” en el entorno de Sant-Dennis lo que podía representar una muy importante fuente de ingresos para la abadía y que había perdido ya que se había trasladado anteriormente a Notre Dame de Paris, en el caso de que las tropas alemanas no atacasen a Francia reclamando sus derechos sobre ella

[2] 52 domingos y 30 fiestas al año en las que no se trabaja

[3] Todo se construirá alrededor de la catedral; la catedral estaba inmersa entre las casas del pueblo hasta que en el XIX decidieron dar más espacio a la catedral y tiraron abajo las casas adyacentes para aumentar su visibilidad

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